Qué hacer ante los casos de abuso sexual a niños y niñas

17 febrero 2017

LA CAPITAL. Rosario – Argentina

Bettina Calvi / Doctora en Psicología

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Tanto el maltrato como el abuso sexual siempre han estado invisibilizados en una sociedad patriarcal y sexista que tiene a la familia como el paradigma de protección del niño. Pero sucede que muchas veces el maltrato y el abuso ocurren dentro de la familia, en la escuela o en lugares donde se supone se debe proteger a las niñas y niños.

Históricamente, el maltrato y el abuso estaban totalmente naturalizados. Años atrás el castigo físico disciplinario de un niño se veía como normal, se les pegaba “supuestamente” para educarlos. Tampoco se consideraba el abuso emocional y psicológico como algo importante. En los últimos años, a partir de las luchas de movimientos de defensa de los derechos humanos y de la ley de protección integral de la infancia, se fue generando conciencia social acerca de la gravedad de estos delitos. Por eso aumentó el nivel de denuncias y también se empezó a tener en cuenta el maltrato emocional.

Dentro de las voces que se escucharon en estos días acerca de lo acontecido en la Escuela Nº 1.318 se ha dicho que “no se trató de violación sino de abuso” como si eso disminuyera la gravedad del hecho y el sufrimiento psíquico del niño víctima de la agresión. ¿Desconocen los colegas que sostienen tal posición que el abuso sexual en la infancia es un grave traumatismo que arrasa la subjetividad infantil?

Sostén necesario. Dentro o fuera de la escuela, sólo la denuncia, la sanción y una actitud de fuerte sostén y protección de parte de la institución y sus docentes, junto al acompañamiento familiar puede ayudar a cicatrizar las heridas sufridas.

Los adultos deben conservar un lugar ético de protección del niño, protección que incluye no exponerlo ni revictimizarlo de forma alguna. Y esto incluye también el tratamiento que los medios hagan del hecho.

La escuela, primer espacio público que los niños transitan, no puede permanecer ajena ni silenciosa frente al delito. En nuestro país en ocasiones pareciera que la solidaridad, el respeto y el reconocimiento son considerados valores de riesgo. En cambio proliferan los aspectos más egoístas, narcisistas y desubjetivados de la relación con el otro. La meta es la salvación individual.

Tal vez sea debido a esto que ahora vemos padres violentamente enfrentados entre sí y niños y niñas que sostienen que muchas veces recurren a sus maestros, sin ser escuchados.

Esto da curso a modos violentos y homicidas de nuestra sociedad. También cabe destacar que la indiferencia ante el dolor o el padecimiento del otro es otra forma de violencia. Es obvio destacar que la pobreza, el desempleo, la falta de condiciones de una vida digna, colaboran a generar modos brutales en la vida de relación.

¿Qué es lo que en la trasmisión intergeneracional ha fallado para que no se instale el registro del sufrimiento que puede ocasionársele al otro? ¿Qué es lo que ha ocurrido para que no se experimente la ternura que es la base del sujeto social?

Respeto por el otro. El problema de la construcción de legalidades pasa por la posibilidad del respeto y reconocimiento hacia el otro, y por la forma en que se define el universo del semejante. Debemos entender que lo que hoy ocurre tiene que ver con una cultura que durante años propuso el “no te metas” mientras se asesinaba al semejante; que se continuó después en un individualismo de “salvarse solo, a costa de lo que sea” convertido en un principio de vida y en una cultura donde la estafa, como forma de picardía, se convirtió en modelo social.

Recordemos que la culpa es del orden de la sanción interior por el daño ejercido ante un tercero. En hechos como el que hoy abordamos, lo que falla son los enlaces amorosos con el semejante. El otro entonces pasa a ser alguien plausible de ser aniquilado, lastimado, agredido, utilizado como objeto de goce. Es un pasaje directo al ejercicio de la destrucción o del intento de destrucción del otro.

Intensificar cuidados. También cabe señalar la necesidad de que la escuela pueda intensificar ciertos cuidados sobre los niños más pequeños. Es fundamental trabajar con toda la comunidad educativa este suceso, incluidos los niños, para marcar las legalidades que rigen la vida en la sociedad y que han sido quebradas por este siniestro hecho.

Debemos ayudar a nuestros niños y niñas a recomponer su ciudadanización, es decir su condición de seres subjetivados en el interior de una sociedad que los reconozca. Como adultos tenemos la obligación de reconstruir el pacto intersubjetivo que garantiza la continuidad de la sociedad e impide que nos matemos unos a otros como en una horda primordial.

Josep Maria Puig: “En la escuela se debe trabajar en favor de la comunidad”

16 febrero 2017

Josep Maria Puig / Catedrático de Teoría de la Educación de la Universidad de Barcelona y miembro del Grupo de investigación en Educación Moral (GREM).

