EDUCACIÓN INTERCULTURAL DEL ESTUDIANTE UNIVERSITARIO: EL ENFOQUE DE FORMACIÓN HUMANÍSTICO INTERCULTURAL (IV)

Isaac Iran Cabrera Ruiz
1 Profesor auxiliar de la Facultad de Psicología, Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, Villa Clara, Cuba. Licenciado en Psicología, Doctor en Ciencias Pedagógicas. Dirección electrónica: isaacicr@uclcv.edu.cu

Teresita de Jesús Gallardo López
Profesora Titular e Investigadora del Centro de Estudios de Educación de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, Villa Clara, Cuba Doctora en Ciencias Pedagógicas. Dirección electrónica: teresita@uclv.edu.cu

Revista Electrónica “Actualidades Investigativas en Educación”
Volumen 13, Número 3 Setiembre – Diciembre pp. 1-34 Este número se publicó el 30 de setiembre de 2013 ISSN 1409-4703 1
Revista registrada en los directorios:
ULRICH’S, REDIE, RINACE, OEI, MAESTROTECA, PREAL, CLASCO
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1.3 El desarrollo de la concepción del mundo como centro de la educación intercultural del estudiante universitario
Cada sujeto es portador de una personalidad única e irrepetible que se origina, forma y desarrolla en su devenir histórico y social, a partir de la apropiación de la cultura en el sistema de relaciones sociales emergentes en las actividades práctico transformadoras y las relaciones comunicativas. Configuración individual de la subjetividad mediado por la educación como “proceso social complejo e histórico concreto en el que tiene lugar la transmisión y apropiación de la herencia cultural acumulada por el ser humano” (D. Castellanos Simons, B. Castellanos Simons, Llivina Lavigne, Silverio Gómez, 2001).

La educación, como proceso formativo en la universidad, expresa su unidad con el desarrollo al precisarlo, organizarlo y dirigirlo en los niveles de sistematicidad de la carrera a partir de la internalización de las influencias educativas del sujeto, teniendo en el proceso de enseñanza aprendizaje los núcleos mediacionales.

La personalidad, siguiendo la concepción desarrollada por González Rey y Mitjans Martínez (1989) y González Rey (1995, 1997), constituye la configuración de la integridad y complejidad del reflejo psicológico en un sistema de contenidos, funciones, procesos y propiedades que se manifiestan de modo simultáneo, en múltiples y disímiles formas con una función reguladora y autorreguladora. La personalidad integra aspectos estructurales y funcionales en configuraciones individualizadas como expresión de la constitución subjetiva de las distintas relaciones y actividades que caracterizan la vida social del sujeto.

Concepción de la personalidad que implica que toda relación relevante para el sujeto genera una configuración subjetiva que integra contenidos relacionados dinámicamente en torno a ella a través de sentidos. De este modo, la interculturalidad es susceptible de expresarse en una configuración subjetiva como integración de contenidos y sus expresiones funcionales respecto a la interacción entre personas o entidades culturalmente diferenciadas a partir de la actividad y las interacciones del sujeto en su vida cotidiana y especialmente a través de las influencias educativas escolarizadas.
Considerando que la educación intercultural se concibe como dimensión de la formación humanística y que el estudiante de la educación superior se encuentra en las etapas ontológicas del desarrollo correspondiente a la juventud o la adultez, se asume que su centro es el desarrollo de los aspectos de la concepción del mundo relacionados con la interculturalidad en dependencia de las características de las etapas evolutivas por las que transita el sujeto, lo cual determina además los métodos y procedimientos pedagógicos.

Tal planteamiento dentro de una concepción configuracional de la personalidad atiende a que la concepción del mundo es el objetivo principal de la educación político ideológica, una de las funciones de la formación humanística, así como la adquisición fundamental del desarrollo de la personalidad, en la juventud y que contribuye decisivamente al nivel alcanzado por la autoconciencia como neoformación principal en la adultez.

