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Violencia y educación

1 junio 2013

1. Distintas caras de la violencia. Abrir los diarios, escuchar las noticias en estos días es preocupante, pues nos remiten a una sociedad en proceso de descomposición como si todos sus componentes estén respondiendo a un solo sino: su autodestrucción.

Hoy nos entretienen con el sainete de la supuesta corrupción de los ex presidentes, con los pronósticos sobre la selección de fútbol o cualquier programa “divertido” y “morboso” de la TV abierta, para “distraer” al público. En este escenario va campeando la violencia, se va incubando cierta manera de ser y vivir, sin que nos demos cuenta qué ciudadanos tendremos en un quinquenio.

Como educadores debemos leer estos tiempos que se ven reflejados de muchas maneras en el aula y en las instituciones educativas. Empezó con la etiqueta del bullying, que no es otra cosa que el maltrato que recibe el niño en la escuela causado por sus pares. Salvo unos brotes nuevos y denuncias de los padres de familia, al parecer el tema se ha controlado.

Sin embargo se ha denunciado estos últimos meses una forma de violencia ejercida por menores de edad, que no se había dado en la sociedad: el sicariato. El asesinato por una paga Pero esta vez, se busca que el asesino sea un menor de edad, porque es inimputable.

Docentes del interior ha confiado que en sus instituciones educativas existen algunos chicos que empiezan a trajinar por estos caminos de la delincuencia, sin reparar hacia dónde van y menos qué será de ellos. Lo único que les interesa es contar con dinero contante y sonante. Con ello consiguen todo, con los estudios muy poco. Una consigna silenciosa que recorre barrios de Lima, de provincias, de zonas rurales andinas y de la selva. ¿Qué hacemos con estudios y “batidas” policiales? ¿Son los programas sociales que se aplican todo lo ambiciosos que deberían serlo? ¿Los programas sociales no pueden reducirse sólo a la entrega de alimentos? Nuestra desnutrición crónica no es sólo alimenticia sino de valores, de educación que responda a las necesidades del pueblo y no sólo a lo que le interesa al mercado.

2. Una historia que empezó hace tiempo. En una entrevista televisada, el alcalde de Casma, provincia de Ancash, al Norte de Lima, narró con preocupación la ola de asesinatos ocurridos en las últimas semanas, por distintos motivos. En varios casos los asesinos son jóvenes del lugar. La población se encuentra aterrada. La dotación policial que debe resguardarla no es suficiente.
En décadas pasadas esa sombra que fue Sendero Luminoso instauró la violencia en el país mediante el asesinato selectivo. Cayeron cientos de civiles, militares, policías. Quedan en archivos de la TV y diarios crónicas y testimonios de una población acosada sin que nadie la defienda. Conocemos la historia y causa vergüenza que a diez años del Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación hoy empecemos a vivir otro drama que va enrolando a jóvenes de nuestras ciudades y de nuestras localidades lejanas: unos sirviendo de “mochileros” para llevar droga, otros como asesinos de personas que se resisten a pagar cupos a quienes a nombre de una organización X les ofrecen seguridad.

Qué rápido nos hemos olvidado quienes vivimos esa experiencia de los atropellos sucedidos a una población sumisa, indiferente. Pablo Quintanilla en su columna en Diario 16 nos recuerda: Con el brote de terror iniciado por Sendero Luminoso en los ochenta, se abrió una caja de Pandora de la que salió lo peor de nosotros mismos. Salió lo peor de quienes iniciaron la guerra, de quienes para protegernos intentaron sofocarla y de la sociedad civil que no supo cómo reaccionar apropiadamente ante esta situación, polarizándose y repitiendo la guerra interna, aunque ya no con balas y sino con enfrentamientos verbales que son, igualmente, formas de violencia. No nos hemos recuperado plenamente de esa situación, por lo que nuestra endémica tendencia a la polarización y al enfrentamiento político destructivo constituye, de alguna manera, manifestaciones de aquello que no hemos procesado adecuadamente. (http://diario16.pe/columnista/32/pablo-quintanilla/2564/a-diez-aa-os-del-informe-de-la-cvr)

Lo sucedido en la capital de la provincia de Casma y en el distrito de Camporredondo (Amazonas), en estos días, donde están involucrados jóvenes sicarios es un toque de alerta. Antes los medios habían publicitado a un joven sicario llamado Gringasho, implicado en el asesinato de dos presuntos delincuentes. Y quedó el hecho en el anecdotario policial y el morbo de cierta prensa.

