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UN DECÁLOGO PARA QUE EL TALENTO, DE UNA VEZ, DESPEGUE

27 abril 2017

Javier Tourón  // Catedrático de Métodos de Investigación y Diagnóstico  en Educación,

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El futuro de las sociedades se afianza en la promoción de la excelencia de todos sus ciudadanos, desde las más tempranas edades, pero es necesario reconocer que el talento que no se cultiva puede perderse o, al menos, no alcanzar el grado de desarrollo que podría lograr con una acción educativa bien planificada.

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Es una imperiosa necesidad llevar a cabo procesos de identificación sistemáticos y periódicos, desde edades tempranas, para que ello permita intervenir estimulando el desarrollo del talento desde las edades escolares.

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Es de justicia que el sistema educativo identifique activamente a los más capaces para ofrecerles la mejor educación posible, aquella acorde con sus capacidades. Que los centros educativos conozcan el nivel de competencia de todos sus alumnos es esencial para que puedan darle, a cada uno, lo que realmente necesita.

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Establecer programas permanentes tanto presenciales como on-line dentro y, sobre todo, fuera de la escuela que fomenten el desarrollo de las más diversas capacidades y talentos, vinculándolos con las necesidades sociales de cada momento.

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Crear las condiciones para que los agentes sociales y económicos puedan intervenir en la financiación de programas de desarrollo del talento en las diversas edades, llevando el mecenazgo a niveles similares de otros países.

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Vivir de espaldas a la existencia de jóvenes con alta capacidad supone desatender en España a más de 400.000 alumnos. Esto tiene como consecuencia el déficit de personas bien formadas que puedan aportar su talento al desarrollo científico, humanístico, tecnológico, artístico, deportivo, etc. de todo el país. Como consecuencia de ello, faltan ámbitos específicos suficientes en los que puedan trabajar y desplegar todo su potencial, con lo que los mejor formados acaban buscando otros horizontes fuera de España.

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Cultivar y promover el talento es una exigencia de la igualdad de oportunidades que lleva a dar a cada uno la educación que precisa.

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Es urgente romper con los mitos y prejuicios sociales y educativos que frenan su reconocimiento y desarrollo.

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Fomentar un sistema educativo que promueva la excelencia mejorará la educación de todos. Además, favorecerá que el talento de los más capaces sea puesto al servicio de la sociedad y liderará la construcción de un futuro mejor para todos.

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Los jóvenes con talento solo podrán lograr un desarrollo intelectual y personal pleno si se les permite desplegar todo su potencial intelectual sin barreras.

 

 

Nancie Atwell: “Animo a los profesores a que nunca dejen de aprender”

26 abril 2017

Nancie Atwell / Profesora, innovadora, y ganadora del Global Teacher Prize

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¿Qué ha significado para usted ganar el Global Teacher Prize?
Ha sido el hito más importante en mis cuarenta años de carrera profesional. No tengo suficientes palabras para expresar el entusiasmo que supone haber sido la escogida entre los nueve finalistas, entre los cuales había maravillosos profesores muy comprometidos con la profesión.

Según su opinión, ¿qué importancia tiene este premio para la profesión de profesor?

Es un premio que ayuda y acompaña a incrementar el reconocimiento por parte de la sociedad hacia nuestra profesión, ya que considero que los profesores no estamos suficientemente valorados.

¿Cómo definiría a un buen profesor?

Lo primero que debe tener es un cierto nivel de conocimiento sobre la disciplina que debe enseñar, en mi caso lectura y escritura inglesa. Leo todo lo que puedo relacionado con investigaciones y métodos de enseñanza. También llevo a cabo investigaciones en mi propia clase, estudiando la forma en que leen y escriben cada uno de mis alumnos y tratando de aportar valor a mis observaciones. Desde mi punto de vista, este es el primer punto que debe tener todo buen docente.

¿Y el segundo?

Debemos conocer las particularidades de los grupos con los que trabajamos. En mi caso, doy clases a niños de 12, 13 y 14 años, y este es un periodo especial en la vida de los estudiantes. Tengo que ser inteligente para saber quiénes son esos niños, cuáles son sus motivaciones, qué les importa a esa edad… La enseñanza debe reflejar todos estos elementos. Sé que no es fácil, pero nuestra profesión es compleja, y este es el principal motivo por el cual adoro ser profesora.

¿Cuál cree que debería ser el rol de los profesores?

Los profesores deberían jugar el papel que han tenido siempre. Creo que la responsabilidad y el deleite real de enseñar es saber que tendrás una influencia, incidirás de forma positiva en la vida de tus estudiantes. Ellos sabrán, porque se lo he transmitido, la importancia que supone saber leer y escribir correctamente para convertirse en personas más grandes, más inteligentes y, por tanto, mejores.

Sus estudiantes leen una media de 40 libros al año, ¿cuál es la clave de su método?

La clave del éxito es que mis estudiantes escogen los libros que leen, tengo una enorme biblioteca con muchísimos volúmenes que he escogido y estudiado título a título. Ellos eligen lo que leerán individualmente a partir de la selección de miles de libros, lo que hace que les encante y les motive leer. Y como están motivados, leen mucho, y como leen mucho, se convierten en muy buenos lectores.

¿Qué importancia tiene para un niño leer tantos libros?

Primero de todo, que se convierten en buenos lectores. Después viven muchas experiencias y se adentran en todo tipo de culturas y personajes… Y como han adquirido muchos conocimientos a través de la lectura, saben más cosas del mundo y de su funcionamiento. Y pienso que todo esto hace que se conviertan en personas más inteligentes al estar claramente influenciadas por el  lenguaje literario.

¿Cómo pueden los profesores transmitir a sus estudiantes la pasión por la lectura? Nos puede dar algunos consejos…

Déjales leer lo que quieren leer, llena la clase de libros, rodéate de muchos títulos adecuados para el nivel de tus estudiantes. También es importante facilitarles el tiempo para leer en la escuela, para que puedan perderse en las maravillosas historias que nos aportan los libros.

¿Qué otras innovaciones en educación está llevando a cabo?
Otra de las innovaciones tiene que ver con el programa de escritura, que está relacionado con el de lectura. Como método de enseñanza, todos los estudiantes de mi escuela escogen sus temas y escriben sobre sus propias ideas, por lo que acaban tratando cuestiones que realmente les interesan y les preocupan.

