ESTILOS DE APRENDIZAJE, teorías, relaciones, estrategias, las inteligencias múltiples, la inteligencia emocional (XXXVI)

[1] Publicado en la página web: http://www.galeon.com/aprenderaaprender/vak/queson.htm

http://www.gobiernodecanarias.org/educacion/

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YO TENGO RAZÓN

El objetivo de esta actividad es ayudarte a tomar conciencia del efecto que provoca el uso de la fuerza cuando se trata de cambiar la manera de pensar en alguien.

 

Para esta actividad se necesita buscar a alguien que te ayude

 

Antes de empezar necesitas pensar en algo de lo que estés absolutamente seguro. Por ejemplo, tu edad o tu dirección.

 

La tarea de tu ayudante es leerte las frases que están a continuación, despacio, y dándote tiempo para prestarle atención a tus reacciones al oír cada frase.

 

Tu tarea es prestarle atención al tipo de reacciones que provoca en ti cada una de las frases que te dice tu ayudante.

 

Elige la idea en la que te vas a centrar y pídele que empiece cuando estés listo.

 

Recuerda, al leer las frases es importante ir dando tiempo al que escucha para que se fije en el tipo de reacciones que le provoca cada frase.

 

  • ESO ES FALSO
  • ESTÁS EQUIVOCADO
  • SOY EXPERTO EN ESTOS TEMAS Y TE ASEGURO QUE NO TIENES RAZÓN
  • NATURALMENTE SI TU LO PIENSAS SERÁ POR ALGO, PERO CREO QUE TE EQUIVOCAS
  • YA SE QUE ES COMO TU PIENSAS, PERO ME PREGUNTO SI HABRÍA OTRAS POSIBILIDADES
  • SI PUDIERAS CAMBIARLO ¿POR QUÉ LO CAMBIARÍAS PARA QUE FUERA AUN MEJOR?

 

¿Cuáles fueron tus reacciones a cada frase?

¿Qué frases te reafirmaron en tus opiniones?

¿Qué frases te provocaron una reacción de rechazo hacia el hablante?

¿Qué frases te animaron a plantearte otras posibilidades?

En suma ¿qué frases te ayudaron a encasillarte en lo que ya creías y cuáles te ayudaron a generar nuevas ideas?

 

  • TRABAJAR LAS ACTITUDES EN EL AULA

Con frecuencia los profesores hablamos de la motivación o falta de ella de nuestros alumnos y todos reconocemos que las actitudes que nuestros alumnos tienen, influyen de manera decisiva en su aprendizaje. Sin embargo, y paradójicamente, pocas veces le dedicamos tiempo a planificar las actitudes que vamos a trabajar en nuestra aula o a pensar actividades para presentar esas actitudes a nuestros alumnos.

 

Por eso, el primer paso para trabajar las actitudes en el aula es querer hacerlo, planteárselo de manera consciente.

 

El procedimiento a utilizar en el aula es básicamente el mismo que fuera de ella. Primero, tratar de entender a los alumnos con los que trabajamos y detectar las actitudes que están actuando para potenciar o impedir el aprendizaje.

 

Normalmente, cuando corregimos un error en nuestro ejercicio de nuestros alumnos no nos limitamos a indicar donde está la equivocación, sino también le indicamos la manera de hacerlo bien. En el caso de las actitudes es más importante todavía no limitarse a identificar la actitud que entorpece el aprendizaje y ofrecer siempre una actitud alternativa. No basta con pedirles a nuestros alumnos que se quieten las gafas que utilizan para ver el mundo que tenemos que ofrecerles unas de mejor graduación o de lo contrario no tendrán ningún motivo para cambiar.

 

En el cuadro siguiente he incluido algunas de las actitudes que con frecuencia me encuentro en mis alumnos y las alternativas que planteo:

 

ACTITUDES A CONTRARRESTRAR ACTITUDES A POTENCIAR
Solo hay una manera de aprender, así que cuando algo me sale mal tengo que insistir en usar el mismo método durante más tiempo. Hay muchas maneras de aprender, si la que utilizas no te da buenos resultados ha llegado el momento de buscar nuevas estrategias.
Mis compañero aprenden más rápido que yo, no debo ser muy inteligente. Cada uno de nosotros tiene su propio estilo y ritmo de aprendizaje. Todos necesitamos buscar el sistema o sistemas que nos funcionan mejor.
Se me da fatal el inglés. Yo soy así.. Las cosas se nos dan mejor o peor en función de las estrategias de aprendizaje que utilizamos, no en función de lo que seamos.
Los errores que cometo son muestra de mi fracaso. Los errores que cometo me dan información sobre los pasos a dar a continuación.
Esta asignatura es muy difícil. Es imposible conseguir resultados mejores. ¿Qué tengo que hacer la próxima vez para hacerlo mejor?
No me enteré de nada, nunca podré aprender esto. Todavía no he alcanzado el nivel que quiero, pero cada día aprendo algo nuevo.

