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PLAN LECTOR y “YOLEO” Cuidado con las adaptaciones

21 marzo 2009

Con el respeto que todo esfuerzo y trabajo signifique aportar para que la lectura se reinserte en nuestra vida cotidiana desde la infancia hasta la vida adulta, quisiera hacer algunas remembranzas y precisiones ahora que se ha publicado la promocionada colección de cuentos que bajo el título YO LEO, edición publicada por Editorial Septiembre SAC 2009 y el Grupo La República, como una contribución al Plan Lector. Son 12 libros de reconocidos autores, con ilustraciones, y como dice la crónica “fáciles de leer y llenos de aventuras”. Sin duda no deja de tener razón, pero más allá de esa “buena voluntad” aplaudida por el propio Ministro de Educación y su viceministro y otras autoridades (LA REPÚBLICA, 03 y 15 de marzo 2009), no debe descuidarse la parte pedagógica y “caer en el juego”. Lamentablemente es lo que se acostumbra, “batir palmas” por una buena idea, pero sin tener la responsabilidad de enjuiciar si lo que se ofrece responde a un rigor pedagógico, de aprendizaje, de aporte al conocimiento.

Considero que la intención de elaborar la colección es buena, sin embargo es necesario precisar algunas cosas. En primer lugar la frase “Este es un libro adaptado para hacerlo accesible a quienes se inician en la lectura. La adaptación ha consistido en actualizar palabras que en algunos casos han caído en desuso por el paso del tiempo….” Segundo, ¿qué significa adaptar un texto? ¿dónde está el límite entre el original y la adaptación? Creo que el respeto que nos merece un cuento de Abraham Valdelomar, no requiere ese tratamiento de sustituir, con falta de concordancia, su elegante prosa. En la literatura de Valdelomar se destaca el detalle para describir situaciones, cosas simples del hogar de una familia rural, su día a día, sus fiestas, sus alegrías y tristezas.

Por ejemplo en el original de El Caballero Carmelo dice:

“…cuando el sol empezaba a calentar, vimos aparecer, desde la reja, en el fondo de la plazoleta, un jinete en bellísimo caballo de paso, pañuelo al cuello que agitaba el viento, sampedrano pellón de sedosa cabellera negra, y henchida alforja, que picaba espuelas en dirección a la casa…”

La adaptación expresa:

“…cuando el sol empieza a calentar, vimos aparecer a un jinete en bellísimo caballo de paso, con un pañuelo en el cuello que agitaba el viento. Su silla de motar descansaba sobre una piel de sedosa cabellera negra y las alforjas que colgaban a ambos lados del lomo de su caballo parecían reventar de todas las cosas que seguramente traían dentro…”

En aras de la adaptación y actualización no puede suprimirse por ejemplo sobre todo la frase “sampedrano pellón de sedosa cabellera negra” por “una piel de sedosa cabellera negra”. Esto es imperdonable. Es perder, además de la musicalidad del estilo, y dejar pasar la oportunidad de averiguar sobre el pellón sampedrano del que, seguramente, muy pocos sabrán. Una amiga al leer este texto “actualizado de la Colección promocionada me decía “Razón tienes en indignarte, “El caballero..” fue uno de los cuentos más querido por mí, que no sabía ni siquiera lo que era el pellón ni menos por qué sampedrano, pero eso no impidió que gozara, y sufriera, con el cuento. Recuerdo que lloré y lloré incontenible al final cuando muere el gallo”.

Y en el otro cuento El vuelo de los cóndores:

-Aquél es el domador. Y señalaban a sujeto hosco, de cónica patilla, con gorrita, polainas, fuete y cierto desenfado en el andar. Le acompañaba una bella mujer con flotante velo lila en el sombrero; llevaba un perrillo atado a una cadena y una maleta.

Adaptado de la siguiente manera:

-Aquel es el domador. Y señalaban a un sujeto hosco, de patillas, con gorrita, un latiguillo en la mano y cierto desenfado al andar. Le acompañaba una bella mujer con flotante velo lila en el sombrero, llevaba un perrito atado a una cadena y una maleta.

¿Por qué quitarle al lector la oportunidad de aprender nuevas palabras y el uso del diccionario si no las sabe? ¿Por qué no dejarle admirar al lector el texto original que Valdelomar escribió? El director de la colección asume, que bajo el pretexto de actualizar esta pieza emblemática de nuestra literatura, la mejora; pero no, la mutila. ¿Es posible que nadie haya salido a criticar esta manera grosera de tratar a nuestro querido Valdelomar? Existen muchos silencios cómplices. Es más, pareciera obvio que todo eso está en manos de quienes no gustan ni sienten ni gozan de cuentos como El Caballero Carmelo y las obras que vendrán. De ninguna manera el costo (3.50 soles o un dólar) puede ni debe explicar el maltrato del texto, si fuera el caso. Es la común, lamentablemente, ignorancia que nos gobierna.

