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LA COMUNICACIÓN DE LOS CAMBIOS EN EDUCACIÓN

12 octubre 2011

Van pasando los días y ya llegamos casi a los 60 del presente gobierno. En el ámbito de la educación nos quedamos con cierto resabio de que algo está sucediendo que no “despega” y va dejando que personajes del gobierno anterior salgan a “dar cátedra” de que las cosas son como ellos las plantearon y que cualquier cuestionamiento, es desconocimiento y por qué no ”persecución política”.

Esta sensación de ciudadano que sigue los sucesos cotidianos referidos a educación, es sentida por muchos de los que esperan que la nueva gestión deje sentir su opinión, su voz. No basta que los diarios y emisoras de TV y radio les brinden el espacio, tampoco es suficiente que sólo el Portal del Ministerio –ahora sí más dinámico en notas de prensa- dé a conocer el quehacer de la Alta Dirección del Ministerio y eventos importantes.

Si bien las entrevistas son anunciadoras y enriquecedoras, no bastan para ir marcando la ruta de un nuevo estilo, de una nueva manera de percibir la educación que nuestro país requiere. El Proyecto Educativo Nacional (PEN) es el norte, pero debería hacerse docencia. El grueso de la comunidad educativa y del país conoce de referencia el documento, pero no su contenido.

¿Por qué no empezar a difundir el PEN? Una cita de Jorge Basadre que lo inicia tiene tanto contenido, que es esclarecedora de lo que sucede en nuestra educación nacional. Dice la cita: “No podemos, por cierto, curar con un solo trazo deficiencias arraigadas, satisfacer totalmente necesidades angustiosas o recuperar, en uno o dos años, o en unos cuantos años, el tiempo perdido o malgastado, o no integralmente empleado por generaciones anteriores, cuyos esfuerzos constructivos, por otra parte, no debemos ni podemos desconocer sino, por el contrario, necesitamos reconocer y honrar. Urge que podamos educar no sólo a niños, adolescentes y analfabetos adultos, sino también a nuestra opinión pública y a nuestras clases o sectores dirigentes y a estos últimos para que comprendan y se resignen a que los problemas educativos sean estudiados, confrontados y abordados técnicamente y en forma adecuada y a largo plazo”. (Jorge Basadre. Materiales para otra morada, 1960).

Palabras que dan sentido, que desgarran a quien siente la educación en el país. Es claro que no se pueden “…curar de un solo trazo deficiencias arraigadas…”. Este es un recorderis que debemos tener presente cuando de tomar decisiones se trata. A pesar de las declaraciones de los últimos años de optar por una calidad de la educación, poco se ha hecho en materia de gestión educativa, de manera que si se contaba con un nuevo currículo, o se optaba por una Carrera Pública Magisterial, o por una nueva Ley de Educación, poco se hizo por pensar en una gestión moderna del aparato del estado dedicado a generar la política educativa y dirigirla. Todo lo contrario, los funcionarios de entonces refugiaban su impotencia en aquella frase popular “echa la ley, echa la trampa”. De esa manera bloqueaban los cambios, u otros de manera osada imponían su consigna partidaria para debilitar el cambio, logrando que la mediocridad de funcionarios y docentes generaran una manera de cumplir con los procedimientos dirigidos, no a la mejora de la educación, sino todo lo contrario, a usufructuar políticamente de ella. Así se fue generando un “clientelismo político” que tanto daño ha hecho a la educación nacional. ¿Alguien puede decir lo contrario? ¿Por qué no saber separar la esencia del montón y desarrollar procesos diferentes?

Un cambio en la raíz de la estructura del sector que implique un repensar el sentido y función del Ministerio vendría bien al inicio de un nuevo ejercicio gubernamental. Y esto no quiere desconocer lo realizado, sino todo lo contrario. Significa atacar de raíz aquello que no permite el despegue de los cambios, el cambio de mentalidad en la percepción de lo que se requiere hacer.

¿Cómo hacer para que el Proyecto Educativo Nacional (PEN) no sea fagocitado por la burocracia renuente al cambio, pero con poder? ¿Cómo involucrar a los funcionarios en este nuevo proceso y política a desarrollar? La difusión del PEN demanda compromiso y acción; demanda además implicarse en la tarea.
Los procesos que se deben desencadenar en el Ministerio de Educación, si se quiere apostar por una puesta en ejercicio del PEN, pasan por pensar objetivamente los cambios que debe hacerse a nivel personal. El nuevo funcionario que se asigne no sólo debe destacarse por su ciencia, su conocimiento, sino por la calidad profesional, por los valores y compromiso con la educación nacional. Y en esto Beatriz Boza en su columna semanal Rincón del Autor nos dice ““Conoce el sector”. “Tiene experiencia en esa actividad”. Conocimiento y experiencia en el tema son los atributos que se suelen privilegiar para la designación de cargos públicos, olvidando que la idoneidad no es solo un tema de ‘know how’ y ‘know who’, sino de valores. Puede ser que uno conozca a cabalidad lo que pasa en un sector por tener intereses económicos en juego, pero precisamente esos intereses particulares son los que no hacen a la persona idónea para el encargo.” (EL COMERCIO. Lima, 29 de septiembre de 2011).
Por ello considero que no basta anunciar que se implementará el PEN en el nuevo ejercicio de gobierno, es necesario explicar de qué trata este documento, su estructura y contenido y cómo su conocimiento y desarrollo implica una movilización ciudana. También el PEN requiere de una nueva estructura institucional para ejecutarse, una racionalización de funciones, asumir la tecnología como instrumento que aligere desempeños tradicionales, papeleos engorrosos. Es decir una nueva forma de presentar lo que se realizará y desde donde se formularán políticas. ¿Cuesta mucho este cambio? Sin duda, pero en aras de un desempeño eficiente vale la pena hacerlo. Cuidado con lo que dice Sabina “Quisiera hacer lo que ayer, pero introduciendo un cambio No metas cambio Silario que está el jefe por ahí, ¿Por qué está de jefe? Porque va a caballo ¿Por qué va a caballo? Porque no se baja ¿Por qué no se baja? Porque vale mucho ¿Y como lo sabe? Porque está muy claro ¿Por qué esta tan claro? Porque está de jefe. Eso mismo fue lo que yo le pregunté ¿Por qué esta de jefe?” (SABINA Círculos viciosos). Triste imagen de lo que es una realidad y el desempeño caricaturizado del funcionario. Pero Boza en el artículo mencionado nos dice: “En una democracia, el funcionario que asume un cargo de autoridad se compromete a velar por el bien común, es decir, de todos nosotros, y no por intereses particulares. El ejercicio de la función pública debe precisamente realizarse pensando en los demás antes que en sí mismo. Por eso, la ley sanciona la politización o aprovechamiento del cargo, que no es otra cosa que el incumplimiento de esa promesa de lealtad que hace la autoridad al asumir el encargo.”(Ïbidem)
No debe olvidarse que el PEN como lo dice en su Presentación “…es un instrumento tanto para la formulación y ejecución de políticas públicas, como para la movilización ciudadana.” (PEN al 2021. Presentación).

¿Se podrá hacer realidad lo que propone el PEN con la estructura actual del Ministerio de Educación? Arriesgaría decir que sería muy difícil, no alcanzarían los años de la actual gestión. El cambio se impone si se quiere que los procesos que se diseñan empiecen a mostrarse y a dar resultados.

Ante esta falta de visibilidad de lo que se quiere hacer, estamos viendo a funcionarios de la anterior gestión que vienen siendo invitados a los principales programas de TV a responder sobre el tema educativo y comparar con la presente gestión. Cuando uno deja un vacío existe otro dispuesto a llenarlo. Y, cuidado, eso podría estar sucediendo y quedando un mensaje negativo, que no es cierto.

Los encuentros y compromisos empezados hace dos semanas, sin duda siguen una metodología utilizada en la generación de consensos para elaborar el PEN y estaría bien si el tiempo jugara a favor de los cambios. Y no es así.

El tiempo cronológico y la mecánica que debe utilizarse, si se requiere cambios, demanda otra velocidad. Velocidad para tener un balance de cómo fue recibido el sector educación de la gestión anterior tanto a nivel de política educativa como la carga de personal. ¿Qué juicios de valor se pueden hacer?. ¿Es razonable contar con tanto personal? ¿Cuáles son los temas pendientes en cada una de las direcciones nacionales? ¿Cómo está la gestión de los procesos referidos a cada unidad o línea de trabajo? Velocidad en la toma de decisiones. Respuestas concretas y ajustadas a lo que se requiere. Velocidad en las relaciones interinstitucionales. Velocidad en la provisión del servicio.

El PEN requiere difusión, conocimiento y diseño de políticas innovadoras y no acomodadas solamente. La situación del sistema educativo requiere que el PEN se inserte en la sociedad y que la comunidad educativa se apropie de él. La primera parte: La urgencia de un nuevo horizonte, requiere explicación para que aquello de “Una visión de un nuevo horizonte” tenga sentido, comprensión. No se está dando un mensaje conocido sino que se conceptúa sobre nociones nuevas, con un sentido diferente y desde la perspectiva educativa. También es necesario explicar en lenguaje más comprensible de aquel punto 2 que pregunta ¿De qué realidad educativa partimos? Viejos problemas y nuevas promesas.

Si esto requiere la primera parte, la segunda Una respuesta integral, el Proyecto Educativo Nacional que contiene los objetivos estratégicos (6), necesita explicarse de qué se trata. Sin duda el documento es bastante elaborado para quienes están en el tema y conocen; pero para la comunidad debe explicarse de una manera más popular, que cumpla la función de difusión que demanda. No debemos olvidar aquel proverbio chino que dice “El trabajo del pensamiento se parece a la perforación de un pozo: el agua es turbia al principio, mas luego se clarifica.” Se tiene que tener la responsabilidad de que el mensaje sea claro, se trabaja para el pensamiento, para el conocimiento. Hay que procurar que las cosas queden claras. De esa manera el mensaje será comprendido y quienes lo reciban lo harán suyo y lo defenderán.

Una nueva percepción de la educación nacional es lo que se quiere conseguir. El tiempo y la velocidad demandan una nueva manera de comunicar, una nueva manera de gestar compromisos.

