EDUCACIÓN EN ÉPOCA DE ELECCIONES Una cosa es con guitarra y otra con cajón

El floreo de los candidatos para estar a tono con lo que “le gusta a la gente” se ha propuesto dedicarle tiempo, palabras, pero no ideas a la educación del país. Todos ofrecen, todos como en el mercado venden mercadería de “marca” y la hecha de retazos también. Se trata de llamar la atención, de abrir esperanzas, sin pensar en lo que dicen en una perspectiva de lo que requiere el país, su gente, su cultura.

Un repaso a lo que llaman Plan de Gobierno de los partidos en pos de la Presidencia, nos dice claramente que les calza bien el dicho “zapatero a tus zapatos”, pues una cosa es “con guitarra y otra con cajón”.

Enunciados generales existen en todos los planes como si se tratara de una lista de mercado en donde se encuentran desde una referencia a visión de país, con principios y valores para la concertación nacional. ALIANZA POR EL GRAN CAMBIO levanta el lema: Perú unido, moderno y sin pobreza. Otro que promete “primero los que menos tienen” es la ALIANZA SOLIDARIDAD NACIONAL que se sustenta en el contexto macroeconómico y que aborda lo que debe hacerse en el sistema educativo. La alianza electoral PERÚ POSIBLE presenta sus 450 compromisos para el crecimiento social del Perú, donde promete “la revolución de la educación” y para ello aborda una serie de medidas “parche” que actuarán sobre el actual sistema educativo sin profundizar lo bueno realizado y cambiar aquello que debe dejarse de lado. El partido DESPERTAR NACIONAL nos habla del país que heredamos y se inscribe en lo que ha denominado también revolución educativa que consistiría en la aplicación de medidas que serían más de lo mismo sin ningún cambio cualitativo en el sistema educativo. El partido FONAVISTA del Perú, plantea la educación universal, gratuita, científica, nacional, por el trabajo y para el trabajo. FUERZA 2011 dentro de los pilares que sustenta su propuesta general plantea en el pilar 1 mejorar la calidad de la educación, fortalecimiento a los maestros y los mecanismos de evaluación del aprendizaje para hacer de los niños más competitivos. FUERZA NACIONAL nos habla de una educación para la competitividad acorde con las economías globalizadas, para lo que hará una inversión necesaria en educación, cultura, ciencia, tecnología e innovación. GANA PERÚ nos habla que necesitamos llevar a cabo una revolución educativa, que consistiría en completar la cobertura pendiente y elevar de manera drástica la calidad del servicio educativo que se brinda y otros temas como la transformación democrática integral de la sociedad peruana. El partido JUSTE nos habla que en educación se focalizarán recursos en la formación de innovadores tecnológicos, técnicos y científicos que desplieguen sus esfuerzos en darles valor agregado a nuestros recursos naturales. FUERZA SOCIAL hace suyo el Proyecto Educativo Nacional y se compromete a recuperar el tiempo perdido en su implementación. Finalmente el Partido ADELANTE habla de poner un Estado al servicio de la gente, señala que existe un serio problema de gestión en el Ministerio de Educación que obliga a una reingeniería de los procesos administrativos y prioridades presupuestarias.
Todos hablan casi lo mismo con diferentes énfasis, matices, pero se olvidan del marco general en el que desarrollarán sus propuestas y del estado en que se encuentra el país –pluricultural y diverso-, sus instituciones y sociedad. De lo avanzado y de las precariedades existentes por desidia política, antes que por iniciativas desarrolladas no dicen casi nada, salvo resaltar “refritos” referidos a los últimos lugares que tienen nuestros alumnos en aprendizaje en el contexto regional. Muletilla facilitadora de improntus populacheros, sin sustento, sin tener rubor al enunciarlos

En suma nadie nos dice en qué sistema económico desarrollaremos todo y si aquel por el que actualmente se opta y que muestra resultados macroconómicos tiene un serio déficit en política social. Si las ofertas educativas entran en ese mismo marco, ya sabemos que los resultados serán los mismos que hasta hoy tenemos y que no servirá que se aplique la prueba PISA (recomendación ¿inocente o ignorante? de un candidato al congreso) para conseguir una educación de calidad, sólida, que desarrolle ciudadanía, fortalezca la democracia mediante la equidad.

