LA CULTURA DE LA PREVENCIÓN: un olvido permanente

Los desastres pluviales tenidos en las últimas semanas en cinco regiones andinas del Perú, han permitido evidenciar la precariedad de los mensajes educativos que tan pomposamente se publicitan y que son un cascarón y no vivencia, convicción, ni compromiso en la sociedad y sus instituciones.
Evidencia además que de nada sirve una normatividad “trenzada” con una urdimbre legal impositiva antes que contenidos forjados en la cotidianidad de nuestros pueblos. Una serie de orientaciones vienen dando los técnicos desde la época del terrible terremoto de mayo de 1972 que arrasó Huaraz por el desprendimiento de una parte del glaciar Huascarán. A partir de entonces se trabajó desde el Estado en la creación un Sistema de Defensa Civil con la finalidad de proteger a la población, previniendo daños, proporcionando ayuda oportuna y adecuada, y asegurando su rehabilitación en casos de desastres y calamidades de toda índole, cualquiera que sea su origen. (DEFENSA CIVIL. Guía Nº001 D.C. 1975). Cartilla que era repartida en todas las escuelas y colegios de entonces. También se estableció que en el curso de Educación Cívica se dedicasen horas a la prevención y a organizar las brigadas. Una medida que –como siempre- los iluminados de la planificación (¿existe en educación?) en la elaboración de los currículos nacionales fueron relegándola. Hoy tenemos que el Diseño Curricular Nacional (DCN) aborda el tema de Defensa Civil, en Educación Primaria Competencias por Ciclo por ejemplo recién a partir del Ciclo V; pero en la III Parte el IV Ciclo para el Cuarto Grado “CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD Y DE LA CONVIVENCIA DEMOCRÁTICA” (pág.216) en la columna de Capacidades se acota “Participa en la organización de brigadas escolares de Defensa Civil.” En la columna Conocimientos se dice “Brigadas de Defensa Civil en la escuela.” Y así se puede apreciar en las páginas 218, 220; 222; 226; 227 para Educación Primaria y Pág. 401 para Educación Secundaria las referencias al tema. Habría que ver cómo es tratado el mismo en los textos gratuitos distribuidos a nivel nacional.
Han pasado muchos años y hoy como sucedió el 2007 con el sismo de Pisco, se vuelve con el tema de la Defensa Civil representada por el Instituto Nacional de Defensa Civil – INDECI-. Si ingresamos al portal de INDECI (http://www.indeci.gob.pe/), sin duda encontremos abundante información: Prevención de desastres, Atención de desastres, Educación y capacitación, Planes, Proyectos y Programas, Normas legales… Consultas en línea; Alertas y Boletines, y otros temas. Asimismo existe un portal para niños (http://www.indeci.gob.pe/indecininos/index.htm). Sin duda un portal amigable, con mucha información, Pero ¿quién lo conoce? ¿quién lo lee? ¿quién pone en práctica sus enseñanzas, los conocimientos que allí se difunden?
¿No han pensado los responsables de hacer una alianza con otras instituciones para que su portal forme parte esencial e importante y de consulta permanente? ¿Los responsables del contenido del portal INDECI han considerado que somos un país diverso, intercultural y que la manera de comunicarse y de redactar sus boletines debe tener en cuenta este detalle?
