LA CONSIGNA EN EDUCACIÓN: HACER REALIDAD EL PROYECTO EDUCATIVO NACIONAL

Buen síntoma. Las primeras declaraciones públicas de la Ministra de Educación Patricia Salas, han sido en dos eventos realizados en Lima en la presente semana. Uno: el Seminario Pedagógico Internacional: Escuela, Diversidad Cultural y Trabajo, organizado por un consorcio de ONGs (Instituto de Pedagogía Popular (IPP), IPEDEHP, PRACTEC e IFEJANT) que vienen desde hace más de dos décadas desarrollando proyectos educativos en escuelas de zonas muy deprimidas del país. Otro, el Segundo Congreso Pedagógico Nacional “Ser Maestro en el Perú”. Hacia una propuesta de criterios de buen desempeño docente, organizado y realizado por el Consejo Nacional de Educación, clausurado este medio día.

En ambos eventos la Ministra ha dicho que “La razón de ser del Ministerio de Educación es que las instituciones educativas puedan cumplir su misión: que los niños y niñas aprendan bien, con calidad, pertinencia y equidad.” (Oficina de Prensa y Comunicaciones del Ministerio de Educación, 04.08.11)

Por ello “El primer compromiso del Ministerio de Educación es con el Proyecto Educativo Nacional (PEN), construido con los esfuerzos, sentimientos, aspiraciones y sueños de miles de peruanos y peruanas, de maestros y maestras, de estudiantes, de intelectuales, empresarios, gremios y sindicatos.” (Ibídem) Quienes siguen el duro trajinar de la educación en el país, deben sentirse alentados porque otro es el referente que se tiene frente a la educación. No el monocorde discurso que tuvo como argumento la calidad de la educación, la medición de los aprendizajes, para responder a estándares de medición importados y no a los que expresen una realidad que es más compleja y controvertida.

No ha existido un referente en el que nuestro sistema educativo tenga puesto el norte. Por ello la Ministra ha expresado, antes de grandes anuncios que ahora toca ajustar al Proyecto Educativo Nacional “… para ayudar que las instituciones educativas de nuestra patria puedan cumplir con su misión: que los niños y niñas aprendan bien, con calidad, pertinencia y equidad. Ese queremos que sea el sentido de la inclusión desde la educación.” (Ibídem). A nuestras instituciones educativas se les ha obligado a que tengan un PEI, y muchas han cumplido y lo tienen. La pregunta es ¿lo usan? ¿Las UGEL tienen una ficha de acompañamiento por institución educativa que tenga no un inventario administrativo si no pedagógico del desarrollo curricular? ¿Tienen los docentes su portafolio educativo actualizado?

No se trata de mostrar cifras de capacitación docente que casi llega al 80%, para que los maestros estén actualizados, sino preguntarse ¿qué tipo de capacitación han recibido? ¿se puede conocer el syllabus que han desarrollado? ¿qué instituciones de educación superior dieron esta capacitación? No es lo mismo el discurso pedagógico para una profesión liberal que para un docente. Por ello no es válida aquella propuesta que no deja de vender el mercado que “cualquier profesional puede ser docente”.

Ya Condorcet – líder intelectual de la Revolución Francesa y uno de los principales teóricos de la enseñanza estatal- inspiró a Jules Ferry –padre de la reforma escolar francesa- para escribir en su Primera Memoria sobre la Instrucción Pública decía que “Los poderes públicos deben evitar ante todo confiar la instrucción a cuerpos de docentes que se recluten a si mismos (…) Ya sea que esos cuerpos sean órdenes de monjes, congregaciones de semimonjes, universidades o simples corporaciones, el peligro es el mismo. La instrucción que darán no tendrá por objetivo el progreso de la ilustración, sino el aumento de su poder; no la enseñanza de la verdad, sino la perpetuación de prejuicios útiles a su ambición. (CONDORCET, 1791:88-89; en DA SILVEIRA PABLO, Padres, Maestros y Políticos). El mensaje de Condorcet sigue vigente pues hay que escuchar las opiniones que tienen los docentes de la capacitación recibida, su calidad, su pertinencia ¿No lo supo escuchar la anterior gestión?