¿Han llevado a cabo alguna innovación respecto a las evaluaciones?

Hace veinticinco años fundé el Centro para el Aprendizaje y la Enseñanza y hemos innovado a lo largo de todo el plan de estudios. Cuando tenemos que evaluar a los estudiantes, ellos recopilan sus trabajos de todas las asignaturas en portafolios e incorporan comentarios sobre su proceso de aprendizaje. Y en lugar de recibir un certificado de notas, los estudiantes marcan sus objetivos en cada asignatura, al igual que hacen los profesores.

Es un buen método…

Además, los alumnos llevan a sus padres a la escuela y junto a sus profesores les explican los trabajos que han desarrollado, exponen lo que han logrado y determinan lo que creen que deben trabajar y mejorar. Es un buen sistema para involucrar a los padres, ya que son un elemento clave en la educación de sus hijos.

¿Cuáles son las necesidades que deben satisfacerse con la educación?

Las necesidades de la humanidad son las mismas ahora que a lo largo de los años. Queremos que nuestros estudiantes sean cultos, buenos ciudadanos, empáticos, que se preocupen por la justicia, sean curiosos, estén motivados…

¿Nos puede explicar sus próximos objetivos?

Quiero ser una buena embajadora de la Fundación Varkey, dar lo mejor de mí para representar a la organización y a los profesores en general. A la vez que ayudar a otros docentes a gozar de una experiencia profesional como la que yo he tenido el placer de disfrutar.

¿Un último consejo para los profesores?

Animarles a que nunca dejen de aprender. Que lean sobre nuevos métodos, que indaguen en nuevas investigaciones, que sean siempre curiosos y que estén atentos a los últimos descubrimientos educativos

Roser Batllé: “Los docentes hacen grandes cosas en un anonimato injusto”

25 abril 2017

Roser Batllé // Pedagoga y emprendedora social  /// impulsora de los proyectos de aprendizaje-servicio

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¿Qué objetivos crees que persigue la educación actual?

En el debate internacional podemos diferenciar dos tendencias que creo que se corresponden a los objetivos que persigue la educación. Por un lado, vemos como hay quien pone el acento en la adquisición de talento y competencias individuales. Es obvio que sin esto no sería posible seguir el tren del progreso. La sociedad avanza muy rápido a distintos niveles y si no ponemos el acento en el talento individual podemos caer en el riesgo de que los niños y niñas queden excluidos de la sociedad avanzada.

¿Y la otra tendencia?

Por el otro lado, hay quien defiende que el mundo es muy desigual y muy injusto y que hace falta orientar la educación hacia aspectos más solidarios, porque sino se orienta hacia aquí, nos comeremos los unos a los otros en una especie de ley de la selva arbitraria. Nadie quiere que su hijo sea un egoísta ni un desconsiderado.

¿No hay un punto medio?

Ahí es donde debemos ir. Como dice nuestra filósofa Adela Cortina, no construiremos una sociedad más justa si tenemos ciudadanos mediocres. Es imprescindible que las personas que formamos la sociedad seamos competentes, cada uno en su ámbito. Competencias por un lado pero solidaridad por otro, deben ir unidos. La excelencia educativa, formativa y el compromiso social no pueden ser caminos distintos, hay que unirlos. Éste es el reto de la educación contemporánea.

¿Cómo  definirías el sistema educativo español actual?

A groso modo tiene un punto muy positivo que es su democratización, en estos momentos el porcentaje de niños y niñas que quedan fuera del sistema es reducidísimo. Esto es un gran avance respecto a épocas anteriores, pero tiene un problema y bastante grande, y es que está totalmente desactualizado. Tenemos las mismas prioridades que hace 30 años y es evidente que ya no funcionan.

¿Cómo deberíamos actualizar el sistema?

Para empezar, religando las dos tendencias que comentábamos al principio. El mercado es el que domina la escala de valores y el comportamiento de las personas.

¿Y qué crees que reclama ahora el mercado?

La tendencia dominante es responder a la propia ley del mercado, y por ahora está en auge la competitividad, la ley del más fuerte. Estamos enseñando a nuestros alumnos y alumna a perseguir su máximo beneficio, exclusivamente.
Por desgracia, la educación no es un terreno impermeable a esta tendencia tan arraigada en la sociedad.

¿Prima más la formación individual que el éxito colectivo?

Sí, en general sí. Sería injusto hacer afirmaciones muy taxativas porque junto a experiencias como las que comentamos, también existen centros, profesores y educadores que promueven otro tipo de educación. Hay muchos profesores que apuestan muy fuertemente por un cambio de paradigma en el sentido de hacer compatible una cosa con otra. Hay que ser muy cuidadoso, no se trata de excluir el talento, sino de lograr que las capacidades individuales sirvan para buscar una vida mejor para todos.

¿Existen modelos?

Sí, en América latina por ejemplo, hay una actitud que debemos aprender. Cuando preguntas a un niño español (sea cual sea su procedencia socioeconómica) porqué va a la escuela, las respuestas son muy claras: “porque me obligan”, “para aprender cosas”,  “para trabajar de mayor”, etc. Cuando trasladas la misma pregunta a un niño de alguna zona deprimida de América Latina te responde: “para levantar a mi país”.  Esto lo dice porque tiene claro que ir a la escuela no le va a servir solo a él, sino que saldrá adelante su familia, su comunidad, y en definitiva todo el país. Allí existe un fuerte espíritu comunitario que debemos importar.

¿Detectas inquietud entre los profesores por abordar un cambio en la educación?

Sí, por supuesto. Los profesores están muy atados por los curriculum que vienen impuestos desde arriba, que son muy conservadores y están desactualizados. Pero hay movimiento y hay conciencia, todo el mundo intenta hacer lo que puede. Se buscan fórmulas de hacer compatible la educación por la competencia y el talento y el compromiso social.

¿Algún ejemplo?

Sí, ejemplo de ello son los proyectos de aprendizaje servicio. Los estudiantes de todas las edades aplican lo que aprenden resolviendo problemas o retos de su entorno. En estas actividades se desarrolla el talento, la creatividad, la resolución de problemas y la cooperación entre unos y otros. Es un reto que no es únicamente personal, sino que es el colectivo y es la sociedad la que se beneficia del resultado.

