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Colegio de Profesores del Perú ¿Quo vadis?

17 diciembre 2010

Un Colegio Profesional es una agrupación de personas con la misma profesión. La presente reflexión se escribe a partir de la sensación que queda al espectar que una institución que ha sido creada para defender y apoyar los intereses de los colegiados en la perspectiva de prestar un servicio a la sociedad, aún no logra consolidar su propia identidad y se debate entre usos y costumbres ajenas a su razón de ser.

Es preocupante y lamentable que pasado el tiempo la ansiada institución de muchos docentes aún siga en los estertores del inicio. Es preocupante que en lo que va del tiempo de creación hasta la actualidad siga habiendo puntos débiles que no hacen posible su consolidación. Lamentable, pues no se llega a dimensionar su valor y su crecimiento está contaminado por usos y prácticas en donde la ética es ignorada. Sin duda habrá muchas justificaciones, pero ello no amerita que se siga anteponiendo la lucha por el poder sin tener en cuenta los beneficios que se dejan de lado para la profesión docente que hoy, sin dejar de valorar a su sindicato reclaman una orden profesional que tenga idoneidad y probanza ética y moral.

El Colegio de Profesores del Perú ha debido constituirse en una institución de nivel académico y de ponderación en lo relacionado al ejercicio de la profesión. Consideramos que esta institución que debería ser la representativa de los docentes tiene una debilidad fruto de haber nacido y crecido a la sombra del Ministerio de Educación, utilizando muchas razones y sinrazones para no dejarlo constituirse como una institución autónoma. ¿Por qué seguir tutelando a los docentes como si fueran unos adolescentes? ¿Por qué seguir generado dependencia que se sabe estará teñida de la política partidaria del gobierno de turno?

La realidad y los hechos pasado el tiempo nos indican que esa dependencia ha sido nociva, como lo es toda dependencia y tutela del Estado en instituciones que pertenecen a una corporación. Si bien la ley ordenaba al Ministerio una función promotora en las primeras actividades, estas debieron estar dirigidas a construir la autonomía requerida para conseguir los objetivos y desarrollar su propia vida institucional, interpretando las normas legales vigentes.

Los avatares por los que viene pasando el Colegio de Profesores del Perú, consideramos que son fruto de nuestro ejercicio democrático de elegir a quienes deberán ser sus autoridades y cómo organizarse a nivel nacional. Sin duda un esfuerzo enorme que no se llega a valorar por estar cegados en enredos domésticos que partiendo de posiciones políticas encontradas, ha teñido la vida institucional. ¿Quién sale perdiendo en todo esto? El magisterio nacional.

Van quedando postergadas la concreción de un perfil institucional auténtico, más allá de la pertenencia política de sus representantes. El Colegio de Profesores es el encargado de guiar la conducta y los lineamientos de las diferentes actividades concernientes al fortalecimiento de la profesión docente. Compete a la orden ser consultada y escuchada sobre cuestiones relativas al ejercicio de la profesión.

El Colegio de Profesores tiene su vida institucional regulada por legislación pertinente: una Ley, un Reglamento, unos Estatutos. Todo ello le brinda un conjunto de atribuciones que sólo puede desarrollar en exclusiva un profesional que esté respaldado por un título académico otorgado por las instituciones superiores reconocidas por el Estado institutos superiores de formación docente, o por una facultad de educación de una universidad nacional o particular del país o, de ser el caso, revalidado de acuerdo a ley, si el título ha sido otorgado en el extranjero. (Ley Nº 25231, Ley de Creación del Colegio de Profesores del Perú (modificado por Ley Nº 28198 art. 1 y 2).