Hacer realidad aquello que ha expresado el Viceministro de gestión Pedagógica en Asunción Paraguay en la XXI Conferencia Iberoamericana de Educación que La ruta de la educación en el Perú es de profunda transformación Esto significa que se tiene que dejar de hacer determinadas acciones y emprender otras diferentes, que representen una manera de entender la calidad de la educación de otra manera”, encierra un mensaje que debe ser explicado de manera que toda la comunidad educativa acompañe el proceso.
La tarea es didáctica, pedagógica, inclusiva en toda su dimensión. Nuestra comunidad educativa es diversa y debe llegar a todos el mensaje comprensible, que comprometa, que convoque. Las brechas que se tienen que cerrar en educación son innumerables. Es el momento de empezar. ¿Por qué no empezar utilizando las redes sociales? Chris Perry, director de comunicación digital de Weber Shnadwick, dice en una entrevista, que existen oportunidades para comunicarse a través de canales no tradicionales. Hablando de la región donde se incluye nuestro país dice: “Lo que percibimos es que la adopción típica de tecnología es lenta en términos del uso y del valor de las oportunidades que se crean. Lo cierto es que no se trata de una moda pasajera. Es una revolución de las maneras en que nos comunicamos como individuos. Las empresas tienen que ver si están o no en este diálogo. Y no se trata solo de estar en Facebook. Estamos hablando de que ha cambiado la forma en la que la gente se comunica e interactúa…. (EL COMERCIO, 29.09.11) Sin duda es necesario diseñar esta manera de comunicarse e innovar formas y maneras de relacionarse con los actores y beneficiarios de la comunidad educativa. En las redes sociales el mensaje es de ida y vuelta; sirve para aprender a escuchar; sirve para enterarse de los temas y problemas que se tiene en la comprensión del mensaje; también para establecer una estrategia a partir de las expectativas y también de la política que se quiere dar a conocer y aplicar. Naturalmente, es una nueva manera de comunicarse, de poder establecer un puente diferente con la comunidad educativa. Valorar y darle sentido a lo que nos brinda la red –previo diseño técnico- es hacer docencia con los actores que tienen que ver con la educación en el país. ¿Por qué no intentarlo? Sería una manera de empezar a incluir a quienes nunca se relacionan directamente con el Ministerio sino a través de mediadores que muchas veces distorsionan el mensaje.
Si se quiere cambiar, innovar la educación se debe recurrir a la llegada directa a los actores principales del proceso, los maestros y los padres de familia mediante la incorporación de las redes sociales en el portal del sector Sin embargo debe repararse que somos un país diverso, intercultural y debe tenerse en cuenta esta diferencia para no producir otra forma de exclusión. Evidentemente es un reto para la comunicación educativa de una realidad diferente como la nuestra. Como todo en la vida, un reto más, cuya respuesta debe contemplarse no desde el mercantilista cuánto cuesta esto, sino desde el desarrollo humano y las posibilidades de romper a los intermediarios del mensaje. Este trabajo sin duda es un punto más en la nutrida agenda que tendrán el equipo de funcionarios del sector, quienes están pensando y decidiendo por la educación en el Perú.
Para concluir recogemos las palabras de la Ministra Salas en una entrevista última donde demuestra que existe claridad, ganas y voluntad política de hacer las cosas bien. La respuesta a la pregunta para lograr este reto fue: “Uno, poder generar los mecanismos de gestión que nos permitan hacer las cosas como nos proponemos; dos, recuperar la confianza del magisterio; y tres, generar una opinión pública en torno a una idea de calidad educativa un poquito más compleja. Creo que lo que el sistema educativo le puede ofrecer a la población como ocasión es mucho más de lo que la población en promedio demanda de la educación. Entonces, para las tres cosas necesitamos una cuarta, que es tiempo, pequeño detalle” (Entrevista a Patricia Salas por Francesca Uccelli . “Lo que el sistema educativo le puede ofrecer a la población es mucho más de lo que ella demanda”. En Revista Argumentos, año 4, n° 5. Noviembre 2010. Disponible en http://revistargumentos.org.pe/fp_cont_1202_ESP.html ISSN 2076-7722). No son palabras efectistas, son salidas de un conocimiento y compromiso de lo que se quiere hacer y espera la educación nacional. (1º.10.11).

Qué difícil es ser consecuente

10 junio 2011

Sin duda la mayoría tiene tomada una decisión y será su fuero interno quien le diga si ha sido consecuente o no. Su memoria ha olvidado lo que les tocó vivir a ellos o a sus padres. Algunos estuvieron en las jornadas de la unidad de la izquierda que forjó la IU, otros en la resistencia contra Sendero Luminoso, unos en la marcha de los cuatro suyos y recientemente en los eventos para recordarle al “demócrata García” que cual el reo ex presidente Fujimori, traicionó todo lo que dijo defender antes de asumir su segundo mandato.

Apreciamos que se ha formado una casta de ciudadanos, unos surgidos a la sombra de ideologías que pensaban el Perú y sus problemas y otros que pensaban al Perú para hacerse más ricos, soñando con inversiones y la creación de instituciones económicas. Lamentable cómo en estos días vemos que la cualidad camaleónica, aquella que destaca por su habilidad de cambiar no sólo de color según las circunstancias, sino también por su lengua rápida y alargada, y por sus ojos, que pueden ser movidos independientemente el uno del otro, se ha vuelto un estilo para responder sobre a quién elegir y a quien no. Sin duda esta es la ciudadanía que apreciamos actualmente. A esta cualidad habrá que agregarle la indiferencia, la mentira, el oportunismo de adecuarse según sople el viento, la consolidación de un egocentrismo y egoísmo rayano en fanatismo. Si antes se hablaba del fundamentalismo senderista, hoy también podemos decir lo mismo de quienes fungen ser modernos y optan por el neoliberalismo.

Eso estamos apreciando estos días de definiciones, de confrontar la realidad, de comparar y cotejar ideas y propuestas, razonamientos para decidir a quién apoyar en esta elección que para unos es trascendental y para otros es una más, con tal que no le toquen sus intereses.

La indiferencia por el pasado y el afán de guardar el trabajito que se tiene, el puestito adquirido, la chambita breve, aunque se esté mal pagado ha ido borrando la poca autoestima que se tiene, el poco reconocimiento que nos debemos como personas. El egoísmo ha reemplazado a la solidaridad, la indiferencia al afecto, la anarquía a la democracia y otros, han ido devaluado nuestra ciudadanía. ¿A quién le debemos esto? Sin duda a muchos pero de manera especial a quienes nos gobiernan en especial en el último decenio de los 90, donde el lema parece haber sido aquella letra que dice “Silencio en la noche. Ya todo está en calma. El músculo duerme, la ambición trabaja.” (Silencio. Gardel y Lepera).

No se explicaría si no hubiera tanta permisión rayana en lo amoral que se está fundiendo en nuestra sociedad. Todo es permisible en este tiempo, desde una frase simple, hasta posiciones que atentan contra sentimientos y creencias religiosas con tal de poder hacer sentir la autoridad frente a la comunidad.

¿Vivimos en una autocracia religiosa y no en una permisible libertad de creencia? ¿Se puede utilizar el púlpito para sancionar el pensamiento del otro que piensa diferente? ¿Dónde queda la caridad y el respeto al otro? Pedir a los demás, pero no a quien ostente un cargo y si es cardenalicio, hacer un mutis. Triste imagen que se viene dando en el país. Ya jugaron con la fe y sentimientos de la feligresía, ya juegan cada semana desde una radio nacional y diseminan frases acomodadas y como tienen poco efecto, ahora se lee comunicados a los fieles en las iglesias, los que son respaldados por aplausos de un auditorio carismático. ¿Qué queda a los civiles creyentes? Nuevamente se usa el miedo para confundir antes que la verdad para esclarecer. Triste situación a la que hemos llegado en este proceso.

Pocos se han dado cuenta que en este proceso a estas alturas se están jugando otros intereses. No por puro gusto El Comercio ha comprado el derecho de contar con los Wikileaks y los utiliza en la campaña para atacar al contrincante de Keiko, Ollanta Humala. ¿Es gratis esta inversión? ¿Quién invierte tanto dinero para no obtener algo?

Pero otros intereses se mueven que no aparecen en el escenario pues lo consideran de “alta política” (¿para quienes? ¿Para los que recorren el mundo vendiendo servicios para seguir explotando a los pobres?) Recomiendo buscar en internet en la siguiente dirección: http://alainet.org/active/46715, un artículo reciente de nuestro compatriota Oscar Ugarteche titulado: Las elecciones peruanas: recapitulando la historia y la embajada de Estados Unidos. Allí tendrán una historia desde los 90 y los intereses que se jugaron. Para quienes no tienen memoria y para quienes dicen estar en duda o desorientados.

Triste el afán de los que ayer estuvieron en el campo de la resistencia, infeliz el futuro de quienes no se venden sino se entregan por el odio egoísta que se tiene sin reparar para nada en la historia política del país y de las promesas incumplidas por no ser consecuentes.

En estos días se juega nuevamente el destino del país. Una llamada a la consecuencia, a la solidaridad, a la transparencia, a la equidad sería conveniente, pero nuevamente aparece la soberbia que cree que sólo así podrá imponer sus ideas y luego se va a otros horizontes donde esté mejor la inversión. Como las golondrinas, su aparición no hace el verano, así el asesor de brillantes ideas no hará que el país cambie porque dijo su palabra, al igual que cuando trajo a esquimales para convencer a los nativos de la amazonía sobre las bondades de la aplicación de sus propuestas. ¿Por qué no fue escuchado? ¿En qué quedaron sus palabras que dijo el 2000? “Lo que si tengo muy claro es que no pienso volver a asesorar un Gobierno como lo hice con Fujimori, porque al final terminan quedándose con nuestras ideas y financiamiento, para luego desfigurar nuestras propuestas”.(De Soto 2000, en el blog Tercer Piso)

Los analistas anuncian que estos días serán de mucha tensión, de denuncias y hasta de videos mantenidos en estricta reserva por quienes los robaron en una intervención a la casa de quien los guardaba: Montesinos, atropellando toda legalidad, inclusive haciendo fingir de fiscal a un militar de la casa de gobierno del entonces nervioso presidente Fujimori. ¿Qué otras cosas se pueden dilucidar?

Este escenario que presenta nuestra realidad nacional política es poco menos que vergonzoso por la actitud de quienes deben mostrar civismo, respeto por la ciudadanía, por la forma de hacer política. Pero es todo lo contrario.

¿Cómo desarrollar lo que recomienda el DCN 2009 cuando dice “Pretendemos una educación renovada que ayude a construir, como se plantea en el Proyecto Educativo Nacional, una sociedad integrada -fundada en el diálogo, el sentido de pertenencia y la solidaridad- y un Estado moderno, democrático y eficiente: posibilitando que el país cuente con ciudadanos participativos, emprendedores, reflexivos, propositivos, con capacidad de liderazgo e innovación”? (DCN, 2009. 3 Propósitos de la Educacion Básica Regular al 20121).

¿Cómo hablarles de la crisis de los valores a los alumnos si se evidencia en tres expresiones: corrupción, discriminación y violencia social?

Los principios fundamentales desde los cuales debe nutrirse la formación en valores deben ser la valoración de la vida, el respeto, la democracia que desarrollarán los valores de justicia, libertad y autonomía, respeto y tolerancia y solidaridad. Sin embargo es importante lo que señaliza el DCN 2009 cuando dice: “Se asumen estos valores teniendo en cuenta que existen diferentes modos de comprenderlos. Esto quiere decir que los docentes están llamados no solo a dialogar y adoptar una postura crítica ante estas diferencias, sino también a orientar en este sentido a los estudiantes. La justicia, por ejemplo, puede tomar diferentes formas según cada circunstancia concreta. Así, en una determinada situación, será justo aplicar un trato igualitario (cuando hacemos el mayor esfuerzo con nuestros estudiantes, sin preferencias), mientras que en otro contexto, lo justo será hacer distinciones (darle apoyo adicional a un estudiante con dificultades de aprendizaje o a otro que trabaja)”.

Es difícil que la comunidad toda comprenda el contenido educativo del currículo y menos sus alcances y menos los políticos que deberían ser muy cuidadosos tanto en sus planteamientos como en sus prácticas. El vale todo en política no puede colisionar con lo que el docente por principio desarrolla e inculca en el aula.

Las orientaciones metodológicas para desarrollar el DCN son bastante explícitas en cuanto al desarrollo de capacidades, conocimientos y actitudes para que los alumnos puedan interactuar con su realidad natural y social. Consideramos importante recordar aquello de que se “debe asumir una actitud de apertura para reconocer, apreciar y respetar las diferencias, expresadas por las distintas culturas
que interactúan en nuestro país; así como la igualdad de condiciones y oportunidades para los diferentes grupos sociales. Favorecer el intercambio, interaprendizaje y enriquecimiento mutuo entre miembros de diversas culturas, motivando la actitud por el aprendizaje del otro; asumiendo como riqueza y potencial la diversidad cultural, étnica y lingüística.” También cuando expresa: “a través de nuestras actitudes hacia los niños, los padres y madres de familia; promoviendo el diálogo y la comunicación de ideas, opiniones, sentimientos y experiencias para conocernos y comprendernos. Generar condiciones para que
los estudiantes sean escuchados, aceptados y respetados en sus diferencias personales y culturales, educándolos en la práctica y vivencia de valores como el respeto por los demás, la solidaridad, la justicia, el trabajo en equipo y el liderazgo, entre otros. Enseñar a dialogar es enseñar a pensar en lo que se quiere decir y expresarlo de manera clara y sencilla, escuchando y comprendiendo a los otros.”