El Proyecto Educativo Nacional considerado como eje del desarrollo del sistema educativo nacional requiere para su aplicación hoy, saber en qué terreno está la educación nacional; qué tanto de lo referido y entregado a la comisión de transferencia es bueno, de calidad para poder seguir desarrollándolo y dónde debe producirse un quiebre para un mejor enrumbamiento. No basta tener una buena cobertura a nivel nacional, pero ¿qué sucede con el mundo rural, por ejemplo?, ¿cuántas escuelas unidocentes y multigrado funcionan?, ¿todas tienen docentes titulados?, ¿cómo está su infraestructura? ¿terminan todos sus alumnos matriculados la primaria? ¿qué grado de deserción existe? ¿qué soluciones se han dado a la problemática que presentan? ¿cuántas plazas de docentes se han previsto para cubrir la demanda de docentes?

En el nivel de dirección regional, ¿qué evaluación tienen los viceministerios de gestión pedagógica y el de gestión institucional de estas direcciones?, ¿cómo se ha desarrollado la delegación de funciones y competencias?

Y así se podría revisar todos los estamentos de la institución responsable de la educación nacional. Sin embargo es bueno tener en cuenta que en el tema educativo, no todo es definido por lo corporativo, en este caso por los docentes, que son los técnicos de la educación; sino también existen muchas cuestiones que son esencialmente políticas. Ocurre que éstas son las más importantes y deben usarse con la pertinencia que las amerite.

De un lado la educación demanda de sus técnicos la estructuración del currículo nacional, la evaluación de los aprendizajes o el desarrollo de recursos pedagógicos; de otro, ¿cómo se deben administrar los recursos escasos la más de las veces que la sociedad puede dedicar a la tarea educativa? ¿debe concentrarse sólo en atender a la educación inicial porque es una prioridad y demanda urgente? ¿Y la educación primaria? ¿Y la educación secundaria? Toda demanda es importante, pero la escasez de recursos obliga a elegir en este caso teniendo como prioridad la inclusión. Por ello lo educativo no sólo es lo técnico sino también lo político. No existe una única respuesta, sino mejores y peores maneras de distribuir los escasos recursos. Si bien los expertos pueden hacer aportes valiosos, la decisión final es una cuestión que nos concierne a todos los ciudadanos.

Por ello la Ministra afirmó “… que hará todos los esfuerzos que se tengan que hacer, para que el presupuesto destinado a la educación en el Perú crezca. Para ello, espero que se pueda concertar un conjunto de acciones, a fin de que unidos: Ministerio de Educación, Gobiernos Regionales, ciudadanía y magisterio, puedan hacer realidad este crecimiento.”

La educación es un trabajo en conjunto local, regional, nacional. Es un trabajo donde lo técnico y lo político buscan entrelazados el alcance de los objetivos que la ciudadanía democrática espera. Por ello quienes piensa en función ideológica solamente, corren el riesgo de posponer las medidas en profundidad que requiere la educación nacional para cerrar la brechas que se tienen y que son ahondadas por otras situaciones como la pobreza, la exclusión, la intolerancia, la violencia.

Quienes expresan cierto sentir corporativo cuando dicen que la educación debe ser dirigida solamente por un maestro de aula corren el riesgo de caer en una visión corporativista y opuesta a una visión democrática, que se funda en el procedimiento de la mediación política. Amy Gutmann, filósofa, nos dice que “Ser experto en educación no es necesario, ni es la condición suficiente para reclamar autoridad sobre la educación en una democracia” (Gutmann 1988-189).

El equipo que conduce la Ministra de Educación asume una tarea ardua. La estructura e infraestructura del Ministerio no es la más adecuada –a pesar que un vice ministro dijo que la infraestructura era un reto a la creatividad, sin estar informado que ese diseño ya fue realizado en México-. ¿Se requieren todos los funcionarios heredados? Un estructura de personal que ha sintonizado con una gestión que no apostó por la renovación concreta y que se alineó a una política educativa que no respondía a la realidad de los niños y niñas ni a las demandas del país, requiere una reingeniería total si se quiere que sintonicen con la nueva política educativa inspirada en el Proyecto Educativo Nacional.

