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La comunicación en educación: una brecha que profundiza la inequidad

19 marzo 2009

En el país, en materia de educación, deben ponerse las cosas en su sitio y de una buena vez terminar con el discurso inconsistente, difuso, que no apunta a la consecución de objetivos, sino a la expectativa de conseguir una presencia política partidaria, antes que un real cambio educativo que trascienda el período presidencial y se proyecte en prospectiva.

La educación peruana no puede seguir siendo manipulada e ir sin rumbo, mientras se tengan responsables que se preocupan de la rama y no de todo el árbol. Las soluciones “parche” que se dan no erradicarán los males que padece la educación nacional. Y los panegíricos que el vice ministro de gestión institucional pronuncia en cada intervención en los medios son más de lo mismo, sin la dinámica ni la fuerza que debe tener toda gestión comprometida con una realidad que demanda respuestas inmediatas, planificación y no el actuar al filo del cumplimiento de fechas.

Improvisación, recurrir a discursos de moda que no responden verdaderamente a la demanda y necesidades de la población escolar, denotan poca intuición del hecho educativo y menos de la política educativa. El país ya no es ingenuo y sabe lo que es una buena educación. Tal vez no llegue a entender lo que es calidad, pues lo asocian a lo material (tela, calzado, ropa, útiles, carpetas, herramientas, comida, utensilios, etc, así somos de concretos), pero sí saben lo que es una buena educación: (que sus hijos sepan leer, escribir, expresarse oralmente y por escrito, que comprendan y desarrollen lo que leen, que puedan manejar algo más de las cuatro operaciones, que puedan raciocinar para resolver problemas, que sepan distinguir lo beneficioso para su desarrollo personal, que conozcan sus deberes y sus derechos, que sepan hacer trabajos manuales, que sepan desarrollar su curiosidad y conocimientos, que hagan experimentos, que desarrollen sus talentos (hoy las llamamos capacidades y competencias) ¿Entienden los padres de familia estos términos?). Cosas simples, cotidianas, que el buen saber y entender de la gente sencilla las valore, las haga suyas, las defienda y se comprometa con ellas. ¿Se ha pensado en un discurso que contenga todo esto y mucho más?

El pueblo, el ciudadano de zonas urbanas y del campo no se complica tanto la vida con especulaciones y enfoques teóricos y fintas políticas, se contenta con ver los resultados de su inversión (para hablar con conceptos que gustan a la economía), con la forma cómo los hijos se “conectan” con los procesos que se vienen dando en los diversos campos de la sociedad. “Tanta palabra nueva, me marea profesor, no entiendo”, dice un señor campesino de las laderas del río Chillón – Lima. “Mucha moda incomoda en educación” dice un profesor de Pueblo Nuevo en Chincha. ¿”De qué sirve tanta palabreja, si lo que quiero es que mi hijo sea como el “Goyo” (se refiere a Goyo Martínez, novelista peruano famoso que tiene parientes en La Banda- ), nos dice un padre de familia de La Banda, caserío de Ica en la provincia de Nasca. La simplicidad y la sencillez de los padres de familia son un indicador de que algo está fallando en el sistema y eso es la comunicación. ¿Tiene en cuenta este detalle la autoridad que comunica en educación?

Un enfoque del discurso educativo desde las perspectivas y comprensión del pueblo permitirá el establecimiento de un diálogo más comprensible, fluido en la perspectiva que todos apunten a la bondad de una educación útil y beneficiosa para el aprendizaje y conocimiento de los educandos, que les permitan ser ciudadanos que desempeñen sus roles en la sociedad. Esto no quita de ninguna manera que la profundidad del planteamiento pedagógico tenga su marco teórico, objetivos, estrategias, mediciones y todo aquello que una planificación demanda.

