¿ES POSIBLE LA MOTIVACIÓN DE NUESTROS JÓVENES?

4 junio 2018

Eloy Rubio Aranda

INED 21

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Hoy queremos hablar de la importancia que tiene la motivación, especialmente la motivación de nuestros jóvenes. Y es que para mí es fundamental educar a nuestros hijos para que puedan desarrollar sus capacidades y en definitiva para prepararles y ayudarles a afrontar y tener una vida mejor.

Como padre y como emprendedor y formador siento  de manera sensible la educación de nuestros jóvenes y de manera clara la necesidad de motivarles para que encuentren su propio camino y puedan comenzar su andadura lo antes que sea posible.

Y es que nuestros jóvenes tienen un gran potencial, pero a muchos de ellos les están viniendo momentos de dificultades para las que nunca se habían preparado. Y es por ellos que lo que puede ser un reto o una oportunidad, se ha convertido en ira, miedo y mucho dolor tanto para ellos como para sus familias, así como para el resto de la comunidad educativa.

Estamos en un momento en la que muchas personas no sabemos qué hacer para motivar a nuestros jóvenes y sentimos mucha impotencia por ello.

Nos preguntamos ¿Qué podemos hacer por nuestros hijos para motivarlos?

¿Qué podemos hacer para quitarles y para que aprendan a neutralizar todas las emociones tan negativas que tienen, todo el miedo, la incertidumbre, etc.?

¿Cómo podemos influir positivamente en su educación?

La clave de todo esto, es que muchos de nuestros jóvenes no tienen los motivos suficientes para ponerse en acción, porque no saben hacia dónde ir, porque les faltan raíces, un sentido a sus vidas y por tanto les falta iniciativa. Porque además lo que ven fuera no les convence.

Nuestros jóvenes necesitan encontrar y cambiar emociones limitantes por otras que les den la fuerza necesaria para poder iniciar y ponerse a andar su propio camino.

Motivación es motivo + acción, y por tanto es la gasolina para movernos

Es necesario, por tanto trabajar mucho con nuestros jóvenes, tanto en el ámbito personal, familiar y en los centros educativos.

Algunas claves:

  • Tenemos que empatizar con ellos, preguntarles mucho para conocerlos y que ellos mismo se conozcan, en definitiva para sacar su voz interior.
  • Es fundamental trabajar para que sean capaces de aflorar sus emociones y para que aprendan a controlar ya gestionar esas emociones, en definitiva para poner el foco en cómo se sienten.
  • Ayudarles a encontrar su talento, a focalizar sus fortalezas, para que se valoren y puedan encontrar sus recursos internos que sin duda van a poder explotar a lo largo de su vida.
  • Ayudarles a que descubran para qué hacen las cosas, es decir darle sentido a lo que hacen, para que encuentren sus pasiones y aficiones y para que puedan encontrar una profesión que les guste.

En definitiva necesitamos trabajar con nuestros jóvenes para ayudarles a que encuentren sus talentos y un sentido de sus vidas, desde su interior.

Lo mejor que podemos hacer es invertir tiempo con ellos, que disfruten lo que hacen y ayudarles a ponerles en acción.

Es fundamental la motivación y supone encontrar las causas por las que lo jóvenes se mueven.

Para ello, además de ayudarles es bueno:

  • Dejarles más autonomía, para que aprendan de sus errores y hagan cosas. Por qué haciendo pueden afrontar sus miedos, sus incertidumbres y sus dudas.
  • Dejarles que inicien y desarrollen sus propios proyectos y así puedan avanzar.

 

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¿ES POSIBLE LA MOTIVACIÓN DE NUESTROS JÓVENES?

1 junio 2018

Eloy Rubio Aranda

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Hoy queremos hablar de la importancia que tiene la motivación, especialmente la motivación de nuestros jóvenes. Y es que para mí es fundamental educar a nuestros hijos para que puedan desarrollar sus capacidades y en definitiva para prepararles y ayudarles a afrontar y tener una vida mejor.

Como padre y como emprendedor y formador siento  de manera sensible la educación de nuestros jóvenes y de manera clara la necesidad de motivarles para que encuentren su propio camino y puedan comenzar su andadura lo antes que sea posible.

Y es que nuestros jóvenes tienen un gran potencial, pero a muchos de ellos les están viniendo momentos de dificultades para las que nunca se habían preparado. Y es por ellos que lo que puede ser un reto o una oportunidad, se ha convertido en ira, miedo y mucho dolor tanto para ellos como para sus familias, así como para el resto de la comunidad educativa.

Estamos en un momento en la que muchas personas no sabemos qué hacer para motivar a nuestros jóvenes y sentimos mucha impotencia por ello.

Nos preguntamos ¿Qué podemos hacer por nuestros hijos para motivarlos?

¿Qué podemos hacer para quitarles y para que aprendan a neutralizar todas las emociones tan negativas que tienen, todo el miedo, la incertidumbre, etc.?

¿Cómo podemos influir positivamente en su educación?

La clave de todo esto, es que muchos de nuestros jóvenes no tienen los motivos suficientes para ponerse en acción, porque no saben hacia dónde ir, porque les faltan raíces, un sentido a sus vidas y por tanto les falta iniciativa. Porque además lo que ven fuera no les convence.

Nuestros jóvenes necesitan encontrar y cambiar emociones limitantes por otras que les den la fuerza necesaria para poder iniciar y ponerse a andar su propio camino.

Motivación es motivo + acción, y por tanto es la gasolina para movernos

Es necesario, por tanto trabajar mucho con nuestros jóvenes, tanto en el ámbito personal, familiar y en los centros educativos.

Algunas claves:

  • Tenemos que empatizar con ellos, preguntarles mucho para conocerlos y que ellos mismo se conozcan, en definitiva para sacar su voz interior.
  • Es fundamental trabajar para que sean capaces de aflorar sus emociones y para que aprendan a controlar ya gestionar esas emociones, en definitiva para poner el foco en cómo se sienten.
  • Ayudarles a encontrar su talento, a focalizar sus fortalezas, para que se valoren y puedan encontrar sus recursos internos que sin duda van a poder explotar a lo largo de su vida.
  • Ayudarles a que descubran para qué hacen las cosas, es decir darle sentido a lo que hacen, para que encuentren sus pasiones y aficiones y para que puedan encontrar una profesión que les guste.

En definitiva necesitamos trabajar con nuestros jóvenes para ayudarles a que encuentren sus talentos y un sentido de sus vidas, desde su interior.