Hay centros que ya ponen en práctica este tipo de proyectos.

Hay ejemplos de todo tipo. Desde escuelas que promueven el regreso de las golondrinas para que haya menos mosquitos, a programas y campañas para aumentar las reservas de sangre en los hospitales. Los retos son diversos dentro del entorno de cada centro, social, cultural, natural. Los chicos y chicas de todas las edades pueden hacer cosas para mejorar su entorno.

Si este tipo de proyecto funcionan, ¿por qué crees que no se incorporan a la educación?

En nuestro país la educación necesita cambios muy profundos, y nadie espera ya que sean rápidos. Hacerlos no será fácil pero cada vez hay más conciencia y a su vez aparecen experiencias innovadoras y brillantes. Yo he recorrido muchas escuelas y he hablado con muchos profesores, y siempre regreso a casa con una sobredosis de ilusión y confianza viendo las cosas bonitas e importantes que hacen. Los profesores son demasiado modestos y no dan la importancia que merece la tarea que desempeñan: hacen grandes cosas pero en un anonimato injusto.

¿El cambio solo se lleva a cabo dentro de las aulas?

¡No! Tenemos una comunidad involucrada en la educación, existen muchos espacios fuera de la educación reglada que se convierten en lugares preciosos donde liberar la educación más creativa y divertida y la solidaridad. Hay muchos niños que necesitan espacios como estos porque les falta un estímulo adicional que no reciben en la escuela.

¿Qué es lo que más valoras de los espacios fuera de la educación reglada?

Que en ellos  los niños y niñas encuentran espacios de superación, entornos estimulantes. Aquí se les permite romper con los roles que tienen en la escuela y encuentran compañeros de diferente edad. Es una fuente de oportunidades y de protagonizar situaciones diferentes.

 

Maria Rosa Buxarrais: “Para educar en valores no hay recetas, solo experiencias”

24 abril 2017

Maria Rosa Buxarrais / Doctora en Filosofía y Ciencias de la Educación de la Universidad de Barcelona

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La educación en valores, ¿ha cambiado mucho en los últimos años?
En los últimos años no ha cambiado mucho, sí en las últimas décadas. Los cambios sociales que se han producido en gran parte del mundo, gracias a las tecnologías y la globalización, inevitablemente han generado cambios a nivel educativo. Se ha evidenciado la importancia de la transmisión de valores después de haber transitado por un período de la Historia donde los valores (absolutos) se inculcaban en una etapa en que existía un pluralismo en las formas de concebir el mundo. Así pues, los valores no son ni absolutos ni relativos, deben ser construidos en función del contexto, es decir, son dinámicos.
Ahora resulta imprescindible una educación en valores éticos y cívicos, tales como la libertad, el respeto, el diálogo, la solidaridad y la igualdad. Deben reconstruirse los procesos educativos de manera crítica a través de prácticas que impliquen conflictos de valores y posibiliten un aprendizaje a través del diálogo y la cooperación. Así los niños y niñas serán competentes para entender el mundo que les rodea, convivir y actuar en él con criterios éticos.

¿Qué papel juegan los valores en el desarrollo de un individuo hacia su madurez y su plenitud personal y profesional?
Es evidente que los valores juegan un papel muy importante en el desarrollo de la persona, por varios motivos. Por un lado se construyen los valores a través de las relaciones entre personas, cara a cara, a partir de los sentimientos que se generan, vinculándonos unos a otros de manera que podamos enfrentarnos a la dificultades vitales. El afecto y el amor se convierten en indispensables para el desarrollo de la persona. Por otro lado, los intercambios entre personas se producen gracias a la comunicación y al diálogo, por lo que éste se convierte en un potente instrumento ético que permite la plenitud personal y profesional. También es importante tener en cuenta la realización de proyectos destinados al bien común, tan difícil de encontrar hoy en día.

¿Se tiene suficientemente en cuenta el desarrollo de las habilidades vinculadas a los valores y a la ética en los currículums educativos?
No lo suficiente. Creo que deberían tenerse más en cuenta. Sería conveniente que el profesorado no únicamente fuese consciente de su importancia, sino que planificase actividades transversales donde los valores éticos fueran explícitos. Todo el currículum podría concebirse desde el punto de vista de los valores morales. Es, por otra parte, una cuestión de procedimientos o estrategias didácticas utilizadas y actitudes.

¿Cuál considera que es la mejor forma de trabajar los valores con los niños y niñas: dedicando horas de la jornada lectiva al trabajo específico (tutorías), o integrando los valores durante el aprendizaje de otras disciplinas?
En la educación en valores no hay recetas, hay experiencias diversas. Y las experiencias no hay que tomarlas como modelos sino como posibilidades. Sin embargo, por nuestro bagaje en el campo, podemos sugerir que una de las formas –no sé si mejores- de trabajar los valores sería llevar a cabo actividades específicas donde se integren los valores, ofreciendo espacios educativos donde pueda aprender a gestionar conflictos. Las tareas curriculares deberían potenciar competencias éticas y cívicas, por lo que hay que generar espacios donde poder hablar de todo lo que preocupa al grupo, valorando la diversidad de opiniones y las razones que hay detrás. Es también muy necesario preocuparse por generar una “cultura moral” en las instituciones educativas que incida en el comportamiento de los niños y las niñas, dando forma a sus hábitos y “virtudes”.

¿Nos puede poner algún ejemplo?
Una propuesta concreta puede ser que el profesorado trabaje en equipo con la finalidad de programar actividades donde se traten cuestiones controvertidas sobre los valores en todas las asignaturas de forma transversal, proporcionando conocimientos e información relevante desde un punto de vista ético. También utilizar los espacios de tutoría para trabajar específicamente temas de educación en valores, construir una cultura moral de centro impregnada de valores, fomentar y valorar la participación de niños y niñas, abrir los centros educativos a la comunidad (implantando programas de aprendizaje-servicio, si se requiere), potenciar un estilo en el profesorado para que impulse dichos valores… Y por último, llevar a cabo una pedagogía del cuidado.