Con relación a ello para contar con un juicio crítico es necesario preguntarse por el respeto y cumplimiento de los fines del Colegio de Profesores del Perú: a) Velar por el cumplimiento de las normas éticas y deontológicas de la profesión; b) Contribuir al desarrollo de la educación como ciencia y como proceso, en la forja de una cultura nacional, cooperando con el Ministerio de Educación, con los demás poderes del Estado y con las instituciones pedagógico-educativas, sociales, técnicas y de investigación; c) Mantener coordinación con entidades del país y del extranjero vinculadas a la educación; d) Promover y organizar certámenes nacionales e internacionales que tiendan al perfeccionamiento y actualización profesional y a la investigación y fomento educativo-cultural; así como gestionar el acceso a becas de la especialidad; e) Absolver consultas sobre asuntos educacionales, culturales y de ética profesional que le fuesen requeridas; f) Otros que establezca su Estatuto. . (Ley Nº 25231, Ley de Creación del Colegio de Profesores del Perú (modificado por Ley Nº 28198. Art. 4º) Sin duda muchos docentes tienen la respuesta y la valoración correspondiente.

De igual manera convendría hacer el mismo ejercicio con relación a lo que dice el Estatuto: que el Colegio de Profesores es autónomo y democrático; brinda a sus miembros servicios profesionales, culturales, sociales y de defensa, en cumplimiento de las normas éticas y deontológicas de la profesión así como de las demás normas legales pertinentes. (Estatuto Art. 2). En el aspecto legal como lo establece el Estatuto en su articulado pertinente está señalada la ruta que debe seguir la institución. Asimismo se señala Deberes y Derechos (Estatuto Cap. IV Art. 8 y 9). Igualmente los alcances de la colegiación ((Estatuto Cap. V Art. 10 al 15). ¿Cuánto de ello está consolidado? ¿Cuánto de ello falta aún? ¿Por qué?

Con relación a lo que se denomina Normas Éticas y Deontológicas del Colegio de Profesores que inspiran y guían la conducta de los colegiados y guardan correspondencia con los deberes y derechos precisados en el Estatuto de la orden que dice: a) La convicción de que el profesor está al servicio del estudiante y la sociedad. b) La prioridad absoluta del precepto constitucional de pleno respeto a los derechos humanos. c) La necesaria contribución del profesor al fortalecimiento del clima institucional, prodigándose en el desarrollo de sus capacidades, valores y actitudes personales y profesionales mediante la práctica efectiva de las relaciones interpersonales y democráticas dentro y fuera de su centro laboral. d) El desarrollo constante de una relación respetuosa, cordial y proactiva entre los colegiados, y con los diversos sujetos y agentes del proceso educativo, de modo que la conducta profesional contribuya a elevar el nivel de responsabilidad y calidad de la función docente. e) La seguridad de que el profesor colegiado que ocupe un cargo directivo en el Colegio de Profesores del Perú o de confianza en la Administración Pública ejercerá sus funciones con el más alto grado de responsabilidad y eficiencia, contribuyendo con carácter sostenido a la consolidación del prestigio institucional.” (Estatuto CAPÍTULO VI NORMAS ETICAS Y DEONTOLÓGICAS Art. 16). ¿Cuánto se ha avanzado en este campo?
No es el caso revisar todo el Estatuto para advertir que estamos en otro tipo de organización donde más allá de las opciones políticas de la dirigencia debe velarse por el desarrollo de la profesión docente en la perspectiva de elevar la calidad del desempeño y ejercicio de la profesión y hacer realidad lo enunciado anteriormente

Por eso llama la atención el desarrollo de la vida institucional bastante farragosa que en lugar de consolidar el Colegio de Profesores lo ha venido debilitando. Las rencillas primeras se han vuelto perjudiciales para la vida institucional. Poco podemos hablar del aporte al desarrollo docente. Últimamente las noticias pre y post electorales acompañadas de comunicados post elecciones, las denuncias y demás actos desdicen de la sensatez de una orden recientemente creada.

Muchos opinan que se trata de la crisis institucional, que trata de encontrar su identidad y forjar de una cultura de lo que significa la colegiatura y hacer realidad lo estatuido en los escritos legales que validan su vida orgánica.