Los cambios que sugieren algunos son mecánicos y los que proponen innovaciones no se notan (salvo una propuesta de Adelante) que es necesario que el organismo que lidere la educación en el país sea replanteado desde su concepción. El Ministerio de Educación no puede ser el mismo. Nunca lideró un movimiento de cambio educativo. Uno porque no es sólo un problema político sino de concepción y enfoque de lo que debe ser una entidad que desarrolla la política educativa nacional; y otro porque es necesario cambiar la estructura de funcionarios de confianza por aquellos de carrera, profesionales idóneos que desde diversas especialidades se encarguen de promover los cambios en educación en una perspectiva de una década. De otro lado la gestión educativa no puede seguir con viejos cánones burocráticos que entorpecen cualquier cambio que desee realizarse.

La historia de la educación nacional puede dar cuenta de los intentos de renovación de la educación que se han tropezado con una entidad que en lugar de liderar el cambio lo traba aduciendo muchas objeciones legales que deben revisarse y actualizarse. Sobre todo la injerencia política partidaria que interfiere modificaciones de fondo y el tratamiento profesional de los temas y quehacer educativo.

Las propuestas educativas que se pueden leer en los planes de gobierno presentados, son eso: propuestas, que distan mucho de realizarse, pues una vez en el poder el partido político que las ofertó se encuentra con un entramado político social que no la dejarán desarrollarse, por el contrario, sólo permitirá tomar algunas líneas de impacto, pero momentáneo, y lo central del cambio es obviado. Ejemplos cercanos hay muchos. Cinco años son pocos, pero debe existir -no pactos, que están de moda y nadie los cumple- voluntad y compromiso político para poder hacer realidad lo que se mezcla en la feria electoral de ofertas.

Todos son conscientes y así lo declaran que requerimos un cambio en el sistema educativo y lo miran desde la perspectiva de desarrollo económico que demanda recursos humanos capacitados, mano de obra calificada. Sin embargo el problema sigue latente ¿de qué sirve esa educación de excelencia si no se diseña lo que debe ser un sistema educativo para una realidad diversa? ¿Cuál es la visión de país que queremos? Todas son palabras y más palabras con matices interesantes, pero al momento de operativizarse, surge la debilidad de la propuesta y el infantilismo de nuestros políticos que anteponen sus prebendas político partidarias antes que responder realmente a lo que el país requiere en educación.

Se miran los cambios educativos en el proceso en que se encuentra la capital Lima, centro del gobierno, de las decisiones económicas importantes, y se ignora que existen realidades en el país que van a otro ritmo de crecimiento. La explotación de las riquezas naturales no significa bienestar para la comunidad a través de servicios educativos calificados, de salud preventiva eficiente, todo lo contrario. Lo primero que se promueve es la forma que esa comunidad debe desarrollarse de acuerdo a los cánones de la libre empresa, del mercado, sin tener en cuenta la cultura e historia de la población nativa. Muchos disfrazan esta manera de “colonizar” con la palabra progreso, sin importarles la tasa de analfabetismo, ni la atención de la salud, la nutrición. El “desarrollo” de las regiones se está midiendo por el número de malls que se tengan, o el número de celulares que se venden. Con ellos –dicen- llega la modernidad. ¿Y la educación? Se debe conformar con los útiles que estas tiendas ofertan y se estima que esta escuela es de calidad por la cantidad de materiales de marca que se utilicen, porque reemplazan sus bolsas de tela por mochilas o morrales de colores y de marca o por maletas con rueditas. ¿Han pensado en la realidad nacional verdaderamente los candidatos? ¿Calidad de la educación qué significa para ellos?

La educación que nos proponen los partidos en competencia electoral es un gesto, un guiño, pero no es compromiso de que lo harán y que cumplirán sus promesas. Ya tenemos muchos “conejos sacados del sombrero” de muchos mandatarios, como este último que se va, luego de anunciar su respaldo al Proyecto Educativo Nacional, empezó con el proyecto una laptop un niño; un nuevo currículo, un Colegio Mayor (ofreció otros dos para este año y allí están esperando que el tiempo borre la promesa ¿cómo se llama eso?), recuperación de los Colegios Emblemáticos, privilegiando los de la capital y no cumpliendo con las promesas de entregarlos en la fecha programada, excepto aquel en donde estudió el Ministro de Educación. ¿Por qué esa eficiencia en unos y descuido en otros? ¿Por qué no se dedicó ese dinero a reconstruir los colegios dañados por el sismo en Chincha? Los padres de familia dicen “es que no tenemos padrinos”. Y están en lo cierto. ¿Qué pasó con el contenido en el Plan de Gobierno del partido que se termina su mandato? Ilusiones perdidas. Es un periódico de ayer.