¿Cómo valora proyectos como los de aprendizaje-servicio?  
Pueden ser un vía que facilite el aprendizaje de contenidos informativos, procedimentales y actitudinales. El reto es que este tipo de actividades no queden aisladas del contexto educativo del alumnado.

En este tipo de proyectos la implicación del entorno es muy importante para lograr el éxito. ¿Cree que la sociedad está suficientemente implicada en la educación en valores?
No, la sociedad no está suficientemente implicada. Nos faltan referentes de buenas prácticas en cuestiones de ética y moral. Se nos ofrecen a través de los medios de comunicación (TV y redes sociales) modelos negativos en lugar de positivos.

La crisis en la que vivimos inmersos los últimos años ha hecho replantear algunos comportamientos adultos como, por ejemplo las pautas de consumo (hay una tendencia hacia un consumo más social, sostenible y colaborativo, una concienciación ecológica, etc.). ¿Cómo crees que puede influir esto en la educación de nuestros hijos?
Creo que esto puede tener un efecto positivo si va acompañado de otros agentes que incidan en la misma línea. Nuestra sociedad necesita personas con vínculos, redes de reciprocidad, comprometidas con el resto de miembros de la sociedad.

¿Cómo se puede trabajar desde la familia el desarrollo de este tipo de habilidades?
En la familia, como núcleo primordial de la educación, se aprenden valores éticos y pautas de comportamiento, lo que está bien o mal desde el punto de vista de los progenitores, las actitudes ante la vida, o el lenguaje, entre otras cosas. Los padres, ante todo, deben prepararse o, como mínimo, estar interesados en cómo realizar su tarea de la mejor forma posible, adaptándose al entorno de los hijos, procurando dar respuesta a las preguntas y decisiones que se plantean día a día en el contexto familiar. Además, la familia debe garantizar la seguridad emocional del niño y el joven en un clima de comunicación y de respeto, donde se fomente una pedagogía del cuidado, proporcionado a los hijos oportunidades de participación progresiva en los distintos ámbitos de decisión familiar (actividades de ocio, selección de programas de TV, consumo de TIC, etc.).

Si tuviera que definir tres líneas de trabajo o tendencias imprescindibles en la educación en valores para incentivar un cambio en la sociedad ¿por cuáles se decantaría?
En primer lugar, la pedagogía del cuidado y el desarrollo de competencias emocionales. Por otro lado, el desarrollo del talento, el autoconocimiento sobre habilidades personales, creativas y socio-morales). Por último las habilidades para el diálogo y la participación: autenticidad, respeto, crítica constructiva y apertura al cambio.

¿Por qué?
Porque si las personas nos conocemos bien, sabemos cuidar de nosotras y tenemos autoestima, sabremos cuidar de los demás y del entorno, podremos comunicarnos de la mejor manera posible aprendiendo a dialogar e incorporando valores indispensables que diseñen una sociedad justa, democrática y digna, donde las personas compartan proyectos sociales y se preocupen por el bien común.

¿Cómo educamos a nuestros hijos?

20 abril 2017

ANTONIO ESQUIVIAS

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Acaban de terminar las clases y la educación del niño vuelve de nuevo a girar de modo casi total alrededor de los padres. Los docentes mal que bien nos pasamos el día tratando de mejorar en la forma de enseñar, nos preguntamos cómo lo estamos haciendo, etc., lo tenemos planteado como una profesión y le repercuten todas las exigencias de esta. ¿Qué pasa con los padres?

El otro día, uno de estos días de una ola de calor que calcina Madrid con temperaturas superiores a 40 grados venía por la calle con mi hija Noor de 5 años como a las 5 de la tarde. Nos detuvimos en una fuente callejera para beber y yo aproveche la excusa de jugar para mojarla, algo en lo que entró directamente y ella también trataba de mojarme…  y lo conseguía. Pasó una madre con dos hijos más pequeños, uno en el carrito y el otro, de unos 4 años. Me lanzó una mirada terrible al ver la que Noor y yo estábamos montando y al ver que también el hijo de 4 años se acercó al juego y al agua. La madre le llamaba con enfado y le gritaba para que se alejase de la fuente y se acercase al carrito. Al niño le costó, pero finalmente hizo caso a su madre. Noor y yo salimos refrescados de aquella fuente, mientras el niño se alejaba sin parar de mirar lo que hacíamos.

Mi pregunta es: ¿qué pretendía esa madre alejando al hijo del agua? Me planteo el «para qué» de la madre. La mirada era de… «este adulto infantilizado va a conseguir que mi hijo vuelva a casa hecho una pena». No sé bien la intención pero lo que puedo afirmar es que procedía del mundo del adulto y no tenía en cuenta el mundo del niño.

El tema de la relación que establecemos con el hijo es fundamental igual que lo es para el docente la relación que establece con el alumno. Y es necesario establecer una relación de iguales para lo que es imprescindible tener empatía con el niño y “salir” del mundo del adulto. Como bien establece la Educación Emocional no se trata de que nuestro mundo, el mundo del adulto no esté presente, debe estarlo porque es una relación que lleva el sello de la autenticidad, sin embargo lo importante y lo que quiero señalar es que el mundo del niño también debe estar presente. Ese es el punto y para eso es necesaria la empatía y dejar entrar el mundo del niño, no seguir en nuestro mundo mental.

Para ampliar la idea me basta seguir hasta la puerta del colegio al recoger a Noor dos días antes. Había un padre que estaba enfadado con su hijo: «¡Tú a mí me vas a respetar!, ¡Te voy a enseñar respeto!». Aquí respeto no significa una ofensa a la dignidad del padre, sino sencillamente respeto a las órdenes del padre. Respeto es el establecimiento de una jerarquía: el padre manda y el niño obedece. Tampoco hay empatía con el niño, ya que la empatía se produce en una relación de iguales, en una relación jerárquica no hay empatía. Hay de nuevo el mundo del adulto que le ha caído como un estallido al niño que salía con sus juegos con los otros compañeros en el último momento de la escuela.

Me atrevo a decir que son poquísimas las veces, que se pueden contar con los dedos de una mano, que a lo largo de todo un año es necesario poner límites a un niño de ese modo, y desde luego nunca dando por ofendido el propio respeto. Respeto aquí emocionalmente es de la familia del miedo, es un respeto que significa miedo a su padre, y ese no es el respeto que necesita un niño. Entrar en los miedos es entrar en las relaciones de desigualdad y en las distancias personales, es seguir sin conocer al hijo, conocimiento que solo se consigue por la empatía.

