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Calidad de la educación peruana: ¿política de gobierno y política de Estado?.

1 marzo 2010

El lunes 1 de marzo se inicia el nuevo año escolar en el Perú a pesar de que los efectos del verano se dejan sentir aún. Uno de los diarios más representativos editorializó el domingo sobre este hecho y se pregunta ¿recibirán una educación de calidad? La respuesta es no.

El elemento al que se recurre es aquel que todos conocen y que omiten remontarse a las intromisiones que se dan cada cinco años de los gobiernos que se suceden en una débil democracia en donde importa la toma y cuidado del poder. Se llegó a escribir sobre el Ocaso del poder oligárquico a partir de un análisis político sin duda interesante, de lo que venía sucediendo sin tener en cuenta que existen formas, modos y convicciones que perduran en el tiempo y que algunos osan decir que son resabios de la época virreinal. El elemento de hogaño y que ha lapidado nuestra educación pareciera que se inicia el año 1997, cuando se aplicó la prueba PISA (Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes) a 43 países, entre ellos el Perú. El 2001 se dieron a conocer los resultados. penosos que ha dañado y marcado en adelante todas las caídas que tenemos en el aprendizaje de nuestros alumnos.

Se levantó y levantan aún los resultados de la prueba aplicada a nuestros estudiantes de primaria y secundaria, pues el 79,6% no comprendía lo que leía. Y en el colmo de la evidencia el 54% de los alumnos eran “analfabetos funcionales” leen y escriben pero se olvidan porque no tienen posibilidades de aplicar lo aprendido: El Perú ocupó el último lugar en la evaluación, e incluso se excluyó de estas pruebas, en las que recién hemos vuelto a participar en el 2009. ¿Fueron realmente los alumnos los que no rindieron? ¿Se revisó si la prueba se ajustaba a nuestra diversidad? ¿Cuál fue la salida política del gobierno de entonces? Crear un programa de emergencia donde se privilegiaba la enseñanza de lógico-matemática y comunicación integral. Y aquello sigue hasta hoy pues el énfasis en ambas disciplinas ha llevado a aumentar horas de clase. ¿Qué resultado se tiene? Muy pocos. El Ministro hoy en una radio expresó que se viene remontando el problema, pero los resultados los tiene sólo él y su entorno. ¿Por qué no los da a conocer oficialmente para que los analistas e investigadores de la educación emitan un juicio?

En el enfoque de la emergencia educativa –programa que se promovió el 2004-al 2006- hubo un gran ausente: el maestro de aula. La capacitación que se le dio y se le da para nada ha partido de una consulta sobre su parecer y dificultades que encontraban en el desarrollo de dichas materias. Todo lo contrario. Se le dieron “recetas” para aplicarlas, se le alcanzó materiales para utilizarlos, pero sin una explicación y razonamiento previo. Una forma de capacitar a los docentes como si ellos no fueran profesionales sino meros repetidores de “recetas” para obtener resultados.

Una falta de valoración de la formación docente y del desempeño docente por quienes se creen poseedores de la verdad sin una reflexión pedagógica de por medio, sin una reflexión acerca de los factores asociados que intervienen en el proceso enseñanza –aprendizaje y que los docentes ya los conocen, pero de repente sin el enfoque académico, sino por tenerlos cotidianamente en su quehacer docente. Y eso se viene dando hoy con la aplicación del DCN 2009

En este escenario comparto algunas reflexiones del recordado Pablo Latapí, escritas en septiembre del 2008 y publicadas en la web de la OEI. Sin duda nos brinda acaso su experiencia de porfiar, a pesar de la corriente adversa, en hacer algo trascendente en educación a pesar de los gobiernos y de la estructura burocrática que prohíjan. Algunas de estas las desarrollé en mi vida profesional y doy fe de que es posible realizarlas renunciando al protagonismo tan recurrente en nuestra cultura criolla. Pablo Latapí, al igual que en nuestra experiencia peruana da cuenta de la carencia de un ambiente de investigación en el estado, de la carencia de interlocución académica en el campo de la educación; la falta de investigadores formados; la falta de recursos económicos; pero eso sí un ambiente de suspicacia y hostilidad en el gobierno y numerosas dificultades para contar con la información elemental sobre el desarrollo educativo. Cualquier comparación con nuestra realidad es no mera coincidencia, sino que los digan quienes se esfuerzan por pensar la educación nacional y diseñar aportes.

