Soy una gritona… ¿qué puedo hacer?

Antonio Esquivias

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He visto recientemente un artículo de la revista SER PADRES que trata este tema y en la búsqueda que he realizado por la web he encontrado también algunas referencias que se centran específicamente en este tema. La más conocida es la página de El Rinoceronte Naranja. Quiero hablar del tema porque no he encontrado ningún tratamiento que sea verdaderamente emocional y pienso que en este caso el enfoque emocional es el que puede resolver la dificultad.

Este es un problema que afecta a madres y padres principalmente pero en mi opinión también es muy importante en la escuela, donde los docentes tienen que trabajar precisamente para establecer relaciones de confianza con los alumnos. Y, para ser sinceros, los gritos, las salidas de tono, los enfados mal expresados no ayudan nada a esa confianza. Así que lo hago extensivo a los docentes.

Voy a partir de los 12 pasos para dejar de gritar que plantea el Rinoceronte Naranja y voy a proponer los que serían necesarios para una gestión emocional.

  • Paso 1: Reconoce que necesitas cambiar. Decide cambiar y compromete enteramente a cambiar. 
  • Paso 2: Plantéate una meta (un tiempo para estar sin gritar)
  • Paso 3: Comparte tu meta para crear responsabilidad.
  • Paso 4: Crea una red de apoyo.
  • Paso 5: Localiza tus disparadores.
  • Paso 6: Comienza a practicar lentamente.
  • Paso 7: Practica y práctica.
  • Paso 8: Mantén presente tu meta en mente
  • Paso 9: Persevera cuando grites (recomienza)
  • Paso 10: Celebra los éxitos.
  • Paso 11: Deja de gritar, Comienza a pensar, Continúa con tranquilidad.
  • Paso 12: Recuerda que no estás solo.

Ni el más rígido y severo director espiritual de los años 50 habría puesto un plan más exigente. Es plenamente voluntarista para la persona y no pasa por el conocimiento personal, algo que siempre tiene un recorrido en nuestras emociones y sentimientos. No dudo que recorriendo el proceso se obtenga un progreso personal, pero este no se persigue. Salvo el primer punto que es evidentemente común y el punto 10, celebrar los éxitos, no tiene coincidencias con un plan emocional, que se centre en la persona y su progreso personal. Bueno se podría rescatar el apoyo de la red social (puntos 3, 4 y 12), algo que evidentemente es refuerzo y no afrontamiento del problema.

Es decir no hay absolutamente nada que trabaje el centro del problema: la emoción/sentimiento que se encuentra debajo del grito. Con mucha probabilidad es una emoción de la familia del enfado/enojo como emoción básica: rabia, irritación,… cualquiera que sea. Estamos ante una emoción desadaptativa porque no adapta a la situación. Esta falta de adaptación es precisamente lo que la persona gritona percibe: que grita cuando no toca, que sus hijos (sus alumnos) no se merecen esos gritos fuera de sitio. Que además irá asociada a profundos sentimientos de culpa por hacerlo con los hijos (este es el desencadenante de iniciar el plan de cura), de sentimientos de impotencia y de carencia de autoestima (“lo he intentado muchas veces”, “no soy capaz”). En cualquier caso este es un trabajo con cada persona que va a dar muchas variaciones porque somos diferentes, es decir podría haber debajo del grito un sentimiento de la familia del miedo y no de la familia del enfado, u otros.

Es decir el punto central es la emoción que lleva a gritar y efectivamente localizar los disparadores del grito es muy importante, pero no para evitarlos, sino para entrar a fondo en nuestra emoción y reconocer la necesidad que hay en ella. Esta es la forma de desactivar la pólvora que dispara el grito.

Por eso voy a proponer un DECÁLOGO de un proceso emocional para trabajar el grito. Puedes hacerlo con alguien que te apoye, alguien que sea escuchar lo emocional o puedes hacerlo tu mism@ siendo muy honesto contigo mism@

  1. Reconoce que necesitas cambiar. Decide cambiar y compromete enteramente a cambiar.
  2. Localiza tus disparadores: las situaciones en que no consigues controlarte y gritas.
  3. Localiza la emoción y ponerle nombre. Haz este punto con los ojos cerrados en sito tranquilo donde no te interrumpan y sigue los siguientes 5 pasos:
    1. Visualiza una de esas situaciones recientes, por ejemplo la última en que no conservaste la calma y gritaste y luego te sentiste mal.
    2. Localiza la emoción que experimentas en esa situación y permítete sentirla a fondo, aunque sea profundamente desagradable.
    3. Localiza en el cuerpo la emoción que estás sintiendo. Pon la mano encima de ese sitio de cuerpo donde la sientes.
    4. Deja hablar a la emoción y recoge todos los pensamientos que salgan.
    5. Ponle nombre a la emoción. Si hay varias, que las habrá, tienes que escoger aquella emoción que se encuentra más abajo, más al fondo, no necesariamente la que tiene más energía. A veces la emoción primaria, la que indica tu necesidad está tapada por otras. Aquí por ejemplo seguro que existe un sentirse mal por gritar: esta no es la emoción primaria.
  4. A la búsqueda de las raíces del grito. Con el nombre de esa emoción recuerda otros momentos en que te has sentido igual de mal. Habla de ellos (sería importante hacerlo con alguien que te escuche de verdad). Reconstruye el proceso que te ha llevado a ser una gritona.
  5. Localiza la necesidad que está debajo de esa emoción que quizá es muy antigua en ti. Nuestras emociones indican necesidades, esta emoción que te lleva a gritar conduce a una necesidad como persona muy antigua.
  6. Establece el modo en que puedes satisfacer esa necesidad. La necesidad es la meta, establece un plan de acción.
    1. La meta debe estar temporizada, ser alcanzable, tangible y evaluable.
    2. Localiza los obstáculos que te han impedido hasta ahora satisfacer esa necesidad y plantea el modo de superarlos.
    3. Que quede establecido un compromiso concreto.
  7. Cada vez que vuelvas a gritar repite el proceso emocional con la situación que ha originado el grito. Confía en ti, persevera, hay algo tuyo muy profundo en ello y va a representar un gran crecimiento personal.
  8. Se auténtic@ y reconoce ante aquellos a los que gritas que es un problema tuyo. Pide su apoyo y su comprensión explicando lo que sea necesario para que lo entiendan. Es muy útil este compromiso con aquellas personas a las que dañamos con nuestros gritos
  9. Crea una red de apoyo también con otras personas, que te ayude a reforzar tus metas y tus motivaciones: este es un tema relacional, no quieres gritar entre otras cosas porque estás dañando tus relaciones. Una ayuda de alguien experto en gestión emocional puede ser especialmente útil.
  10. Celebra los éxitos.

 

Espero que os sea útil y os ayude a conoceros más a vosotros mismos y a tomar nota de quiénes y cómo sois. Todo verdadero crecimiento pasa por conocerse.

 

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