Lo mejor que podemos hacer es invertir tiempo con ellos, que disfruten lo que hacen y ayudarles a ponerles en acción.

Es fundamental la motivación y supone encontrar las causas por las que lo jóvenes se mueven.

Para ello, además de ayudarles es bueno:

  • Dejarles más autonomía, para que aprendan de sus errores y hagan cosas. Por qué haciendo pueden afrontar sus miedos, sus incertidumbres y sus dudas.
  • Dejarles que inicien y desarrollen sus propios proyectos y así puedan avanzar.

 

FRACASO O APRENDIZAJE, TÚ DECIDES

31 mayo 2018

Eloy Rubio Aranda

Emprendedor. Fundador y CEO de Solunova (http://www.solunova.net). Experto en innovación y desarrollo de talento. Educación emprendedora

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Hoy os vengo a hablar de los errores que cometemos a lo largo de nuestra vida y del fracaso.

¿Se puede aprender de los errores?

El fracaso o el éxito son términos relacionados con las decisiones que tomamos a lo largo de nuestra vida. Hoy quiero cambiar la “F” de fracaso por la A de aprendizajeEquipo “A.

Tenemos éxito cuando las cosas nos salen como queremos que salgan; en cambio, hablamos de Aprendizaje (no ‘fracaso’), cuando las cosas no nos salen como nosotros habíamos planeado. Así, el fracaso o el éxito es una Actitud ante la vidA.

Es nuestra decisión, agarrarnos al fracaso y decidir no cambiar, no intentar y no aprender de los errores; o, por el contrario, sacar lecciones y aprendizajes positivos. En definitiva, Aprender de todo lo que los errores nos pueden desvelAr.

“HANNIBAL” SMITH

Me encanta que los planes salgan bien

Se trata de nuestra Actitud, de cómo “vemos” y sacamos partido a esos errores.

Esos errores o fracasos nos ayudarán a caminar y Avanzar en el camino de nuestra vidA, tanto a nivelpersonalprofesional o en nuestro negocio.

Si nos caemos no pasa nada, nos podemos levantar y aprendemos

cuál es la senda por donde no tenemos que ir

Lo más peligroso de los fracasos y de los errores es no hacer nadaNO lucharNO crecer, yNO superarnosAchtung! No hacer por miedo a equivocarnos, por miedo a cometer errores. El mayor error es NO hacer las cosas que nos propongamos en la vidA, no hacer lo que tenemos que hacer, por miedo a fracasar. De modo que podemos Aprender, no solo de nuestros propios errores, sino también de los errores de los demás, pero hay cosas que siempre tendremos que aprenderlAs por nosotros mismos y de nuestros propios errores.

Muchas veces somos nosotros los que nos lanzamos al ruedo

y no los demás

Además de los errores y fracasos, también tenemos las críticas que nos hacen los demás y que nos enseñan muchas cosas y muy buenAs.

Mr. T

M.A. BARRACUS

Por todo lo anterior, parece claro que NO tenemos que tener miedo a errar o fracasar y a que nos critiquen, porque son piedras que vamos encontrando en el camino y, con ellas, podemos levantar nuestro propio sueño, nuestro cAstillo de ilusión; el cual —si nos empeñamos— lo podemos convertir en realidAd.

Muchas veces, hAcemos cosas sin pararnos a pensar en el error o errores que hemos cometido, porque se nos olvida la humildAd, porque nos creemos que lo sabemos todo y nos creemos demasiado buenos; o, simplemente, por orgullo.

Y es que, si queremos crecer y mejorar, tenemos que encontrar los errores de cada cosa quehAcemos. Es muy buena la autocríticA y pedir feedbAck a determinadas personas para que nos digan en qué podemos mejorAr.

Murdock

La locura es buena a veces,

sobre todo, si se maneja con genialidad

 

“Una persona que nunca ha cometido un error nunca intenta nada nuevo”.

Albert Einstein

“Solamente un fracasado es un hombre que ha cometido un error, pero que no es capaz de convertirlo en experiencia”.

Elbert Hubbard

FÉNIX

TEMPLETON PECK

Para terminar quiero recordaros que todos cometemos errores y experimentamos fracasos. Todostenemos oportunidades para Aprender y mejorAr. Cada fracaso y error es una oportunidAd excelente que tenemos que aprovechAr. La experiencia de cada fracaso o error podemos aplicarla en mejorar las condiciones apropiadas para conseguir lo que deseamos en la vidA.

 

 

Saber, política y ética de la enseñanza

30 mayo 2018

Myriam Southwell / Especialista en educación .

La Capital , Rosario, Argentina, marzo 2016

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Quisiera proponerles pensar el camino de la jerarquización de la docencia a través de tres fuentes o claves, conocidas, pero siempre productivas: la política, el saber y la ética.

 

Sin lugar a dudas, la docencia es una de las profesiones que tiene que ver con el trabajo sobre los otros y por ello es una dimensión por la cual, por acción u omisión, se expresa el Estado. Es por eso, que el primer paso de jerarquización es ese mensaje público que dan las políticas públicas. Si la política pública parte de un diagnóstico donde la docencia es entendida como una tarea fundamental, de acumulación de saberes y de valiosa experimentación para avanzar en los problemas pedagógicos cotidianos y la mira como aquella que efectivamente tiene en sus manos un valor primordial, ayuda a producir en la sociedad una imagen social que la valore, que espere y demande de ella lo mejor. Si, por el contrario, la vinculación que se tiene con la docencia se basa en la sospecha y la descalificación, eso generará condiciones perniciosas para el trabajo cotidiano.

 

Claro está, el problema no termina allí. El trabajo de enseñar implica ser portador de un capital cultural jerarquizado, relevante, desafiante. Una vinculación con el saber que se demanda pero también se recrea, se busca, se alimenta con mano propia. La existencia misma de chicas, chicos y jóvenes educándose nos impone imaginar, traducir y producir un mundo para ellos e imaginar que ellos podrán imaginar el mundo. En esa tarea somos insustituibles. Construimos un lugar relevante que nos autoriza a partir de hacernos cargo de lo complejo, insuficiente e incompleto del mundo y que no es como lo quisiéramos, para generar un marco de amparo y así poder formarse. He ahí uno de los sentidos más profundos que hacen tan peculiar y le dan profundo sentido al trabajo pedagógico, donde nuestra mirada y presencia son irreemplazables.