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Los valores, ¿se pueden aprender en el aula?
Yo creo que en parte sí se pueden aprender, pero no se puede restringir su aprendizaje a las aulas. Por ejemplo, podemos aprender a dialogar con los compañeros de clase sobre cosas que nos pasan, conflictos que tenemos en el colegio o fuera y nos preocupan. También se aprende a convivir, a trabajar en equipo, etc. Pero hay otras cosas que no se pueden aprender en clase porque las aulas no son espacios que proporcionen ciertas vivencias y experiencias.

¿Es una tarea específica de la escuelas la de trabajar los valores con los alumnos?
No, en absoluto, hay más actores implicados en ello. Es cierto que el aprendizaje “reglado” ha reservado tiempo para trabajar en el aula ciertos valores, como ya comentábamos: escuchar, dialogar, buscar soluciones, resolver conflictos… en definitiva, aprender a convivir. Lo que es evidente es que no podemos conformarnos solo con este trabajo.

¿El trabajo de los valores es un aspecto bien integrado dentro del currículum educativo de las escuelas?
El vaso se puede mirar medio lleno o medio vacío. Medio vacío porque estamos muy limitados en muchos aspectos, pero también medio lleno porque hay mucho profesorado que va integrando poco a poco el trabajo en valores dentro de sus materias y en el trabajo cotidiano de clase. Lo que nos preocupa especialmente en este momento es el tema legislativo. La actual legislación presenta un planteamiento de los valores que va fatal porque se hace escoger a los alumnos entre valores o religión, y esto es totalmente inadecuado. Tenemos una situación compleja que debe resolverse y blindarse, no puede ser que a cada cambio de gobierno se dicten unas normas distintas.

¿Son los profesores los que por iniciativa propia trabajan valores en el aula o son los currículums los que dictan el contenido en este sentido?
Hay mucho profesorado que está haciendo muy buen trabajo en el ámbito de los valores, al margen del currículum. Ya hemos dicho que este debería superar los problemas que tiene de una forma definitiva a nivel legislativo. La educación en valores debería ser una actividad para todos los chicos y chicas de la escuela y que quede bien incrustada en el día a día de los centros. Esto, hoy por hoy no es así. En estos momentos hemos retrocedido en un debate entre religión y valores que no nos lleva a ningún lado. Es un desconcierto que, aparte de ser impertinente, desanima bastante. La escuela debería ser laica, abierta a unos valores comunes a toda la ciudadanía.

¿Qué ejes cree que deberían trabajarse en la escuela?
Para empezar el diálogo sobre lo que nos pasa dentro y fuera del aula. También es importante transmitir consideración y respeto por los derechos humanos y, sobre todo, trabajar en favor de la comunidad. En este sentido trabajan muy bien los docentes que aplican el aprendizaje-servicio. También pienso que debería impartirse una asignatura sobre religiones, sobre todas las confesiones, para así aprender a respetarlas a todas, incluidas las posturas no creyentes. La formación y el trabajo confesional estricto debería estar fuera del tiempo curricular legal.

¿Qué implicación deben tener las familias y la sociedad en general sobre el trabajo en valores?
Los valores no son algo que se deba trabajar en exclusiva en un sitio u otro. La escuela tiene su trabajo, la familia tiene otro, y hay otros ámbitos que también trabajan en pro de valores y que realizan un trabajo de valores impagables. Otro ámbito que a veces lo hace es el deporte, el escolar y el no escolar, y es un espacio de educación en valores de primera. Esto es un trabajo de todos que necesita que se involucre toda la sociedad.

¿La sociedad está suficientemente implicada en la educación?
Suficientemente implicada no, pero hay de todo. No debemos imaginarnos que la sociedad y todas sus instituciones un día funcionarán bien, esto no sucederá nunca. A la sociedad se le debe pedir implicación, en las escuelas y desde las familias se debe fomentar el espíritu crítico respecto a cosas que se ven en televisión o en Internet.

Nos ha hablado del aprendizaje-servicio, ¿Es un buen sistema para trabajar valores?
Hablamos de aprendizaje-servicio como de prácticas de la ciudadanía. La escuela es un espacio de diálogo y de consideración de las cosas que nos pasan, y de movilizar a los chicos y chicas hacia la comunidad. Una forma de hacerlo es a través de los proyectos de aprendizaje-servicio. A la vez que haces un servicio cívico y participas en la vida comunitaria, hay que atarlo con el contenido del currículum. De esta manera ligamos aprendizaje curricular con aprendizaje de competencias. Yo creo que es una herramienta muy potente de contenidos y valores atados al currículum.

¿Cuál es la clave del éxito?
El profesorado debe hacer las cosas con pasión, ¡como siempre! Pero creo que hay algunos aspectos clave, más allá de técnica y metodología. La escuela y las entidades sociales que pueden ofrecer espacios de proyectos deben saber trabajar juntos. En la mayoría de los casos supone que la escuela se debe vincular con una entidad de la comunidad, una ONG, una asociación, etc. En esta vinculación está en juego la calidad del proyecto que llevarán a cabo los niños y niñas. Hay un camino importante aún por recorrer en este aspecto.

