Un informe oficial de avance y no reportaje

Es lo que se pide sobre el Colegio Mayor. No puede la comunidad informarse de lo que los periodistas llaman “publireportajes” en el diario oficial. Lo que transcribimos a continuación es un informe aparecido en el diario oficial El Peruano. El informe a no ser por algunas intervenciones de los estudiantes contentos, no muestra la realidad cotidiana del Colegio Mayor. Sobre todo redactado luego de la visita del Presidernte para “entregar” (siempre dando para recoger cámaras y noticias) pabellones y laboratorios. Ningún reparo, ninguna preocupación. Es lamentable que el informe no de cuenta de la otra cara de este proyecto que es importante, pero nos hubiera gustado que el mismo empeño que en él se pone, se pusiese por los demás Colegios del país. Se vive en un mundo maravilloso y no sabemos si están enterados de la realidad social, económica, política de sus propias regiones. El duro convivir en la pobreza, en las tensiones por falta de trabajo, el no contar con amigos de la collera, van produciendo visiones en las que debe tenerse mucho cuidado en abordarlas.

A continuación lanota aparecida el día de hoy

EL PERUANO. Lima, 23 de junio de 2010-06-23
ENTUSIASMO. ALUMNOS DEL COLEGIO MAYOR SECUNDARIO PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA EXPRESAN SUS ANHELOS Y SUEÑOS
Esfuerzos sin límites
Docentes destacan que son muy responsables y bien competitivos
Enseñanza involucra estudio de ciencias, arte y mucho deporte
Karina Garay Rojas
kgaray@editoraperu.com.pe
En apenas unas horas, los chicos del Colegio Mayor Secundario Presidente de la República nos mostraron de qué están hechos. Y sin temor a equivocarnos, podemos decir que de la mejor madera. Si hablamos en términos gastronómicos, son los mejores ingredientes que podrían haberse escogido para un potaje educativo de proyección internacional.
Enclavado en el siempre acogedor Huachipa, el colegio vuelve lentamente a la calma tras una visita del presidente Alan García Pérez, quien llegó para inaugurar nuevos pabellones de aulas y laboratorios destinados a albergar a sus más de 800 alumnos, de tercero, cuarto y quinto de secundaria.
Después de la ceremonia y una breve exposición en el taller de robótica, en la que los alumnos se expresaron con soltura y aplomo, el Jefe del Estado se retiró, bastante entusiasmado por una promesa.
El club de los ex estudiantes peruanos de la Universidad de Harvard se comprometió a capacitar a los mejores estudiantes de este colegio, en los exámenes solicitados para ingresar al prestigioso centro estadounidense. Aquellos que lo logren, obtendrían una beca completa de estudios.
Motivaciones
En un pequeño receso, encontramos a los docentes Pablo Portal y Heidi Sánchez, quienes dicen estar sorprendidos con las ganas de aprender de estos muchachos. “Tienen una motivación interna, a diferencia de otros chicos, a quienes se les debe insistir una y otra vez. A estos alumnos hay que ponerles límites en el aprendizaje, porque luego se saturan. Todos quieren destacar”, afirma el profesor Portal, quien enseña Historia, Geografía y Economía a los chicos de cuarto de secundaria.
“Los alumnos que tengo a mi cargo son excelentes. Siempre están tratando de investigar más y más. Se preocupan por su desempeño y te preguntan, lo que hace que te esfuerces siempre”, afirma por su parte Heidi Sánchez, bióloga de profesión, quien labora aquí en calidad de especialista en ciencias experimentales.
Sostiene que entre chicos que siempre han sido los primeros de su clase, manejar el tema de la competencia es un asunto de gran importancia.
Para evitar el estrés adicional que genera el intentar sobresalir, Portal detalla que se trabajan diferentes criterios educativos, como el manejo de la información, la actitud ante el área, el juicio crítico (opiniones, argumentos, comparaciones), entre otros.
En cada curso “se pone a prueba el manejo de información, la coherencia, la ortografía. No obstante que soy profesora de ciencias, también se cubren otros aspectos. Se trabaja mucho el ensayo”, indica Sánchez, subrayando con alegría que en el colegio hay más mujeres que hombres.
Comenta que al igual que los alumnos que han tenido que separarse de sus padres, los docentes debieron también realizar algunos sacrificios para estar allí.
La distancia es lo peor, indican. Llegar a sus hogares les toma entre una a dos horas, no obstante que existe movilidad del colegio que los acerca a Lima.
“Aquí se trabaja a tiempo completo. De lunes a viernes, los chicos estudian hasta las 7 de la noche y los sábados hasta las 2 de la tarde. Este horario se combina con actividades, almuerzos y recreación. Trabajamos 48 horas a la semana, prácticamente vivimos con los chicos”, sostiene Portal, echando de menos la presencia de sus pequeñas hijas.
Ex profesor de un colegio en el Rímac, relata que decidió postular, porque, además de ser mejor remunerado, pondría a prueba sus conocimientos: un posgrado en Japón y una maestría en Cuba.
Para Heidi Sánchez, de 30 años y con una maestría en su área, es una pena haber dejado la investigación en la universidad Agraria; sin embargo, se compensa por el reto que significa trabajar con adolescentes talentosos y con tantas ganas de aprender.
Alegrías
Mientras comían unos refrescantes helados, encontramos a Cristian Cristóbal y Cristian Iqueapaza. De Cerro de Pasco y Puno, respectivamente, los chicos dijeron estar contentos por haber ingresado al Colegio Mayor.
Reconocieron que extrañan mucho a sus familias, y que para aplacar esas ansias de cariño, hablan todos los días con sus padres, ya sea antes de clase o al terminar el día. Casi todos tenemos teléfono celular, nos cuentan.
