Educar sin escolarizar

OLGA R. SANMARTÍN Enviada especial ORBA (ALICANTE)
EL MUNDO. Madrid, 16 de febrero
 
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·         La crisis provoca que cada vez más niños estudien al margen del sistema oficial

·         Aprenden en el hogar, con madres de día o en escuelas libres

·         Entre 2.000 y 4.000 familias hacen ‘homeschooling’ en España

·         EL MUNDO visita un ‘ambiente educativo’ donde no hay currículo, ni aulas, ni profesores

  • Canta el gallo al pie de la montaña de El Castellet. El sol del mediodía se filtra entre los olivos mientras un niño da saltos en una cama elástica. Un poco más allá, dos practican skate. Otros están haciendo experimentos en el laboratorio, rodeados de pieles de serpiente, paneles de abejas y probetas con sulfato de cobre pentahidratado. Varios leen en la biblioteca y los más pequeños se entretienen en el Rincón del Maquillaje y los Disfraces. Es jueves y deberían estar en el colegio, recitando las tablas de multiplicar, reprimiendo un bostezo en un pupitre de cara a la pizarra.
  • Pero algunos de ellos no han ido a una clase convencional en su vida. Nunca han hecho un examen. No saben lo que es llegar a casa cargados de deberes. No tienen colgado en el corcho de su habitación un horario que distribuye las asignaturas. Son los niños que cada mañana, de 9.00 a 14.00 horas, acuden a Ojo de Agua, un lugar de 2,6 hectáreas en mitad del campo en Orba (Alicante) al que sus fundadores se resisten a llamar escuela.
  • Lo denominan, en cambio, “ambiente educativo” y es un espacio donde las familias que practican el homeschooling o educación en el hogar llevan a sus hijos para que estén en contacto con otros niños. Los padres se quedan fuera. Los críos no tienen pautas educativas preestablecidas y aprenden asistidos por monitores en función de sus intereses y cada uno a su ritmo. No hay currículo. No son obligados a tener asignaturas concretas, pero estudian, si quieren, Matemáticas. O Francés. O van al taller de teatro. O construyen una radio eléctrica. Son medio centenar de niños y adolescentes de entre cuatro y 17 años que conviven juntos y deciden por sí mismos cómo utilizar su tiempo. Sin profesores.
  • “Éste es un lugar donde no damos por supuesto lo que tienen que aprender los niños. El propósito es crear un entorno relajado en el que tengan oportunidad de conocerse a sí mismos y descubrir sus motivaciones vitales”, explica Javier Herrero, fundador de Ojo de Agua. “Nuestro trabajo es acompañarles para que no olviden que son capaces, que pueden afrontar sus propios retos y lograr serenidad y seguridad ante las incertidumbres del futuro. Con esta creencia de que pueden, de que son capaces, irán a cualquier parte. Cada vez es más importante no tanto lo que sabes, sino lo que sabes hacer con lo que sabes”.
  • ¿Y no les genera algo de caos tener tanta libertad, así, de repente? “Éste es el ejemplo de que, en un sitio donde no te obligan a hacer las cosas, existe una cultura del esfuerzo. Aquí hay muchas reglas. La expresión tiene un límite: el bienestar de los demás. Los niños llegan y se enfrentan a decidir qué es lo que deben hacer cada día. Esto desarrolla muchísimo la iniciativa”, responde Herrero, un pedagogo que está convencido de que “educación y escolarización no son términos sinónimos”.
  • Como él, cada vez hay más padres que optan por no escolarizar a sus hijos y les dan una educación al margen del sistema oficial a sabiendas de los riesgos legales que entraña su decisión, ya que el homeschooling, a diferencia de lo que ocurre en otros países, no está permitido en España. Las tres principales asociaciones españolas consultadas por EL MUNDO coinciden en que los recortes que ha sufrido la escuela pública han provocado que más familias se pasen a la educación alternativa, materializada en las denominadas escuelas libres, las madres de día u otras formas de educación en casa.

Las razones de las familias

Antes de la crisis, la Asociación para la Libre Educación (ALE) sólo tenía constancia de tres procedimientos abiertos en nuestro país contra padres que hacían homeschooling. Entre 2008 y la actualidad, los casos han ascendido hasta 118. “Ha aumentado el interés debido a la crisis y a los vaivenes que da la educación pública. La falta de recursos y de atención individualizada, la sensación de que no se respeta al niño y el fracaso escolar llevan a los padres a buscar cada vez más otro tipo de educación. Internet ayuda a informar y conectar a estas familias”, señala Julio Sánchez, presidente de ALE.

“Con la crisis hay más gente que no usa las guarderías y después se plantea si es necesario acudir a la escuela”, apunta Laura Mascaró, presidenta de la Plataforma por la Libertad Educativa, que añade que, desde 2013, han recibido muchas consultas de familias de Baleares que “se vieron con que el curso empezaba con varios meses de huelga educativa”. En su opinión, “el homeschooling crece porque cada vez más familias desescolarizan a sus hijos por la situación de la escuela en España”.

Hay, además, otras razones, que llevan a las familias a no escolarizar. Por ejemplo, casos de bullying, motivos religiosos o ideológicos o, simplemente, la búsqueda de nuevas pedagogías.

¿Qué piensa de todo esto el Ministerio de Educación? Un portavoz responde que “la Ley Orgánica para la Mejora Educativa (Lomce) establece que la enseñanza básica es obligatoria y gratuita para todas las personas. Por tanto, todos los alumnos en ese rango de edad (de 6 a 16 años) han de estar, necesariamente, escolarizados y asistir a un centro educativo”.