Las autoridades hacen lo que deberían, pero no cuentan con las herramientas legales pertinentes como aquellas que se refieren a este tipo de sicarios menores de edad ni pedagógicas que permitan prepararlos para una verdadera reinserción en la sociedad. Por ello al retornar a la calle, reinciden en el delito, en el asesinato pues lo tienen como una norma de vida. Hace días mostraron los talleres que se desarrollan con los jóvenes recluidos, pero no se habló del enfoque pedagógico que se brinda. Es una ocupación, para utilizar el tiempo y salir “sabiendo algo”, dicen los instructores. ¿Y el desarrollo personal? ¿Las emociones de esos jóvenes, no requieren reparación?

3. ¿Qué hacemos desde la escuela? Es otro reto que tiene que asumir nuestro sistema educativo. La violencia que se viene dando en la sociedad tiene en los menores de edad y jóvenes a sus principales “consumidores” ¿Cuál ha sido la reacción frente al bullying? La dación de una ley llamada antibullying (Ley Nº 29719, junio, 2011) que promueve la convivencia sin violencia en las instituciones educativas, pero recién en diciembre del año pasado se expidió una directiva para que se implemente un plan de lucha contra la violencia.

También se informa que el Ministerio de Educación viene trabajando una estrategia contra la violencia escolar que será presentada en julio. Consideramos que no se trata sólo de una estrategia y campaña, se debería formar a los futuros docentes y actualizar a quienes están en ejercicio para que sepan cómo desempeñarse frente a este problema.

Consideramos que debe empezar a abordarse el tema de la violencia que es el caldo de cultivo no sólo del bullying, también del sicariato. Aquel que da plata fácil, que invita a la deserción, que le brinda mano de obra al narcotráfico no sólo para la recolección de la hoja de coca sino para el transporte en mochilas por rutas poco transitadas. Poco se ha estudiado este problema y sin embargo va en crecimiento.

En Colombia tenemos el espejo. Se tiene información y experiencias de trabajo en las escuelas. Un reporte periodístico decía “El sicariato no es una novela, es una realidad que se enfrenta en las principales ciudades del país. Los gatilleros o asesinos a sueldo son una máquina de muerte que hace efectivo el precio que ponen por la vida de cualquier persona.” (Radio Carcaol, setiembre, 2008) Referente a la educación y a la escuela otro investigador colombiano nos dice: “la violencia que ha permeado a la escuela no sólo es producto de la pobreza en que viven la mayoría de los colombianos, sino que el entramado de la cultura del narcotráfico desde la década del ochenta ha incidido en muchas instituciones educativas, tanto oficiales como privadas, las cuales se convierten en expendios y en focos de iniciación de esta cultura de la droga que ha incrementado enormemente la violencia en Colombia y en nuestras escuelas.” (CARLOS ALBERTO JIMÉNEZ V. La violencia escolar. PHD Profesor Titular Universidad Libre – Pereira. Colombia). Y continúa: “…la escuela se ha vuelto muy permeable a estos núcleos de comportamiento social violentos que comienzan en el hogar, y que continúan en las ciudades y se afianzan en el terreno escolar, convirtiéndose allí en un detonante ideal para los diferentes tipos de violencia social.”

Por ello el enfoque que se le debe dar al problema de la violencia no es remedial y menos sólo de cursos especializados, sino que debe tenerse un enfoque pedagógico diferente, a partir de la información recibida. Una emisora de Lima a través de su corresponsal expresara sobre el tema “Estos cursos estarán dirigidos a alumnos del nivel secundario, si bien en Lambayeque no tenemos referencia de sicarios que se encuentren en las escuelas, vamos a prevenir este tema y aconsejar a los menores para que no se involucren en actos delictivos a temprana edad”, (RPP. 25 de Marzo 2013). ¿Sobre qué planteamientos se harán estos cursos?¿El tema de la violencia en la escuela debe ser central en el debate en los equipos de docentes en las escuelas y definir una estrategia pedagógica de tratamiento. No es recurriendo a recursos legales solamente que se revertirá decisiones de comportamiento juveniles.

El funcionario dijo que los maestros tratarán estos temas de manera muy didáctica en las escuelas para orientar a los adolescentes. Agregó que se coordinará con representantes del Ministerio Público y la Policía Nacional para que brinden las charlas en todos los colegios de la región. También manifestó que por ahora los temas serán incluidos dentro de las horas de tutoría y que se empezará en colegios que se ubican en distritos con mayor índice delictivo.

