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Leer mucho, la clave para rendir bien en la escuela

22 abril 2012

NOTA: comparto una nota aparecida en el diaio La Capital de Rosario Argentina, con motivo de celebrarse la semana de la lectura. En nuestro país desde hace año se impuls el Plan Lector y sin embargo pocas son las experiencias que se comparten y menos los resultados. ¿Nuestros niños/as leen por oblligación, por deleite, por recreación? ¿Cuántas veces nos hemos dialogado con ellos sobre sus lecturas, sobre sus intereses? A continuaciòn esta crónica que nos llega de lejos y que invita reflexionar. LMSC

Para los chicos de 4º grado de la Escuela Nº 156, disfrutar de la lectura es una práctica cotidiana, donde las historias se comparten. (Foto: S. Suárez Meccia)
Para que a los chicos les vaya bien en la escuela tienen que leer mucho. Con esta premisa el subsecretario de Calidad Educativa del Ministerio de Educación de la Nación, Eduardo Aragundi, explica en qué consiste la política de Intensificación de la Enseñanza de la Lectura en la Escuela Primaria «Leer con todo», que se presentó esta semana y también se aplicará en la provincia.
La iniciativa nace de los resultados que arrojaron los distintos Operativos de Nacionales de Evaluación (ONE), en especial de 2007 y 2010, donde a los alumnos no les fue tan bien como se esperaba. Por eso se pensó en fortalecer esta enseñanza, poniendo el acento en los 3º y 6º grados de la primaria. De acuerdo a lo que señala Aragundi, «se hace en estos grados por ser los que indican el fin de una etapa». El 3º es el final del primer ciclo y el 6º es para algunas provincias la culminación de la primaria y para otras, como Santa Fe, el anteúltimo. Aquí la idea «es unificar la propuesta para todo el país».
Las últimas evaluaciones nacionales muestran que muchas de las dificultades lectoras de los alumnos pasan por los textos más extensos y que demandan cierto análisis crítico. Algo clave para avanzar en el estudio y acceso al conocimiento de cualquier disciplina. «Por eso decidimos trabajar más sobre la enseñanza de esos textos, con ejercicios didácticos diferentes», añade el funcionario.
45 millones. Desde 2003, el Minisetrio de Educación de la Nación encara un Plan de Lectura con distintas acciones hacia la escuela, y a través del cual se han distribuido hasta el momento 45 millones de libros. «Hemos avanzado con estas iniciativas, ahora queremos potenciarlas, revitalizar la lectura en voz alta, los formatos como los de las abuelas que leen cuentos, los libros en los hogares, entre otras», anticipa Aragundi.
Para el subsecretario esta decisión se fundamenta también en datos que aporta el ONE. Fundamentalmente aquel que indica que los chicos que más libros tienen en sus hogares tienen mejores rendimientos escolares. «Por lo tanto si estos libros no están disponibles en las familias, deberían estarlo en la escuela», concluye.
Sin embargo, es un secreto a viva voz que muchos libros que desembarcan en las escuelas quedan encerrados bajo llave por miedo a que «se rompan», «se pierdan», también por pereza o desidia.
«Efectivamente —dice Aragundi— eso es una realidad. Algunos libros llegan y quedan a «resguardo» de la biblioteca. No se usan. Y eso evidencia de alguna manera dificultades para trabajar con los textos». Señala entonces que una de las características de este plan «Leer con todos» es que aporta «herramientas didácticas y pedagógicas para trabajar con estos textos».
Una punta clave para que este proyecto de intensificación de la lectura funcione es la coordinación entre las acciones de Nación y jurisdicciones. Al respecto, Aragundi dice que «se está trabajando con las autoridades provinciales» para garantizar su implementación.
Colecciones. Por otra parte, adelanta a LaCapital que se trabaja en una nueva estrategia y es que los chicos puedan contar con sus propias bibliotecas. Esto con la entrega de libros en forma directa, para que vayan «construyendo sus bibliotecas personales».
«Esta idea —se explaya el funcionario de Educación— es también para que los papás lean con los chicos. No sólo la lectura, sino la narración oral de una historia familiar, por ejemplo, incentiva el mundo de los pibes en lo educativo, y esto no es privativo de una clase social».
«A veces _continúa el funcionario_ es verdad que el libro no está o son los papás que no saben leer. Por eso es tan importante acercar los textos como invitar a que se lea en familia».
