4 libros para aplicar el método Montessori de forma asequible

12 diciembre 2019

Tania Pasarín Lavín

Maestra interina de la Escuela Pública y estudiante por vocación. Autora de la página Ser maestra. Especializándome sobre Altas Capacidades y Nuevas Tecnologías. Decidí ser maestra porque creo que esta profesión puede cambiar el mundo.

Hace un siglo la primera mujer graduada en medicina en Italia descubrió un método educativo basado en la ciencia, que ayudaba a niños con alguna deficiencia. Ella era María Montessori, la educadora que se dio cuenta que su método resultaba igualmente válido para niños sin problemas específicos, lo que le proporcionó el éxito obtenido hasta hoy.

Este método, tan puesto de moda actualmente, se basa en la actividad dirigida por el niño donde es necesario un ambiente y un material adecuado con el propósito de sacar lo mejor de cada niño/a produciendo una normalización de la libertad, el movimiento y la disciplina interior.

Libros Montessori | Tiching

Actualmente podemos encontrar planteamientos metodológicos “Montessorianos” en la escuela, como que el alumno sea parte activa en el aprendizaje, la individualización del alumno en cuanto a ritmos e intereses o la colaboración familia-escuela.

Esta influencia ha tenido y tiene un impacto a nivel global tan inmenso que podemos ver que existen miles de centros que se basan en esta metodología en todo el mundo. Pero aquellos que quieran impartir el método de manera legal tienen que ser aprobados por la Fundación Montessori y el Consejo Montessori, lo que requiere tener formación, unos materiales, un espacio adecuado para el desarrollo del método, etc., lo que implica un gran desembolso.

La formación que se requiere para abrir una escuela Montessori es la posesión del título de graduado en Educación Infantil o Primaria junto con la formación de guía y el espíritu Montessori. Esta formación puede rondar desde los 200 euros por los cursos AME introductorios hasta 750 euros cada Curso AMI de “Asistente casa de niños”(0-3 años/3-6 años). En el siguiente enlace podéis encontrar formaciones relacionadas con el método.

Debido a estos requisitos formativos y materiales y a la gran demanda, el método se ha encarecido, solo siendo accesible en muchos casos para las clases más favorecidas. Por este motivo nos encontramos normalmente que son escuelas privadas las que lo utilizan.

Pero, ¿es posible Montessori con un presupuesto ajustado?

Gracias a la tecnología, las redes sociales y el mundo actual del progreso podemos encontrar millones de libros y guías en las que muestran que “montessorizarse” es posible sin tener un sueldo millonario. En contra de lo que mucha gente piensa y muchos educadores imaginan, Montessori puede ser un método accesible.

Para muestra os dejo cuatro libros sobre el Método en los que se ve como aplicarlo de una manera fácil, accesible y también en casa:

  • Montessori explicado a los padres de Charlotte Poussin: Un libro que se centra en explicar la teoría y la práctica del método, contando en él con fichas de actividades que pueden utilizarse. Parte de cómo se trabaja este método en la escuela para poder aplicarlo también en casa, dando importancia a la autonomía y la confianza en uno mismo como punto fuerte del método.
    Charlotte nos muestra que nuestros pequeños tienen habilidades superiores a las que cualquier padre piensa y por ello debemos fomentar el desarrollo de cada una de ellas. Por este motivo incide en la importancia de la familia y la estrecha colaboración de esta en la escuela.
  • Montessori en casa. El cambio empieza en tu familia de Cristina Tébar: Un libro que te enseña cómo elegir el camino que quieres seguir en la educación de los más pequeños. Es un libro que se basa en el método aplicado en casa, pero que se puede extrapolar al aula, ya que tiene aportes muy buenos y lo explica de una manera accesible para cualquier lector. Esta autora se basa en el desarrollo de la autonomía, la independencia, la responsabilidad y el espíritu crítico para sentar la base para convertir al niño en la mejor persona que pueda ser.
4 libros montessori
  • Enséñame a hacerlo sin tu ayuda de Maja Pitamic: Este libro no nos habla tanto de la filosofía Montessori, pero nos sorprende con actividades prácticas para llevar a cabo paso a paso. Estas actividades se basan en el desarrollo de las aptitudes cotidianas y el desarrollo sensorial, el desarrollo del lenguaje, la concepción de los números y los conocimientos de índole científica. Está enfocado a padres, pero se podrían utilizar de igual modo en el aula. El libro se basa en uno de los lemas más importantes de la pedagogía Montessori en la etapa de la infancia: “Ayúdame a hacerlo yo mismo”.
  • Cómo educar niños maravillosos con el método Montessori de Tim Seldin: Este autor es el presidente de la Fundación Montessori y escribe este libro desarrollando un programa para educar a los niños con el método Montessori desde que nacen hasta los 6 años. Se basa en la creación de la felicidad en la familia ofreciendo un amplio bagaje de actividades para fomentar el descubrimiento, la concentración, el respeto… Realiza una pequeña introducción para explicar lo básico de este método y por qué recomienda utilizarlo. Seguidamente comienza con la parte más práctica en la que podemos encontrar imágenes ilustrativas sobre actividades, materiales, etc.

¿Cómo elaborar las normas de convivencia en clase?

11 diciembre 2019

David Soria

Maestro bilingüe y formador de profesores. Soy el creador de www.teachingsolutions.es, un proyecto que busca mejorar la formación del profesorado mediante cursos de aplicación práctica en el aula

Normas en clase | Tiching

Como sabes, para conseguir una gestión eficaz del aula es necesario establecer unas normas de comportamiento al principio del curso. Estas normas pueden ser normas generales o normas específicas: 

  • Normas generales: Las normas generales, por su flexibilidad, abarcan un gran número de comportamientos. Con 4 o 5 normas generales podemos cubrir la mayoría de los comportamientos a corregir durante el curso. Para que sean eficaces, las normas generales tienen que ser explicadas muy bien y con frecuencia. Una norma general como “Sé respetuoso” implica escuchar a los demás cuando hablan, no interrumpir a quien tiene la palabra, etc.  Otros ejemplos de normas generales serían  “cuida el entorno” o  “sé responsable”.  Las normas generales suelen funcionar mejor con profesores experimentados que al cabo de los años han sabido establecer un buen comportamiento en sus clases.
  • Normas específicas: Las normas específicas se centran en corregir un único comportamiento, pero expresan claramente lo que se espera de nuestros alumnos. Como explicaré más detenidamente a continuación, deberíamos limitar el número de normas a un máximo de cinco. Las normas específicas nos limitan bastante y nos obligan a elegir los comportamientos que más nos interesa corregir. Las normas específicas son una mejor opción para profesores con poca experiencia o para profesores experimentados que buscan mejorar radicalmente el comportamiento en sus clases. Aunque decidas que las normas específicas se ajustan mejor a lo que quieres conseguir, siempre puedes cambiar hacia normas más generales a lo largo del curso.

Y, ¿cuántas normas necesito en clase?