¿No estamos preparados para dirigir nuestra orden? ¿Qué nos falta? ¿Dónde están nuestras carencias? ¿Por qué somos incapaces de crear, desarrollar y consolidar nuestra institución? El espectáculo que se da a la comunidad no hace sino refrendar lo que el Ministerio de Educación viene pregonando con relación al sindicato de educadores. Sin duda esta institución está en su derecho de plantear una lucha reivindicativa por los derechos de los educadores. ¿Y el Colegio de Profesores? ¿Por qué no dejar de lado posiciones antagónicas en la búsqueda de un fin superior? ¿Por qué nos cuesta reconocer la victoria del contrincante? ¿Cómo hablar de reconocimiento y respeto al otro? ¿Por qué darle cabida a la mezquindad antes que al reconocimiento y valoración del otro? ¿Por qué ser cautivos de lo que la cultura popular dice, que los peruanos somos como los cangrejos, que nunca colaboran con los compañeros sino todo lo contrario, ponen trabas entre ellos mismos?

El ejercicio de una ciudadanía en democracia se desarrolla en un conjunto de derechos civiles, a los que se suman los derechos políticos y los derechos sociales. La orden parte de un reconocimiento de los derechos del otro y su respeto. Cuando ello no se antepone a intereses individuales, tenemos la crisis antes de empezar el ejercicio institucional. Todo en el marco de los derechos esenciales para la libertad individual, como la libertad de expresión, de pensamiento e inclusive libertad religiosa, y el derecho a la justicia. En el campo de los derechos, los políticos como derechos colectivos vinculados a la ciudadanía civil, permiten promover el derecho a participar en el ejercicio del poder político que se traduce en postular, votar, ser representado o participar directamente del sistema de gobierno. Finalmente los derechos sociales definidos dentro de un rango que incluye desde el derecho al bienestar y la seguridad económica, hasta el derecho a compartir dentro de la comunidad la herencia social.

¿Cuánto hemos avanzado en la consolidación del Colegio de Profesores? ¿Por qué se sigue con costumbres de tipo político de conquistar el poder y mantenerlo de manera perdurable sin que tengan opción quienes piensan diferente? La formación política de la ciudadanía de la cual es reflejo el Colegio, consideramos no logra liberarse de formas de hacer política en donde el reconocimiento y respeto al otro, se adereza con intolerancia y tensiones que mediatizan la construcción y fortalecimiento institucional.

El Colegio de Profesores del Perú requiere otra forma de hacer política con enfoque democrático que permita a la profesión docente recuperar posiciones y prestancia en la sociedad. Es bueno tener en cuenta lo que nos dice García Canclini “Hombres y mujeres perciben que muchas de las preguntas propias de los ciudadanos – a donde pertenezco y que derechos me da, como puedo informarme, quien representa mis intereses- se contestan más en el consumo privado de bienes y de los medios masivos que en las reglas abstractas de la democracia o en la participación colectiva en espacios públicos” (García Canclini, N. Consumidores y ciudadanos: conflictos multiculturales de la globalización 1995).

Estamos a tiempo para trascender sucesos que generan un espectáculo reñido con el quehacer profesional del docente y que devalúan la profesión ante la comunidad. Eso es pensar de manera diferente sin renunciar a principios que nos forjan como ciudadanos. (11.12.10)

MÁS ALLÁ DE LA LEY 29510

25 abril 2010

La ley 29510 (10.03.10) exceptúa del requisito de colegiación a los profesionales con títulos distintos al de educación que ejercen la docencia en áreas de su especialidad en las instituciones públicas y privadas y de alternancia en zonas rurales; y a los profesionales de la educación titulados en el exterior que ejercen la docencia en forma temporal en el Perú. (Arts. 1º y 2º)

Esta Ley sin duda es una “válvula de escape” para tratar de paliar el problema –creado por el propio Estado- de no contar con docentes especializados- para que desarrollen determinados cursos en la Educación Básica Regular. Para ello se recurre a establecer un régimen especial para el ejercicio de la docencia en el sector público y privado, de manera temporal. El sustento -al menos no existe otro- es promover “… el intercambio y transferencia de conocimientos y técnicas pedagógicas de profesionales del exterior a favor de las instituciones educativas del país.” (Art. 2º) Las reacciones han sido diversas –a favor y en contra- sin embargo se orilla algo que va más allá de contar con especialistas no pedagogos: el tema recurrente de que cualquiera puede ser docente.