 

En cualquier caso, la decisión de elegir una actitudes u otras, una manera de interpretar la realidad u otra, está siempre en las manos de nuestros alumnos y no en las del profesor. Lo que está en nuestras manos es ofrecerles esas otras maneras de pensar.

 

Para poder ver una nueva idea primero es necesario crearlo en el cerebro como posibilidad, especulación, hipótesis o constructo.

Edward de Bono

 

Mientras no se plantee, aunque sea como mera hipótesis, una manera distinta de entender la realidad seguiremos utilizando la que ya tenemos. Un mal mapa es mejor que no tener mapa.

 

¿Cómo podemos plantear actitudes nuevas en el aula?

Podemos ofrecer las actitudes alternativas mediante comentarios casuales durante la clase, en respuesta a los comentarios de los alumnos.

 

Muchas veces estamos tan ocupados explicando materia que nos resistimos a “perder tiempo”. En el fondo se trata de que consideremos más importante en cada momento, explicar un ejercicio, o intentar plantear nuevas actitudes.

 

Las anécdotas, cuentos e historias son buenos vehículos de presentación de nuevas actitudes. Por una parte le hablan directamente al hemisferio derecho, a nuestras emociones, al pensamiento metafórico, por la otra nos permiten presentar las ideas que nos interesan sin aludir directamente a ellas, lo que evita el posible rechazo.

 

Además en las clases de lengua podemos seleccionar textos con los que trabajamos para que incluyan tanto los aspectos lingüísticos que nos interesen como las actitudes que queramos promover en esa aula.

 

Además de las clases de lengua, las reuniones de tutoría se pueden aprovechar para realizar actividades, tanto individuales como de grupo que fomenten nuevas actitudes.

 

En cualquier caso es la forma de llevar la clase y nuestro propio comportamiento los elementos que más influencia tienen a la hora de reforzar unas actitudes u otras.

 

  • CUESTIONAR ACTITUDES

No soy capaz de hacer eso

¿Qué te haría falta para poder hacerlo?

No entiendo

¿Qué es exactamente lo que no entiendes?

El inglés es difícil

¿Para quién es difícil?

Nunca tengo buenas notas

            ¿Nunca?

No me gusta el inglés

            ¿Quieres decir que no te gusta saber hablar inglés o que no te gusta estudiar inglés?

Se me da mal esa asignatura

Porque todavía no has desarrollado buenas estrategias de aprendizaje.

No me gusta la gramática

¿Quieres decir que sólo haces cosas que te gusten?

Cometo muchos errores (por lo tanto se me da mal esta asignatura)

Estupendo, cuando uno comete errores es porque está aprendiendo.

 

  • UNA ANÉCDOTA: UN AMIGO

Hace poco me encontré a un compañero del colegio al que hacía años que no veía y nos pusimos a charlar sobre lo que habíamos hecho en estos años.

 

Mi amigo me contó que él había dejado el colegio sin acabar los estudios porque no le gustaba estudiar. Él quería viajar y conocer gente.

 

Me preguntó que a qué me dedicaba yo ahora y le conté cosas de mi trabajo y de que acaba de volver de un viaje de estudios a Inglaterra.

 

Se me quedó mirando y sólo dijo: “es curioso que yo deje de estudiar porque quería viajar, y ahora los que viajais sois los que estudiasteis, mientras que yo estoy pegado siempre al mismo sitio.

 

  • HERMANO DE HARRY

Harry y su hermano tenían casi la misma edad. Eran los dos únicos hijos de Marian y John. John tenía una tienda de esas que hay en los pueblos pequeños donde se vende un poco de todo. Marian ayudaba a su marido en la tienda y se ocupaba de las cosas de la casa.

 

Eran una familia feliz. Hasta que murió Mirian. La atropelló un conductor borracho que saltó el único paso de cebra que había en el pequeño pueblo donde vivían.

 

John y sus hijos quedaron destrozados. Sobre todo John. No podía entender lo que había pasado, le parecía tremendamente injusto. Y John empezó a beber. Al principio sólo un poco, pero después cada vez más. Beber le ayudaba a no pensar. John no quería pensar.

 

Harry y su hermano se encontraron cada vez más solos. Nadie se ocupaba de ellos, ni de hacer la comida, ni de encender la estufa, ni de lavarles la ropa. Nadie les preguntaba si había hecho los deberes ni si habían sacado buenas notas.

 

Empezaron a faltar a clase, y a pasar ese tiempo jugando en la calle. Cuando hacía frío se iban a la sala de juegos. Le sisaban a John lo que podían para poder jugar. Pero de todo se aburre uno.

 

Un día de aburrimiento decidieron robar un coche. Y lo robaron. Se la pasaron muy bien hasta que les paró un policía, al que le extrañó ver un conductor tan joven.

