Las redes sociales para la enseñanza

Mariana Castiñeiras
EL OBSERVADOR. Montevideo, 02 de junio de 2014
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Las redes sociales y plataformas colaborativas están cambiando la forma de trabajo en escuelas y liceos de Uruguay y el mundo

• En el recreo de un liceo, dos adolescentes miran un celular. Señalan, se ríen y conversan. Si se mira de más cerca, se ve que están en Facebook, pero no están chateando, compartiendo fotos o jugando. En realidad, están estudiando. Si bien a simple vista las redes sociales pueden no parecer compatibles con la educación, esto es un gran prejuicio, pues son una herramienta que cada vez cobra más importancia para la enseñanza en Uruguay y por ejemplo, el Plan Ceibal tiene la suya propia.

Facebook y Twitter son las redes sociales más usadas en Uruguay y no sirven solamente para entretenerse. Si bien no se crearon para fines educativos, pueden ser fácilmente adaptadas a los objetivos didácticos con el beneficio de que se está usando una plataforma a la que los estudiantes están acostumbrados y con la que se sienten motivados.

Crear un cuento con tweets de diferentes alumnos que van haciendo sus aportes a una misma historia, compartir y comentar un video a través de Facebook, una búsqueda del tesoro en internet o un cuestionario a resolver entre toda la clase, las posibilidades son tan grandes como la imaginación del docente.

Para el profesor, incorporar las redes sociales a la clase puede ser una extensión del entorno educativo. Puede publicar información o enlaces interesantes, puede generar debate entre los alumnos o lo que se le ocurra para continuar la enseñanza fuera del aula de clase.

Sin embargo, tiene también sus contras. Facebook y Twitter son plataformas abiertas, es decir, que además del trabajo de clase se hacen muchas otras cosas y participan muchas otras personas. Además, el uso con menores es complicado, ya que se requiere que tengan más de 13 años. Para eso, están las plataformas educativas.
Diseñadas para enseñar

No es lo mismo hablar de red social que de plataforma educativa, explicó la docente y especialista en aprendizaje electrónico, Graciela Rabajoli. Si bien ambas son plataformas para el trabajo colaborativo, en el que varios alumnos pueden compartir e interactuar con diferentes contenidos, como textos, videos o imágenes, la diferencia es que las plataformas educativas están pensadas para el aprendizaje.

Un ejemplo de plataforma educativa es Edmodo. Al entrar a su página web lo primero es iniciar sesión, que se puede hacer con usuario de padre, profesor o alumno. El padre puede monitorear lo que hace su hijo sin interferir, el docente es quien controla sus grupos y puede publicar consignas para tareas que los alumnos luego pueden subir a la plataforma. Todo se hace con un funcionamiento similar al de las redes sociales, lo que resulta atractivo y motivante para los estudiantes. Además, se puede usar en computadoras, tablets y smartphones.

“Mis estudiantes se pueden comunicar conmigo, lo que es asombroso y además tiene la apariencia de una red social. Puedo poner un calendario, pedir que hagan sus tareas y ellos pueden subir los archivos, lo que reduce la cantidad de trabajo que tengo que hacer, y a ellos les gusta”, explicó Marcia Simmons, una profesora de Texas, Estados Unidos en el video de presentación de Edmodo. “Si ellos hacen los deberes y creen que están jugando, entonces me gusta”, agregó.

Más común de lo que parece

La cantidad de plataformas educativas que existen es enorme, de hecho, hasta Google anunció que lanzará la suya propia: Google Classroom. En Uruguay, algunas instituciones y profesores optaron por Edmodo. Este es el caso del colegio Saint Davids, ubicado en Pocitos. La directora de la institución, Mariana Martigani, explicó a El Observador que la idea surgió con su hija adolescente, quien usaba la plataforma para una de sus clases en el liceo Solymar 1.

Así fue que llevó la idea al colegio, donde se decidió implementarla con alumnos de 4°, 5° y 6° de escuela y para el año que viene también con los de 3°. “Los alumnos obviamente que disfrutan el uso de las plataformas, ellos ya vienen casi que genéticamente predispuestos a usarlas”, explicó. “Estamos incursionando en esta plataforma con la finalidad de acrecentar el trabajo a medida que nos vayamos haciendo más expertos”, agregó.
Pero el caso de este colegio no es el único, ya que hasta las Universidades utilizan este tipo de plataformas. En las escuelas públicas, el Plan Ceibal tiene la suya propia, Crea, que permite a los alumnos que tienen Ceibalitas acceder a los recursos que los docentes suben, revisar calificaciones y tareas e interactuar con el docente y los compañeros.

Cambio de paradigma

El concepto de red social extendida al aula rompe con el esquema de clase en el que el profesor es quien transmite la información, señaló Rabajoli. “Permiten una cantidad de cosas que ponen en cuestión el paradigma educativo clásico de los alumnos mirando las nucas de los compañeros, todos centrados en el docente”.
Sin embargo, la tecnología por sí sola no hace el cambio, “integrar la tecnología no hace que la práctica sea mejor si seguimos con metodologías antiguas con el docente en su pedestal, unos alumnos por un lado y otros por el otro” explicó la especialista.

De hecho, Edmodo no es la plataforma favorita de Rabajoli, porque, según indicó, está configurado de manera que el docente tiene el control, “le da mucho poder al docente” y esto es un problema porque no permite variar la estructura de la clase para, por ejemplo para trabajo en equipo entre estudiantes. Rabajoli sostuvo que las estructuras deben de poderse variar, “el docente puede gestionar o permitir que los estudiantes se gestionen”.
Hacia la ciudadanía digital

Es cuestión de tiempo para que las plataformas educativas pasen a formar parte de lo que el alumno lleva consigo en la mochila, si es que esto no ocurrió aún. Las plataformas educativas llevan el trabajo de clase a un nivel digital, que es el lenguaje oficial de las generaciones que se están formando.

“Tiene que ver con la evolución del niño a través de estas distintas épocas”, expuso Martigani. El uso de estas plataformas no solo ayuda a generar más motivación y cambiar la forma de trabajo en clase sino que también es, en el caso de los niños de escuela, el primer paso para ser ciudadanos digitales. “El ser ciudadano digital te abre las puertas al mundo, a la inserción laboral a la vida cotidiana”, explicó Martigani, pero es más que eso, se trata de que los estudiantes hagan buen uso de las tecnologías, que conozcan las posibilidades que internet les brinda y que tengan conocimientos para aprovecharlas. Qué mejor que empezar desde la escuela, ¿y por qué no el jardín?

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