Lamentablemente en el discurso educativo oficial existe la utilización de palabras que no comunican nada al pueblo, todo lo contrario, lo confunden. La brecha entre las autoridades y el común del pueblo es muy grande aún. Además en el discurso educativo poco se ha hecho por desarrollar la comunicación. Por ello cuanto más “profesional” sea el contenido, menos atención se prestará al mismo. Cuando se dice que los padres de familia tienen el derecho a demandar una educación de calidad no la entienden como tampoco el que un derecho lleva consigo una obligación. El discurso oficial en educación además de ser confuso no permite establecer el vínculo que debe haber entre los interlocutores. ¿Será por ello que los padres de familia no acompañan los justos reclamos por la no aplicación del Proyecto Educativo Nacional y menos la demanda por un mejor servicio educativo? ¿Será que el Proyecto Educativo Nacional no lo hacen suyo porque no lo entienden? ¿Será por ello que tampoco defendieron los resultados de la Consulta? ¿Será también que poco importó el discurso de la emergencia educativa?

Algo de lo dicho debe ocurrir y es bueno revisar la forma de comunicación que requiere la educación para las mayorías. ¿El discurso no es demasiado académico? ¿Se tiene en cuenta que los escuchas son diversos?

Una revisión del discurso, hacerlo más pedagógico, pensar en el público receptor y no en quedar bien con la autoridad. Los maestros más célebres de nuestra patria han sido sencillos y no soberbios.
La comunicación en educación es un tema que debe abordarse con urgencia. Existe una brecha entre el emisor del mensaje y el receptor. La comunicación incide en la apropiación y organización que el aprendiz hace del mundo; es a partir del contacto con el otro o con los otros que puede desplegar habilidades y conocimientos mediante los cuales se adquiere estatura humana, ya que «para ser hombre no basta con nacer, sino que hay también que aprender» (Savater, 1997, El valor de educar). Es bueno que admitamos que olvidamos, casi siempre, que en los escenarios pedagógicos se vive un proceso comunicativo, en tanto que los sujetos implicados poseen este tipo de competencia y la capacidad de interacción. ¿Por qué?
Los valores, hábitos, habilidades y contenido temático de los programas, entre otros factores, constituyen el marco en función del cual se crean y reproducen imágenes cargadas de significación que orientan los imaginarios sociales, entendidos estos últimos como esquemas construidos socialmente que permiten apreciar «algo» como real y explicarlo de acuerdo a la realidad del sistema social en que se encuentre (Pintos, 1994 Más allá de la ideología. La construcción de la plausibilidad a través de los imaginarios sociales)).
Puede constatarse que en los últimos años se ha dado mucha importancia a la relación: Educación—Comunicación, pero poco se ha profundizado a nivel pedagógico. Por ello se reduce la comunicación a una norma, a una directiva, a publicar un texto en el portal oficial del Ministerio de Educación, sin tener en cuenta que la educación, hoy, es construcción de significados que tienen como base la comunicación; entendida como el conjunto de recursos personales, psicológicos y pedagógicos que un profesor o profesora utiliza o puede utilizar en su relación con los estudiantes para establecer una buena comunicación cargada de sensibilidad y afectividad para ayudarles en su crecimiento personal; con conocimiento psicopedagógico de la práctica pedagógica diaria en donde la comunicación democrática surja libremente dentro de un clima de paz y de progreso.

Estamos asediados en toda nuestra vida por códigos tecnológicos y ello exige a los educadores y sobre todo a las autoridades responsable de la política educativa contribuir con su mensaje a la formación de docentes críticos, y creadores, capaces de asumir actitudes de reconfiguración, construcción y búsqueda del verdadero significado de las imágenes y símbolos en el que niños, jóvenes y adultos estamos inmersos para no permitir el conformismo y la alienación respecto a la realidad.

