Colegio de Profesores del Perú ¿Quo vadis?

Un Colegio Profesional es una agrupación de personas con la misma profesión. La presente reflexión se escribe a partir de la sensación que queda al espectar que una institución que ha sido creada para defender y apoyar los intereses de los colegiados en la perspectiva de prestar un servicio a la sociedad, aún no logra consolidar su propia identidad y se debate entre usos y costumbres ajenas a su razón de ser.

Es preocupante y lamentable que pasado el tiempo la ansiada institución de muchos docentes aún siga en los estertores del inicio. Es preocupante que en lo que va del tiempo de creación hasta la actualidad siga habiendo puntos débiles que no hacen posible su consolidación. Lamentable, pues no se llega a dimensionar su valor y su crecimiento está contaminado por usos y prácticas en donde la ética es ignorada. Sin duda habrá muchas justificaciones, pero ello no amerita que se siga anteponiendo la lucha por el poder sin tener en cuenta los beneficios que se dejan de lado para la profesión docente que hoy, sin dejar de valorar a su sindicato reclaman una orden profesional que tenga idoneidad y probanza ética y moral.

El Colegio de Profesores del Perú ha debido constituirse en una institución de nivel académico y de ponderación en lo relacionado al ejercicio de la profesión. Consideramos que esta institución que debería ser la representativa de los docentes tiene una debilidad fruto de haber nacido y crecido a la sombra del Ministerio de Educación, utilizando muchas razones y sinrazones para no dejarlo constituirse como una institución autónoma. ¿Por qué seguir tutelando a los docentes como si fueran unos adolescentes? ¿Por qué seguir generado dependencia que se sabe estará teñida de la política partidaria del gobierno de turno?

La realidad y los hechos pasado el tiempo nos indican que esa dependencia ha sido nociva, como lo es toda dependencia y tutela del Estado en instituciones que pertenecen a una corporación. Si bien la ley ordenaba al Ministerio una función promotora en las primeras actividades, estas debieron estar dirigidas a construir la autonomía requerida para conseguir los objetivos y desarrollar su propia vida institucional, interpretando las normas legales vigentes.

Los avatares por los que viene pasando el Colegio de Profesores del Perú, consideramos que son fruto de nuestro ejercicio democrático de elegir a quienes deberán ser sus autoridades y cómo organizarse a nivel nacional. Sin duda un esfuerzo enorme que no se llega a valorar por estar cegados en enredos domésticos que partiendo de posiciones políticas encontradas, ha teñido la vida institucional. ¿Quién sale perdiendo en todo esto? El magisterio nacional.

Van quedando postergadas la concreción de un perfil institucional auténtico, más allá de la pertenencia política de sus representantes. El Colegio de Profesores es el encargado de guiar la conducta y los lineamientos de las diferentes actividades concernientes al fortalecimiento de la profesión docente. Compete a la orden ser consultada y escuchada sobre cuestiones relativas al ejercicio de la profesión.

El Colegio de Profesores tiene su vida institucional regulada por legislación pertinente: una Ley, un Reglamento, unos Estatutos. Todo ello le brinda un conjunto de atribuciones que sólo puede desarrollar en exclusiva un profesional que esté respaldado por un título académico otorgado por las instituciones superiores reconocidas por el Estado institutos superiores de formación docente, o por una facultad de educación de una universidad nacional o particular del país o, de ser el caso, revalidado de acuerdo a ley, si el título ha sido otorgado en el extranjero. (Ley Nº 25231, Ley de Creación del Colegio de Profesores del Perú (modificado por Ley Nº 28198 art. 1 y 2).

Con relación a ello para contar con un juicio crítico es necesario preguntarse por el respeto y cumplimiento de los fines del Colegio de Profesores del Perú: a) Velar por el cumplimiento de las normas éticas y deontológicas de la profesión; b) Contribuir al desarrollo de la educación como ciencia y como proceso, en la forja de una cultura nacional, cooperando con el Ministerio de Educación, con los demás poderes del Estado y con las instituciones pedagógico-educativas, sociales, técnicas y de investigación; c) Mantener coordinación con entidades del país y del extranjero vinculadas a la educación; d) Promover y organizar certámenes nacionales e internacionales que tiendan al perfeccionamiento y actualización profesional y a la investigación y fomento educativo-cultural; así como gestionar el acceso a becas de la especialidad; e) Absolver consultas sobre asuntos educacionales, culturales y de ética profesional que le fuesen requeridas; f) Otros que establezca su Estatuto. . (Ley Nº 25231, Ley de Creación del Colegio de Profesores del Perú (modificado por Ley Nº 28198. Art. 4º) Sin duda muchos docentes tienen la respuesta y la valoración correspondiente.

De igual manera convendría hacer el mismo ejercicio con relación a lo que dice el Estatuto: que el Colegio de Profesores es autónomo y democrático; brinda a sus miembros servicios profesionales, culturales, sociales y de defensa, en cumplimiento de las normas éticas y deontológicas de la profesión así como de las demás normas legales pertinentes. (Estatuto Art. 2). En el aspecto legal como lo establece el Estatuto en su articulado pertinente está señalada la ruta que debe seguir la institución. Asimismo se señala Deberes y Derechos (Estatuto Cap. IV Art. 8 y 9). Igualmente los alcances de la colegiación ((Estatuto Cap. V Art. 10 al 15). ¿Cuánto de ello está consolidado? ¿Cuánto de ello falta aún? ¿Por qué?

