Helena López-Casares: “El docente es el gran catalizador del cambio”

 

Helena López-Casares // Periodista, coach y docente

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Periodista, coach, experta en comunicación y en habilidades directivas ¿Cuándo comenzó a interesarse por el mundo de la educación?

Desde que empecé a trabajar y comencé a preguntarme cómo habría sido la infancia y el tipo de educación de las personas conflictivas que encontraba en mi entorno. Más adelante, entré en el mundo de la formación y de la educación emocional como profesora.

Ha afirmado que el sistema escolar se ha quedado “obsoleto”, que aprendemos igual que hace años. ¿En qué basa esta afirmación?

La forma de entregar las materias no difiere demasiado de otras épocas. Se han incorporado las nuevas tecnologías en muchos casos, pero seguimos basados en el sistema de exámenes sin comprobar realmente si el alumno ha absorbido la asignatura y ha asimilado su comprensión.

Entonces, ¿no ha cambiado la educación desde que usted estudiaba hasta ahora?

Lo que ha cambiado es que el alumno ha adquirido muchos derechos y el profesor se siente indefenso en algunos casos. El profesor es la figura líder del aula y debe dar ejemplo, pero hay algo que se llama ‘límites’ y que algunos padres ya no ponen, y eso está acarreando bastantes problemas. La vida es un espacio abierto con cabida para todos. La verdadera libertad consiste en asumir que hay reglas de funcionamiento, pero sin que éstas supongan una afrenta difícil de encajar. Debemos hacer fuertes a nuestros jóvenes y eso implica poner límites y que sepan tolerar la frustración.

¿Qué le hace falta a la educación para evolucionar?

Creernos que la educación es lo que salva a las personas y sana a las sociedades. Debemos intentar extraer los talentos y ofrecer un tipo de educación que forme a personas capaces de ocuparse de sus vidas con responsabilidad y ganas.

¿Cómo pueden aplicarse sus conocimientos sobre inteligencia corporal, inteligencia emocional y coaching a este ámbito?

Con dinámicas, reflexiones, debates, trabajos, relatos… Tenemos que abrir la caja mental de los estudiantes y hacer que trabajen los elementos que la componen. Hay que animar al alumno a expresar su opinión de forma integradora, a ir más allá de los planteamientos de los libros, a cambiar el enfoque…

¿Deben entonces los profesores mejorar sus habilidades en estos sentidos?

Sí, porque el profesor es una figura esencial en la sociedad y es el gran catalizador del cambio. Es básico que el profesor trabaje para que el alumno sea parte de su experiencia de aprendizaje y para ello le debe implicar en el proceso como parte activa.

¿Cómo influye la creatividad en la educación?

La creatividad bien trabajada supone la puesta en marcha de seis habilidades: la capacidad de apartar el juicio para que emerja la semilla creativa; el arte de hacer preguntas para abrir posibilidades y pensar más allá de lo obvio; la ampliación de los límites de las cosas y de las ideas, lo que implica tolerancia; el cambio de perspectivas,  lo que supone empatía; la posibilidad de hacer asociaciones, lo que aporta flexibilidad, y la posibilidad de imaginar las consecuencias.

¿Cuál es el equilibrio al que hay que llegar entre reglas/normas y creatividad?

El hecho de que haya normas no implica necesariamente que se corte la creatividad. Precisamente, la creatividad es una metodología que implica una disciplina y una organización. Los niños sin reglas no son niños creativos, son niños dispersos y sin capacidad de concreción. Las personas creativas tienen método, dirección y objetivos.

Comenta que las herramientas sociales son las generadoras del cambio… ¿Qué tipo de herramientas son las más necesarias?

Para mí una de las herramientas más importantes del cambio es el tipo de lenguaje que utilizamos. Si estamos la mayor parte del día afirmando que las cosas son difíciles, que todo cuesta o que esto no es para nosotros, dejamos aparcada la capacidad de crear y cambiar. Debemos cuidar nuestras expresiones y agradecer más, afirmar que nos gusta la gente, que el día que tenemos por delante va a ser estupendo o  que la vida está llena de oportunidades. Un profesor con esta habilidad genera un efecto contagioso fantástico en sus chicos.

¿Cómo podemos contribuir a desarrollarlas?

Creo que es importante que decidamos si queremos tener aulas con chicos tristes que estén intentando sobrevivir o aulas alegres con chicos enamorados de la vida. Éste es el punto de arranque. A partir de ahí, los profesores tenemos que ser coherentes e incorporar estas habilidades a nuestra forma de vida.

¿Cómo debe ser el profesor que motive hacia ese cambio?  ¿Qué características o personalidad debe tener?

Como Leonardo da Vinci, que hizo de su inteligencia creadora su lema de vida. Un ser humano inquieto y profundamente observador, con una curiosidad insaciable, la habilidad para combinar la mirada del niño con la experiencia del adulto y facilidad para aplicar lo que descubría de manera concreta.  Una persona con pasión por la vida, tolerante,  que tenía la certidumbre de que todo estaba conectado y le  otorgaba al ser humano la importancia que merecía. Existen muchos Da Vinci en el mundo de la educación que están creando realidades maravillosas con los recursos de que disponen, aunque sean escasos.

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