“CHÓCALA PARA LA SALIDA”

1. La cultura escolar. ¿La conocemos los padres de familia?, ¿los medios de comunicación? ¿los profesores han reflexionado sobre ella en su etapa de formación? ¿Y en los PEI ha sido objeto de diagnóstico, de reflexión? ¿Se han tomado medidas luego de analizar el clima educativo de la institución escolar?

Y así podríamos seguir preguntándonos por qué ahora los medios hacen “denuncias” y “propaganda” del llamado bulliying que es conocido por todos con la castiza palabra de maltrato, matonaje que se da en los escolares –grandes contra pequeños; grandes con grandes, y pequeños entre sí-. Se ha llegado al extremo de vejar a docentes sin las pruebas pertinentes, bastando sólo en la denuncia de padres de familia. ¿Acaso la noticia no exige una investigación y no sólo denunciar el hecho sin el conocimiento de una cultura escolar que la conocen quienes conviven con los estudiantes en el aula, en el patio, en el día a día escolar?

Bienvenidos los esclarecimientos y denuncias siempre y cuando aporten y no se les lleve con argumentos de hechos policiales, sin respeto por la persona agraviada de ambos lados. No es justo que se señale y denuncie como su fuera una pandemia un hecho que se viene dando desde que la escuela es una institución que alberga a estudiantes de distintas procedencias familiares, de lugares geográficos diversos, de culturas familiares producto de una familia disfuncional, etc. Sin duda hoy con estudios e, investigaciones sobre la conducta infantil, juvenil, las relaciones que se dan en el ambiente del aula, de la escuela, de la calle, del barrio los docentes deberían estar mejor preparados o al día en lo que contienen estas investigaciones/estudios y obtener las líneas pedagógicas para agudizar la observación que todo docente debe de practicar en el aula, en el patio, en la escuela, en la comunidad toda. El docente debe ser un permanente estudioso de todo lo que comprende y se relaciona con el clima del aula. ¿Se hace? ¿En las capacitaciones tienen espacio para tratar sobre estos temas, reflexionar y sacar conclusiones sobre la manera de abordarlos y tratarlos cuando están a cargo de sus alumnos?

Nos preocupamos mucho -como debe ser- por los aprendizajes, el desarrollo de competencias, de capacidades y muy poco de lo que llamamos hoy educación ciudadana, que antes se conocía como educación cívica y comunitaria.

2. De la anécdota a la noticia, y de ella al escándalo. Nos preocupa la forma como periodísticamente se tratan estos problemas “descubiertos” a partir de una anécdota escuchada en un bus, combi o coaster, que luego es convertida en noticia y se ordena luego que se haga una “investigación” al paso, para auscultar qué sucede en las instituciones educativas.

La forma como se obtiene la noticia, la forma como se inquiere sobre ella -y lo hemos escuchado en radio y TV- además de la pobreza de la información que maneja el periodista, denota la poca preparación para contar con un repertorio de preguntas pertinentes y no caer en la palabra común a la que recurren quienes denuncian y buscan ser protagonista de la denuncia. De ahí a estructurar la noticia y de ella al escándalo hay un paso. Y eso lo hemos constatado estos meses y estos días en especial cuando se ha tratado del “juego” La Clave. De la noche a la mañana la denuncia ha llevado micrófonos y cámaras hacia las familias, hacia el barrio para “averiguar” sobre “este degenerado tipo de diversión que se extiende por la ciudad”. Así de enfática es la crónica de un diario local.

¿Se han preocupado los periodistas de informarse sobre el juego y su función pedagógica? ¿Cómo se pasa del juego a la agresión? Sin duda es mucho pedir, pero es bueno estudiar, analizar y no desplegar opiniones al viento y fundamentarlas con denuncias tomadas al paso. Hoy los medios nos salen con estos titulares “El avión”, “la cuerda” y “versus”: violencia reinventada” (La República, Publimetro, 22.06.12) ¿Qué se busca? Algunas notas van acompañadas de reflexiones u opiniones breves de especialistas, pero lo que se hace es incentivar cierto morbo y distraer la atención de padres y estudiantes hacia objetivos que no son de la escuela, sino tienen que ver con las relaciones sociales que se dan en la casa, en el barrio, con las amistades.

3. Las relaciones humanas y el ambiente escolar. Estos temas han estado sustraídos de la cultura social, popular, de la relación entre el maestro y el alumno, mediada por el conocimiento, dándose una relación humana de carácter intersubjetivo (Onetto, 2003 Onetto, F. (2003). Criterios de intervención en las problemáticas de convivencia escolar. En J.Ruz & J. Coquelet (Eds.). Convivencia escolar y calidad de la educación. Pp. 97-112. Santiago: Maval Ltda.). El aprendizaje no podemos verlo como algo aislado de la relación y el ambiente en que se va construyendo. Si bien es cierto que la transmisión de conocimiento es el objetivo prioritario de la escuela (y sabemos que si esto no sucede, la institución educativa no cumple con su función social), también es cierto que no es posible lograr dicho objetivo sin una relación favorable para el aprendizaje; “(…) si la relación humana no se desarrolla bajo ciertos parámetros de bienestar psicológico, éticos y emocionales se puede hacer muy difícil e incluso imposible enseñar y aprender” (Onetto, op.cit).

Existen muchas percepciones sobre el mundo escolar y sus actores. Lo educativo no puede ser tratado como cualquier noticia. Para ello una publicación seria debe tratar con mesura y conocimiento los temas, y no a partir de una denuncia cuasi policial. Es deber de un medio -que se dice serio y genera opinión- no hacer escarnio, ni convertirse en juez y parte, del lado de un hecho y sancionador del docente quien es el adulto responsable y de allí saltar a la denuncia por ineficiencia o ineficacia del Estado. Realmente caricaturesca parece la frase, pero responde a la realidad vivida estos días.