¿Qué hacer para que exista coherencia entre las exigencias de la sociedad y el diseño de políticas educativas adecuadas? En la historia del país se han utilizado muchas fórmulas, pero todos los aportes alcanzados no han encontrado el eco que debían. La política educativa nacional está divorciada de lo que es el aporte de la investigación educativa y ésta no es ni promovida y menos acogida por quienes desde el gobierno de turno deberían trascender a la oportunidad política de coyuntura. Los esfuerzos de ONGs que realizan investigación educativa o realizan experiencias educativas o son ignoradas o son tenidas como competidoras. Eso indica a las claras que antes que un fin superior del estado como es la educación está la propuesta y la consigna partidaria de controlar todo, de no permitir competencia y menos involucrar a otras instituciones –a pesar que no irrogan gasto al estado- en la construcción de la política educativa que el país demanda.

La experiencia de Pablo Latapí parte del hecho de estar inmerso en una realidad en donde los actores concretos son nombrados y desde donde él establece que el “eje de … análisis de la relación con ellos es la relación del «conocimiento especializado» que yo aportaba como investigador con la toma de decisiones políticas” ¿Pueden los investigadores influir en la política educativa?Latapí, Pablo)

En esta experiencia porfiada por investigar el desarrollo educativo de México así como las políticas que normaban para mejorar la calidad educativa Pablo Latapí recomienda tomar conciencia de que existen tres “lógicas” distintas que intervienen en la relación en este proceso: la del funcionario, la del asesor y la del periodista. ¿Quién no se ha topado con ellas?
Define estas lógicas de la siguiente manera: La lógica del funcionario. “El funcionario de alto nivel, o político, tiene una mente pragmática. Tiene un ethos específico: valora prioritariamente la eficacia de sus acciones; sabe que se le va a juzgar por los resultados que obtenga y, por tanto, pondera las aportaciones de su asesor por cuanto contribuyan al logro de resultados. Por otra parte, el funcionario está sujeto a muchas restricciones que actúan como camisa de fuerza sobre sus decisiones; está habituado a distinguir lo que quisiera hacer de lo que realistamente puede hacer. Describe el ambiente cotidiano en que se desenvuelve el funcionario diciendo: se mueve en las coordenadas propias de la vida política cotidiana, en un ambiente de suspicacias, rumores no confirmados y situaciones frecuentemente delicadas, pues en ellas se juega su carrera. Esta es su “lógica”, su forma mental; la lógica del poder. Y ello lo inmoviliza o lo induce a hacerse de la “vista gorda” para no “comprarse un pleito” pues le traerá mayores complicaciones.
Con respecto a la lógica del asesor dice que: El asesor suele ser un intelectual. Me refiero a asesores en serio, personas que saben de un tema útil para el funcionario, no a personas nombradas como asesores que desempeñan funciones muy distintas: de imagen, de comunicación, de marketing electoral o simples confidentes y amigos del político. Si un académico acepta ser asesor puede perseguir los propósitos siguientes: influir en las decisiones del político (en nuestro caso, para mejorar la educación), enriquecer su visión de los problemas, tener la oportunidad de aplicar sus conocimientos y, a veces, también ampliar sus relaciones en el ámbito político y mejorar su currículo. Todo ello es legítimo. Esto nos mueve a preguntar ¿Tienen los asesores del Ministerio este perfil o están estigmatizados por la consigna partidaria y el padrinazgo de “alguien” de mucha influencia, pero que nunca se le ve. O como dicen utilizando el lenguaje del hampa: “el hombre es el que decide”, solo soy su ayudante. ¿Quién es el hombre?
Prosigue Latapí En mi opinión, la relación entre asesor y político tiene que basarse en una credibilidad recíproca, en una confianza, y en que el asesor se sienta que forma parte del proyecto del funcionario y sintoniza con sus líneas y orientaciones en lo sustantivo. Estas diferencias en las “lógicas” y en los habitus profesionales del político y del asesor pueden resultar benéficas si ambos las comprenden y aceptan, pero también pueden dar lugar a rupturas y desavenencias. Lamentablemente da lugar a servilismos y se defienden arguyendo “no es fácil encontrar trabajo en estos tiempos”. Es el terreno fértil para las “componendas” para quebrar voluntades no por un ideal, menos por valores, sino por conveniencias personales.
En la tercera lógica la lógica del periodista como “crítico externo”, recurre a su tarea de escritor de diarios y revistas. Es curioso cómo también en este ámbito calcen pareceres con lo que expresa: También quien escribe en la prensa como periodista editorial o como reportero tiene su propia lógica. Está excluido del poder formal, pero aspira a tener impacto sobre éste y a ser tomado en cuenta. Esto lo lleva a seleccionar sus temas y enfocar sus textos buscando el mayor impacto en los lectores. En el caso del reportero, su ambición es “llegar a la primera plana”, para lo cual selecciona las aristas más espectaculares de la noticia. No le interesa “formar opinión pública” exponiendo los pros y contras de una posición y mostrando la complejidad del asunto, sino llamar la atención, revelar lo oculto, descubrir alguna complicidad escandalosa. Su agenda personal es hacer carrera dentro del diario y lograr que se le reconozcan sus triunfos.
Las enseñanzas de esta experiencia podrían ser dignas de tomar en cuenta al acercarnos como profesionales de diversas disciplinas preocupados por la política educativa maquillada con mil adjetivos, pero que hasta ahora no muestra resultados, sino tímidas iniciativas que por estar uncidas al poder político no lo trascienden. Todo lo contrario lo someten.
Latapí recomienda tomar en cuenta estas tres “lógicas” para comprender cómo actúan los actores en la relación que nos ocupa. Una cosa es que la relación con el funcionario sea de amistad y otra conocer cómo se comporta el funcionario sujeto a formalismos y a advertencias de las autoridades del gobierno.
Las enseñanzas que nombra como algunas conclusiones las resumiremos por que nos parecen importantes para quienes desde la investigación tratan de aportar y se encuentran con los apetitos del poder que los rechaza, que los tiene como adversarios antes que comprometidos en una misma causa: la buena educación para el pueblo.