Un debate que se ha dado en otras latitudes donde el modelo económico quiso de una vez por todas imponer las reglas del mercado en un sector tan sensible para la formación de niños y adolescentes como es la educación, llevó a altas autoridades académicas a precisar en qué consistía el ser docente.

Sin duda quienes promovieron y aprobaron dicha Ley, o conocen poco las escuelas y colegios del país, o no conocen más que las de la capital. Sabido es que en el interior muchos de los docentes que desarrollaban y desarrollan cursos como matemáticas, física, química, ciencias naturales, son profesionales especializados que han sido contratados para desempeñar la función de profesores de especialidad allí donde los escasos especialistas docentes no tenían como destino su desarrollo profesional. Todo ello lo hacían con anuencia de las autoridades, para que los alumnos no dejasen de tener las clases correspondientes. Sin duda sus aportes en la especialidad son importantes, pero si tiempo principal e intereses están en otro lugar. No tendrán tiempo para educar, para atender a los padres de familia, para atender las demandas personales de los alumnos, para asistir a las reuniones de aula, de los docentes y otras actividades educativas que comprenden el quehacer educativo.

¿Qué se podrá hacer si el equipo docente decide actividades que comprenden a todos los docentes y los especialistas no disponen del tiempo suficiente? ¿Se ha pensado que quien debe ser docente especializado debe tener una ética acorde con la responsabilidad de educar? ¿Qué sucederá con su desempeño docente?

En la profesión docente se ha “levantado” hoy la especialización, pero se ha dejado de lado ¿adrede? , lo que es el saber pedagógico que es lo que le da carácter. No es un calificativo, sino una distinción que se construye en silencio sin grandes aspavientos, sin mucho comentario porque la tarea bien hecha, es lo que sabemos que tenemos que hacer. Este tipo de trabajo en interacción con los alumnos, en casa preparando las materias, las motivaciones, la forma cómo desempeñarse con cada alumno y con los grupos, hace que el docente se inhiba de realizar un aporte relevante al desarrollo de ese saber que fundamenta, da sentido y significado a nuestra profesión: el saber pedagógico.

Ese crear conocimientos y construir diariamente organizando nuestro modo de enseñar, o cuando se experimenta en el aula un conjunto de emociones y de nuevas ideas en la interrelación con nuestros alumnos y que luego, en nuestro propio mundo interior, reflexionamos y llegamos a compartir aquello de “qué bien me resultó esta clase, la próxima vez voy a añadir y sugerir hacer tal cosa, de acuerdo a la procedencia de los alumnos, o tal otra de acuerdo a los intereses mostrados. O a analizar los problemas que presentan algunos alumnos y que nos lleva a ensayar una gama de intervenciones pues “esto no resultó como esperaba…algo tengo que cambiar…”. O cómo trabajar las entrevistas con los padres de familia, cómo abordar el bajo rendimiento de los hijos; cómo tratar alguna discapacidad y otros tantos casos que se presentan cotidianamente en ese convivir en el aula, en el patio, en la escuela. Ese saber no se aprende desarrollando una especialidad solamente, ese saber pedagógico se va construyendo a partir de la base de formación profesional recibida.

¿Cuál debería ser nuestra reacción frente a esta Ley? De protesta sí porque no se atiende la formación del docente con la calidad ni la rigurosidad que merece. No se trata de inventar la nota 14, para “seleccionar” a los mejores postulantes. Todo lo contrario. Es evidente que tenemos carencia de docentes especialistas ¿por qué? ¿Quién planifica la carrera y la especialidad? ¿quién asesora a las instituciones de formación? No se trata de buscar rentabilidad en la formación docente ni con la educación. Se trata de una vez por todas de abordar la educación nacional no con discursos de plazuela ni electoreros, sino con responsabilidad social y profesional.