¿Así queremos avanzar en la calidad de la educación en comunicación? Las palabras en el acto del lanzamiento de la colección tanto del Director de La República como del Ministro de Educación no tienen vuelta como dice el dicho… Ustedes juzguen: “En los 27 años de vida de La República, la creación literaria siempre ha tenido un trato preferencial, en especial la que ha surgido del talento de los escritores de nuestra patria (…)” (El Director de La República. Lima, .03.03.09). Agradeciendo este aporte, el Ministro de Educación expresó “…Son doce libros muy interesantes para desarrollar y motivar la lectura. Creo que este esfuerzo que nace de una institución periodística tan importante deber ser replicado, espero, por toda institución que tenga interés y responsabilidad social con la educación”. Asimismo indicó que al abrir un libro uno se inicia en una nueva aventura, pues hace que la imaginación vuele y que los niños desarrollen su creatividad hacia nuevos mundos y territorios.”(Ibidem) Y finalmente el editor del proyecto indicó que seguramente “con la venta de estos libros ganarán los canillitas, pero quienes más ganan seremos todos pues tendremos una sociedad mejor”. Además agregó que las entregas están diseñadas para los niños que se inician en la lectura, no con la meta de que lean un libro al mes sino a fin de que comprendan lo que leen y tengan la opción de ser ciudadanos brillantes.”Esa es una verdadera revolución. Vigilemos que lean” (Ibidem). º

Sin duda en nuestro país las edición de libros sobre literatura infantil siempre fue difícil por falta de recursos, por falta de auspicios y porque el Estado nunca, excepto en una época, se interesó por el apoyo a los autores nacionales. Existen en la historia del libro peruano muchas colecciones para niños compiladas por especialistas y docentes que sentían la literatura nacional. Por ejemplo Mitos, Leyendas y Cuentos Peruanos, selección y notas de José María Arguedas y Francisco Izquierdo Ríos, editado por la Casa de la Cultura; Cuentos y Leyendas Infantiles – antología Universal, cuya selección y notas fueron de Javier Sologuren, editado por la Casa de la Cultura, la Colección Populibros, que propició Scorza, con sus 6 series y 30 libros, que se podían adquirir muy fácilmente y sobre todo el contenido no era adaptado, sino respetado del original. O los Munilibros proyecto editorial de la Municipalidad de Lima Metropolitana – Secretaría de Cultura, con la finalidad de estimular el hábito de leer en la comunidad y contribuir a la formación de bibliotecas comunales y escolares. Sin duda un interesante proyecto. Otros esfuerzos personales de educadores, también existen, pero no tienen acogida.
Un texto literario presentado para apoyar un proceso de lectura debe concebirse en el contexto de estrategias de lectura para la comprensión de textos escritos: el pensamiento reflexivo y no lineal en alumnos. Además debe procurarse no “adaptarlo” para “enganchar” al lector como expresa el editor de la colección (LA REPÚBLICA. Revista Domingo.08.03.09) cuando dice “La historia de “El Caballero Carmelo” es el caso de “Rocky V”, un gallo viejo que ha peleado y ganado muchas batallas pero de pronto es nuevamente invitado a una pelea porque a su dueño le porfiaban de que no era de buena sangre, entonces acepta. El gallo ya está viejo y va a pelear con un jovencito para reivindicarse, ¡es Rocky V!”. Sin duda “licencias” que se toman quienes promocionan la colección, pero que no puede hacerse con el propio texto eso entiendo es maltratar, sin mucho esfuerzo la memoria histórica de Valdelomar y su obra. ¿Con eso contribuimos a fomentar la identidad, a valorar a nuestros escritores y sus escritos? Una pena que la primera autoridad de educación haya avalado con su presencia el lanzamiento de la colección.
Consideramos que la psicología cognitiva nos ha enseñado que la inteligencia es una capacidad fundamentalmente dinámica y flexible, es sobre todo una capacidad para pensar y aprender y opera a través de una serie de habilidades. Por ello es importante cuidar de todos los elementos que concurren a la enseñanza y aprendizaje de los educandos.
Hasta en los detalles que la euforia opaca en educación deben ser auscultados, pues no se les puede dar a los educandos textos adaptados como si ellos no tuvieran la capacidad para poder valorar lo que leen. Esto se logra no poniendo énfasis que debe leerse un libro por mes sino dejando que se saboree el contenido consultando con el diccionario o con personas cercanas, cuando no se entiende una palabra, motivando la conversación sobre el tema de la lectura, sobre el autor y relacionando ese tema no sólo con comunicación sino con todo lo que es adquisición de nuevos conocimientos.
Queremos formar estudiantes y futuros ciudadanos creativos y con capacidad para resolver problemas, entonces desarrollemos estrategias que aborden los temas y sus entramados, teniendo como objetivo el aprendizaje. Y esto es válido para sacar provecho de la lectura, para leer obras clásicas y modernas, nacionales y extranjeras. Esto permitirá ayudar a pensar y hacerlo con un fin determinado.
Gardner nos habla de las inteligencias múltiples, insatisfecho por las investigaciones sobre las inteligencias basadas exclusivamente en tests y sus correlaciones, observó de manera especial en los niños lo que se sabe sobre el desarrollo de su capacidad para utilizar símbolos en tanto en niños dotados, normales y poco dotados. De esta manera, pudo formular su teoría de las inteligencias múltiples, proponiendo siete áreas, en principio, y ahora más, relativamente autónomas de cognición humana o inteligencias: lingüística, lógico-matemática, musical, espacial, corporal-cinestésica, interpersonal e intrapersonal; separando últimamente de la uni¬dad lógico-matemática la inteligencia naturalista (1996). Sólo a través de la combinación de estas inteligencias, podre¬mos explicar una serie relativamente completa de capacidades y estados extremos que figuran en todas las culturas humanas.

La inteligencia, la define Gardner como capacidad o conjunto de capacidades que permite al indivi¬duo solucionar problemas y elaborar productos que son importantes en uno o más con¬textos cul¬tu¬rales, entendiéndola como potencial, cuya presencia permite el acceso individual a for¬mas de pensamiento adecuadas a tipos de contenido específico. Las diferentes culturas ponen el acento en diferentes inteligencias y com¬¬bi¬¬naciones de inteligencias, destacando comúnmente entre ellas el lenguaje y la relación interpersonal. (GARDNER, H. (1993): Inteligencias múltiples: La teoría en la práctica. Barcelona: Paidós)

Por ello algunos investigadores opinan que se deberías tratar ya de superar la hegemonía exclusivamente lingüística y ló¬gi¬co-matemática típica de la educación tradicional, utilizando como palanca de pensamiento y aprendizaje en cada estudiante su/s inteligencia/s más sobresaliente/s; para que, apoyados en ella/s, podamos ir organizando y desarrollando las demás. Por otra parte, habrá que superar los plan¬teamientos academicistas tradicionales con¬tex¬tualizando el pensamiento y los aprendizajes en su propio ambiente, en la vida real. Una escue¬la descontextualizada hace que sus materias sean poco interesantes o no tengan valor para la mayoría de sus alumnos y los métodos con que se enseñan esas materias también lo son. (Gardner, H. (1999): La mente no escolarizada: Cómo piensan los niños y cómo debería enseñar la es¬cue¬la. Madrid: Paidós).

Sin duda, encomiable el esfuerzo de publicar textos literarios, pero la pedagogía nos exige un mínimo a tener en cuenta cuando de textos literarios se trata: el entretenimiento, el desarrollo de la imaginación y la creatividad, que guardan relación con el sentimiento y la emoción, por ello el contacto con textos (no adaptados) de este tipo deberá producir el desarrollo de un habito voluntario, buscado y reconocido como placentero. Entendida la lectura desde este enfoque, resultara sin duda un aprendizaje significativo ya que el nivel de apropiación tendrá relación directa con las experiencias y conocimientos previos, el contexto de lectura y los propósitos de la lectura logrando el desarrollo de estructuras de significado y una lectura autónoma. Por ello el docente deberá tomar la lectura como un contenido de enseñanza y convertirlo en un procedimiento de trabajo, desarrollando las competencias específicas para que el alumno de hoy se convierta en un lector con posibilidades de operar a través de los conocimientos, relacionando, comparando, sacando conclusiones es decir ser capaz de introducirse en el texto convirtiéndose en un interlocutor de él. Y para eso nos hubiera gustado que en lugar de la adaptación se hubiese publicado una versión abreviada de los textos seleccionados.

(21.03.09)