Advierte que existe una lógica académica y una lógica política, que provienen del pensamiento académico y del pensamiento político. Esto demanda aprender a exponer usando un lenguaje inteligible para los funcionarios que respete lo sustantivo de los hallazgos y aportes de la investigación, que pueda ser comprendido y valorado desde la óptica de la práctica. En lo político expresa haber aprendido mucho del pensamiento de los políticos a revisar aquellos de sus conocimientos teóricos que son relevantes para la práctica, desde su aplicabilidad, es decir con un enfoque realista que no tienen por lo general los investigadores.

Comprensión de la complejidad de los problemas de la manera cómo se dan en la práctica es otra de las conclusiones que comparte Latapí. En ese sentido reflexiona que se debe “aceptar que los agentes de decisión tienen límites bastantes más estrechos que los que solemos tener los investigadores.”.Los investigadores muchas veces proponen soluciones desde un campo abstracto y obvian las dificultades que tiene su aplicación. El político, de otro lado, no puede hacer lo que desea, pues tiene restricciones de diversa índole: políticas; de los poderes fácticos; de carácter financiero; el tiempo; y las limitaciones humanas. ¿Hemos pensado cómo un funcionario puede manejar todas estas variables y cómo puede priorizar en medio de tensiones? ¿Nos hemos puesto en su “pellejo”?
Por ello a inicios de un nuevo año escolar en el país llama la atención que aún creamos que lo que se nos oferta en la educación nacional es de calidad. La historia que es la maestra de la vida nos deja muchas enseñanzas que la soberbia de los tiempos no permite valorar. Creer que lo poco que se da, dejando de lado lo mucho que construimos los maestros en décadas, es suficiente para ser ciudadanos democráticos, competitivos, es por decir lo menos una farsa.
Los pasos avanzados, pequeños si comparamos la envergadura de lo que significa la educación, no se agotan en medidas plásticas, coyunturales como la evaluación de los docentes, el nuevo currículo ofertado sin haber evaluado profesionalmente el anterior, la dotación de textos sin la debida evaluación (pues no se trata sólo de faltas de ortografía, sino apreciar los contenidos y cómo trabajar con ellos). Existen tareas de mayor dimensión y envergadura que tienen que ver con la política educativa y que teniendo a la mano un Plan Educativo Nacional (PEN) ha sido reducido a un mero remedo y cita para justificar que se le tiene en cuenta cuando en el espíritu y en la política aplicada se hace todo lo contrario.
Los servicios educativos que se ofertan desde el estado no responden a las demandas de una población en ritmo creciente y menos se dirigen a alcanzar la equidad tan pregonada. Una política educativa no es responder a la coyuntura sino tener líneas maestras en educación que generen decisiones concretas. 