 

Las decisiones cotidianas de la enseñanza encierran profundos dilemas éticos, aún cuando no se explicitan. Porque además de la decisión política de expansión de una buena escolarización por parte de los gobiernos y sus instituciones, es necesaria la decisión pedagógica de buscar cotidianamente la inclusión plena, la afirmación irrenunciable de que todo ser humano siempre puede desarrollarse y crecer. Nos jerarquizamos poniendo en funcionamiento la imaginación pedagógica como motor que busca —y hay ahí un imperativo ético— crear situaciones y dispositivos para que una persona pueda decidir conocer, respetando su voluntad. Movilizar a los estudiantes es conmoverlos para que puedan elegir aprender, y abrir el camino del saber dándole al conocimiento de estos jóvenes un camino emancipador, mostrando las transformaciones que produjeron en la historia del mundo y en nuestras biografías. Enfatizar esa capacidad emancipadora es una manera de poner al saber en el centro de la escuela, y para eso necesitan tener delante, adultos que a su vez se emanciparon mediante el conocimiento y pueden transmitir el valor de eso.

 

Existen autopercepciones que corroen internamente las pretensiones emancipadoras de la enseñanza. Ellas se manifiestan en la suposición de que los estudiantes no pueden aprender o prosperar, o tener una vida distinta de la que vienen teniendo; también se hace notoria la suposición de que la escuela no tiene nada o tiene poco para ofrecerles. Por una u otra vía, esta idea diluye cualquier intento de quebrar la inercia de las desigualdades sociales y transforma a la escuela en una agencia de exclusiones sistemáticas, pues un docente que deja de enseñar es un agente activo de expulsión como ha afirmado el colega Isabelino Siede.

 

Por ello, política, saberes y una posición ética en la enseñanza, son de las maneras más productivas y duraderas de jerarquizar la docencia.

 

 

La maestra que comenzó las clases con arte, filosofía y lectura en voz alta

29 mayo 2018

Publicado en LA Capital, Rosario – Argentina

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“Nunca puede faltar la pasión”, revela María Laura Vercelli. El primer día también invitó a debatir sobre la idea de infinito

 María Laura Vercelli es maestra en 7º grado de la Escuela Alem y todos los años piensa cómo sorprender a sus alumnos y alumnas desde el primer día de clases. Este no fue diferente: eligió un libro del escritor e ilustrador Pablo Bernasconi para invitarlos a leer, debatir y expresarse sobre la idea de infinito. “Ellos aprenden de mí y yo de ellos, pero lo que nunca le puede faltar a una docente en su trabajo es la pasión”, revela sobre su oficio.

 

Familias que corren para llegar a horario, el equipo de sonido que esta vez sí funciona, zapatillas y mochilas nuevas, saludos, abrazos y cientos de celulares tomando las imágenes de la primera jornada escolar. También padres y madres que, invitados por esta escuela, se turnan para izar la bandera. Hasta ahí lo conocido del acto de inicio, que por repetido no deja nunca de emocionar.

 

El salón de 7º grado funciona en la planta alta de la Escuela Alem (Italia al 1200). Hasta allí llegan apurados los chicos para ocupar las mesitas. También María Laura, la maestra de lengua, que sostiene en sus manos el libro “La verdadera explicación”, de Pablo Bernasconi. Esa es la primera pista que reciben sus alumnos sobre lo que será ese primer día de aprendizajes. Mempo Giardinelli —escritor— sostiene hasta al cansancio que la lectura en voz alta es la más amorosa, la más bonita, gratuita y entusiasta que hay, también que es la puerta de acceso al conocimiento. Quizás apoyada en esa idea, la maestra comienza a leer en voz alta. Hace una pausa para comentar la ingeniosa introducción con la que Bernasconi desafía a meterse en el texto y pregunta a la clase: “¿Qué hacemos? ¿Lo leemos o no?”. Se arma el debate hasta que desde el fondo del salón uno de los chicos cierra la discusión con una acertada respuesta: “Sí, manda la curiosidad”.

 

La lectura elegida es “El infinito”, un capítulo donde el autor da explicaciones tan disímiles y disparatadas, como bellas sobre este concepto. “Es una cajita musical. Llena de silencios”; “Es una idea que no quiere, no se deja, se rehúsa a ser enjaulada en una palabra”; “Es el interior de la pollera negra de una señora gorda vista por un microbio”. Matías, uno de los alumnos, opina: “¡Cuánta imaginación tiene!”. Después, cada uno de los veinticuatro alumnos y alumnas de este 7º grado es invitado a seguir leyendo en voz alta esas mismas definiciones. Ninguno reniega, aceptan gustosos el convite de la maestra. La clase se vuelve un intercambio de comentarios, de repaso de lecturas conocidas, de temas aprendidos, de anécdotas personales y en un apasionado debate filosófico. El condimento necesario para la propuesta que sigue. “¿Y qué es el infinito para ustedes?”, pregunta la maestra y propone llevar cada respuesta al papel. “Es lo que explica el sentido de la vida”, dice Matías. “Es Mirtha Legrand”, opina Claudia y Toto pregunta si es infinito el tiempo que tienen para hacer el trabajo. Llega un susurro desde uno de los grupos, que considera: “Los mensajes de whatsapp son como el infinito”. Ya es media mañana y las producciones escritas se superan en cada lectura individual. Los alumnos y alumnas las comparten y discuten con la maestra al frente del aula.

 

Como el artista. La clase culmina con una imitación del arte del creador argentino, que utiliza materiales descartables en sus obras. Esta vez fueron cartulinas de colores, botones, lanas, los materiales usados para combinar cada idea. Con las producciones armaron un material audiovisual (que se puede ver en la edición digital de este medio). “Siempre traigo mi computadora y usamos los celulares para las fotos”, comenta la maestra sobre cómo se las ingenian para que no falten los recursos de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). La escuela incorporó un aula digital, pero faltan algunos ajustes para que esté a pleno funcionamiento.

 

Mientras transcurre la jornada escolar, cada tanto, algún ex alumno de María Laura se acerca al salón a saludarla con un beso, un abrazo. “Ellos empiezan el secundario la semana que viene. Es que siempre es infinita la despedida”, reconoce mientras se abraza a una ex alumna que le viene a contar que ingresó al Superior de Comercio (UNR).

 

María Laura Vercelli es maestra de grado, tiene un postítulo en literatura infantil (UNR) y está por terminar otro en Educ.ar en educación y TIC. Trabajar con buenas lecturas para ella es cotidiano, natural y necesario. Su escuela cuenta con buenos rincones de libros, una parte donados por la Fundación Falabella, otra por los que hasta el año pasado les llegaban por el Plan Nacional de Lectura. “Si nos queremos comunicar con los chicos, hoy tenés que saber lo que ellos están sabiendo. Conocer otros lenguajes. Estamos aprendiendo siempre juntos, retroalimentándonos todo el tiempo. Eso sí, lo que no puede faltar nunca es la pasión. Si no hay pasión en lo que hacemos, no contagiamos a nadie y la verdad, los chicos de hoy se nos duermen”.

