El reto de enseñar educación física y estimular el deporte

La Capital, Rosario Julio 2015

Los profesores Omar Grasso y Alfredo Santori reflexionan sobre el valor de educar a través del juego, en la escuela o en un club.

Paulina Schmidt

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Hacen hincapié en una actividad lúdica y motivacional, y proponen otra mirada para la enseñanza de la educación física en las escuelas. “Si nosotros estamos hoy acá es porque tuvimos profesores que nos motivaron y marcaron nuestra carrera”, señalan Omar Grasso y Alfredo Santori, profesores y licenciados en educación física. Inspirados en el aprendizaje y la manera de enseñar vóley, el deporte que los apasiona desde hace más de treinta años, lograron transmitir su experiencia en el libro “Voleibol y su práctica pedagógica”, una guía para la enseñanza de esta disciplina que también puede aplicarse a cualquier ámbito educativo. “Nuestro objetivo es que se pueda educar a través del juego y con una batería de ejercicios, a partir del desarrollo motor tanto en un espacio escolar y de iniciación, como en un club o una vecinal”, agregan respecto de su reciente publicación, un proyecto que surge luego de coordinar capacitaciones en los profesorados y diferentes municipios.

Para indagar en los aspectos que involucra hoy la educación física, destacar la función del docente dentro de la clase, el entusiasmo o no de los alumnos, las carencias que atraviesa el área, y también conocer las razones que los llevaron a escribir un libro acerca de un tema que carece casi por completo de bibliografía actualizada, los instructores de la Federación Argentina de Voleibol dialogaron con LaCapital. Como profesores del nivel primario, secundario y terciario, aseguran que la enseñanza de la educación física no escapa al análisis general de la educación, “que a diferencia de otras áreas, tiene la ventaja de educar con el movimiento de la persona, es el cuerpo y la mente de manera integral”. “Se inculca el respeto por el otro, la no competencia, el trabajo en equipo, la norma y la solidaridad, sea para jugar una popa, al handball o al vóley, y el alumno generalmente acepta las reglas en esto, algo que parece difícil por estos días en otros contextos”, destaca Omar Grasso, profesor en el Instituto Superior de Educación Física Nº 11 (Isef) y el Instituto Immanuel Kant, además de entrenador de vóley en la universidad.

Los comienzos. “Cuando los niños de nivel inicial o primer grado juegan a la popa, se desplazan o lanzan una bolsita de arena, nosotros decimos que están haciendo vóley, y empiezan con ese desarrollo que les va a servir para el futuro”. Así se refieren los docentes y definen a este deporte como “escolar por excelencia”, presente en la iniciación deportiva de los distintos niveles educativos, por tratarse de un juego que puede ser mixto, y no requiere demasiados elementos. “El vóley se hizo masivo en los últimos años, y principalmente en la provincia de Santa Fe, lo demuestra la cantidad de inscriptos que tiene esta actividad todos los años en las Olimpíadas Santafesinas”, continúa Alfredo Santori, jubilado y entrenador de la primera división femenina del Club Atlético Provincial.

Desarrollo motriz. ¿Cuáles son las ventajas de iniciar a los alumnos en una actividad física o deportiva? Un informe publicado recientemente por la Unesco (ver aparte), la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, revela que los niños y los adultos del mundo entero dedican cada vez menos tiempo a la actividad física, lo cual tiene consecuencias negativas en su esperanza de vida, su estado de salud y su capacidad para cosechar éxitos en los estudios, la vida social y el trabajo. “Toda actividad física colabora con el desarrollo motriz del chico como el equilibrio, la coordinación, el desplazamiento, el espacio y el tiempo, y tratándose del vóley, el balón marca las respuestas del alumno. Además si nos movemos seguro habrá mejor comprensión de texto, de la operación matemática y de todo lo que se refiera al aprendizaje dentro del aula”, argumentan los profesores.

La Unesco preconiza además una educación física de calidad y la formación de profesores de esta disciplina, para una vida más prolongada, saludable, satisfactoria y productiva. Grasso y Santori confirman esto y agregan que es el docente “quien motiva a los niños o adolescentes a la hora de realizar una actividad motriz y física, y el que debe además implementar recursos para que puedan más adelante continuar alguna práctica deportiva por fuera de la institución”.

Como supervisor de educación física en la Región VI, Grasso reflexiona sobre la función que cumple el profesor de esta disciplina en la escuela. “Me sorprendió gratamente la opinión y el buen concepto que tienen los directivos con respecto a la educación física, aunque a veces seamos castigados por cierta mala prensa, de que no hacemos nada o que el profesor sólo tira la pelota y propone jugar al fútbol. Hoy observo una generación de profesores comprometida y con otra intencionalidad, que trabaja más allá de su espacio, sin dudas corren buenos tiempos para el área de educación física, con docentes que se están aggiornando a las diferentes temáticas y métodos de enseñanza”, asegura con respecto a una carrera que cada vez tiene más estudiantes. Para seguir esta formación además del Isef Nº 11, tres institutos privados ofrecen esta especialidad: la Universidad Abierta Interamericana (UAI), el Instituto Immanuel Kant y el Instituto Superior General José de San Martín.