8 millones de niños y adolescentes llegarán a las instituciones educativas este 1 de marzo. Como siempre a la hora undécima quienes deben haber diseñado una política para la infraestructura educativa (y no sólo Códigos para el mantenimiento de los colegios emblemáticos, Ministerio de Educación OFICINA DE PRENSA Y COMUNICACIONES 24 Feb. 10) nacional diferenciando las regiones naturales y siguiendo las pautas sugeridas por la UNESCO, caen en diseños poco modernos como si los adelantos de la tecnología no importasen. (¿Conocen, por casualidad el trabajo publicado por David J. Vichary: LA CONSTRUCCION DE ESCUELAS PRIMARIAS. PAUTAS PAARA LA FORMULACIÓN E IMPLEMENTACIÓN DEL PROGRAMA?) ¿Acaso no existen propuestas pedagógicas para el diseño y desarrollo de la infraestructura educativa? ¿Cuál es el diseño moderno de los colegios emblemáticos? ¿Sólo recuperación de espacios? ¿Sólo conexiones para Internet? ¿Y los gabinetes y laboratorios estarán equipados? ¿Se concursó el diseño? ¿Con qué criterios se inició la readecuación? Sin duda una buena obra, pero que demanda pensarla pedagógicamente y no sólo alardear de bondades que demandan recursos que el estado no podrá proveer.
Se inicia un año escolar más y lo realizado hasta el momento no es una contribución a la calidad de la educación que el país demanda. El pronunciamiento del Consejo Nacional de Educación titulado Impulsar las mejoras de la Educación Peruana al pedir que se cumpla con las tareas pendientes señaladas en el PEN, es indicador de cómo no es el momento de algarabía. Sólo recogemos los puntos que trata el pronunciamiento: el crecimiento no llega aún al 0.25% anual del PBI para educación, por ello no puede cubrirse el déficit en infraestructura y equipamiento de todas las escuelas; no se ha diseñado la nueva Ley orgánica del Ministerio de Educación, ni definido las competencias para cada una de las instancias de gestión; que el año escolar no se inicie con todas las plazas docentes cubiertas y que la CPM esté obstaculizada por el apresuramiento de su implementación; que educación sea el sector con más denuncias sobre corrupción; que los institutos superiores pedagógicos están condenados a cerrar por aplicación de la nota mínima 14 como criterio para el ingreso y no por la evaluación en base a altos estándares de su funcionamiento.
Termino retornando unas palabras de Pablo Latapí que vienen bien para estos días en donde se privilegia el valor de las horas que se cumplan en cada nivel educativo (¿cuál es el sustento académico-científico de esta galimatías del viceministro de gestión pedagógica?) de la educación pública toda. Las nuevas construcciones poco contribuirán al mejoramiento de la educación, las innovaciones en los planes y programas curriculares pasarán, las instituciones que cree envejecerán y probablemente se desvirtuarán. Lo que cuenta para la calidad de la educación es el sentido de vocación de cada maestro, su entusiasmo por educar, su fe en que lo que hace tiene sentido, su amor a sus alumnos. Es el efecto acumulado de estas cosas intangibles lo que va formando una “tradición pedagógica”, indispensable para que en un país haya una “buena educación”. Esa tradición será lo que quede. Los países que cuentan con ella la dan por supuesta; los que aún carecemos de ella, no la valoramos. No olvidemos lo que los verdaderos educadores compartieron y no se pierda tiempo apareciendo en los medios para decir más de lo mismo en educación, es decir: nada. Salvo mejor parecer.(27.02.10)