Es asombroso ver cómo políticos de viejo cuño y jóvenes que hacen caso omiso de valores, de respeto y otros valores que deben habérseles inculcado en sus instituciones de educación. ¿Se sembró en el mar? Se ha creído y se vive vislumbrado con lo que el mercantilismo oferta. No se repara que éste es nocivo para el desarrollo de la persona y sus valores de identidad, de solidaridad y otros que enriquecen la vida en comunidad y aquellos que refuerzan nuestro ser país diverso, de historia milenaria.

Una elección no puede destruir lo construido. No podemos reemplazar valores por reglas del mercado. No podemos ser tan cortos de memoria y optar por lo que será más de lo mismo en política.

Tampoco podemos aceptar que se diga de parte de una alta autoridad de educación algunas simplezas cuando se afirma “Algunas personas hacen afirmaciones sobre la educación peruana que contienen ciertas inexactitudes que es conveniente esclarecer” (LA REPÚBLICA. 23.05.11¿Desinformados en Educación? Por Idel Vexler)
Nos preguntamos por qué no se esclarecieron cuando se plantearon y se ha esperado la hora undécima para aseverar lo dicho. ¿Cuántas respuestas serias se han dado a los postulados y requerimientos por ejemplo del CNE, de Foro Educativo, de organizaciones de docentes? El silencio fue monocorde de quienes debían salir a desmentir y elevar el debate sobre los planteamientos.

Qué poco permeable se es a la crítica, cuando se tuvo todo el tiempo de estos años de gobierno para esclarecer y no enfrentarse tratando de devaluar las interrogantes de quienes hicieran argumentaciones contrarias a la política educativa relacionada con la capacitación del magisterio. No se niega que no se hiciera, pero hubiera sido de mejor calidad si se hubiera realizado esta actividad consensuada. Y otra vez ¿qué se hizo con la denuncia de los docentes sobre esta capacitación? ¿Se han atendido sus demandas y opiniones? ¿Cuánto costó esta inversión? Nadie pone en tela de juicio la seriedad institucional de las mencionadas universidades ni la manera cómo se procedió a su elección, sino al proceso de su selección sin oír algunas opiniones de docentes.

La crítica a la forma como se ha aplicado el acceso a la CPM es lo que se ha censurado. Pero como siempre cuando se tiene el poder, también algunos creen ser dueños de la verdad. Habría que hacer un recorderis de las advertencias, de las observaciones que parece se han echado al olvido.

Sobre el tema de la educación cívica no basta decir de memoria que existe el componente de ciudadanía y civismo en el Área de Personal Social en Primaria y en Secundaria en el Área de Formación ciudadana y Cívica. ¿Pero cómo se desarrolla el currículo en estas áreas? ¿Existen informes?

No se trata de estar informados o no. Se trata de diseñar y abordar la educación nacional de una manera diferente en donde intervengan los actores y beneficiarios del sistema educativo. No debe tenerse animadversión a las críticas, sino todo lo contrario, aceptarlas, estudiarlas, en la perspectiva de mejorar lo propuesto. ¿Es mucho pedir? No lo creo.

Seamos consecuentes con los principios, con las convicciones, con nuestros derechos y no los hipotequemos. Merecemos otro futuro, no el que nos pintan los mercaderes del templo. ¿Será que la letra el tango Cambalache sigue vigente? “Siglo veinte, cambalache problemático y febril… El que no llora no mama y el que no afana es un gil. / ¡Dale, nomás…! ¡Dale, que va…! ¡Que allá en el Horno nos vamo’a encontrar…! / No pienses más; sentate a un lao, que ha nadie importa si naciste honrao… / Es lo mismo el que labura noche y día como un buey, / que el que vive de los otros, que el que mata, que el que cura, o está fuera de la ley.”

No nos engañemos y seamos consecuentes con nuestras convicciones. No sigamos defraudando al Perú. Elijamos el futuro centrado en la persona y su inclusión en los procesos y no nos inclinemos por el dios mercado. (28.05.11)

MENSAJES DE LA CAMPAÑA Y EDUCACIÓN: se olvidaron del civismo y de la ética. Un silencio que preocupa

29 mayo 2011

Vivimos días muy agitados políticamente en el país con motivo de las próximas elecciones presidenciales. Sin duda ninguno de los dos candidatos merece haber llegado a esta final, por diversos motivos.
Dada la situación expresada por los electores, desde la perspectiva de la educación en valores y de educación ciudadana, tenemos resultados alarmantes compatibles con los resultados de las pruebas de aprendizaje tan recurridas cuando debe valorarse lo poco que hemos avanzado. ¿Es que en educación sólo debe evaluarse los aprendizajes? ¿Y qué nos dicen las otras medidas que se aplican a la sociedad? ¿Por qué esa indiferencia?
No recurriremos a esas encuestas, a esos test aplicados por agencias internacionales, sino al día a día que nos topamos cuando estamos rumbo al trabajo, en el micro, la combi, el metropolitano. Cuando estamos en reuniones con otros ciudadanos, otros colegas, familiares. En dichos ambientes se siente, se palpa cuánto ha calado el mensaje educativo que como docentes debemos promover y cuánto de ello se vuelve convicción en el manejo diario de nuestro quehacer de ciudadanos, de alumnos, de hijos, de padres de familia, de trabajadores manuales, intelectuales.
La perplejidad es la que nos convoca a esta reflexión. A pocos les importa lo que sucede políticamente en el país, a quién se elija. Se evidencia un individualismo, un egoísmo en cada afirmación, en cada parecer y la defensa de una opción política se deja llevar no por derechos sino por oportunidades que se presentan. Por ello es interesante ver cómo se objetiva el dicho “el vivo vive del tonto y el tonto de su trabajo”, en el transcurrir cotidiano. No existen argumentos, no existen posiciones sino la conveniencia de tal o cual medida en tanto y en cuanto me favorezcan. Individualismo, egoísmo, personalismo le llaman.
La comunidad, la sociedad es un ente de referencia a la cual nos decimos pertenecer pero que a la hora de la hora la desconocemos, la ignoramos. Es desconcertante cómo pasar del discurso a la práctica aún cuesta, no existen convicciones. Es fácil soltar la palabra y luego olvidarla sin preocupación. Total no me incumben las cosas que pasan en el país, en la comunidad.
Existe sí un encono, una rabia contenida azuzada por motivaciones indirectas que produce reacciones de quienes detentan el poder en este caso empresarial, que expresándose en un medio, exacerba la provocación, el enfrentamiento, con tal de “defender” intereses particulares, de grupo, de clase. La siguiente frase extraída de un artículo publicado estos días, que a su vez se fundamenta en una cita de Marx sobre economía, denota hasta qué punto existe encono: “Dado el reciente y cobarde ataque físico y verbal al periodista Jaime de Althaus, comprobamos que las secreciones purulentas y hediondas de una teoría tanática e intolerable todavía están presentes en la política peruana. No permitamos que un anacrónico, tóxico e ineficiente sistema político vuelva a causar odio, destrucción, miseria y falta de libertad en el Perú.” (Diego De la Torre. Empresario. Terca purulencia ideológica. El Comercio.10.05.11). Sin duda nadie está de acuerdo con la agresión al periodista. Pero lo expresado en el párrafo citado es la síntesis de lo que muchos ciudadanos de su clase y estrato piensan. No pueden mirar más allá de lo que les pueda afectar, ni echar un vistazo sobre lo que se debe hacer en el país. Triste resultado de una educación para fortalecer el individualismo, el egoísmo. Pero estamos en democracia y debemos ser tolerantes. Esta palabra nunca estará en el repertorio de quienes dicen ser los salvadores de la patria y se arropan en el concepto democracia sin saber qué significa y que compromete. Democracia boba la llamé anteriormente.
Sin duda nos quedamos perplejos al pasar revista de algunos mensajes que quienes tienen una opción diferente lanzan al aire en el calor de un mitin, de una reunión o al paso de un micrófono. Sin duda nuestros niños y jóvenes van viendo y asimilando los mensajes. Frente a ello ¿vale la pena seguir manteniendo el silencio, la sumisión, frente a personas que no tienen ni la menor idea de lo que es ética, pero sí la reclaman para sí? ¿Quién se esmera por establecer la diferencia?
La indiferencia frente a una historia de la corrupción desde el gobierno causa alarma. ¿Es que la educación que se ha impartido en las instituciones educativas no ha sido asumida como responsabilidad? ¿Por qué nos rasgamos las vestiduras por el enfrentamiento de jóvenes al punto que la vida de uno estuvo en peligro? El Ministerio de Educación de inmediato ha tratado de solucionar un conflicto que es comportamiento histórico entre los jóvenes de un colegio y otro. ¿Quién promovió la rivalidad? ¿La competencia deportiva? ¿La competencia cívica en fiestas patrias? La solución consideramos es un paño de agua fría, pero no se ataca el problema en su raíz. No es cambiando el horario de salida del colegio que se morigerarán los enfrentamientos, tampoco la solemnidad de celebraciones. El problema tiene que enfrentarse de otra manera, desde lo que significa la política educativa a desarrollar en cada institución centrada en el reconocimiento y respeto al otro.
Este es un hecho. Pero existen otros que claman intervención de los que se erigen personas/instituciones tutelares de la educación del país. Los mensajes expresados en la prensa escrita y en los programas televisivos que atentan contra la ética, la moral y las buenas costumbres, arropados por el manto de hechos históricos y que fueron otros momentos en que había que luchar contra el terrorismo, no lo justifican. Pero ante ello que es tan o más pernicioso que el hecho de los estudiantes contrincantes, no se ha dicho nada. Se miran los hechos, sucesos, como algo natural. La mentira es presentada de manera sofisticada para dejar de serlo; se financian programas televisivos y se justifican bajo el escudo de la libertad de prensa, de expresión. El todo vale es permitido. ¿Por qué? ¿Por qué las autoridades educativas no dicen una sola palabra? Es cierto no pueden participar en política, pero intervienen cuando ciertas iniciativas peligran por ejemplo la CPM. Enseguida intervienen y advierten. ¿Por qué ese doble juego? ¿Quién pone el límite entre lo expresado en un discurso y una medida asumida desde el estado? Mensajes poco claros, ambiguos que se dan a quienes como miembros de la comunidad, se nos exigen deberes, pero su ponen reparos al ejercicio de derechos.
¿Por qué no saber distinguir entre lo que es verdad y el miedo? ¿Por qué creerles a los encantadores de serpientes y no a quienes se identifican con las mayorías desde sus carencias, desde su clamor de justicia, desde su demanda de equidad, desde sus solicitudes de solidaridad?
Escuchar discursos autoritarios recomendando que debe educarse a la juventud que está descarriada (siempre hablando de la juventud de los que menos tienen y no de los hijitos de papá que lo tienen todo) haciéndola cumplir con el servicio militar obligatorio (parece que la ignorancia siempre recurre al garrote cuando no existen razones), haciendo tabla rasa de derechos de las personas. ¿No es esto recurrir al facilismo sin que cueste mucho trabajo?
¿Cómo creer en la forma como se “acomodan” al poder personajes que generaron corrientes de opinión en los 90 y hasta hace poco y ahora sabe Dios por qué han cambiado de opción, pues sus raciocinios, fundamentos y predicamentos no convencen? Todo lo contrario. Triste papel que encarna el dicho: de joven incendiario y de viejo bombero. O de joven revolucionario y de viejo reaccionario. La historia ya está escrita. Y lo escrito, escrito está, ya lo dijo Pilatos hace una punta de años y delante de un personaje que luchó y entregó su vida por los que tienen menos.
Existe cierto conformismo, aceptación de situaciones en jóvenes y adultos donde se percibe el poco desarrollo de una cultura ética, de una educación en valores que forman parte de la educación ciudadana.
¿Por qué aceptar que así fueron las cosas de un régimen que maltrató, atropelló a la gran mayoría de los peruanos y empobreció al país generando y ahondando la cultura de la corrupción? ¿Por qué se acepta de forma complaciente que nos vengan a contar cuentos que en lugar de beneficiar a los pobres, favorecen a los grandes capitales?
¿Por qué quedarse inertes frente a la manipulación de los medios de comunicación que bajo el escudo de libertad de prensa “invierten en el apoyo a determinado candidato que es la negación de los valores y propuestas para mejorar el país y acortar la brecha de la pobreza, ser más equitativos? Hemos visto a la secuela seguida a la “agresión” a un periodista que favorecía a una candidata. Sanción, expulsión. ¿Y qué con los que ahora aparecen como gonfalonieros de la actual candidata? ¿Son inmaculados? Un esclarecedor artículo escrito por Francisco Durand titulado “Gran prensa y fujimorismo: juntos otra vez (LA REPÚBLICA. Domingo. 08.05.11), recuerda cómo y quién está detrás de estos medios y los grupos de poder. Nombres y apellidos después de más de una década aparecen inmaculados por quienes se creen dueños del bien y el mal. ¿Qué mensaje de equidad, de ética se da a la sociedad? Ellos se irrogan la capacidad de sancionar y arremeten con todo, creen que el pueblo debe –como antaño- acatar. Pero estamos en otra época y mal les pese existe juventud que está clara de sus derechos.
¿Por qué se piensa que el voto de los humildes se compra con regalos de bolsas de alimentos, cocinas, ollas y otros menesteres? Todo ello debe rendirles para una semana. ¿Y después? La vida sigue igual. Pero ya obtuvieron el convencimiento de asegurar un voto. Ya regresarán pues pusieron su marca para recordarles quién les hizo la “donación”. Ante evidencias (fotos, volantes) decir que no es política hacer esas donaciones ¿qué decir?
Podríamos seguir compartiendo ejemplos de mensajes nebulosos que se vienen dando. Ilusiones que se ofertan. Sueños que no serán para la gran mayoría, pero sí intereses convertidos en rentabilidad para pocos.
Muchos olvidan lo sucedido en estos últimos quince años y quienes los vivieron unos lo reprochan con el argumento de que había que derrotar al terrorismo y otros que es bueno rescatar la memoria y la dignidad. Al respecto ¿por qué nuestros estudiantes de los últimos años de secundaria no estudian estos hechos?
El reconocido periodista César Hildebrandt escribió en estos días un artículo titulado ¿Qué les diremos?, (HILDEBRANTEN SUS TRECE. 06.05.11) refiriéndose a los jóvenes cuando revisemos este evento electoral. Sin duda el diálogo que contiene el artículo es muy aleccionador pero muchos de los que tienen el poder ni siquiera lo habrán leído y si lo hicieron no lo quisieron entender. Para ellos todo está bien. No ha sucedido nada.
Mensajes de esta campaña que venden una imagen política del país, que no es. Mensajes que se exasperan al filo de una elección, pero sus secuelas para los niños y jóvenes tienen un significado. ¿Qué es la democracia? ¿Esto que practican los mayores? No la quiero. Quiero seguridad. Quiero alcanzar mis metas. ¿Qué ciudadanos hemos formado y estamos educando? Alguien nos tomará cuentas y debemos rendirlas, pues no hemos sido capaces de ser consecuentes con el discurso. Es otra de las razones por las cuales debemos revisar la calidad de la educación que se oferta y por qué sus resultados son frágiles. No basta denunciar el bajo aprendizaje de nuestros niños y jóvenes, también debe preocuparnos la vacilante formación ciudadana que brinda el sistema educativo nacional.
Quiero cerrar este artículo prestándome las palabras del sacerdote jesuita Vicente Santuc, infeliz y recientemente desaparecido, extraídas de su libro “Ëtica y Política ¿Qué nos pasa?” (CEDEP- Escuela Superior de Pedagogía, Filosofía y Letras Antonio Ruíz de Montoya. Lima, 1999). “No podemos eludir interesarnos por lo que pasa en la historia y eso nos sitúa a todos en lo político en donde nos esperan deberes morales. Pero sólo el individuo que se ha moralizado-controlando sus pasiones y su arbitrariedad- podrá actuar moralmente en política; es decir, conducirse de acuerdo a una voluntad y a metas razonables. Ese no se dejará paralizar ni atrapar –para eludir todo juicio y toda búsqueda- por lo que los miembros de su grupo llaman “la realidad”. Quien quiere ser moral sabe que no es moral aquello que hace posible la vida moral de los demás y de uno. El hombre moral sabe reconocer el robo, el asesinato, la mentira y la corrupción allí donde los demás sólo ven acciones imperfectas, pero excusables o permitidas. El discierne la injusticia allí donde otros invocan la legitimidad o necesidad de la acción, en razón de las circunstancias; incluso el hombre moral sabe descubrir la vanidad y la mentira en cierta voluntad de santidad.” Qué bien calzan aquellas palabras en este momento. Quien tenga oídos para oír que oiga; quien tenga ojos para ver, que vea. (14.05.11)