Se Inicia un nuevo quinquenio. No existen mensajes ambivalentes, sino extraídos del diario conocimiento y reflexión de lo que es la educación nacional. La Ministra en sus primeras declaraciones a los maestros del Perú en estos eventos realizados en este período de vacaciones de medio año, ha sido transparente, franca, reconoce que debe hacerse un enorme esfuerzo, pero con el compromiso y atrevimiento no sólo de los docentes, sino de toda la sociedad. Sólo así se podrán romper la inercia y la costumbre de tener la exclusión como presupuesto económico y el reparto de saldos, en aras de un desarrollo nacional que no es equitativo y menos solidario.

Muchos coros de bandos extremos se están manifestando, unos con el lenguaje anacrónico conocido y las sinrazones de siempre; otros –como se ha hecho esta semana y la anterior- pintando a que no será posible convencer al Ministro de Economía para que transfiera el monto que requiera el PEN para su aplicación., por sus antecedentes. Se olvidan de que otro era el gobierno, que otra era la voluntad política, que otros eran los intereses, que otras eran las autoridades del Ministerio de Educación, que genuflexos acataban lo que la inspiración del Presidente García ordenaba. La Ministra ha sido muy clara en la entrevista que le hizo un periodista en Canal N sobre el tema de recursos, habrá que exigirlos, en torno a lo que es la política de inclusión asumida por el actual gobierno. La Ministra ha mostrado firmeza y claridad cuando se han tratado estos temas; en cuanto su relación con el SUTEP, de igual manera los convocará y mantendrá el diálogo en torno a la educación y los temas pendientes y observados.

Debemos apostar por una nueva forma de hacer política en educación. Las ilusiones de quinquenios anteriores se fueron marchitando porque hubo mensajes, comportamientos cruzados y hasta contradictorios que han llevado a nuestra educación a la postración en que se encuentra. Familia, escuela y sociedad deben contribuir a una apuesta democrática por una buena educación, equitativa, verdaderamente inclusiva para nuestros niños, niñas y jóvenes. ¿No se podrán cambiar la política y las intenciones; las prioridades y la búsqueda de rentabilidad en todo, antes que atender los temas sociales?

Al menos hoy contamos con una Ministra de Educación que conoce el sector. Por ello no debe llamar la atención cuando le respondió al periodista De Althaus de Canal N que “En una lógica de descentralización estoy decidida a fomentar y a trabajar en las capacidades de los gobiernos regionales”. Refirió que la escuela como institución, tiene una misión de organizar recursos humanos, materiales y una responsabilidad frente a los niños, pero está muy poco empoderada, con muy pocas capacidades para ese fin.

Señaló la Ministra que el sistema educativo administrativo en general no tiene sentido si no está enfocado en que las escuelas funcionen, porque ahí están los maestros. “Normalmente tenemos sujetos trabajando en la escuela para el sistema, tenemos que darle la vuelta a eso, que el sistema trabaje para la escuela” (Andina, 05.08.11) En ese sentido, expresó, ello constituye un desafío importante, y espera que cuando se de la Ley de organización y función del ministerio de Educación, se ayude a ordenar mejor las competencias entre los diferentes niveles de gobierno. Indicó que dicha ley quedó pendiente para su aprobación, porque está en discusión las matrices que distribuían las funciones y competencias de cada nivel de gobierno, y espera impulsar este tema en su gestión.

La esperanza en que toda la sociedad pueda seguir inspirando y acompañando en hacer realidad el Proyecto Educativo Nacional articulado a los Proyectos Educativos Regionales y locales, es la guía y norte que se tendrá para alcanzar los objetivos nacionales diseñados por el colectivo nacional, que dio días, horas, semanas en este Proyecto. No defraudemos al país, con ambiciones infantiles y pongamos el hombro, que los niños y niñas de la escuela pública del país lo necesitan (06.08.11).

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