¿Qué pautas daría a los profesores que quieren iniciarse en este tipo de proyectos con sus alumnos?
En primer lugar les diría que miren lo que hacen, porque a veces ya se llevan a cabo proyectos en el aula que tienen que ver con el aprendizaje-servicio. A partir de estas actividades, desarrollándolas y mejorándolas pueden obtener resultados muy positivos vinculados a esta práctica. Esto del aprendizaje servicio no es un invento del que se parte de cero, tenemos tradición y experiencias difundidas. Por otro lado, es importante no trabajar solo. Es necesario trabajar en equipo, porque facilita el desarrollo y el arraigo en la propia escuela de este tipo de prácticas. Por último, que implique tanto como pueda a los alumnos.

¿Qué resultados se obtienen?
Lo que más destaca es que es una magnífica manera de trabajar competencias: es un instrumento perfecto para ello. Es imposible hacer aprendizaje servicio sin movilizar competencias. Otra cosa importante es la enorme satisfacción que aporta a todos los que intervienen en esta experiencia: a los profesores les da coraje; a los alumnos, aprendizaje; a las entidades, difusión. Todos los actores salen muy satisfechos. Los profesores son los que suelen valorar más positivamente estas actividades, ya que pese a que implica más trabajo para ellos, el resultado es satisfactorio para todas las partes.

¿Y para las entidades?
Cuando las entidades descubren que los alumnos pueden ayudar de verdad en su tarea, descubren posibles futuros voluntarios, jóvenes que difunden sus ideas, etc. Todo son ventajas. También implica un trabajo extra para ellos, puesto que deben desarrollar actividades en las que puedan participar los alumnos y no siempre es fácil. Ahí radica la necesidad de que la relación entre entidad y escuela sea estrecha y de confianza.

La 4ª clave para un aprendizaje significativo: actuar, hacer

15 febrero 2017

Antonio Esquivías / / Desarrollando la Educación emocional

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Resumen: Para que un aprendizaje pase a ser significativo tiene que pasar la prueba del contraste con la realidad. En la evolución se ha dado un desarrollo parejo de la capacidad de las manos y el del cerebro El cuerpo es el instrumento universal, el instrumento que permite que todos los demás lo sean. El profesor tiene un protagonismo importante, traduciendo su enseñanza en elementos tangibles.

La cuarta y última clave es actuar, hacer. Al actuar se actúa sobre la realidad y eso hace variar la observación, que vuelve a ser nueva. Y el ciclo se realimenta.

No existe esa idea del aprendizaje teórico, solo de cabeza. Bueno, existir la verdad es que existe y profusamente. Es tratar de aprender la utopía del mundo imaginado sin contrastarlo con la realidad. Para que un aprendizaje pase a ser significativo tiene que pasar la prueba del contraste con la realidad. Esta es la pregunta tan importante para los alumnos y tan desesperante para los profesores: «¿Para qué me va a servir esto?». Importante para los alumnos porque ven traducido en realidad su trabajo, su esfuerzo. Desesperante para los profesores sumergidos en un esquema educativo que prima la transmisión de conocimientos y no el aprendizaje.

Podríamos hablar de «pensar con las manos», título de un libro de Denis de Rougemont, que conectaba en la evolución de la especie humana el desarrollo parejo de la capacidad de las manos y el del cerebro. Las manos poseen un espacio grandísimo en el cerebro. Estudiar sin ellas deja a este sin muchas de las conexiones posibles. Y no son solo las manos es el cuerpo entero. La verdad es que somos cuerpo y también tenemos cuerpo. El cuerpo es el instrumento universal, el instrumento que permite que todos los demás lo sean. La medida que el hombre utiliza para medirlo todo. Plantear enseñanzas no encarnadas en la practica es plantear la educación como un mundo en la imaginación. Algo que hace poco beneficio a la imaginación misma, que es un estupendo instrumento para moverse en la realidad.

En el actuar el profesor tiene un protagonismo importante, traduciendo su enseñanza en elementos tangibles, conectando con la realidad de fuera de la escuela. Lo cierto es que para avanzar en este tema hace falta variar radicalmente las metodologías pedagógicas y buscar métodos que incluyan acción, práctica real, utilización de todas las inteligencias del alumno (las inteligencias múltiples de Howard Gardner) y de todos los sentidos, no solo vista y oído. Se trata de una enseñanza integral.

La innovación pedagógica tiene aquí un terreno necesario de desarrollo, que se está aplicando de una forma amplia en infantil, pero que tarda en llegar a secundaria y bachillerato, ligados al sistema clásico de enseñanza y atemorizados por los exámenes de entrada en las universidades

La 3ª clave para un aprendizaje significativo: compartir

14 febrero 2017

 

Antonio Esquivías

Desarrollando la Educación emocional

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Resumen: Quien observa y acepta algo nuevo de la realidad necesita compartirlo para hacer efectivo el avance participar fomenta la creatividad El protagonista de la educación es el alumno Fomentar la participación del alumno en su aprendizaje es una de las tareas del profesor.

La tercera clave es compartir. Esta clave es el momento en que el profesor observa que se ha dado la aceptación. Quien observa y acepta algo nuevo de la realidad necesita compartirlo para hacer efectivo el avance. El aprendizaje se realiza en relación. Somos seres sociales y este es otro de los puntos.