El número de normas que se necesitan en un aula no está fijado, ni mucho menos. Hay profesores que piensan que al poner muchas normas en su clase serán capaces de corregir todos los comportamientos inadecuados de sus alumnos. Sin embargo, poner muchas normas es de hecho contraproducente.

¿Por qué? Pues por la misma razón que el pin de tu tarjeta de crédito o de tu móvil tiene 4 dígitos. Esa es la cantidad de objetos en una serie que podemos memorizar con facilidad la mayoría de nosotros. Al poner muchas normas, solo conseguirás que tus alumnos no lleguen nunca a aprenderlas e interiorizarlas.

Si crees que necesitas muchas normas, no pongas a la vista nunca más de cinco de ellas. Puedes establecer cinco normas al principio de curso, y una vez tus alumnos las hayan aprendido, puedes añadir más. Las normas ya aprendidas pasan a ser normas no-escritas, con tanta validez como las que aparecen en tu póster de normas.

En cualquier caso, si consigues reducir tus normas a tan solo cuatro o cinco durante todo el curso, te ahorrarás bastantes problemas.

Prohibido prohibir: normas de convivencia en positivo

10 diciembre 2019

Por David Soria Maestro bilingüe y formador de profesores. Soy el creador de www.teachingsolutions.es, un proyecto que busca mejorar la formación del profesorado mediante cursos de aplicación práctica en el aula.

Comenzamos una serie de artículos que tienen como objetivo aprender a redactar normas de convivencia para un buen funcionamiento de la clase.

Normas de convivencia en clase | Tiching

Todos los profesores comienzan el curso dedicando algunos minutos a explicar las normas de convivencia que rigen su clase. Es una de las cosas que tenemos que hacer como docentes para lograr una buena gestión de aula. Algunos profesores, sobre todo en grados más altos, prefieren crear esas normas junto con sus alumnos. A menudo, estas normas de clase se escriben con frases negativas. Estamos acostumbrados a ver normas expresadas con las palabras “no” o  “prohibido”, sin embargo no es una forma eficaz de expresar las normas de una clase.

Una norma expresada con una frase negativa confunde a quien la lee. Con este tipo de redacción, al alumno se le dice solamente una de las cosas que no debe hacer, pero no se le explica claramente que es lo que se espera que haga.

Si escribimos algo como “No se corre por el pasillo”, dejamos un abanico de posibilidades abiertas a nuestros alumnos que estarán encantados de probar, y con razón: “¿y si gateo?”, “¿y si me deslizo como una serpiente?”, “¿y si avanzo por el pasillo dando saltos?” son algunas de las ideas que se les pueden pasar por la cabeza a los más pequeños. Y no les falta razón.

Nuestra norma expresada como “No se corre por el pasillo”, no prohíbe ninguna de las anteriores posibilidades. Como adultos, hemos interiorizado la idea de que si no se puede correr, se sobreentiende que tampoco se podrá saltar, gatear o arrastrarse por el suelo. Los niños, afortunadamente, aún no sobreentienden nada. Y hacen bien.  

Por eso, un profesor eficaz formulará la regla con una frase en positivo. Una frase como “Caminamos en silencio por el pasillo” informa mucho mejor a los alumnos de lo que se espera de ellos. Este nuevo formato de norma aporta detalles no sólo de la manera en que hay que moverse por el pasillo, sino que además da una idea del volumen de voz aceptable en el interior de un centro escolar. 

Tengo que darle la razón a quien inventó este eslogan. En clase, prohibido prohibir.

Grandes ideas para el uso de blogs en tu aula

9 diciembre 2019

Mar Gracia

Maestra y psicopedagoga. Tutora del aula de acogida y coordinadora TAC de la Escola Lloret.

Blog en el aula | Tiching

Actualmente internet nos ofrece un amplio abanico de motivaciones para el aprendizaje y los blogs pueden ser una buena herramienta. Visto como maestro o como alumno, nos ayudan a ser creativos, a plantear y recibir secuencias didácticas más motivadoras, a poner en marcha nuestras habilidades comunicativas, la comprensión y la intuición, a ejercitar nuestra capacidad de trabajo en grupo y a disfrutar de todo ello.

Hay muchas maneras de usar los blogs dentro de tu aula, todas ellas motivadoras y que acercan a tus alumnos y a ti al uso de la tecnología en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Sin ánimo de ser exhaustiva, te muestro algunas de las maneras con las que hemos trabajado:

  • Blog de profesor donde se proponen búsquedas, uso de aplicaciones, deberes…y los alumnos participan practicando lo que se les pide y dejando en los comentarios las respuestas a las preguntas.
  • Blog compartido entre alumnos y profesor en el que se muestran las vivencias del aula y quedan recogidas algunas actividades para ser recuperadas en casa (aplicaciones, canciones, cuentos…). Los alumnos también publican sus trabajos en él.
  • Blog de clase o centro escolar en donde se cuenta el día a día del aula. Alumnos (organizados convenientemente; por ejemplo, asignando reporteros semanales en las diferentes clases) y profesores crean los contenidos y explican desde su punto de vista las situaciones que viven dentro o fuera del aula.
  • Blog para proyectos en el cual se organizan los grupos y se plantean las preguntas, los alumnos van construyendo los posts para dar a conocer la información que van aprendiendo. Se dejan comentarios para preguntar, felicitar, puntualizar…
  • Blog de alumno en el que cada cual construye el suyo a modo de currículum de aprendizaje pactado con el educador. En él se pueden mostrar todo tipo de herramientas que el alumno usa para comunicar los contenidos de la manera que él considera más adecuada: PreziExamTimeGlogsterMovieMaker

Trabajar de alguno de éstos modos requiere algo de destreza e interés por parte del docente, pero no hay que tener miedo. Aquí te dejo algunas recomendaciones que a nosotros nos han sido útiles:

  1. Lánzate, no tengas miedo a no saber dar respuesta a todas las dudas tecnológicas que irán saliendo, seguro que hay algún alumno que las quiere encontrar. Aprovecha para investigar y aprender con y de ellos.
  2. Si propones trabajo de alumnos usa parejas homogéneas en cuanto habilidades tecnológicas, evita que haya un alumno excesivamente dominante.
  3. Déjalos ser creativos, cree en ellos y en sus posibilidades.
  4. Usa los blogs para compartir los contenidos que crean en la red, la visibilidad social de sus trabajos les motiva muchísimo.
  5. Aprovecha para inculcar valores: adecuación de los contenidos publicados, privacidad, derechos de autor…
  6. ¡Disfruta!

Y tú, ¿te animas a utilizar el blog como recurso educativo en tus clases? ¡Comparte tu experiencia con otros docentes y miembros de la comunidad educativa! 

Jordi Adell: “Las TIC no hacen bueno o malo a un docente”

6 diciembre 2019

Docente, conferenciante, especialista en TIC.