 

Cada tanto los chicos se turnan para reclamarle que se va el día y no hablaron de lo que hicieron en las vacaciones. La maestra les pide paciencia. Todos aceptan porque saben que no faltará esa oportunidad.

 

Toca el timbre de salida y ella tiene un regalo que ha preparado con infinito cariño para cada uno y una de sus alumnos y alumnas. Es un señalador con una frase de Goethe: “Todo comienzo tiene su encanto”.

“Enseñemos a hacer preguntas y no a repetir respuestas”

28 mayo 2018

Cristóbal Cobo

Profesor e investigador en nuevas tecnologías y educación, y director del Centro de Estudios Fundación Ceibal

 

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El mundo ha cambiado mucho desde la aparición de Internet y las TIC. ¿Lo ha hecho de la misma forma la educación?
Sí ha cambiado, pero hay cosas que no han cambiado de la forma que pensábamos que lo iban a hacer. Claramente hay cosas que no son similares a como era un aula hace 30 años, pero la situación no es la que esperábamos que fuera, ni la educación ha mutado de la misma forma que lo ha hecho el mundo en general.

¿Por dónde cree que hay que empezar a cambiar la educación para que así sea?
Yo creo que lo primero que hay que modificar tiene que ver con nuestra disposición, nuestra apertura, flexibilidad, humildad, modestia. Las tecnologías proponen paradigmas distintos a otros ecosistemas o modelos que habíamos utilizado en siglo anteriores bajo otros instrumentos. La apertura de nuestra mente sería el principal componente del cambio.

¿Y en segundo lugar?
Creo que la reconceptualización del valor del conocimiento. Este es uno de los valores más sustantivos. Esta reconceptualización no ha de quedar atrapada por una tecnología en particular, sino que plantea preguntas sobre al rol de la educación y, al mismo tiempo, sobre lo que significa aprender. Esto va mucho más allá del uso o la introducción de dispositivos en las aulas o en las tareas curriculares.

Suele hablar de aprendizaje invisible, ¿nos lo puede definir?
Este concepto es una provocación, una llamada de atención a algunos procesos de generación de conocimiento que creemos que no están siendo tomados en cuenta. Estos procesos tienen que ver con el componente del conocimiento tácito, que es más difícil de sistematizar, de poner en una base de datos. También tiene que ver con las habilidades más blandas o no cognitivas, que también son difíciles de sistematizar y sobre todo de evaluar. El hecho de no poder utilizar métricas para controlar su progresión en el niño o niña las ha mantenido a salvo, pero también ha provocado que no sean tenidas en cuenta ni valoradas.

¿Qué implica que no se puedan sistematizar? 
Que no se ven reflejados en las notas o el boletín de cualificaciones, pero que están ahí. Lo que planteamos es que hay muchos aprendizajes que están siendo estimulados por la tecnología y que no van a verse representados en las notas o en las calificaciones, pero sí van a estar reflejados en otros entornos de aprendizaje que no son necesariamente formales.

¿Se aprende mejor aquello que descubrimos solos?
Podemos aprender solos o en un grupo, por cauces formales o de forma informal. La dicotomía real tiene que ver en si está conducido por el profesor o por la curiosidad y la motivación personal. Creo que esa es la diferencia y que es la clave. En el aula aprendemos muchas cosas, pero fuera de ella también. Lo que pasa es que no sabemos hacer dialogar los aprendizajes informales con los que son formales.

¿Y cómo cree que deberíamos hacerlo?
Creo que de la misma forma que nosotros resolvemos problemas que no nos habíamos planteado: a través de la experimentación. La ruta que nos queda por consolidar desde la educación formal construir es más puentes y caminos para dar espacio a esas oportunidades no planeadas de aprendizaje.

¿Nos puede poner algún ejemplo?
¡Claro! El aprendizaje basado en problemas, la construcción de laboratorios que puedan tener interacción con la sociedad, la posibilidad de generar incubadoras de ideas que puedan llevarse a la calle… Yo creo que todo esto crea puentes entre los dos mundos de conocimiento.

Aprender o pensar, ¿son habilidades naturales o deben trabajarse en la comunidad educativa?
Yo creo que uno trae un maletín con un conjunto de habilidades y talentos, pero todo esto que uno tiene hay que pulirlo y afinarlo para explotarlos. Lo que debemos ver es cómo enseñamos a aprender.

¿Y cómo lo hacemos?
Hay que entender el aprendizaje como un continuo que no está adscrito a un programa curricular. Esto es fácil decirlo pero difícil implementarlo. Tanto es así que el currículum vitae todavía sigue siendo la moneda de cambio para mostrar cuánto sabes. Tu vas a una empresa y le enseñas este documento donde dice lo que has estudiado, cuánto tiempo y en qué sitio, pero no dice nada de tu aprendizaje, de tu experiencia, de tus capacidades de explorar, de solucionar problemas. Somos demasiado conservadores porque seguimos utilizando este tipo de métricas que hoy en día han quedado obsoletas.

De hecho, en los centros educativos el aprendizaje está muy estandarizado. ¿Cree que debemos aprender todos lo mismo?
Alguien se preguntaba que si todos aprendemos de forma distinta, por qué a todos nos enseñan por igual. Yo creo que la respuesta rápida es: no, no tenemos que aprender todos lo mismo. Pero hay algunos aprendizajes que nos permiten desarrollar estructuras para construir conocimientos después. Si yo puedo construir una gramática más lógica con lenguaje matemático, luego puedo desarrollar conocimientos que pueden tener que ver con tecnología, con ciencia, etc. La programación también es un lenguaje que debemos desarrollar. Probablemente no todos debemos aprender lo mismo, pero hay algunos conocimientos básicos que sí debemos tener de forma transversal.

¿La fórmula sería entonces conocimientos básicos transversales junto con un abanico más amplio?
Sí, sería muy interesante que la educación fuera más flexible y personalizable en este sentido. Debemos tener en cuenta la situación en la que estamos ahora: la posibilidad de construir conocimiento con personas de todo el mundo es una oportunidad abrumadora. Tenemos al alcance de la mano una comunidad de aprendizaje sin límite.

