¿De qué manera leen los docentes la cotidianidad escolar y cómo esas lecturas construyen saber pedagógico? (X)

Observador del Alumno
“De un tiempo para acá su actitud en clase ha sido negativa; le cambié de puesto por indisciplinado y además no cumplió con la tarea de hoy. Estrategias pedagógicas. Ser responsable con sus deberes de estudiante”
“El joven genera indisciplina conversando y tirando papeles durante el tema tratado en…”

Si avanzamos, encontramos este derecho consignado en el Manual:

Manual de Convivencia
“Derechos de los Alumnos”
“Recibir una formación integral acorde con su edad, intereses y capacidades, utilizando estrategias pedagógicas que respondan a tal fin”

Enunciado así este derecho, sin el concepto de integralidad, resulta imposible entender porque toda práctica pedagógica, y por ende nuestra práctica concreta en la Normal, se enfrenta a un sujeto fragmentado entre los lenguajes escolares y extraescolares, que en últimas descansa en la ruptura entre conocimiento común y conocimiento científico, o como mencionamos al principio de la investigación, entre el mundo de las “ideas” y el mundo de la vida.

Siguiendo a Mockus, pero involucrándolo un poco en nuestra investigación, nos haríamos esta pregunta: ¿cómo leer los lenguajes de la escuela y los lenguajes de la vida para restablecer una comunicación entre los dos y no mantenerlos separados? Esta pregunta la ponemos en contigüidad con la formulada por Mockus en su investigación: ¿Qué es lo que en la formación escolar permite tender un puente entre los lenguajes académicos y los lenguajes de la vida; así como con otras formas de comunicación y conocimiento?

Pues si tanto el Manual como el Observador evidencian a la pedagogía como un discurso débil en la Normal, coincidiendo en ésto con la lectura hecha desde los Proyectos Educativos Institucionales por la doctora Martha Baracaldo, estas preguntas nos permiten habitar, expandir y hacer visible el problema, leer los signos de su devenir para reflexionarnos desde “Sí” y desde la institucionalidad como formador de formadores

Otra pregunta que nos asalta ¿de qué manera explícita se pueden vincular las estrategas pedagógicas presentes en el Manual de Convivencia? En esta parte puntual del Manual, al igual que en muchas otras que lo estructuran, el sujeto del saber pedagógico: el maestro y su discurso, aparecen desplazados por otro sujeto y otro discurso: el abogado y el discurso de las formas jurídicas.

Queremos contrastar un texto del Manual con otro del libro Vigilar y Castigar, para indicar que se habla de estrategias pedagógicas sin vincularlas a la construcción desde intereses afectivos, prácticos y cognitivos, como puede plantearse desde uno de los paradigmas de la educación.

Si consideramos con atención el siguiente pasaje del Manual, que hace referencia a Sujetos Procesales se hace notorio los vestigios del lenguaje punitivo del siglo XIX que circulaban en el asilo según Foucault, y que en la actualidad podemos leerlos en el Manual de la Escuela Normal.

Manual de Convivencia
“6. SUJETOS PROCESALES: 1.El disciplinado, 2. ElInvestigador, 3. El fallador o sancionador. Personero estudiantil como representante de los estudiantes (Ley 115/94. D.R 1860 /94) y/o abogado designado por la familia.

Padres de familia o acudiente (DL. 2737 /89 artículo 10). Asociación de padres de familia en los casos de faltas gravísimas – Artículo 319 D.L 2737/ 89”

Esto contrastado con el texto de Foucault que se trascribe a continuación, es precisamente lo que nos permite una lectura genealógica, al poner en contacto la historicidad que disfrazan las formas actuales.

El aparato de la penalidad correctiva actúa de manera distinta (…) En cuanto a los instrumentos utilizados, no son ya juegos de representación que se refuerzan y se hacen circular, sino formas de coerción, esquemas de coacción aplicados y repetidos. Ejercicios, no signos, horarios, empleos de tiempo, movimientos obligatorios, actividades regulares, meditación solitaria, trabajo en común, silencio, aplicación, respeto, buenas costumbres.(Foucault, 1976, pp. 133-134)

De lo que se trata aquí es de un individuo sometido a reglas y órdenes, hábitos; a la obediencia de una autoridad que se ejerce continuamente sobre él y que debe funcionar automáticamente en él.

En la construcción de Saber Pedagógico, tanto en las Normales como en las Facultades de Educación, los conceptos de los pedagogos, lo que significa reconceptualizarlos y recontextulizarlos, requieren activarse pues la historicidad es la sustancia de la pedagogía, no tanto porque ésta tenga un pasado sino porque éste es legible desde la actualidad.

Referencias
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Los textos que aparecen en los anexos corresponden a los relatos de maestras y maestros, al manual de convivencia y a las escrituras encontradas en los observadores de los estudiantes.

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