Antes que nada, ¿qué entendemos por tecnología educativa?
La tecnología educativa es una rama de las ciencias de la educación, de la pedagogía, que trata el uso de los dispositivos tecnológicos, en su sentido más amplio.

¿Cómo podemos mejorar la calidad de la enseñanza mediante el uso de las nuevas tecnologías?

Poniéndolas al servicio de la buena pedagogía. He aprendido que las nuevas tecnologías no hacen bueno o malo a un profesor, ya que éstas, por sí mismas, prácticamente no sirven para nada en las escuelas.

¿Cuál es la mejor forma de integrar las nuevas tecnologías en el aula?
La mejor forma de integrarlas es que los profesores se auto formen y que entiendan cómo funcionan y qué pueden cambiar con ellas. Lo esencial es que estén convencidos del enriquecimiento que les pueden aportar. Si un profesor considera que lo que está haciendo ya es perfecto y que el currículum que tenemos es suficiente para preparar a los niños y a las niñas para esta sociedad, lo normal es que no esté motivado para introducir nuevos elementos para el aprendizaje.

Se conformará…

Aún así, cada vez hay más profesores convencidos de que el sistema educativo actual no responde con suficiente rapidez a las demandas del entorno social y están empezando a incorporar la tecnología en sus aulas.

¿Qué implica esta incorporación?

Otra manera de conocer, de relacionarse con los temas, de plantear el aprendizaje en el aula, más abierta y más colaborativa. Se deben derribar los muros de la escuela, no concibiendo los centros docentes como islas sino como nodos. Este es un cambio muy importante de mentalidad que, aunque un creciente número de maestros ya ha hecho, hay muchos otros que todavía no, como tampoco lo ha hecho la administración.

¿Por qué cree que la administración no ha hecho este cambio de mentalidad?
Tenemos una administración educativa que añora el pasado, ya que con las nuevas leyes intentan volver a las materias básicas, al currículum lleno de contenidos y siguen pensando que una persona educada es una persona que posee mucho conocimiento.

¿Qué debemos entender por una persona educada?

En la sociedad de la información, una persona educada es aquella capaz de seguir aprendiendo cuando necesita adquirir conocimientos y que lo sigue haciendo no sólo a lo largo de su vida sino también a lo ancho. Es decir, la educación ya no sólo tiene lugar en las instituciones educativas sino que cada vez hay más sitios desde los cuales es posible acceder al conocimiento y a procesos de formación.

¿Qué debería hacer la administración en este sentido?

Repensar la escuela globalmente, replantear el currículum de arriba abajo y reflexionar sobre los fines de la educación. Yo creo que esta administración está construyendo un país con un sistema educativo de camareros y paletas.

¿Cómo le gustaría que fuese el currículum educativo?

Debería ser más corto, sin tantos contenidos. Me gustaría que cuando los niños y niñas acabaran la educación obligatoria no odiaran leer por culpa de haberles embutido la  literatura y forzado a leer libros que no les motivan.

Interesante…
También creo que deberíamos replantear nuestros métodos. Con un 30% de fracaso escolar en España, habría que reflexionar sobre si la metodología que utilizamos es la correcta, si la pedagogía del esfuerzo no habría que dejarla de lado y pensar en maneras alternativas de hacer las cosas. Y, por último, deberíamos mejorar considerablemente la formación inicial del profesorado.

¿En qué sentido se debería mejorar su formación?

Debemos tener en cuenta que un profesor no debe ser alguien que sabe únicamente de una asignatura, sino que debe conocer la materia, amarla y ser capaz de transmitir ese disfrute. El buen maestro es el  que sabe enseñar y ayuda a aprender a los alumnos.

¿Pueden las tecnologías ayudarles a enseñar?

Yo creo que sí, ya que les permiten abrir sus horizontes. Sin éstas los docentes están muy limitados a su centro educativo, a su aula y a su libro de texto. Además, con ellas, encuentran profesores que tienen sus mismos problemas. Una comunidad de práctica, en la que pueden compartir experiencias, preguntar dudas, aprender buenas prácticas…

Y a los alumnos ¿qué ventajas les aportan?

Con el adecuado conjunto de competencias, estas tecnologías les permiten aprender lo que quieran. Pueden conseguir sus propios objetivos, pueden ver visiones contrapuestas a las que les da el sistema educativo, ampliar lo que les dicen sus maestros, alfabetizarse en la lectura y en la escritura de múltiples formatos…

Por tanto, otorga una gran trascendencia a herramientas como Tiching.

Este tipo de plataformas cumplen una función fantástica que es la de favorecer el desarrollo profesional de los docentes. En un mundo en el que podemos acceder a tanta información, la clasificación que ofrece este tipo de herramientas ayuda a no perder el tiempo para encontrar los contenidos más adecuados.  También permiten a los docentes trabajar en equipo y no estar aislados.

Como han estado siempre…

Los docentes, a diferencia de otros colectivos profesionales, no acostumbran a contar y compartir el trabajo que realizan. El profesor desarrolla una tarea muy relevante, pero a menudo no le otorga la importancia que se merece y no se atreve a divulgarlo más allá del aula. Cambiar esta mentalidad costará mucho, pero precisamente por este motivo, es importante que los profesores empiecen a adquirir estas prácticas desde la universidad.

Inteligencia y patrones de comportamiento

3 diciembre 2019

Por: Gustavo Estrada /El Tiempo Bogotá.

Las preguntas fundamentales que los neuro y los tecno-científicos intentan responder son similares.

La inteligencia artificial, un desarrollo de la inteligencia humana, es la simulación en computadores de esta distintiva cualidad del Homo sapiens. En paralelo con las complejas investigaciones de los tecno-científicos para simular nuestra mente en las máquinas, también los neurocientíficos están tomando ventaja de los desarrollos en el área y aprendiendo cantidades de nuestra propia manera de pensar, creer y crear.

Reconocimiento de patrones es la identificación de tendencias en conjuntos de datos, ideas, palabras, símbolos o imágenes. Ya en el siglo XXI y gracias a los sorprendentes avances tecnológicos, el reconocimiento de patrones es la identificación de tendencias y regularidades en gigantescos volúmenes de piezas de información, que permiten a las máquinas ‘inteligentes’ llegar a conclusiones útiles y, en algunos casos, preocupantes.


Veamos dos ejemplos de patrones comunes de consumo. Desde tiempo atrás y como es bien conocido, las cadenas de supermercados han identificado parejas o grupos de productos que los clientes compran con frecuencia en la misma visita. Para tomar ventaja de tales preferencias involuntarias, los supervisores de los grandes almacenes colocan los productos afines, uno al lado del otro, en las estanterías cercanas a los puntos de pago, con resultados financieros satisfactorios. Esto es historia antigua.