Los dos tienen 15 años, pero sueños diferentes. Mientras el primero quiere ser un ingeniero de software, el otro quiere formar una empresa y regresar a Puno.
Una curiosa Jenifer Cruz se acerca a nosotros para saber qué hacemos con sus compañeros.
No viene sola, la acompañan Laura Grimaldo y Luis Alberto Ramírez.
Arequipa, Lima e Ica tienen sus representantes en ellos. Sin dejar de ser educados, no dejan de ser niños. Se ríen y dicen que quieren también ser entrevistados.
Jenifer, quien es escolta de cuarto de secundaria, dice que le encanta este colegio, que se siente bien y que todos son buenos compañeros.
Para Laura lo mejor está en convivir con gente distinta, en las oportunidades académicas que tiene. Relata que llegó soñando estudiar ingeniería geográfica ambiental, como su hermana, pero que acá ha “descubierto tantas cosas”, que tal vez podría cambiar de parecer.
Podríamos haber hablado más con ella, pero Luis Alberto es una metralleta difícil de controlar. Tras contarnos la novela que significó alcanzar una de las plazas en este colegio, dice que todo aquí es “fascinante”. Que además de su papá y mamá, extraña mucho a Rufo, su querido perrito.
“Soy hijo único y quiero ser psicólogo, pero podría ser también médico pediatra porque tengo mucha paciencia”, lanza, entre la risa de nuevos estudiantes que se arremolinan a nuestro alrededor.
Entre ellos, llega Frank Aclari, de Huancavelica, para quien el curso de inglés le dio algunos dolores de cabeza, pero ahora ya es asunto del pasado. Quiere ser un excelente ingeniero de minas y regresar a su tierra. Sorprende por la claridad de ideas a sus tiernos 15 años.
Mágica
Diego Cotrina no quería irse sin participar. Viene de La Libertad y afirma que este colegio es lo más cercano a vivir en Hogwarts, la residencia estudiantil de Harry Potter, sólo que sin varita mágica.
Señala que las actividades no paran. Que el alumnado se divide en 5 “houses” o casas de colores, que compiten permanentemente, promoviendo el compañerismo.
Su rostro se pone serio sólo cuando recuerda a sus padres y a su hermanito. Quiere ser ingeniero civil y regresar a Pataz para ayudar a todos.
Cuando la nostalgia se apodera de él, recuerda lo que le dice su mami Gloria para reconfortarlo: “No te preocupes por las notas, sólo preocúpate de aprender. Esfuérzate, y da lo mejor de ti”. Y eso es lo que hace.
“Su triunfo es nuestra meta”
“Son muchos los retos que nos plantea este colegio. El primero fue la inclusión. Son chicos con hogares, costumbres y forma de vida totalmente distinta, que vienen aquí a compartir dormitorios y horarios diferentes. La carga emocional que trajeron era muy fuerte. Gracias a Dios cada vez los vemos más contentos, más integrados, afirma Marilú Martens, directora del Colegio Mayor Secundario Presidente del Perú.
Los alumnos, destaca, son muy competitivos, “pero nosotros les enseñamos que la competencia debe ser con ellos mismos. Tratar de ser mejor de lo que fueron ayer, no mejor que el amigo.”
En este momento hay 826 alumnos, cada uno con una historia distinta. “Algunos te presionan académicamente, porque quieren siempre más y otros tienen miedo a defraudar a sus familias, al alcalde que los despidió. Es muy complejo, pero los comprendemos y los acompañamos en sus temores y miedos.”
Martens expresa que su mayor deseo es que todos triunfen, pero no sólo profesionalmente, sino como personas, de una manera integral. Que sean realmente felices y se conviertan en líderes positivos para el país, que no se desvinculen de Contamana, Oyón, de Los Pocitos, de Ferreñafe, agrega.
“Este proyecto vale la pena. No es el de un gobierno, sino de todos los peruanos. No hay que olvidar que los chicos que estudian aquí valen muchísimo. Estoy muy orgullosa de todos ellos.”
Por dentro
1 Las clases en el Colegio Mayor se inician a las 08:00 horas y concluyen alrededor de las 19:00 horas. Los chicos deben acostarse a las 22:00 horas.
2 A lo largo de este tiempo se distribuyen sus actividades académicas y no académicas, que incluyen la limpieza de su dormitorio, diversos talleres, trabajar con sus profesores, etc.
3 Reciben ocho horas semanales de inglés. El próximo año se estudia incluir el chino mandarín o francés.
4 El Colegio trabaja como una residencia, es decir permite la salida de sus alumnos previa coordinación. Los padres pueden visitar a los alumnos cuando lo soliciten, ya que muchos chicos proceden de provincias.
5 En este momento, trabajan 65 profesores. Cada clase tiene un máximo de 30 alumnos. Los seminarios pueden agrupar a más estudiantes.
La palabra
Óscar Becerra*
Siempre acompañados
Lograr el equilibrio psíquico de los chicos es uno de los retos que nos hemos trazado, debido a que el sistema de estudio es algo pionero. Los chicos tienen que separarse del papá y la mamá y eso no es sencillo, menos en la adolescencia. Sin embargo, los profesores los acompañan todo el tiempo. Tenemos además un staff de 15 psicólogos que los ayudan a superar cualquier problema que pudieran afrontar.
El modelo educativo del Colegio Mayor incluye los objetivos personales de cada alumno. Trabajamos para que cada uno de ellos desarrolle al máximo su potencial, para que alcancen el sueño que se han trazado.
Se trabaja el tema de la identidad y el compromiso con su comunidad. Para ingresar, tuvieron que presentar un ensayo, con un proyecto para mejorar la calidad de vida de la localidad de la que vienen. En eso trabajarán mientras estén aquí.
*Presidente de la Comisión Especial de Gestión

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