La educación peruana no requiere de mitómanos

7 noviembre 2009

Sin duda, las últimas dos semanas, hubo muchas noticias, declaraciones y temas oficiales más superficiales que sustantivos para la vida política nacional y de sus instituciones. No es raro que así sea. Ya nos hemos acostumbrado a “cortinas de humo” que se dan para pasar desapercibidas decisiones y noticias que tienen que ver y mucho en la vida pública del país y en donde quienes nos gobiernan hacen mutis para el foro, mientras no perturben su silenciosa y sospechosa parsimonia.

En el campo educativo a lo escrito sobre El Colegio Mayor, se sumó la convocatoria al Concurso Público para el nombramiento de profesores 2009 al Nivel I de la Carrera Pública Magisterial de la Ley 29062; la euforia oficial del Ministerio de Educación preocupada en dar a conocer los miles de docentes que se inscribían y se miraban con desprecio las denuncias de suplantación de nombres, al punto de decir que un hacker estaba perturbando la inscripción. A todo esto la decisión del Tribunal Constitucional de prohibir que el Ministerio de Salud proporcione gratuitamente la llamada píldora del día siguiente, por ser abortiva y las declaraciones de los defensores y denunciantes.

En medio de este escenario, como saliendo de su caja de cristal, el Presidente y su Ministro de Educación, un diario daba cuenta de las declaraciones presidenciales a la salida de una reunión con el Ministro de Educación, con quien dialogó acerca de diversos temas, entre ellos el analfabetismo y las próximas evaluaciones a unos 200 mil profesores que postularán a las 26 mil plazas de nombramiento en la nueva carrera pública magisterial. Aclaró que alcanzarán nombramiento los que obtengan una nota mayor o igual a 14 “Así lograremos que la nueva carrera pública magisterial esté compuesta por los que tienen más calidades” (EL COMERCIO. 26.10.09)

Es decir, cualquier oportunidad es buena para hablar de educación y dejar caer inspirados pensamientos dirigidos a mejorar la “calidad.”. De la inspiración y el “diálogo socrático” o del soliloquio presidencial en horario dominical van saliendo ideas, opiniones y temas que se convertirán por obra de la voluntad palaciega en política educativa. Y por supuesto fiel al rito palaciego la respuesta es un “si señor” o como decía nuestro tradicionalista Palma un “chicheñó” que significaba acatar la voluntad, en este caso presidencial. ¿Se han puesto a dialogar sobre una agenda educativa realmente? ¿Cuál? Sería interesante conocerla. En los otros sectores, como economía, trabajo, salud, tienen el cuidado de dar a conocer los puntos y temas profesionalmente. En educación cuando habla el presidente, todos acatan, pues el liderazgo lo pone él y nadie más. Es santa palabra así esté equivocado. El responsable del sector –que cuando el Presidente dirigía el Diploma sobre Gobernabilidad era rector de la Universidad San Martín de Porres-, ahora acata la palabra y voluntad del mandatario. De política educativa ni una palabra. Cuadros estadísticos con resultados que sirven para maltratar más al maestro que son el fruto de la formación profesional que el Estado brinda o que el Estado permite en las Facultades de Educación, que reinan bajo el manto de la autonomía universitaria. Y por supuesto loas y loas a lo avanzado en compras, reconstrucciones, en dotación de laptop (¿sabemos cuántas ha comprado el Estado? ¿sabemos cuánto pagan las regiones por las últimas adquisiciones? ¿quién fiscaliza este gasto?).