Resumo: educación de los hijos significa relaciones de igualdad y empáticas. Significa también autenticidad. Significa querer conocer el mundo del niño, el de sus intereses y el de sus emociones y sentimientos.

 

“Con la música siento que puedo hacer muchas más cosas”

19 abril 2017

Germán Getino es ciego y cursa el primer año del profesorado de la disciplina.

Paulina Schmidt

La Capital, Rosario, junio 2015

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Germán podría estudiar psicología, historia o abogacía, otra carrera que no implicara un desafío tan grande para alguien que no ve, sin embargo eligió el profesorado de música. “Cuando uno encuentra los recursos para hacerlo, deja de ser difícil. Hasta ahora voy bien, mis compañeros me graban las fotocopias de algunas materias, y enseguida me incluyen si tenemos que hacer un trabajo grupal. Al principio, pensaba que no iba a poder, y acá estoy”, expresa respecto a una especialidad que requiere además del estudio y compresión de las partituras. Sensible, alegre y encantador, agradece la oportunidad de contar su experiencia, reflejar sus sentimientos y demostrar que es posible cursar un estudio superior.

Antes de entrar a clases, el estudiante mantuvo una charla con La Capital sobre cuáles son las herramientas que facilitan su aprendizaje, si son suficientes los recursos tecnológicos, si se siente incluido o necesita mayor recurso humano que colabore en su enseñanza y en la de muchos otros alumnos no videntes que desean ingresar a la universidad o a un terciario.

Acompañamiento.Germán Getino tiene 25 años, toca el piano y cursa primer año en el Instituto Superior del Profesorado de Música 5.932 “Gustavo Guastavino”, dependiente de la Dirección Provincial de Educación Artística del Ministerio de Innovación y Cultura de la provincia de Santa Fe. Casi todos los alumnos y profesores conocen a Germán, lo acompañan a tomar el colectivo todas las noches y también lo ayudan con el material de estudio.

La carrera de profesor de música, que se estudia en Santa Fe al 1100, tiene una duración de cuatro años y su título es de validez nacional. “Con la música siento que puedo hacer muchas cosas, estudiar, crear y en un futuro recibirme de profesor. Me gusta trabajar con niños y sueño con valerme de todas mis capacidades para enseñar, no para sentarme a dar una clase sino para hacerlos participar, pero sé que no puedo apresurarme porque este es mi primer año en la carrera”, admite y siente que no siempre todos entienden su forma de ser y pensar.

En la escuela. Germán cursó la primaria y la secundaria en el Complejo Educativo Solís. “Terminé en el año 2009 en esa Escuela de Enseñanza Media Particular Incorporada (Eempi), se me hacía pesado para estudiar y eran muchas materias”, dice y también destaca que su mamá ha sido la única persona que siempre lo ayudó con sus estudios y tareas. Germán vive con ella y su hermano de 17 años, desde que sus padres se separaron.

En su paso por la escuela, conoció a muchas maestras, siempre se integró con facilidad al grupo, y asistió a varios campamentos durante los primeros años de la primaria. Germán, al igual que la mayoría de los chicos ciegos, compartía el cursado entre el Complejo Solís, acompañado por una maestra integradora y la Escuela Especial para Niños Ciegos. “Cuando repetí 4º grado, comencé a cursar matemática y lengua en la especial y el resto de las materias en la común, así me manejé hasta 7º grado”, recuerda. Para la lectoescritura, siempre se guió con la máquina de escritura Braille, y ahora está aprendiendo a escribir con la pizarra, una tabla pequeña, más liviana y fácil de trasladar.

Las docentes integradoras también acompañaron su educación durante la secundaria: “Al principio no cumplía con las tareas, a veces me olvidaba o no tenía ganas. Mi mamá me ayudaba a resumir, y luego me grababa las lecciones, siempre me costaron más lengua e historia”. Al finalizar esta etapa, se inscribió en el Centro de Rehabilitación Braille (España 528), donde aprendió a movilizarse solo y trasladarse en colectivo.

Como toca el órgano desde chico, incluso se anima a improvisar alguna melodía o letra, para dedicársela a un amigo o familiar, se decidió a estudiar piano o canto. “La primera vez que vine a la escuela de música, me acompañó mi mamá, porque todavía no me manejaba solo. Primero quise anotarme en canto pero como no pude por mi voz, entonces empecé a estudiar piano, y ya terminé 3º año intermedio”. Acostumbrado a las instalaciones de la Escuela Provincial de Música, este año se inscribió en el profesorado de música, que funciona en el mismo lugar. Algunos profesores señalan que tiene oído absoluto para la música, pero él bromea y dice que “no quiere agrandarse”.

Musicografía. La musicografía Braille es el sistema que utilizan las personas ciegas para estudiar la escritura musical. Germán aprende musicografía Braille de la mano del profesor y músico Guido Maranzana, uno de los pocos que enseña esta especialidad en Rosario, además de Arnaldo Grilli, profesor en el Centro Braille, ambos ciegos y dispuestos a dejar la posta a las nuevas generaciones. “Para enseñar música a una persona ciega, también hay que saber Braille”, señalan quienes colaboran con este aprendizaje en el intento de facilitar la comprensión y modalidad de estudio de la música.

Germán describe cómo hace cada vez que tiene que estudiar música o entender una partitura. “Recibo las fotocopias y luego me ayuda una chica que estudia piano en la Siberia, ella colabora desinteresadamente conmigo, lee las notas musicales, me dicta los silencios entre compases, y luego lo escribo en braille. También me sirve que los profesores graben la digitación de las partituras para estudiar en mi casa con el teclado”. Esta modalidad le indica dónde colocar los dedos y le resulta mucho más sencillo. “Cada uno elige cómo aprender, y de qué forma se siente más cómodo”, dice el joven fanático de la música italiana.

Desafíos. Con la simpleza de cualquier otro chico y la complejidad de alguien que ha sido ciego de nacimiento, tuvo que aprender a sobreponerse de las dificultades que se le presentaban en el camino: repetir un año en la escuela primaria, terminar la secundaria con otro grupo de compañeros, incluso aceptar que alguien podía molestarse con el ruido de su máquina de escribir, y hasta asumir en algunos casos la indiferencia.