Consideramos que mientras la violencia escolar sea tratada desde el punto de vista penal y policial y con programas parche, para salir de la ocasión, los resultados no serán buenos. Éstos relativizan la visión del docente y no consideran que existen factores generadores de conductas sociales, que los alumnos llegan a la institución escolar con una carga de información violenta que han aprendido en su entorno familiar, y a partir de los medios de comunicación masiva, especialmente en la televisión y en los videojuegos, que inundan la mayor parte de su cotidianidad. Poco a poco los alumnos interiorizan formatos de violencia que luego reproducen en la escuela.

El sicariato perpetrado por menores de edad está de moda en los niños y jóvenes. Los juegos que tienen hoy pasan por acosar y quitar la vida al contrario. Todo para tener “billete” en el bolsillo. Se sienten triunfadores. El alcalde de Casma Rommel Meza Cerna nos recuerda que hace tres años, con el hallazgo de una veta de oro en el cerro El Dorado, en la comunidad de Huanchuy, distrito de Buenavista, empezó a asomar este fenómeno que ahora les quita el sueño a cientos de familias en Casma. ¿Qué pueden hacer los docentes si no están preparados? ¿Cómo empezar a “curar” ese daño social en una comunidad desconcertada? Existen otros temas que generan violencia y explotación y que deberían abordarse: el problema de la trata en los campamentos mineros donde niñas y jovencitas son explotadas ¿Podemos seguir hablando de mejora en los aprendizajes si el daño está inserto en el proceso de desarrollo de los niños y jóvenes? Problemas que los docentes deben afrontar porque no es sólo policial el tema. ¿Están preparados? ¿Qué puede hacer el Ministerio de Educación para abordar este problema? Tarea ardua, pero urgente. (01.06.13)

“CHÓCALA PARA LA SALIDA”

4 julio 2012

1. La cultura escolar. ¿La conocemos los padres de familia?, ¿los medios de comunicación? ¿los profesores han reflexionado sobre ella en su etapa de formación? ¿Y en los PEI ha sido objeto de diagnóstico, de reflexión? ¿Se han tomado medidas luego de analizar el clima educativo de la institución escolar?

Y así podríamos seguir preguntándonos por qué ahora los medios hacen “denuncias” y “propaganda” del llamado bulliying que es conocido por todos con la castiza palabra de maltrato, matonaje que se da en los escolares –grandes contra pequeños; grandes con grandes, y pequeños entre sí-. Se ha llegado al extremo de vejar a docentes sin las pruebas pertinentes, bastando sólo en la denuncia de padres de familia. ¿Acaso la noticia no exige una investigación y no sólo denunciar el hecho sin el conocimiento de una cultura escolar que la conocen quienes conviven con los estudiantes en el aula, en el patio, en el día a día escolar?

Bienvenidos los esclarecimientos y denuncias siempre y cuando aporten y no se les lleve con argumentos de hechos policiales, sin respeto por la persona agraviada de ambos lados. No es justo que se señale y denuncie como su fuera una pandemia un hecho que se viene dando desde que la escuela es una institución que alberga a estudiantes de distintas procedencias familiares, de lugares geográficos diversos, de culturas familiares producto de una familia disfuncional, etc. Sin duda hoy con estudios e, investigaciones sobre la conducta infantil, juvenil, las relaciones que se dan en el ambiente del aula, de la escuela, de la calle, del barrio los docentes deberían estar mejor preparados o al día en lo que contienen estas investigaciones/estudios y obtener las líneas pedagógicas para agudizar la observación que todo docente debe de practicar en el aula, en el patio, en la escuela, en la comunidad toda. El docente debe ser un permanente estudioso de todo lo que comprende y se relaciona con el clima del aula. ¿Se hace? ¿En las capacitaciones tienen espacio para tratar sobre estos temas, reflexionar y sacar conclusiones sobre la manera de abordarlos y tratarlos cuando están a cargo de sus alumnos?

Nos preocupamos mucho -como debe ser- por los aprendizajes, el desarrollo de competencias, de capacidades y muy poco de lo que llamamos hoy educación ciudadana, que antes se conocía como educación cívica y comunitaria.

