Posts Tagged ‘alumno’

¿QUÉ LES DIREMOS A NUESTROS ALUMNOS/AS?

26 abril 2012

1. EN ESTOS DÍAS DE “LUCHA” CONTRA EL NARCOTERRORISMO existen ejemplos de verdades, medias verdades y mentiras. Nadie en el país es ajeno a lo que sucede en la provincia de La Convención, Cusco, y menos del rescate de los treintaiseis empleados secuestrados de dos compañías que trabajan en servicios en el campamento de Camisea, el mayor yacimiento de gas que tiene el Perú.

Los reportes periodísticos primero, luego los enviados especiales de la TV dieron cuenta de cómo los secuestrados fueron liberados y caminaron 7 horas desde la selva hasta el primer poblado que encontraron. Se habló de que las Fuerzas Armadas habían presionado a los secuestradores para que liberaran a los secuestrados.

Echarate (La Convención), Kiteni, Kepashiato, Pichari, Yuveni, Postakiato,Alto Lagunas, y otros nombres de poblados lejanos de Lima, pero cercanos de los pueblos de Ayacucho, Apurímac, Cusco, nos hablan de hechos en donde la solidaridad ha sido mezquinada, la verdad oscurecida y el desparpajo denuncia de un singular asesino que se jacta de haber “aniquilado” (sic) a dos “soldaditos” porque no quisieron deponer las armas estando rodeados.

Frente a estos pueblos la voz oficial del gobierno ha estado silente, rumores, reflexiones de “opinólogos” (así se les llama despectivamente a los que antes se les llamaba analistas políticos, hoy tan venidos a menos), han estado en todas las radios, en la TV, en las revistas y otros medios, generando con sus “sesudos” aportes tensión y una sensación de desconcierto.

Apareció en TV una entrevista realizada por un grupo de periodistas a los secuestradores en el lugar de los hechos. Las voces airadas de as autoridades por la difusión del video, no se hicieron esperar: Todas denunciaban cómo se le daba protagonismo a un asesino terrorista que con todo desparpajo se irrogaba cómo habían perpetrado el secuestro, cómo hicieron la negociación y cómo habían “liquidado” a quienes opusieron resistencia.

La voz oficial se hizo presente para decir que se acrecentaría la lucha contra el narcoterrorismo en la zona y que nuevos contingentes de soldados estaban siendo enviados. Ante esta nota, que no respondía a preguntas de familiares de soldados desaparecidos, se siguió hablando de persecución, de victoria, de la acción limpia del rescate.

2. La verdad os hará libres (Juan 8:32.). Qué lejos de ella nos encontramos cuando existen teloneros que impiden que la verdad se abra paso. Y estos días los teloneros se quedan sin argumentos y siguen trasladando la culpa a “recortes presupuestales” que se hicieron hace siete años y la lucha antisubversiva lleva 20 años de emprendida con su secuela de muertos y desaparecidos. Muchos de ellos son miembros de las Fuerzas Armadas en el más alto grado, que ocuparon cargos importantes en gobiernos anteriores. Pontifican después de la batalla, pero no fueron capaces de ser lúcidos cuando les tocó decidir, denunciar, hacer pública su disconformidad con la política que se desarrollaba. Pasaron al retiro y hoy quieren iluminar decisiones con sus planteamientos. La vergüenza se fue de vacaciones.

La verdad cuando se tamiza, cuando se mediatiza, se pone turbia, se vuelve argumento para encubrir algo que el común de la gente no puede entender, comprender, nunca puede brillar y menos convencer.

Frente a este oscurantismo se da a conocer el miércoles 18 de abril en una edición de IDL-Reporteros una información titulada “El abandono”, el artículo lo firma Gustavo Gorriti, responsable de ese reporte. Dice Gorriti “La caída del helicóptero 357, la nave UH1H2, donde murió la mayor PNP Nancy Flores en la tarde del jueves 12, desató otros enfrentamientos en el mismo cerro y sus cercanías entre el jueves y el sábado 14, con un saldo trágico en todos ellos: la muerte de tres suboficiales de la Dinoes pocas horas después; y la emboscada a una patrulla del EP el sábado, que mató a dos suboficiales del Ejército y dejó a diez heridos, el sábado 14.

De los tres enfrentamientos, el más difícil de comprender es el que llevó a la muerte de los tres policías de la Dinoes. ¿Por qué se los abandonó en el cerro, si hacerlo equivalía a condenarlos a morir? ¿Por qué no se trató de socorrerlos en forma inmediata?

No se trata de dar cuenta de todo el documento, pero puede consultarse en la siguiente dirección: http://idl-reporteros.pe/2012/04/18/el-abandono/. Sin duda un documento esclarecedor, que permite saber cómo se aplica la política antiterrorista, la precariedad del armamento, de las comunicaciones y la poca talla de quienes la conducen.

3. ¿Cómo tratar estos sucesos en los libros de historia para los estudiantess? ¿Cómo no tratar estos temas en clase, cuando los niños y los jóvenes tienen a la mano en los quioscos, en la casa, en la TV la información inmediata? Muchos se rasgarán las vestiduras como lo hicieron hace pocos meses porque libros de historia para alumnos de 4º y 5º año de secundaria trataron los temas de terrorismo sucedidos en los 80 y 90 con palabras pertinentes, que no colisionaban con la verdad, sino todo lo contrario. Pero había que hacer escarnio, había que poner en la picota a quienes se atrevieron a tratar el tema como lo hicieron sustentando sus argumentos en fuentes fidedignas y además por haber vivido en esa época y haber sido testigos de los hechos y barbaridades. Se habló que se envenenaba la mente de los alumnos, que se hacía un favor a los terroristas al poner una foto de Abimael Guzmán y otros argumentos que se parecían a los de Torquemada.