“Muchos profesores todavía no saben cómo manejarse conmigo, algunos tardaron varias clases en asumir mi presencia, porque la realidad es que tanto el nivel terciario como universitario no está preparado para los ciegos”, aunque reconoce en especial a dos profesoras que lo ayudan en los comienzos de esta nueva etapa y facilitan su trabajo y desempeño en clase: María Angélica Bustos, docente de lenguaje musical, y Carina Cabo, de teoría del currículo y didáctica. “Son unas genias porque encontraron la manera de enseñarme”, y asume que a veces le cuesta más coincidir con los profesores hombres.

Dispuesto a reflejar su experiencia educativa tanto como la social, Germán relata otras situaciones de la vida diaria. “En la calle, por ejemplo, siento que a mucha gente no le importa nada, está distraída cuando paso a su lado, a veces no te ven y te chocan. También están quienes me acompañan o los choferes de colectivo que casi siempre me indican dónde debo bajarme”, se explaya y señala la falta de mantenimiento de las veredas del centro, con baldosas levantadas y raíces de árboles que sobresalen y dificultan su traslado. “Trato de ser amable pero a veces siento que no te devuelven lo mismo. De todos modos, nada me quita las ganas de continuar manejándome solo, donde me propongo llegar lo consigo”.

Amistades y proyectos.  A Germán no le cuesta integrarse, conoce gente a través de las redes sociales, y también tiene varios amigos ciegos. “A mí me da lo mismo ser amigo de alguien que ve o que no, la diferencia radica en que alguien ciego te transmite su experiencia y te enseña cosas”. El joven afirma que nunca se sintió discriminado, “depende de uno integrarse —confiesa— y a la vez sentirse integrado”, aunque todavía considere no estar preparado para el mundo del trabajo y el encuentro con otra gente.

“Mi mamá está contenta y conforme con lo que hago pero le gustaría que trabaje. Hice un curso de computación y capacitación laboral en Cilsa, donde aprendí a utilizar el Word, pero prefiero por ahora seguir estudiando, lo cual no sé si es bueno o malo”.

Cuando no estudia, Germán entrena en un gimnasio cerca de su casa, acompañado por un personal trainner, y dice que por ahora no tiene novia.

Recursos para estudiantes no videntes

Una persona ciega accede a la computadora a través de programas lectores de pantalla, que por medio de una voz sintética reproducida por los parlantes de la PC, transmiten la información que aparece en pantalla. Cualquier texto digitalizado en la computadora (diarios digitales, documentos de Word, planillas de Excell, páginas web accesibles) puede ser leído y editado por una persona con discapacidad visual, algo que hasta hace pocos años era imposible de imaginar. Los magnificadores permiten navegar en internet, comunicarse por correo electrónico, chatear, escribir textos, leerlos, hacer cálculos, etcétera utilizando el mismo “lenguaje” y las mismas herramientas que las personas videntes.

Existen voluntariados de lectura que ofrecen colecciones de libros en audio grabados y narraciones en vivo de obras literarias, materiales de trabajo y estudio. En Rosario, surgió en el año 1994 con el apoyo del Mucar (Movimiento de Unidad de Ciegos y Amblíopes de Rosario), el Servicio de Lectura Accesible en la Biblioteca Argentina y en la Biblioteca Estrada, ambas municipales; y desde 2006 la actividad de producción de textos accesibles se inició en la Universidad Nacional de Rosario (UNR) como una actividad extensionista y académica.

¿Dónde se produce bibliografía accesible? Programa de Tutorías, de la Secretaría Académica de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), Maipú 1065 2º piso oficina 210, teléfono 4201279, correos: tutoriasacademica@unr.edu.ar,

tutoriasaccesibilidadunr@gmail.com – Servicio de Lectura Accesible, de la Biblioteca Argentina Dr. Juan Alvarez Municipalidad de Rosario. Pte. Roca 731, tel. 4802701. bib-accesible@rosario.gov.ar

La meta de lograr la autonomía

La profesora en educación especial y directora del Centro de Rehabilitación Luis Braille, Mariel Massari, reflexiona sobre el acompañamiento que reciben las personas con discapacidad visual dentro del aula, la autonomía que son capaces de lograr y los recursos tecnológicos que facilitan su inclusión. Massari también ha sido maestra integradora de Germán Getino en la primaria. “Como siempre le gustó la música eso nos ayudó bastante tanto para la comprensión de matemática como de lengua, así fuimos incorporando algunas actividades entretenidas y enriquecedoras”, destaca, la docente durante 17 años en la Escuela Especial para Niños Ciegos.

“Cualquier joven o adolescente que haya adquirido las herramientas necesarias en su paso por la primaria y la secundaria no tendría que presentar dificultades al ingreso a un terciario o una universidad”, analiza. Para la directora, además dicta clases en el profesorado de educación especial con orientación en ciegos y disminuidos visuales (Instituto Superior Nº 16), no existen barreras educativas a la hora de estudiar. “El avance de la tecnología permite que las personas con discapacidad visual no se atrasen con los materiales, porque los profesores generalmente los envían por internet. Y si un estudiante quisiera ingresar en la universidad y no tuviera el equipamiento en su casa, podría recurrir a la Biblioteca Estrada o la Argentina, que prestan servicio para personas no videntes. Cuando logran apropiarse de todos los recursos disponibles, y asumen su discapacidad, se dan cuenta que pueden hacer las mismas cosas que alguien vidente. Con un teléfono celular, por ejemplo, logran mayor autonomía y tienen acceso a casi todo, porque disponen de GPS y un sistema operativo de Android configurado para la accesibilidad de las personas ciegas. La lectoescritura también resulta más sencilla si utilizan la máquina de escribir en Braille y por supuesto la netbook”, remarca.

Agrega que hace mucho que se logró integrar a las personas con discapacidad visual y que, a diferencia de otras discapacidades, no presentan problemas para la comunicación si saben pedir ayuda: “Algunas veces sucede que la familia no asume la discapacidad, no acompaña ni genera confianza. Y muchas personas no se acercan a una persona ciega porque no saben cómo tratarla o no lo integran por desconocimiento. Otros dicen «más vale no relacionarme para no comprometerme». Nuestra misión es que puedan lograr la mayor autonomía posible”, sostiene al referirse a la institución que dirige y que funciona al igual que cualquier escuela pública.