¿Las comunidades de aprendizaje pueden ser una buena herramienta para socializar el conocimiento?
Por supuesto. Las comunidades de aprendizaje ya existían antes de que acuñáramos el término. Tenemos “tribus” que se encuentran de manera formal o informal y espontánea. Generalmente nos juntamos por una temática que tenemos en común. Hay un saber que los reúne, aunque no sea físicamente, y este valor hay que explotarlo al máximo.

¿Qué papel juegan las tecnologías en el aprendizaje invisible?
Si las TIC son entendidas como herramientas para explotar la curiosidad y la experimentación, juegan un papel fundamental. El problema es que las tecnologías pueden ser utilizadas para llevar a cabo pedagogías profundamente conservadoras y lineales. Para los niños la tecnología no es algo innovador, no es algo disruptivo, porque han nacido con ello. Ellos gastan menos energía en investigar la interfaz porque la tienen por habitual, debemos tener esto en cuenta.

¿Cómo se puede estimular la curiosidad de los chicos y chicas en un entorno como el actual?
Enseñando a hacer preguntas y no a repetir respuestas. Los programas curriculares son un conjunto de respuestas estructuradas y sistematizadas. El currículum debería ser un punto de partida que hace preguntas provocadoras y que no te da las respuestas. Lo que incentiva la curiosidad, la experimentación, es buscar la respuesta a preguntas abiertas. Esto sería más inteligente y seductor para plantear desde la escuela.

¿Formamos mucho en contenido y poco en competencias?
Hablamos de la educación enciclopédica y cuando salimos al mundo laboral vemos que los contenidos se convierten en algo reemplazable. Las otras destrezas adquieren un valor sustantivo, pero no nos las han evaluado, como decíamos antes. Las habilidades técnicas deben ser enriquecidas y amplificadas por habilidades de orden emocional. El gran tema está en pasar del enunciado a la escena.

¿Y cómo pasamos a la escena?
Primero debemos averiguar cómo las incentivamos y, en segundo lugar,  cómo trazamos habilidades como la colaboración, la empatía o el pensamiento crítico. Hay que asumir ese salto al vacío aunque sea difícil poner una calificación a la capacidad del alumno.

4 métodos alternativos de enseñanza ante el fracaso del sistema educativo tradicional

25 mayo 2018

Muchas escuelas alrededor del mundo están incorporando nuevos métodos de enseñanza, ante el evidente fracaso de la educación tradicional. Atrás quedó el paporreteo, jornadas educativas de extenuantes horas y las carpetas alineadas.

 

¿Pero cuáles son los principales errores del sistema educativo actual?

 

  • En primaria: memorización y estandarización, deberes y más deberes, exámenes que no valoran la creatividad y la curiosidad y sí la capacidad de estudiar exactamente lo que pone en el libro. Y eso sí, muchos castigos como si los castigos fueran a despertar su amor al saber.

 

  • En secundaria: llegan hartos, forzados a seguir poniendo horas a aprender lo que otros exigen necesario y sin capacidad de preguntarse sobre ellos mismos, sin tiempo libre agotados y sin capacidad de pensamiento crítico.

Por supuesto, hay alumnos que mantienen la pasión y la capacidad de investigación y maestros con una enorme vocación dispuestos a seguir dándoles a los niños las herramientas para aprender a pensar. Pero con un currículo cerrado, contenidos prescriptivos, homogeneidad y valoración de resultados en exámenes memorísticos, es bien difícil cambiar el paradigma.

 

—Por ejemplo en España y muchos países en Latinoamérica se sigue priorizando la memorización por encima del raciocinio. Pero se sabe que eso no es válido, o no al menos lo más válido para la educación integral de las personas.

 

¿Cómo se puede solucionar esto?

 

—Solamente con un cambio muy profundo en el paradigma educativo, con una renovación total del concepto de enseñanza y de organización de esta. Un aprendizaje vivencial, creativo, diverso y con mucha mayor flexibilidad es lo necesario. Mayor autonomía del maestro y una mejor educación emocional de los profesionales que entiendan que lo que cuenta no es que el niño esté callado, sino que sienta pasión por lo que va a aprender y que se le permita trabajar con la idea de que no todos deben aprender lo mismo a la vez.

 

La que fomentara el placer por leer, cada uno a su ritmo. La que ofreciera una verdadera enseñanza personalizada, orientada a las áreas de interés del alumno y a sus necesidades reales.

 

Debemos aprender de los sistemas alternativos, analizando las ventajas con las que trabajan y escuchar a los grandes expertos que opinan que el sistema educativo actual es obsoleto y está acabado.

 

A continuación algunos métodos alternativos que están dando resultados.


Método Waldorf.

 

Es uno de los sistemas educativos más conocidos. Iniciada por el filósofo alemán Rudolf Steiner, busca el desarrollo de cada niño en un ambiente libre y cooperativo, sin exámenes y con un fuerte apoyo en el arte y los trabajos manuales. Las claves de este método se centran en la participación de la familia en quehacer diario de la escuela, la atención a la evolución de cada alumno para darle tiempo en sus procesos de desarrollo y la formación constante del personal docente. El objetivo principal es que cada niño despliegue su propia individualidad, potenciándole sus talentos y apoyándolo en sus dificultades.

 

Método Montessori.

 

Este método propone la creación de un entorno estimulante para que cada niño desarrolle su propia manera de aprender, siguiendo su curiosidad innata. Fue desarrollado por la doctora María Montessori, a partir de la observación del comportamiento de los niños en el aula, durante un periodo de 50 años. Según la doctora, con los estímulos adecuados cada niño aprende a su manera. Por ello, es fundamental que este rodeado de un ambiente especialmente preparado para el desarrollo de su estructura física y psíquica. En dicho ambiente, y con la posibilidad de elegir las actividades que sus impulsos internos le pidan, el niño sigue su propio método de aprendizaje. Claro está, siempre bajo la mirada del adulto, que elimina obstáculos y aporta una batería de actividades.

 

Método Reggio Emilia.

 

Nace en 1945, en el norte de Italia, en una ciudad llamada Reggio Emilia. Tiene prestigio mundial como una de las mejores propuestas educativas para la enseñanza durante la primera infancia. Incluso, la Escuela de Educación de Harvard la estudia como modelo de grupos de aprendizaje. La propuesta se centra en el niño como protagonista, respetando su curiosidad e interés en construir su aprendizaje. En ese contexto, el docente cumple un rol colaborador y de guía, acompañando a los niños en la exploración de los temas, en un espacio relaciones, comunicaciones y encuentros, donde cada esquina tiene su identidad y cumple un propósito. La familia es un aliado clave para lograr el aprendizaje y asegurar el bienestar de sus hijos.