Es verdad que alguien puede hacer un descubrimiento solo, incluso muy importante, pero llega el momento en que tiene que comunicarlo. La realidad, la importancia del avance, del descubrimiento se van a forjar precisamente en este compartir. La realidad es que los grandes avances culturales de la humanidad se han hecho por minorías que compartían, que intercambiaban los descubrimientos creativos entre ellos. El participar fomenta la creatividad, hace fecundas las ideas, nos permite contrastar, ver la fuerza que tiene lo que hemos descubierto, hacer el esfuerzo de que otros descubran también esa nueva mirada.

En la educación la fase del compartir del aprendizaje tiene una importancia clave. La enseñanza se debe hacer con participación. El protagonista de la educación es el alumno, que es quien aprende y el profesor debe darle precisamente el espacio para comunicar, un amplio espacio de participación en su propio aprendizaje. La época de las legiones magistrales, donde solo hablaba el docente se ha acabado. El profesor es un guía del alumno que le acompaña y le da espacio y participación para que su aprendizaje se haga real, efectivo.

Fomentar la participación del alumno en su aprendizaje es una de las tareas del profesor, más importante hoy incluso que la impartición de conocimientos, conocimientos que ya están al alcance del alumno por muchas vías fuera de la del profesor. Lo que no está tan al alcance es justamente este comunicar, este compartir. Ese ese ambiente de participación una tarea clave del profesor, algo que debe aprender de su profesionalidad como tal profesor.

La 2ª clave para un aprendizaje significativo: aceptación

13 febrero 2017

 Antonio Esquivías  / Desarrollando la Educación emocional

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Resumen: No vemos todo lo que hay, no somos observadores externos de la realidad, nuestra mirada va ligada a intereses y necesidades. El sistema emocional organiza la realidad de un modo axiológico, no objetivo: hay cosas que no queremos ver y otras que si queremos ver. Amar la realidad es una clave de la inteligencia emocional. Amar y aceptar la realidad, no tenerle miedo. Esta clave no está en las manos del profesor, sino del alumno.

La segunda clave es aceptación.

No vemos todo lo que hay, no somos observadores externos de la realidad, objetivos, que lo ven todo. Muchas veces he comentado que si dos personas dan la misma vuelta por una calle, al regresar no comentarían las mismas cosas, se habrían fijado en objetos diferentes. No digamos ya si se tratase de un hombre y una mujer, entonces hasta podríamos pensar que se han paseado por calles diferentes. La pregunta es qué nos interesa, qué nos lleva a poner nuestra atención en unas cosas si y en otras no.

En ese recorrido imaginario podemos habernos encontrado con una panadería, si es ya casi la hora de comer y tenemos hambre, el aroma del pan recién hecho es seguro que ha captado nuestra atención. Nuestra necesidad es la que ha despertado nuestro interés. La primera respuesta es por tanto: nos interesa aquello que captamos como susceptible de llenar nuestras necesidades. Y nuestras necesidades son muchas si tenemos en cuenta a Maslow. Un ejemplo clásico de variación de intereses y por tanto de la mirada y la observación, se produce cuando una mujer se queda embarazada. Entonces de pronto aparecen las tiendas que se dedican a los bebes, antes estaban ahí pero no se veían. Igualmente, de pronto, aparecen embarazadas por todos lados.

Esto quiere decir que nuestra mirada va ligada a intereses y necesidades, no es objetiva, sino subjetiva, conectada con nosotros mismos como organismo con muchas necesidades. Detrás de nuestra mirada está nuestro sistema emocional. Y este sistema emocional organiza la realidad de un modo axiológico: las cosas nos caen bien o mal, nos interesan más o menos. Los objetos que observamos los deseamos o los rechazamos. Nos hacemos un centro de observación axiológico en función de necesidades.

Por ello hay cosas que no queremos ver y otras que si queremos ver, porque se ajustan o no a nuestras necesidades e intereses. Y lo que no queremos ver tenemos muchas probabilidades de no verlo efectivamente y lo que queremos ver, lo que nos interesa ver, tenemos probabilidades de verlo.

Por eso nuestra mirada necesita la aceptación para ver la realidad y no sencillamente plegar la realidad a nuestros deseos. La madre de una hija, algo que me ha pasado más de una vez, no ve que su hija está haciendo el tonto con la comida durante más de un año. Y para un padre su hijo es normal, mientras que para el profesor tiene un comportamiento disruptivo.

Para mi esta observación axiológica y no objetiva de la realidad es necesaria y tenemos que aprender a vivir en ella, a conocernos, a aceptarla. Eso es lo grande del ser humano: poder ir siempre más allá, saltar los límites en los que vive como ser biológico que es. También implica que nuestro mundo es nuestro, con lo que nosotros hemos aceptado y carente de aquello que no aceptamos ver. Amar la realidad es una clave de la inteligencia emocional. Amar y aceptar la realidad, no tenerle miedo.