La tarea por una educación inclusiva

Si la oferta de bibliografía general en formatos accesibles para personas con ceguera o disminución visual como el texto digital, el texto en audio o el texto en Braille es limitada, mucho más lo es la bibliografía universitaria. Esto obedece a razones tales como la especificidad, los localismos y la necesidad de permanente actualización. Las técnicas informáticas son de uso cada vez más generalizado y masivo entre las personas con discapacidad visual y generan un impacto trascendente con respecto a su inclusión laboral, social y educativa. Sin embargo las instituciones de educación superior tanto públicas como privadas no cuentan con la infraestructura necesaria y suficiente como para garantizar el acceso y permanencia de este colectivo.

Los servicios de producción de textos accesibles están fundamentados en el derecho de las personas con discapacidad de “tener acceso a la educación superior, la formación profesional, la educación para adultos y el aprendizaje durante toda la vida sin discriminación y en igualdad de condiciones con las demás”, tal como lo establece la Convención Internacional sobre los derechos de las personas con discapacidad (ley 26.378)

Estos servicios que se multiplican cada vez más en diversas universidades públicas de nuestro país, tienen por objetivos: facilitar el acceso y permanencia de los estudiantes con discapacidad visual y movilidad reducida en los distintos niveles educativos, a través de la oferta de bibliografía accesible; capacitar en herramientas tecnológicas e informáticas a personas con o sin discapacidad; concientizar sobre la importancia social de facilitar el acceso a la ciencia y a la tecnología, achicando la “brecha” cada vez mayor entre segmentos sociales; trabajar en red e interdisciplinariamente con las diversas Ongs locales sobre discapacidad, y con otros espacios públicos y privados; e incorporar la problemática de las personas reducidas en su comunicación por diversos factores, en las currículas y programas de las carreras universitarias, para evaluar formas de comunicación y lenguajes alternativos de manera creativa y solidaria.

La ejecución de estos proyectos aporta un gran capital cultural no sólo a las personas con discapacidad, sino a toda la comunidad universitaria. Da cuenta de una universidad solidaria, inclusiva y accesible, con oportunidades para todos sus integrantes. Tal como reza la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, ratificada por nuestro país el 9 de junio de 2008, las discapacidades ya no pertenecen a las personas sino a los contextos sociales, por lo tanto es hora que las universidades incorporen esta temática a sus agendas, realicen los ajustes razonables y apuesten a formar profesionales que conozcan las problemáticas reales de la sociedad y obren en consecuencia.

Teresa Montero
/ Integrante del Programa de Tutorías de Accesibilidad para Personas con Discapacidad Visual de la  Universidad Nacional de Rosario (UNR). Coordinadora del Voluntariado “Leer sin Ver: Abrir libros con otros sentidos”, de la Biblioteca Argentina Municipal Dr. Juan Alvarez. Quedó ciega hace quince años y le faltan cuatro materias para recibirse de abogada.

 

Pensar en los jóvenes

18 abril 2017

“La escuela no es ya el templo del saber”, leo en las primeras páginas de “¿Chicos aburridos? El problema de la motivación en la escuela” (Cecilia Bixio, 2006). “Hay que repensar su lugar en el mundo”. “Inventar otra vez la escuela, ver que la sociedad ha cambiado profundamente y que la escuela tiene que cambiar”. “Habitar este nuevo mundo es ser capaces de inventar nuevas teorías y nuevas prácticas, y ponerles nuevas palabras. Porque habitar el mundo es habitar en el lenguaje, y si no logramos habitar en el lenguaje quedamos mudos y desconcertados”. “Nuestras certezas han quedado desconcertadas, sorprendidas, confundidas, nuestras instituciones han quedado apabulladas, oscurecidas, descalificadas”. “Educar es transmitir una experiencia cultural de una generación a otra, abrirle las puertas de acceso a la cultura, ayudarlo a pensar y permitirle el espacio de debate y discusión”. “Concebir la educación como creación y ya no como mera reproducción, repetición”. “La cuestión de la motivación es un problema colectivo, social, a construir en el aula y en la escuela. Y lo que está en juego es el deseo de enseñar y aprender”.

Mientras recorro las páginas del libro me pregunto qué busco. Tal vez desentrañar el origen de un malestar compartido por unos cuantos. Me pregunto también por mi deseo.

¿Qué necesitan de nosotros los jóvenes? ¿Qué herramientas podemos ofrecerles?

Probablemente acompañarlos en su búsqueda de algo desconocido. Pero también sumarlos a nuestra propia búsqueda. Mi deseo es seducir a los jóvenes, mostrarles que los necesitamos despiertos, formados, dispuestos a crear con ingenio nuevos caminos.

Poner a disposición de ellos nuestras lecturas, nuestros hallazgos, las certezas y los cuestionamientos, para inventar juntos las herramientas que nos permitan atravesar las dificultades de un tiempo convulsionado. Quizás así no haya tantos chicos aburridos y más aliados y cómplices en la tarea de comprender y transformar nuestro mundo.

Laura Di Lorenzo

Coordinadora de Homo Sapiens Ediciones

 

Pensar en los jóvenes

18 abril 2017

“La escuela no es ya el templo del saber”, leo en las primeras páginas de “¿Chicos aburridos? El problema de la motivación en la escuela” (Cecilia Bixio, 2006). “Hay que repensar su lugar en el mundo”. “Inventar otra vez la escuela, ver que la sociedad ha cambiado profundamente y que la escuela tiene que cambiar”. “Habitar este nuevo mundo es ser capaces de inventar nuevas teorías y nuevas prácticas, y ponerles nuevas palabras. Porque habitar el mundo es habitar en el lenguaje, y si no logramos habitar en el lenguaje quedamos mudos y desconcertados”. “Nuestras certezas han quedado desconcertadas, sorprendidas, confundidas, nuestras instituciones han quedado apabulladas, oscurecidas, descalificadas”. “Educar es transmitir una experiencia cultural de una generación a otra, abrirle las puertas de acceso a la cultura, ayudarlo a pensar y permitirle el espacio de debate y discusión”. “Concebir la educación como creación y ya no como mera reproducción, repetición”. “La cuestión de la motivación es un problema colectivo, social, a construir en el aula y en la escuela. Y lo que está en juego es el deseo de enseñar y aprender”.