En medio de esos diálogos dominicales surgen las ideas brillantes como el Colegio Mayor y antes fue la recuperación de los “colegios emblemáticos”. Éstos últimos han sido “la novedad” y el juguete dominical, cada vez que la coyuntura se ponía arisca. Es lamentable escuchar al Presidente hablar de educación y dar recomendaciones o ideas inspiradas en su experiencia de estudiante barranquino y luego sanmarquino, pero ajeno a lo que significa ser maestro en el Perú. Por ello vemos que sus ideas lo que denotan es ostentación, hacer obras –escuelas, colegios- sin ton ni son. Así como se le ocurrió el Colegio Mayor (¿Negroponte dixit recomendó?), pasó ahora a la reconstrucción de los colegios llamados emblemáticos. El 15 de diciembre de 2008 en otra “feliz inspiración” el Presidente según dijo la agencia oficial Andina, anunció la reconstrucción de 50 colegios emblemáticos del país durante el año 2009, como parte del reconocimiento que realiza el Estado al esfuerzo de los estudiantes por obtener los primeros puestos en sus calificaciones de estudio. Fue durante una ceremonia en la que reconoció la excelencia académica de 88 jóvenes estudiantes que alcanzaron el primer y segundo puesto en los cuadros de mérito de 43 colegios del país, los más importantes de cada región.

¿Es sólo el esfuerzo de los estudiantes? Y la institución que está compuesta por el director y el personal docente ¿dónde quedan? Ese olvido adrede, pues no hay palabra que no mida sus efectos “ningunea” el trabajo docente. Los alumnos no son lo que son sino existiese en primer lugar su familia y luego los profesores. Pero eso no tiene importancia.
Los llamados colegios emblemáticos son aquellos que en la historia de la educación marcaron un hito en la educación peruana no sólo por el talento sino por su talante en cada una de las regiones. Si Lima se enorgullece del Colegio Nuestra Señora de Guadalupe fundado el 14 de noviembre de 1840, que este año celebrará 169 años es porque en 1855, el presidente Mariscal Ramón Castilla, lo convirtió en el Primer Colegio Nacional del Perú, para que los más destacados estudiantes de la nación ingresen y accedan a su enseñanza, formación y disciplina, en el local que estuvo ubicado donde luego se erigió el edificio del Ministerio de Educación, en el barrio de Guadalupe, en las afueras de la ciudad de Lima.
El edificio, arquitectura académica y monumental de escala urbana, fue diseñado por el arquitecto Maximiliano Doig y la conclusión de la obra fue encomendada al arquitecto guadalupano Rafael Marquina (Fundación Ford-FAUA UNI). Fue concebido para satisfacer el sistema educativo de modelo francés, por ello su trazo es de retícula conformando 5 patios, cada uno de ellos destinados a una actividad escolar. (patio de honor, patio de actividades recreativas: auditorio, capilla, y tres patios de aulas. En el segundo nivel se emplazaba el internado y en el patio de servicio maestranza, comedor, talleres de instrucción, laboratorios, museos, almacenes entre otros.). ¿Qué modelo de infraestructura pedagógica presenta la oferta presidencial tan publicitada? ¿Cemento, ladrillo y color solamente? ¿Se han tomado en cuenta las recomendaciones de UNESCO que fueron dadas a inicios de la década? De eso no se habla, existe silencio.
El sistema educativo peruano de la primera mitad del siglo XX era meritocrático. Así el colegio Guadalupe tenía varios anexos, distribuidos en partes estratégicas de la ciudad. Los mejores alumnos de aquellos anexos y de los colegios nacionales en provincias eran seleccionados para estudiar en el local central de la avenida Alfonso Ugarte. A mediados de los cincuenta (durante el gobierno del General Manuel A. Odria] estos anexos se convirtieron en grandes unidades escolares (como la GUE Alfonso Ugarte o GUE Mariano Melgar).
Durante la década de 1950 el sistema de enseñanza cambió al modelo norteamericano, es la etapa de las grandes unidades escolares. El nuevo sistema educativo demandaba grandes áreas para las que el Colegio Guadalupe no estaba preparado. Por esta razón se previó su traslado a las afueras de la ciudad de Lima (actual distrito de Los Olivos) donde se edificaría la Ciudad Guadalupana. Lamentablemente, intereses políticos derivaron en la invasión ilegal del terreno con aprobación del gobierno aprista (1985-1990), aniquilaron el sueño de muchos jóvenes estudiantes del Perú de educarse en la Ciudad Escolar Guadalupana. El Estadio Guadalupano, no corrió con la misma suerte, ya que se emplazó a no más de un kilómetro de lo que debió ser la Ciudad Escolar Guadalupana, ubicada en la Avenida Angélica Gamarra entre la Autopista Panamericana Norte y el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez.
Esta historia del Colegio Guadalupe respondía a una política educativa que se plasmaba en un diseño no sólo arquitectónico sino pedagógico y fue recogida y guardada por los profesores y las promociones de alumnos del Colegio con mucho cariño y orgullo. En el Colegio Guadalupe estudiaron, se formaron y egresaron los presidentes del Perú Manuel Pardo y Lavalle y Manuel Cándamo Iriarte; los héroes nacionales de la talla de José Gálvez Egúsquiza, Leoncio Prado Gutiérrez, Manuel F. Bonilla Elhart, niño héroe de la Batalla de Miraflores, José Quiñones Gonzáles, Melitón Carvajal. Además otras personalidades como José Sebastian Barranca, lingüista y científico, Abraham Valdelomar, narrador, poeta, ensayista y dramaturgo, Jorge Basadre, historiador.; Enrique López Albújar, escritor; Daniel Alcides Carrión, mártir de la Medicina Peruana; Julio C. Tello, médico, arqueólogo y antropólogo; Santiago Antúnez de Mayolo, ingeniero, físico y matemático; César Vallejo, poeta.y otros