 

Método Kumon.

 

Es un sistema de aprendizaje japonés basado en dos programas: uno de matemáticas y otro de lectura. Su principal objetivo es desarrollar el potencial de aprendizaje de los niños, motivándolo, mejorando su rendimiento académico y aportándole autoconfianza.

 

Soy un gran afortunado: soy maestro

24 mayo 2018

Blog de Oscar González

 

Pues sí, así me considero: el más afortunado por poder dedicarme a aquello que más me gusta. Soy maestro. Por este motivo mi entrada de hoy quiero dedicarla a todas las MAESTRAS y MAESTROS que se dedican a la tarea más valiosa y apasionante, capaz de cambiar el mundo: la educación de nuestros hijos y alumnos.

En mi libro “365 propuestas para educar” destaco algo muy importante: el valor que atesora la educación es único. Se trata del motor de cambio de nuestra sociedad. Sólo a través de la educación conseguiremos transformar la sociedad haciendo de éste un mundo más justo, sostenible y habitable. Y eso es gracias a la tarea silenciosa (y en ocasiones silenciada), desde el anonimato de los miles de maestras y maestros que trabajan a pie de aula cada día en nuestro país… Aquípuedes ver un vídeo en el que hablo de la importancia de la figura del maestro en la educación actual.

Como muy bien destaca José Antonio Marina en su famoso Homenaje al Maestro: “A los adultos nos invade muchas veces el desaliento ante el futuro, un cierto cansancio de lo porvenir. Entonces deberíamos recordar la figura del maestro, que es el profesional de la esperanza, el incansable, humilde y magnífico cuidador del futuro. Con la misma tenacidad con que el árbol florece en primavera, él volverá a enseñar que dos por dos son cuatro”.
El buen profesor es aquel que además de enseñar aprende de sus alumnos. Es por ello que me gustaría compartir contigo algunas citas para la reflexión:

  • “Enseñar es aprender dos veces”Joseph Joubert
  • “Si quieres aprender, enseña”Cicerón.
  • “El maestro, ése que siempre recordamos, “nuestro maestro”, no solo influye, sino que marca en gran medida nuestra vida”Javier Urra
  • “No hay maestro que no pueda ser discípulo”Baltasar Gracián

 

 

El motivo principal de esta entrada era compartir contigo el siguiente texto de John W. Schlatter que deberíamos tener cerca leer cada día todos aquellos que nos dedicamos a esta apasionante tarea para recordar y recordarnos a nosotros mismos que somos unos auténticos privilegiados. Es un texto que debería circular por todos los centros educativos.
Que no se nos olvide, que no se nos agote la ilusión. Nuestros alumnos merecen lo mejor de nosotros. Ofrezcámosles nuestra mejor versión… Porque, ¿qué sería del mundo sin los maestros?

Soy Maestro

 

 

Nací en el mismo momento en que una pregunta brotó de los labios de un niño por primera vez.

 

He sido muchos hombres y mujeres en muchos lugares.

 

Soy Sócrates cuando estimulaba a los jóvenes atenienses a hacer preguntas para descubrir ideas nuevas.

 

Soy Anne Sullivan, la institutriz que con sus dedos tecleó los secretos del universo en la palma abierta de Hellen Keller, sorda, ciega y muda.

 

Soy Esopo y Hans Christian Andersen, y otros que revelaron la verdad al mundo en sus innumerables cuentos y relatos.

 

Soy Marva Collis cuando luchaba por el derecho de todos los niños a recibir educación.

 

Soy Mary McCloud Bethune, la que construyó una gran escuela superior para mi pueblo, usando como pupitres cajones de naranjas vacíos.

 

Soy también Bel Kaufman, empeñado en Subir por la escalera que baja.

 

Los nombres de quienes han practicado mi profesión resuenan como personajes inolvidables para la humanidad: Booker T. Washington, pedagogo y reformista negro estadounidense, Buda, Confucio, Ralph Waldo Emerson, Leo Buscaglia, Moisés y Jesús.

 

También soy uno de aquellos cuyos nombres y rostros han sido olvidados hace ya mucho tiempo, pero cuyo carácter y cuyas lecciones serán siempre recordados en los logros de sus discípulos.

 

He llorado de alegría en las bodas de mis antiguos alumnos, me he regocijado ante el nacimiento de sus hijos y, con la cabeza baja, he guardado el silencio del dolor y de la confusión ante tumbas prematuramente abiertas para cuerpos demasiado jóvenes.

 

En el transcurso de un día me han llamado para que fuera actor, amigo, enfermero y médico, entrenador, buscador de objetos perdidos, prestamista de dinero, taxista, psicólogo, sustituto de padres o madres, vendedor, político y portador de la fe.

 

A despecho de mapas, cartas, fórmulas, verbos, relatos y libros, en realidad no he tenido nada que enseñar, porque en realidad mis alumnos sólo se han tenido a sí mismos como tema de estudio, y sé que para decirte quién eres necesitas nada menos que el mundo entero.

 

Soy una paradoja. Hablo en voz más alta cuanto más escucho. Mis dones más importantes se encuentran en lo que estoy dispuesto a recibir, con agradecimiento, de mis discípulos.

 

La riqueza material no es uno de mis objetivos, pero soy un investigador a tiempo completo en mi búsqueda de nuevas oportunidades para que mis alumnos usen sus talentos, y en mi constante ir en pos de aquellos talentos que en ocasiones permanecen sepultados bajo la autodestrucción.

 

Soy el más afortunado de todos los trabajadores.

 

En un momento mágico, a un médico le es concedido abrir a un nuevo ser las puertas de la vida. A mí me ha sido dado vigilar que la vida renazca día tras día con preguntas, ideas y nuevas amistades.

 

Un arquitecto sabe que si edifica con cuidado, las estructuras que erige pueden durar siglos. Un maestro sabe que si construye con amor y honestidad, lo que construye durará eternamente.

 

Soy un guerrero que día tras día libra una batalla contra la presión, la negación, el miedo, el conformismo, los prejuicios, la ignorancia y la apatía de los padres. Pero cuento con grandes aliados: la inteligencia, la curiosidad, el apoyo de los padres, la individualidad, la creatividad, la fe, el amor y la risa, dispuestos todos a defender mi estandarte con apoyo indomable.

 

A quién si no a vosotros, la gente, los padres, tengo que agradecer esta vida maravillosa que tengo la fortuna de vivir. Porque vosotros me habéis hecho el gran honor de confiarme la mayor contribución que habéis hecho a la eternidad: vuestros hijos.

