3 Tipos de preguntas que como docente debes conocer. ¿Cómo debes formular una pregunta a tus alumnos?

Escrito por Santiago Moll

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Este artículo trata sobre cómo formular las mejores preguntas para obtener de tus alumnos las mejores respuestas. Unas respuestas que den pie al análisis, a la reflexión y que también sirvan para trabajar las emociones. 

  1. Preguntas abiertas. Son aquellas preguntas que no pueden responderse con un o un no. Este tipo de preguntas incide sobre lo informativo, lo descriptivo, pero también sobre lo emocional. Se trata, sin duda, del tipo de pregunta que debes fomentar en las aulas y cuando te dirijas a tus alumnos. Con este tipo de preguntas fomentas la conciencia de tus alumnos y aumentas la responsabilidad en lo que a las respuestas se refiere. Con las preguntas abiertas invitas a tus alumnos a que reflexionen. También son preguntas que te ofrecen un feedback o retroalimentación muy valiosa para con tus alumnos. Para ello debes empezar este tipo de preguntas con los pronombres interrogativos qué, cuándo… Siempre que te sea posible evita empezar con un por qué, dado que lleva consigo una crítica implícita y hace que el alumno se ponga a la defensiva.
  • ¿Qué razones tenía el personaje de esta novela para abandonar su casa?
  • ¿Cuáles son las causas de la Revolución francesa?
  • ¿Cómo describirías el estado en el que te encuentras?
  • ¿Por qué llegas tarde? (Criticas al alumno por su tardanza. Con esta pregunta generas desconfianza)
    • ¿Qué motivos han provocado que llegues tarde a clase? (Te interesas por la tardanza de tu alumno. Con esta pregunta trabajas las emociones)
  1. Preguntas cerradas. Son aquellas preguntas que se responden con un , un no o una respuesta muy corta. Son preguntas que no invitan a la reflexión, que no invitan al diálogo. Es un tipo de pregunta que debes evitar siempre que te sea posible, sobre todo, cuando se trata de hacer preguntas en momentos emocionalmente complejos. La reiteración de preguntas cerradas puede dejar entrever que estás sometiendo a un interrogatorio a tu alumno, lo que hará que se distancie de las repreguntas y adopte una posición defensiva. Además, las preguntas cerradas tienden a aburrir a los alumnos, disminuyen el nivel de atención, obtenemos poca información y no trabajan las emociones. En muchas ocasiones las preguntas cerradas son tan generales que la información que se obtiene no es significativa.
  • ¿Cómo te encuentras?
  • ¿Tienes alguna duda? (Al alumno no le estás preguntando qué dudas tienes, que es en el fondo lo que te gustaría preguntar)
  • ¿Se ha entendido?
  • ¿Te ha gustado el libro?
  1. Preguntas implícitas. Son aquellas preguntas que dan por sabidas de antemano las respuestas. Se trata de un tipo de pregunta que debes evitar, porque ya dar por hecho que el alumno no es capaz de responder por sí mismo, que no tienes ninguna confianza en la respuesta que vaya a dar. Determinadas preguntas implícitas son poco útiles para trabajar las emociones, porque en ellas no se refleja tu preocupación hacia el alumno o hacia lo que sabe el alumno. Algunas de ellas también van acompañadas de una crítica implícita.
  • ¿Seguro que se hace así?
  • ¿Lo vas a entregar de esta manera?
  • ¿Otra vez quieres ir al lavabo?
  • ¿Se puede saber de dónde vienes?
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