El lenguaje de la comunicación para los niños, jóvenes y adultos debe ser sencillo. El documento de 1972 que se repartió en las escuelas y colegios definía al Sistema de Defensa Civil un organismo multisectorial. Decía además “Es comunidad de esfuerzos para protegernos y ayudarnos en caso de desastres y calamidades” A la pregunta ¿Qué busca el Sistema de Defensa Civil? “1. Proteger la vida, salud y propiedad de la comunidad; 2. Su participación activa en Defensa Civil; 3. Unión de los peruanos frente a los desastres.” Luego seguía la siguiente pregunta ¿Qué debe esperar el Sistema de Defensa civil? “1. Orientación para comportarse responsablemente antes, durante y después de un desastre. 2. Adopción de medidas preventivas y de seguridad frente a los riesgos de desastres y ante los desastres. 3. Adopción y ayuda oportuna en casos de desastres.” (SISTEMA DE DEFENSA CIVIL. Defensa civil. Guía Nº 001 – D.C. 1975. Lima-Perú)
Finalmente se definía qué era un desastre (“…conjunto de daños graves causados por un fenómeno destructor, que afecta la vida, salud y bienes de la comunidad.”). Proseguían luego nombrando y desarrollando los”Desastres más frecuentes”: sismos, Inundaciones, incendios, huaycos, Deslizamientos, Epidemias, Maremotos (Tsunami). Es lo elemental que se enseñaba en las escuelas y colegios y además se reflexionaba sobre lo que llamaban Diez mandamientos de Seguridad Preventiva: que incidían en el conocimiento de los fenómenos destructores más frecuentes; la importancia de reunirse con la familia y la comunidad para determinar los lugares de mayor seguridad; el sistema de alarma apropiado; señalar en casa el lugar más seguro; determinar con la familia qué hacer y no hacer en caso de emergencia, distribución de responsabilidades; guardar en lugar seguro subsistencias necesarias (alimentos enlatados, agua, combustible, botiquín de primeros auxilios y medios de rescate (soga, herramientas, etc.); tener a la mano una radio a transistores, linterna, pilas y navaja de bolsillo); si se cuenta con un vehículo con combustible y en la maletera un botiquín, una frazada, linterna, velas, fósforos).
Además se recomendaba Tranquilidad: frente al peligro. Serenidad para protegerse y orientar mejor a los demás; Un hombre sereno, piensa y actúa mejor. Finalmente se recomendaba que “Frente a un desastres no llore, no grite, no corra desesperadamente. Conserve su serenidad.; Asegúrese, desplácese y proteja a los suyos con tranquilidad; Defensa civil espera de Ud. Una acción correcta y ejemplar.”
Luego seguían descripciones de cada desastre y recomendaciones para observar.
Hubo un intento de educar para la prevención en cada escuela pública, sin mucha propaganda, sin mucha arrogancia, eso sí con mucha pedagogía, con mucha claridad y tranquilidad. La importancia que le dábamos entonces nos marcó para siempre. De un lado las autoridades sabían de lo que se trataba, las instituciones asumieron su rol, y las familias a través de los estudiantes fuimos contagiando en el hogar la prevención, el estar alertas ante esta eventualidad.
Sin duda han pasado muchos años desde entonces. Se ha avanzado en la definición de situación y conocimiento de estrategias. Ahí están en el Portal de INDECI las memorias de eventos realizados el 2008 y los acuerdos tomados ¿Qué divulgación han tenido en las regiones/departamentos? Sin duda temas muy importante trascendencia pues se trataron referidos al diseño de la Ley del SINADECI (Sistema Nacional de Defensa civil) y la revisión de sus procesos principales (Julio, 2008); Propuesta de ley del SINADECI: Misión, Visión y Procesos (Octubre 2008); La Ayuda Memoria del Taller interinstitucional para el análisis del proceso de respuesta del SINADECI (Diciembre, 2008) y otros documentos especializados. ¿Qué tanto ha permitido responder rápidamente a lo ocurrido en los departamentos del sur andino azotados por las lluvias, huaycos, deslizamientos y derrumbes, aluviones? ¿Dónde se “quebró” la cadena de información, comunicación, de mando, de conducción? ¿Qué ocurrió con los responsables de Defensa Civil a nivel departamental/regional y local? El Ministro de Defensa manifestó “Los gobiernos locales y regionales han mostrado poca eficiencia” opinando a continuación –luego desmintiendo o aclarando- que el manejo de defensa civil debe pasar al Comando Conjunto de la Fuerzas Armadas, para lograr mayor eficiencia en la prevención y atención de desastres naturales. (EL PERUANO. Lima, 02.02.10)
Quedó en evidencia una vez más que con discursos y una economía exitosa no se soluciona los problemas que la naturaleza nos presenta desde épocas históricas, son cíclicos y debemos estar preparados. No se trata sólo de sismos, sino de los otros enumerados que requieren que se conozcan, que se difundan y que sean asumidos en la planificación de ciudades como una política de prevención permanente.