Nuestro historiador Jorge Basadre nos dice de su experiencia guadalupana en 1918:
“Para el cuarto y entonces último año de Secundaria, el de 1918, fui matriculado en el Colegio de Guadalupe. Resultó una experiencia completamente nueva. El local me pareció enorme. El patio de entrada era imponente. La masa de los alumnos resultaba incontable. El cuarto año hallábase subdividido en dos secciones, de unos cuarenta o cincuenta alumnos cada una…” “…en Guadalupe se acentuó el espíritu peruanista y democrático que aprendí en Tacna”

Como la historia del Colegio Nacional.Nuestra Señora de Guadalupe existen otros en nuestra patria: el colegio San Luis Gonzaga de Ica, el Colegio Buenaventura Sepúlveda de Cañete, el Colegio San Carlos de Puno, el Santa Isabel de Huancayo, el San José de Lambayeque, el Miguel Grau de Piura, el San Ramón de Cajamarca (fundado en 1829), el Ciencias del Cusco, el Independencia de Arequipa, el Colegio Nacional de Iquitos y otros sin duda con historia y tradición en sus regiones y en el país. Todos ellos encierran un legado que no se reduce a sólo infraestructura, que responde más a un mayor gasto (inversión) dentro de un modelo económico que se preocupa más por el continente que por el contenido. Es necesario recuperar este legado como debe recuperarse el de las Normales de Lima (Instituto Pedagógico de Varones), la Normal de Chupaca, de Huariaca y otras que formaron docentes y que la modernidad las olvidó y con ello el mensaje de identidad y aporte a la cultura de cada una de las regiones.
Volviendo a la iniciativa presidencial del año pasado en donde expresó que esta iniciativa permitía destacar la cultura del esfuerzo, la cultura del sacrificio y la obligación del estudio ante todo el país, dejó su “comercial” que su gobierno se propone impulsar la educación no sólo desde la mejora la infraestructura sino desde la calidad de la enseñanza a partir de la capacitación continua de los maestros y la exigencia que estos impongan a los alumnos, además de la que cada alumno se autoimponga. ¿Entendieron? Yo tampoco, pero es el verbo presidencial y su palabra nadie la pone en duda.
Ignorancia olímpica al esfuerzo de muchos peruanos que dedicaron tiempo, recursos y entrega para hacer realidad el Proyecto Educativo Nacional (tan olvidado últimamente por el complejo adánico). Con huachaferías que recogió la prensa de entonces no se elabora una política educativa. En aquella oportunidad expresó que “repudia a las oligarquías y aristocracias del dinero, del apellido, de la herencia” y consideró excelsa la élite de la inteligencia, el esfuerzo y la cultura. “Esos son los que deben conducir el país en sus múltiples facetas”, afirmó, no sólo en la política, que es una forma de dirigir, sino también en toda cátedra, pedagogía que se dirige a los demás para dar ejemplo”.(EL COMERCIO.15.12.08)
¿Lo dijo sinceramente o es otra de sus salidas toreras como la actual bravata de convocar a un referendum?