2. De la anécdota a la noticia, y de ella al escándalo. Nos preocupa la forma como periodísticamente se tratan estos problemas “descubiertos” a partir de una anécdota escuchada en un bus, combi o coaster, que luego es convertida en noticia y se ordena luego que se haga una “investigación” al paso, para auscultar qué sucede en las instituciones educativas.

La forma como se obtiene la noticia, la forma como se inquiere sobre ella -y lo hemos escuchado en radio y TV- además de la pobreza de la información que maneja el periodista, denota la poca preparación para contar con un repertorio de preguntas pertinentes y no caer en la palabra común a la que recurren quienes denuncian y buscan ser protagonista de la denuncia. De ahí a estructurar la noticia y de ella al escándalo hay un paso. Y eso lo hemos constatado estos meses y estos días en especial cuando se ha tratado del “juego” La Clave. De la noche a la mañana la denuncia ha llevado micrófonos y cámaras hacia las familias, hacia el barrio para “averiguar” sobre “este degenerado tipo de diversión que se extiende por la ciudad”. Así de enfática es la crónica de un diario local.

¿Se han preocupado los periodistas de informarse sobre el juego y su función pedagógica? ¿Cómo se pasa del juego a la agresión? Sin duda es mucho pedir, pero es bueno estudiar, analizar y no desplegar opiniones al viento y fundamentarlas con denuncias tomadas al paso. Hoy los medios nos salen con estos titulares “El avión”, “la cuerda” y “versus”: violencia reinventada” (La República, Publimetro, 22.06.12) ¿Qué se busca? Algunas notas van acompañadas de reflexiones u opiniones breves de especialistas, pero lo que se hace es incentivar cierto morbo y distraer la atención de padres y estudiantes hacia objetivos que no son de la escuela, sino tienen que ver con las relaciones sociales que se dan en la casa, en el barrio, con las amistades.

3. Las relaciones humanas y el ambiente escolar. Estos temas han estado sustraídos de la cultura social, popular, de la relación entre el maestro y el alumno, mediada por el conocimiento, dándose una relación humana de carácter intersubjetivo (Onetto, 2003 Onetto, F. (2003). Criterios de intervención en las problemáticas de convivencia escolar. En J.Ruz & J. Coquelet (Eds.). Convivencia escolar y calidad de la educación. Pp. 97-112. Santiago: Maval Ltda.). El aprendizaje no podemos verlo como algo aislado de la relación y el ambiente en que se va construyendo. Si bien es cierto que la transmisión de conocimiento es el objetivo prioritario de la escuela (y sabemos que si esto no sucede, la institución educativa no cumple con su función social), también es cierto que no es posible lograr dicho objetivo sin una relación favorable para el aprendizaje; “(…) si la relación humana no se desarrolla bajo ciertos parámetros de bienestar psicológico, éticos y emocionales se puede hacer muy difícil e incluso imposible enseñar y aprender” (Onetto, op.cit).

Existen muchas percepciones sobre el mundo escolar y sus actores. Lo educativo no puede ser tratado como cualquier noticia. Para ello una publicación seria debe tratar con mesura y conocimiento los temas, y no a partir de una denuncia cuasi policial. Es deber de un medio -que se dice serio y genera opinión- no hacer escarnio, ni convertirse en juez y parte, del lado de un hecho y sancionador del docente quien es el adulto responsable y de allí saltar a la denuncia por ineficiencia o ineficacia del Estado. Realmente caricaturesca parece la frase, pero responde a la realidad vivida estos días.

Falta conocer mucho lo que significa y abarca la educación para reducirla al nivel de las páginas policiales. Hace falta tratar lo educativo con propiedad, con el soporte de estudios, investigaciones y no a partir de declaraciones tomadas al paso o por teléfono a connotadas personalidades, serias seguro, pero sorprendidas por los sucesos y más por las preguntas.

Una nota sobre estas denuncias –bulliying, la clave, el avión – por ejemplo deberían conocer y haber tenido como referencia estudios sobre el clima escolar que hablan no sólo del rendimiento sino además de otras dimensiones de la vida escolar. Con ello se podría conocer lo que el constructo de clima escolar nos habla sobre la calidad de vida al interior de las escuelas, de la convivencia. También las experiencias sociales que se exponen en ella y de las esperanzas y necesidades humanas de sus miembros como nos dice Onetto. Se conocería cómo todos estos factores intervienen en el proceso enseñanza-aprendizaje que para ser efectivo, debe desarrollarse bajo ciertos parámetros de bienestar psicológico, éticos y emocionales de sus miembros.

