Primer día de clases: año escolar 2009 -Guión oficial y realidad-

Como estaba previsto. Se calentó el ambiente de la opinión pública desde el domingo 1 de marzo por la mañana con una entrevista al Ministro de Educación.
En esa entrevista tuvimos más de lo mismo, es decir, lluvia de millones, de obras y de capacitación docente, rumbo a la meritocracia. Es decir todo estaba pensado, previsto y los malos de la educación son los docentes que pertenecen al Sindicato. ¿Ese guión no lo conocemos?

¿Por qué después de un año o más de esta gestión educativa del Ministro Chang no tiene otros argumentos más sustantivos que el recurrir siempre a los mismos motivos? El concepto que se maneja hoy sobre el sindicato está teñido por una historia de tensiones, atropellos, frustraciones, olvidándose de que el Sindicato es una asociación estable, por tanto destinada a durar. No se trata de un grupo organizado ocasionalmente para algunas semanas o meses. La finalidad primera del sindicato es estudiar, promover y defender los intereses comunes de sus asociados en todo lo que concierne al contrato de trabajo: duración, salario, garantías sociales, etcétera. El sindicato representa a sus miembros en las discusiones con los patrones y con los poderes públicos en todo lo que concierne a las condiciones de trabajo.

Es lamentable que la voz oficial del sector busque en el sindicato un pretexto o una justificación para la no realización de propuestas educativas y no es capaz de realizar un análisis y autocrítica de la forma cómo se conducen las mesas de diálogo. Utilizar siempre el mismo argumento, la misma justificación. ¿Por qué se tiene como enemigo al gremio de los maestros? ¿Puede mostrar el Ministerio de Educación la agenda de la mesa de diálogo y las actas de lo avanzado? Al igual que con el proceder con el Colegio de Profesores, bicéfalo, por falta de decisión del Ministerio de Educación, lo que se aplica es una política de doble discurso. Uno a favor, si lo conseguido es favorable y otro de denuncia, si es que es poco favorable para el Estado.

Lo real y concreto es que no existe claridad en la política educativa nacional que involucre la totalidad de los participantes de la comunidad educativa. Consideramos que no existe transparencia en el manejo de las relaciones, que éstas muchas veces se mediatizan y silencian acuerdos políticos y no técnicos. Poner como pretexto el caso del Profesor Huaynalaya y su expulsión del sector educación como parte de un juego para entorpecer el proceso educativo es ser recurrente, vergonzoso de un hecho concreto que existe y que no se les dio la debida atención cuando sucedió. Primero se negó, luego se reconoció y se tardó mucho en tomar una decisión.

El tema de la ideologización del gremio, tampoco puede ser causa para denunciar a los docentes de incompetentes. La politización del gremio no es de ahora sino es la expresión de una opción que tiene todo derecho el ciudadano sindicalizado o no. El tema de fondo es cómo es tratado el tema técnico-pedagógico desde el sector educación y cómo es abordado el tema de relaciones laborales. Poner en una misma bolsa ambas opciones y denunciar luego que ellos son los responsables de la baja calidad de la educación es una muletilla que de tanto repetirla ya nadie la cree.

Existen temas de fondo que no tienen por qué saberlos los comunicadores de los medios quienes en su buena voluntad, confunden planos y en lugar de esclarecer enredan el tema educativo y no separan lo gremial de lo profesional. No es el caso de tratar el tema en esta entrega, pero si hacer hincapié cómo las autoridades desde el Ministro hasta los demás funcionarios son recurrentes en “soplar la pluma” al otro cuando no son capaces de hacer nada, teniendo el poder desde el gobierno. Mezquindad le llaman algunos a esta actitud.

No se trata de pedir “que el gremio magisterial abra las posibilidades al entendimiento permanente con el Ministerio de Educación y que la dirigencia sutepista deje de ver al Estado como su enemigo de clase y sume esfuerzos en pro de la educación peruana” como lo manifestó el viceministro en una radio. Tampoco aceptar “que los maestros deben dejar de lado sus desviaciones ideológicas dentro de las aulas, ya que la escuela debe se vista como el escenario donde se forman los futuros ciudadanos del país.”(Radio Programas del Perú, lima, 2 de marzo de 2009).

Por qué ahora mezclar este tipo de “esclarecimientos” cuando en lo que va transcurrido de este gobierno se quedaron siempre en el discurso y no se pueden presentar resultados? ¿Por qué se expresa ahora e invoca a “no esperar el inicio de clases para presentar un pliego de reclamos” y ratificar “que el sector Educación tiene una activa política de puertas abiertas y una voluntad de diálogo permanente, pedagógica y civilizada.” Las tensiones y suspensiones del diálogo son una prueba de que no es así.

