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La educación peruana no requiere de mitómanos

7 noviembre 2009

Sin duda, las últimas dos semanas, hubo muchas noticias, declaraciones y temas oficiales más superficiales que sustantivos para la vida política nacional y de sus instituciones. No es raro que así sea. Ya nos hemos acostumbrado a “cortinas de humo” que se dan para pasar desapercibidas decisiones y noticias que tienen que ver y mucho en la vida pública del país y en donde quienes nos gobiernan hacen mutis para el foro, mientras no perturben su silenciosa y sospechosa parsimonia.

En el campo educativo a lo escrito sobre El Colegio Mayor, se sumó la convocatoria al Concurso Público para el nombramiento de profesores 2009 al Nivel I de la Carrera Pública Magisterial de la Ley 29062; la euforia oficial del Ministerio de Educación preocupada en dar a conocer los miles de docentes que se inscribían y se miraban con desprecio las denuncias de suplantación de nombres, al punto de decir que un hacker estaba perturbando la inscripción. A todo esto la decisión del Tribunal Constitucional de prohibir que el Ministerio de Salud proporcione gratuitamente la llamada píldora del día siguiente, por ser abortiva y las declaraciones de los defensores y denunciantes.

En medio de este escenario, como saliendo de su caja de cristal, el Presidente y su Ministro de Educación, un diario daba cuenta de las declaraciones presidenciales a la salida de una reunión con el Ministro de Educación, con quien dialogó acerca de diversos temas, entre ellos el analfabetismo y las próximas evaluaciones a unos 200 mil profesores que postularán a las 26 mil plazas de nombramiento en la nueva carrera pública magisterial. Aclaró que alcanzarán nombramiento los que obtengan una nota mayor o igual a 14 “Así lograremos que la nueva carrera pública magisterial esté compuesta por los que tienen más calidades” (EL COMERCIO. 26.10.09)

Es decir, cualquier oportunidad es buena para hablar de educación y dejar caer inspirados pensamientos dirigidos a mejorar la “calidad.”. De la inspiración y el “diálogo socrático” o del soliloquio presidencial en horario dominical van saliendo ideas, opiniones y temas que se convertirán por obra de la voluntad palaciega en política educativa. Y por supuesto fiel al rito palaciego la respuesta es un “si señor” o como decía nuestro tradicionalista Palma un “chicheñó” que significaba acatar la voluntad, en este caso presidencial. ¿Se han puesto a dialogar sobre una agenda educativa realmente? ¿Cuál? Sería interesante conocerla. En los otros sectores, como economía, trabajo, salud, tienen el cuidado de dar a conocer los puntos y temas profesionalmente. En educación cuando habla el presidente, todos acatan, pues el liderazgo lo pone él y nadie más. Es santa palabra así esté equivocado. El responsable del sector –que cuando el Presidente dirigía el Diploma sobre Gobernabilidad era rector de la Universidad San Martín de Porres-, ahora acata la palabra y voluntad del mandatario. De política educativa ni una palabra. Cuadros estadísticos con resultados que sirven para maltratar más al maestro que son el fruto de la formación profesional que el Estado brinda o que el Estado permite en las Facultades de Educación, que reinan bajo el manto de la autonomía universitaria. Y por supuesto loas y loas a lo avanzado en compras, reconstrucciones, en dotación de laptop (¿sabemos cuántas ha comprado el Estado? ¿sabemos cuánto pagan las regiones por las últimas adquisiciones? ¿quién fiscaliza este gasto?).

En medio de esos diálogos dominicales surgen las ideas brillantes como el Colegio Mayor y antes fue la recuperación de los “colegios emblemáticos”. Éstos últimos han sido “la novedad” y el juguete dominical, cada vez que la coyuntura se ponía arisca. Es lamentable escuchar al Presidente hablar de educación y dar recomendaciones o ideas inspiradas en su experiencia de estudiante barranquino y luego sanmarquino, pero ajeno a lo que significa ser maestro en el Perú. Por ello vemos que sus ideas lo que denotan es ostentación, hacer obras –escuelas, colegios- sin ton ni son. Así como se le ocurrió el Colegio Mayor (¿Negroponte dixit recomendó?), pasó ahora a la reconstrucción de los colegios llamados emblemáticos. El 15 de diciembre de 2008 en otra “feliz inspiración” el Presidente según dijo la agencia oficial Andina, anunció la reconstrucción de 50 colegios emblemáticos del país durante el año 2009, como parte del reconocimiento que realiza el Estado al esfuerzo de los estudiantes por obtener los primeros puestos en sus calificaciones de estudio. Fue durante una ceremonia en la que reconoció la excelencia académica de 88 jóvenes estudiantes que alcanzaron el primer y segundo puesto en los cuadros de mérito de 43 colegios del país, los más importantes de cada región.