El universo de aspectos que abarca el proceso y otros que se viven en el día a día escolar, nos hablan de microclimas que se dan en el aula, en el trabajo, entre los alumnos y entre los docentes. Y cómo estos microclimas impactan en el desarrollo de los aprendizajes, en el bienestar y el desarrollo socio afectivo de los alumnos, de los docentes.

Es indudable que no deben conocer estas particularidades, quienes hacen las denuncias atendiendo a reclamos de padres de familia y acosados por las noticias. Pero en lugar de contribuir a profundizar en el conocimiento de las causas, se emiten juicios condenatorios de quienes son parte del “sainete” que se monta, para luego dejar que las autoridades lo arreglen.

Declaraciones de la Decana del Colegio de Psicólogos del Perú en RPP dan una explicación cuando sobre “la clave” dice “Este juego data de hace 22 años y proviene de Guatemala surgiendo entre las pandillas de ese país”. (RPP.20.06.12). Explicó además que es más peligroso que el bullying porque “hay un sometimiento voluntario en favor de un reconocimiento de quién es más macho”.

Explicó que hay un grupo que decide poner una palabra clave, ese grupo la conoce, el otro tiene que adivinar la palabra y el primer grupo lo que hará es una serie de gestos o palabras allegadas al tema. “Es como una charada para que adivinen, es todos contra todos por turno, uno por persona”.

“Estamos viviendo en una sociedad donde no hay principios, no hay valores; donde lamentablemente hay un caldo de cultivo dado que los muchachos están solos ¿Dónde están los tutores?”, se preguntó. Agregó que esta es una antesala de personas que terminarán en actos delictivos. Ni una referencia al entorno, al hogar, a la sociedad, a los medios que tienen programas que incitan a la violencia. Se pregunta igual que los periodistas ¿y los tutores? ¿Se refería a los profesores?
No es posible que como conclusión se remate “soplando la pluma” a la escuela, a los docentes, a los tutores. Es un compromiso de todos. Es necesario apoyar la construcción de un buen clima escolar, es necesario que se conozca la cultura escolar, que no todo es responsabilidad de los docentes. Es la comunidad toda la que debe apoyar en la educación y formación de los estudiantes. El aula, la institución educativa, la esquina, el barrio, las instituciones de la sociedad, son los referentes que deben aportar a la educación.

No es sólo teniendo un buen rendimiento en aprendizajes en los alumnos que la sociedad puede transformarse y consolidarse si no se forma para una ciudadanía democrática, que respete y escuche al otro. Ningún factor educativo aislado es suficiente y puede aportar al mejoramiento de la calidad de la educación. La escuela debe ser un buen contexto para proveer el tipo de educación que se requiere para nuestro desarrollo.

Recordando épocas pasadas a las salidas de la escuela y ya de vuelta a casa, se juntaban grupos que buscaban lugares semiocultos en las calles, para ver la pelea que antes se había concertado en el patio del recreo, en la escuela con un “chócatela pa’ la salida”, era la consigna y se tenía pelea asegurada y público escolar en la barra. Y también reprimenda en casa y en la escuela. Los adultos las llamaban chiquilladas y no les daban importancia. En la escuela una reprimenda del director y una invitación al padre para hablar. ¿Estos hechos acaso fueron previstos en la formación docente para saber cómo tratarlos? ¿Cuántos estudios, investigaciones hay sobre el bulliying y sobre “la clave”? ¿Es sólo campo de los psicólogos? ¿Acaso no lo es de todos los trabajadores sociales?

Sin duda, no debe hacerse burla de la ignorancia ante hechos que suceden sin evaluar convenientemente a los actores, sus antecedentes, su contexto social, su institución educativa, su barrio. Los chicos de hoy tienen esquina, tienen lo que la cultura popular les proporciona y que la escuela no incorpora en sus estudios y reflexiones, ni prepara a los futuros docentes para esta sociedad compleja y donde educar es un reto que exige ciencia y virtud como decían nuestros antiguos maestros. ¿Por qué en estos días de la Campaña por los Aprendizajes y la escuela que queremos” ningún medio escrito y televisivo ha dado cobertura a lo que sucede en las escuelas de todo el país? No es noticia que venda, pero es noticia que aporta a la construcción de una sociedad diferente. Y no de una que tiende a ser hija del mercado y la competitividad. (23.06.12)