En el libro “La geología en la conservación de Machu Picchu” el geólogo Víctor Carlotto, director geocientifico del Instituto Geológico Minero y Metalúrgico (Ingemmet) recuerda que la ciudadela incaica enfrentó mejor las precipitaciones por su construcción y ubicación y que no hay daños mayores. Recuerda que los incas sufrieron embates de la naturaleza como aluviones de gran magnitud, pero aprendieron la lección y no volvieron a construir sobre las zonas que resultaron afectadas… Por eso la fortaleza de Ollantaytambo y Macchu Picchu están en partes altas. Pero hoy, sin reparar en esas enseñanzas, se sigue construyendo donde la naturaleza ya hizo daño. Y en esto hay que reparar que la naturaleza no hace daño, el cauce de las aguas recupera sus lugares de paso y expertos recomiendan que deben respetarse 30 metros a cada lado de la rivera del río y no construir casas porque las aguas tienen sus salidas naturales. Al respecto el ministro de Comercio Exterior “resaltó el conocimiento que tenían los incas a la hora de edificar. Ellos sabían cómo y dónde construir, pues el sistema de evacuación de aguas y el sistema hidráulico es absolutamente impresionante. Hemos visto que estaba seco, por eso la ciudad de Machu Picchu no sufrió daños.” (El Peruano,03.02.10) No es la primera vez que esto ocurre, sin embargo ¿alguien ha explicado a los habitantes de dichas zonas esta observación técnica? ¿Se ha explicado lo que significa la prevención de desastres?
¿Qué hacemos promoviendo sólo simulacros de sismos en las ciudades y nos olvidamos del interior del país, con su diversidad de geografía, climas? Además de INDECI existen instituciones de la sociedad civil que vienen aportando al conocimiento y a la prevención. Sin embargo pocos los toman en cuenta y menos conocen los temas estudiados in situ. Por ejemplo podemos citar el documento “Manual para la prevención de desastres y respuesta a emergencias. La experiencia de Apurímac y Ayacucho/ Giovana Santillán, Julio Fernández, Pedro Ferradas, José Correia; Lima: ITDG AL, 2005. Este trabajo se hizo como parte del proyecto Allin Kawsananchikpaq» (Para que vivamos mejor) en apoyo a las familias damnificadas de los departamentos de Ayacucho y Apurímac. Como se expresa en la presentación del Manual “Este proyecto tuvo como una de sus principales finalidades el fortalecimiento de los comités locales de defensa civil. Sobre la base de esta experiencia, el presente manual está dirigido a las autoridades y líderes que tienen la responsabilidad de comandar los comités locales de defensa civil y de organizar a su población para hacer frente a posibles desastres naturales y antrópicos.”
También se cuenta con un Manual de Conocimientos Básicos de Comités de Defensa Civil; la Doctrina de Defensa Civil; el Manual Básico para estimación del riesgo; el Atlas de Peligros; Manual de Preparación y Concientización de Emergencias Locales; Terminología de Defensa Civil, publicados y archivados en la biblioteca digital de INDECI.