Esta clave no está en las manos del profesor, sino del alumno. Si el alumno no acepta, está atascado, siente miedo de la asignatura y se queda parado, el profesor puede hacer muchas cosas menos prestar su aceptación en lugar del alumno. El aprendizaje es algo personal y cada uno debe dar su aceptación, sin ella no hay nada que hacer, nuestro ciclo del aprendizaje se detiene.

En esta entrada, cuando digo ver, vale tanto como oír, sentir… en realidad me refiero a percibir en su más amplio sentido.

 

La 1ª clave para un aprendizaje significativo: observación

10 febrero 2017

Antonio Esquivías / Desarrollando la Educación emocional

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Resumen: El aprendizaje comienza con un cambio en la mirada. El profesor debe proporcionar esa mirada nueva a los alumnos. El soporte emocional de la observación es la sorpresa. La sorpresa genera una apertura, abrirse a lo nuevo y se educa a lo largo de la vida. El interés está ligado a la curiosidad y es hermano de la sorpresa.

La clave primera es observación. El aprendizaje, todo aprendizaje, comienza con un cambio en la mirada. Ese cambio que nos hace ver las cosas de un modo diferente, más profundo, más significativo, con mucho mayor contenido.

Ya he comentado que esta es una de las tareas donde la aportación del profesor es fundamental. El profesor debe proporcionar esa mirada nueva a los alumnos, precisamente porque el/ella mism@ la posee. No es posible que de una nueva mirada quien no la tiene, el profesor que no tenga inquietudes, que no siga descubriendo cosas nuevas, que no esté enamorado (utilizo bien a conciencia esta palabra) de su enseñanza y de su docencia, es muy difícil que consiga ofrecer esa mirada nueva a sus alumnos. Y esa nueva mirada es el comienzo de todo aprendizaje. Muchos profesores afirman que encontrar esa mirada en un alumno compensa todos sus esfuerzos.

El soporte emocional de la observación es la sorpresa. La sorpresa es una emoción básica, muy desarrollada en los niños y de forma tópica decimos que poco en los ancianos, porque hay «ancianos» que tienen una gran capacidad de sorpresa, lo que les lleva a seguir interesándose por todo. Desde este punto vista la sorpresa es un indicativo de la edad emocional. Es muy interesante esta conexión entre sorpresa y edad, ya que al final, lo que llamamos edad está ligado a la capacidad de aprendizaje: es joven quien sigue aprendiendo, quien sigue sorprendiéndose cosas, quien tiene una mirada siempre nueva.

La sorpresa genera una apertura, abrirse a lo nuevo. El mismo gesto corporal que conlleva lo indica: ojos y boca abiertos, para que eso descubierto entre. Lo que pasa es que lo nuevo puede ser bueno o malo para quien lo descubre y por eso la sorpresa termina en apertura o cierre. Abrimos o cerramos. Si la sorpresa termina siendo un susto, una emoción entre la sorpresa y el miedo, cerraremos la puerta.

Por esto la sorpresa se educa a lo largo de la vida, el niño empieza abierto y todo despierta su curiosidad. Curiosidad es la actitud que genera la sorpresa. Es la actitud de sorpresa. Las diversas vivencias van a hacer que sigamos abiertos o no, que queramos seguir abriendo nuestro mundo o no.

Esto es una clave muy importante. El aprendizaje comienza en la observación y la observación se apoya en la curiosidad, actitud que se basa en la sorpresa como emoción y el tratamiento que esta haya recibido a lo largo de la propia vida.

Los profesores tienen una gran responsabilidad en este preservar la actitud de curiosidad, estando atentos a cada vez que la sorpresa aparece en sus alumnos. Esto no algo que solamente sirve para la etapa de infantil, sino que debe acompañar al alumno, cualquiera que sea su edad. Si el profesor tiene una enseñanza por la que los alumnos no sienten curiosidad alguna, va a tener muy difícil mantener su interés.

Saco aquí otro término de modo consciente: «interés». El interés está ligado a la curiosidad y es hermano de la sorpresa. Es una sorpresa mantenida, una sorpresa apoyada en la convicción de que lo descubierto es un terreno muy amplio y que merece la pena explorarlo, observarlo. El interés es muchas veces el interés prioritario de los profesores, que ponen el acento en su aspecto de hábito, descuidando su centro en la sorpresa. Y la gasolina, la emoción, que es el impulso, la va a proporcionar la sorpresa. El interés sin sorpresa no es tal.

Dejo aquí el tema por no alargarme, consciente de que queda mucho decir. Espero que signifique una aportación y desde luego una nueva mirada, un nuevo punto de vista.

Las 4 Claves para un aprendizaje significativo.

9 febrero 2017
  • Antonio Esquivais.
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Resumen: esas claves son 3, aunque en realidad son 4, porque hay una que se desdobla en 2. La clave primera sería observación. Después viene la aceptación. Junto a la aceptación se da el compartir La última clave es acción, que se traduce en un método, una organización de la acción El ciclo del aprendizaje puede avanzar todo lo que se quiera.