¿Es sólo el esfuerzo de los estudiantes? Y la institución que está compuesta por el director y el personal docente ¿dónde quedan? Ese olvido adrede, pues no hay palabra que no mida sus efectos “ningunea” el trabajo docente. Los alumnos no son lo que son sino existiese en primer lugar su familia y luego los profesores. Pero eso no tiene importancia.
Los llamados colegios emblemáticos son aquellos que en la historia de la educación marcaron un hito en la educación peruana no sólo por el talento sino por su talante en cada una de las regiones. Si Lima se enorgullece del Colegio Nuestra Señora de Guadalupe fundado el 14 de noviembre de 1840, que este año celebrará 169 años es porque en 1855, el presidente Mariscal Ramón Castilla, lo convirtió en el Primer Colegio Nacional del Perú, para que los más destacados estudiantes de la nación ingresen y accedan a su enseñanza, formación y disciplina, en el local que estuvo ubicado donde luego se erigió el edificio del Ministerio de Educación, en el barrio de Guadalupe, en las afueras de la ciudad de Lima.
El edificio, arquitectura académica y monumental de escala urbana, fue diseñado por el arquitecto Maximiliano Doig y la conclusión de la obra fue encomendada al arquitecto guadalupano Rafael Marquina (Fundación Ford-FAUA UNI). Fue concebido para satisfacer el sistema educativo de modelo francés, por ello su trazo es de retícula conformando 5 patios, cada uno de ellos destinados a una actividad escolar. (patio de honor, patio de actividades recreativas: auditorio, capilla, y tres patios de aulas. En el segundo nivel se emplazaba el internado y en el patio de servicio maestranza, comedor, talleres de instrucción, laboratorios, museos, almacenes entre otros.). ¿Qué modelo de infraestructura pedagógica presenta la oferta presidencial tan publicitada? ¿Cemento, ladrillo y color solamente? ¿Se han tomado en cuenta las recomendaciones de UNESCO que fueron dadas a inicios de la década? De eso no se habla, existe silencio.
El sistema educativo peruano de la primera mitad del siglo XX era meritocrático. Así el colegio Guadalupe tenía varios anexos, distribuidos en partes estratégicas de la ciudad. Los mejores alumnos de aquellos anexos y de los colegios nacionales en provincias eran seleccionados para estudiar en el local central de la avenida Alfonso Ugarte. A mediados de los cincuenta (durante el gobierno del General Manuel A. Odria] estos anexos se convirtieron en grandes unidades escolares (como la GUE Alfonso Ugarte o GUE Mariano Melgar).
Durante la década de 1950 el sistema de enseñanza cambió al modelo norteamericano, es la etapa de las grandes unidades escolares. El nuevo sistema educativo demandaba grandes áreas para las que el Colegio Guadalupe no estaba preparado. Por esta razón se previó su traslado a las afueras de la ciudad de Lima (actual distrito de Los Olivos) donde se edificaría la Ciudad Guadalupana. Lamentablemente, intereses políticos derivaron en la invasión ilegal del terreno con aprobación del gobierno aprista (1985-1990), aniquilaron el sueño de muchos jóvenes estudiantes del Perú de educarse en la Ciudad Escolar Guadalupana. El Estadio Guadalupano, no corrió con la misma suerte, ya que se emplazó a no más de un kilómetro de lo que debió ser la Ciudad Escolar Guadalupana, ubicada en la Avenida Angélica Gamarra entre la Autopista Panamericana Norte y el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez.
Esta historia del Colegio Guadalupe respondía a una política educativa que se plasmaba en un diseño no sólo arquitectónico sino pedagógico y fue recogida y guardada por los profesores y las promociones de alumnos del Colegio con mucho cariño y orgullo. En el Colegio Guadalupe estudiaron, se formaron y egresaron los presidentes del Perú Manuel Pardo y Lavalle y Manuel Cándamo Iriarte; los héroes nacionales de la talla de José Gálvez Egúsquiza, Leoncio Prado Gutiérrez, Manuel F. Bonilla Elhart, niño héroe de la Batalla de Miraflores, José Quiñones Gonzáles, Melitón Carvajal. Además otras personalidades como José Sebastian Barranca, lingüista y científico, Abraham Valdelomar, narrador, poeta, ensayista y dramaturgo, Jorge Basadre, historiador.; Enrique López Albújar, escritor; Daniel Alcides Carrión, mártir de la Medicina Peruana; Julio C. Tello, médico, arqueólogo y antropólogo; Santiago Antúnez de Mayolo, ingeniero, físico y matemático; César Vallejo, poeta.y otros

