4 Maneras de responder ante el logro de un alumno

Santiago Moll

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La educación es tiempo. La Educación es una forma más de compartir conocimientos, experiencias y, por qué no, también logros. Sobre compartir logros trata precisamente este artículo. Se trata de un aspecto al que no siempre se le concede demasiada atención y a mí personalmente me parece trascendental. Muchos docentes no lo tienen en cuenta o no son conscientes del valor que supone dedicar tiempo a los logros de sus alumnos. De ahí la importancia de lo que Martin Seligman en su libro La vida que florece llama la psicología positiva. ¿Qué tiene que ver la psicología positiva con la forma que tienes de responder ante los logros de tus alumnos? Te lo enseño a continuación.

 

Cómo responder como docente ante los logros de un alumno.

Martin Seligman en su libro La vida que florece define cuatro formas o cuatro estilos de respuesta frente al logro. En este sentido esta entrada se centrará en el logro personal o académico de un alumno durante un momento de la jornada escolar. Al respecto, me gustaría indicar que estos cuatro tipos de reacciones son perfectamente válidos fuera del ámbito escolar.

4 Tipos de reacción y sus maneras de responder ante el logro de un alumno.

Imagínate por un momento que al inicio de la clase un alumno se acerca a ti y te dice:

– Hoy he aprobado mi primer examen de matemáticas de este curso.

Pues bien, ante este tipo de logro realizado por uno de tus alumnos, caben cuatro tipos de respuestas o reacciones:

  1. Reacción activa y constructiva. 
  • Escucha empática.
  • Toda la atención recae sobre el alumno.
  • Se pronuncia el nombre del alumno.
  • Se pide al alumno que entre en detalles, que reviva el momento que ha vivido y quiere compartir contigo.
  • Felicitación no verbal basada en el contacto en un hombro, por ejemplo.
  • Se mantiene en todo momento el contacto visual mientras se habla con el alumno.
  • La expresión del rostro refleja emoción, orgullo y alegría. Se sonríe al alumno.

Ejemplo:

– ¡Mi más sincera enhorabuena, Andrés! Estoy muy orgulloso de ti. Y estoy muy orgulloso de ti porque sé lo mucho que te has esforzado, lo mucho que has trabajado para conseguir superar el examen de matemáticas. ¿Qué nota has sacado? ¿Qué te ha dicho tu profesora? Seguro que tus padres se van a alegrar muchísimo con este aprobado. Mañana quiero saber qué te han dicho. ¡Felicidades de nuevo, Andrés!

  1. Pasiva y constructiva.
  • Se felicita al alumno. La felicitación es breve y carente de expresividad.
  • Se trata de una felicitación poco sentida e impersonal.
  • Presencia mínima de lenguaje no verbal, es decir, hay poca expresión emocional en el rostro y en el cuerpo.
  • La risa se sustituye por una leve sonrisa. Es lo que se denomina la sonrisa de Duchenne.

Ejemplo:

– Felicidades Andrés. Muy bien. 

  1. Activa y destructiva.
  • La respuesta del docente no se centra en el logro del aprobado, en el examen de matemáticas.
  • Se desvía la respuesta.
  • No se potencia el logro.
  • La respuesta continúa siendo breve.
  • No se pronuncia el nombre del alumno.
  • El docente no expresa alegría por el aprobado.
  • La respuesta se enfoca hacia emociones negativas.

Ejemplo:

– ¿Ah, sí? Bueno. ¿Será suficiente para que apruebes la asignatura de matemáticas de esta evaluación? Tienes que seguir estudiando más.

  1. Pasiva y destructiva.
  • Se ignora por completo tanto al alumno como lo que dice.
  • No hay contacto visual.
  • Mientras el alumno habla, el docente está realizando otras acciones como sacar su material de su cartera.
  • Se reprende al alumno y se le insta a que se vaya a su sitio.
  • El docente deja plantado al alumno y se dirige a otra zona del aula.

Ejemplo:

 – Ahora no tengo tiempo. Siéntate en tu sitio. 

A modo de conclusión. La apuesta por responder de forma activa y constructiva ante los logros de tus alumnos.

Como yo, seguramente te habrás identificado en una o varias formas de responder ante un logro. Si observas bien las respuestas de cada uno de estos tipos de reacciones, observarás que en  muchas ocasiones todo se reduce al tiempo que decides dedicarle a tus alumnos de forma individual. A veces tan sólo es cuestión de dedicarle menos de un minuto. Pero esos segundos en los que estás entregado en cuerpo y alma a la escucha activa del logro de tu alumno, también debes entenderlo como un segmento más de una sesión lectiva. La empatía, la escucha activa, la escucha empática, en definitiva, la psicología positiva son instrumentos realmente extraordinarios para trabajar la inteligencia emocional de tus alumnos, para reforzar su autoestima y su autoconcepto. Hay que apostar por el tiempo que se invierte en un alumno, hay que apostar por una Educación individualizada, por una Educación del tiempo. ¿Aceptas el reto?

 

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