Se considera además la especificidad de la concepción del mundo como formación psicológica de mayor grado de generalidad e integración que implica su interrelación con las demás formaciones de la personalidad, reflejando, según González Rey (1983), los aspectos esenciales de formaciones psicológicas como la autovaloración, la motivación profesional y los ideales morales, en las cuales, a su vez, se manifiestan sus aspectos principales.

De este modo, la concepción del mundo como formación de la personalidad, es una cosmovisión estable, generalizada y sistematizada del sujeto que abarca al mundo, a sí mismo y al destino de su vida con una función orientadora en la medida que contribuye a la comprensión concientizada de los motivos del comportamiento y a su expresión reguladora en las diferentes configuraciones del sujeto. Siguiendo a Bozhovich (1976), González Rey (1983) y Labarrere Reyes y Valdivia Pairol (2002), se define como:

 Elaboración del sujeto de puntos de vista sobre las diferentes esferas de su vida de y el mundo en general como sistema lógico de conocimientos.
 Conforma un sistema de ideas, cosmovisiones y opiniones en forma de conocimientos y emociones con un carácter generalizado que refleja en determinada medida el mundo objetivo integrando elementos culturales, filosóficos e ideológicos
 Las fuerzas motrices de su formación se identifican con el desarrollo de la infraestructura cognitiva del sujeto (pensamiento conceptual), la motivación por elaborar un conocimiento personalizado sobre la realidad social a partir de la necesidad de autodeterminación y por las informaciones e influencias que construye como experiencia el sujeto al participar en diferentes instancia socializadoras como parte de su enrizamiento cultural.

La concepción del mundo, según Labarrere Reyes y Valdivia Pairol (2002), tiene como unidad psicológica de análisis a los puntos de vistas, que incluyen los conocimientos del sujeto y la relación que estable con los distintos hechos y fenómenos, una toma de posición ante la vida y la actuación, implicando la conjunción de conocimiento y valoración. De este modo el desarrollo de la concepción del mundo abarca como planos de expresión del sujeto lo reflexivo valorativo (la reflexión del sujeto en forma de ideas, conocimientos) y lo conductual (las expresiones del comportamiento).

Estos puntos de vista constituyen producciones simbólico emocionales que articulan sentidos subjetivos a través de representaciones que contienen los múltiples efectos de la experiencia vivida, las que se forman y expresan por medio de procesos y sistema de operaciones de naturaleza cognitiva y por las emociones emergentes de la experiencia individual y el vínculo que el sujeto establece con sus construcciones cognitivas. Puntos de vista que integran como estructura de su formación, según Labarrere Reyes y Valdivia Pairol (2002), los siguientes componentes:

 Intelectual: asociado a la asimilación por los estudiantes del sistema de conocimientos científicos y habilidades a aplicar en la práctica social.
 Motivacional: relacionado con la orientación moral de la personalidad en la representación de la realidad a partir de la estructura de necesidades, motivos, aspiraciones, ideales, intereses.
 Práctico: vinculado al aspecto volitivo para la aplicación de los puntos de vista.

Ahora bien, la formación y el desarrollo de los aspectos de la concepción del mundo relacionados con la interculturalidad implican una organización sistemática y concreta del proceso de educación intercultural, el cual, aunque define los mismos objetivos o metas para todas las etapas del desarrollo del sujeto, especifica derivaciones particulares y estructuraciones de los contenidos con diferentes grados de profundidad. Es, asimismo, un proceso dosificado en etapas y niveles educativos con una intencionalidad respecto a las cualidades y elementos estructurales de la personalidad, convirtiéndolo en un proceso continuo, gestado desde edades tempranas e influenciado por múltiples determinantes.

Los propios momentos de desarrollo del sujeto y las características de los niveles de educación escolarizada establecen etapas en el desarrollo de la educación intercultural como momentos diferenciados de continuidad, atendiendo además a la determinación de la concepción del mundo como centro de las influencias educativas. El desarrollo de los puntos de vista respecto a la interculturalidad constituye la etapa de implementación de la educación intercultural del estudiante en la educación superior como parte de la formación.

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