Es más, el 25 de febrero del 2008 se dio la Resolución Ministerial Nº 0012-2008 ED aprobando el Convenio de Cooperación Interinstitucional entre el Ministerio de Educación y el Instituto de Defensa civil – INDECI. En dicho convenio se plantearon obligaciones comunes en torno a los siguientes objetivos: “1) Fomentar encuentros con representantes de entidades regionales nacionales e internacionales así como con especialistas relacionados al campo de la gestión del riesgo, a fin de intercambiar experiencias, conocimientos información técnica, publicaciones, procedimientos administrativos, operativos, entre otros, con el propósito de lograr una eficaz y eficiente gestión del riesgo en las comunidades educativas y locales del país. 2) Promover la formulación y ejecución de planes y programas orientados a la reducción de la vulnerabilidad frente a los fenómenos de origen natural o inducidos por el hombre, en el marco del Plan Nacional de Prevención y Atención de Desastres. 3) Ampliar la cobertura y fortalecerla Red Nacional de Docentes en Gestión del Riesgo y de otras redes educativas relacionadas con la gestión del riesgo.4) Desarrollar otras actividades que se fijen de mutuo acuerdo, compatibles con los fines y objetivos propuesto.” Además las Obligaciones del Ministerio son: 1 Mantener actualizados los contenidos curriculares de los diversos niveles y modalidades del sistema educativo que permitan el desarrollo de las capacidades, las actitudes los valores y las prácticas que conduzcan a forjar una cultura de prevención en las comunidades educativas y locales del país. 2) Producir difundir, con el apoyo de lNDECl, materiales educativos diversificado y contextualizados (libros, revistas, folletos, cartillas, calendarios, .mapas, afiches, CD, audiovisual, etc.) que permitan fortalecer la cultura de prevención en el sector educación. 3) Brindar facilidades para la realización de prácticas pre-profesionales del curso de Especialidad Docente “Prevención y Atención de Desastre” (Cláusula Quinta: Obligaciones del Ministerio)
¿Quién cumplirá ahora esta preparación si las instituciones de formación docente públicas y algunas privadas van camino a la extinción por obra y gracia de quienes deben protegerlas, el Vice Ministro de Gestión Pedagógica y el Ministro de Educación? Eran los estudiantes de formación docente de los ciclos VII y IX los que deberían desarrollar el programa Aprendiendo a Prevenir en Coordinación con INDECI. ¿Las facultades de educación de las universidades lo harán? Guarecerse en las palabras irresponsables del Presidente al decir que hemos realizado inversiones por miles de millones de soles y decir que en educación no se ha reducido el gasto, no es ético, porque no dejan ver la verdadera situación que viene ocurriendo en el sector.
Es importante resaltar lo que dice el Manual para la prevención desastres respuesta emergencias. de y a La experiencia de Apurímac y Ayacucho “Existen dos maneras de afrontar los desastres: una, tratando de reducir sus efectos mediante medidas de preparación y respuesta ante las emergencias; la otra, procurando reducir las condiciones de riesgo mediante la incorporación de estrategias y medidas de prevención en las políticas y planes de desarrollo local. Estas dos maneras son en realidad complementarias y necesarias para proteger a las familias, el ganado, los cultivos y los servicios públicos ante la ocurrencia de fenómenos destructivos como son las heladas, los sismos o las sequías.”
La cultura de la prevención y previsión debe ser tan cultivada como la democracia. Es fácil decir ante la casi invisibilidad de las autoridades de los responsables de Defensa Civil en los departamentos, en los municipios, que la responsabilidad pase a las Fuerzas Armadas, ignorando que los civiles tenemos responsabilidades que asumir y cumplir. Ante estas palabras sólo un parlamentario ha defendido los fueros de INDECI y ha opinado que la transferencia a las Fuerzas Armadas constituiría un retroceso. ¿Dónde están los responsables de la formación ciudadana? Nos falta mucho por aprender a autogobernarnos, a asumir responsabilidades, y no aparecer en los medios prestos a decir que lo que se dijo no era, sino fue mal interpretado.
Hubiera sido interesante en los millones de textos publicados por el Ministerio de Educación, que en lugar de la foto presidencial, publicar una cartilla mínima sobre lo que debe saber un escolar con relación a la prevención de desastres. Eso hubiera sido aportar a formar la cultura de la prevención. Pero eso es pedir mucho de un gobierno que le da las espaldas a las necesidades de los que están marginados de los medios y del presupuesto central. Se olvida lo que recomienda el ing. Kuroiwa, nuestro reconocido sismólogo y especialista en prevención y mitigación de desastres: “En realidad, cada uno tiene que saber lo que le toca hacer, porque las pérdidas que causan los desastres son un gran obstáculo para el desarrollo socioeconómico de los países. Hay que estar preparados para los desastres naturales, porque éstos no avisan. Cada uno de nosotros debe cuidar su entorno; cada persona, cada familia, debe tener su propio plan de prevención y mitigación de desastres”. Lo que viene ocurriendo estos días ya no sólo en el sur andino sino en otras regiones del país y la indiferencia desde el sector educación pone de manifiesto qué poco interés existe por lo que recomiendan quienes sí saben de los desafíos y retos que nuestro territorio nacional. (06.02.10)

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