La aparición y el desarrollo de los medios de comunicación electrónica en el siglo XX han contribuido de forma muy significativa a la configuración de nuevas formas de estructura social y a la consiguiente redefinición de las formas en que los agentes sociales construyen su experiencia del mundo. ¿Se toma en cuenta esta situación? ¿Por qué mecánicamente se cree que existe un mejor rendimiento en las pruebas que rindieron los maestros? ¿Ha sido por la calidad de la capacitación o porque la estructura de la prueba fue menos rigurosa? ¿Por qué se dice que nuestros alumnos han avanzado en matemáticas y comunicación solamente, si la educación es integral? ¿Nos están vendiendo gato por liebre?
Es necesario que autoridades y docentes reflexionen sobre cómo se da el proceso de comunicación y la manera cómo lo articulan con sus propias expresiones, en interacción con los otros, incluyendo la informatica y los medios de comunicación en general.
Los especialistas en comunicación recomiendan que para que ésta se de, y para que la persona a quien se dirige el mensaje comprenda, es necesario utilizar signos. En la educación tradicional ha primado el modelo unidireccional de comunicación y pareciera que aún en este primer decenio del siglo XXI, seguimos cautivos de esta manera de comunicarnos cuando se tiene el poder y el gobierno. Esto “congela” el mensaje y hace que el mensaje educativo se cumpla y reproduzca fielmente, al pie de la letra. El docente y el pueblo en general no tienen oportunidad de interactivar. El mensaje no tiene retorno, no se nutre del parecer de los receptores, no hay respuestas, ni lo que se llama comunicación de doble vía.

Hoy se postula una sociedad democrática, participativa y equitativa donde el modelo de comunicación se denomina horizontal. En educación el uso pedagógico de las nuevas tecnologías demanda la interactividad (por teléfono, fax, Internet, correo electrónico, messeger, chat, blog). Cuando la autoridad educativa elabora un texto escrito, un texto a ser leído en telepronter, o un docente elabore material audiovisual deben pensar respectivamente en el público escucha, en sus colegas, en los padres de familia y en las mejores posibilidades para una mejor comprensión y con reflexión pedagógica. El mensaje debe sintonizarse alrededor de saberes establecidos y además en las posibilidades de formación. ¿Acaso eso viene ocurriendo?

Finalmente, cuando se dice que en el país en educación se produce una “revolución silenciosa”, hemos rescatado unas declaraciones de un educador de la Universidad nacional de Cuyo – Argentina, Daniel Prieto Castillo, que nos puede servir de reflexión, en este poner el énfasis en la comunicación educativa y el nulo esfuerzo que existe: “El primer pilar es la gente. No se puede refundar el sistema educativo en contra de los protagonistas del sistema educativo. Hay una enorme cantidad de experiencias que hay que rescatar, que hay que destacar, que reconocer. No se puede crear algo sobre la base de campo arrasado, diciendo que la gente está totalmente equivocada. Ya sabemos que nadie está totalmente equivocado. Este es un punto fundamental. Cuando digo la gente estoy hablando de los docentes, que son actores permanentes del sistema…”

“El día a día significa, digo ahora, un reconocimiento de la dignidad de nuestro trabajo, que incluye salarios porque nadie se construye como educador o educadora a base de limosnas, basada en un buen trato institucional y social. Hemos sido sometidos durante demasiado tiempo a un maltrato continuo que termina por minar la autoestima, el entusiasmo, las vocaciones. No se puede refundar nada sin seres felices con su tarea. El día a día representa el espacio de la mayor transformación a la que debería aspirarse para volver a colocar la educación en el centro de la sociedad. Tamaña empresa no se logra con tecnologías, ni con reformas desde la cúpula. Se logra en una relación entre seres humanos que sienten, y lo aprecian,…, que la sociedad toda, y de manera especial su clase política, han decidido tomarse en serio todo lo dicho en torno a la importancia de la educación. Pasa aquí a primer plano la comunicación en la educación: volver a tejer la trama comunicacional, la trama humana de nuestro sistema, no será tarea sencilla, pero la presencia de experiencias pedagógicas riquísimas en creación, en convivencia y en interaprendizaje muestran que en el mismo sistema está parte de la clave. No se puede refundar nada sin aprender de uno mismo, y ese “uno mismo” se expresa en las muchas experiencias pedagógicas decisivas (para la vida de los educadores y de los estudiantes) que existen en nuestro país.”

Sin duda un mensaje a tener en cuenta luego de la euforia oficial por los “logros” en educación. Para terminar ¿cómo hacer llegar el mensaje de la buena educación y que la comunidad lo haga suyo si obviamos el tema de la interculturalidad? No se apropiarán del discurso y planteamiento educativo sino lo dirigimos también para las zonas rurales, andinas y de la selva. Esa brecha comunicacional es también una señal de inequidad.
(13.03.09)