Nuestro historiador Jorge Basadre nos dice de su experiencia guadalupana en 1918:
“Para el cuarto y entonces último año de Secundaria, el de 1918, fui matriculado en el Colegio de Guadalupe. Resultó una experiencia completamente nueva. El local me pareció enorme. El patio de entrada era imponente. La masa de los alumnos resultaba incontable. El cuarto año hallábase subdividido en dos secciones, de unos cuarenta o cincuenta alumnos cada una…” “…en Guadalupe se acentuó el espíritu peruanista y democrático que aprendí en Tacna”

Como la historia del Colegio Nacional.Nuestra Señora de Guadalupe existen otros en nuestra patria: el colegio San Luis Gonzaga de Ica, el Colegio Buenaventura Sepúlveda de Cañete, el Colegio San Carlos de Puno, el Santa Isabel de Huancayo, el San José de Lambayeque, el Miguel Grau de Piura, el San Ramón de Cajamarca (fundado en 1829), el Ciencias del Cusco, el Independencia de Arequipa, el Colegio Nacional de Iquitos y otros sin duda con historia y tradición en sus regiones y en el país. Todos ellos encierran un legado que no se reduce a sólo infraestructura, que responde más a un mayor gasto (inversión) dentro de un modelo económico que se preocupa más por el continente que por el contenido. Es necesario recuperar este legado como debe recuperarse el de las Normales de Lima (Instituto Pedagógico de Varones), la Normal de Chupaca, de Huariaca y otras que formaron docentes y que la modernidad las olvidó y con ello el mensaje de identidad y aporte a la cultura de cada una de las regiones.
Volviendo a la iniciativa presidencial del año pasado en donde expresó que esta iniciativa permitía destacar la cultura del esfuerzo, la cultura del sacrificio y la obligación del estudio ante todo el país, dejó su “comercial” que su gobierno se propone impulsar la educación no sólo desde la mejora la infraestructura sino desde la calidad de la enseñanza a partir de la capacitación continua de los maestros y la exigencia que estos impongan a los alumnos, además de la que cada alumno se autoimponga. ¿Entendieron? Yo tampoco, pero es el verbo presidencial y su palabra nadie la pone en duda.
Ignorancia olímpica al esfuerzo de muchos peruanos que dedicaron tiempo, recursos y entrega para hacer realidad el Proyecto Educativo Nacional (tan olvidado últimamente por el complejo adánico). Con huachaferías que recogió la prensa de entonces no se elabora una política educativa. En aquella oportunidad expresó que “repudia a las oligarquías y aristocracias del dinero, del apellido, de la herencia” y consideró excelsa la élite de la inteligencia, el esfuerzo y la cultura. “Esos son los que deben conducir el país en sus múltiples facetas”, afirmó, no sólo en la política, que es una forma de dirigir, sino también en toda cátedra, pedagogía que se dirige a los demás para dar ejemplo”.(EL COMERCIO.15.12.08)
¿Lo dijo sinceramente o es otra de sus salidas toreras como la actual bravata de convocar a un referendum?