ESTRATEGIA Y TÁCTICA: el debate de los candidatos

26 abril 2011

El domingo pasado, según los medios se paralizó el Perú para ver, escuchar y apreciar el llamado debate de los candidatos a la presidencia del Perú para el período 2011-2016.

¿Qué parte del Perú se paralizó? Sin duda la capital y algunas regiones del interior, pero la gran mayoría no prestó mayor atención a esta presentación de personajes que tienen sin duda méritos para poder aspirar a la presidencia nacional. Sin embargo la gran mayoría los siente tan lejanos y los recuerda no por sus enseñanzas, sino porque pasaron por sus pueblos rompiendo la monotonía. Tantas veces pasaron en otro tiempo, que los tiene sin cuidado. ¿Campaña electoral? ¿Qué será pues?, ¿Cómo será pues? Al día siguiente pasó la caravana y la vida sigue igual de rutinaria, con las urgencias de siempre en el trabajo, en la educación, en la salud.

Casi tres horas de duración tuvo el llamado debate. Cada unos de los candidatos debió en dos minutos y medio, presentar el tema central y en seguida venían las preguntas de 30 segundos plateadas por los candidatos elegidos para tal fin. Los temas tratados fueron: Lucha contra la pobreza, generación de empleo y seguridad y narcotráfico. Tiempo escaso para poder transmitir lo sustantivo del tema.

Una opinión aparecida en un diario expresa: “los candidatos tuvieron problemas para comunicar su mensaje con solvencia y, salvo excepciones, no supieron utilizar el debate para poner en aprietos a sus rivales. Resaltaron la falta de preparación de los postulantes que, en algunos casos, tuvieron problemas para hacer preguntas y para salirse de un libreto definido con anterioridad. En resumen, adoptaron, salvo excepciones, estrategias conservadoras, de bajo riesgo, que les dificultó diferenciarse claramente de sus oponentes.( EL COMERCIO.05.04.11)

Finalmente, casi todos los expertos coincidieron en que el formato del debate no ayudó ni a los candidatos ni a los votantes que buscaban formarse una opinión más clara de las personas por las cuales van a votar. Para el lingüista y semiólogo Eduardo Zapata, en vez de fomentar la discusión, el formato permitió “tener no un debate sino cinco muñecos de ventrílocuo, o sea cinco muñecos de los asesores de imagen sobre el escenario”. (EL COMERCIO.05.04.11).

Quien tuvo la oportunidad de ver o escuchar el debate puede sacar sus conclusiones, sin apasionamientos, siendo tolerantes con las opiniones de otros.

Quienes no han tenido oportunidad ni de ver ni escuchar el llamado debate (que significa técnica de discusión entre dos o más personas que buscan alcanzar conclusiones o decisiones en un tema controvertido, que satisfagan a la mayoría de los participantes (Diccionario Manual de la Lengua Española Vox. © 2007 Larousse Editorial, S.L), como aquí cerca de Lima en las quebradas de Cocachacra, Santa Eulalia, San Bartolomé o en el valle de Cañete, saben sí que habrán elecciones, que deberán elegir a uno de los candidatos que contiene la cédula de votación, que deberán estar atentos y consultar si son o no miembros de mesa, etc. Pocos reparan en el debate, pocos en quién ganará, sólo saben que tienen una responsabilidad cívica. Por eso las especulaciones que los medios difunden, poco les preocupa. ¿Por qué?
No existe ni estrategia ni táctica diseñada por quienes esbozaron el debate. Se preocuparon de las formas, pero no de que el mensaje sea claro, preciso, para todo el público al que va dirigido. La ausencia de una pedagogía de la comunicación que conectase al emisor y receptor, fue evidente.

Por eso los ciudadanos del interior del país, no han comprendido o comprendieron poco lo que se le ha querido transmitir. Tal vez ella sea una de las causas por las que el llamado debate “no pegó”, no interesó o interesó poco a los ciudadanos del país.

El afán de estos días también es una prueba de qué poco se han planificado las campañas de acuerdo a los candidatos y sus recursos. Muchos invierten recursos económicos para poner avisos en la TV, en las radios nacionales, regionales, locales, en las paredes, en los cartelones. Todos en un afán de captar voluntades y con ello el voto de personas que les permitirán encabezar la votación a sabiendas de que tendrán que ir a la segunda vuelta.

Los jefes de campaña y los candidatos mismos, los responsables de los Planes de Gobierno se han preocupado de la imagen, de las apariencias para impactar y olvidaron que la comunicación es una de las conductas más importantes, complejas y permanentes en la vida humana. También que la comunicación es un proceso constante y una herramienta que adopta diversos códigos, pues debe penetrar distintas áreas del quehacer social.

Actualmente se ha saturado de información los medios, pero se ha descuidado el mensaje de fondo. No se han dado cuenta los jefes de campaña que se ha ido construyendo una paradoja, pues mientras más información disponible se tiene, aumenta la incertidumbre respecto a qué fuente otorgarle la credibilidad. Esta disyuntiva se nos plantea a los ciudadanos comunes y corrientes en todos los ámbitos de la vida, pero es el espacio público, especialmente el político el que lo resiente más. Por ello es esencial la capacidad de persuadir eficazmente con los mensajes y de este modo, conquistar la anuencia o apoyo del electorado hacia una determinada postura. ¿Por qué olvidar esto que es lo elemental en la comunicación?

La desesperación para captar electores a la hora nona repartiendo baratijas o haciendo promesas que no cumplirán indican qué poca cultura política se tiene y también qué poco respeto por el electorado. Si bien el Presidente declara que casi se ha erradicado el analfabetismo, lo que sí no ha hecho es generar una cultura política que se nutre del conocimiento, de la ideología, de una propuesta reflejada en los temas centrales y universales.

La verborrea presidencial capta mayor expectativa que el mensaje de los candidatos que parecen “candidazos” ofreciendo lo que saben que se requiere de mucha ciencia, experiencia y capacidad de concertación.

¿Qué candidato ha hecho docencia política en medio de este certamen electoral? Se ha dejado de lado las artes de la elocuencia que requieren de retórica, oratoria y liderazgo democrático. Y a ojos vista ninguno de los diez candidatos hizo gala de estos conocimientos, de esta preparación. Por eso es bien cierto que las buenas ideas no sólo deben serlo sino también deben ser adecuadamente presentadas para una mejor comprensión de ellas. Hagamos memoria los que ya surcamos más de una elección, sobre ¿qué líder puede apropiarse de este exigencia mínima? Pocos, muy pocos. Por eso tenemos la democracia debilitada que oscila entre el populismo y el autoritarismo y creemos que eso constituye una cultura política, una democracia participativa.