 

Por eso tengo un pasado rico en recuerdos y un presente que es un venturoso y agradable desafío: porque me ha sido dado pasar mis días con el futuro.

Soy maestro… y se lo agradezco a Dios cada día.

“Enseñar no es sólo una forma de ganarse la vida sino que es, sobre todo, una forma de ganar la vida de los otros” (Emilio Lledó)

Por qué y para qué aprender lenguas extranjeras

23 mayo 2018

El aprendizaje de otros idiomas despierta habilidades que favorecen el desarrollo cognitivo de los estudiantes.

La Capital, Rosario, 2016

En las últimas décadas se han producido importantes avances en el estudio del lenguaje. Numerosos científicos y pedagogos han analizado su origen, estructura y adquisición, y existen diversas teorías al respecto. Hay quienes sostienen incluso que el lenguaje es lo que nos define como seres humanos y nos distingue de otras especies. Más allá de los saberes científicos, es indudable que el lenguaje es pensamiento, comunicación, identidad y cultura.
Para muchos de nosotros, nacidos y criados en la Argentina, la primera lengua que escuchamos y de la que nos nutrimos en el seno de la familia, es el español. Este idioma, al que podemos llamar materno, nos permitió integrarnos a nuestra comunidad y contribuyó a la construcción de nuestra identidad social e histórica. Pero existen otras lenguas con las que nos encontramos en el transcurso de nuestra vida: la de familiares o vecinos inmigrantes, la de los pueblos originarios y las de artistas, científicos o deportistas extranjeros que llegan a nosotros a través de libros, revistas y los medios de comunicación. Otras voces e idiomas aparecen en escena. Las nuevas tecnologías acercan a los pueblos y hacen cada día más sencillo comunicarse con lugares y personas que antes resultaban lejanos. Nuestro entorno se enriquece cada día más con diversas miradas sobre el mundo.
En este contexto la enseñanza de lenguas extranjeras es más importante que nunca. Estas han dejado de ser necesarias sólo para los especialistas del mundo académico o los profesionales que trabajan en contacto con el exterior: hoy comienzan a ser valiosas para toda la sociedad. El progreso económico, el acceso a la cultura y la realización personal dependen cada vez más de una verdadera democratización del conocimiento de otras lenguas. En este sentido el inglés se destaca por sobre los demás idiomas ya que se ha vuelto una verdadera lengua de comunicación internacional que nos conecta con los otros y sus saberes, y nos ayuda a insertarnos en un mundo laboral de incesante expansión del conocimiento.
Pero, más allá del uso que se les pueda dar a otras lenguas en el campo laboral, educativo o para la comunicación con otros pueblos, hay otro aspecto, tal vez más importante, que no puede dejarse de lado: el aprendizaje de otros idiomas despierta capacidades y habilidades que pueden mejorar significativamente el desarrollo cognitivo de un alumno.

Mayor riqueza. La habilidad de funcionar con otros códigos favorece una estructura mental más diversificada, un pensamiento más flexible. Hablar otra lengua genera una mayor riqueza y una mejor aplicación del propio código lingüístico y esto puede ayudar a los jóvenes a encontrar nuevas estrategias de pensamiento, conceptualización y categorización del mundo. Aunque se debate cuál es el momento ideal para comenzar a aprender otra lengua, se sabe que los beneficios son mayores si se comienza su estudio a temprana edad. En este sentido, el aprendizaje desde el nivel primario o incluso desde el inicial, parece ser el más efectivo. De todas maneras nunca es tarde para comenzar a ejercitar nuestra mente y volverla más activa y alerta.
Esta nueva mirada sobre el mundo que nos da el aprendizaje de una segunda lengua dejará en evidencia una cuestión sumamente importante: la realidad no es una, depende de cómo la veamos a través de las lentes de uno u otro idioma. A partir del estudio de lenguas extranjeras los alumnos podrán emprender el camino hacia la aceptación y comprensión de lo diferente. En un mundo de constantes conflictos, la propuesta de la escuela debe sin duda ayudar a los alumnos a reflexionar sobre su vida y la de los otros. En este sentido los “Núcleos de Aprendizajes Prioritarios de lenguas extranjeras para la educación primaria y secundaria” (NAP-LE) reflejan una nueva mirada sobre el estudio de lenguas. Plantean ahora una perspectiva intercultural y plurilingüe. Esto significa, antes que nada, que se reconoce el papel del español y sus variedades como lenguas de escolarización, y se ponen en valor los otros idiomas y culturas maternas que circulan en la Argentina. La propuesta es hacer visibles las relaciones entre los distintos idiomas y culturas que están o podrían estar en el currículum y sensibilizar a los alumnos hacia la pluralidad.
Responsabilidad.  “Los NAP de LE privilegian tanto el saber de y sobre las lenguas y el lenguaje, como la formación de ciudadanos/as respetuosos/as de las diferencias lingüísticas y culturales, favoreciendo actitudes que promueven nuevas formas de ser y estar en el mundo y de situarse frente a la diversidad sociocultural y lingüística.” (Consejo Federal de Educación, 2012).
Para lograr este cambio de paradigma, siento que es responsabilidad de todos los docentes de lenguas extranjeras (especialmente de los que nos desempeñamos en escuelas públicas) dejar de lado el aspecto meramente utilitario del idioma y asumir nuestra responsabilidad como agentes de un cambio social. Como dice Lluch Ba` laguer (2005): “Construir una sociedad intercultural nos puede ayudar a reformular el debate sobre la desigualdad. Hay muchas otras razones para defender un proyecto de escuela pública. Esta sería una más: para educar en una sociedad intercultural (y éste parece ya no sólo un eslogan sino una necesidad urgente) sólo hay un proyecto educativo posible, educar en un contexto plural, sin segregación, sin exclusión, sin guetización; un proyecto de cohesión e integración social. Y visto así, el proyecto de construir una sociedad intercultural no es sino una nueva versión de la lucha por una sociedad igualitaria, justa…”

 

Grupos de whatsapp de padres en la escuela: ¿información o chismes?

22 mayo 2018

Sugieren que no se convierta en un “chismódromo”. Una especialista opina que es una herramienta fantástica, pero no siempre bien usada.

 

“Mamis me pasan la tarea de mañana, Facu no terminó de copiarla??!!”, “Me parece que la maestra nueva no tiene mucha onda”, “Por qué llenan a los chicos de tareas los fines de semana?!”, algunos de los comentarios más comunes que circulan en el grupo de whatsapp de madres y padres en la escuela.

