EDUCACIÓN INTERCULTURAL DEL ESTUDIANTE UNIVERSITARIO: EL ENFOQUE DE FORMACIÓN HUMANÍSTICO INTERCULTURAL (II)

Isaac Iran Cabrera Ruiz
1 Profesor auxiliar de la Facultad de Psicología, Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, Villa Clara, Cuba. Licenciado en Psicología, Doctor en Ciencias Pedagógicas. Dirección electrónica: isaacicr@uclcv.edu.cu

Teresita de Jesús Gallardo López
Profesora Titular e Investigadora del Centro de Estudios de Educación de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, Villa Clara, Cuba Doctora en Ciencias Pedagógicas. Dirección electrónica: teresita@uclv.edu.cu

Revista Electrónica “Actualidades Investigativas en Educación”
Volumen 13, Número 3 Setiembre – Diciembre pp. 1-34 Este número se publicó el 30 de setiembre de 2013 ISSN 1409-4703 1
Revista registrada en los directorios:
ULRICH’S, REDIE, RINACE, OEI, MAESTROTECA, PREAL, CLASCO
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1. Ejes teórico metodológicos para una educación del estudiante universitario con enfoque de formación humanístico intercultural
1.1 Respuestas de los sistemas educativos a la interculturalidad
Los pronunciamientos de diversos foros y documentos adoptados o suscritos por organizaciones internacionales posibilitan sistematizar cuatro ejes principales que indican las respuestas de los sistemas educativos a la interculturalidad.
En primer lugar, ha sido proclamada la necesidad de contribuir, desde la educación, a crear un clima de comprensión y de respeto por las diversas culturas que componen la sociedad.

En esta línea de pensamiento, la UNESCO (1974) recomendó a sus estados miembros la promoción del estudio de culturas diferentes, de influencias recíprocas y respectivas formas de vida, para alentar una mutua apreciación de las diferencias entre ellos. Del mismo modo, la Comisión Mundial de Cultura y Desarrollo (1997) identifica la necesidad del compromiso con el pluralismo en las relaciones internacionales y en el contexto de cada nación como principales desafíos del desarrollo respecto a la dimensión cultural.

En lo que respecta a la Educación Superior, Tünnermann Bernheim (1996) explicita que esta debe brindar más y mejores respuestas a los problemas que enfrenta la humanidad y a las necesidades de la vida económica y cultural. Aspecto reconocido por la UNESCO (1998) en la Declaración Mundial sobre la Educación Superior en el siglo XXI: visión y acción, al plantear el reto de contribuir a comprender, interpretar, preservar, reforzar, fomentar y difundir las culturas nacionales y regionales, internacionales e históricas, en un contexto de pluralismo y diversidad cultural.

En segundo lugar, la educación intercultural debe centrarse en la delimitación y formación de actitudes y valores universalmente deseables y consensuados que permitan la convivencia respetuosa, la aceptación mutua, la solidaridad y la comunicación humana.

Para Muñoz Sedano (1997), la educación intercultural es apropiada para todos los centros escolares, constituyendo un principio educativo general en la formación de ciudadanos en el conocimiento, la comprensión y el respeto de las diversas culturas que las integran.

El Informe UNESCO presentado por Delors (1995), propone cuatro pilares en la educación para el siglo XXI: aprender a conocer, aprender a hacer y aprender a ser, elementos básicos para aprender a vivir juntos, como expresión integradora de la necesidad esencial de educar para la interrelación pacífica, armoniosa y comprensiva como requisito de supervivencia y desarrollo sostenible. En este sentido, Muñoz Sedano (1997) y Merino Fernández y Muñoz Sedano (1998) consideran que la educación intercultural es básicamente una educación en valores, actitudes y normas de aceptación y respeto mutuo entre las personas, cuya elección es una opción ética de la sociedad en su conjunto, de la comunidad educativa en la elaboración del proyecto educativo y curricular.

En tercer lugar, la interculturalidad demanda a los sistemas educativos la necesidad de proporcionar oportunidades para que los estudiantes comuniquen sus características personales y elementos de sus culturas, integrando las significaciones propias de los contextos sociales interculturales a su identidad.
Zabalza (1992) considera que la escuela ha de combinar el doble proceso de reforzar y enriquecer la identidad propia de cada grupo y, a la vez, crear espacios y equipamientos comunes para las interacciones. En este sentido, Sarramona (1993, citado en Vázquez, 1994) plantea que la educación intercultural ha de lograr que el educando pueda desarrollarse en el seno de su propio contexto cultural, incluyendo la posibilidad de cultivar plenamente la cultura propia como garantía de identificación personal para el sujeto y de pervivencia cultural para el grupo.

La educación intercultural asume, finalmente, el reto de promover la conciencia crítica respecto a la discriminación.</strong

La Organización de Naciones Unidas (1965) dispuso la adopción por los estados miembros de medidas en la educación, la cultura y la información para combatir, principalmente, los prejuicios relacionados con la discriminación racial, promover el entendimiento, la tolerancia y la amistad entre naciones y grupos étnicos o raciales. Al respecto, la UNESCO (1974) proclamó la necesidad de tomar acciones efectivas para contribuir al entendimiento y la tolerancia, particularmente en los campos de la educación, la cultura y la información.

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