Se trata de que toda intervención en la formación docente sea previamente debatida. Es preciso que nuestra comunidad pedagógica se dedique seria y de manera solidaria a desarrollar un proyecto ético y axiológico que de fundamento a la formación de docentes, y no dejarla sólo en manos del Estado. Ello lleva al compromiso de desarrollar líneas de investigación, creando y actualizando la teoría pedagógica, concertándola con la cultura contemporánea, a las necesidades productivas del país y sus regiones y a formas epistemológicas. Esto implica que los docentes del país propongamos iniciativas inherente con nuestro quehacer pedagógico en los campos de la teoría, la investigación y todo lo que conlleva la estrategia y la práctica docente.

No nos detengamos en medidas de gestión pedagógica que solucionan el problema coyuntural, sino aprendamos a ver prospectivamente qué significa ser docente en el Perú y qué tipo de institución debe encargarse de la formación auténtica de los maestros. Somos muy propensos a aceptar casi ciegamente las propuestas de organismos internacionales, que influyen en las decisiones políticas del gobierno, y cómo el gobierno las ajusta a su tiempo político que es distinto al que los que demandan los equipos técnicos y profesionales, y lo más importante la realidad educativa misma. Razón tuvo Gimeno Sacristán cuando dijo “Mientras unos estudian la educación, otros deciden y otros la realizan”

¿Podemos como comunidad de educadores seguir aceptando atropellos sin plantear nada no sea algo diferente a “que nos han pisoteado la profesión al preferir a otros profesionales para el ejercicio de la docencia especializada? Lo que sí demanda una protesta es cómo no se respeta la institucionalidad del Colegio de Profesores del Perú. En lugar de fortalecerlo, se crea desde el poder un régimen de excepción. ¿Así se fortalece una institución? Esta medida arbitraria se adecúa al marco de la política educativa inspirada en sugerencias de organismos internacionales y también en decisiones políticas del gobierno. ¿Por qué se excluyó de la consulta al Colegio de Profesores del Perú? Prácticas políticas como esta son un pretexto para ganar adeptos en época electoral.

Pero que esta Ley no recorte nuestro derecho a mejorar la calidad de la formación docente y nuestro desarrollo profesional. Sin duda esto demanda esfuerzo y creatividad profesional. Existen experiencias que no las debemos dejar de apreciar y que van teniendo éxito. Pero debemos cambiar nuestra práctica como actividad mecánica y volverla una actividad reflexiva que se orienta a hacer mejor la situación de aprendizaje y formar docentes investigadores, preparados para asumir esta tarea desde las aulas. De esta manera aparecerá como alternativa a la “investigación sobre educación” y se convertirá en investigación desde la educación y como una característica de una profesionalidad ampliada del docente frente a la profesionalidad restringida que generalmente hemos venido ejerciendo los maestros, al sólo poner en práctica teorías e investigaciones hechas por otros.

Esta variante busca cambiar la práctica pedagógica personal de los maestros como investigadores elevando a estatus de saber pedagógico sistemático los resultados de la práctica discursiva de los mismos, mediante procesos investigativos. ¿Cómo observar estos elementos de la práctica, cómo registrarlos, cómo sistematizarlos, cómo transformarlos y evaluarlos? Para ello se recurre a la Investigación-Acción Pedagógica como herramienta para trabajar el saber pedagógico y ponerlo por escrito. El docente pude apropiarse de métodos de análisis que le permitan elaborar estas contextualizaciones de la teoría pedagógica, del discurso oficial aprendido en su formación llegando a construir su propio saber adaptando la teoría a las circunstancias personales y sociales que enfrenta, para que teoría y práctica concuerden.

Sin duda un camino por construir y recorrer en la formulación de una política de formación docente acorde con los tiempos y las demandas que la realidad exige. Así seremos competitivos en el plano profesional porque se nos identifica por el saber pedagógico y la especialidad y no meramente por ser agremiado. Falta construir esta comunidad de educadores que miren en prospectiva sin dejar de lado sus relaciones laborales a las que todo trabajador tiene derecho.

Por ello la Ley 29510 debe servirnos de pretexto para refundar nuestra profesión docente y no sólo para denunciar atropellos que nosotros mismos no supimos prever. Es hora de pensar diferente.

CARRERA PÚBLICA MAGISTERIAL: Preocupaciones

13 abril 2009

En estos días de fines de marzo e inicios de abril se viene dando una inusitada información sobre la convocatoria que hace el Ministerio de Educación en relación con la Carrera Pública Magisterial.