Tenemos autoritarios que quieren ser demócratas y a populistas que quieren ser autoritarios. Así estamos y por ello hay desconcierto. Por eso han proliferado los “correos de brujas” con resultados de encuestas según las conveniencias, sabiendo que ya no es posible conocer los resultados pues la ley no lo permite.

Una jornada electoral muy débil, que no fortalecerá mucho la democracia. Todo lo contrario, la debilitará y dará señales de lo que no debe ser. ¿Qué pasó con mis cabellicos maire, que uno a uno se los lleva el aire? podrán decir muchos candidatos al ver que las cifras no les son favorables. Al igual que esta frase de Carbajal estos candidatos perciben al pasar de las horas que van llegando al descarte final. Dos de ellos pasarán a una segunda vuelta. ¿Quién? El acertijo aún no lo resuelven las pitonisas, ni los videntes.

Incierto el desenlace. Las sensaciones que se recogen en la calle, en los transportes, en los mercados hablan y se inclina por tal o cual que no permite vislumbrar un ganador. Podríamos decir que tendremos el que merecemos. Habrá que analizar por qué. También cómo no hemos aprendido de las lecciones de la historia. Cómo el voto ha sido más emotivo que racional. Cómo los grandes principios fueron dejados por las descomunales ambiciones. Las transformaciones profundas han sido olvidadas y se confunden con reformas que no son una revolución, sino espejismos, para una sociedad con poca cultura política, sin líderes genuinos pero sí con muchos oportunistas.

La carencia de auténticos partidos políticos nos ha llevado a esta cuasi debacle democrática para algunos. Pero elegimos a quienes merecemos. Que la elección final –la segunda vuelta- sea por un programa auténtico y no por posturas extremas que hacen fintas a intereses populares y otros a cierto autoritarismo y al final todo queda igual. La historia no miente. No centremos la elección sobre un debate que no fue, sino en lo que puede aportar al fortalecimiento de nuestra democracia, a la mejora de la calidad de vida del pueblo, a una estrategia para alcanzar la equidad no sólo de palabra sino auténtica, a una táctica basada en la solidez del análisis y por el liderazgo que se requiere y a una estrategia vertebradora de acciones que se desarrollarán para lograr el fin propuesto. Los tiempos de ensayos deben pasar y dar paso al fortalecimiento de la democracia auténtica y no a parodias cada quinquenio (08.04.11)

¿Es posible forjar una ciudadanía crítica? Luis Miguel Saravia C. Educador Lima – Perú

3 noviembre 2010

Ingresamos en el Perú a una etapa previa a la elección presidencial. Las elecciones municipales nos dejaron enseñanzas poco democráticas, poco transparentes, que sin duda tendrán impacto en la formación cívica de los alumnos. Viejas prácticas en las que además del renacimiento de pensamientos conservadores, intolerantes, se ha privilegiado el mensaje ambivalente

Se dice que es parte de la cultura política pasar de la declaración a la formulación de propuestas coherentes no mancilladas por el cubileteo político y de mezquinos intereses. ¿Cómo saber discernir en medio de una turbulencia de mensajes que contaminan el ambiente físico y auditivo? ¿Cómo saber cuál tendencia no es un canto de sirenas? ¿Cómo no formar parte de una masa que acompañan los cortejos electorales por conveniencia que por convicciones?

Una mirada desde la educación de los ciudadanos que pasaron por las instituciones educativas y son fruto de la formación y conocimiento de una política educativa, permite apreciar que muy poco se ha hecho por la formación cívica, Muchas declaraciones sí, pero poca coherencia con la realidad de un país diverso, intercultural.

Paulo Freire dice que la educación no es neutral y que una educación para toda la población tiene que inspirarse desde las desigualdades existentes y promover una práctica pedagógica dirigida a formar personas socialmente participativas y críticas.

Quienes no permiten que el sistema educativo forme parte de un sistema social más amplio, niegan que ambos sean fuente de la desigualdad, inequidades, angustias, y frenos al desarrollo personal y colectivo.

Una de las salidas a esta situación podría construirse tratando de impulsar lo que muchos pedagogos llaman ciudadanía crítica. Ésta se fundamenta en la llamada Pedagogía Crítica que no es una escuela pedagógica, ni solamente una teoría, sino fundamentalmente una actitud mucho más amplia, fruto de nuestra época y de nuestra cultura, frente a la realidad creada por la modernidad.

Por ello la educación para una ciudadanía crítica debería buscar que la educación sea para todas las personas en condiciones de igualdad respetando su diversidad. Esto sería realidad si se tuviera en cuenta lo que está consignado en los fines y objetivos del Diseño Curricular Nacional (DCN) del como velar por el “Desarrollo Personal”, el “Ejercicio de la ciudadanía”, la “Sociedad del Conocimiento” y la “Vinculación al Mundo del Trabajo”. (Diseño Curricular Nacional, pág.32) Pero ¿de verdad vela por conseguir estos objetivos? A los resultados nos atenemos.

Una educación que se dice transformadora necesita desarrollar la crítica pero también promueve la esperanza en las posibilidades de cambio mediante una participación consciente y colectiva. Esta participación social es un medio para el aprendizaje.

La educación no sólo se da en la escuela, en la familia, también se da en los movimientos sociales. Cada uno juega un papel importante en el aprendizaje. La escuela formal si bien se rige por una norma, ésta debe ser enriquecida por el diario vivir, pensar de los actores del proceso educativo. En este sentido los movimientos sociales deberían enriquecer la educación formal aportando el cuestionamiento al orden establecido que agrede muchas veces y crea realidades e imaginarios diferentes. La escuela no puede quedarse en un nivel más académico o como espectadora consciente y solidaria, sin intervenir porque las normas no se lo permiten. Esa neutralidad es la fuente de la indiferencia, la falta de interés en la toma de decisiones, el reforzamiento del individualismo.

El movimiento social y el acontecer aportan con su análisis y propuestas ideas transformadoras en sus actividades. Allí está el cimiento de la conciencia y de la actuación que es capaz de cuestionar y en algunos casos oponerse a lo existente. Pero ello sólo si el mensaje que se recibe es crítico en relación a los problemas y no se queda en el “análisis contemplativo”, como ocurre en nuestros días de falsa participación electoral, sólo por temor a la multa. Este mensaje debería llegar no sólo al profesorado sino también al alumnado, si se quiere generar cambios hacia el forjamiento de conciencia crítica. Sería necesario interactuar mediante la acción y reflexión, la utopía y la oportunidad, la libertad y la solidaridad. Todo ello podría aportar a la construcción de una realidad alternativa, unida a un modelo de aprendizaje creador y crítico.

Se nos ha formado como docentes para poder administrar el aprendizaje y no para utilizar nuestra creatividad e innovar la manera como la escuela formal desempeñe su papel, desarrollando en el aula el contenido de un currículo oficial discutido y aprobado por las altas autoridades y no consultado a los principales agentes de la educación. Este es un impedimento para la formación de la ciudadanía crítica.

La falta de preparación del maestro para este tipo de formación cívica, no es culpa de él sino de quienes dictaron la política de formación docente estandarizada, para el cumplimiento de la directiva, de la norma. Se ha privilegiado el conocimiento y las nuevas tecnologías y no la formación de una conciencia crítica. Con ello se dice accedemos a la modernidad, pero de espaldas a lo que la mayoría requiere y demanda de la educación para la ciudadanía. ¿Por qué?

En el desempeño cotidiano en el aula esta posibilidad no es aprovechada pues el tiempo es reducido y debe ser empleado en transmitir conocimientos. Se deja pasar esta oportunidad sin considerar que se está trabajando con diferentes sectores sociales, con diferentes visiones e intereses de la familia y la comunidad. La escuela no prepara para la comprensión de mensajes ni facilita la conexión con los valores y acciones que impulsan los movimientos sociales. Cuando se quiere desarrollar un discurso innovador que contenga las vivencias cotidianas se prohíbe con la expresión sancionadora de “eso es política”. Dichos y acciones frustrantes, antes que alentadoras, de quienes dirigen la política educativa y la ponen en práctica.

Con estas limitaciones del documento oficial, la escuela no aporta al establecimiento de contrastes entre visiones diferentes, conocimientos disímiles, alternativas heterogéneas. Por ello la capacidad crítica y la respuesta de los alumnos no se sitúan en un marco más amplio y enriquecido. Todo lo contrario, los alumnos o son indiferentes o son tímidos, pues lo aprendido en la escuela no les proporciona ni los conocimientos ni desarrolla capacidades de análisis sobre la realidad en la que son sujetos. Así el miedo a opciones diferentes hace que fácilmente se satanice instituciones (por ejemplo el sindicato), opciones progresistas (el socialismo por ejemplo) o se tenga complacencia con el discurso que el dios mercado se encarga de comunicar por todos los medios escritos, radiales y televisivos.

Una institución educativa que se considera transformadora debería generar una cultura de participación consciente y creadora que permita a los estudiantes ser agentes activos no sólo en actividades deportivas, sino cívicas articuladas a procesos colectivos que se realicen en la comunidad. Actividades como la elección del Consejo Escolar Municipal no deben ser motivadas sólo mediante un remedo de participación democrática, sino ser incentivada por procesos cívicos como el contar con un plan de trabajo de acuerdo a la institución educativa y también de acuerdo a la demanda de la realidad en donde se encuentra. Involucrar a alumnos en campañas y acciones que los lleven a ser protagonistas y no sólo cumplidores de decisiones. Utilizar estas actividades no por cumplir con el calendario cívico, de recuerdos de héroes civiles y militares y de hazañas bélicas que exaltan el heroísmo, el individualismo sino que promuevan el desempeño de una ciudadanía crítica, frente a los problemas que se viven cotidianamente.

La educación de una ciudadanía crítica debería facilitar desde las instituciones educativas la formación de ciudadanos articulados a un colectivo concreto representado por los comités de aula, por un consejo participativo estudiantil de la institución. Así se les permitiría desarrollar conocimientos y contacto con el desempeño ciudadano. Este tipo de educación ciudadana permitiría el desarrollo de la solidaridad.

La formación de una ciudadanía crítica demanda además trabajos en común –en el caso de la institución educativa, con los docentes, los alumnos, los padres de familia e instituciones de la comunidad- como reflexiones sobre temas comunes, mediante encuentros, mesas redondas sobre formación cívica y responsabilidad social, temas relacionados con los contenidos que se desarrollan, formas de evaluación, problemas de gestión y otros que conlleven a acciones en común que no tengan necesariamente por destinatarios a las instancias que los organizan sino a toda la comunidad. También debería procurarse diseñar y realizar propuestas para desarrollarlas a mediano plazo, que se realicen poco a poco y que favorezca en trabajo en red, la creación colectiva, sin que ello signifique reiteradas reuniones y coordinación infructuosas. Esta iniciativa para que esté garantizada podría ser considerada como parte del PEI (Proyecto Educativo Institucional).

El eje aglutinador de todas estas actividades debería tener un objetivo de interés común: generar y formar una cultura crítica y de cambio, que se preocupe de la vivencia y la toma de conciencia sobre lo que debe ser una cultura transformadora. Es decir, una cultura que ayude a comprender y actuar de manera crítica en la sociedad en la que se vive. De esta manera se irá superando la desigualdad y la dominación.

Se iría conectando así la reflexión con la acción y de esta manera se irá forjando una experiencia transformadora y una manera de analizar y actuar diferente. Es como hacer la utopía realidad y volver a crear una nueva utopía para seguir avanzando.

¿Es posible comunicar esta manera de educar? Sí lo será en la medida que se creen las condiciones innovadoras en el desarrollo de las actividades de las instituciones educativas. Este debería ser el contenido de una agenda a impulsar desde los Consejos Educativos Institucionales (CONEI) que se organizan en cada institución. No debería ser un Consejo sólo que se preocupa por la gestión, sino además por la formación en el sentido pleno de los alumnos y de su ciudadanía.