El destino educativo del país está signado por quieres se erigen en sabedores de todo y de nada. Mucha soberbia, mucha mitomanía existe no sólo en el mandatario sino en alguno de sus Ministros y entre ellos el de Educación. ¿Cómo calificar esta nota que da cuenta de un nuevo desaire del Ministro a la Comisión de Educación del Congreso? Nadie ha resaltado la nota, pero se filtró en la radio y decía “El viceministro de Gestión Institucional, Víctor Raúl Díaz Chávez, no fue recibido en la Comisión de Educación del Congreso, cuyos integrantes reclaman sólo la presencia del ministro José Antonio Chang, quien por segunda vez fue citado y no asistió a las reuniones de trabajo. Los integrantes de este grupo de trabajo exigen la presencia del titular de Educación para que responda— entre otros puntos— por el destino de los 750 mil dólares donados por el Colegio de Profesores de México. El presidente de esta comisión, Werner Cabrera, señaló que la actitud de Chang Escobedo, quien no acudió a la cita pero sí a una ceremonia oficial en el mismo Parlamento, es una falta de respeto que los legisladores no van a aceptar.(CPN RADIO 28.10.09)

El contar con el aval presidencial cuando se aparece dominicalmente visitando obras no implica no respetar a un poder del Estado. Es más, las cosas en Educación siguen funcionando sin planificación y enfocan aquello que la coyuntura indica.
El señor Edgar Ortegón, ex director de ILPES (Instituto Latinoamericano y del Caribe de Planificación Económica y Social de la CEPAL) expresó que el Perú aunque usted no lo crea, -le dijo al periodista- el Perú ocupa un segundo lugar por eficiencia.y explicó por qué esta privilegiada posición y qué es lo que falta para avanzar más y mejor. Dijo que se partió de un punto bajo, pero se aceleró en los últimos dos gobiernos. Eso no quiere decir que sea perfecto, es un proceso que debe profundizarse, hay que delegar mucha más autonomía a las regiones y municipios, que tienen aún muchas limitaciones. Es un proceso que pasa por fortalecer las capacidades institucionales y no solo las humanas. Las oficinas de presupuesto o las de planificación son parte de un andamiaje al que no solo hay que entregarle dinero para que ejecute un proyecto. Deben responder a un proyecto, tener metas, seguir un plan. Pero el tema de planeamiento es una debilidad aún en el Perú. Sin ese marco, el sistema flaquea, no hay metas, visión y horizonte nacional a largo plazo.” (EL COMERCIO. 29.10.09). El silencio oficial ha sido evidente, pues se han tocado los pliegues de un poder mitómano que todo lo reduce al corto plazo, que habla de descentralización y centraliza al extremo. Un poder que ha dejado de hacer reformas por temor a perder popularidad.
Estas reflexiones ponen en evidencia que en el gobierno y menos en educación existen prioridades, existe improvisación, dispendio, indiferencia que periódicamente se trata de cubrir con más improvisaciones y frases para el momento y el regocijo de quien las emite. Eso se llama megalomanía y el Perú no requiere de megalómanos en educación. Esos no tienen la talla ni menos la voluntad de querer hacer algo trascendente por la educación nacional. La suma de hechos administrativos que por obligación el Estado debe hacer no puede presentarse como aporte al mejoramiento de la educación del país.
En esta primera semana de noviembre el Consejo Nacional de Educación organiza el V Encuentro Nacional de Regiones para analizar retos de una gestión descentralizada de calidad con equidad, y facilitar que los representantes de las diversas instancias de gestión educativa asuman compromisos en torno a una agenda educativa concertada de corto y mediano plazo, en el marco del Proyecto Educativo Nacional. Existe esta voluntad porfiada de querer hacer bien las cosas, guardando coherencia, pero la ausencia de la voluntad política de quien la tiene, el gobierno, es evidente. Ningún medio oficial ha publicitado el evento. Los meloganómanos no lo permiten. No olvidar el discurso de estos “iluminados” por que ya lo dijo el proverbio “Las palabras son como las hojas, cuando mas abundan poco frutos hay entre ellas.” Cualquier parecido con nuestra realidad ¿es pura coincidencia?. (31.10.09)