El día sábado 28 de marzo el Ministro de Educación llama a una Conferencia de Prensa para dar a conocer el “Programa de Incorporación a las Áreas de Gestión Pedagógica e Institucional de la Carrera Pública Magisterial para Profesores con Título Pedagógico Nombrados según el Régimen de la Ley N° 24049, Ley del Profesorado modificada por Ley N° 25212”. Por ser sábado y nada promocionada la noticia fue poco conocida.

Al día siguiente los medios escritos nacionales dan cuenta a su buen saber y entender del Programa con los siguientes titulares “vendedores”: “Docentes calificados ganarán un sueldo de hasta S/.4.066. Sector Educación espera incorporar este año 20 mil profesores a la nueva legislación.” (El Comercio 29 de marzo). En una entrevista en el mismo diario el Ministro de Educación expresa: “El escenario es optimista. Los maestros han cambiado de actitud. Están estudiando” “Maestros del quinto nivel ganarán 4,066 nuevos soles. En comparación con lo que recibe hoy, es un incremento de 197%. Estado reconoce méritos de los profesores, destaca funcionario.(El Peruano, 29 de marzo) Maestros ganarán hasta 4,066 soles. Con Ley de Carrera Pública Magisterial del Ministerio de Educación. Nuevo régimen premiará la capacidad profesional de los docentes con salarios establecidos en cinco niveles magisteriales.(La República, 29 de marzo). Decíamos en una entrega anterior que la comunicación era una evidencia de la inequidad en el sector educación, este hecho lo corrobora.

No se trata de cualquier noticia, se trata de algo trascendental para los docentes y para la educación nacional. Se trata de la Carrera de Profesión Docente, una Ley que empieza a aplicarse y que requiere el máximo cuidado en darla a conocer. ¿Por qué se procedió así? ¿Era por quitar la primicia de que el SUTEP contaba con una nueva dirigencia? Pareciera que ese fue el mensaje. Se quiso una primicia, pero los resultados son confusos. Está el discurso, pero el mensaje no llega.

Los medios de comunicación “toman” la noticia y la difunden a su buen saber y entender. Por ello el encabezamiento de las notas que dicen algo que no es cierto. ¿Qué se entiende por docentes calificados? ¿Qué significa aquello de hasta 4,066? ¿Qué significa para la comunidad y para los docentes mismos el mensaje de que tendrán un incremento de 197%?

El Programa está dirigido a los maestros que fueron nombrados según el régimen de la Ley del Profesorado, pero no es para todos los que deseen incorporarse a la Ley de Carrera Pública Magisterial (CPM) y alcancen una buena calificación en el concurso público de evaluación de conocimientos y competencias, sino es en función de las vacantes que para cada nivel magisterial fije el Ministerio de Educación.
No haremos aquí un análisis de los documentos y su secuencia, sino la forma cómo se informa sobre algo tan importante para el sector magisterial tan vilipendiado en estos últimos tiempos por quienes no han velado con claridad y responsabilidad por sus derechos. En el Ministerio no se trata de ser jueces de manera permanente sino promotores del desarrollo de las capacidades de los profesionales que desempeñan un rol central en el proceso de enseñanza y aprendizaje. No se trata de ser censores porque el sindicato, organización gremial por derecho que tienen los docentes, no concuerde con la manera cómo se elabora y aprueban los documentos legales referidos al sector. Se trata de ser prospositivos, de ser generadores de nuevas formas de pensar y sentir la profesión docente. Esto implica un cambio de paradigmas en el pensar y en el ejercer la política.