Decisivo. ¿Por qué es importante que los chicos lean, en la casa y en la escuela? «La lectura no sólo los ayuda en el rendimiento en el área de lengua como suele suponerse sino también en otros conocimientos», define el subsecretario de Nación.
Pero suma un dato bien significativo: «Nuestros estudios evaluativos y otros internacionales revelan que la lectura, y sobre todo desde los primeros grados, está directamente asociada con el éxito futuro de la trayectoria escolar de los chicos». O dicho de una manera más directa —indica— «que los chicos puedan tener mayores posibilidades de completar la educación obligatoria está fuertemente vinculado a que lean en la escuela primaria».
Presentación. Esta política nacional de Intensificación de la Enseñanza de la Lectura en la Escuela Primaria la presentó el martes pasado el ministro de Educación, Alberto Sileoni. «Leer con todo» surge de un acuerdo del año pasado del Consejo Federal de Educación. Fue cuando los ministros del área de todo el país se comprometieron —a partir de los resultados y el diagnóstico del último ONE— «a generar políticas que promuevan la intensificación de la enseñanza».
El plan tiene distintas líneas de acción, entre ellas «el armado de propuestas trimestrales a desarrollar en todas las escuelas del país, que se enviarán a los ministerios provinciales para que las trabajen con los supervisores, directores y docentes de sus jurisdicciones».
Estas iniciativas para los 3º y 6º grados contarán —además de lo que ya tenga cada escuela— «con cuadernillos, CDs, en la página web del Ministerio y del portal educ.ar». También habrá cuatro encuentros a distancia para supervisores, directores y profesores de todo el país.
Por su parte, en la presentación de este plan, el ministro Sileoni indicó: «Desde 2003 la lectura es una política de Estado. Tenemos un Consejo Nacional, un Plan Nacional y una Encuesta Nacional, cuyos resultados se conocerán a la brevedad, que se suman a esta política nacional de intensificación de la enseñanza de la lectura en las escuelas primarias».
El ministro recordó además: «Alentamos esta acción en un sentido amplio: este es un gobierno que ha tomado decisiones como la sanción de la ley de servicios de comunicación audiovisual y la puesta en el aire de las señales televisivas Encuentro y Pakapaka, que proponen otros caminos para la formación de lectores críticos».
Tan ameno como el recreo
La biblioteca de la Escuela Nº 156 Provincia de San Luis está en la planta alta. Es luminosa, hay libros a mano, mapas y armarios que parecen felizmente siempre abiertos. También es testigo de una rica experiencia donde la lectura es una práctica cotidiana. Allí espera el grupo de 4º grado, con sus maestras Margarita Gaeta y Carla Vidal. La puerta se abre y la primera impresión es que los textos tienen un gran protagonismo en ese grupo de pequeños que rondan los 9 años.
Y es así. Pasan apenas unos segundos de charla para que narraciones y autores se confundan en una conversación que se percibe habitual para este grupo. Catriel está apurado para contar que los libros que más les gustan son «los de animales de todo tipo». Su amigo de grado, Alejo, que lo conoce muy bien le recuerda que «sobre todo los de dinosaurios», demostrando que leer para ellos es además de un acto privado un disfrute colectivo.
Atrás, tres o cuatro nenas levantan sus manos casi con desesperación. «A nosotros nos gustan los cuentos de princesas, de amor», dicen. Alanis muestra entonces el libro que acaba de leer: «Historia del dragón y la princesa», de Gustavo Roldán, un autor exquisito que hace poquito dejó esta vida pero sigue empeñado en hacer crecer la imaginación de los más pequeños (y grandes también).
«Me gustó porque es muy gracioso, lo recomendaría, lo mejor que tiene es lo distinto, porque aquí la atrapada no es la princesa sino el dragón», regala la nena su breve crítica literaria.
Selene está en la misma mesa fascinada con la historia de un «hombrecito que lleva una valija cargada de respuestas, hasta que un día se les vuelan» (de Graciela Sverdlick). «Me gustó tanto que lo llevé a mi casa y lo compartí con mi hermano, mi mamá y mi papá», confiesa.