Se le exige al docente que trate estos temas pero que no se exceda en el análisis, que no profundice en sus causas, es decir que se limite a reportar el hecho histórico y que “voltee” la página.

Este tutelaje sobre las ideas que se pretende hacer, es pernicioso y forma a personas parametradas en sus ideas, no se les permite hacer análisis crítico de los sucesos en los cuales la sociedad y sus instituciones intervienen. Hacerlo no es hacer apología al terrorismo, todo lo contrario es mostrarlo en toda su crueldad y cómo el mensaje que quieren transmitir es de miedo, de zozobra, de mezquindad. Perseguir a quienes hagan lo contrario, es hacerles un favor y caer en su juego.

¿Cómo tratar a este nuevo grupo que los “opinólogos” no se ponen de acuerdo en definir quienes son? ¿Cómo analizar los hechos que son conocidos por todos? ¿Cómo evadir una respuesta a la pregunta sobre estos hechos que los alumnos sin duda se hacen?

En una institución educativa esta semana alumnos de primero de secundaria eligieron como nota de la semana el informe sobre estos hechos dados por los diarios. Les llamaba la atención en primer lugar los nombres de los lugares, también el hecho de que estos eventos se realizaran en lo que se llama el distrito más rico del Perú, pues Echarate recibe por canon del gas y otras regalías unos S/. 358 millones de soles al año y sin embargo no tiene agua, pero el alcalde hizo varias piscinas. También les interesaron las fotos del lugar a colores, los uniformes de soldados, de los terroristas, y otras curiosidades. Ya como fondo una pregunta: qué buscan esos secuestradores, qué dice el gobierno. Criaturas de 12 años, que se hacen esas preguntas que dan rienda suelta a su imaginación. Esta generación del siglo XXI, no podemos educarla con principios y conceptos del Siglo XX o XIX. Y a eso llevan las medidas punitivas para tratar estos temas. ¿Medioevo?

Para concluir una reflexión sobre la complejidad del problema. Compartimos lo que el periodista César Hildebrandt escribió: “El problema es mucho más complicado. No es un asunto de bombardear “el excenario” (sic) como dice el señor vicealmirante Luis Giampietri, experto en bombardeos y demoliciones. El asunto es que la inclusión social debería suponer la inclusión regional. El Perú sigue siendo un rompecabezas que no termina de armarse y de esas piezas sueltas emerge esa masa crítica de odio que “José” y sus hordas pueden convertir en amenazas. Pero “José” no existiría si el Perú estuviese cosido y fuese, en relación a los propósitos, una sola entidad. Y los cocales serían mínimos si al campesinado de esas tierras se le hubiese tratado como a un ciudadano y no como a un paria. Y no habría “justicia popular” si la justicia oficial estuviese presente y fuera decente” (Hildebrandt en sus trece, 20.04.12)

“Ya tuvimos bastante con esas visiones reduccionistas y atrofiadas… Y que digamos que lo del VRAE es un problema político no quiere decir que estemos excluyendo la intervención de la fuerza. Pero eso requiere el apoyo de la población. Y el apoyo de la población requiere apoyo social, presencia del Estado, paciencia, labor de infiltración, alternativas de cultivo, persuasión y mando multisectorial pero unificado. En resumen: política….” (Hildebrandt en sus trece, 20.04.12)

¿Cómo hablarles de estas cosas a los estudiantes que ya cuentan con un fino discurso crítico? ¿Cómo decirles que existen desigualdades profundas en el Perú? Que en esos lugares los caminos no son asfaltados, que los pueblos son precarios, que la labor de la población es la agricultura, que en la zona existen 140 escuelas primarias con nombres bastante raros en calles que se llaman Alto kimariato, Viracochasi, Zonakishiato, Pagoreni-campo verde, Kuviriari, Tintiniquiato, Ozonampiato, Yomentoni, etc. Otro país, otra cultura, otras formas de ver el mundo y al costado tienen la mayor producción de gas del Perú.

Sin duda un reto nuevo que tenemos los profesores para explicar esta realidad que vivimos y que muchos no quieren comprender, a la que muchos piensan sacar rédito con fines políticos, y no se atreven a tomar decisiones para acortar las brechas que subsisten en el país, a pesar de que se dice que estamos bien en economía. Empecemos por comprender desde el aula lo que significa interculturalidad, dónde se ubican los lugares mencionados, su población, sus escuelas, el número de estudiantes, los servicios con que cuenta, sus vías de comunicación, cómo está presente el estado y otros tantos datos que permitan conocer una realidad que está cerca, pero a la vez lejana. Sin duda allá no llegaron aún las laptop verdes del Ministerio de Educación, pero si los celulares, allí el profesor tiene que complementar sus ingresos con su chacrita en el monte, es un profesor rural. Una preocupación que va más allá del uso de los celulares y el facebook como derecho, pues estos en lo básico le son conculcados por el centralismo y el despotismo de políticos e instituciones y personajes. (20.04.12)