El Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación y la formación ciudadana -A diez años de su publicación-

1. Como decíamos ayer. El 28 de agosto del 2003 la Comisión de la Verdad y Reconciliación entregó su informe sobre la violencia en el país. Han pasado diez años y hemos avanzado en la aceptación de hechos, pero quedan aún temas pendientes como el que la ciudadanía haga suyo el informe y que comprenda que somos un país diverso, intercultural, y que todos tenemos derechos y deberes que asumir y cumplir. Falta mucho para construir los caminos de la reconciliación, que conduzca al tejido de una paz entre todos, que tenga como perspectiva el desarrollo equitativo y solidario de nuestros pueblos.

La violencia por la que pasó el país y su secuela en el VRAEM, nos recuerda continuamente lo difícil que es la reconciliación., que el camino sigue siendo lleno de depresiones físicas, de lo que se valen aquellos a quienes les cuesta aceptar que nuestro país es diverso, que los ciudadanos tenemos los mismos derechos y deberes.

¿Derechos humanos? ¿Cuáles? La situación social que se vivía hizo que empezara a conocer un derecho que había estado adormecido e invisible para la ciudadanía: los derechos humanos. En nombre de este derecho se hicieron talleres, seminarios, y actividades para que la sociedad conociese de ellos y cómo se venían atropellando los derechos de personas rurales principalmente y también de las fuerzas armadas y policía en ejecuciones y atentados selectivos.

Hubo atropellos de ambas partes. Todos sancionables. Se fue creando una cultura de la indiferencia en las ciudades. “No se meten con mi familia, no me importa”. El egoísmo citadino salió a flor de piel en aquellos días. Total los hechos sangrientos ocurrían lejos, a muchos kilómetros de la capital y además eran campesinos y comuneros; nadie conocía los que eran asesinados. Hasta que llegó el atentado de Tarata en el corazón del distrito más moderno de Lima. Cundió el pánico y se empezó a tomar conciencia de lo que vivía el país. Las imágenes que se vieron por TV en directo impactaron a una sociedad indiferente a lo que la TV presentaba en sus informes semanales los domingos.

Este breve relato no agota todo lo que significó esta etapa de violencia en el país donde se pasó de la indiferencia a la sanción, la persecución. La violencia hoy se ha convertido en “pan de cada día” y se ha acentuado el egoísmo. No queremos darnos cuenta que todos debemos aportar en la siembra de nuevas formas de convivencia que tengan como denominador el aceptarnos como país diverso, donde es necesario respetar al otro y sus derechos como personas. El discurso de ayer no puede seguir nutriendo análisis políticos y acciones bélicas.

2. Un mensaje, que no es acusación sino un “recordaris”. diez años han pasado de la presentación del Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. En estos días la Defensoría del Pueblo ha presentado el Informe Defensorial Nº 162 “A DIEZ AÑOS DE VERDAD, JUSTICIA Y REPARACIÓN. Avances, retrocesos y desafíos de un proceso inconcluso” (http://www.defensoria.gob.pe/informes-publicaciones.php). Se da cuenta “de los esfuerzos emprendidos con posterioridad a la Comisión de la Verdad y Reconciliación, así como de las dificultades, avances y retrocesos del proceso de verdad, justicia y reparación en el país”. Con esta presentación a una semana del décimo aniversario de la entrega de dicho Informe, se quiere aportar a una “profunda, serena y responsable reflexión” que guarde relación con las obligaciones y desafíos que como Estado se debe asumir.

Dicho Informe luego de pasar revista sobre cifras y temas pendientes hace las siguientes Recomendaciones:

-Que el Congreso debata y apruebe proyectos de ley para tipificar delitos contra los derechos humanos, como la ejecución extrajudicial y la desaparición forzada.
-Que el Ministerio Público fortalezca la 1ra y 2da Fiscalía Penal Supraprovincial de Ayacucho por el gran número de denuncias pendientes; y apruebe el Plan Nacional de Investigaciones Antropológico Forenses para la búsqueda, recuperación e identificación de los desaparecidos.
-Que la Corte Suprema garantice un sistema descentralizado de investigación y juzgamiento de violaciones a los derechos humanos.
-Que el Ministerio de Justicia modifique el Decreto Supremo 051-2011-PCM, que cerró el Registro de Víctimas.
-Que el Ministerio de Defensa entregue la información que solicita el Ministerio Público y el Poder Judicial.
-Que el Ministerio del Interior ejecute los mandatos de detención del Poder Judicial. (LA REPÚBLICA.20.08.13)

3. Sembrando en las instituciones educativas. El énfasis puesto en la educación sobre las enseñanzas de la etapa de violencia que hemos vivido intensamente en décadas pasada y con menor intensidad en el presente, es muy débil. Es necesario que en las instituciones educativas se reflexione sobre estos hechos de la historia del Perú.

Hagamos realidad lo que se viene pidiendo desde hace una década en la educación nacional. Debemos dejarnos de falsas modestias y del remoquete de hacerle el juego a la subversión, cuando se recuerdan hechos y sucesos de la historia de la violencia con el componente terrorista en nuestra historia. Sepamos asumir y esclarecer de manera crítica lo sucedido y no refugiarnos en falsas verdades aduciendo la pertenencia de protagonismos en el combate. Pensemos por qué ocurrieron estos sucesos, qué los precipitó, cómo fueron percibidos por la sociedad, por qué no se asume que pertenecemos a una sociedad bilingüe intercultural y con profundas brechas económicas y sociales que aún nos dividen.