Ahora en el siglo XXI las vitrinas son virtuales, y las ofertas y las transacciones no tienen que ocurrir ni en el mismo lugar ni al mismo tiempo. Hace pocos días pagué en Atlanta con mi tarjeta de crédito varios pares de calcetines que quería regalar a algún familiar. 
Pocas horas después, mientras leía una revista colombiana por Internet, apareció ‘por coincidencia’ y justo al lado de la crónica que me interesaba, una propaganda que quería ‘venderme’ unos ‘modernos y elegantes’ zapatos. No le hice caso al anuncio, por supuesto, pero de allí surgió la idea de escribir esta nota. 


El sencillo ejemplo anterior refleja la personalización y la precisión de la publicidad moderna. La compra simultánea de medias y zapatos es un patrón que todos, incluidos los computadores, reconocen. Automáticamente y sin intervención humana, algún software de inteligencia artificial concluyó que este columnista podría ser un potencial cliente de unos zapatos que no necesitaba.
Sin duda alguna, si no aplicamos atención total permanente, la ‘modernización’ de la publicidad, computarizada y personalizada por los patrones de nuestra propia conducta, nos llevará a muchísimas adquisiciones inútiles; eso es negativo. 


Por otro lado, es importante resaltarlo, la investigación generalizada de todos los tipos de patrones está apoyando a los neurocientificos en la comprensión del funcionamiento del cerebro humano, una las grandes incógnitas que la ciencia tiene aún pendiente de resolver. 


“Las preguntas fundamentales que los neurocientíficos y los tecno-científicos intentan responder son similares”, dice la doctora Aude Oliva del Instituto tecnológico de Massachusetts. “Ambos tienen sistemas complejos de componentes; los primeros se llaman ‘neuronas’, los segundos se denominan ‘unidades’. Nosotros estamos haciendo experimentos para tratar de determinar qué calculan tales componentes en sus correspondientes territorios”.


¿Quiere usted, estimado lector, formarse una idea de su habilidad para identificar similitudes y patrones? Intente, por favor, leer el párrafo confuso que aparece a continuación: 3L 3S7UDIO D3 LOS P47RON3S 3N 3L D3S4RROLLO D3 L4 IN73LIG3NCI4 4R7IFICI4L PODRÍ4 4C3L3R4R L4 COMPR3NSIÓN D3 L4 FORM4 COMO FUNCION4 3L C3R38RO HUM4NO. 

¿Logró usted dilucidar el texto escondido? ¿Encontró su subconsciente la semejanza entre letras y números? ¿Le ayudó el contexto del parágrafo en la comprensión del todo? Si así es, usted ya tiene una pista clara sobre la forma cómo el cerebro humano obtiene conclusiones de patrones escondidos. Si, por el contrario, no pudo descifrar el texto anterior, pues… no le dé importancia alguna al asunto; no es medición de nada. 


La solución del acertijo, que aparece a continuación, es el mensaje que esta nota quiere sembrar: El estudio de los patrones en el desarrollo de la inteligencia artificial está acelerando la comprensión de la forma cómo funciona el cerebro humano. Este hecho, por sí solo, es un motivo poderoso para que los investigadores continúen con el desarrollo de la inteligencia artificial. Tal desarrollo contribuirá a que, más temprano que tarde, comprendamos cómo funciona la mente humana.

Xavier Besalú: “El tiempo educativo no es estrictamente el tiempo escolar”

2 diciembre 2019

Xavier Besalú

Profesor de Pedagogía en la Universidad de Girona especializado en educación intercultural

¿Qué entendemos por interculturalidad?


Es una pregunta difícil de contestar porque las palabras pueden tener diversos significados. Pero dicho rápidamente, interculturalidad significa darnos cuenta que las personas y las sociedades en general tienen prácticas culturales diferentes. Entendemos por prácticas culturales cualquier cosa que hacen las personas: lengua, creencias, alimentación, forma de vestir, etc. Reconocer que en una misma comunidad hay personas que tienen prácticas diferenciadas y que pueden vivir juntas es la idea principal de la interculturalidad.

Pero la diferencia entre las personas siempre ha existido…

No es un descubrimiento de algo que no existiera antes, claro, pero sí que ha servido para poner el foco sobre una realidad que había quedado algo escondida en nombre de una homogeneidad y de una cierta igualdad que no tenía en cuenta estas diferencias.

¿En qué sentido?


No todas las diferencias son iguales y no todas merecen el mismo tratamiento. En las sociedades modernas de los 70-80 la aspiración de la sociedad era la igualdad, que hacía que incluso las diferencias que deben ser reconocidas o impulsadas pasaran a un segundo término. Con la postmodernidad esta aspiración a la igualdad se ha diluido y han crecido las reivindicaciones las demandas que piden el reconocimiento de su identidad. Esto es muy positivo, pero creo que es importante decir que la aspiración es que tengamos igualdad de posibilidades y de vida. Lo que no puede ser es que en pro de esta igualdad anulemos diferencias que deben ser respetadas y potenciadas.

En una entrevista reciente, Ismael Palacín de la Fundación Jaume Bofill señalaba que la diversidad es la nueva normalidad. ¿Qué opina?


La diversidad es una realidad que ha existido siempre, es cierto que es una normalidad. Pero la realidad también es la desigualdad, que no es lo mismo, y la aspiración es a tener una cierta igualdad de competencias, de oportunidades y de vida. El punto de partida siempre ha sido que somos diferentes, pero algunas de estas diferencias se han utilizado en términos de desigualdad. Por ejemplo, hay diferencias que hay que respetar y punto: si uno es rubio y el otro moreno es así y ya está. Otras diferencias se han de estimular y potenciar. Por ejemplo, si uno es muy bueno aprendiendo idiomas, pues está bien que se potencie esa capacidad. Y hay otras diferencias que se convierten en desigualdades, por ejemplo: las diferencias de género o las religiones.

¿Cómo cree que se entiende la diversidad en las aulas, como una riqueza o como un problema?


El planteamiento de la legislación habla de la diversidad en esta clave “es hora de reconocer que somos personas diferentes y que todos tenemos que gozar de los mismos derechos”. La realidad es que tal y como se ha gestionado el tema de la diversidad para muchos profesionales de la educación la diversidad es un sinónimo de problemas, de centros de alta complejidad, con centros con muchos extranjeros, etc..

La teoría y la práctica entonces no se encuentran…


Hay una visión teórica bien intencionada, pero la traducción real es que los recursos prácticos se han interpretado como recursos para los que dan problemas. A veces se han utilizado para separarlos del grupo habitual y que trabajen con un recurso específico. Vemos una doble vara de medir: la teórica y la real. Pero es en las escuelas donde hay que trabajar de verdad y donde hay que dedicar esfuerzo en personalizar la educación, y por este motivo se asocia la diversidad a los problemas.

¿Cuáles cree que son los retos que tienen los docentes que forman parte de centros llamados de “alta complejidad”?

A priori, el mismo que los demás: el reto es conseguir que el 100% de los niños y niñas alcancen las competencias básicas. El contrato que se establece con las familias es que, pese a las diferencias, la escuela ponga los medios para que todos salgan con las mismas competencias que les brinden las mismas oportunidades. La escuela y el instituto no está aquí para dejar las cosas como están.

