La Educación Correcta para el Siglo XXI (III)

Por el Prof. P. Krishna

DIFICULTADES PARA IMPARTIR TAL EDUCACIÓN
Hay varias dificultades para realmente impartir tal educación. La más grande dificultad es que nosotros mismos no recibimos la correcta clase de educación. Por lo tanto no debemos mecánicamente repetir lo que sabemos. Necesitamos preguntar nuestro métodos y no meramente repetir lo que nuestros maestro y padres hicieron. Requiere de nosotros ser originales, inteligentes, creativos y no únicamente imponerse uno mismo. Nuestras mentes están condicionadas en el viejo sistema, la vieja visión, y por lo mismo nosotros mismos somos el obstáculo para lo nuevo! Uno debe ser sagaz para ser consciente de este hecho y por tanto no sólo enseñar sino también aprender a romper con el pasado.

En la nueva visión de la educación no solamente estamos tomando la responsabilidad de impartir información y habilidades sino también despertar la sensibilidad y la creatividad en los niños. No hay un método establecido para ello. Estas son cosas que no pueden ser decididas, practicadas y logradas. Sin embargo, despiertan en el niño si existe la atmósfera correcta en la escuela o en casa. Es nuestra responsabilidad crear esa atmósfera—una atmósfera de trabajo cooperativo, con gusto y amistad, trabajando duro pero sin ambición personal o ningún sentido de rivalidad, una atmósfera de apertura, de cuestionamientos, de búsqueda, y de gusto por el aprendizaje juntos. Lo cual significa que nosotros mismos debemos vivir y trabajar de esa manera. Sermonear no funciona. Un niño aprende de lo que realmente ve que está pasando a su alrededor, no de lo que hablamos en el salón de clases. Si encuentra que decimos una cosa y hacemos otra, aprenderá a hacer exactamente lo mismo. Lo cual significa que terminaremos enseñando hipocresía! Un profesor que castiga a un niño porque hace mal su suma incorrectamente no solamente está comunicándole que el fuerte pude dominar y que se debe penalizar al débil! Por tanto uno debe ser muy cuidadoso. No hay caminos cortos para impartir la educación que hemos descrito arriba. El niño absorbe los valores que él/ella ve, no los que les son platicados.

Intelectualmente nosotros los adultos podríamos saber más que el niño pero en los temas mayores de la vida enfrentamos los mismos problemas, las mismas dificultades que los niños —-problemas de aburrimiento, preocupación, miedo, hábitos, conflictos, deseos, frustraciones y violencia. Por lo tanto necesitamos aprender junto con el niño, no meramente enseñar. Demanda gran honestidad, humildad, sensibilidad y paciencia. Esa es nuestra dificultad—ser un educador que está dispuesto a aceptar que el reto y no buscar una salida fácil. No existe. Las verdades más profundas provienen de una mente reflexiva como revelaciones (insights) que no pueden ser enseñadas por otro. Uno no puede hacer nada para crear revelaciones pero no debemos bloquearlas con una mente muy activa y ambiciosa que no tiene tiempo de pararse y mirar fijamente.

CONCLUSION
La humanidad está atrapada en un gran ilusión. Piensa que puede resolver sus problemas a través de la legislación, de reformas políticas y sociales, a través del progreso científico y tecnológico, a través de más conocimiento, más riqueza, más poder y más control. Tal vez pueda resolver algunos problemas con todo esto, pero todos esos son curas triviales y temporales. Con estos métodos nosotros iremos creando nuevos problemas por un lado, por el otro trataremos de resolverlos para mantener la ilusión de progreso. El famoso humorista Ogden Nash escribió, “¡El progreso fue alguna vez lo correcto, pero continuó muy largo!” Necesitamos considerar muy seriamente esta observación. Si nosotros los seres humanos no hacemos una transformación interna, pronto pasaremos a la lista de aquellas criaturas que vivieron un millón de años más o menos, y entonces seremos seres extintos porque no se pudieron adaptarse. No es cierto aún que la evolución del mono al hombre fue un paso en la dirección de la supervivencia. Sólo el tiempo nos lo dirá. La supervivencia requiere no la inteligencia del “progreso” sino la habilidad de cooperar y amarse unos a otros para vivir en armonía con la naturaleza. La hormiga ha sobrevivido más tiempo que el hombre. Lo que necesitamos ahora no es más habilidades y eficiencia, sino mayor cohesión, mayor compasión, mayor capacidad de compartir y trabajar juntos.

La educación del siglo XXI debe por lo tanto, encargarse no del “mayor progreso” sino de una transformación interior de la conciencia del ser humano. No es que no haya sido ya señalado esto con anterioridad. Buda, Sócrates, Cristo e innumerables sabios de todas las culturas ya lo han señalado desde hace mucho tiempo. Hasta hoy hemos ignorado lo que han dicho pero hemos podido sobrevivir. No podemos darnos ya ese lujo, porque inexorablemente nos estamos encaminando a un holocausto nuclear en el que la supervivencia no valdrá la pena, si es que no es imposible. Por todo esto la cuestión ha adquirido una urgencia para la humanidad que antes no pudo haber considerado.

Al presentar la visión de una correcta educación para el siglo XXI he tomado en cuenta considerablemente la vida y el trabajo de Madam Montessori (1) y de J. Krishnamurti (2), ambos pusieron énfasis en la necesidad de educar a todos los seres humanos y no únicamente su intelecto. Fuera de esta visión, Madam Montessori desarrolló ciertos métodos y técnicas para el uso en niños pequeños porque ella misma realizó la tarea. Las técnicas y materiales que desarrolló tienen sólo significado cuando el maestro comparte su visión de la vida; ¡de otra forma el maestro puede utilizarlos para inculcar un sentido de competencia y logro entre los niños! Una escuela no es una escuela Montessori sólo porque adopta el uso de esas técnicas y materiales. La técnica no crean la visión; es la visión la que crea la técnica. Es importante encontrar esa visión de la vida y vivir realmente la vida en consonancia con ello. A menos de que la educación ayude al estudiante, el no hacerlo tendría un significado muy pequeño. Significa que debemos ser estudiantes toda la vida, vivir con preguntas de fondo y fundamentales. Una de tales preguntas es, ¿qué significa para el ser humano vivir en armonía con el orden del cosmos?

El siglo veintiuno demanda un cambio total en nuestra actitud frente a la vida y en nuestra visión de la educación.

Referencias:
(1) María Montessori – su vida y obra por E. M. Standing, Mentor de libros Omega, Londres 1957.
(2) La Educación y el Significado de la Vida – J. Krishnamurti, Gollancz, Londres 1955.
Traducción: Salvador D. Rojas
Abril 7, 2004

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