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LEY DE REFORMA MAGISTERIAL

27 noviembre 2012

1. Nombre inadecuado: La presente ley de Reforma Magisterial aprobada entre gallos y media noche, sin un debate sustantivo, sin aportes importantes, sin mirar más allá del “sonsonete” de que nunca nadie cumplió con los maestros como ahora. A veces la soberbia enturbia la razón y obnubila la inteligencia cuando se ignoran antecedentes, acuerdos, recomendaciones a las que se encuentra comprometida la educación nacional.
Si uno quiere ser sincero, esta ley no aporta nada a la sustancia de lo que es el magisterio. Todo se reduce a la parte crematística de la profesión docente. Por ello es una “reforma” de lo legislado a nivel de situación laboral y remuneraciones y las formas como se deben observar su aplicación. ¿Qué implica esta norma?
El Presidente de la comisión de Educación, Juventud y Deporte expresó en el informativo del Congreso “Quienes cuestionan la reforma aprobada les sugiero que primero lean la ley. Es una norma que unifica dos leyes, esa es la gran ventaja y lo que la hace más equitativa más justa. Es eminentemente meritocrática, se implementaran evaluaciones, formaciones continuas a través del Ministerio de Educación con maestrías, doctorados, se empodera al director para una mejor función del ejercicio profesional docente y su participación en las evaluaciones, entre otros tantos beneficios que estará al servicio de todos los maestros del país”, (EL HERALDO, 22.11.12) ¿Cómo la podemos leer si no se publica nada de la versión oficial? ¿Han tenido el tiempo suficiente para incorporar los aportes de los congresistas en el Pleno del Congreso?
Lo complejo de este discurso que busca explicar aquello que no es se complica más cuando sigue declarando “… que otro de los objetivos es garantizar la calidad de la institución educativa, la idoneidad de los profesores y autoridades educativas, así como el buen desempeño para dar al alumno una educación de calidad. La Ley busca beneficiar a más de 200 mil docentes y establece ocho escalas magisteriales a las que podrán acceder los profesores a lo largo de sus 30 años de servicio, ya que el ingreso a la carrera magisterial será por concurso público y se formaliza con resolución de nombramiento en la primera escala magisterial”, agregó.”
Ley del profesorado, Ley de Carrera Pública Magisterial, Ley de Reforma Magisterial, son sinónimo de mejoras al escalafón docente. Por ello debería denominarse con propiedad esta Ley que trata de conciliar formas y maneras de clasificar a los docentes en el régimen laboral de acuerdo a leyes concordadas sobre las relaciones del Estado con sus trabajadores. Lo demás es discurso para las graderías.
2. Cuando el desconocimiento nos gobierna. Muchos han opinado sobre este dictamen, muchos han alcanzado aportes, pero ha primado una decisión política que hizo caso omiso de lo que significa derechos adquiridos, se ha mezclado lo profesional pedagógico y lo laboral remunerativo.
Indudablemente, había que racionalizar la herencia recibida, pero no crear el caos con esta LRM que ha sido el disparador de la situación en la que se encuentra la educación nacional.
¿Cómo puede llamarse LRM cuando de reforma no aporta sino hace un reordenamiento basado en la necesidad de concordar las anteriores leyes? ¿Cómo puede confundirse planos en una legislación que trata de poner orden en el escalafón docente y a la vez también expresa ““Se establece una serie de sanciones que van desde la amonestación hasta la destitución del servicio la cual se producirá por no presentarse a la evaluación sin causa justificada, así como el haber sido condenado por delito doloso, contra la libertad sexual, apología o delito de terrorismo, ebriedad, hostigamiento sexual, entre otras faltas que atenten contra el proceso educativo y perjudique a los alumnos” (Ibídem).
Las intervenciones de algunos congresistas la noche del pleno donde no hubo debate sino un sinnúmero de planteamientos y observaciones al dictamen hicieron referencia a ciertas “trampas” que puede servir de pretexto para no cumplir con lo planteado en la ley. Por ejemplo “las asignaciones” dependerán de los recursos con que cuente el presupuesto. En buen romance depende de lo que diga el MEF. ¿Y lo que dice el Acuerdo Nacional? Otra perla es la que se establece en las Disposiciones Transitorias donde se dejan las puertas abiertas para justificar el no otorgar determinado beneficio. En fin,, sería largo enumerar las observaciones que se hicieron. ¿Quién garantiza que éstas serán incluidas en la ley que debería promulgarse?
2. La resaca de todo lo sufrido. Las reacciones no se han dejado esperar. Sobre todo de quienes tuvieron la oportunidad de mejorar la legislación de la Carrera Pública y por cálculo político no lo hicieron. No se trata de actuar manu militari en democracia y menos en educación y sus maestros. No será fácil aceptar una ley que no refleja el sentir de lo que los docentes esperaban. No se trata de oponerse, ni dar pie a medidas populistas. Todo lo contrario. Las medidas populistas las padecimos como docentes y estamos curados para dejarnos marear por las promesas provenientes de quienes piensan que los docentes siguen siendo siervos de un Estado que les ha dado siempre la espalda y sin embargo les exige aquello que no se les ha dado.
Una pena que esta oportunidad se deje pasar por carencia de un razonamiento político. Los actores de la educación son personas de la sociedad que tienen la responsabilidad de educar a niños y jóvenes del país. Merecen respeto, merecen comprensión, merecen atención a sus demandas. Se les exige y mucho y saben comprarse el pleito en cuanta cruzada educativa se promueva. Ejemplo reciente es cómo acompañan el proceso que se promueve bajo el lema “Cambiemos la educación, cambiemos todos”.
La tarea en adelante es ardua y la ministra lo ha expresado cuando ha declarado que “Construir las bases de confianza entre el magisterio y la sociedad es ahora el reto”. Sin duda debe hilarse fino políticamente y utilizar los medios masivos de comunicación –por ejemplo el Canal 7; el Canal del Congreso- para hacer una difusión pedagógica y no sólo política de la norma aprobada. Lanzar opiniones a cuanto micrófono y cámara invita no es saludable. No se trata de prefabricar frases ni tener intenciones salvadoras, que de eso está plagada la política nacional. Se trata de tener un discurso coherente, transparente, dirigido a la razón y al entendimiento del docente y a la sociedad. Vendrán posiblemente días duros, pero no debe caerse en la provocación de quienes tratan de desconocer la institucionalidad sindical, con el pretexto de sus observaciones a la LRM y maltratan a los docentes y piden actuar con decisión, es decir con autoritarismo. (Ver el editorial de El Comercio 24.11.12.en http://elcomercio.pe/actualidad/1500727/noticia-editorial-comenzo-carrera) Se debe ser prudente y equitativo en el tratamiento del tema. (24.11.12)

