SOCIOLOGÍA Y EDUCACIÓN. La perspectiva sociológica-Parte 3

Xavier Martínez-Celorrio
Profesor de Sociología de la Educación en la Universidad de Barcelona. Doctor en Sociología y antropólogo.
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1.1.2. La sociedad es una realidad estructurada e institucionalizada

Toda sociedad es una realidad histórica, estructurada y organizada y no una simple colección de individuos y familias igualados en poder, riqueza y libertades. La sociedad no es sólo una suma de individuos y grupos o partes fraccionadas de esa sociedad. Tampoco es una agrupación casual de hechos y acciones sociales.

Dado que la sociedad es previa a los individuos y aunque podamos ser individualmente únicos, buena parte de nuestras oportunidades en la vida vendrán delimitadas por el hecho de proceder de una determinada clase social, de ser hombre o mujer o de haber nacido español o marroquí. En gran medida, nuestras vidas vienen conformadas en una estructura social.

La estructura social se compone de un conjunto relativamente estable pero cambiante de codeterminaciones entre sistemas e instituciones que organizan la vida económica, social, política y cultural satisfaciendo así el conjunto de necesidades funcionales que supone la vida en común:

a) La estructura económica o conjunto de relaciones sociales de producción impuestas por el modelo de desarrollo.

b) El sistema de relaciones de desigualdad que se deriva del modelo de división del trabajo fijando así un esquema de estratificación económica y de status.

c) La estructura política o sistema de relaciones políticas y de poder, donde se dirimen luchas y conflictos de intereses, y

d) La estructura cultural o simbólica o sistema de relaciones de experiencia donde confluyen plurales sistemas de valores e identidades con normas y reglas culturales compartidas.

La educación es un componente principal de toda estructura social. Cumple una función aparentemente contradictoria. De un lado, socializa a todos en la uniformidad de patrones y valores pero a la vez diferencia a los individuos en méritos y conocimientos estratificándolos en correspondencia con la pirámide laboral que les espera. La escuela contribuye tanto a la cohesión social y normativa como a la reproducción de las desigualdades que estructuran la sociedad. Esa difícil tensión entre mantener cierta cohesión cultural y diversificar los destinos sociales caracteriza históricamente a los sistemas educativos modernos y ha resultado ser su mayor fuente de contradicciones y paradojas.

Un nuevo modelo estructural de sociedad emerge cuando los cuatro componentes descritos muestran transformaciones interrelacionadas entre sí. Actualmente, asistimos a la constitución emergente del nuevo modelo de sociedad informacional o del conocimiento, en contraste con el viejo modelo fordista de sociedad industrial. Las instituciones, pautas y convenciones sociales heredadas de la modernidad industrial están experimentando serias transformaciones, reformulándose o, incluso, desapareciendo algunas de ellas. La disolución de la institución del “pleno empleo seguro y de por vida” es un ejemplo.

La estructura social supone un diseño social institucionalizado cargado y blindado por una fuerte normatividad. Toda la vida social está constituida por normatividad, demarcando para los sujetos que pueden o no pueden hacer. Las normas sociales y convenciones nos facilitan unas reglas de juego que regulan la vida en común pudiendo estar institucionalizadas en el derecho y el sistema jurídico o bien, institucionalizadas a través en la vida cotidiana a través del control social informal. Cuando un individuo o grupo transgrede las normas sociales es interesante comprobar cómo responde el resto de la sociedad atribuyendo o no el carácter de desviada a dicha conducta.

Desde la sociología, la desviación social no es únicamente una opción individual. Fumar marihuana en la calle, perforarse la cara con piercing o aislarse a vivir en una secta pueden o no ser consideradas conductas desviadas en función siempre de cómo esté organizada moral y culturalmente una sociedad. La conducta desviada ya es un hecho social esperable en toda estructura social. Esperable y funcional, incluso. Para Durkhéim y para el enfoque funcionalista, la desviación social desempeña tres grandes funciones en toda sociedad:

a) consolida los valores y normas culturales, reafirmando continuamente el consenso común entre el bien y el mal, lo bueno y lo malo, ayudando a clarificar las barreras morales.

b) la respuesta a la desviación fomenta la cohesión social: se refuerzan los lazos morales y de solidaridad colectiva.

c) la desviación puede fomentar el cambio social: las conductas desviadas presentan alternativas al orden moral y cultural vigente pudiendo hacerlo cambiar y evolucionar. La música rock y buena parte de las culturas juveniles antaño estigmatizadas por desviadas han cumplido efectos de cambio en los sistemas de valores entre las generaciones y en la sociedad globalmente.

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