Aguas turbias y mensajes poco transparentes ahora que el Sindicato de docentes hacia fines de marzo realizará su Congreso Nacional. Y por si no estuviera todo dicho el Ministro, en la inauguración en el Colegio Nuestra Señora de Guadalupe echa más leña al fuego “Sobre las eventuales paralizaciones que podrían programar los dirigentes del Sutep, Chang señaló que estas huelgas sólo perjudicarían a la niñez.” “El Sutep debería sumarse a la mejora de la calidad educativa a través de participación activa y no estar promoviendo huelgas que lo único que hacen es que nuestros escolares pierdan horas de clase y oportunidades de aprender” aseveró (ANDINA. Lima, 2 de marzo de 2009). ¿Por qué no dejar la retórica confrontacional por una que busque el consenso? La opinión pública ya está harta de esta confrontación estacional, pues uno y otro contrincante no han hecho lo suficiente para lograr puntos de encuentro. Los enfoques pedagógicos fundamentales se centran en el saber pedagógico del docente y el enfoque de las relaciones laborales tienen su propio tratamiento en donde se cuentan con las reglas especificas que datan de décadas y se actualizan y forman parte del convenio con la OIT. ¿No lo saben los funcionarios del Ministerio de Educación acaso?

El viceministro de gestión pedagógica destaca los resultados de la última encuesta de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), en la que se indica que el 49% de la población cree que la educación en el país ha mejorado en relación con hace 10 años. Sentirse halagado por esta buena percepción de peruanos sobre mejora educativa, es como dice el refrán “mal de muchos, consuelo de tontos”. Quienes sufrimos la educación nacional, no podemos conformarnos con que ese porcentaje es un buen indicador. ¿Cuánto se ha invertido en estudios, en consultorías, en misiones especializadas? ¿Para qué? ¿Para conformarnos después de dos décadas con este resultado? Satisfacciones como esta son signos de mediocridad, de no tener aspiraciones mayores de querer cambiar las cosas desde la raíz. Escuchar al otro, con sus propuestas, valorar experiencias desde la perspectiva docente, desde la localidad, desde las regiones enriquece y engrandece la educación nacional. Pero no. Eso jamás. Se habla de descentralización pero en la práctica se tiene que contar con la venia de las altas autoridades de Lima, sino no tienen valor oficial. ¿Y la delegación de funciones? ¿Saben las autoridades educativas de qué se trata? ¿Por qué se teme compartir responsabilidades? ¿Cuándo se promoverá la formación de nuevos funcionarios que no dependan del carnet del partido político? Por eso nuestra postergación, por eso y con sorna un consultor de la OEI al anunciar las metas educación para los países iberoamericanos al 2021, refiriéndose al Perú dijo que estamos casi encabezando la tabla de países que están en la segunda división. ¿Por eso estamos contentos?

Ahora que las noticias sobre educación van pasando a segundo plano en los medios, mientras siguen escuchándose los reclamos por falta de infraestructura, la postergación del inicio del año escolar por las lluvias, la agenda de la educación nacional pasa a hibernación hasta que un hecho de coyuntura la ponga otra vez en el centro del debate. A nivel nacional la aplicación del Diseño Curricular Nacional debe monitorearse técnicamente y no simplemente con visitas de funcionarios desde Lima. Debe darse esta responsabilidad a las regiones y con ello los recursos necesarios; la aplicación de la Ley de Carrera Docente que se anuncia debe iniciarse con una nueva prueba a los docentes en el mes de abril y aún el magisterio no recibe la convocatoria oficial. ¿Qué se espera?; el Congreso Nacional del SUTEP anunciado para fin de mes ¿estudian los representantes oficiales la agenda pendiente? ¿Cuáles son los puntos de discusión? ¿Por qué la sociedad no puede conocerlos? ¿Cuáles han sido los acuerdos? ¿Qué otros puntos sustantivos hay en la agenda nacional de educación? ¿Han analizado la convocatoria del Sindicato publicada en un diario de alcance nacional? ¿Cómo quedan las observaciones y recomendaciones del Consejo Nacional de Educación? ¿Y la ley de Educación Superior?

Muchos temas, muchas decisiones, pero poca voluntad de querer atenderlas. No podemos llegar a tener autoridades de la alta dirección atendiendo la demanda radial de padres de familia desesperados por asuntos educativos que un funcionario de otro nivel debe de resolverlos con responsabilidad. No podemos sólo escuchar la voz y no la opinión de las autoridades para temas domésticos, sino de política educativa nacional en perspectiva. Pero parece que no dan talla. Y así empezamos un año escolar más camino a un quinquenio que se va perdiendo, a pesar de las voces de alerta.
(06.03.09)

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