Falta conocer mucho lo que significa y abarca la educación para reducirla al nivel de las páginas policiales. Hace falta tratar lo educativo con propiedad, con el soporte de estudios, investigaciones y no a partir de declaraciones tomadas al paso o por teléfono a connotadas personalidades, serias seguro, pero sorprendidas por los sucesos y más por las preguntas.

Una nota sobre estas denuncias –bulliying, la clave, el avión – por ejemplo deberían conocer y haber tenido como referencia estudios sobre el clima escolar que hablan no sólo del rendimiento sino además de otras dimensiones de la vida escolar. Con ello se podría conocer lo que el constructo de clima escolar nos habla sobre la calidad de vida al interior de las escuelas, de la convivencia. También las experiencias sociales que se exponen en ella y de las esperanzas y necesidades humanas de sus miembros como nos dice Onetto. Se conocería cómo todos estos factores intervienen en el proceso enseñanza-aprendizaje que para ser efectivo, debe desarrollarse bajo ciertos parámetros de bienestar psicológico, éticos y emocionales de sus miembros.

El universo de aspectos que abarca el proceso y otros que se viven en el día a día escolar, nos hablan de microclimas que se dan en el aula, en el trabajo, entre los alumnos y entre los docentes. Y cómo estos microclimas impactan en el desarrollo de los aprendizajes, en el bienestar y el desarrollo socio afectivo de los alumnos, de los docentes.

Es indudable que no deben conocer estas particularidades, quienes hacen las denuncias atendiendo a reclamos de padres de familia y acosados por las noticias. Pero en lugar de contribuir a profundizar en el conocimiento de las causas, se emiten juicios condenatorios de quienes son parte del “sainete” que se monta, para luego dejar que las autoridades lo arreglen.

Declaraciones de la Decana del Colegio de Psicólogos del Perú en RPP dan una explicación cuando sobre “la clave” dice “Este juego data de hace 22 años y proviene de Guatemala surgiendo entre las pandillas de ese país”. (RPP.20.06.12). Explicó además que es más peligroso que el bullying porque “hay un sometimiento voluntario en favor de un reconocimiento de quién es más macho”.

Explicó que hay un grupo que decide poner una palabra clave, ese grupo la conoce, el otro tiene que adivinar la palabra y el primer grupo lo que hará es una serie de gestos o palabras allegadas al tema. “Es como una charada para que adivinen, es todos contra todos por turno, uno por persona”.

“Estamos viviendo en una sociedad donde no hay principios, no hay valores; donde lamentablemente hay un caldo de cultivo dado que los muchachos están solos ¿Dónde están los tutores?”, se preguntó. Agregó que esta es una antesala de personas que terminarán en actos delictivos. Ni una referencia al entorno, al hogar, a la sociedad, a los medios que tienen programas que incitan a la violencia. Se pregunta igual que los periodistas ¿y los tutores? ¿Se refería a los profesores?
No es posible que como conclusión se remate “soplando la pluma” a la escuela, a los docentes, a los tutores. Es un compromiso de todos. Es necesario apoyar la construcción de un buen clima escolar, es necesario que se conozca la cultura escolar, que no todo es responsabilidad de los docentes. Es la comunidad toda la que debe apoyar en la educación y formación de los estudiantes. El aula, la institución educativa, la esquina, el barrio, las instituciones de la sociedad, son los referentes que deben aportar a la educación.

No es sólo teniendo un buen rendimiento en aprendizajes en los alumnos que la sociedad puede transformarse y consolidarse si no se forma para una ciudadanía democrática, que respete y escuche al otro. Ningún factor educativo aislado es suficiente y puede aportar al mejoramiento de la calidad de la educación. La escuela debe ser un buen contexto para proveer el tipo de educación que se requiere para nuestro desarrollo.

Recordando épocas pasadas a las salidas de la escuela y ya de vuelta a casa, se juntaban grupos que buscaban lugares semiocultos en las calles, para ver la pelea que antes se había concertado en el patio del recreo, en la escuela con un “chócatela pa’ la salida”, era la consigna y se tenía pelea asegurada y público escolar en la barra. Y también reprimenda en casa y en la escuela. Los adultos las llamaban chiquilladas y no les daban importancia. En la escuela una reprimenda del director y una invitación al padre para hablar. ¿Estos hechos acaso fueron previstos en la formación docente para saber cómo tratarlos? ¿Cuántos estudios, investigaciones hay sobre el bulliying y sobre “la clave”? ¿Es sólo campo de los psicólogos? ¿Acaso no lo es de todos los trabajadores sociales?

Sin duda, no debe hacerse burla de la ignorancia ante hechos que suceden sin evaluar convenientemente a los actores, sus antecedentes, su contexto social, su institución educativa, su barrio. Los chicos de hoy tienen esquina, tienen lo que la cultura popular les proporciona y que la escuela no incorpora en sus estudios y reflexiones, ni prepara a los futuros docentes para esta sociedad compleja y donde educar es un reto que exige ciencia y virtud como decían nuestros antiguos maestros. ¿Por qué en estos días de la Campaña por los Aprendizajes y la escuela que queremos” ningún medio escrito y televisivo ha dado cobertura a lo que sucede en las escuelas de todo el país? No es noticia que venda, pero es noticia que aporta a la construcción de una sociedad diferente. Y no de una que tiende a ser hija del mercado y la competitividad. (23.06.12)

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