No lo tienen fácil para hacer efectiva la transformación…


Los niños y niñas llegan con un potencial de educabilidad diferente. Lo que no pueden hacer los centros educativos es transformar los pobres en fracasados y los ricos en excelentes. Un centro de alta complejidad implica que tiene muchos alumnos con familias que no han tenido una escolarización universitaria, o de minorías marginadas. El trabajo para conseguir que estos jóvenes alcancen las competencias básicas es más costoso. Además, hay que intentar que todos los centros tengan una población similar a la de su zona, barrio, municipio. No podemos permitir que haya guetos. 

¿Qué necesitan los docentes?

Los profesores necesitan tiempo para estar con los alumnos y necesitan recursos. Si tenemos alumnos diferentes, significa que necesitan una atención singular y las propuestas deben ser mucho más diversificadas. Es trabajo anterior al de entrar al aula y necesita tiempo, conocimiento y profesionalidad. La escuela ha sido la vanguardia en muchos aspectos, y también ha cometido muchos errores, por supuesto. Pero si la escuela tiene los recursos necesarios, hay tiempo de trabajar las cosas importantes. Pasan muchos años entre primaria y secundaria con los profesores.

La vida de los alumnos no termina en las aulas.


Cierto. Las escuelas han de poder garantizar que los niños tengan las oportunidades que no han tenido los padres, pero las horas de escuela son insuficientes, sobre todo para las familias más pobres. Las familias que tienen recursos ya se encargan de motivar a sus hijos con actividades estimulantes. El tiempo educativo se estira en las familias de clase media o alta, pero no en el caso de las familias pobres. El tiempo no escolar suele ser un tiempo de pérdida cultural, de mirar la tele, de no hacer nada. En el tiempo libre se producen las diferencias más grandes.

¿Por qué cree que sucede esto?


No todas las familias pueden asumir extraescolares y esto genera una diferencia importante entre compañeros. Pero las diferencias no solo las detectamos en clave socioeconómica, también de género. Hay muchos más niños que hacen actividades relacionadas con el deporte que niñas. El tiempo educativo no es estrictamente el tiempo escolar, hay iniciativas muy interesantes en esta clave. Hace unos años los planes educativos de entorno no estuvieron suficientemente financiados, ahora el proyecto de Educación 360 también pretende trabajar sobre este ámbito y encontrar fórmulas para cubrir estas insuficiencias.

Cambiando de tema, ¿qué papel debe adoptar la educación en la prevención del racismo y la xenofobia?


Un papel importante, sin duda. Pero los medios de comunicación y las redes sociales y los líderes de opinión también deben hacer un esfuerzo. Y cuando hablo de líderes de opinión no me refiero solo a los tertulianos, hablo de alcaldes, personas que están al servicio público, etc.

En el caso de los centros educativos, ¿por dónde deben empezar?


Las escuelas están en el mundo, deben estar en contacto con lo que pasa en la calle y en el planeta. Los conflictos del barrio y los del mundo deben entrar en la escuela y han de servir para aprender a vivir en una sociedad con conflictos, en una sociedad con diferencias. Entender y comprender la realidad, tener opinión propia, aprender a vivir y trabajar en una sociedad en las que las diferencias deben ser tenidas en cuenta… son funciones básicas.

¿Y cómo se traslada esta realidad a las aulas?


Todas las escuelas deberían reflejar la composición de barrios y ciudades. La diversidad debería estar presente en todas las escuelas. La diversidad no se debe predicar, sencillamente debe estar presente y debe poder expresarse. Y es importante también que entren en conflicto y dialoguen. En el campo de la religión, por ejemplo, no lo hemos resuelto bien. En algunos centros se ofrece la posibilidad de estudiar religión, pero dividimos a los niños en función de la religión que estudian. No deberíamos separarlos, porque entonces lo que se produce es una gran ignorancia. Es preferible que todos estudien religión, que las estudien todas, que las conozcan, porque también forma parte de la cultura de todos.

:«Apremia re-definir el sentido de la educación y la finalidad de los centros escolares, desde infantil hasta la universidad».

29 noviembre 2019

Entrevista a Fco. Javier Pericacho, por Zaira Ollé Sesé

  • El Doctor Francisco Javier Pericacho acerca al lector al mundo educativo y a la inminente necesidad de adecuarlo al siglo XXI a través de unas viñetas repletas de experiencia.

Con mucho sentido del humor y fina ironía decide presentar un libro que invita a un serio diálogo, claro y crítico en torno a los aspectos a mejorar en el sector educativo español.

La obra de Pericacho transmite y denuncia desde dentro, las prácticas educativas erróneas que impiden al estudiante alcanzar el techo de su potencial formativo. Tras más de quince años de experiencia en el mundo de la educación, actualmente en activo y habiendo sido profesor invitado de universidades tan prestigiosas como la londinense Regent’sUniversity y la ilustre Universidad de Coimbra, en Portugal, este joven profesor habla claramente, sin tapujos de lo que docentes y gobiernos pueden mejorar para alcanzar la excelencia educativa.

En el prólogo de su libro refiere que el presente modelo pedagógico, «no siempre promueve un desarrollo integral del alumno ni una educación con mayúsculas», ¿ha llegado quizá el momento de una renovación del sistema pedagógico actual, o de ciertas puntualizaciones del mismo?

Necesitamos una educación del Siglo XXI, despierta, viva y que provoque intelectualmente a los alumnos.

La viñeta crítica se utilizó durante la Segunda República, como forma de denuncia del caciquismo, por poner un ejemplo. Sin embargo la gente que no esté tan inmersa en el mundo político-histórico aunque recibirá esta presentación como una forma atractiva y fácil de entender, a la vez pudiera parecerles extraño usar este medio gráfico para la denuncia de sistemas pedagógicos obsoletos ¿por qué decide hablar de un tema tan serio como la educación a través de viñetas?

Precisamente porque quería hacer un libro que tratase esto de lo que estamos hablando ahora, temas muy serios en educación pero con humor, desde dentro, críticamente, pero sin recetas educativas.

Si no hay recetas educativas, ¿no nos da respuestas para mejorar el sistema?

No hay respuestas, no (sonríe) solo preguntas, dudas y reflexiones abiertas. Por lo tanto se está invitando al diálogo.

Habla en el libro de involucrar a los propios alumnos en su aprendizaje, rechazando el aprender memorizando como medio absoluto y abogando por un método participativo-operacional, ¿estamos frente a un libro empírico, es decir basado en la observación y en la experiencia?

Sí, tenga en cuenta que trabajé a lo largo de casi 15 años en todo tipo de instituciones y proyectos de educación formal y no formal. Muchos de los interrogantes que me fueron asaltando se plasman en el libro, pero no sólo en España, la educación es algo global, y estos datos y conclusiones los extraje también trabajando de coordinador, técnico y educador en distintos en diferentes países, europeos, centro americanos, etc.

