¿Cómo detectar si un menor es víctima de matoneo?

ANA MARÍA CASTRO
EL TIEMPO. Bogotá, Colombia.
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El poco deseo de asistir al colegio, la falta de apetito y la tristeza son signos de ello.
Los padres de Juan Martín, un menor de 7 años que asiste a un prestigioso colegio de Bogotá, decidieron llevarlo a terapias con una psicóloga por su repentina pérdida de interés de asistir al colegio. Juan, quien en su casa es un niño alegre e inquieto por el aprendizaje, comenzó a presentar síntomas de depresión, pérdida de apetito y fobia al colegio.

Después del diagnóstico de la especialista y de una charla con la directora de grupo, sus padres se percataron de que su hijo estaba siendo acosado por dos compañeros de colegio. La temprana acción de los padres y de las directivas del colegio permitió el control de la situación sin que se generaran mayores efectos en el menor.
Como Juan, miles han sido víctimas del matoneo, un término al que hasta hace poco se le ha prestado la atención que amerita en las instituciones educativas y por parte de los padres de familia. Esta problemática viene de tiempo atrás y puede generar consecuencias negativas en el desarrollo de un menor.

“Los padres deben estar atentos a signos como la fobia escolar, el desarrollo de enfermedades, la falta de apetito y la aparición de golpes, moretones y arañazos en su cuerpo”, afirma José Guillermo Martínez, decano de la Facultad de Educación de la Universidad Javeriana y autor del libro ‘El manual de convivencia y la prevención del bullying’.

Generalmente, los niños que son víctimas de este tipo de agresión optan por el silencio y por ocultar el problema. El padre debe procurar mantener una constante comunicación con su hijo y ganarse su confianza para que el joven exprese qué es lo que le está afectando.

“Es primordial que los parientes acudan a la institución y le exijan a los directivos que se acaten las medidas y las recomendaciones que la política educativa tiene establecidas sobre temas de convivencia”, dice Martínez.

Según el experto, los niños que son más propensos a sufrir de matoneo son aquellos que tienen características diferentes a los demás.

Los que son demasiado inteligentes, introvertidos o de apariencia diferente, pueden llegar a sufrir en algún momento de una agresión. El ‘bullying’ o matoneo no distingue clases sociales.

Por otro lado, los estudiantes que practican el matoneo son menores que posiblemente han presenciado un ambiente violento en su hogar o han sufrido de algún tipo de rechazo.

En otras ocasiones son hijos excesivamente consentidos que no son formados en valores.
“Desde muy temprana edad se debe formar a los niños para que sean tolerantes, respeten las diferencias y practiquen el autocuidado para defenderse y prevenir posibles agresiones”, agrega Martínez.

Con el avance de la tecnología, han surgido otras formas de agresión como el ‘cibermatoneo’, un fenómeno reciente que se refiere al uso de los medios como el internet, las redes sociales y la telefonía móvil para ejercer el acoso psicológico.

El anonimato le permite al agresor realizar cualquier tipo de burlas como fotomontajes, videos, comentarios ofensivos, entre otros.

Ante ello, según expertos, los padres están en la responsabilidad de actuar para que su hijo no se vea afectado de estas acciones o que sea el que las propicie.

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