  Mientras recorro las páginas del libro me pregunto qué busco. Tal vez desentrañar el origen de un malestar compartido por unos cuantos. Me pregunto también por mi deseo.

¿Qué necesitan de nosotros los jóvenes? ¿Qué herramientas podemos ofrecerles?

Probablemente acompañarlos en su búsqueda de algo desconocido. Pero también sumarlos a nuestra propia búsqueda. Mi deseo es seducir a los jóvenes, mostrarles que los necesitamos despiertos, formados, dispuestos a crear con ingenio nuevos caminos.

Poner a disposición de ellos nuestras lecturas, nuestros hallazgos, las certezas y los cuestionamientos, para inventar juntos las herramientas que nos permitan atravesar las dificultades de un tiempo convulsionado. Quizás así no haya tantos chicos aburridos y más aliados y cómplices en la tarea de comprender y transformar nuestro mundo.

Laura Di Lorenzo

Coordinadora de Homo Sapiens Ediciones

La receta de la buena educación

17 abril 2017

El blog de Salvaroj

 

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La educación y la cocina tienen mucho en común. Un buen profesor y un buen cocinero son aquellos que saben mezclar los ingredientes adecuados y en la proporción justa para conseguir el resultado deseado.

 

Los mejores cocineros: Adrià, Arzak, Berasategui… destacan por su capacidad de innovación, son capaces de convertir un plato tradicional en algo totalmente distinto, en una explosión de sensaciones para los cinco sentidos que conserva al mismo tiempo la esencia de la cocina de toda la vida. Lo mismo sucede con los profesores. Los mejores docentes son aquellos capaces de reinventarse cada día en función de las necesidades reales de sus alumnos, son aquellos que no repiten esquemas año tras año, curso tras curso.

 

Aunque parezca una contradicción con el título del post, no hay una única receta para la buena educación, pero sí que podemos dar algunas pistas que nos permitan crear siempre un buen “caldo educativo”.

 

El gran truco está en los ingredientes. En toda receta educativa, hay dos ingredientes que no pueden faltar nunca: vocación y profesionalidad. Estos dos ingredientes deben estar siempre bien compensados: mucha vocación y poca formación dejan al alumno demasiado dulce; y, al contrario, poca vocación y demasiada formación lo dejan demasiado soso.

 

Todo esto debe ir aderezado con un buen puñado de entusiasmo, que es el ingrediente esencial para no desfallecer nunca en el intento de conseguir los mejores platos educativos. El entusiasmo es la sal de la educación.

 

Lo importante es saber siempre cuál es el plato que conviene preparar para cada ocasión. Algunas veces será un plato con mucha TIC, otras con muchos valores, otras será una fuente llena de historias fantásticas… pero siempre debe ser un plato que cumpla con su cometido: educar a nuestros alumnos.

 

Un buen menú educativo

12 abril 2017

Salvador Rodríguez

Salvador Rodríguez es licenciado en Ciencias de la Educación y autor del blog de reflexión educativa El Blog de Salvaroj

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Menu educativo | Tiching

Igual que la comida, la educación debe ser sana y sabrosa a la vez, es decir, debe satisfacer nuestras necesidades básicas y conseguir que disfrutemos, porque si no nos ayuda a crecer como personas y no nos emociona, no cumple con su principal cometido.

Hace un tiempo escribí un artículo La receta de la buena educación donde comentaba que los ingredientes para hacer un buen “caldo educativo” son: vocación, profesionalidad y un buen puñado de entusiasmo. Afirmaba, también, que el secreto para educar bien es el mismo que para hacer un buen plato: innovar y mezclar los ingredientes de la forma adecuada haciendo que juntos se realcen más sus cualidades que cuando están por separado.

Una de las grandes cuestiones de la educación actual es aprender a hacer maridajes entre distintas prácticas pedagógicas. Para planificar bien una clase, o cualquier acto educativo, por ejemplo, debemos mezclar un poco de inteligencias múltiples con un mucho de aprendizaje significativo y competencial aderezado con el toque justo de inteligencia emocional y de iniciativa emprendedora. Con estos ingredientes conseguiremos que nuestros alumnos establezcan relaciones, que se atrevan a replantearse lo convencional para dar respuestas creativas, que no tengan miedo al fracaso, que sean capaces de adaptarse a situaciones cambiantes…

Para ser un buen docente no es necesario ser Ferran Adrià. Pero sí que es conveniente tener su actitud para replantearse lo establecido y buscar nuevas maneras de hacer las cosas. Los docentes deben estar siempre dispuestos a replantearse su praxis, analizarla, evaluarla y ver qué se puede mejorar, qué da mejores resultados y en qué situaciones lo hace.

Hay docentes que por convicción o por desidia deciden no complicarse la vida y darle a sus alumnos solo aquello que les gusta. Pero no podemos alimentarnos exclusivamente de patatas fritas y hamburguesas, debemos comer de todo de una manera equilibrada. Lo mismo sucede en nuestras escuelas: no podemos  utilizar un solo recurso ya sean TIC, libro de texto o cualquier otro: en la variedad de recursos reside la clave del éxito.

De lo que estoy convencido es de que una buena forma de preparar una clase es plantearla como un menú:

  • Entrante: Algo ligero, que motive y predisponga a nuestros alumnos para el aprendizaje.
  • Primer plato: Es el momento álgido, donde se realiza el trabajo del contenido más básico.
  • Segundo plato: Algo más ligero pero que complemente al plato principal.
  • Postre: Acabar con algo dulce, sabroso, que deje buen sabor de boca y facilite la asimilación de lo trabajado.

Pero quizás lo más importante que deben aprender los docentes de los cocineros es que hay que educar con los cinco sentidos con los que nuestros alumnos se relacionan con el mundo. En la escuela tradicional se ha priorizado el oído y un poco la vista, olvidando por completo el tacto, el gusto y el olfato. Si tuviéramos en cuenta esto, posiblemente conseguiríamos hacer una educación mucho más rica y con fundamento.