Infusion y procesos de pensamiento (II)

National Center for Teaching Thinking- Lessons ( http://www.nctt.net/infusion_chapter1.html )
Traducción de Aprender a Pensar
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2. Mejorar el pensamiento de los estudiantes a través de los contenidos
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El currículo contiene en sí mismo muchos contextos para enseñar a pensar. Cuando por ejemplo, al enseñar historia, explicamos no solo los hechos, sino que ponemos delante de nuestros alumnos una situación de la que ellos pueden deducir la necesidad de contrastar las fuentes de información, les estamos enseñando historia en un sentido más profundo y, además, desarrollando en ellos una capacidad que podrán poner en práctica en otros muchos contextos de la vida cotidiana.

¿Qué situación puede ser ésa? Podemos proyectar una escena de una serie o película y pedirles que redacten lo que (creen que) han visto. O pedirles que narren un hecho que les haya incumbido a todos (un suceso en el centro, un acontecimiento político o deportivo, etc.) y hacer una puesta en común. Incluso podemos llevar a cabo una discusión figurada en clase y pedir a los “testigos oculares” que se la cuenten a sus compañeros, que también habrán estado presentes.

De este modo, aprenderán a reflexionar sobre la necesidad de contrastar las fuentes de información, y sobre el hecho de que existen fuentes más fiables que otras. Adquirirán cierta perspectiva crítica que podrán utilizar no solo en la materia de historia, sino en la vida en general.

Este tipo de actividades pueden desarrollarse desde las etapas más tempranas, adaptadas al contenido, vocabulario y conocimientos de los alumnos. Lo ideal sería que los alumnos llegaran a Secundaria habituados a este tipo de tareas y habiendo adquirido ya la base de estas habilidades, pero si esto no ha sido así, los profesores de enseñanza secundaria deben iniciar a sus alumnos cuanto antes en el aprendizaje de éstas.

Este tipo de habilidades pueden enseñarse, elaborarse y reforzarse en numerosos contextos y materias de la enseñanza secundaria. Por ejemplo, a la hora de buscar información para hacer un trabajo acerca de un tema concreto, los alumnos pueden comparar libros y artículos sobre él y establecer una serie de parámetros para decidir su fiabilidad: la fecha en la que fueron escritos, el medio, el tipo de autor, si la fuente es primaria o secundaria, si es ficción o no-ficción, etc. Estos parámetros pueden ponerse por escrito y organizarse para que sirvan en otras ocasiones, quedando como un método o procedimiento para el futuro.

Otro tipo de razonamiento que es posible (y necesario, sin duda) trabajar a través del currículo es el razonamiento causal. Las causas de la Guerra Civil, los acontecimientos que desembocaron en el crack del 29, la extinción de los dinosaurios, el mal o buen juego de un equipo de fútbol…cualquier tema es una buena ocasión para que aprendan estrategias para hacer juicios bien fundados acerca de las causas de los hechos.

Por ejemplo, a través del estudio de una obra literaria, se puede intentar que los estudiantes razonen las causas de los comportamientos de los personajes de la ficción, y extraer de ello valiosas reflexiones sobre la responsabilidad. Cathy Peabody, profesora de lengua en Massachusetts, analiza con sus estudiantes la cadena de causas y efectos que lleva a la muerte de Romeo y Julieta, basándose en el texto. Teniendo en cuenta que varios personajes toman parte en la cadena causal, la profesora pregunta: ¿Quién, si lo hay, es el responsable de las muertes de Romeo y Julieta? ¿Los padres enfrentados? ¿El Príncipe? ¿Friar Lawrence? ¿Los propios amantes? ¿En qué nos basamos para responsabilizar a la gente por las cosas que ocurren? A través del examen exhaustivo de la obra, y a partir de las conclusiones extraídas por los alumnos, ellos mismos, con la ayuda de la profesora, establecen una serie de parámetros generales que intervienen a la hora de hacer un juicio bien fundado sobre responsabilidad, es decir, qué cosas consideramos cuando juzgamos a alguien responsable de algo.

Después de esto, la profesora invita a los alumnos a establecer analogías entre los hechos del texto y hechos que, en su propia experiencia, pueden haber surgido en torno a la responsabilidad y la culpa. La intención de esta última parte del trabajo es enseñarles a trasladar lo aprendido en clase a su vida cotidiana, pues es obvio que el razonamiento causal, entendido como pensar con cuidado y detenimiento las causas de un hecho determinado, es crucial para manejarse “virtuosamente” en la vida.
Esperamos que estos ejemplos sirvan para demostrar cómo la infusion de habilidades clave de pensamiento crítico añade riqueza y profundidad a los contenidos, en lugar de ir en detrimento de ellos.

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