QUISIÉRAMOS LA MISMA FUERZA POR LA EDUCACIÓN ¡SIEMPRE!

1. La manera como han “distraído” a la opinión pública las denuncias de los precios de los textos escolares, de los útiles, de los uniformes y demás requerimientos para los alumnos al inicio del año escolar, es bastante perniciosa, pues como han dicho algunos analistas, se ha ido por lo secundario que tiene sus cauces legales y se ha abandonado lo esencial en la educación: el enfoque pedagógico.
Triste es reconocerlo, pero hemos visto casi todos los días en pantallas a congresistas fiscalizadores, a editores defendiendo su ganancia, a padres de familia quejándose de los precios y a algunos analistas defendiendo sin decirlo a la empresa que está detrás del negocio de los textos. . Lo lastimoso es que nadie se haya preocupado que la Campaña Cambia la Educación cambiemos todos, se haga realidad en nuestro entorno. ¿Pero se han preocupado los periodistas, los generadores de opinión de hacer sesudas investigaciones, interesantes entrevistas a educadores reconocidos y no quemados por demasiada exposición en los medios? ¿De qué manera se han comprometido las empresas dueñas de las emisoras televisivas y de radio? Sin duda muchas dirán que han dedicado el tiempo necesario, pero ¿han sido de calidad o han sido de rutina, con el corte y guión de siempre?
Lamentablemente no se nota ni se siente el acompañamiento que equilibre las denuncias que se hacen. Al lado de ellas muchas cosas buenas se vienen realizando por la educación nacional, pero pasan desapercibidas. ¿Qué nos pasa que no aprendemos a apreciar las cosas de manera diferente y constructiva? Es bueno ser crítico, señalar, denunciar, pero también es de ciudadanos comprometidos con su realidad reconocer lo que se viene realizando, compartir buenas experiencias (no quiero llamarlas exitosas), que las podamos replicar y son realizadas por compatriotas en el interior del país. No existe espacio, ni tiempo, ni ganas para ello. Unos por la “tanda comercial” que los persigue; otros, por pereza, porque educación no vende y cansa al escucha, al televidente.
Igual en el Congreso de la República que demanda una renovación de cara a la realidad y no de acuerdo a intereses subalternos que al fin de cuentas son los que aprietan, los que exigen, los que ponen las prioridades. ¿Es posible que, existiendo la Ley 29694 que “Protege a los consumidores de las prácticas abusivas en la selección y adquisición de Textos Escolares” y que habiéndose dado 90 días para que se reglamente, aún no se cuente con dicha norma? ¿El Congreso no fiscaliza acaso? ¿No sería bueno que los congresistas elaboren su agenda de trabajo y la den a conocer e informen de los avances, de las dificultades, entrampes? ¿Hubo alguna preocupación por el cumplimiento de los plazos?
¿Por qué la preocupación sólo se da cuando existe el escándalo, la denuncia? ¿Es que la educación en el país sólo avanza si existe griterío? Vendrán los días de abril y todo habrá terminado. ¿Por qué? ¿Cuándo y quien propició la formación ciudadana a partir de los bataholas? La fragilidad en la formación ciudadana y política la buscamos en el otro y nunca en nosotros mismos. Somos actores y responsables de lo que ocurre en nuestro país, en nuestra profesión, en nuestra forma de ejercer la ciudadanía.
2. ¿Cómo conseguir que exista una real preocupación por la educación de manera sostenida? La fábula de Esopo “El zorro y las uvas”, la replicamos cuando nos hablan de la educación en Finlandia, en Alemania y otros países. También el mito de Sísifo. Vivimos atribulados por los resultados educativos débiles. Cargamos esta situación de manera porfiada y apostamos por sendas y caminos que nos parecen adecuados, y cuando pensamos que íbamos a llegar, todo vuelve a fojas uno. Pocos esfuerzos son reconocidos. Allí tenemos a los chicos campeones en matemáticas que sabemos de ellos cuando tienen que “mendigar” ayuda para poder participar en algún evento internacional, que de seguro ganarán. Se está para la noticia, para la foto y luego el olvido. Deslumbran los chicos que aún no tienen edad suficiente para cursar estudios superiores y se hace noticia de aquella proeza, sin pensar qué aquella persona en formación, no tiene la preparación suficiente ni el desarrollo mental para dichos estudios. Lo curioso es que luego nadie se acuerda de ellos. Cuántos de estos “genios” como los llaman logran culminar estudios superiores. Se reconoce desde hace varios años a los colegios que ofertan la enseñanza preuniversitaria en secundaria, para facilitarles el ingreso. Las autoridades han prohibido ello, pero ahí están los colegios con su propaganda, ilusionando a padres de familia y niños.
Nos hemos acostumbrado a que la preocupación sea por temporadas. Por las formas pero no por el contenido. Allí tenemos la preocupación no sólo por los libros de texto, sino por uniformes, la insignia, etc. ¿Y el contenido? ¿Y la calidad de los profesores?
3. Decía en otro artículo, que no tenemos referentes educativos, que de manera ponderada intervengan en el debate. Éste es moderado por comunicadores, periodistas o líderes de opinión que en lugar de hacer hablar al invitado, trata de incomodarlo para que no emita una opinión, sino cualquier superficialidad y después motejarlo de cualquier cosa. Existen temas y temas, que requieren y demandan un tratamiento especial. Educación requiere no sólo informarse, sino prepararse, estudiar, para no titubear o caer en lugares comunes. El día en que los medios y los generadores de opinión traten a la educación como se debe, con ecuanimidad y transparencia, empezaremos a pensar, opinar y preocuparnos por el sentido y el fin de la educación en nuestro país diverso, intercultural.
Esperemos que la Campaña Cambia la Educación cambiemos todos sea el inicio de un tratamiento y preocupación permanente por la educación nacional. No esperemos que los resultados de pruebas de aprendizaje internacionales, muestren que aún falta mucho para remontar años de desidia en política educativa centrada en el saber y en el aprender. Ahora se presenta una nueva oportunidad. No la desaprovechemos poniendo cabes a los procesos que se inician y desarrollan. Recién se empieza. Se tiene una agenda que carga con una herencia pesada que requiere tiempo y política. Requiere de profesionales con otra visión y tesón y de una comunidad que no se deja manipular, sino que participa. (18.02.12)

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