Por ello no debemos hacernos muchas ilusiones así gane cualquiera de los candidatos en escena. Todos tendrán razones y palabras para poder justificar los cambios, pero nadie querrá cambiar a fondo las cosas. Lo educativo debe estar articulado con la visión de país que se tiene, con las prioridades que se diseñan y por las que se van a jugar. ¿Por qué tiene prioridad siempre economía y lo social debe esperar? La economía tiene sus propias reglas y dinámicas, lo social tiene sus demandas, sus procesos y tiempos que son tanto o más importantes que otras decisiones. Se trata de personas, de poblaciones que padecen inequidades, postergaciones y que en su ingenuidad siguen pensando y creyendo en las promesas. No es justo que en pleno siglo XXI sigamos con promesas del siglo XIX, como si no hubiese pasado un siglo importante.

Hemos visto la presentación de los candidatos en el llamado “debate”. ¿Qué de nuevo nos han dicho? Nada de lo que venimos escuchando ya lo habíamos oído en los reportes noticiosos cotidianamente. ¿Quién puso fuerza en las palabras y propuestas? Dirán que el tiempo fue corto. Pero un líder suele decir al público su mensaje en pocas palabras, sin embargo nada de eso escuchamos. Por eso nuestro desánimo. Por eso la desilusión. Por eso la sensación de que mientras no se cambie la forma de hacer política, las cosas seguirán igual. Cada elección es una aventura que ocurre y de ilusiones que no llegan a “pegar” en el público si no va acompañada de una dádiva (gorros, polos, banderitas, sonajas, etc.). ¿Y el mensaje? Es lo de menos. El candidato es bueno, alegre y divertido, simpaticón –como dice la canción-. Pero con eso no hacemos país, tampoco logramos cambios y menos mejoraremos en educación.

Otra ilusión y tiempo perdido. ¿Qué hacer? Los candidatos nos reflejan que ellos también son resultado de la educación que recibieron. Si bien muchos de ellos no son producto del sistema educativo nacional, no comprenden lo que debe hacerse. Por eso se piensa una vez en el poder que cualquiera puede ser Ministro de Educación y designan a quienes se acercan a determinado perfil sin tener en cuenta su hoja de vida, su trayectoria profesional. Puede ser un exitoso empresario dueño de una universidad o un profesional de otra especialidad que no sea la magisterial: los hemos tenido abogados, arquitectos, ingenieros, administradores de empresas. Todos ellos han seguido el guión pauteado por el tiempo y la burocracia del ministerio y por lo tanto han caído en el juego. Llama la atención que en una sola propuesta se exprese que debe hacerse una reingeniería en el Ministerio de Educación. Consideramos que ésta debe darse en el contexto de una reestructuración del Estado. Esta promesa que tiene una década y llegado el momento hemos visto cómo el “clientelismo” hace que se postergue sine die por que las prioridades coyunturales exigen.

Triste futuro espera a la educación nacional. No se soluciona anunciando que se duplicará el sueldo a los docentes olvidándose que existe una Carrera Pública Magisterial que contra viento y marea se viene aplicando y que ese anuncio no tiene sentido. La educación no sólo requiere recursos económicos para las adquisiciones materiales, la mejora de infraestructura, el sueldo de los maestros, sino demanda un cambio radical en el enfoque, en su estrategia de desarrollo institucional. Quienes prometen la construcción de institutos tecnológicos en todo el país ignoran lo realizado. ¿Se han preguntado qué tipo de tecnológicos requerimos y si estos cuentan con todo lo que demanda una institución especializada? Se sueltan así ilusiones al viento para ganar votos.

Ni una palabra sobre democracia, sobre formación ciudadana, sobre equidad en el discurso. Todo lo contrario. Entonces ¿tienen sentido y valor estas promesas? Nada de apuesta por el conocimiento. Pareciera que esto no se requiere y que todo se soluciona con cemento, ladrillo y computadoras. ¿Y el desarrollo humano? Totalmente ausente en el discurso. Cuándo podremos decir no pido más, ahora lo exijo. Para eso debemos vivir en una auténtica democracia y ejercer cabalmente una ciudanía que se respete, que no se venda por un plato de lentejas. (19.03.11)

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