El anuncio fuera de contexto, la devaluación de la imagen del magisterio por parte de quienes ejercen la autoridad dicen mucho, de la consideración que se tiene en los hechos a quienes son los actores responsables de la educación del país. El Ministro debe dar el gran marco de la política educativa nacional y no ponerse a explicar temas y cuadros elaborados por técnicos especializados en la materia. Lo que hubiera sido una exposición didáctica y convenientemente explicada con la ayuda de la tecnología, quedó en lo que hoy denominamos un show mediático que sólo ha traído confusión, ha traído manipulación del mensaje, en base a advertencias, fechas, y contenidos que no han sido explicitados. ¿Por qué? ¿Acaso no cuenta el Ministerio de Educación con profesionales competentes que pueden sugerir al ingeniero ministro que una cosa es hacer cálculos y cuadros y otro es el mensaje pedagógico, didáctico? ¿Cuál es la verdadera intención al presentar medias verdades?
El vice ministro Idel Vexler cuando opinaba sobre el tema según recogió un medio de comunicación: “Dicho proceso será mediante un proceso evaluativo justo y transparente, de tal manera que permita a los maestros acceder a mejores sueldos por su idoneidad profesional, formación docente, experiencia, capacidades, etcétera”. Agregó además que los incrementos difieren de acuerdo con los méritos de cada educador y que. se está terminando el modelo de evaluación y la estructura de sueldos y bonificaciones económicas que según el viceministro, serán muy atractivos para los docentes que pasen a la carrera pública magisterial. Por último, Vexler invocó a la comunidad educativa, –al margen de las diferencias–: “Trabajemos de manera coordinada y conjunta para que los alumnos logren mejores resultados de aprendizaje.”
Destacó el deseo del Minedu y del ministro José Antonio Chang de fortalecer la educación “con equidad y calidad, con el aporte de todos y mediante un trabajo coordinado y cognitivo con todas las instancias descentralizadas y actores educativos”. (El comercio, 02.03.09)
Sin embargo, existen dos escollos que son difíciles de salvar, a no ser que haya una política desarrollándose en paralelo. Uno es el tema de la demanda ante el tribunal constitucional sobre la pertinencia de la Ley de Carrera Profesional Docente; y, un segundo tema es la bicefalia del Colegio de Profesores. Estos dos temas sino se esclarecen pueden entorpecer la aplicación del Programa de Incorporación a las Áreas de Gestión Pedagógica e Institucional.
El tratamiento político que es evidente se evade, no es el correcto. ¿No existe una respuesta oficial? ¿Vale más una consigna gubernamental que una decisión de política de Estado? Orillar lo legal e imponer una voluntad es antidemocrático. ¿Por qué este proceder?
La magnanimidad de quien tiene el gobierno y por tanto el poder en el sector educación, si va acompañada de buenos propósitos como los líderes políticos proclaman, debe ir acompañada de gestos, de decisiones en prospectiva y no con juegos de baja estofa. Pero parece que no es así. Los hechos de estos días y sus noticias lo dicen. ¿Puede el Portal del Ministerio o su Oficina de Prensa y Comunicaciones utilizarse para responder una atingencia del SUTEP? Con la misma rapidez con que se respondió aún queda en silencio la respuesta a lo afirmado por el Secretario General del SUTEP “Nos reafirmamos en lo dicho: mientras no hayan garantías de un proceso transparente y mientras no se audite el examen de evaluación que se tomó en 2008, los docentes no participaremos en este proceso. El ministerio no responde nuestros pedidos de que se analice esa prueba en universidades y por expertos. Claro, sabe que se demostrará que fue un mal examen”. (LA REPÚBLICA. Lima, 2009-03-30)
Todo ello demuestra una vez más falta de dirección. Una vez más este gobierno no tiene claridad en lo que quiere realizar en educación. No estamos en el siglo XVII del absolutismo y del despotismo ilustrado. Sin duda vendrán días muy tensos. Estamos entre un reo que espera sentencia (Fujimori) y el bamboleo de los llamados petroaudios que ha vuelto a la jueza inicial. Entre la acusación constitucional a un ex ministro del interior por algo que no hizo y la baloteada del candidato a contralor de la República. El menú político es variado para una semana santa lejana de los acuerdos de los G-20 y cercana de las demandas no correspondidas. En medio de esto la CPM seguirá atropellando en medio de silencios y entre quienes hacen cálculos matemáticos de cuántos docentes pasarán la prueba de mayo y de junio. Un fracaso más ¿qué importa?
(04.04.09)