¿Y los Derechos del Niño? Cuando el sistema se las ingenia sin escrúpulos

1. El ingenio vende. No hablaré de los niños de la guerra, menos de la trata, tampoco de los niños trabajadores y menos de las niñas nanas, ni los niños topos. Trataré de dos temas que tienen que ver con los derechos del niño: los niños futbolistas y el día del niño.

Hoy existen niños que pasan desapercibidos pero que tienen ciertas dotes deportivas para el fútbol y están siendo vistos como potenciales mercancías. Por ello se han convertido en presas que buscan los mercaderes de inscripciones, pases y colocación en los países donde la demanda es mayor y donde el fútbol en lugar de deporte se va convirtiendo en un buen negocio. ¿Pasará esto en nuestro país? ¿Quién sabe? ¿Hay pistas?

En el número 1389 de la revista semanal Somos en la sección entrevista, encontramos al escritor chileno Juan Pablo Meneses, autor del libro Niños futbolistas, respondiendo a preguntas sobre el contenido del libro. Habla del perfil del niño que quiere el mercado futbolero: “Debe ser rápido, pero también habilidoso. Ojo con la talla que siempre importa. Y si viene de barrio bravo, mejor, esos saben ganar y perder.” Con ella los veedores de futuras estrellas se desplazan por países, por estadios, por barrios buscando talentos.

El libro llegará a la región el próximo mes. Sin duda despertará pasiones mercantiles y también exaltaciones de quienes traten de desmentir lo evidente. Pero recordemos que en una de nuestras selecciones peruanas de fútbol de la sub 17; 18; 20 en adelante, se han traído jugadores peruanos del extranjero de los que ni siquiera se tenía referencia. ¿De dónde salieron? ¿Cómo se fueron? Unos tienen historia, otros responden a la “caza” de los veedores futbolistas. Pero ni siquiera nos preguntamos ¿por qué sucede esto? ¿Las historias contadas serán verosímiles?

En la entrevista citada anteriormente y en diarios españoles (El Mundo 17.06.13/abc, 04,07.13; El País, 07.07.13 y otros) se informa que existe otro tráfico de niños que es conocido como el “tráfico de los niños futbolistas”. La denuncia es grave. Se viene manifestando en voz baja el tráfico de niños en Latinoamérica. Todo ello a pesar de que la FIFA prohibió las transacciones de menores, ya que tiene tintes de tráfico de menores. Sin embargo, los clubes disfrazan los fichajes contratando a sus padres u ofreciéndoles becas (LA NACIÓN. San Jose´de Costa Rica, 29 de julio)

El libro recoge información del Perú, Brasil, Colombia, Argentina y otros países. En su blog el autor escribía ““Una radio de España, Aragón Radio, le pregunta a sus auditores: ¿Os parece moral que se puedan comprar a niños futbolistas por 200€? La consulta la lanzan un par de horas antes de que me toque salir al aire, en la misma radio, hablando de “Niños futbolistas”. Después de la emisión, me llegan un par de correos que hablan de niños, euros y moralidad.
No estoy contra las encuestas que hacen los medios. Pero, esta vez, la pregunta es la que complica todo. O más bien, es el precio.
Si es inmoral comprar niños futbolistas por 200 euros, ¿no lo es comprarlos por 2 mil? ¿20 mil? ¿200 mil? Y si la moralidad depende del precio, entonces, como todos, tenemos que ajustarnos a las leyes de consumo, de oferta y demanda. De ahí sale el precio. De esa moral. Cash.
Ahora, entiendo que lo del precio pudo ser un error de quién armó la encuesta. En realidad, quiso preguntar ¿Os parece moral que se puedan comprar a niños futbolistas? Así, a secas. Sin monto.
Y entonces, a los auditores que les parece una inmoralidad de lo que trata “Niños futbolistas”, deben saber que Messi fue comprado y enviado a otro continente a los 12 años por el Barcelona, y que el argentino Leo Coria fue presentado por el Real Madrid como nuevo fichaje a los siete años.
Y hasta ahora, que yo sepa, nadie trató de inmorales a esas instituciones. Y ellos lo hicieron antes.(@mensesportatil).

El mercado de niños futbolistas más solicitado es Latinoamérica. El año pasado se produjeron, contabilizados unos 11,500 traspasos internacionales. De ellos sólo el 10 % se rigen por acuerdos entre clubes. Tres millones de dólares ha sido el monto de las transacciones. (El Faro de Vigo.29.0713) Los precios de los niños van de los 6,000 dólares a 200 euros que piden por un niño de 12 años de un club amateur. Según la Organización Internacional para las Migraciones el tráfico está en aumento. El 2008 figuraron 1.565 registrados, el 2011 la cifra subió a 2,040 ¿No será el momento de despertar y llamar las cosas por su nombre? ¿Qué dicen las autoridades? ¿Qué de los dirigentes que se rasgan las vestiduras cuando el maltrato y la explotación se han dado?