La segunda parte del título de su libro «…Viñetas para una época», induce precisamente a pensar en un período determinado educativo, ¿refiere esta crítica al sistema educativo sólo de nuestra era?

No, para nada, estas viñetas exponen todo tipo de temas educativos de antes y de ahora, así como también diferentes ámbitos educativos.

Usted ha sido invitado a varias universidades europeas, entre ellas la londinense Regent’s University para exponer su didáctica y plasmar su trayectoria profesional, fue profesor en el Departamento de Didáctica y Teoría de la Educación en la Universidad Autónoma, ejerce la docencia universitaria actualmente en la Universidad Antonio de Nebrija. En este libro ¿extiende la visión crítica a todo tipo de instituciones educativas o está más dirigido al ámbito de mejora universitario?

Para nada, el libro se extiende a casi todas las áreas educacionales, para que me entienda, el libro y la temática de las viñetas abarcan actividades extraescolares, formación inicial, formación permanente docente, temas de currículum, educación social, innovación, deberes, y también al ámbito universitario.

Muchas de las viñetas crean una empatía instantánea con el lector, se cumple aquí la máxima de que es mejor aprender con una sonrisa, o aprender jugando tal y cómo muestra en una de sus viñetas. Usted es un referente en el sector educativo, pero ¿quién es el referente para usted, en el mundo educativo?

Mi pensamiento pedagógico está muy influido por todo tipo de grandes pensadores y lecturas académicas, pero también me siento en deuda con las viñetas de Frato, Quino, El Roto, Gallego y Rey, etc. Creo que las viñetas tiene un poder enorme para generar debate e interrogantes, es más visual, atractivo y directo.

Recojo de unas declaraciones suyas que: «Lo que demos a los alumnos será lo que los alumnos darán a la sociedad en el futuro» y en torno a esta y otras premisas habla de una necesidad de renovación sociocultural y educativa profunda dónde el modelo tradicional no responde con acierto a los a retos actuales, ¿de ahí este segundo libro sobre educación y renovación pedagógica?

Exactamente de ahí este libro, viene a colación de lo que comentábamos antes en cuánto a que este segundo libro recoge parte de mi experiencia, investigación y reflexión. A lo largo de mi vivencia laboral en el mundo educativo, he podido vivir en primera persona las nefastas consecuencias de una visión reducida, acrítica y estancada de la educación, y es aquí dónde pongo en valor estas situaciones vividas en primera persona.

Tras quince años de experiencia, más de 20 trabajos de investigación publicados, diversos ámbitos de creación y dos libros habla de construir un sistema educativo que permita ejercer la palabra y no los condene al silencio. Sin embargo no siempre es fácil ser docente en según que países y centros educativos, ¿cómo entiende usted desde su experiencia, una relación educativa sana?

La relación educativa es mucho más que una relación académica, es una relación profunda y sincera entre personas con capacidad de transformar su biografía y el mundo. El libro pretende ser un sincero homenaje y la reivindicación entusiasta, cómplice y crítica de uno de los trabajos más difíciles, importantes y apasionantes que alguien puede ejercer: trabajar en educación.

¿Qué impacto cree que va a tener esta obra divulgativo-científica en el mundo educativo?

Positivo, este tipo de publicaciones divulgativas tienen más llegada y por tanto, más posibilidad de generar debate y reflexión. Estoy en varios grupos de investigación actualmente y lamentablemente las publicaciones académicas tienen una repercusión muy reducida, no suelen llegar o a tener repercusión práctica en la cotidianidad educativa.

Usted tienen una larga trayectoria en el sector educativo, además de Dr. en pedagogía es uno de los máximos exponentes actuales en renovación pedagógica en nuestro país, está claro que algo de renovación educativa se necesita en España cuando nos alzamos con la segunda tasa de abandono escolar más altas de la U.E, tasada en un 18,98%, ¿cuál podría ser uno ser uno de los retos de las instituciones educativas actuales?

Apremia re-definir el sentido de la educación y la finalidad de los centros escolares, desde infantil hasta la universidad. Ya no se concibe una relación bulímica y acrítica de la escuela con la realidad, nos aleja de poder responder con acierto los desafíos del presente.

Actualmente es profesor en la Universidad Nebrija de «Educación, Sociedad y Política educativa,» en torno a la política educativa vigente declara en un artículo de opinión para el País que «Necesitamos un pacto lejos de las innovaciones huecas», ¿sabrá que su libro «Educación y crítica, viñetas para una sociedad» puede generar en el momento actual educativo, bastante debate social?

Generar un debate social sobre la renovación educativa siempre es algo positivo. Y claro que ahora que se está construyendo el Pacto Educativo, puede ocurrir este debate.

Las sociedades se modernizan, el siglo XXI llega cargado de innovación, tecnología y apertura de mentes, sin embargo en muchos colegios se sigue impartiendo el viejo sistema tradicional del siglo pasado, la clase magistral, como decía usted mismo al principio necesitamos «una educación despierta, viva y que provoque intelectualmente a los alumnos», mi última pregunta es ¿vivimos de rentas en el aspecto educativo?

En este aspecto considero que las instituciones educativas deberían de ir por delante o al menos paralelas al ritmo de las sociedades. Algunas viñetas tienen más contenido que libros enteros, ya sabemos que a veces menos es más. La apuesta por las viñetas creo que va a permitir que más población se acerque al libro y se interese por estos temas. Las viñetas tratan sobre estos temas, son una invitación al diálogo y la reflexión para la mejora de la educación.

Léxico del Antropoceno

28 noviembre 2019
“Vértigo”, litografía del artista francés Antonin Malchiodi, 2018

Para entender el debate sobre el Antropoceno, no basta con conocer este vocablo acuñado por el biólogo estadounidense Eugene F. Stoermer en el decenio de 1980 y popularizado por el meteorólogo holandés Paul Crutzen a principios del milenio. Es imprescindible también conocer el significado de algunos términos técnicos conexos que presentamos a continuación.

Biocapacidad

El ingeniero suizo Mathis Wackernagel y el ecologista canadiense William Rees acuñaron este concepto en el decenio de 1990. Sus investigaciones sobre la capacidad biológica que una determinada actividad humana exige del planeta desembocaron en la definición de dos indicadores: la biocapacidad y la huella ecológica (véase más abajo). Estos indicadores son calculados y perfeccionados por la ONG Global Footprint Network(link is external) (Red de la Huella Ecológica Mundial), que ha definido el primero de ellos como “la capacidad de los ecosistemas para suministrar materias biológicas útiles y asimilar los desechos que los seres humanos han generado con el uso de las modalidades de gestión y tecnologías de extracción existentes”.

Capitaloceno

Término inventado por el historiador estadounidense Jason Moore, que lo considera preferible al vocablo Antropoceno. En su opinión, la crisis ecológica global provocada por el capitalismo está desembocando en un cambio de la época geológica. Por su parte, el historiador francés Christophe Bonneuil propone el término alternativo de Occidentaloceno por considerar que la responsabilidad del cambio climático no recae sobre los países pobres del mundo, sino sobre los países ricos industrializados.