A mover el cuerpo. ¿Cómo viven los alumnos la educación física? “Siempre está el que no se quiere mover en la clase o lo considera un momento de ocio pero son los menos. En general, existe gran predisposición por parte de los chicos, que se expresan con alegría cuando el profesor de educación física llega a tomar la clase, principalmente en la primaria, y se lamentan cuando les dicen «hoy el profe no viene»”, señalan los autores del libro. “En la secundaria, en cambio, resulta diferente porque estamos atravesados por la problemática del adolescente, además no todos los chicos son iguales, por sus inquietudes y sus características. Los adolescentes generalmente se mueven poco, son sedentarios y pasan mucho tiempo pendiente de la tecnología, y resulta más difícil motivar a las chicas con el deporte, a diferencia del varón que suele tener más predisposición y si no sabe jugar, siempre lo intenta. En todos los casos, el rol del docente es determinante por su actitud frente a la clase y la motivación que genere en sus alumnos, siempre debe tener alguna chispa para contagiar más allá de su saber”, continúan.

Aspectos sociales. A veces lo que uno enseña a los futuros profesores no es la realidad de lo que van a hacer, pero esto pasa en general en los profesorados. Hoy hacemos una educación física social, por decirlo de alguna manera, porque atendemos otras cuestiones, la sexualidad, la violencia, la identidad y por esta razón es que se implementan nuevos programas dentro de la escuela”, afirma Grasso. También se refirió a la falta de infraestructura dentro de la escuela, y la ausencia de un gimnasio en algunas instituciones: “Si hay un campeón mundial de recursos es el de educación física, que a veces no dispone de un lugar adecuado para la práctica y cuando se construye una escuela nueva también se debe tener en cuenta este espacio para que sea un lugar alto, cómodo, aireado y que no tenga peligros, no sólo el salón de usos múltiples. A veces hacen un magnífico patio y colocan el mástil en el centro, o gimnasios donde las ventanas abren para adentro, son pequeñas obras que optimizan la clase”.

Pasión por la enseñanza

Los profesores que hicieron su carrera en las selecciones Rosarinas y Santafesinas e integraron el grupo de entrenadores del equipo nacional, lograron con esfuerzo plasmar todos los conocimientos adquiridos en el libro titulado “Voleibol y su práctica pedagógica: Desde el juego hacia la iniciación en la técnica y la táctica”. Esta publicación se presentó a fines de mayo en la sede de Gobierno de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), y también en otras localidades vecinas. “Si bien existe bibliografía relacionada con este deporte, siempre ha sido muy técnica y relacionada más bien con el reglamento y el entrenamiento; y no desde el aprendizaje y la enseñanza. Nuestra intención para quien aborde esta lectura es que pueda enseñar a través del juego, en un espacio escolar y de iniciación, sea en el club o una vecinal, básicamente con una batería de ejercicios y juegos, para luego abordar la técnica y la táctica”, a través del tiempo, la regla, la técnica, la táctica, la estrategia y la comunicación.

Los temas que involucra el libro son la iniciación deportiva a partir del desarrollo motor, los métodos didácticos aplicados a la enseñanza según la edad, el análisis del deporte en general y del juego desde la primera infancia hasta la adultez, para abordar más adelante la enseñanza del vóley en particular. Los autores coinciden en que el juego debe estar presente en todo momento, porque a la hora de enseñar es una herramienta importante, también consideran a este deporte como recurso inclusivo para quienes presentan alguna discapacidad. “Entendemos que el vóley no es solo un deporte para practicar en la escuela, la cancha o el alto rendimiento sino también posibilita la recuperación de algunas enfermedades”, resaltan.

Formación y horas cátedra

A partir de la ley nacional de educación Nº 26.206, se incorporaron 36 nuevas terminalidades en las escuelas secundarias orientadas y técnicas. “De este modo, la provincia de Santa Fe recuperó hace dos años el bachillerato en educación física, y tiene seis escuelas públicas con dicha terminalidad: tres en Rosario (además de las dos privadas), dos en la ciudad de Santa Fe y otra en Reconquista”. Santori y Grasso señalaron además la importancia de recuperar la Dirección Provincial de Educación Física y que coloca al área en el mismo estamento que los otros niveles de educación como inicial, primario o secundario, y permite el desarrollo de planes que ayudan a la disciplina.

Sin embargo, este logro no se traduce en la cantidad de horas destinadas a la educación física por semana, siendo para el nivel primario de dos módulos de 45 minutos, y en la secundaria de dos módulos de una hora. “Sobre todo si uno piensa en el desarrollo de habilidades motrices, pero ¿a qué profesor no le gustaría tener más horas cátedra en su materia?”, se interrogan.

 

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