La cultura cívica generada por la institución escolar no debería estar limitada a impartir una materia aislada, sin vida, aburrida y que se reduce a promover la identidad nacional a través del culto a los símbolos patrios y a las ceremonias cívicas, olvidando el fondo del sistema político del país y los aspectos formativos de la ciudadanía. No debería seguirse cayendo en esta omisión, porque no es una verdadera educación ciudadana, democrática que implique estimular la capacidad crítica, y dejar que el desarrollo de la confianza social se genere por medio de relaciones verticales de los ciudadanos.

Una educación para la ciudadanía no debería alimentarse de lemas y slogans que presentan un mundo diferente de felicidad, frente a una realidad que oscila entre la pobreza crítica y el desarrollo económico para unos pocos. Es imprescindible que nuestra atención –con el pretexto de vivir dos procesos electorales- esté centrada en los procesos democráticos que viven los adolescentes en sus relaciones interpersonales, con el fin de comprender y vislumbrar las posibilidades de construir en estos futuros ciudadanos, en el desarrollo de una participación política más activa en su vida adulta. No digamos que es imposible una educación ciudadana diferente, cuando los tiempos nos indican que es necesario cambiar desde las personas e instituciones. Tenemos un capital social, que debemos saber aprovecharlo si queremos salir de la inercia e indiferencia, quitándole contenido a la solidaridad, a la equidad, a la tolerancia, a la igualdad. Estamos a tiempo. (23.10.10)

Una alerta en blanco y negro: elecciones y viejas prácticas

17 octubre 2010

Una elección municipal en el Perú y en el horizonte un intento de “golpe” de Estado en Ecuador. Tal vez sucesos que no dicen nada aparentemente. Sin embargo convendría apreciar qué destinos e intereses se van jugando y de què debemos tener mucho cuidado y qué se debe prevenir. Las reacciones frente a lo sucedido en el Ecuador han sido de rechazo y condena y en eso estamos de acuerdo. Sin embargo debe ser tomado como una alerta para no bajar la guardia democrática en nuestros países de Latinoamérica.

En las recientes elecciones municipales y regionales todas las proyecciones nos hacen suponer que la candidata de un partido nuevo Descentralista Fuerza Social, en confluencia con otros, ha sido elegida para el gobierno municipal de Lima por el período 2011- 2015.

Forjar esta posible victoria ha costado en primer lugar romper mitos de la política peruana que están enquistados con percepciones de los años 70 y 80 del siglo pasado. Se ha satanizado hasta la saciedad levantando un lema que estuvo cubierto por el miedo porque una tendencia de izquierda democrática gobernara la capital: “no votar por la regresión, por el atraso”. El hecho de ir en confluencia con partidos y movimientos de izquierda, hacían que quien votase por Fuerza Social estaba eligiendo por una opción retardataria y no por el cambio. Miedo fue el eje de una campaña y el sambenito de que una victoria de esta tendencia sería un salto al vacío, un volver a los momentos terribles de terrorismo que vivimos en décadas pasadas.

De manera maniquea se quiso asustar por la participación de algunos dirigentes magisteriales en la confluencia de otros grupos políticos con Fuerza Social, utilizando el miedo al sindicato fabricado por el gobierno, y que ha tenido efecto en un sector de la población. Olvidan quienes han levantado este pensamiento que el (SUTEP) tiene una historia de luchas por reivindicaciones y por su oposición a una política educativa que no responde a las necesidades e intereses nacionales El sindicato tiene una función específica y esto no inhibe a sus miembros de sus derechos ciudadanos. Pensar de esa manera es ser excluyente en un discurso que se dice democrático. Ejercer la profesión docente, no es sinónimo de neutralidad política. Es necesario recordar que la democracia cobija a todos, es inclusiva, no discrimina, respeta las diferencias, concerta, en función del pueblo y no sólo de grupos económicos, políticos o sociales.

La falta de una cultura política que antes de principios ha sido promotora de distractores, indica que quienes estuvieron acostumbrados a una manera de ejercer el poder les cuesta aceptar que otros piensen y opten diferente. Lo alternativo nunca estuvo en su agenda ni en sus convicciones.

Esta campaña por el gobierno municipal de Lima y que de acuerdo a los analistas políticos también ha deparado sorpresas en otras regiones, provincias y distritos nos hace ver en blanco y negro que:
- La democracia en nuestro país, aún está bastante débil. Es necesario robustecerla a partir de lograr el convencimiento que la persona tiene derechos y obligaciones y que ellos deben ser defendidos contra quienes impiden que estos se ejerzan en una sociedad aún excluyente.
- Es necesario fortalecer nuestra cultura política, aún incipiente porque no existen partidos políticos que formen a los ciudadanos ni instituciones que permitan a los ciudadanos optar libremente.
- Existen viejas formas de hacer política. La campaña por un lado ha hecho florecer la esperanza y por otro han permitido aflorar viejos resentimientos, formas y maneras de hacer política. Muchos llaman a esto “adecentar la política”, pero eso no debe dejar de tener cuidado con las viejas formas que apelan a todas sus fuerzas y esfuerzos con tal de salir ganadores. La simpatía no está reñida con la política. los enfoques alternativos no están en contra de los enfoques tradicionales sino que hay que renovarlos, pero con mensajes claros, transparentes, sobre la mesa y no con discursos ambiguos.
- Ha surgido una nueva generación de líderes políticos a los que se ha querido deslegitimar por su juventud, falta de preparación, experiencia, sin valorar sus conocimientos, sus propuestas y perspectivas de analizar y ver –en este caso el gobierno de la ciudad, el abordaje de los nuevos problemas y sus soluciones-, nuevas formas de comunicarse y hablar en los códigos de una generación emergente. Los políticos “de oficio” han querido devaluar este triunfo y con ello no hacen sino recurrir a viejas tretas autoritarias, verticales, intolerantes. Se olvidan lo que expresó Jorge Basadre “Un país sano necesita ofrecer a su propia juventud perspectivas amplias, posibilidades abiertas, colaboración efectiva en el quehacer común. De modo que el problema no es sólo de progreso material, de reformas sociales, de organización estatal. Es también de renovación de valores, de fervor espiritual, de capacidad de entusiasmo, de mística colectiva”.
- Un nuevo enfoque a los problemas del gobierno local es el reto que tiene la nueva administración, de manera especial el desarrollo de la educación en el ámbito metropolitano. No se trata sólo de la delegación de funciones y responsabilidades y transferencia de presupuesto sino de una manera creativa e innovadora para abordar viejos problemas.

Si se confirma las proyecciones y el avance del escrutinio, los días y semanas serán testigos que la nueva opción por la que los limeños han dado sus preferencias, es coherente, tiene una misión y visión partiendo desde las necesidades de la comunidad. Entre otras responsabilidades en lo que concierne a lo educativo, es urgente que se diseñe un Proyecto Educativo para Lima Metropolitana. También organizar una nueva gestión educativa donde la función técnico-pedagógica y la gestión educativa sean eficaces y eficientes. No se trata de recibir la transferencia de recursos sino tener la capacidad para desarrollar una nueva forma de gestionar las UGEL (Unidad de Gestión Educativa Local) y las Instituciones Educativas. Además que se haga realidad la recuperación de la autoestima del docente; que las instituciones educativas hagan realidad la supervisión y monitoreo; que se institucionalicen las comités de aula y los Consejos Educativos Institucionales (CONEI). Un reto sin duda, pero con voluntad y compromiso puede hacerse realidad.

En nuestro país se vienen elecciones, las presidenciales y habrá momentos tensos. Debe reforzarse una educación para la democracia y para el desempeño de una ciudadanía crítica que permita vivir en equidad, tolerancia, solidaridad. Los peligros de la democracia rondan aún y tienen cómplices. Una tarea pendiente para refundar lo educativo desde las perspectivas de una sociedad equitativa y desde una generación nueva diferente que tiene otras exigencias. Otra educación es necesaria para no seguir el discurso oficial que todo lo parametra exigiendo calidad, sin valorar las diferencias; competitividad sin tener presente la inequidad. Otra educación es posible si la fundamentamos en nuestra historia y nuestra cultura. (09.10.10)

LA EDUCACIÓN EN VALORES ¿qué es al fin de cuentas?

11 octubre 2010

“Debe educarse en valores”, pareciera ser la tabla de salvación para los desajustes que existen en nuestra sociedad frente al desconcertante impulso juvenil exigente y que nadie comprende, sino condena, reprime.

Este estribillo lo venimos escuchando con frecuencia en esta campaña electoral cuando se trata de seguridad ciudadana y específicamente cuando se aborda el tema de las pandillas, las barras bravas, de bandas de jóvenes cuyas costumbres y manera de comportarse no respeta ni persona, ni propiedad, ni reglas mínimas de comportarse en sociedad.

Planteado e identificado el problema los candidatos recurren a la gastada frase “hay que educar en valores”, como quien le sopla la pluma a la familia, a la escuela, a la sociedad. Nadie la asume como responsabilidad propia, del colectivo, de todos.
La realidad nos está enviando el mensaje de lo poco que se viene haciendo en la educación en valores, por ello percibimos cómo los alumnos y jóvenes vienen apreciando lo negativo, creando éticas individualistas que responden al beneficio personal y no valora el beneficio colectivo, del otro. Por ello surgen las bandas de jóvenes y adolescentes que han creado antivalores como norma y la sociedad responde con autoritarismo, con represión y condena, sin abordar el por qué de la carencia que crea actitudes positivas.
Por ser una tarea de todos, debe partirse de la creación de condiciones para incidir en la formación cívica, ciudadana, donde se obtenga una educación de la responsabilidad consigo mismo y con el entorno, con el otro. Es decir vivir en una convivencia armónica entre los individuos fundamentados en el reconocimiento y el respeto de las diferencias. Sólo partiendo de esta concepción esta demanda dejará de ser un estribillo repetitivo sin resultados y se transformará en una realidad.

Pero nadie cosecha lo que no siembra. Ahora exigimos a la escuela aquello que no se ha podido cultivar desde la célula familiar y además porque la política educativa que se nos oferta está centrada en el aprendizaje, el conocimiento para la competitividad, dejando de lado la atención al desarrollo personal.

Se ha reducido lo educativo a consignas a cumplir antes de analizarlas y hacerlas carne en la vivencia de la persona. Es importante que desde los primeros años de la escuela los alumnos desarrollen una actitud reflexiva sobre lo que piensan y sienten acerca de sí mismos y de los otros. Es necesario e importante que conozcan sus derechos, tengan claro su valor, identifiquen cuáles son sus prejuicios, acepten las diferencias y asuman actitudes de mediación en situaciones conflictivas.

