Subrayar y resaltar no sirven a la hora de estudia

Por: Antoinette Semizo
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Quizá no exista un método universal, pero hay ciertas pautas que funcionan mejor que otras. Así lo señala “Make It Stick: the Science of Successful Learning”, un nuevo libro publicado por la Universidad de Harvard.

Muchos hábitos de estudio resultan ser contraproducentes. Creemos que subrayar y destacar o releer y repetir son métodos infalibles, incluso para algunos son la mejor forma de interiorizar los conocimientos. Sin embargo, estamos lejos de obtener un aprendizaje duradero.

“Make It Stick: the Science of Successful Learning” (Hacer que se pegue: la ciencia del aprendizaje exitoso), un nuevo libro publicado por la Universidad de Harvard, sostiene que muchas de las creencias más extendidas y las prácticas más frecuentes se encuentran radicalmente equivocadas. Basándose en los descubrimientos recientes de la psicología cognitiva y otras disciplinas, los autores ofrecen técnicas concretas para convertirse en aprendices más productivos.

Sus autores, Peter C. Brown, Henry L. Roediger III y Mark A. McDaniel, recuerdan que vivimos en una época en que se favorece el aprendizaje crítico frente a la retención de información. Se cree que lo importante no es la repetición constante, sino ser capaz de manejar la gran cantidad de conocimiento a nuestro alcance.

“Tan importante como definir el cómo se hace es definir el cómo no hacerlo. Estudiar para un examen no es una forma de aprender [aunque puede servir para pasarlo]. La memoria juega un rol en el aprendizaje, pero no de esa forma, sino de una manera mucho más sustantiva: aprender es vincular lo nuevo con el mundo que uno ya conoce (y evoca mediante la memoria); en ese sentido, lo fundamental es establecer vínculos, relaciones, conexiones entre lo que se aprende y las preocupaciones, intereses, emociones y saberes con los que uno cuenta”, sostiene César Guadalupe, profesor e investigador de la Universidad del Pacífico.

Para el especialista, lo nuevo pasa a formar parte del bagaje de lo aprendido, que, por lo mismo, puede ser movilizado (al ser evocado) en nuevas situaciones. Así, toda experiencia de lo nuevo puede derivar en aprendizajes. La lectura es una forma de experimentar nuevas cosas con un ritmo propio, reflexivo (no de inmediatez) y sin necesidad de estar físicamente en la situación que el texto muestra. Al leer, más que subrayar con un resaltador “todo lo importante”, lo que resulta vital es identificar la estructura del texto y cómo esta resuena con nuestros saberes.

Memorizar sigue siendo parte fundamental del proceso educativo y, por lo tanto, tenemos que aprender la mejor manera de retener los datos importantes que tarde o temprano necesitaremos. Para los autores, “subrayar, destacar en colores fluorescentes y releer” son prácticas que “proporcionan una falsa sensación de aprendizaje”, pero que no solo son inútiles, sino contraproducentes.

El rol del docente

“El docente es el principal responsable de preparar a sus estudiantes para que puedan rendir adecuadamente sus evaluaciones. Esta preparación debería ser en cada hora de clase y en las distintas actividades de aprendizaje propuestas, de tal manera que las evaluaciones no sean una sorpresa para el estudiante ni mucho menos una ocasión de sentir miedo y frustración”, dice Manuel Rodríguez Villegas, director de la carrera de Educación y Gestión del Aprendizaje de la UPC.

Para él, es importante destacar que el docente debería hacer instrumentos de evaluación que reten las habilidades superiores del pensamiento de sus alumnos y demuestren las competencias adquiridas. Debe plantear preguntas y actividades en que el alumno sea capaz de aplicar el conocimiento adquirido en actividades que requieran analizar, redactar, juzgar o interpretar.

¿Quién no ha pasado horas releyendo un texto con el objetivo de que las palabras se queden grabadas en su mente? Mal hecho. Es preferible dedicar menos tiempo a la lectura y más al recuerdo mental, puesto que ello refuerza la retención y facilita el recuerdo en ocasiones posteriores.

METODOLOGÍA DE ESTUDIO

Espaciar las sesiones

Si queremos retener lo aprendido, conviene espaciar las sesiones de estudio. Reposar de la lección durante cierto tiempo antes de volver a los libros.

Tomar notas a mano

La velocidad con la que se escribe influye, de una u otra manera, en la retención del conocimiento.

Dormir

Durante el sueño se consolidan los conocimientos aprendidos durante el día, por lo que es preferible dedicar menos tiempo al estudio y más al descanso.

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