¿Cómo se da este mecanismo mercantilista que tan ilusamente pone en marcha en esta sociedad este consumismo? ¿Por qué la indiferencia?.

2. De los niños y niñas. Estamos en los días que hemos sido inundados por publicidad sobre el día del niño, o la semana del niño y presentaban como “homenaje” una oferta de juguetes desde los más simples a los más sofisticados. No he visto ninguna opinión sobre la forma como se “mercantiliza” un día, una semana en donde celebremos al niño como persona en desarrollo, como futuro ciudadano. Todo es válido y posible en esta tienda de abalorios en que se quiere convertir el significado de este día en donde se debe dar cuenta de la observancia de los derechos del niño y de las infracciones que se cometen. Pero ¿Cuántas celebraciones del niño existen en el país? ¿Abril, Agosto, Octubre, Noviembre? ¿Por qué no se respeta la fecha instaurada en 2002 mediante la Ley 27666 que dice en su art. 1º “Declárase el segundo domingo de abril de cada año como el “Día del Niño Peruano” Existe confusión o es una treta más de una sociedad entregada al mercantilismo.? ¿Por qué a estas alturas del año mercantilizar este día, esta semana, escudándose en un festejo del niño?

Se ha escrito y mucho sobre los derechos del niño y la niña, se tiene una mesa de concertación y se enfatiza mucho para combatir el trabajo infantil, pero se hace poco para que el sistema no siga desarrollando sus artificios para convertirlos en consumidores precoces. El mercado en el nombre del niño nos oferta paraísos que vienen previamente empacados en los juegos electrónicos, los instrumentos desde dónde jugar (starphone, tablet, etc.) y tantos otros que ni los mismos padres los comprenden y que son el anzuelo para seguir incentivando el dispendio.

El consumismo en nombre de los niños es perverso. Aceptarlo sin oponer resistencia o esclarecer es nocivo para la familia, para la sociedad. De nada sirve discursos y conferencias sobre valores y se reclame formación en valores, si no sabemos distinguir, desde dónde se incentivan, y determinar cuáles son los valores que debemos promover. No es posible que no se haya dicho una palabra sobre el peligro de las campañas que existen dirigidas a los niños donde se promueve el gasto, el consumo en una sociedad en donde la disparidad económica es frustrante. Así estamos en medio de una política, dicen que inclusiva, en el país. ¿Por qué estas contradicciones? ¿Qué sociedad estamos construyendo? ¿Qué rol tiene la persona y su desarrollo en medio de estas políticas? ¿Y la Declaración por los Derechos de los Niños? Nuevamente puesta de lado por intereses subalternos, pero que representan a grandes capitales que han visto en este “producto” -el niño- una nueva manera de acumular riqueza y con ello “afinar” mecanismos para burlar la ley, los convenios internacionales.

3. En el nombre del mercado. Pareciera que en estos tiempos, el dios mercado es el que impone los productos, las normas, para que la sociedad funcione. La persona no cuenta, está “domesticada” y sólo obedece. Desde todos los espacios de comunicación oral, escrita, visual nos llegan signos que promueven el consumo, el mercantilismo, el tener más. El reclamo por la observancia de los derechos de la persona, del niño, no cuenta, no rige. Estamos subsumidos en una sociedad de la indiferencia, en donde el tener es sinónimo de valer. ¿Valores? Aquellos que la sociedad del consumo determine y permita.

Estamos en una sociedad de la indiferencia, del dejar hacer y dejar pasar cuando de mercantilismo se trata. No se repara ni en personas, ni en políticas sociales, ni en sistemas de protección a la infancia y adolescencia.

Vivimos en un mundo de contradicciones que se evidencia más en los países en proceso de desarrollo como el nuestro, a pesar del discurso sobre inclusión no es proclive a fomentar la equidad e inclusión social. Por eso vemos pasar de largo nuevas formas de explotación, nuevas formas de mercantilismo. Avalamos todo aquello que sin querer incrementa el crecimiento y hondura de la brecha de inequidad que existe en nuestra sociedad diversa.

El día “postizo” del niño en este frío agosto peruano, la próxima aparición del libro “tráfico de niños futbolistas” son dos hechos donde el común denominador es el mercantilismo, donde la persona no importa, sino la ganancia. No sigamos siendo indiferentes ni inconsecuentes con las leyes y los discursos que escuchamos. Recordemos los compromisos asumidos en la defensa de los derechos del niño. Con ello contribuiremos también a fortalecer la democracia, al desarrollo de la ciudadanía. (10.08.13)

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