El valor debe ser construido, descubierto y transmitido. Por ello se ha planteado el debate desde la academia pues para muchos el valor sólo existe cuando se percibe, es decir que si yo no lo veo no existe, mientras otros defienden la objetividad del mismo. El debate consiste en poder clarificar si el valor existe solo cuando pasa por la percepción (subjetividad) o si existe independientemente de ello (objetividad). Para valorar debe partirse de los hechos, de la realidad en la que nos desenvolvemos y en el caso de los maestros entender que los hechos con los que trabajamos están vinculados al acto educativo y su escenario preferencial es la escuela y sus componentes: padres, alumnos y maestros.
En esta perspectiva si bien la escuela tiene la responsabilidad de enseñar a aprender, y de manera fundamental colaborar en la construcción de un marco axiológico que vincule el conocimiento y su aplicación a un mundo de valores, ¿cuál es el compromiso de la sociedad y sus instituciones?. ¿Desde cuándo el consumismo, la inhibición o la idealización del éxito personal, fueron reemplazando el tiempo y el espacio para la comunicación, el diálogo, el respecto y valoración del otro?
El valor debe constituirse como un eje transversal del proceso educativo, que genere estrategias viables de manera que la construcción de los mismos no sea una imposición, sino un descubrimiento y una fundamentación fruto de una interacción con la realidad. Así se van descubriendo cualidades, creencias, principios y normas.
¿Y qué hacemos para “sembrar valores” como recomiendan algunos? Desde la escuela muy poco y desde la sociedad menos. Sin embargo esto no justifica que la escuela sea ella una promotora de valores, sino que además debe involucrarse en la búsqueda de metodologías que permitan el desarrollo de valores que los maestros consideran buenos y se vayan construyendo junto con los estudiantes de manera que se conviertan en permanentes.
No se trata de dar conocimientos, estar atentos a los aprendizajes y a lo que el mercado demande, sino tener como referente también a la comunidad de personas. La escuela si sólo se preocupa de la calidad y dota a los alumnos sólo de herramientas científicas, podrá obtener excelentes y versados técnicos, pero no se tendrá la seguridad de haber desarrollado un humanismo capaz de reconocer al otro como su semejante. Urge por ello que con igual empeño no sólo el Ministerio de Educación y las instituciones educativas asuman un papel orientador en la construcción y descubrimiento de valores, sino también la comunidad y sus instituciones.
A la escuela se le reclama y se le encara la falta de formación en valores y con ello la sociedad y los padres de familia se “lava las manos”. Pero la dimensión del problema no se agota “soplándole la pluma de la responsabilidad a una institución de educar para la captación de valores. Sin embargo desde la sociedad y la familia se evaden responsabilidades, tal vez para un adulto irrelevantes, pero centrales para la formación de la persona.
¿Dónde se empieza a conocer y valorar la honestidad, la lealtad, la solidaridad, la justicia, el reconocimiento del otro, el respeto, la tolerancia? En la familia y la sociedad. A la escuela le corresponde contextualizar estos y otros valores para que no queden como figuras ideales o imaginables sino como concreciones de la vida cotidiana donde cada valor formado es expresado en actitudes, convicciones, en reacciones como respuestas a acciones cultivadas de manera predeterminada. Por ello el niño y adolescente actúa de tal o cual manera ante situaciones porque tiene actitudes conformadas que responden a valores que se han construido, descubierto y apreciado.
El tema de educación en valores no es fácil. Sin embargo qué fácil es exigirle a la escuela que forme en valores cuando los cimientos no están bien construidos. Qué fácil es proclamar que con una educación premilitar solucionaría los problemas sociales que afectan a la juventud. Qué difícil es ser padre de familia responsable y que pueda en el desarrollo de su función de padre tener un norte, que de la prioridad a la formación en valores dentro de las prioridades que tiene entre manos. Qué difícil es mostrar que los valores son posibles si existe una acción coherente entre la escuela y la comunidad.
Fernando Cardenal reflexionaba sobre el tema que “Los seres humanos son capaces de moverse por valores, por objetivos nobles, importantes; tienen una gran capacidad para todo lo grande y hermoso que pueda concebirse. Lo que tenemos que hacer nosotros en la educación es desarrollar esa capacidad. No echarle la culpa al joven, sino contagiarlo”. También añade: “Para educar en valores es importante también que el Centro Educativo sea matriz de donde surja la nueva Sociedad; lugar de búsqueda, de ensayo y de discusión de los nuevos valores. Hay que crear en todos los niveles formas nuevas de relaciones sociales. Debemos ser conscientes de que aún sin pretenderlo, legitimamos valores que se viven fuera del Centro Educativo y tal vez nuestro papel propio sería más bien denunciarlos. Debe intervenir toda la institución; desde cada uno de los currículum; con todos los profesores, pues todos transmiten consciente o inconscientemente valores o anti-valores. Es importante involucrar al mayor número de profesores.” (Fernando Cardenal – ex Ministro de Educación de Nicaragua: La educación en valores: fundamento ético para una nueva sociedad. En foro Iberoamericano).

La campaña electoral ha terminado y nos quedan pocas enseñanzas en lo que respecta a educación en valores. Ha existido mucha intolerancia, poca honestidad y transparencia. ¿Dónde quedaron los valores cívicos? Se ha visto no sólo a candidatos enfrascarse en insultos y no en propuestas, en competir por que se escuchen y decidan los planes y soluciones para la ciudad. Pero algunos han preferido canibalizar al contrincante antes que presentar una propuesta interesante para el servicio de la comunidad.

Ojalá no se siga exigiendo sólo a la escuela más de lo que la ciudadanía y sus líderes no son capaces de hacer. La reflexión de educación en valores sin duda no se agota, pues existen muchas maneras de abordar el tema desde la diversidad. Es necesario, por ejemplo, aún trabajar el tema de educación en valores desde las costumbres, la historia desde los diversos grupos que se interrelacionan día a día en nuestras aulas. A la democracia le queda un largo camino por recorrer y asumir en donde se articulen de manera coherente responsabilidades y derechos. (02.1010)

ALGUNOS RETOS DE LA EDUCACIÓN PERUANA: dejemos de ser producto; seamos creación y propuesta

19 mayo 2010

La tan manida referencia a los retos de la educación nacional, puede nuevamente resultar manoseada como lo han hecho los gobiernos de ésta década y de las anteriores sin mostrar resultados óptimos, presentables, competitivos que nos puedan hacer hablar con propiedad de que nuestra educación es de calidad. Ingresamos al tobogán de las ofertas electorales. Corremos el peligro de seguir con la enfermedad crónica de ofertas sin sentido, flor de un día.

Nuestra educación está “maniatada”, entrabada, tensionada por problemas que dependen mucho de determinaciones, actitudes antes que de convicciones de los gobernantes. La educación es el comodín que utilizan mandatarios y políticos en época electoral y postelectoral para sujetarla a intereses subalternos antes que los intereses y derechos superiores de la persona.

La discusión del tema educativo está reducida al presupuesto, a los aprendizajes, rendimientos –hoy atomizados en comunicación y matemáticas- y está satisfecha por el puntaje que se obtiene. Sin embargo para medir el comportamiento y capacidades que indiquen qué grado de desarrollo se tiene en ciudadanía, en observancia de otros derechos, en conocimientos, sólo existen directivas, normas. ¿Pueden formarse así actitudes y comportamientos?

De otro lado no se toma en cuenta que nuestro país es diverso y que entre las regiones existen brechas, y dentro de ellas otras fisuras más profundas, que sin querer llevan a la polarización, como tan inexplicablemente no quieren ver los políticos y gran parte de la ciudadanía.

Hablar de la “revolución silenciosa” como lo hace el presidente al referirse a la educación que promueve su gobierno hasta cierto punto es un despropósito. Soñar que con ello el país será una potencia continental, es delirar. (El Peruano 1º de Mayo, 2010). ¿Puede decirse sinceramente que se viene impulsando una revolución educativa que se cimenta en infraestructura? ¿Puede sostenerse que con esta educación que se brinda puede “despertarse el genio a un creador con el estudio intenso y con mejores condiciones pedagógicas para el óptimo aprovechamiento de sus capacidades intelectuales? (Ibidem)

Conceptos y acciones poco claras cuando se trata de marcar un estilo y una política verdadera en educación. ¿Cómo hilvanar deseos y esperanzas que expertos nacionales sugieren o realizan sin adherirse a una política de gobierno sin ser anatematizados por su inclinación política? El ensalzamiento de que se va por buen camino no viene de quienes sienten y quieren una buena educación para su país. Todo lo contrario proviene de dos agencias el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo que con su agenda y asistencia económico-financiera colaboran con la educación nacional. ¿Cuánto de la deuda externa está destinada a la educación nacional? Misterio del capital. Pero sí se dan sugerencias y consejos para acortar las brechas educativas que no pasan exclusivamente por un tema de inversión pública, y darle un uso adecuado a los recursos. Se trata de una inversión a largo plazo. (El Peruano 30.04.10) ¿Cuánto es el largo plazo para estos expertos?

También se dijo que la incorporación de tecnologías educativas es una iniciativa aplicable en los tiempos actuales y en un mundo digitalizado, pero se advierte que es necesario someterla a una evaluación para determinar si tiene el impacto deseado. (El Peruano 30.04.10).
¿Y dónde queda el tema de la pobreza que no permite acceder a ese mundo digitalizado? Se han realizado estudios serios sobre el tema. Hubo uno realizado por los profesores Carvallo y Roca, que no fue muy publicitado y menos tomado en cuenta por quienes siguen en su afán de digitalizar sin hacer estudios económicos sobre la sostenibilidad de las inversiones que demandan el mantenimiento y actualización de los instrumentos tecnológicos. ¿En qué consiste la capacitación en tecnologías que se brinda a los docentes? ¿Es puramente instrumental? ¿Y lo pedagógico?

Todos desearíamos como seres humanos una educación como los países del primer mundo. Pero muchas brechas deben acortarse antes y muchas deudas deben ser reconocidas por tanto “ensayo” por no decir “experimentos” que se hacen en nombre de la educación peruana. Para desear tener este tipo de educación debe respetarse la diversidad, debe aprenderse a ser equitativos, valorar las diferencias, ser solidarios. ¿De qué sirve tener un acumulado de horas de educación en las aulas, cuando estas aulas y sus usuarios –docentes y alumnos- no tienen lo suficiente para vivir? Nuestro referente es cultural que tiene que ver con nuestra identidad, nuestro ser mestizos (costeños, andinos, de la selva). ¿Qué hemos avanzado en una política de educación intercultural? ¿Es sólo para los pueblos andinos y de la selva solamente? ¿Y los demás no se lo merecen?

Es indudable que hoy existe un sentido de urgencia por mejorar la calidad de la educación en toda la Región y el experto de una agencia recalca que para eso se necesita más financiamiento, mejores maestros y sistemas de evaluación adecuados (El Comercio.30.4.10). ¿Acaso no se ha aplicado esta receta hace muchos quinquenios? ¿Cuáles son los resultados? ¿Por qué todo se quiere estandarizar y no respetar la idiosincrasia de cada país?

Esa melodía ya la escuchamos hace un buen tiempo, desde el siglo pasado. ¿Por qué olvidar que el escenario mundial sufrió una transformación y hubo un empoderamiento del neoliberalismo?; En esa euforia muchos creyeron en el profeta Francis Fukuyama y su tesis del fin de la historia con la caída del socialismo real en occidente en el contexto de predominio ideológico liberal y particularmente neoconservador en la presente etapa del capitalismo; y el surgimiento de las nuevas tecnologías de la información y comunicación que han endiosado el pensamiento cibernético. Este escenario ha sido propicio para que los llamados países emergentes (ya no del tercer mundo) pusieran en marcha el desarrollo de políticas públicas ajustadas al pensamiento neoliberal.

En este marco es bueno que nos hagamos algunas preguntas y se las traslademos al llamado sistema educativo peruano: ¿la llamada reforma educativa peruana gira o no en torno al mercado? ¿las competencias para las que se forman a los estudiantes, no será un valor agregado a la fuerza de trabajo que cada estudiante ofertará luego en su adolescencia y juventud? ¿qué distingue a nuestro discurso pedagógico nacional, el elogio al individualismo, a la competitividad, el éxito personal? ¿nuestro sistema educativo acoge lo nuevo por serlo solamente o porque no tiene alternativas que ofrecer a los alumnos para hacer más atractiva y amigable a la escuela? ¿el énfasis puesto en la nuevas tecnologías que en buena hora puedan acceder los niños y jóvenes de nuestras escuelas no los vuelve adictos a símbolos que lo llevan a escenarios virtuales alejándolos del mundo real? ¿por qué no permitir que los educandos se formen en el ejercicio de juicios críticos sobre la pobreza, la inequidad, la aceptación de la diversidad, la democracia, la dimensión de la participación ciudadana? ¿Y dónde queda la identidad nacional, el compromiso social? Puede seguir un rosario de preguntas específicas y apreciar cómo desde su formación el docente tampoco es formado en la perspectiva de formar ciudadanos democráticos, críticos, solidarios. ¿Nos preguntamos por qué?