El país del nunca jamás.

21 noviembre 2012

1. Un dictamen. El 14 de noviembre, se conoció el dictamen que la Comisión de Educación, Juventud y Deportes presentó a la Presidencia del Congreso de la República. El texto sustitutorio de la Ley de Reforma Magisterial consta de 79 artículos, 16 Disposiciones complementarias, transitorias y finales.

Días antes el sindicato, publicó en su página web una carta que llamaba a consulta a un Paro Nacional “Contra la Ley antimagisterial y cumplimiento de derechos adquiridos” (Oficio Circular Nº20-CEN/SUTEP). Expresan su posición frente a las medidas tomadas y en otra carta dirigida al Congreso Nacional expresan su preocupación por la forma apresurada cómo se ha aprobado en la Comisión el Dictamen que se presenta ante el Pleno para ser debatido.

El dictamen contiene muchas páginas, de antecedentes y recordaris de lo que se quiere con esta nueva ley. En esencia estamos de acuerdo, pero en la parte crematística se aprecia que de la anterior propuesta “consensuada” que presentó el Ejecutivo, no queda nada.

Se trata de la educación nacional, se trata de los docentes responsables de hacerla suya y ejecutar la política educativa y eso significa palabras mayores. Y por ello ¿cómo un sector social puede aspirar a tanto si los recursos no alcanzan? ¿Cómo atreverse a construir equipos profesionales que empiezan a responder a los cambios, si existe poco interés por solucionar los problemas más sensibles como es el económico, para hacer posible una nueva reforma magisterial?

En el análisis que hace el Sindicato en su carta al Congreso, expresa que se desconocen derechos adquiridos y se le resta al magisterio peruano la posibilidad de hacer una carrera pública.

Así están las cosas. El dictamen tantas veces prometido que se discutiría en el Pleno la semana que pasó y que se aprobaría, quedó en promesas. Sólo se hizo saber a los maestros que se les otorgaría por única vez la suma de 300 soles, tal como se comprometió el gobierno en el momento de la suspensión de la última huelga general.

2. ¿La misma vara? Las recomendaciones que se hacen en el sector productivo cuando una empresa no rinde de acuerdo a lo planificado, es que estudie las causas. La más de las veces estas radican en la insatisfacción de su personal de planta por la poca preocupación para pagarles lo justo en su salario y menos reconocer otros derechos laborales. La empresa debe tomar, entonces, medidas básicas que hagan que los trabajadores se comprometan con los objetivos de desarrollo de la empresa y dar lo mejor de su conocimiento y experiencia para salir adelante. Y podemos ver que eso viene ocurriendo y estamos en un crecimiento sostenido porque existe inversión.