El Informe de la Defensoría es muy claro cuando expresa que “Este proceso reflexivo debe ser entendido como una condición fundamental para emprender un nuevo camino, seguramente complejo y sensible, pero indispensable para seguir avanzando en la construcción de una sociedad sólida en valores democráticos, inclusiva, y respetuosa de los derechos humanos, de cara a la tan ansiada reconciliación.” Debemos construir todos una cultura de paz sembrando desde la escuela los valores esenciales que todo ser humano debe cultivar. No seamos mezquinos al tildar de pro a todo aquel que quisiera profundizar en los hechos para encontrar respuesta a la agonía en que se encontraba la sociedad de entonces.

La agencia oficial de noticias Andina, (21.08.13) daba cuenta de lo que se ha realizado en Arequipa. Alumnos de 4º y 5º año de secundaria participaron en el taller informativo “Para que no se repita” organizado para promover los alcances del Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Fue organizado por el Colectivo de Inclusión Social y Reconciliación que está integrado por diversas organizaciones civiles y el gobierno regional de Arequipa según el Acuerdo Regional Nº 132-2012 que dispone promover la difusión de las conclusiones de la CVR.

Un miembro del colectivo expresó que “Los jóvenes desconocen el terror que vivió el país en las décadas de 1980 y 1990, algunos han escuchado hablar a sus padres de lo ocurrido pero es importante que conozcan más sobre el tema para que no se repita la violencia que vivió el país y para que los estudiantes sepan que existen espacios democráticos donde pueden expresar sus ideas y opiniones sin llegar a la violencia”

Hemos sido prestos en desgarrarnos las vestiduras frente al contenido de un libro de texto y su autor. Se han dado recomendaciones. Se pretende una ley del negacionismo (aplicarla a quien públicamente apruebe, justifique, niegue o minimice los delitos cometidos por integrantes de organizaciones terroristas- Art. 316º-A.- Negacionismo de los delitos de terrorismo, que el Ejecutivo pide al Congreso aprobar para agregarlo al Código Penal).

En ese contexto advierte la Defensoría en su Informe que “preocupa de manera especial que en estos últimos años ideas violentistas intenten nuevamente apoderarse de la mente de nuestros jóvenes; o que grupos de fachada de Sendero Luminoso, como el Movadef, pretendan ingresar a la vida política del país.” (Op. Cit.)

Por ello, es necesario e importante vincular el ámbito educativo con la memoria colectiva, con el objeto de prevenir el surgimiento de grupos o movimientos que incorporen la violencia y el terrorismo como método, o que pretendan justificar el terror vivido en las décadas pasadas.

En este sentido cabe dar a conocer cómo desde las instituciones educativas se viene trabajando. En el Seminario Internacional “Investigación desde el trabajo docente”, organizado por el Instituto de Pedagogía Popular, la institución Isabel Flores de Oliva presentó su experiencia de investigación en el aula, realizada por el equipo de Ciencias Sociales del Colegio. Optaron por privilegiar el trabajo centrado en el desarrollo de habilidades para acercarse a la realidad, “leerla”, cuestionarla, buscar construir o proponer alternativas y animarse a emprender acciones individuales y colectivas. (SEMINARIO INTERNACIONAL Investigación desde el trabajo docente. Instituto de Pedagogía Popular Lima, agosto de 2013). Se trata de “comprender el mundo y pensarlo de otro modo”. Los temas elegidos estaban relacionados con los años de secundaria. Así, para 1º y 2º de secundaria el tema fue. “Nunca Más”. El objetivo estuvo dirigido a despertar el interés por conocer esta parte de nuestra historia y acercarse de manera crítica y reflexiva. buscando la comprensión de sentimientos y emociones que puedan resultar distantes para un adolescente que nació cuando finalizó la época de los 90. Para los alumnos del 4º de secundaria la pregunta motivadora fue ¿Por qué saber la verdad? La experiencia para 5º de secundaria tuvo como motivación la frase “Perdonar no significa olvidar”. Sin duda una experiencia interesante e importante desde el punto de vista pedagógico para abordar con alumnos de secundaria un tema que violentó la vida familiar cotidiana, que cegó las ilusiones de muchos jóvenes, que desarraigó a muchas familias de su tierra de origen. Todo ello por una violencia desencadenada por un grupo de personas que optaron por la vía sangrienta. Años de destrucción y muerte que debemos conocer, asumir y recordar, para que no vuelva a ocurrir.

Estas experiencias que se han descrito de manera sucinta, nos dicen que es posible sembrar esperanzas, nuevas ilusiones, en la sociedad y no entregarnos a modelos mercantilistas que distorsionan nuestra razón de ser ciudadanos con derechos y obligaciones.

Por ello terminamos afirmando que la formación para la ciudadanía debe ocurrir en todos los espacios de las instituciones educativas. Es necesario crear ambientes y establecer lineamientos de convivencia escolar y construir entre todos las herramientas fundamentales para que los niños y jóvenes desarrollen sus capacidades para expresar, discutir y disentir pensamientos, ideas, sentimientos, con argumentos claros, reconociendo y respetando otras formas de pensar, sentir y actuar. Es la forma de concretar la formación ciudadana que requerimos para nuestro país. (24.08.13)

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