El reto que tiene la educación peruana es atender el sentido humano, es decir ofrecer los medios y recursos para que los todos los educandos reciban una educación promueva el bien común y el desarrollo equitativo; una democracia que no sea sinónimo de rotación del poder entre grupos de la clase política funcional al poder económico representado por el empresariado (a los que han acostumbrado a llamar “fuerzas vivas”) que impide muchas veces que la sociedad civil participe en la toma de decisiones en la solución de los problemas estructurales del país. En suma requerimos una educación que priorice –no las recomendaciones genéricas- sin hacer previamente una evaluación- la práctica pedagógica dirigida a la anticipación de los problemas y no la ilusión pedagógica que se justifica con la inmediatez, con la enseñanza sólo del inglés porque es el idioma de la globalización hegemónica o el chino mandarín pues el horizonte económico se proyecta a China continental. ¿Es que la educación debe estar en función de las reglas y procesos económicos? ¿Y el desarrollo de la persona y sus derechos?

Existen en el país experiencias educativas de alianzas público privado que vienen aportando a la mejora de la calidad de la educación en las zonas donde intervienen, pero son invisibles para el Ministerio de Educación. Allí se tienen los laboratorios de lo que debe ser el germen de una política educativa ajustada al desarrollo local, sin dejar de aportar a la realidad nacional. ¿Cuesta mucho a las autoridades educativas bajar de su torre de marfil valorar lo que realizan exitosamente sus connacionales? Si el egoísmo y la miopía se practican en democracia ¿cómo queremos formar a ciudadanos responsables, inclusivos, solidarios?

Dejemos de ser producto; seamos creación y propuesta en educación y otros campos del saber, de la producción. Nuestros maestros e investigadores vienen demostrando que si es posible tener una educación de calidad, desde cada escuela, desde cada región. Desde allí debe brotar la propuesta educativa intercultural que requiere nuestro país para ser desarrollado no sólo en lo material sino en el incremento de capacidades. No reconocer estos aportes es síntoma de una dependencia mezquina que sólo busca ahondar las brechas e inequidades, aprovechándose de la diversidad, que es otra forma de explotación y establecimiento de dependencia. (15.05.10)

28 de Julio, día de la Independencia

29 julio 2009

Nos toca vivir tiempos nuevos sin duda, con ideas y paradigmas en permanente cambio. Estamos, indudablemente en otra era, en otra época. Sin embargo hay una constante en nuestra vida nacional que nos marcó para siempre “desde la escuela fiscal, del barrio donde nací”: el orgullo por nuestra independencia nacional, que significó y significa una fecha importante para la base de nuestra ciudadanía. Más allá de los enjundiosos estudios y reflexiones de académicos e investigadores, el sentimiento nacional se forja desde la cuna y se reafirma desde que ingresamos a la escuela, aquella “escuelita de mi infancia, escuelita elemental, la más cara y bella estancia de mi recuerdo escolar”, como decía el verso de autor anónimo, pero que se nos hacía declamar.
Hurgar en el alma de niño que llevamos dentro en estos días patrios y en especial este día para los ciudadanos peruanos debe tener un hondo significado. Es el pueblo con sus poetas y cantores los que avivan los sentimientos de una identidad que los doctores no han podido inculcar con sus sabios discursos. Es la palabra sencilla, pero franca y con sentimiento la que nos reafirma en la valoración de lo que se ha llamado la peruanidad.
En esta época del libre mercado, de la competitividad, de la excelencia y la calidad es importante rescatar del olvido y la coyuntura aquello que ha sido, es y será el orgullo patrio y que nos une como peruanos y que le da sentido a la lucha permanente por una independencia legada y en permanente construcción, que tiene raíces ancestrales que demandan que la equidad, la solidaridad, la inclusión, el respeto al otro, sean políticas asumidas responsablemente y no consumidas por los apetitos voraces de quienes tienen el poder político y económico donde la discriminación y la inequidad son el denominador común en los hechos, aunque las palabras digan lo contrario.
A manera de celebración y por ser una ofrenda importante que no debe olvidarse, comparto este poema de un periodista genuino, nacido al sur de Lima en la fértil provincia de Chincha, en el anivesario188 de nuestra independencia nacional.
¡Viva el Perú Carajo!
Jorge “Cumpa” Donayre (1921-1987)
Bueno, ha llegado el momento,
el momento esperado más de siglo y medio,
para que desde la antigua vasija de mi canto
extraiga este grito de barro estremecido.

Viva el Perú Carajo !

Vivan las espumosas olas,
sobre las que llegó la historia de Dios
en totoras y velas desafiantes.
El océano largo y submarino
de infinitos profundos habitantes.
El voluptuoso cetáceo, las gaviotas,
las algas, el bonito y el humilde guanay
que ha digerido a millones de libras esterlinas.
¡ Viva el Perú Carajo !

Este es mi mar, mis islas, mis arenas,
mis remos, mis atardeceres y mis redes.
Viva este monumento de piedras
levantado sobre cimas de la eternidad
donde el tiempo no se atreve a morir.
Viva esta huaca donde anduvo
la raza de los viejos abuelos,
abuelos a su vez de 9 millones de serranos,
que quedan allá arriba, prendidos en las cumbres;
y aquí abajo, servidumbre barata
de las casas de Lima, mozos del mayorista,
ebrias, turbias postergadas gentes de las barriadas,
emolienteros, carretilleros,
público sudoroso de los coliseos,
chimpunes, driles y camisas de mugre.
¡ Viva el Perú Carajo !

Este río es peruano,
y es su cuna, una huraña fuente
enclavada en la cumbre
que vacía y llena el hechizo del cielo,
gota a gota o en tempestuosas lluvias.
Viene en su lecho con limos y polvos minerales,
sembrando valles, preñando y alumbrado
la vida de los hombres y de las plantas.
Las aves, los peces, indios, mariposas,
cholos, blancos, negros, leche, rosas,
todo, todo lo siembra el río,
que baja desde la nube con fuerza creadora.
¡ Viva el Perú Carajo !

Viva esta selva sembrada por el propio Señor,
una fresca mañana cuando pasó el diluvio,
el día que sus dedos,
moldearon su mejor Creación sobre el Planeta.
Aquí la fuerza desata un huracán de lluvias y de orquídeas,
llanuras de verdor cubren la tierra
donde se enroscan caminos y serpientes.
Vuelan los guacamayos, parlotean los monos trapecistas
mientras, río arriba surca una canoa
en la que van amándose, Carlos Rumiche y su María,
seguros de que el río ha de traerles
junto a la cesta de peces, el hijo prometido.
¡ Viva el Perú Carajo !

Viva el hombre peruano,
al que no espanta la dura geografía
que Dios nos entregó como instrumento,
sobre las conmociones cataclísmicas
que agitan los cimientos de los mares y la Tierra.
Sembramos desafiando terremotos, nuevas casas.
Nuevas ciudades las riegan las lágrimas transidas de los viejos,
de los huérfanos niños, de los hombres.
Ja, ja, ja, ja, ja, ja

Nosotros somos súbditos del temblor y el terremoto.
También al huayco, las inundaciones, las sequías,
les sabemos su cara de miseria.
Sus derrumbes, sus vértigos de sangre,
les conocemos desde viejas edades.
¡ Viva el Perú Carajo !

Y para todas esas camaradas desdichas,
hay un Pedro Quispe y una Juana Flores,
que a fuerza de sudor, de coraje y de esperanza,
han atrapado un rayo enfurecido entre sus manos
y lo han hecho una estera de amor, un duro adobe,
un ladrillo rojo, una vivienda rústica, una torre;
el perfil majestuoso de una iglesia,
una costa o una sierra de continuadas urbes
que se levantan y caen sin miedo a nada.

Para suche comunero
es este canto, este fuerte carajo estremecido
para sus caminos vecinales y su escuelita de tejas,
donde el hijo aprenderá qué es el Perú.
Vivan los artesanos, los mineros,
los duros labradores que no moran en Lima
y han hecho de la Luna,
un lamparín de esquivo kerosene,
encendida en el techo de los cielos.
Viva el hombre de chuyo que solo come charqui
y bebe jarros de chicha, repletos de tristeza.
Viva su poncho rojo, sus cansadas ojotas,
su lánguido charango, las ubres de sus cabras;
el seno prieto y duro de sus cholas,
su leche tibia, llena de amor y vida.
¡ Viva el Perú Carajo !

Para Aurelio Celada, caporal de la hacienda costeña,
es este canto de carbón y uva negra
como el mejor color de su pellejo.
Para el duro trajín que le reclama músculos de andracita,
firmes muslos para sus grilletes vencidos,
sus leyendas de arcángeles, zambos, guitarristas,
marcadores de puntas, centro forward, soldadores de gallos,
cinturas de alcatraz y cajoneros.
¡ Viva el Perú Carajo !

Para tirar un carajo por mi patria,
le he pedido prestada su cristina de drill a mi hijo Alberto
y en la hebra de luz de un blanco cabello
de mi finada madre, lanzo un sonoro grito
que me nace de las venas,
con estruendo de vida,
clarinada del alba en el cielo puro.
Para tirar un carajo por mi patria,
he levantado en sedición a las palomas,
garras de cóndor son ahora sus patas,
otrora delicado pistilo hoy convertido en lanza.
Este niño que toca una corneta en los desfiles de julio,
es Juan Mariño, hijo de las esteras, del barro y de la caña brava.
Es Juan Mariño, sobrino del triciclo, primo del anticucho.
Sobre el lomo del cerro tirita fríos, tiene hambre,
en las manos y en las tripas
y aunque sólo es dueño de su uniforme comando,
es Juan Mariño, el que toca una corneta
en los desfiles de julio.
¡ Viva el Perú Carajo !

Para tirar un Carajo por mi patria,
préstame Juan Mariño la trompeta,
tu trompeta de bronce retumbante,
quiero lanzarle al mundo
un coro de trompetas.
¡ Viva el Perú Carajo !

Oh río huraño. Oh seca pampa,
Oh larga costa, Oh Huascarán, Huandoy, nieves eternas.
Oh tranquilo molusco, cactus, piedra, kenko,
Sacsayhuamán, Chavín, piedra de siglos.
Oh poncho, flecha, choclo, nube, gaviota,
prestadme vuestras voces de siglos
para inundar de amor todo el paisaje.
¡ Viva el Perù, Carajo !

Amo esta dura arcilla,
amo este crisantemo
y sigo enamorado del olor del romero.
Porque estas cosas viejas, conciertos de canarios,
cuadernos de dibujo, helechos y retratos esfumados
no conduelen mi vida, sino al contrario,
alientan las sudadas camisas de mi paso
y en la beligerancia de todas las batallas
afirmas este grito:
¡Viva el Perú, Carajo!,

Viva el Perú, mi patria,
sobre todo este rectángulo
que es mi única propiedad sobre la tierra,
donde los huesos de mi madre
dicen aùn sus rezos preferidos,
sus preocupaciones.
¡Viva el Perú!, mi patria, la de mi hijo,
de mis amigos buenos, la mujer que me ama,
mi provincia, mi derruida casa.
Y cuando los diarios digan:
el Perú perdió en fútbol,
el Perú país pobre,
vino otro terremoto,
se secaron los ríos,
se enlodan los políticos,
bajó el sol, se perdió la cosecha,
repicaremos desde el fondo de los huesos,
el grito poderoso de los hombres de esta tierra,
cargada de coraje y de optimismo para decir,
como si arrojàramos balas:

¡ Viva el Perú Carajo !… ¡ Viva el Perú Carajo !
Viva el Perú Carajo!… ¡Viva el Perú Carajo!
¡Viva el Perú Caaaraaaaaaaaajoo!

(27.07.09)


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