Con textos en su lengua se educan los niños Yukpas, comunidad indígena de Cesar

NOTA: Esta artículo de CATALINA OQUENDO B. ENVIADA ESPECIAL El Tiempo de Bogotá a
LAGUNA (CESAR) queire mostrar cómo los textos en su lengua educan a los niños de la etnia Yukpas, de la República de Colombia. Este esfuerzo también se viene realizando en el país, pero a nadie se le ocurre escribir sobre la experiencia. Compartimos este artículo escrito el 18 de mayo de 2008.

Mochilas, flechas y casas indígenas hacen parte de los íconos de las cartillas con que se educan los niños yukpas. Los abuelos de la comunidad dieron su visto bueno.
En las cartillas ya no van a aprender a sumar contando aviones o edificios que muchos de ellos no conocen, sino flechas, maíz, mochilas y casas indígenas.
Por ejemplo, en uno de los textos se puede leer: “Jorge 4 jpaj kap. Awujpat 5 paj kanap . Otashe nt kojakj mayesha nupajkta” (Jorge recoge cuatro mazorcas. Yo recogí 5 mazorcas. ¿Cuántas mazorcas recogimos entre los dos?).

Ese es uno de los problemas del libro de matemáticas de primero de primaria y les habla de la fiesta del maíz, una de las más importantes para los yukpas.
Los niños del resguardo La Laguna y otros como Caño Padilla, El Koso, Rosario, Bellavista y Yukatán recibieron de manos de sus ancianos o yuwatpus, de sus maestros, y de los profesores de la Normal Superior de Manaure los libros de preescolar, y español y matemáticas de primero y segundo con los que aprenderán a escribir. Aunque se comunican en esta lengua, es la primera vez que la tienen escrita.
Los niños, unos con mochilas típicas y otros con maletas de la muñequita Pucca, estaban sentados en el pequeño salón donde reciben clases todos juntos. Detrás de ellos se encontraban los abuelos parados con sus arcos y flechas como símbolo de protección de los niños y de la lengua
Uno de los más soprendidos es Yeiner, quien fija sus ojos negros de niño en las manos de Miguel, un abuelo indígena yukpa que cuenta la historia de este pueblo guerrero mientras sostiene sus flechas y va cayendo la tarde en la Serranía del Perijá, en Cesar.
Unas horas antes el niño indígena, que cursa preescolar en la escuela del resguardo La Laguna, vio esas mismas flechas y esas mismas historias escritas en su propia lengua, esa que hablan seis comunidades del caribe Colombiano y de Venezuela.
Que la lengua no desaparezca es el objetivo
“Hace cinco años nos dimos cuenta de que si no nos poníamos las pilas nos tocaría buscar la lengua en otra parte, que la estábamos perdiendo y por eso empezamos este proceso de escribirla”, explica Julio Vence, uno de los maestros de La Laguna.
Lo primero que hicieron fue el contacto con la Normal Superior de Manaure, que con un equipo de ocho personas de antropólogos, maestros y lingüistas, liderados por la hermana Maritza Mantilla, comenzaron a escuchar las historias de los abuelos y le propusieron el proyecto al Ministerio de Educación.
Carmen Rosa López fue una de las mujeres de la comunidad que les contó las historias y se alegró al ver su foto en uno de los libros. Escuchándola a ella y a los otros abuelos se dieron cuenta de que cada yukpa tenía una historia y que para ellos la palabra atrae espíritus.
“No todas las historias se pueden contar en la escuela, hay unas para la casa, hay otras que solo conocemos algunos”, decía en un español machacado el abuelo Miguel, con la ayuda del lingüista Wilson Largo, que vivió con ellos cuatro años para editar los libros.
La mochila amarilla que teje la señora Carmen y otras que la cargan, igual que los hombres y sus flechas, es la muestra de que el proceso para llegar a estos libros se hizo puntada a puntada.
Y cuando el pequeño Yeiner crezca y el anciano Miguel no esté para contar las historias, el niño podrá leerlas en uno de estos libros.
Porque como lo ha dicho doña Carmen, en varias oportunidades, ya se puede morir tranquila porque, dice ella, “los yukpas ya somos eternos”.
Su alfabeto tiene apenas 16 letras
Los abuelos de la comunidad indígena participaron en jornadas largas de escritura y revisión con los expertos, porque la lengua de los yukpas tiene 16 letras y una vocal adicional llamada U no redondeada, mientras el alfabeto occidental tiene 32.
No solo los niños están aprendiendo a leer yukpa. El proceso es igual para los viejos y hasta los maestros. “Si yo no supiera escribir en yukpa, en siete años mis hijas no sabrían una sola palabra”, dice un profesor.

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