¿La educación masiva es como una vacuna contra la ignorancia?

 

 

LA NACIÓN. Buenos Aires, 2  de julio de 2008

La educación está enferma y para curarla no hay nada más oportuno que pensar en los tratamientos y enseñanzas que da la medicina. Así lo cree el médico y educador Antonio M. Battro, precursor del desarrollo de las capacidades neurocognitivas de los niños. Está convencido de que se debe emprender con urgencia una cruzada contra la ignorancia, porque ?la ignorancia es peor que la peste?, dice.

?Todos los países acordaron los objetivos del milenio con el compromiso de asegurar, en 2015, la enseñanza primaria para todos. Hay que saturar al mundo de educación. La idea de saturación viene de la medicina: cuando se satura a una población, se la vacuna contra una enfermedad contagiosa?, explicó Battro en una entrevista con LA NACION.

Y advirtió: ?Pero no se puede vacunar a algunos: hay que vacunar a todos. La educación masiva es como una vacuna contra la ignorancia. Y hay urgencia de erradicar la ignorancia?.

Doctor en medicina por la Universidad de Buenos Aires y en psicología por la Universidad de París, Battro, de 72 años, es profesor visitante de la Universidad de Harvard y miembro de la Academia Nacional de Educación. Es uno de los investigadores que integran la Pontificia Academia de Ciencias, donde

en noviembre próximo expondrá sobre la evolución del universo, de la vida y de la inteligencia.

Autor de Hacia una inteligencia digital , escrito en colaboración con Percival J. Denham, Battro dirige el área educativa del programa Una Computadora por Niño, creado por el profesor Nicholas Negroponte en Estados Unidos y que hoy se extiende por todo el mundo.

-¿Cuáles son los desafíos prioritarios en educación?

-Hay un acuerdo universal para ofrecer a todos los chicos del mundo las mismas oportunidades de tener por lo menos una educación primaria. Es un objetivo difícil de alcanzar. Pero urgente.

-¿Se avanza en esa meta?

-En América latina ha habido grandes progresos. En otros lugares es más difícil. Es un fenómeno muy esperanzador, porque implica un cambio de escala gigantesco. El cambio más importante es la toma de conciencia de que la ignorancia es peor que las pestes.

-¿Alcanza con la cobertura de la enseñanza primaria?

-Es un piso, y no es suficiente. Pero es necesario. Se basa en una realidad: el ser humano es la única especie que además de aprender, como todos los animales, puede enseñar. De allí se deriva el enorme significado que tiene la docencia en el mundo contemporáneo. Es mucho más que una profesión. Todos los seres humanos pueden enseñar, especialmente los niños, que a partir de los cinco años enseñan naturalmente. Eso facilita mucho el proceso educativo, en particular cuando se introducen nuevas tecnologías informáticas. Se multiplica la actividad educativa en forma asombrosa. Hay países que han tomado la decisión de hacerlo en forma sistemática. El líder es Uruguay. El gobierno de Tabaré Vázquez prometió entregar a todos sus chicos y maestros una computadora portátil conectada a Internet en forma gratuita.

-¿Y lo cumple?

-Lo está cumpliendo. Las primeras 100.000 se entregan en agosto. Y cubrirá todo Uruguay en un año.

-¿Qué recepción tiene el programa en poblaciones con necesidades básicas insatisfechas?

-En todos lados hay muchísimas necesidades básicas insatisfechas. Hay que hacerlo todo en forma simultánea. Si queremos dar educación primaria a todos los chicos, tenemos que dar la educación del siglo XXI, no la del siglo XIX. No es algo que podamos postergar hasta otra generación. A veces los educadores no tenemos el sentido de urgencia que se tiene en medicina. No vemos la urgencia. No se ve que la ignorancia es peor que la peste. En cambio, un médico, si hay una epidemia, reacciona inmediatamente.

-¿Es un déficit del sistema educativo?

-No es propio del sector educativo. Se fue desarrollando en la conciencia de la humanidad y está muy ligado a la justicia y a la paz universal. No podemos permitirnos vivir en la violencia y en las guerras, y la educación es fundamental para que eso no suceda. Todos los grandes estadistas lo han percibido. Sarmiento, en un país muy pobre, percibió la urgencia de educar al soberano. Mucha gente percibe esa urgencia. Pero falta mucho.

-¿En qué medida las políticas que tienden a ampliar el acceso a la educación van en desmedro de la calidad de la enseñanza?

-Cuando se cambia de escala y se pasa de un grupo de chicos a millones, es muy difícil. Pero tenemos capacidad para resolver los problemas. Los niños necesitan tener una muy buena educación en ciencias desde la escuela primaria. Es el momento en que tienen enorme curiosidad. Y se puede hacer con muy pocos recursos. Hay que hacer un esfuerzo por enseñar ciencias en la escuela primaria. Y hacerlo bien. No se puede enseñar ciencia mal. No existe una buena ciencia, una ciencia mediocre y otra mala. La ciencia es una sola.

-¿La enseñanza de la ciencia en los primeros años es tan importante como la de matemática y lengua?

-Tendría que serlo, pero no lo es. Hay que unirlas. También hay que unirlas con la tecnología contemporánea. Por eso es tan importante que los niños tengan contacto con las computadoras en las aulas. Mejor aún: que las tengan en sus casas.

-Hace algunos años se discutía si era conveniente que los chicos usaran la calculadora en el aula.

-Cuando se introducen nuevos recursos, se los considera solamente herramientas y se los discute. Pero las computadoras no son herramientas. Son un nuevo entorno, un medio ambiente. Es mucho más que una herramienta.

-¿El aprendizaje no está condicionado cuando la escuela queda absorbida por tareas asistenciales y sociales?

-Hay que hacer las dos cosas simultáneamente, porque no se puede separar la educación de la salud. Nacen juntas. La sociedad tiene una responsabilidad muy grande. Yo trabajo en el aspecto del cerebro en la educación, como presidente de la Sociedad Internacional de Cerebro, Mente y Educación, fundada hace pocos años en la Universidad de Harvard. Se ha tomado conciencia de que se puede cuidar el cerebro humano más de lo que lo estamos haciendo. Conociendo más sobre el desarrollo del cerebro humano en la infancia podemos mejorar mucho la educación.

-¿Cómo se deberían afrontar los problemas del secundario y de la universidad?

-El cambio que hubo en el sistema universitario en el mundo es prodigioso. No dan abasto las universidades tradicionales. Yo fui profesor visitante en la Escuela de Educación de la Universidad de Harvard, y allí se ven los cambios en todos los niveles de la educación. No siempre esos cambios son favorables. Es muy difícil, pero tenemos que hacer un gran esfuerzo para cambiar la universidad, mejorarla. Una universidad que no cambiara estaría muerta.

-¿Las diferencias de índole social se van ampliando en la educación?

-Lo dice muy bien Juan José Llach: no se puede mantener el esquema de escuelas pobres para niños pobres. No puede ser. Es injusto. Y la sociedad argentina tiene recursos para mejorarlo. En muchos casos basta con que haya un modelo, un ejemplo de que eso se puede realizar, para que ese buen ejemplo cunda. Y el buen ejemplo cunde.

Por Mariano de Vedia
De la Redacción de LA NACION

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: