Posts Tagged ‘derechos laborales’

¿Por quién doblan las campanas?

2 abril 2012

1. La campaña con sabor macartista que existe en educación y en el magisterio de manera especial, debe causarnos preocupación cuando no repulsa.

Resulta que ahora la causa de todos los males que tiene la sociedad es el maestro. Ya no sólo es culpable del bajo rendimiento de los alumnos manifestado en la Evaluación Censal de Estudiantes, sino en las generaciones formadas al calor de lo que llamamos terrorismo para unos y para otros guerra interna.

Sin duda hubo muchos que en aquella época se inscribieron en lo que era una posibilidad de cambiar la situación nacional por la vía de las armas y más aún por el terrorismo. La opción por esta causa convocó a un sinnúmero de catedráticos, de estudiantes, de pobladores de zonas urbano marginales y rurales del país.

Dentro del vasto contingente que se constituyó, hubo sin duda profesores y profesoras que abrazaron esta causa. Época de convicciones traicionadas, de militancia frustrada, de promesas incumplidas.

Muchos murieron, otros purgaron su pena en diversos penales, algunos están presos todavía. Para quienes cumplieron su penalidad vino la penosa reinserción a la sociedad que los condenó, pero que no estaba preparada para acogerlos cuando redimiesen sus condenas. Igual que ahora con los delincuentes comunes, que delinquen, asesinan, pagan su culpa y las instituciones del Estado que deberían estar preparadas para la reinserción, no saben cómo acogerlos, ni menos reinsertarlos en una sociedad que los margina, que los excluye día a día.

En esta democracia que vivimos, creíamos que se había superado ciertos criterios y juicios para con quienes asumieron una causa equivocada, lo reconocieron, y purgaron condena. Pero no. En estos días del fuerte verano, salieron a revivir el encono, la mezquindad y la negación de derechos en grado superlativo. Muchos que militaron en partidos de izquierda y hoy se llaman reconvertidos (¿a qué?, ¿al dios mercado?, ¿al goce de la sociedad del bienestar? ¿a la indiferencia?), empezaron -con motivo del tratamiento del terrorismo en los textos escolares- a denunciar que existían muchos docentes que habiendo purgado sus penas se habían reintegrado a su trabajo como docentes en escuelas del país.

Hemos sido testigos y lo somos en el día a día que existen censores que denuncian y se rasgan las vestiduras porque estos docentes han regresado a su mundo laboral, amparados por la ley. Han reconstruido su vida, se han insertado a la sociedad y muchos de ellos desarrollan su profesión con responsabilidad, como ciudadanos con derechos y obligaciones.

El Presidente Regional de Piura se pronunció con relación a la lista de docentes condenados por terrorismo que le remitió el Ministerio de Educación. Comentó además que el Poder Judicial sólo ha sistematizado las condenas por terrorismo desde el año 2003 hacia adelante, y el resto, el Poder Judicial tendrá que confirmar si efectivamente fueron sentenciados por terrorismo. Dijo además que tampoco se puede estar dando nombres y mancillar honras, porque hubo muchas detenciones y sentencias mal dadas”, explicó el presidente regional. (Educacion en Red, 27.03.12). Una respuesta y reacción objetiva, sin los alardes de quienes censuran todo desde Lima.

Pero ahora la Ministra dijo de manera enfática el viernes al anunciar que los docentes denunciados por terrorismo, violación sexual o pedofilia no enseñarán en las aulas de los colegios a fin de preservar la integridad de los alumnos. (LA REPÚBLICA, 31.03.12) Esto lo expresó al decir que el Consejo de Ministros aprobó proyecto de ley para inhabilitar a docentes con estos antecedentes.

Esperamos que se dé a conocer el texto del proyecto de ley para ver qué opinan los especialistas. Sin embargo, queremos decir que un docente acusado y que ha purgado su falta por terrorismo, es diferente que uno acusado por violador o pedofilia. Sin duda todos son comportamientos repudiables, pero existen diferencias no sólo legales sino de enfoque de tratamiento.

2. ¿Voz que clama en el desierto? Una actitud como la del Presidente Regional de Piura, es la mostrada por el sacerdote Juan Dumont Chaffour, el 23 de marzo en una carta dirigida a los responsables del diario Perú 21 reaccionado frente a un artículo titulado “Revelan presencia de cúpula pro senderista en magisterio”.

Parte de la carta del Padre Juan Dumont dice:

• Si fueron reconocidos inocentes: ¿qué peligro hay de reintegrarlos a sus plazas docentes?… Al contrario, la sociedad tiene que pedirles perdón, reparar y favorecer su reinserción en la sociedad… Más de una vez no ha sido ese el caso; ¡¡¡hasta el ciudadano común, el maestro ordinario, marginaliza a los ex – presos inocentes!!!
• ¿Y si fueron culpables y se han arrepentido?… Han pagado ya a la sociedad… Un día, un maestro, con 10 años de cárcel, en un pabellón de Castro Castro hizo su Primera Comunión. Él dijo: “Cuando estaba en la calle estaba preso de doctrinas de muerte; gracias a Dios he caído preso… Ahora estoy libre”… Dijo también: “Tengo una compañera. Usted nos casará”… Salió, los casé… Son maestros. ¿Hay que botarlos? ¿Sería justicia?… Y si ustedes creen en el Evangelio, miren y escuchen lo que dijo Jesús… y nos callaremos…
• Conozco otro que cayó a los 19 años… Un día me dijo: “Caí a los 19 años. Tengo ahora 31, no soy el mismo”… Salió, trabaja muy bien, con su familia, con sus vecinos, en cerámica…
• Y, por fin, este otro, en un colegio parroquial, adoctrinado por un profesor. Cayó a los 18 años. Hizo 10 años de cárcel, estudio un idioma, pasó exámenes oficiales… Fue liberado y de inmediato contratado en un Centro de Idiomas, junto con otro compañero que siguió el mismo camino… ¿Hay que botarlos?

¿Puede haber gente que no haya cambiado? ¡Sí, se puede! Y se puede porque, entre otras causas los Centros de Detención que deberían ser Centros de Rehabilitación no cumplen su papel… En ese caso no deben retomar un trabajo educativo.

Pero hay otros casos, maestros que no solo han pagado su deuda con la sociedad sino que, además, se han liberado de esas doctrinas de muerte, han reorientado su vida, han pedido perdón y siguen teniendo una vocación magisterial… Considero que no se les debe prohibir este ejercicio docente sino que es responsabilidad de los dirigentes del Ministerio de Educación hacerles un seguimiento permanente, así como se debe acompañar a todos los docentes para evitar todo lo que pasa de negativo en las escuelas, como es la corrupción en todas sus formas (dinero, sexo, flojera, visitas a cantinas con alumnos, adoctrinamiento político, etc., etc.)… Asimismo, los colegas, los padres de familia, alumnos, autoridades, deben ser activos y eficaces en este apoyo, sin miedo y con espíritu de verdad. Este es un criterio muy personal mío.”

Una reacción directa, honesta, sincera de quien conoce y sabe de lo que habla y que no he visto ni escuchado a ningún político, dirigente gremial, ni colegas docentes. Muchos me han dicho que él puede escribir así porque es extranjero y sacerdote. No le harán nada. Quienes así opinan recurren a la política del avestruz cuando se trata de defender a las personas.

La indiferencia ante esta realidad, es preocupante y hace recordar aquellos versos que dicen “”Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista./ Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío./ Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista./ Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante. / Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada”.

3. ¿Qué hacer? La historia universal está llena de estas medias verdades. Nos enseñaron a develarlas fomentando en nuestra educación el juicio crítico, fundamentado, antes que servirnos de hechos e ideas que responden, por un lado a la ignorancia y por otro a la percepción que tienen del mundo quienes hoy tienen el poder de las comunicaciones y los medios para difundirlas.

Una sociedad indiferente, instituciones de espaldas a la construcción de una sociedad más humana, fraterna y solidaria, fueron el caldo de cultivo para que las ideas extremistas se acogieran e hicieran eco en las escuelas y universidades.

El momento es para recordar nuestro papel de ciudadanos entonces y preguntarnos qué hicimos para que no avanzase el terrorismo. Hoy es fácil señalar quien fue, pero qué difícil es acogerlos una vez redimida la culpa. ¿Qué queremos? Darles la espalda y hacer que el odio se ensañe nuevamente y que viejas consignas revivan.

Eso no lo queremos como tampoco que se haga escarnio con aquellos que estuvieron desviados en su pensamiento y acción. Somos demócratas, debemos por ello buscar los cauces pertinentes para hacer que la solidaridad y el perdón sean la base de la construcción de nuestra sociedad.

Mañana, cuando las campanas doblen, no sea para que nos recuerden nuevamente lo que dejamos de hacer y la inmolación inútil de vidas, de familias. Estamos en deuda con el perdón. (31.03.12)