Una especialista en informática educativa opina que resulta una herramienta fantástica, pero no siempre es bien utilizada. En tanto que un portal promueve una campaña para su buen uso con la consigna “Información sí, chismes no. Que no se convierta en un chismódromo”.

Laura Suárez es profesora en informática y una experta en el uso de las nuevas tecnologías en educación. Asegura que el grupo de whatsapp de padres en la escuela es algo común, cotidiano y hasta casi obligatorio. También que es una herramienta fantástica para agilizar la comunicación entre la escuela y la familia, aunque no siempre su utilización es la conveniente. “La función de estos grupos es intercambiar información sobre actividades escolares. Sin embargo, también se suelen utilizar para sembrar dudas y malos entendidos”, advierte sobre aquellos comentarios y mensajes desafortunados que pueden derivar en conflictos y descalificaciones al trabajo de la escuela y sus docentes.

Las consecuencias se ven luego en el aula y se manifiestan en las reuniones de padres. “Muchos papás y mamás llegan con rumores, que no saben si son verdades o no. Cuando lo adecuado es hablar con quien corresponda ante cualquier duda”, dice para sugerir no perder la práctica basada en el diálogo abierto entre familias y escuela.

Responsabilidades. Las recomendaciones para un buen uso del grupo de whatsapp de padres no se limitan a la información que circula en los mensajes. También en no quitarles a los hijos las responsabilidades que deben asumir. “Los chicos ya saben que si no logran copiar la tarea, llevar el ejercicio o pierden la fotocopia que tenían para completar, las madres las pedirán por whatsapp”, describe la profesora sobre otra derivación muy común del uso de esta herramienta.

Una situación que mira preocupada porque entiende no beneficia a los chicos, no los ayuda a ser responsables y más bien produce cierto relajamiento, “total mi mamá me lo pide por whatsapp”. “La responsabilidad por las propias tareas es parte de las conductas que se aprenden desde muy chicos”, aporta quien es posgraduada en E-learning, expositora en congresos de educación, además de administradora de blogs escolares.

Suárez insiste en afirmar que los grupos de whatsapp de padres en la escuela resultan un instrumento fabuloso, porque facilitan y agilizan el contacto para definir una actividad, avisar las novedades de un viaje o excursión, por ejemplo; pero pueden obstaculizar la comunicación cuando se desvirtúa este sentido. Cuando las conversaciones derivan en observar cómo enseña tal docente, cómo es la escuela, con críticas a veces fundadas y otras veces no, se corre el riesgo de promover diferencias con el ámbito escolar y la vida institucional. “Lo que hace whatsapp en estos casos es amplificar esa distancia que desde hace tiempo ya hay entre la familia y la escuela”, agrega sobre una problemática reconocida que se busca revertir.

Estima que un buen momento para conversar sobre este uso es el inicio de cada ciclo lectivo. Una ocasión para compartir dudas, acordar pautas y donde el uso de estas herramientas tecnológicas deben estar en esa agenda: “No para que dejen de existir, porque aparte de ser una alternativa de comunicación, van a seguir existiendo. No se puede tapar el sol con un dedo. En todo caso el desafío es convertir estos grupos de whatsapp en una oportunidad para acercar a los padres a la escuela, conseguir una alianza más positiva, más saludable”.

Sugerencias. La educadora recomienda darse una vuelta por el sitio “Libres de Bullying, equipo de diagnóstico, prevención e intervención” que promueve la campaña “Grupos de whatsapp de padres y madres en el colegio: usémoslo bien”.

Básicamente se trata de un afiche con recomendaciones para colgar en un lugar bien visible de las escuelas (se puede descargar gratuitamente en libresdebullying.wordpress.com). Entre otras consignas la campaña de este portal propone: “Información sí, chismes no (el grupo es muy útil para intercambiar información sobre los hijos y su clase. No hay que volverlo en un «chismódromo»)”, “No convertirse en la agenda de los hijos” (si faltó a clases, no pedirle la tarea por grupo, sí ayudarlo a que asuma sus responsabilidades); “No criticar al docente en grupo” (si surge algún problema con la maestra o profesora, hablarlo cara a cara para poder escuchar también sus argumentos); “Respetar la privacidad” (no compartir contenidos que vulneren la privacidad de nadie o sean ofensivos hacia otros); “No ridiculizar a nadie” (se trata de evitar los comentarios que dejan en rídiculo a chicos, padres o docentes); “Mantener la identidad” (no permitir que los chicos se hagan pasar por los padres en el teléfono); “No exagerar con los emoticones” (hay cosas que necesitan aclaraciones) y “Usar el criterio propio al leer y responder” (no todo lo que se dice en el grupo es cierto: es conveniente leer, evaluar y expresar la opinión y si hace falta, la disconformidad).

En las redes

La directora de Libres de Bullying, María Zysman, dice que muchas de las consultas que reciben “suelen incluir hechos más o menos graves vinculados a malos entendidos surgidos en las redes sociales”. “Whatsapp, por ser tal vez la herramienta más difundida, es la que genera la mayoría de estos altercados entre adultos”, detalla y analiza que es la palabra escrita la que puede prestarse a confusiones y no ser bien interpretada.

Considera que “estos grupos constituyen una herramienta sumamente útil a la hora de organizar salidas, juntar dinero para eventos, chequear algún horario o coordinar encuentros; pero pueden convertirse en un factor perjudicial cuando no se utilizan correctamente y comienzan a mezclarse otras cuestiones”. Propone que si se quiere que los hijos “utilicen la tecnología de manera responsable, discreta, con respeto” hay que hacerlo con el ejemplo. “Difícilmente puedan incorporar pautas de buen uso si nos ven «sacados» permanentemente al responder la infinidad de mensajes que se intercambian en los chats”.

Desafíos en el aula

Laura Suárez es profesora de informática, tiene un posgrado en E-learning, es expositora y tallerista en congresos y foros de educación a nivel nacional e internacional. Además es administradora de blogs institucionales, colaborativos y de aula; y desde 1998 es coordinadora de Informática Educativa en escuelas primarias. Considera que uno de los retos en el uso de las tecnologías en el ámbito escolar es convertirlas en herramientas de conocimiento y comunicación, pero también de respeto y convivencia. En esta tarea los grupos de whatsapp de padres y madres mucho pueden aportar, haciendo valer un sentido positivo y saludable de la comunicación.
También asegura que los grupos de whatsapp que organizan las familias están muy extendidos en todos los niveles educativos (desde el jardín a la secundaria). El desafío es el mismo para todos los casos: usarlos como herramientas de buena comunicación.