“La escuela debe acompañar, incluir a todos y no desplazar”

Para Adriana Di Nardo, directora del secundario de Entre Ríos al 2300, además de educar el desafío pasa por ayudar a los alumnos para poder graduarse. (

LA CAPITAL. Rosario,  05 de julio de 2014)

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La Escuela de Educación Secundaria Orientada Nº 433, más conocida como “Comercial Belgrano”, cumplió 80 años. Un largo tiempo en el que vivió distintos procesos educativos. “Hoy tenemos cinco divisiones a la tarde, con unos 500 alumnos y unos 200 chicos en el turno noche”, describe Adriana Di Nardo, directora de la escuela de Entre Ríos 2366, donde comparte el edificio con el Normal 3.

“Esta es una institución inclusiva, queremos que todos los jóvenes estén en la escuela, con sus problemáticas y trabajando con ellos para enfrentarlas. Muchos de nuestros alumnos vienen de barrios periféricos, algunos son vecinos del establecimiento, pero también hay quienes viven en La Tablada, Las Flores, Barrio Moreno, Zona Sur y hasta llegan de Villa Gobernador Gálvez”, explica la directiva que asumió hace cuatro años, al ser intervenida la escuela.

Admite que “hay demasiadas complicaciones afuera, pero contamos con un equipo de gestión y programas que acompañan al aprendizaje e impulsa que los chicos se gradúen. Hay un desgranamiento, que es trabajado por el plan de tutorías académicas que apuntan a recuperar a los alumnos”. Sobre las cifras de graduados, señala que en 2013 se graduaron 35 alumnos. Las tutorías y las clases de educación física se realizan en contraturno, durante las mañanas.

Dos terminalidades. Sobre los títulos con los que se gradúan los estudiantes, repasa que pertenecen a dos terminalidades muy diferentes: se reciben con el título de bachiller en administración y economía y con el de ciencias sociales y humanidades. “Por la tradición de la escuela en la formación de peritos mercantiles, el área contable es nuestro fuerte, muy ligada a la enseñanza de la informática, a la gestión comercial y a los microemprendimientos, entre otros temas. Buscamos que nuestros graduados puedan seguir sus estudios en la Facultad de Ciencias Económicas, que estén capacitados para cursar esa especialidad. Pero, dada la características del entorno social de los chicos, si bien algunos ingresan a los estudios universitarios, muchos se insertan en puestos de trabajo al terminar la escuela y también durante los últimos años de la secundaria”.

“Se trabaja para que completen los estudios, pero no todos tienen la posibilidad de cursar en la universidad. Algunos ya son padres y a otros la familia no pueden pagarles los gastos de un estudio”.

Por otra parte, afirma que la planta docente es amplia: “Tenemos unos 170 docentes, 14 asistentes escolares, 3 ayudantes de laboratorio y un equipo de gestión, con dos vicedirectores y secretaria, además de coordinadores de departamentos. Empezamos el día con una mirada del afuera de la escuela: los vicedirectores caminan el barrio y ven cómo llegan los alumnos”.

También resalta que “algunos alumnos que dejan de estudiar luego vuelven, los consejeros barriales y programas vigentes buscan recuperarlos para que terminen sus cursados. Además, formamos grupos de chicos para actuar en mediación de conflictos e implementamos becas y ayuda para el transporte”.

La directora destaca, además, la importante participación de los profesores del establecimiento en el programa de Escuela Abierta, “que consiste en una formación docente que se concreta a partir de encuentros, es de acceso gratuito y en horario laboral”.

Afirma que “se invierte mucho en educación, la Nación envía materiales y la provincia los distribuye. También se recibe apoyo de los distintos programas. Consideramos importante recuperar a los chicos en riesgo, por eso intentamos acompañarlos”.

Entramado. Sobre el aporte de los ministerios, explica que “hay un entramado muy interesante, se monitorea el comportamiento de las escuelas y un seguimiento para controlar el desempeño de todos”. Remarca: “Nunca desplazamos chicos y los padres participan en reuniones, hay encuentros de 80 ó 90 padres, ellos saben que participamos todos. Muchos padres hacen lo imposible por darles una buena educación a sus hijos”.

Di Nardo es egresada del Normal Nº 1, cursó el profesorado en educación física y es licenciada en gestión educativa. Fue vicedirectora en una escuela de Granadero Baigorria y asumió en el Belgrano en octubre de 2010. Recuerda que llegó cuando el establecimiento fue intervenido por problemas administrativos.

En su nacimiento, la escuela comercial se proponía formar jóvenes que intervengan en la creciente actividad comercial en Rosario en la década de 1940. No existían escuelas comerciales oficiales y algunos vecinos veían la necesidad de una capacitación en técnicas mercantiles, son los que organizan cursos nocturnos de auxiliares de comercio, en junio de 1934, anexos al Colegio Nacional Nº 2, para convertirse luego de un año en Escuela Nacional de Comercio de Rosario. A comienzos de los 90 pasó a la órbita provincial.

“Si bien hacia 1900 —sostiene Di Nardo— la educación delineó un proyecto de país, hoy la escuela es una de las instituciones más importantes, es la que forma a los futuros ciudadanos y profesionales, trabajadores”.

 

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