El perfil de los niños acosadores y los acosados

Brenda Zaniuk

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Los acosadores eligen a niños solitarios, de pocos amigos o recién llegados a la escuela que necesitan ser aceptados rápidamente y por ello no se oponen a nada ni nadie que pueda generarles ser segregados; cuando no encuentran una víctima entre el resto de sus compañeros; por lo general los eligen con desventajas físicas, o más pequeños, o más livianos o que no sepan pelear o sean torpes.

El acoso escolar se perpetúa porque es muy difícil identificarlo para quienes pueden hacer algo por erradicarlo. Los niños saben que existe, saben quién es el acosador y quiénes son sus víctimas, pero son asuntos de chicos, territorios, honor o culturales. Es por ello que no comparten esta información con sus educadores y padres.

Los acosadores y los acosados son los más difíciles de identificar pues el acoso no se hace frente a adultos o autoridades, de hecho, en ocasiones, el acosador evita tener como testigo a alguien que sabe lo delatará, aunque, seguramente, dispone de mecanismos para evitar el castigo.

A pesar de que un adulto difícilmente asista a una de estas “sesiones de hostigamiento” es posible identificar el perfil que, bastante a menudo, presentan ambos protagonistas, que no son perfiles exclusivos ni excluyentes, pero se presentan con mucha frecuencia.

Los acosadores son niños con problemas de autoestima que, usualmente, provienen de familias donde la violencia es empleada como medio para resolver conflictos, de padres a hijos, entre hermanos y en ocasiones, entre padres; generalmente estos niños son más grandes o fuertes que el resto del grupo, se destacan en deportes o tienen un tamaño superior a veces, por sobrepeso.

Los niños acosadores necesitan destacarse, como todos, durante una época en la que es muy importante ser alguien, reconocido y admirado por sus pares y que ronda edades entre los 11 y 14 años; pero, como no son muy listos no encuentran la manera de destacarse por otra vía. Sin embargo, como se trata de líderes carismáticos, necesitan tener una razón para ser admirados y poco les importa que esa causa esté fundada en el temor.

Generalmente se trata de chicos muy impulsivos y extravertidos, con facilidad para hacer amigos y formar grupos de afinidad donde, como encuentran mejor manera de destacarse, fomentan la violencia, arma que dominan y emplean para divertimento de su grupo de pertenencia, que le alienta y aplaude por sus actos.

Las razones por las que estos niños son abusadores pueden ser muy diversas, aunque las más usuales son la venganza de padecimientos de violencia que ellos sufrieron o sufren en otros grupos de pertenencia o incluso dentro de sus hogares; la envidia cuando vuelvan su violencia contra el niño listo, el rico, o el más lindo del grupo; aquél que tenga esas características que el reconoce como ventajas y que no tiene ni puede conseguir.

En todos los casos son chicos con dificultades para reconocer y expresar los sentimientos propios y ajenos, que se sienten oprimidos, estresados o tienen alguna dificultad que no pueden resolver y no saben cómo llamar la atención de sus cuidadores.

Muy a menudo se puede ver a los acosadores merodeando en grupos de niños de menor edad o de inferior porte, donde elige a su víctima y, en ocasiones, a sus cómplices; dado que, al ser más chicos o más débiles, le admirarán más y más rápido que sus pares, entre quienes les costaría mucho más esfuerzo diferenciarse.

En el caso de los acosados, por lo general se trata de niños tímidos o temerosos de personalidad introvertida que, usualmente son más pequeños, más débiles o torpes que la mayoría de los compañeros.

Puede tratarse de niños que pertenecen a alguna minoría dentro de la mayoría del aula, por ejemplo, de género, étnica, social o de preferencias; niños orientales, negros, o con gustos “raros”, por ejemplo un niño que en lugar de jugar fútbol patine o haga danzas o juegue al ajedrez.

Los acosadores eligen a niños solitarios, de pocos amigos o recién llegados a la escuela que necesitan ser aceptados rápidamente y por ello no se oponen a nada ni nadie que pueda generarles ser segregados; cuando no encuentran una víctima entre el resto de sus compañeros; por lo general los eligen con desventajas físicas, o más pequeños, o más livianos o que no sepan pelear o sean torpes.

En otros casos, los niños acosados son aquellos que se destacan académicamente y que han sido etiquetados como nerds” o“tragalibros” y cuyos méritos intelectuales despiertan envidia en el acosador que también quiere destacarse y ser premiado, pero no logra resolver la forma de comunicar y pedir apoyo escolar para alcanzar las metas que lo harían sentirse orgulloso y admirado.

Los niños acosados tienen un perfil de “querer esquivar los problemas” y cuando no se puede, soportarlos sin oponerse para que termine rápido, pues tienen gran necesidad de ser aceptados y acceden rápidamente a las demandas del acosador para evitar problemas o “prolongar su sufrimiento”. Estos niños no saben lidiar con las dificultades y suelen creer que la mejor manera de superarlas es soportarlas pasivamente, hasta que se acaben; cosa que el bribón jamás permitiría que ocurra.

Ocasionalmente, los niños acosados pertenecen a grupos culturales o familiares donde la violencia es rechazada, por lo que no se permite responder al maltrato sufrido y bregar porque se termine pronto.

Siguiendo la paradoja de la tolerancia de Karl Popper, donde “ser tolerante con un intolerante puede volverlo más intolerante aún”, se llega a que, cualquier actitud que el acosado adopte estará mal y será meritoria de mayor castigo.

Tanto si reacciona violentamente, aplicando el “ojo por ojo”, como que trate de “negociar” ofreciendo, por ejemplo, hacerle sus tareas, o que quiera ser racional con el acosador cuyo fundamento de violencia no puede estar más lejos de lo racional, nada detendrá al hostigador ni lo hará cambiar de parecer respecto de su intimidación.

Es este contexto el que crea un “terreno culturalmente fértil” que no solo admite y permite el accionar de un bribón sino que lo promueve; de hecho si un acosador se va del colegio por cualquier razón, y las condiciones culturales no cambian, surgirá dentro del mismo grupo, otro acosador que, probablemente, sea alguno de los secuaces del primero o bien una de sus víctimas que quiere cobrarse venganza torturando a quienes estuvieron como espectadores de los castigos a que fue sometido.

Fuente: KidSeinLos sueños (relato de un acoso)Estaya

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