Me parece que esas claves son 4, porque hay una que se desdobla en 2. Las claves conforman un ciclo de 3 momentos que puede rodar hacia adelante o bloquearse. Su rodar hacia adelante construye el aprendizaje. Como vemos en el gráfico el ciclo tiene solo 3 momentos porque la 2ª y la 3ª clave se dan a la vez, o mejor al observar la 3ª podemos deducir que la 2ª se ha produce.

La clave primera sería observación. El aprendizaje comienza con un cambio en la mirada. Aquí la función del profesor en central, el profesor debe tener esa mirada diferente de la enseñanza concreta que imparte y transmitirla. Sin ese cambio de mirada, que es en el profesor la vibración real y profunda por lo que se enseña no se iniciará el aprendizaje. El alumno no descubrirá (la mirada es un descubrimiento) el valor de lo que se le enseña y sin este descubrimiento no se interesará.

Después viene la aceptación. La persona que aprende, el alumno debe querer aceptar el aprendizaje. Este es un elemento individual, personal del aprendizaje. Se puede querer aprender o no. La observación hay que querer aceptarla ya que el aprendizaje significativo implica cambios hay que querer los cambios que implica, si no quiere no aprende, o cree que no puede aprender, lo que viene a ser lo mismo, no se aprende. Un profesor puede hacer mucho para que un alumno aprenda, menos poner la aceptación por él.

Junto a la aceptación se da el compartir, el participar en la enseñanza. En realidad este es el punto que el profesor percibe. Cuando se da la aceptación comienza el compartir, el poner en común. El aprendizaje se produce en relación. Y necesita la comunicación, el comunicar los personales descubrimientos y recibir el feedback, que implica también en este momento aceptación por parte del profesor del avance del alumno. Este aspecto social del aprendizaje es muy importante. Se avanza especialmente cuando se puede comunicar lo aprendido.

La última clave es acción, que se traduce en un método, una organización de la acción. El aprendizaje significativo se aplica a la vida de algún modo, hay que integrarlo, hay que variar la conducta en función de lo aprendido.

La acción produce un cambio en las condiciones de observación, y de este modo se realimenta el ciclo. El ciclo del aprendizaje puede avanzar todo lo que se quiera, en un primer término se detendrá el maestro, pero aun así, a un determinado nivel el alumno pude continuar y superar a su maestro. En último término será la aceptación del alumno la que detendrá el ciclo, o no lo detendrá.

Al final el ciclo que se establece: observación, aceptación, compartir, acción se convierte en un ciclo de la armonía en cualquier aprendizaje de la vida. El profesor mismo debe recorrer su propio ciclo de aprendizaje al enseñar: observar, aceptar lo que ve, algo que a veces no resulta fácil, compartir y cambiar su modo de actuación. Este cambio es clave para saber adaptarse a las condiciones concretas de los alumnos que tiene y hacer siempre el mismo método de enseñanza, aunque los alumnos cambien.

 

Claves para un aprendizaje significativo. La condición previa: confiar en el alumno.

8 febrero 2017

 

Antonio Esquivías / Desarrollando la Educación emocional

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Resumen: toda persona tiene capacidad de aprender Hay que creer que el genio está, si no se cree en eso no se puede ser maestro La educación emocional comienza en este acto en el que profesor se mira a sí mismo para ver cuál es su actitud respecto al alumno. La condición previa para el aprendizaje significativo es por tanto la creación de una relación de confianza entre profesor y alumno.

 El aprendizaje es algo natural para lo que todos tenemos capacidad. Bueno esto sería un punto previo a las claves para un profesor: toda persona tiene capacidad de aprender. Enseñar es despertar el genio, ese del que habla Gustavo Adolfo Becquer.

“-¡Ay! -pensé-, ¡cuántas veces el genio

así duerme en el fondo del alma,

y una voz, como Lázaro, espera

que le diga: “Levántate y anda”!

 

Hay que creer que el genio está, si no se cree en eso no se puede ser maestro. El maestro debe creer que su alumno puede aprender, puede cambiar, puede mejorar. Si no cree en esto con toda honradez debería decir que no puede enseñar a esa persona concreta. Esto no es un tema de más o menos. El profesor tiene dentro de su profesionalidad mirar cuál es su actitud respecto al alumno y si piensa que no va a aprender, que es inútil enseñarle, debe retirarse, ya que su acción con ese alumno no va a ser positiva. Y en mi experiencia hay muchos profesores que tienen esa actitud con respecto a alumnos concretos.

La educación emocional comienza en este acto en el que profesor se mira a sí mismo para ver cuál es su actitud respecto al alumno. La educación emocional no es un conjunto de recetas para conseguir que los alumnos aprendan donde el profesor pueda quedarse al margen, sin estar implicado. El profesor no es un observador externo, que ve como sus alumnos aprenden desde fuera, con una visión objetiva de lo que sucede al aprendizaje.

El profesor es parte del paisaje del aprendizaje, está implicado en él y la relación que establece con el alumno va a ser la condición previa a cualquier aprendizaje que sea significativo. La  profesionalidad del profesor pasa precisamente por aprender a establecer relaciones de confianza con sus alumnos, por establecer vínculos.