Y siguen las recomendaciones. Alejo lee por estos días «Las aventuras del sapo Ruperto», del uruguayo Roy Berocay; Micaela está atrapada por «El increíble Kamil», de Andrea Ferrari, y en general el grupo se enganchó con «Había una vez un libro», de Adela Basch. Nicole se inclina por las historietas «pero no las de Gaturro, sino las más reales». Aracelli dice que aprendió a compartir los cuentos con su hermano más grande: «Hasta un día que no había luz en mi casa leímos uno de fantasmas con la puerta abierta para poder ver».
Agustín y Juan Pablo descubrieron leyendo que lo que lo suyo pasa por «ilustrar», y así se definen como «los dibujantes» del grado.
Nada casual. Que la literatura y la lectura en general sean tan amenas como los recreos para estos chicos de zona norte (la escuela está en Zelaya al 2300) no es casual. Antes que las propias maestras, Tomás y Franco se apuran a contar que fue en tercero cuando su seño Margarita llegó al grado y los invitó a tener este encuentro diario con los libros.
«Nuestra biblioteca se llama «La alfombra mágica». Tenemos un grupo en internet (Facebook), y nos llevamos libros a nuestras casas. También la seño nos lee en voz alta», resumen los dos mostrando un improvisado carné que acredita su pertenencia a la biblioteca del aula.
La experiencia se inició en tercer grado cuando Margarita Gaeta tomó el grupo y comenzó a armar la biblioteca del aula, con libros propios y más tarde con los que llegaron del Plan Lectura de Nación. «Son libros hermosos, de distintos autores, con buenas ilustraciones y en cantidad», no deja de festejar la maestra que enseguida los puso a circular.
Pero además, «por lo menos tres veces a la semana» —dice— les lee en voz alta textos que eligen sus alumnos o que ella sugiere. Eso se completa con actividades de escritura y comentarios que generan un ida y vuelta contagioso.
Este año, en 4º, las clases son por área. A Carla le toca enseñar matemática y ciencias. «Comparto esta tarea, porque queremos que tengan herramientas para acceder a distintas lecturas», dice y cuenta que en sus clases de números y problemas, cuando alguien termina antes la ejercitación, puede acudir a la biblioteca del aula y elegir qué leer.
«Es mentira que los chicos no leen», afirma la maestra Margarita que desde un tiempo está empecinada por aggionarse también a las nuevas tecnologías. Trabaja con la certeza de que «libros hay, sólo falta animarse a que no queden guardados», desafía.
Según reflexiona, «la literatura es fundamental: los chicos pueden encontrarse con el pasado, con el presente, proyectar al futuro y construir su propia ficción».Agrega que «sólo hay que tener disposición y leer con ellos. Puedo asegurar que a nosotras también nos enriquece».
«Palabras al viento»
La provincia llevará adelante el plan de Nación para intensificar la lectura en la escuela primaria. Según la responsable del Programa provincial de lectura «Palabras al viento», Mabel Zimmermann, se sumará a las propuestas que se vienen desarrollando.
«Los ejes de este plan de Nación están encuadrados en lo que nosotros proponemos como Palabras», dice y detalla que se lo piensa «encuadrar en esta metodología de trabajo que tenemos en la escuela, como plan integral y para que no haya muchas líneas en simultáneo». Agrega, que «la provincia viene trabajando con la palabra como estructuradora del pensamiento, con distintos proyectos como son «Rondas de palabras» y específicamente «Palabras al viento», que está más integrado a lo que es la literatura para niños con su implicancia en el trabajo con la lengua».
Posturas. Sobre la propuesta de trabajo de Nación, Zimmermann aclara que aquí «hay dos posturas claras»: «O partimos de una sistematización obligada por horas o partimos como lo hace «Palabras al viento» de contagiar el deseo de, de ver a la lectura y a la literatura como un espacio de subjetivación y de contacto con el otro».
Considera que «si bien son dos puntos de partida diferente, se quiere llegar al mismo objetivo de desarrollo de la lectura y la escritura».
Explica luego que lo que llagará de esta política nacional está destinado a supervisores y directivos, para que luego lleguen a las escuelas. «Se buscará amalgamar este plan con lo que venimos haciendo en la provincia», insiste sobre cómo se piensa en aplicar la iniciativa.Según explica, una de las metas del programa provincial que representa es «despegar al trabajo docente del especialista, para que se sienta capacitado para los criterios de selección de libros y actividades que sugiere».