 

Los servicios sociales decidieron tomar cartas en el asunto y llevaron el caso a los tribunales. El juez decidió que John no era un buen padre y, lo peor de todo, que Harry su hermano eran una mala influencia el uno para el otro.

 

Así el juez los mandó a vivir a cada uno a un centro de acogida distinto. No contento con eso, les prohibió verse durante tres años.

 

Desesperados Harry y su hermano se prometieron buscarse el uno al otro en cuanto acabara el plazo impuesto por el juez. También prometieron no olvidarse el uno del otro.

 

Y pasaron los días, y las semanas, y los meses y por fin los tres años. El día que acababa el plazo impuesto por el juez, Harry estaba esperando a su hermano a la puerta de su centro.

 

Se abrazaron. Y empezaron a hablar de cómo habían pasado esos tres años.

 

Un hermano dijo:

 

“Prometí no olvidarte nunca, y lo cumplí. Pasé esos tres años esperando este día. Había gente que quiso hacerse amiga mía, pero yo no quería amigos. Me negué a participar en todas las actividades. Me ofrecieron hacerme del equipo de fútbol del centro, pero tampoco quise jugar sin ti. Llevo tres años cumpliendo mi promesa.”

 

El otro hermano lo miró con grandes ojos de asombro:

 

“Yo tampoco te olvidé nunca. Me costaba tanto estar sin ti que procuré mantenerme ocupado continuamente para que el tiempo se me pasase más rápido. Me apunté a todas las actividades que pude y aprendí muchas cosas. Ahora sé ganarme la vida. Como a ti te gustaba tanto la música decidí aprender a tocar la trompeta y pertenezco a la banda de música del centro. Hice muchos amigos y con todos hablaba de ti. Hablar de ti me ayudaba a sentirme cerca. Llevo tres años cumpliendo mi promesa.”.

 

  • HASTA AHORA, DE AHORA EN ADELANTE

Objetivos de la actividad: ayudar a los alumnos a reflexionar sobre el tipo de cualidades que necesitan desarrollar, fomentar la idea de su propia responsabilidad en ese desarrollo, presentar la idea de que los acontecimientos “negativos” son fuente de aprendizaje.

 

Materiales necesarios: una hoja de instrucciones por alumno. Trozos pequeños de papel o cartulina. Lana de colores, alfileres y un corcho donde sujetar la lana.

 

Procedimiento: repartirle a cada alumno una copia de la hoja de instrucciones que está a continuación (o copiarlas en la pizarra). Comentar las instrucciones con el grupo para resolver las posibles dudas.

 

HOJA DE INSTRUCCIONES
Vamos a empezar un nuevo curso, y con él una nueva etapa del camino, así que este puede ser un momento de pensar en lo que ya hemos andado y lo que nos espera a partir de ahora.

Trabajando de forma individual, piensa la respuesta de las preguntas siguientes. Utilizando las palabras y dibujos, ve resumiendo la información clave en trozos de papel o cartulina.

 

  • ¿Cuánto tiempo hace que empezaste el colegio?
  • ¿Cuáles son las cualidades o capacidades más importantes que has desarrollado en este tiempo?
  • ¿Qué acontecimientos y las experiencias fueron clave en el desarrollo de esas cualidades y cuándo se produjeron? (Utiliza un trozo de cartulina para cada acontecimiento).
  • ¿Qué cosas has aprendido a evitar en el futuro?
  • ¿Qué acontecimientos te ayudaron a aprender qué cosas evitar?, ¿cuándo se produjeron esos acontecimientos?
  • ¿Cómo esperas que te vaya en este curso?
  • ¿Qué cualidades o capacidades te vas a centrar a desarrollar?

Ahora coge una o más hebras de lana y úsala para representar el camino andado hasta ahora y tus expectativas en el corcho. Sujeta la lana marcando con altibajos los distintos acontecimientos y coloca las tarjetas de cartulina en los puntos clave.

 

 

Comentarios para el profesor:

La representación gráfica con lana en el corcho es importante sobre todo si se trabaja con los alumnos que favorezcan el modo de pensamiento del hemisferio derecho. La manipulación de la lana y la creación de algo que pueden ver y tocar les ayuda a convertir en significativo lo que de otra manera es, para ese tipo de alumnos, un ejercicio meramente académico.

 

  • GHANDI Y EL AZÚCAR

Una mujer fue a ver junto con su hijo a Ghandi. Ghandi le preguntó qué quería y la mujer le pidió que consiguiese que su hijo dejase de comer azúcar.

 

Ghandi le contestó: traiga usted otra vez a su hijo dentro de dos semanas.

Dos semanas más tarde la mujer volvió con su hijo. Ghandi se volvió y le dijo al niño: “deja de comer azúcar”.

La mujer muy sorprendida le preguntó: ¿por qué tuve que esperar dos semanas para usted le dijese eso? ¿Acaso no pudiese habérselo dicho hace quince días?

Ghandi le contestó: no, porque hace dos semanas yo comía azúcar.

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