La condición previa para el aprendizaje significativo es por tanto la creación de una relación de confianza entre profesor y alumno.

LA EDUCACIÓN EN POSITIVO COMIENZA POR UNO MISMO

7 febrero 2017

Carolina Pérez Ruiz. Maestra Audición y Lenguaje, Especialista en Psicología Positiva e Inteligencia Emocional.

Antonio Esquivías Desarrollando la Educación emocional

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La educación en las aulas es responsabilidad del adulto que las habita, en lo que se refiere a  que como maestros presentamos un espejo en el que los alumnos se miran cada día, dentro de un espacio de experiencia de vida, no sólo de aprendizaje de contenidos curriculares. Por ello, cabe destacar como importantísimo que los profesores nos dediquemos la primera mirada hacia nuestro propio modelo, y así poder ser coherente con las expectativas que nos marcamos respecto a los alumnos.

A menudo, se escucha decir en los claustros de profesores que los alumnos están desmotivados, que existe muy poco respeto o que no saben relacionarse entre ellos, ni resolver conflictos de manera autónoma…

Efectivamente, se observan muchos de esos patrones de conducta en los alumnos, pero ¿cómo nos relacionamos los profesores dentro de un mismo equipo educativo? ¿qué modelo comunicativo ejercemos con el alumnado?, o la existencia de una tendencia masiva a juzgar a las familias, sin ser empáticos con las dificultades que entraña la paternidad, la conciliación de la vida familiar y laboral, con el añadido de que alguno de sus hijos presenten dificultades específicas de aprendizaje.

De todo esto, podemos concluir que en nuestro propio día a día dentro del colegio (sin nombrar cómo nos comportamos en el terreno más personal de nuestra vida), existen un sinfín de situaciones que, a pesar de nuestra adultez, no sabemos gestionar adecuadamente frente a nuestros alumnos o iguales. Por ello, para ser un buen referente comunicativo y emocional, es necesario que nos trabajemos esa parte personal que entraña el currículo oculto que les llega  a nuestros niños y jóvenes.

Algunos aspectos en lo que podemos trabajar a nivel individual y tener en cuenta para mejorar nuestro modelo de referencia serían:

  • Cuidar nuestro estilo comunicativo:
    • Siendo asertivos y poniendo límites sin perder el respeto a alumnos, compañeros y familias.
    • Sabiendo gestionar nuestros enfados, aceptando y adaptándonos a los cambios.
    • Cuidando nuestra comunicación no verbal: siendo más agradables, cercanos y abiertos a la escucha.
    • Siendo empáticos, teniendo en cuenta las perspectivas de alumnos, nuestro equipo y familias… sobre todo para la resolución de conflictos (observar sin juzgar).
  • Hacer uso de estrategias de liderazgo positivo:
    • Manteniendo una actitud que fomente la responsabilidad y la independencia del alumnado, favoreciendo así su autoestima a partir de la confianza en sus fortalezas y capacidades.
    • Delegando tareas y pidiendo ayuda.
    • Consensuando y siendo democrático en la toma decisiones en el aula.
    • Programando en función de los intereses de los alumnos y del grupo-clase.
  • Ser un buen modelo emocional:
    • Siendo coherentes desde nuestra propia identificación, gestión y comunicación emocional, respecto a la exigencia que tenemos hacia los alumnos en cuanto a la expresión y autorregulación de conductas no deseadas.
    • Expresando emociones y estados de ánimo abiertamente dentro del entorno educativo.
    • Dedicando tiempo de aula para mejorar las habilidades sociales y el clima grupal.
    • Usando la acción tutorial para preocuparnos por el bienestar individual del alumno y cuidar nuestras relaciones emocional con ellos.

Parece clara la importancia de formación continua en una práctica como es la docencia. Es muy común que los maestros busquen la actualización profesional en cursos que les ofrezcan pautas o un listado de actividades para realizar en el aula, y no caer en la rutina.

Cuando hablamos de formación en Psicología Positiva, Inteligencia Emocional o Coaching en el ámbito educativo, también vamos buscando esa escala de contenidos prácticos, que nos den las claves mágicas  (sencillas y rápidas en resultados) para trabajar con el alumno, y renovar las programaciones. Y, evidentemente, es un aspecto importante el tema de los recursos curriculares para captar el interés del alumno y adaptarse a sus motivaciones y necesidades. Pero ¿nos planteamos la formación a nivel de actualización de nuestra práctica informal? ¿nos cuidamos y trabajamos  individualmente el crecimiento personal y nuestra postura?.

La formación en  los ámbitos nombrados anteriormente, nos va a ofrecer más y mejores resultados en la práctica pedagógica, si nos planteamos esta actualización como un tiempo de crecimiento personal.

Somos un espejo de lo que ocurre muchas veces en nuestro entorno más cercano, incluida el aula donde trabajamos. Por ello debemos tener en cuenta que la educación en positivo comienza por uno mismo.