Con relación a lo que se denomina Normas Éticas y Deontológicas del Colegio de Profesores que inspiran y guían la conducta de los colegiados y guardan correspondencia con los deberes y derechos precisados en el Estatuto de la orden que dice: a) La convicción de que el profesor está al servicio del estudiante y la sociedad. b) La prioridad absoluta del precepto constitucional de pleno respeto a los derechos humanos. c) La necesaria contribución del profesor al fortalecimiento del clima institucional, prodigándose en el desarrollo de sus capacidades, valores y actitudes personales y profesionales mediante la práctica efectiva de las relaciones interpersonales y democráticas dentro y fuera de su centro laboral. d) El desarrollo constante de una relación respetuosa, cordial y proactiva entre los colegiados, y con los diversos sujetos y agentes del proceso educativo, de modo que la conducta profesional contribuya a elevar el nivel de responsabilidad y calidad de la función docente. e) La seguridad de que el profesor colegiado que ocupe un cargo directivo en el Colegio de Profesores del Perú o de confianza en la Administración Pública ejercerá sus funciones con el más alto grado de responsabilidad y eficiencia, contribuyendo con carácter sostenido a la consolidación del prestigio institucional.” (Estatuto CAPÍTULO VI NORMAS ETICAS Y DEONTOLÓGICAS Art. 16). ¿Cuánto se ha avanzado en este campo?
No es el caso revisar todo el Estatuto para advertir que estamos en otro tipo de organización donde más allá de las opciones políticas de la dirigencia debe velarse por el desarrollo de la profesión docente en la perspectiva de elevar la calidad del desempeño y ejercicio de la profesión y hacer realidad lo enunciado anteriormente

Por eso llama la atención el desarrollo de la vida institucional bastante farragosa que en lugar de consolidar el Colegio de Profesores lo ha venido debilitando. Las rencillas primeras se han vuelto perjudiciales para la vida institucional. Poco podemos hablar del aporte al desarrollo docente. Últimamente las noticias pre y post electorales acompañadas de comunicados post elecciones, las denuncias y demás actos desdicen de la sensatez de una orden recientemente creada.

Muchos opinan que se trata de la crisis institucional, que trata de encontrar su identidad y forjar de una cultura de lo que significa la colegiatura y hacer realidad lo estatuido en los escritos legales que validan su vida orgánica.

¿No estamos preparados para dirigir nuestra orden? ¿Qué nos falta? ¿Dónde están nuestras carencias? ¿Por qué somos incapaces de crear, desarrollar y consolidar nuestra institución? El espectáculo que se da a la comunidad no hace sino refrendar lo que el Ministerio de Educación viene pregonando con relación al sindicato de educadores. Sin duda esta institución está en su derecho de plantear una lucha reivindicativa por los derechos de los educadores. ¿Y el Colegio de Profesores? ¿Por qué no dejar de lado posiciones antagónicas en la búsqueda de un fin superior? ¿Por qué nos cuesta reconocer la victoria del contrincante? ¿Cómo hablar de reconocimiento y respeto al otro? ¿Por qué darle cabida a la mezquindad antes que al reconocimiento y valoración del otro? ¿Por qué ser cautivos de lo que la cultura popular dice, que los peruanos somos como los cangrejos, que nunca colaboran con los compañeros sino todo lo contrario, ponen trabas entre ellos mismos?

El ejercicio de una ciudadanía en democracia se desarrolla en un conjunto de derechos civiles, a los que se suman los derechos políticos y los derechos sociales. La orden parte de un reconocimiento de los derechos del otro y su respeto. Cuando ello no se antepone a intereses individuales, tenemos la crisis antes de empezar el ejercicio institucional. Todo en el marco de los derechos esenciales para la libertad individual, como la libertad de expresión, de pensamiento e inclusive libertad religiosa, y el derecho a la justicia. En el campo de los derechos, los políticos como derechos colectivos vinculados a la ciudadanía civil, permiten promover el derecho a participar en el ejercicio del poder político que se traduce en postular, votar, ser representado o participar directamente del sistema de gobierno. Finalmente los derechos sociales definidos dentro de un rango que incluye desde el derecho al bienestar y la seguridad económica, hasta el derecho a compartir dentro de la comunidad la herencia social.

¿Cuánto hemos avanzado en la consolidación del Colegio de Profesores? ¿Por qué se sigue con costumbres de tipo político de conquistar el poder y mantenerlo de manera perdurable sin que tengan opción quienes piensan diferente? La formación política de la ciudadanía de la cual es reflejo el Colegio, consideramos no logra liberarse de formas de hacer política en donde el reconocimiento y respeto al otro, se adereza con intolerancia y tensiones que mediatizan la construcción y fortalecimiento institucional.

El Colegio de Profesores del Perú requiere otra forma de hacer política con enfoque democrático que permita a la profesión docente recuperar posiciones y prestancia en la sociedad. Es bueno tener en cuenta lo que nos dice García Canclini “Hombres y mujeres perciben que muchas de las preguntas propias de los ciudadanos – a donde pertenezco y que derechos me da, como puedo informarme, quien representa mis intereses- se contestan más en el consumo privado de bienes y de los medios masivos que en las reglas abstractas de la democracia o en la participación colectiva en espacios públicos” (García Canclini, N. Consumidores y ciudadanos: conflictos multiculturales de la globalización 1995).

Estamos a tiempo para trascender sucesos que generan un espectáculo reñido con el quehacer profesional del docente y que devalúan la profesión ante la comunidad. Eso es pensar de manera diferente sin renunciar a principios que nos forjan como ciudadanos. (11.12.10)

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