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Literatura en el Nivel Inicial

6 abril 2013

Publicado en la Revista Zona Educativa, Julio 1998 – Ministerio de Cultura y Educación Argentina

En el ámbito de la escuela, el Nivel Inicial es el espacio en el que se genera el primer vínculo entre los niños y la literatura. Por eso, que mejor que los chicos se lleven una buena experiencia de este espacio de iniciación a la lectura y la motivación necesaria para seguir leyendo, lo cual favorecerá la posibilidad de convertirlos en lectores competentes en cualquier área del conocimiento.

Dentro de la variedad de textos de circulación social con los que los niños de Nivel Inicial deben ponerse en contacto con los textos literarios tienen un lugar privilegiado. Cuando en la sala de Nivel Inicial se leen cuentos, poesías, se juega a producir trabalenguas, se inventan historias disparatadas, se está acercando a los niños a una de las formas privilegiadas del lenguaje humano: la literatura. El contacto asiduo con la literatura influye en la formación estética de los niños: les posibilita un contacto lúdico y creativo con la lengua.
El placer que encuentra el niño en la lectura de textos literarios que incluyen aventuras, humor, fantasía, suspenso es para él una motivación importantísima para seguir leyendo, por lo tanto desde lo motivacional se constituye como fundamental en la formación inicial de lectores.
¿Qué literatura?
Aquella manifestación de la lengua como hecho estético, que juega con los múltiples significantes y significados de las palabras, que inventa mundos más allá de lo real, que recrea situaciones y conflictos humanos. Una literatura que entretiene, que conmueve, que moviliza la sensibilidad, que propicia el desarrollo de la imaginación. Definida así, la literatura infantil comparte con “la literatura” en general los mismos principios, sólo que atiende a un público diferente, porque son niños.
Aprender a cepillarse los dientes o a contar hasta diez no es un objetivo del discurso literario. La literatura, como fenómeno artístico diferenciado de la didáctica o de la psicología evolutiva, es el espacio privilegiado del placer, de la imaginación, de la fantasía, del disparate, del juego sonoro y la melodía. La actividad de leer “buena” literatura adecuada al nivel, es una actividad que encuentra la finalidad en sí misma.
Literatura oral
En el Nivel Inicial se promueve la escucha atenta de textos del folklore local, regional, nacional y latinoamericano y la iniciación en la identif8icación de distintos tipos de textos de la literatura oral: copias, canciones de cuna, rondas, canciones, leyendas, crónicas familiares y del lugar; fábulas, sucedidos, adivinanzas, trabalenguas, dichos, refranes. Es bueno tomar conciencia de que todos estos textos orales están presentes en el imaginario de la comunidad y resultan materiales sumamente significativos para ser recuperados por la escuela. El trabajo con estos textos permite recuperar los conocimientos que los niños traen de su casa, de su comunidad, permite un espacio de recuperación y valoración de la cultura familiar, local, regional.
El trabajo con la literatura oral en la escuela tiene que favorecer la participación de todos los niños averiguando en sus casas, reproduciendo, re-narrando en la escuela aquello que saben, que le han contado sus mayores, explorando en la producción de las diversas formas de organización de los distintos géneros.
El contacto frecuente con la literatura desarrolla y amplía el capital simbólico del niño, lo acerca al patrimonio cultural oral de su país, de su comunidad.
¿Narrar o leer?
Narrar y leer. Estrategias diferentes para que el acercamiento del niño a la literatura sea placentero. Entre el vínculo del niño pequeño y el texto literario hay siempre un adulto mediador y en las buenas experiencias de iniciación a la lectura hay siempre registrada una matriz de afecto. De ahí la importancia de los espacios de lectura placentera que construya la escuela.
Un maestro que narra, que “dramatiza” los rasgos más notables de un personaje, que representa un conflicto, propicia la escucha atenta, la identificación. Un maestro que lee se muestra como modelo lector fluido, expresivo, que disfruta al compartir con otros las lecturas que prefieren. Enfatiza los conceptos claves del texto para facilitar la comprensión. La lectura cotidiana por parte del docente de textos de literatura escrita, cuentos, poesías, leyendas, pone en contacto a los niños con modelos de lengua escrita.
Selección de textos
El criterio estético; es necesario que los criterios de selección del corpus de libros de literatura infantil atiendan fundamentalmente a los valores estéticos, ficcionales y culturales tanto de la comunidad, del país, como universales. Se prestará atención no sólo a la calidad del código lingüístico sino también a la de las ilustraciones, que son para los chicos un atractivo en sí mismo.
La identificación: además de ser bellos, los textos seleccionados para los niños atenderán a sus mundos, sus fantasías, sus preferencias. Personajes, problemas y soluciones con los cuales puedan identificarse.
Una visión del mundo: ¿es lo mismo la justicia que la injusticia? ¿La cooperación y la solidaridad que el individualismo? Nadie se atrevería a decir que sí. Lejos de los estereotipos a los que gran parte de la llamada “literatura infantil” ha recurrido durante mucho tiempo, cabe reflexionar acerca de que existe una responsabilidad adulta frente a la infancia y que con cada texto seleccionado se está ofreciendo también una visión del mundo. Seleccionar es valorar.
La biblioteca: tocar, hojear, mirar dibujos, intentar lecturas, compartir libros de la biblioteca es requisito de la formación de los pequeños lectores en el ámbito de la escuela.
Establecer criterios de ordenación de los libros de la sala, por colección, por género, por tipos de personajes, por tipos de temas, requiere de una tarea sostenida de trabajo en el aula que organiza las lecturas, que ejercita en la distinción entre real e imaginario, que pone en contacto a los niños con distintos portadores de textos, que promueve e instala, desde el comienzo de la escolaridad, hábitos de lectura y modelos de comportamiento lecto