 

EL HUMOR CONSTRUCTIVO EN EL AULA

6 febrero 2017

Carolina Pérez Ruiz. Maestra Audición y Lenguaje, Especialista en Psicología Positiva  e Inteligencia Emocional.

Antonio Esquivías Desarrollando la Educación emocional

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El humor es una de las características de las personas resilientes. Es una de las fortalezas más importantes destacadas dentro de la Psicología Positiva, como una manera de estar en la vida que acompaña a nuestro optimismo, nos hace conscientes y nos presta fuerza… y, por si fuera poco, además procura consuelo, llevándonos a provocar la risa, incluso en situaciones adversas.

El sentido del humor es entendido como constructivo, en la medida que contribuye en la capacidad de la persona hacia un cambio de perspectiva de la realidad. Desde este enfoque, nos ayuda a:

  • Tomar distancia de la situación de conflicto, a mirar con otros ojos.
  • Alejarse del objeto emocional, disminuyendo la carga.
  • Provocar cambios de perspectiva entre las personas, nosotros mismos y los problemas.
  • Encontrar nuevas soluciones, fomentando la creatividad y la capacidad resolutiva.
  • Relativizar, aceptar y afrontar.

La risa, como componente importante del humor, tiene múltiples beneficios:

  • A nivel fisiológico tiene un efecto inmunológico potente.
  • Es una experiencia orgánica total, que pone en acción multitud de músculos en nuestro cuerpo.
  • Reduce el estrés, actuando como válvula de escape y seguridad al mismo tiempo.
  • Despierta el espíritu lúdico.
  • Estimula la creatividad.
  • Produce estados de apertura y flexibilidad.

Cuando tenemos un problema y nos acompañan pensamientos negativos, rumiamos los conflictos, las angustias… el enfrentarnos a ello desde el humor nos ayuda a desbloquear, desinhibirnos y energizar esos pensamientos.

Cuando uno se ríe el pensamiento se vacía, por lo que a partir del humor podemos construir pensamientos nuevos… positivos, transfiriendo a la persona la sensación de control de la situación que le provocaba ansiedad y preocupación.

Es una herramienta muy útil para convivir y aprender en un ambiente positivo, mejora las relaciones y favorece la atención y la memoria.

Al profesional que practica el humor le ofrece un carácter de humanidad. Es una estrategia facilitadora que le ayuda a perder el miedo a comunicar y potencia su expresión corporal, conectando así mejor con las personas con las que trata. Ayuda a generar vínculo afectivo, una pauta positiva, complicidad y empatía, armonía, ayudándole a captar la atención de los alumnos y favoreciendo la motivación.

Es evidente que en un clima lúdico uno se activa, se implica y participa más que desde un rol pasivo, como receptor lineal. El humor provoca emoción (sorpresa, alegría…) y por lo tanto nos acerca al foco de atención.

¿Quién no se acuerda de ese profesor simpático, que sonreía o nos hacía reír cuando éramos pequeños? Se recuerdan mejor las buenas experiencias y por lo tanto lo aprendido en ese ambiente agradable y distendido que provoca el sentido del humor.

Este humor en el aula contribuye a mejorar el bienestar personal, el clima de relaciones y mejora el rendimiento, pero también disminuye el estrés del profesor y la carga laboral, ayudando al alumno, también nos ayudamos a nosotros mismos.

Cómo se puede trabajar el humor en el aula (son indicaciones generales que evidentemente hay que adaptar según edad y circunstancias):

  • Actividades para iniciar y terminar la jornada con una sonrisa.
  • Planificar fiestas en el aula, días especiales dedicados a valores de aula y en relación al sentido del humor: la risa, la sonrisa, el abrazo, los chistes…
  • Que cada semana haya un encargado del humor y la sonrisa en el aula.
  • Enseñar a los alumnos la importancia y valor de las emociones más desagradables, para identificar y buscar el valor de la información que nos ofrecen de nosotros mismos y lo que sucede en nuestro entorno.
  • Hacer de vez cuando un poco más informales las clases formales, usando una metodología un poco más lúdica, flexibilizando.
  • Usar técnicas de risoterapia para prepararnos mentalmente para realizar tareas dificultosas, antes de un examen, y así relajarnos y captar su atención.
  • Presentar la información y contenidos de una manera “peculiar” y sorprendente, incorporando dinámicas y recursos novedosos.
  • Dejar descansos “reales” entre las tareas, fomentando alguna actividad breve y distendida, que implique movimiento y risa y que acompañe en la transición de un trabajo a otro.
  • Ponerse las “gafas del optimismo” y jugar a llevar al ridículo en situaciones un poco más serias o preocupaciones del día a día, mediante técnicas de exageración.
  • Fomentar la reflexión acerca del aprendizaje de los errores.
  • Caricaturizarse a uno mismo.
  • Aprender a ser feliz con uno mismo, identificando esas pequeñas cosas que nos gusta hacer cuando estamos solos.

El sentido del humor es una habilidad innata pero también se aprende, no sólo desarrollan el sentido del humor las personas consideradas graciosas. Va más allá de contar chistes y supone ser conscientes del aquí y ahora respondiendo con una sonrisa de aceptación.