REFLEXIONES PEDAGÓGICAS SOBRE MATERIALES EDUCATIVOS

Luis Miguel Saravia Canales / Asesor Principal GTZ
En: Materiales Educativos: Conceptos en construcción

0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0

Estamos terminando la década de los noventa en la cual se apostó por el cumplimiento de muchas metas educativas. Algunas de ellas avanzaron en la estrategia trazada; otras quedaron rezagadas por los ritmos y coyunturas de los tiempos vividos en nuestra región.
En la variedad de los aportes, queremos abordar y destacar uno que el Convenio Andrés Bello con la colaboración de GTZ viene trabajando desde la década anterior. Los Materiales Educativos, tanto impresos, como no impresos. Este tema ha sido trabajado, aportando a los gobiernos de la región elementos para la dotación de libros de texto y ahora, en este último tramo, con la valoración de lo que significa trabajar con un sistema paratextual, en donde intervienen como desencadenadores de procesos de aprendizaje elementos que se utilizan previa reflexión teórica y preparación adecuada de las clases en los ejes temáticos de matemáticas, ciencias naturales y lecto-escritura.
Desde hace una década se habla de la calidad de la educación. Evaluaciones del rendimiento escolar muestran que los resultados encontrados no alcanzan los logros esperados.
Ensayos desde la normatividad 8siguiendo una tradicional costumbre legalista de nuestros pueblos), hasta la construcción de escuelas modernas, la capacitación docente y la dotación de materiales no han podido alcanzar las metas propuestas. Una breve revista de esta década en donde se instauró la Educación para Todos, nos muestra un panorama, si no desalentador, sí preocupante. (Evaluación de Amán, de medio término del Plan de Acción de la Conferencia Mundial para Todos).

“Los sistemas educacionales, de capacitación y de ciencia y tecnología han experimentado en las últimas décadas una expansión cuantitativa notable, aunque incompleta, en la mayor parte de los países de la región. Presentan, sin embargo, obvias insuficiencias en lo que respecta a la calidad de sus resultados, a su pertenencia con respecto a los requerimientos del entorno económico y social y al grado de equidad con que acceden a ellos los distintos estratos de la sociedad. Su institucionalidad tiene a la rigidez, a la burocratización y a una escasa vinculación con el entorno externo. La década pasada, marcada por la restricción de recursos públicos, la creciente apertura a la economía internacional, y la democratización, configura el fin de un ciclo y hace impostergable la transición hacia un período cuyo dinamismo y desempeño están marcados por el grado de centralidad que las sociedades otorguen a la educación y la producción de conocimiento” (Educación y conocimiento para la Transformación productiva con equidad. CEPAL-UNESCO, Santiago de Chile, 1992.).
Verdades de puño entero que en nuestra región nos siguen interrogando y exigiendo y en donde los códigos de la modernidad siguen ampliando las brechas históricas y las de reciente data. El perfil de ciudadano que exige la sociedad moderna no sólo se caracteriza la incorporación de la racionalidad instrumental y el proceso técnico, sino por lograr ser un conjunto orgánico de ciudadanos que reflexionen sobre sí mismos, que determinen sus demandas, que se integren internamente, que respondan a su entorno cambiante y que resuelvan complejos problemas. Esto pasa por revalorar nuestra propia identidad cultural, que debe ser el punto de partida para asimilar de manera selectiva y útil los denominados avances globales de la ciencia y la tecnología y aprovechar mejor las respuestas que surgen de la propia acumulación cultural. Esto significa nuestra propia valorización cultural implica aceptar el carácter cultural propio de cada región, de cada país, producto de la pluralidad de nuestras raíces y de nuestra particular trayectoria histórica.(AGUILAR SOTO, Juan Francisco. “De Viajes, viajeros y laberintos”. INNOVE Instituto de Innovaciones Educativas. IDEP y Fundacion CEPECS. . Santafé de Bogotá. Colombia.)

Está de moda decir que nos acercamos a la sociedad del conocimiento, de los aprendizajes significativos, de la apropiación de saberes, de nuevos conocimientos, de la incorporación de nuevas tecnologías a la escuela; y nos olvidamos u obviamos el terminar de concebir un modelo educativo diseñado y adecuado a nuestra idiosincrasia de ser latinoamericanos.