Además de la escolarización en centros ordinarios, hay otros modelos para atender a los alumnos que no pueden ir a clase. Hay aulas para circos y aulas hospitalarias, atención domiciliaria para enfermos y un centro a distancia para residentes en el extranjero, familias de vida itinerante, bailarines, deportistas o músicos. Pero no a los homeschoolers.

La respuesta administrativa

¿Y qué hace la Administración? Las comunidades autónomas tienen “comisiones de absentismo” asociadas a “comisiones locales de escolarización”, encargadas de “velar para que todos los alumnos en edad escolar obligatoria estén escolarizados y de adoptar las medidas pertinentes en caso de que se observen incumplimientos”, dice el Ministerio.

Sin embargo, en la práctica se hace la vista gorda. En un primer momento, los servicios sociales intervienen por abandono o absentismo escolar, pero el caso suele archivarse cuando los padres explican su proyecto y se comprueba que los menores no están desatendidos. De los 118 procedimientos abiertos entre 2008 y la actualidad, 60 no llegaron a la Fiscalía. De los 58 restantes, 40 terminaron sin acusación o archivándose. “Ninguna familia en España ha sido condenada nunca por educar en casa”, asegura Sergio Saavedra, responsable jurídico de ALE.

Saavedra habla de un “vacío legal” o situación de “alegalidad”, porque la ley dice que hay que ir al colegio, pero “no prohíbe expresamente la educación en casa”. Explica que “los jueces resuelven aplicando su sentido común”.

“Si los niños están bien educados, tienen las competencias básicas y un grado normal de socialización, absuelven o sobreseen. Si presentan una carencia, recomiendan u ordenan la escolarización”.

“Esto debe cambiar”, recalca. “Debe proporcionarse a los jueces una norma que aplicar, como ocurre en el resto de los sistemas avanzados de educación en todo el mundo”.

La situación en otros países

EEUU, Reino Unido, Bélgica, Francia, Austria, Suiza o Portugal permiten abiertamente el homeschooling, al contrario de lo que ocurre en España, Grecia o Alemania. Los homeschoolers se amparan bajo la Declaración Universal de Derechos Humanos -“Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos”- y otras normas internacionales de calado. Lo más lejos que se ha llegado aquí se ha materializado en la Ley de Educación Catalana, que prevé en su artículo 55 la “educación no presencial”, pero que aún está pendiente de desarrollo reglamentario. El País Vasco tiene también un decreto que dice que no debe equipararse el homeschooling al absentismo escolar.

Aunque la cifra de niños que aprenden sin escuela es reducido -las asociaciones hacen una estimación, a falta de datos, que oscila entre las 2.000 y las 4.000 familias-, el tema suscita un fuerte interés social. El documental sobre aprendizaje alternativo Enséñame pero bonito ha recibido en las últimas tres semanas 125.000 visitas en YouTube. Hasta destacados miembros de la educación tradicional reconocen que hay que hacer algo al respecto.

“Considero que se puede y se debería regular el homeschooling, preservando los derechos de los niños, como han hecho otros países más avanzados”, expresa, por ejemplo, el presidente del Consejo Escolar del Estado, Francisco López Rupérez. “Pero no creo que se haga, pues no ha llegado el momento, no está en nuestra cultura política y a la educación española se le acumulan los deberes a consecuencia de la rapidez con la que evoluciona el contexto y se suman los desafíos”.

Las asociaciones consideran que la oportunidad adecuada para la regularización hubiera sido la tramitación de la Lomce, aprobada en diciembre de 2013. De hecho, durante dos años estuvieron convenciendo a los grupos parlamentarios de que la idea no era tan disparatada. Sólo UPyD se pronunció en contra.

La oportunidad de la reforma educativa

“Lo que hicimos fue informar a los partidos. Se mostraron a favor de regularlo, de que hubiera una lista y se supiera dónde estamos. En Francia están todas las familias registradas”, cuenta Jordi Escriu, de la Coordinadora Catalana para la Regulación y el Reconocimiento del Homeschooling. Durante los encuentros en el Parlamento, albergaron bastantes “esperanzas”. Incluso hablaron de introducir una enmienda reconociendo expresamente la educación en casa y contemplando un desarrollo legal posterior. Pero, al final, no se hizo nada.

Los colectivos sienten que la Lomce ha sido “una oportunidad perdida” y se muestran “decepcionados”. No piensan que la nueva ley educativa -a pesar de que contempla pruebas externas sin las cuales no es posible obtener el título y seguir estudiando- agrave su situación, porque ellos ya se sienten fuera del sistema. Los niños no escolarizados tienen tres salidas, si quieren obtener el título de la ESO, hacer Bachillerato e ir a la universidad. Una es escolarizarse en el último curso de la ESO (4º) y seguir el camino tradicional. Otra es examinarse por libre a los 18 años, dos años después de lo habitual. La tercera es matricularse directamente en escuelas a distancia españolas que han fijado su sede en EEUU, una especie de argucia legal a la que recurren muchos padres para evitarse problemas.

“Creemos que la escuela es necesaria e imprescindible en el mundo en que vivimos”, sostiene Sergio Saavedra, “pero defendemos que también se pueda educar de otra manera”. Sin aulas, sin exámenes, sin horarios.

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