El destino educativo del país está signado por quieres se erigen en sabedores de todo y de nada. Mucha soberbia, mucha mitomanía existe no sólo en el mandatario sino en alguno de sus Ministros y entre ellos el de Educación. ¿Cómo calificar esta nota que da cuenta de un nuevo desaire del Ministro a la Comisión de Educación del Congreso? Nadie ha resaltado la nota, pero se filtró en la radio y decía “El viceministro de Gestión Institucional, Víctor Raúl Díaz Chávez, no fue recibido en la Comisión de Educación del Congreso, cuyos integrantes reclaman sólo la presencia del ministro José Antonio Chang, quien por segunda vez fue citado y no asistió a las reuniones de trabajo. Los integrantes de este grupo de trabajo exigen la presencia del titular de Educación para que responda— entre otros puntos— por el destino de los 750 mil dólares donados por el Colegio de Profesores de México. El presidente de esta comisión, Werner Cabrera, señaló que la actitud de Chang Escobedo, quien no acudió a la cita pero sí a una ceremonia oficial en el mismo Parlamento, es una falta de respeto que los legisladores no van a aceptar.(CPN RADIO 28.10.09)

El contar con el aval presidencial cuando se aparece dominicalmente visitando obras no implica no respetar a un poder del Estado. Es más, las cosas en Educación siguen funcionando sin planificación y enfocan aquello que la coyuntura indica.
El señor Edgar Ortegón, ex director de ILPES (Instituto Latinoamericano y del Caribe de Planificación Económica y Social de la CEPAL) expresó que el Perú aunque usted no lo crea, -le dijo al periodista- el Perú ocupa un segundo lugar por eficiencia.y explicó por qué esta privilegiada posición y qué es lo que falta para avanzar más y mejor. Dijo que se partió de un punto bajo, pero se aceleró en los últimos dos gobiernos. Eso no quiere decir que sea perfecto, es un proceso que debe profundizarse, hay que delegar mucha más autonomía a las regiones y municipios, que tienen aún muchas limitaciones. Es un proceso que pasa por fortalecer las capacidades institucionales y no solo las humanas. Las oficinas de presupuesto o las de planificación son parte de un andamiaje al que no solo hay que entregarle dinero para que ejecute un proyecto. Deben responder a un proyecto, tener metas, seguir un plan. Pero el tema de planeamiento es una debilidad aún en el Perú. Sin ese marco, el sistema flaquea, no hay metas, visión y horizonte nacional a largo plazo.” (EL COMERCIO. 29.10.09). El silencio oficial ha sido evidente, pues se han tocado los pliegues de un poder mitómano que todo lo reduce al corto plazo, que habla de descentralización y centraliza al extremo. Un poder que ha dejado de hacer reformas por temor a perder popularidad.
Estas reflexiones ponen en evidencia que en el gobierno y menos en educación existen prioridades, existe improvisación, dispendio, indiferencia que periódicamente se trata de cubrir con más improvisaciones y frases para el momento y el regocijo de quien las emite. Eso se llama megalomanía y el Perú no requiere de megalómanos en educación. Esos no tienen la talla ni menos la voluntad de querer hacer algo trascendente por la educación nacional. La suma de hechos administrativos que por obligación el Estado debe hacer no puede presentarse como aporte al mejoramiento de la educación del país.
En esta primera semana de noviembre el Consejo Nacional de Educación organiza el V Encuentro Nacional de Regiones para analizar retos de una gestión descentralizada de calidad con equidad, y facilitar que los representantes de las diversas instancias de gestión educativa asuman compromisos en torno a una agenda educativa concertada de corto y mediano plazo, en el marco del Proyecto Educativo Nacional. Existe esta voluntad porfiada de querer hacer bien las cosas, guardando coherencia, pero la ausencia de la voluntad política de quien la tiene, el gobierno, es evidente. Ningún medio oficial ha publicitado el evento. Los meloganómanos no lo permiten. No olvidar el discurso de estos “iluminados” por que ya lo dijo el proverbio “Las palabras son como las hojas, cuando mas abundan poco frutos hay entre ellas.” Cualquier parecido con nuestra realidad ¿es pura coincidencia?. (31.10.09)