Coevolución genético-cultural

Según el sociobiólogo estadounidense Edward O. Wilson, son los genes los que han hecho posible la inteligencia de los seres humanos y su cultura (lenguaje, vínculos de parentesco, religión, etc.). Y a la inversa, las características culturales del ser humano pueden propiciar a su vez una evolución genética, gracias a la estabilización de determinados genes que confieren una ventaja selectiva a los miembros del grupo que posee dichas características. Algunos antropólogos y biólogos han criticado esta idea de coevolución genético-cultural por estimar que la transmisión de las características culturales es un fenómeno volátil que no está sujeto a las leyes de la evolución de Darwin. También aducen que en los 50.000 últimos años de su historia la humanidad ha experimentado transformaciones culturales importantes, mientras que el patrimonio genético humano ha permanecido prácticamente inalterado, salvo contadas excepciones.

Época geológica

La escala temporal geológica se divide en diversas unidades temporales: eón, era, periodo, época y edad. Para ser reconocida como tal unidad, cada una de esas subdivisiones debe poseer condiciones paleoclimáticas (características climáticas), paleontológicas (tipos de fósiles) o sedimentológicas (estratos procedentes de la erosión de seres vivos, suelos, rocas, aluviones, etc.) que sean similares y homogéneas. Las normas mundiales relativas a la escala temporal geológica son establecidas por la Comisión Internacional de Estratigrafía(link is external) y la Unión Internacional de Ciencias Geológicas (UICG(link is external)). Hoy en día nos hallamos todavía oficialmente en el Holoceno, asociado a la sedentarización de la humanidad y la implantación de la agricultura. Si se reúnen todas las condiciones antedichas, en un futuro próximo se podría reconocer que hemos entrado en un nuevo periodo geológico: el Antropoceno.

Esferas

Según el científico ruso Vladimir Vernadsky, especialista en mineralogía que inventó la noción de biosfera en 1926, la Tierra es una superposición de cinco esferas integradas: la litosfera (manto terrestre rígido de la superficie del planeta); la biosfera (conjunto de todos los seres vivos); la atmósfera (envoltura gaseosa constitutiva del aire); la tecnosfera (parte de la naturaleza afectada por la actividad humana); y la noosfera (conjunto de los seres vivos dotados de inteligencia). Otros autores añadieron posteriormente a la lista los términos de hidrosfera (conjunto de las aguas del planeta) y criosfera (conjunto de los hielos).

Gran aceleración

Los científicos admiten en general que la alteración sufrida por los ecosistemas terrestres a partir de 1950 ha sido la más profunda y rápida de la historia de la humanidad, debido a estos factores: aumento sin precedentes del consumo de masa (en los países de la OCDE); crecimiento demográfico galopante; desarrollo económico; y urbanización de las poblaciones. El químico estadounidense Will Steffen ha denominado a este fenómeno “la gran aceleración”.

Gran divergencia

Acuñada por el historiador estadounidense Kenneth Pomeranz, la expresión “gran divergencia” designa el despegue industrial que separó a Europa de China a partir del siglo XIX. Según este historiador, la conquista de América y el desigual reparto geográfico de los recursos de carbón en el mundo fueron los dos factores que imprimieron un impulso definitivo a la economía europea.

Huella Ecológica

Según la ONG Global Footprint Network (Red de la Huella Ecológica Mundial), esta expresión designa “las superficies biológicamente productivas de tierra y agua necesarias para producir los recursos consumidos por una persona, una población o una actividad humana y para absorber los desechos que éstas generan, teniendo en cuenta las técnicas y los modos de gestión vigentes”.

Planeta (unidad de medida)

La huella ecológica tiene “un equivalente planeta”, es decir, que puede expresarse en el número de planetas necesarios para satisfacer las necesidades de la humanidad en un determinado periodo. Para calcular la huella ecológica de un país, medimos el número de planetas que serían necesarios a la población mundial, si ésta consumiera tanto como la población de ese país. Según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), “la humanidad consume cada año el equivalente de 1,7 planetas para satisfacer sus necesidades”.

Sexta gran extinción

Se denomina “gran extinción” a un acontecimiento planetario relativamente breve en la escala temporal geológica (unos pocos millones de años), durante el cual un 75% por lo menos de las especies animales y vegetales desaparecieron de la faz de la tierra y de los océanos. De las cinco grandes extinciones habidas hasta ahora, la más conocida es la ocurrida unos 66 millones de años atrás, a finales del Cretácico y principios del Terciario, cuando desaparecieron los dinosaurios. El biólogo estadounidense Paul Ehrlich estima que ha comenzado la sexta gran extinción, aunque por ahora el número de especies afectadas es muy inferior al de los tiempos pasados. No obstante, entre 1900 y 2015 han disminuido en un 80% las áreas de distribución geográfica del 40% de los mamíferos del planeta.

Tecnodiversidad

La palabra biodiversidad designa la diversidad de los ecosistemas, las especies y los genes, así como la interacción entre estos tres niveles, en un determinado medio. Por analogía, el término tecnodiversidad designa la diversidad de objetos tecnológicos y materiales utilizados para su fabricación.

Tecnosfera

Por tecnosfera se entiende la parte física del medio ambiente que sufre modificaciones originadas por el ser humano. Es un sistema conexo a escala mundial que engloba personas, animales domésticos, tierras cultivadas, máquinas, ciudades, fábricas, carreteras, redes ferroviarias y de transportes, aeropuertos, etc.

Tecnofósiles

Los fósiles son vestigios mineralizados de seres vivos de épocas pretéritas. Por analogía, se designa con el nombre de tecnofósiles a los vestigios de objetos tecnológicos. ( https://es.unesco.org/courier/2018-2/lexico-del-antropoceno )

¡Alto al discurso catastrofista!

27 noviembre 2019

Especulación, pasión y ansiedad. Pintura acrílica en tela realizada en 2001 por el artista y pensador franco-canadiense Hervé Fischer.

Los debates sobre el Antropoceno tienen una transcendencia real en el plano científico. En efecto, lo que está en juego es la creación de un modelo global de la evolución de los equilibrios del sistema terrestre. Sin embargo, esos debates se ven interferidos por personas que los instrumentalizan para profetizar el fin de mundo, dejándose guiar por un planteamiento contraproducente.

Entrevista a Francis Chateauraynaud realizada por Régis Meyran. El sociólogo y director de estudios en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (EHESS) de París. Recientemente ha publicado con Josquin Debaz un libro titulado Aux bords de l’irréversible. Sociologie pragmatique des transformations(link is external) (París, 2017).

Usted sigue de cerca las polémicas del mundo científico desde hace mucho tiempo, ¿qué opina sobre el debate acerca del Antropoceno?

Es un debate importante porque los científicos tratan de encontrar un modelo global del sistema terrestre, que por el momento no se ha estabilizado. Intentan establecer un sistema formal que defina las leyes que rigen la actividad del planeta Tierra, razonando a escala global e integrando numerosas variables que hasta ahora no se habían relacionado entre sí. Hoy en día, las capacidades de cálculo posibilitan la realización de simulacros informáticos y la elaboración paulatina de un modelo de biosfera cuyas variaciones se estudian cambiando parámetros como la temperatura o la acidez de los océanos.

La hipótesis de que nos hallamos en una época antropocena suscita el interés de los arqueólogos y geólogos, debido a que se han encontrado residuos radioactivos o químicos en los suelos. De todos modos, se sigue planteando el interrogante de si se debe realmente hablar de una nueva época geológica subsiguiente al Holoceno. Si el término Antropoceno es pertinente o no, eso es una cuestión que acabará por precisarse a largo plazo. Debido a esto, es normal que ese concepto sea objeto de un debate. Algunos estudiosos de este tema, como el estadounidense Jason Moore o el sueco Andreas Malm, prefieren utilizar el término Capitaloceno. Sin embargo, esta nueva denominación parece un tanto discutible si se tiene en cuenta la importante huella ecológica de la Unión Soviética en el siglo XX.

De hecho, importa menos la controversia sobre el vocablo Antropoceno que el problema planteado por la validez del modelo global del sistema terrestre en materia de predictibilidad, por un lado, y la tentación de caer en el catastrofismo o el determinismo, por otro lado.

¿Puede decirnos algo más sobre la tentación de dejarse llevar por el catastrofismo?

Nos hallamos ante dos problemas. El primero es la forma en que muchos expertos recurren al sujeto colectivo (“nosotros”) para hablar en nombre de toda la humanidad. El historiador Dipesh Chakrabarty se ha preguntado qué función tiene ese “nosotros”. En efecto, si se atribuye al conjunto de la humanidad la responsabilidad de los fenómenos actualmente observados eso equivaldría a olvidar, o enmascarar, que la multitud de seres humanos que se hallan sumidos en la pobreza, o forman parte de minorías, no tiene responsabilidad alguna en el advenimiento del Antropoceno.

El segundo problema atañe a la idea mantenida por algunos de que “todos nosotros”, los seres humanos, hemos emprendido ya una trayectoria funesta. Por ejemplo, en noviembre de 2017 el diario francés Le Monde publicó un escrito firmado por 15.000 científicos que llevaba por título “Pronto será demasiado tarde”. Aunque el “pronto” da a entender que todavía puede haber alguna posibilidad de que la situación sea reversible, el “demasiado tarde” y otras expresiones del escrito, como “hemos fracasado” y “no hemos conseguido”, nos llevan por la pendiente del catastrofismo. Los intelectuales reflexionan sobre la situación de mundo con una perspectiva global (“global thinkers”) ven en escritos como ése una cierta forma de legitimación de sus grandilocuencias y, entonces, se precipitan a construir un vasto relato que pretende abarcar con unas cuantas fórmulas toda la complejidad del mundo. Algunos sociólogos se han aventurado también por esta senda, como el francés Bruno Latour en su obra Face à Gaïa (Ante Gea, 2015) . La tentación del profetismo alimenta también la producción de obras de “colapsología”, por ejemplo la titulada Comment tout peut s’effondrer (Cómo puede desmoronarse todo) de los investigadores franceses Pablo Servigne y Raphaël Stevens (2015). Aun cuando los autores de esas obras aduzcan hechos incontestables, resulta problemática la forma en que los ensamblan para construir un relato de fin del mundo.

Lo más criticable del discurso catastrofista es su ineficacia. En efecto, no se adapta al contexto contemporáneo la “heurística del miedo” antaño expuesta por el filósofo alemán Hans Jonas, que pensaba que el despertar de las conciencias sólo lo puede lograr el temor a lo peor. Aunque muchas eminencias del pensamiento y la ciencia firmen escritos inquietantes, las soluciones no se acaban de encontrar todavía porque lo importante no es anunciar que la catástrofe es inevitable, sino comprender los problemas en los diferentes niveles de acción.

Puede que los discursos catastrofistas sean estériles, pero tienen éxito…

No sólo tienen éxito, sino que además provocan reacciones hostiles que hacen que la ecología acabe por confundirse con el catastrofismo. Están surgiendo grupos que reaccionan en contra y proclaman que nunca hemos vivido en un mundo tan feliz como el actual. Este es el discurso mantenido por la Asociación Francesa de Información Científica (AFIS(link is external)) en la polémica entablada, que está cosechando mucho éxito entre el público, sobre todo porque a la gente no se le pide para nada que se implique en el debate.

¿Se puede evitar la catástrofe?

En primer lugar, es preciso decir que hay catástrofes de todas clases. Anunciar una catástrofe global definitiva, es dar la espalda a la realidad. Conviene no avalar una visión cerrada del futuro –aunque sea mantenida por instituciones– y abrir perspectivas de futuro. Siempre hay personas, grupos, ciudades y regiones que encuentran soluciones alternativas e inventan nuevas posibilidades. En Aux bords de l’irréversible – Sociologie pragmatique des transformations (En los límites de lo irreversible- Sociología pragmática de las transformaciones, 2017), el libro que he escrito con Josquin Debaz, se describe cómo están apareciendo lo que podríamos llamar “contra-antropocenos”. En efecto, en los intersticios del mundo se están forjando otros mundos posibles. Además, cuando esos “contra-antropocenos” surgen como movimientos de “resistencia”, crean otras modalidades de acción y de percepción del mundo.

Tenemos el ejemplo del proyecto –concebido en los años sesenta e impulsado a comienzos de este milenio– para construir un aeropuerto internacional en el territorio del municipio rural francés Notre-Dame-des-Landes. Ese proyecto,  que estaba en contradicción con las declaraciones de la 21ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático celebrada en París en 2015, ha sido definitivamente abandonado en enero de 2018 por la presión de los activistas. Éstos habían formado en ese pueblo un núcleo de resistencia sobre la base de la firme creencia en la capacidad de sus habitantes para invertir el orden de prioridades.

Los movimientos de defensa de las semillas campesinas y de la permacultura, o agricultura natural, se inspiran en las prácticas agrarias tradicionales y el funcionamiento de los ecosistemas, y su objetivo es lograr la autosuficiencia de las poblaciones. Asimismo, en las ciudades en transición se pueden observar múltiples prácticas colectivas que apuntan a la redefinición y gestión de los bienes comunes, generando nuevas ideas susceptibles de integrarse en las políticas municipales.

El futuro sigue estando abierto. Todo humanista tiene el deber de quitarles la razón a los profetas del catastrofismo. Son innumerables los lugares de nuestro planeta donde hay gentes que luchan para contrarrestar los efectos devastadores de la “hibris” (desmesura) tecno-industrial.