¿Por qué esta misma medida, que es recibida por el sector economía con mucha satisfacción, no es válida para los trabajadores del sector educación? ¿Por qué el Estado no puede tomar la decisión política de tener otra mirada al tema económico de los docentes? Si se quiere de una buena vez que se unifique, dignifique y respete los derechos de todos los maestros con esta nueva ley ¿por qué no actúan en consecuencia? ¿Acaso son los docentes los únicos responsables de su actual situación económica? ¿De quién es responsabilidad la pauperización del magisterio? ¿Sólo de ellos?

Una propuesta coherente que busque realmente una adecuación de lo económico a la propuesta pedagógica y a las nuevas relaciones sociales que se plantean, tiene un costo y éste no se quiere reconocer. ¿Se aspira así a lograr mejores rendimientos de docentes que no pueden romper el círculo perverso de la pobreza que les obliga a tener dos o tres actividades, además de la docente, para poder sobrevivir con su familia de manera digna? ¿Puede exigirse al maestro calidad profesional cuando no cuenta con el tiempo pertinente para una dedicación exclusiva?

Consideramos que seguir con el modelo económico que prioriza en el discurso el desarrollo económico y social y en la práctica un empresario tiene más escucha que un director de una institución educativa o de un docente de aula. Se achaca toda la intransigencia al Sindicato siendo esta, una institución creada para la defensa de los derechos de los docentes. Estamos apreciando hoy en Europa cómo se refieren a los sindicatos quienes están en el poder y quienes representan a los grupos de poder económico y cómo los que pesan en la política son los que representan a las grandes corporaciones como el FMI, el BM y otros.

3. Lo pendiente. Sin duda queda el debate pendiente. Pero si no existe el ánimo de concertar entre lo que exigen los docentes y lo que ofrece el gobierno, no habrá conciliación y menos compromiso. Podrá imponerse una decisión, pero no para solucionar el tema económico de los docentes, sino se refrendará lo que el modelo económico impone a una realidad, sin el menor rubor, quitándole el contenido a lo que significa la equidad cuando se trata de los docentes del país.

De un lado esperamos que exista cordura para rectificar lo que ha sido un mutis para el foro cuando se dice que se han tomado en cuenta todo lo que enumera la propuesta. Sin embargo quedará en el sentir nacional de los docentes, que sus demandas no fueron tomadas en cuenta como base para una solución integral (la propuesta que alcanzó el sindicato para que no se sienta que la nueva propuesta es una degradación, el concepto de evaluación de los maestros introducido por la comisión del Congreso, la poca atención a los maestros contratados, a los auxiliares de educación, los docentes de la educación privada y los cesantes).

Ha habido mucha información sobre experiencias y legislación comparada de Argentina, Chile, Colombia, España, México, Finlandia, Singapur; opiniones de personajes invitados, presentación de la Ministra de Educación; opinión del Consejo Nacional de Educación, de los representantes de los docentes. Sin duda nadie puede oponerse lo que se sustenta en la siguiente cita: “A tales efectos, es muy importante corregir todas las distorsiones en los conceptos remunerativos , simplificarlos y ordenarlos para el pago correcto y oportuno a todos los profesores en actividad, nombrados y contratados que laboran en las instituciones de educación básica y técnico-productiva y los profesores de las distintas instancias de la gestión educativa descentralizada, instituciones y programas educativos, unidad de gestión educativa local, direcciones regionales de educación y el Ministerio de Educación. Cabe precisar que la aplicación de la presente norma, en ningún caso implica la rebaja de categoría ni disminución de las remuneraciones, porque la iniciativa remitida por el Poder Ejecutivo garantiza el financiamiento para su implementación. En consecuencia, la integración de todos los profesores en un solo régimen laboral, con incrementos salariales para todos y mayores oportunidades de movilidad horizontal y vertical durante su vida laboral activa, oportunidades a las que podrán acceder previa evaluación contribuirán a mejorar el desempeño docente, la calidad del servicio educativo público y los aprendizajes de los estudiantes, que finalmente constituyen la misión de la profesión docente y del sistema educativo.” (Dictamen la Comisión de Educación, Juventud y Deportes)

En la letra todo parece coherente, pero la intención es no reconocer derechos adquiridos sino ajustarlos a lo que el ministerio de economía determina. Un verso del vals El Plebeyo (Señor, por qué los seres no son de igual valor) quiere reflejar lo que significa para el docente, una vez más, ser relegado por intereses mezquinos que acrecienta la brecha entre los que tiene el poder económico y los que demandan equidad. Lo que no puede quitarse al docente es el afán de servir mejor, de dedicarse a sus alumnos, a la comunidad. Si ello no merece un reconocimiento quedan como postizas las campañas que se vienen haciendo para alcanzar una mejor educación en el país. ¿Estamos en el país del nunca jamás? (17.11.12)