Los modelos que ofrece hoy la sociedad de la competitividad, de la eficacia y de la eficiencia, tienen muchos elementos y razonamientos interesantes, pero adolecen de algo sustantivo para la educación: la pedagogía. (RUBIO,Juan Vicente…. De viajes, hechicerías y laberintos. Prólogo del libro de Aguilar Soto). Una reflexión pedagógica, tercamente mantenida por nuestras escuelas latinoamericanas, es hoy poco valorada. De un lado el padre y la madre de familia quiere que el/la niñ@ vaya a la escuela para que aprenda a leer y escribir, y que se entrene haciendo cuentas, sin pensar que la educación que requiere el ser humano no es instrumental, no se reduce a movimientos mecánicos. Habilidades, destrezas, competencias que buscan aprestar al alumno y la alumna para el trabajo, para que se inserte al proceso de producción, dentro de un modelo de desarrollo poco conocido, pero que mantiene una brecha enorme entre los diversos estratos sociales.

¿Se ha preguntado el padre y la madre de familia ¿qué significa educar, enseñar? ¿se ha preocupado por la calidad de maestr@ que tiene su hij@? ¿Qué criterios han tenido para elegir la escuela de sus hij@s? ¿Conoce al director/a, a los profesores y profesoras? ¿Se interesa por lo que sus hij@ aprende? Y así podríamos seguir interrogando y con cierta malicia encontraremos respuestas contradictorias o aceptables palabras para inhibirse de dar una opinión.

La complejidad de la tarea educativa es tal que muchas veces los planificadores se olvidan de las pequeñas cosas que son instrumentos de los maestros y maestras para desarrollar procesos de aprendizaje y desencadenar la inventiva, la creatividad, la iniciativa, la participación de los alumnos, la solidaridad, el compañerismo. Esas pequeñas cosas que “adornan”, “decoran” las salas de clase no son otras que los materiales educativos impresos y no impresos.

Estas pequeñas cosas, estos pequeños juguetes, que desde nuestra atalaya de adultos no encierran misterios, son instrumentos, elementos que le sirven a la imaginación del niño y de la niña, con la intermediación del maestr@ para aprender, para apropiarse de nuevos conocimientos, para generar su propia manera de expresarse, es decir para poner las bases de su conocimiento científico, lúdico, interpersonal, espacial, corporal, musical, verbal, lógico matemático.

Muchas cosas que existen en la escuela y que se aprenden como “verdades consagradas”, debe ser cambiadas para obtener productos socialmente construidos desde los niños y las niñas, desde la interacción permanente, desde el discurrir en el aula, en los espacios de aprendizaje, desde la intervención en la asamblea.

Los materiales educativos permiten a nuestros niños y niñas empezar a construir sus conocimientos, aprender nuevas cosas desde aquello que les resulta más afín, que lo puedan manipular, experimentar, demostrar. Un aula y un@ maestr@ que permita a un alumno o alumna discurrir por este camino que abre muchas posibilidades de aprender, de conocer, de interactuar y de afirmarse como personas en libertad.

Los materiales educativos desde esta perspectiva son los elementos que nustr@s maestros y maestras deben empezar a conocer y aprender a utilizar, no para llamar la atención o motivar solamente a l@s niñ@s en las clases, sino por el contrario para que a través de su monitoreo l@s alumn@s vayan descubriendo los nuevos campos del saber.

Un rescate de estos instrumentos, que conlleva una revaloración del aula (que no deben ser cuatro paredes de cualquier casa), un diseño de los espacios con mobiliario adecuado a la edad, un/a profesor/a preparad@, son un aporte significativo para la calidad de la educación. No podemos tener esperanza de insertarnos en la sociedad del conocimiento si nuestros niños y niñas no han aprendido a pensar, a interrogar, a cuestionar, a formular sus propias conclusiones, a plantear alternativas, a expresarse con propiedad.

Sin embargo allí no se agota el reto. Los materiales educativos no impresos es importante utilizarlos pues van más allá que la motivación del libro de texto, láminas y prototipos. E nuestra sociedad moderna, los conocimientos están contenidos en múltiples fuentes: bibliotecas, bancos de datos, prensa, manuales, revistas, medios de comunicación socia. El educador /a y l@s educand@s podrán acceder a ellos en la medida que hayan aprendido a usarlos. Por eso, todo programa educativo debe establecer una forma de acceso al conocimiento incorporando estas fuentes como diversas formas de material educativo.

———————————————————–0———————————————————————–

Anuncios

Etiquetas: , , , , , , , , , , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: