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ANIVERSARIO PATRIO

5 agosto 2012

1. Llegamos al 28 de Julio. En nuestro Calendario Cívico Escolar este es el evento cumbre, impregnado por el fuerte pensamiento y cultura militar. De allí esa costumbre de festejos por esta fecha estaba sumergida en la preparación cívico-militar, pues se creía que la celebración consistía en la presentación de la institución educativa en el desfile escolar, con atuendos, prácticas y poses militares, dejando lo cívico a una lectura del acta de la independencia en el Municipio del lugar y sólo para autoridades. El pueblo y los estudiantes se quedan fuera de estas ceremonias y hacen del festejo una suerte de feria popular en donde el mercado y no la patria es el que manda.
2. Ausencia de civismo. Y mucho de parafernalia militar. Un país democrático que renuncia a sus derechos y principios cívicos, puede ser pasto de pensamientos y actitudes autoritarias, fundamentalistas, como nuestra historia nacional nos los recuerda, si la releemos críticamente. Triste sino el que nos depara como ciudadanos cuando caemos pensamientos y actitudes que colisionan contra el ser mismo de la democracia, de los valores cívicos.
3. Contenido y sentido: en estas fiestas patrias quiero compartir un texto de Don Emilio Barrantes que considero un deber hacerlo conocer pues encierra lo que los peruanos debemos recuperar y que hemos ido perdiendo, por transitar -creyendo que era lo urgente y necesario- en pensamientos en boga renunciando nuestra pertenencia, nuestra identidad. Transcribo el artículo MIS GRANDES AMORES, que escribió don Emilio en su libro Prosas del Atardecer.
“He escrito que un país, cualquier país, es un trozo de Tierra y un trozo de Humanidad. Puede ser un desierto o un oasis, una acumulación de contrarios o una llanura y, en los humanos, un grupo homogéneo o una diversidad de gentes.
Pues bien, esto último es el Perú. He intentado describirlo en una síntesis con el nombre de EL PERÚ VIVO. He venido y vienen a estudiarlo investigadores notables y hasta hoy un grupo de peruanistas, cuyo campo de investigación es el Perú. ¿Por qué? Porque es un país antiguo y complejo que ha creado una alta cultura; porque es un país singular, el único en Sur América que solo puede compararse con los mayas.
Pero no sólo es eso. En este país se conjugan el desierto, las altas montañas y la selva; los valles, las quebradas, y las cumbres cubiertas de nieve; el calor de los valles profundos, la tibia temperatura de los parajes andinos y el frío agresivo de las altas cumbres. Y, por tanto, aquí se dan todos los climas y las producciones del mundo.
Algo semejante se puede afirmar del paisaje humano. Aquí hay autóctonos, europeos, africanos, asiáticos, y aun la población originaria está diversificada en quechuas, aymaras y diversas tribus amazónicas, cada grupo con su idioma y su cultura particular.
Evidentemente, se trata de un país diversificado, heredero de una cultura que ha recibido después de los aportes humanos de diversas procedencias, que aún carece de unidad y que se encuentra sometido a un proceso de unificación y de madurez un poco lento pero seguro.
Nos encontramos con el caso de países hechos ya definitivamente y los otros, en vías de formación. ¿Qué es mejor, vivir en un país lleno de historia en el que todo está reglamentado, en el que los edificios y los seres humanos están marcado por la patria del tiempo o en los que corren como un río que carece de cauce, en el que se multiplican los ensayos, se hace y deshace, en el que los éxitos son borrados por los fracasos.
Uno es incapaz de elegir. Se nace en un país u otro, se vive y se muere en tales o cuales condiciones, con el azar como signo, con una suma de talento, voluntad y pasión que conducen a la creación o, en caso contrario, a la existencia común.
Pues bien, yo amo al Perú, lo amo profundamente, él es uno de mis grandes amores. Amo este valle interandino, oasis de gracia y de verdura con un anillo de montes benignos y la paternidad del Sol; amo este conjunto de trozos de selva y desierto, de cumbres nevadas y corredores rientes y cálidos, fragantes y fecundos; amo a esos lejanos antecesores míos, a esos orfebres delicados y minuciosos, a esos artistas de ceramios, a esos trabajadores innumerables que dieron al mundo el fruto de su paciencia y de su entrega silenciosa; amo este país, lo amo sin medida. Y amo a los niños, a los hombres y mujeres, a los héroes con Grau a la cabeza, a los trabajadores, a todo el mundo que vive y trabaja y sueña.
Y amo a la Educación, así con mayúsculas. ¿Por qué soy educador? Porque pienso en los otros antes que en mí mismo; porque siento un gran placer al servir, al ayudar, al dar algo mío a quien lo necesita. Porque cuando estudio, cuando pienso, cuando escribo, lo hago porque creo cumplir una misión que ha nacido conmigo mismo; porque mi vida está ligada a mis semejantes. En la educación se puede advertir dos vertientes: la científica y técnica que conduce a la instrucción, y la filosófica y artística que lleva a la educación. Yo pertenezco a esta última.
He nacido para contribuir a la mejora de los seres y las cosas; en la medida de mis posibilidades. Me apasiona el porvenir de la Humanidad y me entristecen sus desvaríos y sus errores. Un genio me ilumina y me estimula. Un apóstol es una bendición para mí. Aspiro a la unión de los seres humanos, a la comunión del hogar, a la felicidad de quienes han venido a este mundo. Creo ver en la Humanidad que cito varias veces, una floración de niños, de hombres y mujeres. Creo en la mejora universal. Que la madre Tierra nos prodigue sus dones para siempre. Que el padre el Sol nos alumbre y proteja. Que del grupo humano surjan quienes puedan ofrendar sus vidas a la belleza, a la virtud, al amor y la ternura. Y que siempre sea posible que ocurra este milagro.”
4. Felices Fiestas Patrias. Después de este mensaje no queda sino desear a todos el título de este parágrafo. Ojalá rescatemos el mensaje y sentido de don Emilio, un maestro hasta el final. Un personaje con aroma a la tierra provinciana, con el talante cajamarquino, y con el talento de los grandes pedagogos de lo simple, de lo sencillo en su relación con las personas, de manera especial con los niños, aquellos de su escuelita fiscal. (28.07.12)

ENTRE LA LLUVIA Y EL VIENTO

12 mayo 2012

1. Entre la lluvia y el viento / tuve el primer pensamiento/ y como miré a la izquierda alguien me tiró una piedra/ ay, ay, ay. El mes de abril que acaba de concluir nos ha mantenido como dice la canción “Entre la lluvia y el viento”. Lluvia de noticias y viento de palabras de quienes deberían “hablar” con hechos concretos, siendo consecuentes con lo que prometieron y no quedándose en recodos del camino que marcan quienes sienten que el país podría cambiar, pero no les conviene. Muy mala señal.

Hubo “lluvia” de palabras de todo jaez, de quienes tienen el poder, de quienes quieren jaquearlo y de quienes no se acostumbran a que exista un cambio generacional en el país. Que el Perú no es el mismo de los 70, de los 80, que en los 90 hubo una nefasta intervención del gobierno amparándose en una “interpretación auténtica” de lo que para ellos era la democracia. Y así fueron debilitándose y cayendo instituciones, programas, personas y maneras de analizar y ver al país. De otro lado “vientos” de los que todo lo solucionan desde un micrófono o un diario, sin conocer la realidad en que vivimos.

¿Se puede construir algo cuando los cimientos son de arena? ¿Se puede consolidar ideas cuando las promesas se esfuman en las calderas del poder? ¿De qué valores hablamos cuando se dice que nos falta educación en valores si no sabernos precisarlos y menos enumerarlos? ¿Podemos pedir resultados en ciudadanía cuando se hace caso omiso de derechos y obligaciones de la persona? ¿De qué democracia hablamos cuando los líderes se expresan en nombre de ella atropellando su esencia? ¿De qué crítica constructiva se puede hablar si cuando se hace, de inmediato salen a los medios personajes y personajillos que sin ningún desparpajo defienden lo indefendible? Los hechos de estos días (el retorno de un suboficial de la policía herido, la muerte de otro, a quien ninguna patrulla militar de búsqueda pudo encontrar, pero sí los nativos de la zona; el tema de ejecuciones extrajudiciales en el caso de Chavín de Huantar; las declaraciones de un genocida como el Capitán Telmo Hurtado causante de la masacre de Acomarca, que expresa en el juicio “Un subteniente o un oficial en los primeros años de su carrera solo se limita a cumplir órdenes. El escalón superior es el responsable por impartirlas”; el caso del nombramiento de los representantes de la elección de tres directores del Banco Central de Reserva: la crítica de manera desorbitada al Presidente del Poder Judicial por su decisión de realizar una campaña contra la corrupción en dicho poder; etc.) no pueden distraer el sentido de lo que viene ocurriendo en el país.

En una clase de educación cívica dejar de tratar estos temas con la verdad y claridad del análisis no puede obviar escenarios, instituciones y actores. Dejar de hacerlo es caer en la inopia y anomia. Eso en educación es ir contra los principios básicos de la pedagogía y la ética profesional. La generación de alumnos de hoy no permite obviar hechos y situaciones en donde por una u otra razón están involucradas familias, comunidades, gobierno e instituciones.

No se trata de anatematizar a quien piense diferente, sino todo lo contrario, es necesario tender puentes desde la equidad y buen trato entre futuros ciudadanos en torno a la verdad. Esto no es forzar la función de la educación y menos los lineamientos curriculares. Todo lo contrario. Debe tenerse el suficiente equilibrio emocional, la información pertinente y la capacidad de análisis de los hechos y actores. ¿Están nuestros docentes formados para esta tarea?

2. “No le tengo miedo a nada, si puedo verle la cara pero hay quien se me disfraza y con palabras se ensaña” El mensaje cifrado, el mensaje sólo comprensible para los citadinos y no para los ciudadanos del interior del país, hacen que la inequidad sea una brecha enorme aún, que la corrupción se disfrace de mil maneras tratando de sacar provecho de la ignorancia o de la viveza de pocos en contra de muchos. Se hace alarde de comunicación satelital, de teléfonos satelitales y es imposible tener un GPS para no andar perdido en los andes, o en la selva.

Es inconcebible que le hablemos a nuestros alumnos de equidad y constaten saliendo de la escuela que en su pueblo, en su comunidad no existen servicios básicos de salud y educación; que no existen instituciones que debieran estar presentes; que quienes deben protegerlos se aprovechan de su poder para ponerle precio a sus servicios que son una obligación.

Es duro reconocer que el discurso del currículo que se concreta en el día a día en el aula, ponga en evidencia las carencias y precariedades de un Estado que se dice y aspira a ser desarrollado y sin embargo no tiene lo mínimo para poder servir a sus ciudadanos. Tenemos a una firma de restaurantes de Lima entre los 50 mejores del mundo y el rancho de nuestros soldados está vencido en el tiempo; existen comedores populares que no pueden utilizar provisiones de sus almacenes pues la fecha de utilización ha caducado; que tengamos un Instituto del Niño y no pueda ser utilizado por deficiencias administrativas y presupuestales. Y la lista es interminable.

Quien denuncie estas inequidades corre el riesgo de ser notificado y si es empleado o trabajador del estado ser separado de su puesto de trabajo y sometido a investigación y hasta despedido. Así estamos en el país y muchos diarios lo muestran en sus titulares expuestos en los kioscos. ¿Quién puede decodificar las noticias sin dejar de abordar el contexto político en que se sucede?. Y como dice la canción “ … hay quien se me disfraza y con palabras se ensaña”.

3. “Miedo me dan las palabras, de todo aquel que no duda y me asombra la firmeza con que habla el que no escucha”. Eso a tono con lo que hemos oído en la semana y la desconfianza que cunde entre quienes las leen y las escuchan. Los niños y jóvenes ya no jugarán a ladrones y celadores sino a otra cosa, utilizando su imaginación y recurriendo a las últimas tecnologías –quién sabe- pero allá en los pueblos remotos de la selva donde llega la radio y la TV, los niños juegan todavía con llantas inservibles de los carros y camiones, con pelotas sin marca y juguetes de plástico parecidos a las que utilizan para el combate los soldados que aparecen en el pueblo con su caras pintadas y con armas reales. Aún no sintonizamos con la realidad. Hablamos de mejorar la educación, pero de espaldas a esta realidad rural (nueva ruralidad le llaman) que es la de siempre a pesar de los años, ignorada, desconocida, estudiada, pero no puesta en las prioridades estatales.

Empezamos el año con Conga va, y aún no empieza; luego tolerancia cero (para los otros y no para quienes tienen el poder), operaciones impecables como el rescate de mineros y de los secuestrados en el VRAE. El silencio y una ausencia que hace dudar de cierto protagonismo respaldado por las encuestas: el Presidente. ¿Dónde está? ¿Qué piensa? ¿Es un político de coyuntura o tradicional?

Esto me recuerda a un texto de Abelardo Gamarra “El Tunante”que leí en secundaria, llamado “QUIENES SON LOS DE LA CAPITAL. Don Jeremías Vademecum es un descarnador de todo lujo. Ha sido representante desde que lo parió su madre: tiene un modito tal de matar pulgas, que no hay candidato a la Presidencia de la República con el que no esté bien: huele a los candidatos desde cuatro períodos antes de que ellos mismos se lo sueñen, y se viene enfilando tan insensiblemente con todos, que el día en que las cuestiones políticas se definen, es aquel en que está bajo el ala del que debe atrapar la polla. Es un candidato fantasma, porque nadie lo siente, ninguno se apercibe de su candidatura: cuando la provincia y el futuro Excelencia vienen a darse cuenta de que Vademecum pretende ser representante, es cuando ya lo tienen encima, encaramado, con toda la devoción de un felino sobre su presa. Tan agarrado, tan clavado, tan adherido, que, aunque quisieran sacudirse de él, primero ser iría a pique la pretensión presidencial y se hundiría la República que aflojar medio pelo don Jeremías.” (http://sisbib.unmsm.edu.pe)

Esa sensación he tenido sobre los políticos que se presentan en estos días a analizar la coyuntura y sobre quienes tienen un cargo en el ejecutivo que se escudan en palabras. ¿Será que don Jeremías sigue vivo? Pero este mal lo arrastramos de antaño y pareciera ser el prototipo que los políticos deben seguir sin pensar que para serlo se requiere además de experiencia, mucha ciencia. No quisiéramos que se nos moteje de excluyentes, pero es que cada promoción de políticos que nos gobiernan en los quinquenios, es más de lo mismo, su modernización es material, pero no mental. Igual en las instituciones tutelares de la Patria que piden presupuesto para mejorar el armamento y nada para revisar su formación, su currículo de estudios. ¿Por qué? ¿Autonomía universitaria?

Así hemos pasado el mes de abril 2012 entre la lluvia y el viento. Esperemos que la tempestad amaine y que nuevos rostros, nuevos mensajes con contenidos concretos hagan posible que las brechas se acorten y que la equidad llegue a todas las áreas sin preferencias coloniales ni emancipadoras. Como en el teatro no esperemos la tercera llamada para ponernos a trabajar profesionalmente en lo que es menester para conseguir una sociedad más justa y solidaria. En el sector educación se ha empezado a caminar con otro espíritu, a pesar de los problemas. ¿Es difícil seguir los buenos ejemplos? (04.05.12)

REFLEXIONES SOBRE EDUCACIÓN CIUDADANA

4 mayo 2012

1. La formación cívica ciudadana se nutre de los temas centrales que la persona debe de abordar en su vida cotidiana, en el transcurso de la vida, en los embates del trabajo, en la capacitación, en la universidad, en la escuela. Es decir en toda oportunidad que auspicie y presente la sociedad. La formación cívica, no se compra, no se vende, se asume como un derecho y quienes deben protegerla tienen la obligación de hacerlo. La formación cívica se promueve, se respeta, se le brindan las condiciones. La formación cívica en democracia se cultiva, se fortalece mediante la participación libre y responsable en las instituciones, en las acciones que la sociedad emprende en bien de la colectividad.

Un artículo publicado el domingo pasado y que lamentablemente no ha tenido los comentarios que merece, sirve de centro de esta entrega. No podemos guardar su mensaje y ser indiferentes a su contenido que debe generar mucha reflexión en los educadores, en autoridades que tienen la tarea de crear corriente de opinión basada en la interpretación del fondo de los sucesos y no en la reiterada insinuación del éxito.

Salomón Lerner Febres, quien fue presidente de la Comisión de la Verdad y Reconciliación escribió el domingo pasado, sobre estos temas reflexionando desde su posición y conocimiento y diciendo: “Es muy evidente la baja calidad de la discusión pública en nuestro país. No se trata de una realidad nueva sino de una situación que puede rastrearse, por lo menos, dos décadas atrás. Su señal más preocupante y nociva es la inexistencia, en el debate político habitual, de temas verdaderamente cruciales para la población y, hablando más ampliamente, para la consolidación de nuestra democracia.”(LA REPÚBLICA. 22.04.12)

No se trata de señalar culpables, egoísmos serviles. Todo lo contrario. Se trata de reconocer dónde estamos fallando, antes que buscar reconocimientos que se esfuman como el incienso en los altares. Se trata de asumir responsabilidades y tomar decisiones para cambiar de una vez en lo que se llama la educación cívica, la forma de educar en el hogar y la escuela. ¿Y cómo vamos en esto? ¿Alguien tira la primera piedra?

Esta indiferencia dice Lerner que tendrá una antigüedad de veinte años, creemos que más, pero es indudable que a nuestra generación le cabe la responsabilidad ciudadana de no hacer nada por cambiar las cosas. Cierta conformidad complaciente ha hecho posible que se reproduzcan formas de vivir, de actuar, de proceder donde la falta de valores, la carencia de ética, ha prohijado lo que se llama hoy chicha, combi para unos y para los que cuestionan esta situación se les moteja de caviares, creyendo que con ello se salva el momento. Y es todo lo contrario.

No debemos olvidar, como se hace hoy, que existe una causa en toda esta forma y manera de actuar en el Perú de hoy. Lerner nos recuerda que “Otras razones se asocian con la deliberada corrupción de la palabra operada principalmente desde el régimen autoritario de Fujimori. Él y sus cómplices y asalariados pusieron un temprano empeño en tergiversar todos los términos de nuestra vida política y en instaurar no solamente la mentira, sino sobre todo el cinismo, como forma de comunicación entre la política y la sociedad. A doce años de concluido ese régimen, ha sido muy difícil para el Perú deshacerse de esa herencia sencillamente porque aquello que ocurre en el ámbito de la cultura y de los hábitos conquista una permanencia mayor, más difusa pero también más arraigada, que lo que solamente sucede en el ámbito de las instituciones políticas.” ¿Por qué olvidar la causa de todo este problema que ha destruido nuestra moral, la ética profesional, el comportamiento de la comunidad? Se le quiere echar la culpa al deterioro de la familia, de las instituciones, pero olvidamos los responsables que se valieron del poder y sus argucias para torcer las verdades y los objetivos centrales del desarrollo de la persona, de las instituciones, de la sociedad. Y destruyendo y desacreditando fueron construyendo a su manera, con la corrupción como cimiento, lo que consideraron la realidad que le convenía a una sociedad construida a su medida. Nuevos actores sociales con títulos académicos fueron aportando a la construcción de un sistema corrupto que tejió una red para interactuar de la manera más ruin. El autoritarismo se impuso sobre la solidaridad; la indiferencia, sobre la pobreza, el surgimiento de una clase social en base a la desaparición de la clase media, de las instituciones tutelares del país.

Y así fuimos pasando estos años bajo el lema de “pan y circo” del dadivoso chinito. La vieja estrategia del “Pan y Circo para el pueblo”, data de la época del imperio Romano, durante el cual con el afán de someterlo, se organizaban toda clase de eventos de entretenimiento, fiestas, festejos y festivales de comida. ¿Alguna semejanza y recuerdo de lo que se hizo y sus resultados?

2. Recuperar el tiempo perdido es bueno y necesario. La empresa que nos ha tocado es rescatar el diálogo, el debate y “reconstruir el espacio público y, por ende, de los temas de discusión más sustanciales para el futuro del país se presenta así como una tarea urgente y al mismo tiempo muy exigente. Podría decirse que un elemento en contra de esa recuperación es, precisamente, la pérdida de costumbre. Una sociedad desacostumbrada a debatir con espíritu crítico y a la vez constructivo tiende a caer en la monotonía, donde prima la voz del más fuerte, o en una situación de alta conflictividad, en la que el diálogo solamente se entiende como antagonismo y donde la única meta es la derrota del otro”.
Eso lo percibimos hoy cuando se analizan los acontecimientos del VRAE (Valle del Río del Apurimac y Ene). Los civiles no podemos analizar la estrategia militar, pues es especializada y es secreto de Estado y se olvida olímpicamente que estamos en democracia, que los actores somos los ciudadanos, sus instituciones, respaldados por las leyes y acuerdos. Presenciamos este rebrote de autoritarismo cuando se han mostrado hechos y causas del desajuste en la estrategia militar, cuando se descubre que los chalecos antibalas no son los que se requieren para el combate; que las raciones de los soldados tienen una fecha de vencimiento pasada. Hemos apreciado cómo el “espíritu de cuerpo” sirve para proteger a los miembros de una institución tutelar del país como las Fuerzas Armadas. De otro lado hemos visto cómo la razón de la sinrazón se utiliza cuando se presenta el peritaje realizado por expertos sobre el Impacto ambiental en el caso de la Mina Conga. ¿Dónde quedaron las formas democráticas de abordar los temas y problemas en el debate? ¿Dónde el dar sin esperar recibir algo a cambio? Se ha cambiado el valor de las palabras, de las cosas, de los análisis que se realizan.
Pero son dejados de lado los temas centrales de un país que aspira a ser desarrollado, que tiene como centro el desarrollo humano y una agenda que desarrollar y cumplir para que la educación que se brinda sea de calidad y no remedo de la calidad que nos vendieron en ese mercado de abalorios de Alí Babá, que nos presentaron obras realizadas sin los respectivos estudios técnicos, también compras sin el debido sustento y hasta un Colegio Mayor que infringe la Ley General de Educación, pues no se estipula este tipo de institución (Ver Art. 67º). De ello hemos heredado situaciones marginales y policiales cuyos representantes no sólo son los niños trabajadores, los jóvenes de las barras bravas y los niños soldados.
3. Terminando. Las reflexiones a que nos invita Lerner no deben quedar en la indiferencia, como si su lectura no nos tocase, no nos comprometiese. Y Conga nos toca solamente si existe escándalo, Doe Run, es problema de mineros y metalúrgicos de la Oroya, e interesa si toman la carretera central e interrumpen el paso al centro del país. Nos hemos acostumbrado a que otros pongan la agenda y que otros tiendan la mesa, se evaden responsabilidades. Otra vez Lerner: llama la atención y convoca “Recuperar ese espacio equivale a traer de vuelta a la esfera de nuestras preocupaciones aquellos grandes temas a los que no podemos permanecer indiferentes. Esos temas son numerosos, pero vale la pena resaltar uno crucial, que es el de la memoria de la violencia y, por consiguiente, el de la suerte corrida por innumerables compatriotas en los años del conflicto armado vivido en el país.” Cuesta aceptar lo evidente, cuesta mirarse en el espejo de tantas situaciones, sin embargo es necesario vencer aquella tara dejada por un régimen que se ufanó de que teníamos la mejor educación de Latinoamérica, sin saber lo que era educación, pero si sabiendo que era al mercado al que se debe servir y que el negocio es mejor que el aprendizaje y el conocimiento. Temas más importantes deben ponerse en debate y para ello debe tenerse el valor de refundar o fundar partidos en donde las ambiciones queden relegadas, el espíritu de reconocimiento se enfunde en las preocupaciones por el otro y los valores sean el motivo de nuestro diario vivir y convivir. Una utopía, tal vez, pero la utopía sirve para movernos y no para quedarnos sedentarios y contemplativos ante tantas postergaciones e inequidades.
Un hermoso ejemplo de lo que deberíamos estar promoviendo y acompañando es la experiencia que han compartido el jueves 26 el IPEDEPH (Instituto Peruano de Educación en Derechos Humanos y la Paz) y Fe y Alegría “ATINKUMI. Construir una escuela rural con calidad y equidad”, “…donde se puede palpar la solidaridad, el querer hacer de la escuela un espacio humano, a la que los niños y niñas quieren asistir, aprender con alegría, y permanecer en ella.” Así se van construyendo espacios, lugares en donde es bueno estar y educar. Y esta experiencia construida lejos de la capital nos dice que es posible recuperar estos espacios, pues se va construyendo ciudadanía, respetando al otro, haciendo realidad la solidaridad, palpando la equidad. Una educación rural que la experiencia nos muestra que es posible y que es necesario que su ejemplo sirva para emular respetando la interculturalidad, no repitiendo la experiencia, pues ella debe tener en mucho lo que los ciudadanos decidan. Mientras unos promueven las tablet, las laptop, el facebook, el celular como recurso a incorporar en nuestra educación, la experiencia nos muestra la brecha que se debe ir cerrando, no sólo con el despliegue de recursos económicos y aspirando a la competitividad –sin duda importante- sino con mucho compromiso, con recuperar la autoestima de los docentes, la confianza en la comunidad y sus instituciones.

Finalmente unas líneas para recordar una pérdida de estos días y que fue un ejemplo de vivir ciudadanía a pesar de haber sido el primer Defensor del Pueblo. Jorge Santistevan de Noriega ha sido un ciudadano a carta cabal y marcó la ruta de muchos profesionales jóvenes que lo acompañaron en su desempeño profesional en la Defensoría. Fue un ciudadano “… Prudente en el hablar, abierto a escuchar a todos, respetuoso en público y en privado, firme en sus pronunciamientos.”(CARETAS, edición 2229, del 26.04.12). Muy temprano lo perdimos. Y ojalá sea un referente a seguir en las reflexiones que emprendamos. (27.04.12)

DE LAS PROMESAS A LOS HECHOS ¿Una lección de educación cívica?

15 diciembre 2011

Somos un país en crecimiento ¡qué duda cabe!… Somos un país que a pesar de tener una cultura milenaria, seguimos creyendo en quienes “venden” con palabras efectistas ilusiones, que saben no se concretarán. Somos un país en donde el ilusionista y el profeta de desastres tiene más crédito, que quien hace un llamado a la razón y no al sentimiento puramente cuando de elegir se trata. Somos un país que se “reinventa” cada cinco años, como si fuera fácil “rebobinar” el tiempo para que todo siga igual. Somos un país que se contenta con la mediocridad de muchos y la sensatez de pocos. Somos un país que olvida y no construye, que siente que la ganancia política es un cheque en blanco para “pisotear al adversario”. Somos un país diverso donde no valoramos lo nuestro ni respetamos, ni somos tolerantes y creemos en la democracia mientras nos sirva, sino la rechazamos por fundamentalismos de derecha e izquierda.

¿Puede hablarse de educación ciudadana, educación para la democracia, educación para el desarrollo cuando como telón de fondo en el diario vivir tenemos contradicciones permanentes y pocas ganas de cambiar tanto en la derecha como en la izquierda, o como se habla hoy entre demócratas y fundamentalistas?

Las respuestas tienen un sonido hueco, poco verídico, muy ceñidas a las recetas que da el marketing, sintonizadas con la ocasión, menos que con la razón y el buen criterio. Hacer un recuento de actividades centrales de nuestra vida democrática desde una perspectiva crítica bien le haría a nuestra formación cívica, ciudadana y a la docencia que debería desarrollarse en las aulas. ¿Recuerdan lo que ocurrió con el contenido de libros de ciencias sociales para secundaria que se atrevieron a tratar el tema del terrorismo? ¿A qué llevó tanto escándalo? A la destitución de un funcionario y rasgarse las vestiduras de las altas autoridades que nombraron al funcionario destituido. Triste sino para quienes vivimos una democracia recortada y tutelada por quienes “velan” por valores y acontecimientos que podrían guardar la memoria de hechos vividos por generaciones recientes. ¿En qué cúpula de vidrio se quiere formar a los estudiantes cuando la realidad los tira de un lado el consumismo y de otro constatar que muchos no pueden aspirar a lo que las vitrinas exhiben y los diarios difunden y les “venden” una imagen de bienestar falso? ¿Quién cuida de este mal que se inyecta cotidianamente? Por ahí existen algunos Savonarolas enquistados en las llamadas instituciones tutelares de la patria, pero debemos tener cuidado porque no son especie en extinción, se reproducen vía las redes sociales. ¿Cómo desarrollar lo mínimo que el currículo recomienda sobre educación cívica y ciudadana sin faltar a la verdad?

Las lecciones de estos días de demandas con paralizaciones, tomas de carreteras, deberían ser analizadas sin temor, pero con mucho rubor por quienes defienden un estado de derecho. Difícil situación, pero es necesario afrontarla y sacar conclusiones y no postergarlas para el que viene detrás.

ANTECEDENTES / ELECCIONES
Estos acontecimientos recientes tienen un antecedente que se acunó en las elecciones pasadas. ¿Alguien recuerda este hecho trascendental para la democracia del país? Las elecciones presidenciales del 2011 fueron muy esperadas. Muchos candidatos, y suspenso hasta la segunda vuelta. Pocos recuerdan el contenido de los mensajes. Unos dirán que ya veníamos de una fatigosa campaña electoral municipal y otros que los candidatos ofrecían más de lo mismo. ¿Indiferencia? ¿Descrédito? ¿Más de lo mismo?

El sainete en que se convirtió la jornada electoral presidencial nada nuevo nos presentó, nada convincente fueron sus mensajes, menos los personajes que las pregonaron.

Los conflictos de estas semanas nos dicen qué débil es nuestra formación ciudadana, cívica, democrática, que no existe clima para dialogar y de una parte se recurre a medidas de fuerza y de la otra invitación al diálogo. Ambas formas y maneras que en democracia y en el ejercicio de derechos deben respetarse, pero sabiendo distinguir que existe el respeto al otro ahí donde empiezan sus derechos.

Ejercemos una democracia que se sustenta aún en intereses particulares y no en principios superiores donde la persona debe ser respetada. Se sustenta en promesas echadas al viento irresponsablemente, sin pensar en su trascendencia y sus consecuencias.

El conflicto de la mina Conga debería marcar un punto de quiebre para hablar de democracia, lo que implica, de los líderes políticos y su rol, de los partidos políticos, las instituciones y la recurrente participación de la ciudadanía. Temas éstos y otros que requieren no sólo la participación de la sociedad toda.

En este sentido el rol de la educación en la formación ciudadana es importante. No basta analizar si el currículo trata sobre los temas, sino cuán flexible es para que sean integrados cuando es menester. Además hasta qué punto el docente está preparado y formado para hacer docencia sobre estos temas.

LA REALIDAD
El país venía fatigado de una verborrea mitómana que arrasaba voluntades y resistencias. El país maltratado y con muchos pasivos asumidos en nombre de la democracia, invitaba a elegir un rostro nuevo aunque su mensaje no fuera tan convincente.

En el poder y transcurridos los primeros cien días, empezaron los nubarrones que luego desataron tormentas. A pesar de que la Defensoría del Pueblo (DEFENSORÍA DEL PUEBLO. Reporte de Conflictos Sociales Nº 92. Octubre, 2011) había advertido de los conflictos sociales latentes, desde el poder se empezó a mirar las exigencias como manejables desde el manto de promesas de la campaña. Pero el pueblo no olvida, el pueblo tiene memoria y empezó a poner en la mesa las exigencias mondas y lirondas. No es sólo el caso de Conga, o el de Andahuaylas, o el de Cañete, son otros tal vez de menor intensidad y menos importantes desde el nivel en que se apreciaran. Pero son exigencias latentes.

Además la Defensoría ha tenido la prudencia de definir qué se entiende por conflictos sociales. Así expresa que “El conflicto social debe ser entendido como un proceso complejo en el cual sectores de la sociedad, el Estado y las empresas perciben que sus objetivos, intereses, valores o necesidades son contradictorios y esa contradicción puede derivar en violencia.” (Op.cit.). Dice además que “El conflicto es inherente a la vida. Es una característica natural e inevitable de la existencia humana y de la interacción social. Advierte además que “Conflicto y violencia NO son lo mismo. La violencia es la manifestación destructiva del conflicto social.” (Op.cit.).

El informe es bastante pedagógico. El problema es que quien lo lee –si lo hace- tiene serios problemas de comprensión lectora y más de análisis político e interpretación de hechos y sucesos de la coyuntura, si antes no está formado.

El Estado cuenta por lo expresado en este Reporte de 68 páginas, con elementos importantes para prevenir y diseñar una estrategia para actuar. Además con las Alertas Tempranas que se envían a los sectores. ¿Dónde se quedan? ¿Quién tiene la responsabilidad de analizarlas?

¿Qué sucede en nuestras instituciones educativas? ¿Acaso no serían estos informes un material importante para preparar las clases y darles lectura a algunos capítulos e interpretarlos de cara a la realidad de cada localidad? ¿eso no es docencia?

Algunos dirán que esto es adoctrinamiento, otros politización. Evitarán tratar estos temas por temor a cierta represalia. Años de oscurantismo en educación política hacen que se haya renunciado a lo que debe ser la educación ciudadana y cívica. No es suficiente guardar las formas (elecciones de delegados de aula, elecciones de municipios escolares, y otros), sino el fondo, el contenido de aquello actos.

ALGUNAS CONCLUSIONES
Lo que viene sucediendo estos días de tensión y de falta de un ejercicio democrático de derechos deben hacernos reflexionar ¿hacia dónde vamos? ¿qué buscamos? ¿qué queremos como país, como sociedad? ¿qué clase de formación cívica y ciudadana se viene dando en nuestras escuelas?

– Los sucesos de estas semanas en tres provincias de Cajamarca nos llevan a preguntar ¿por qué no se dio especial tratamiento a las alertas que se daban desde la Defensoría del Pueblo? ¿Qué demuestra esta falta de previsión? ¿Falta de preparación? ¿Falta de equipo de analistas? ¿Qué fuerzas intervienen en estos conflictos que impiden el diseño de una política a seguir desde el Estado?

– Quienes ejercen el poder, no lo hacen desde sus promesas, ni desde los documentos oficiales, presentados. Todo lo contrario, lo hacen desde la coyuntura política. Los principios y consecuencias quedan guardados por prudencia, hasta que se desencadenan los conflictos a través de procesos previsibles.

– El y los conflicto/s que se viven estos días no pueden ser ajenos a nuestro desarrollo curricular. No sólo a lo pertinente a formación ciudadana y cívica, sino comprender toda la educación de nuestros alumnos. Hemos podido ver en imágenes cómo adolescentes han estado marchando con los movimientos campesinos por calles y plazas.

– Los medios de comunicación sin excepción han tratado y tratan en sus primeras planas el tema y el problema. Pero informan desde una ribera y ¿quién informa desde la otra, donde están quienes tienen otra opinión, otra versión?

– Los docentes deberían prepararse más allá de sus inclinaciones y tendencias, de manera objetiva mediante la consulta a expertos de manera interdisciplinaria, para tener un conocimiento y mensaje pedagógico claro. Forma parte de la formación ética y profesional.

– Al igual que los docentes de ciencias recurren al laboratorio o visitan fábricas para que los alumnos aprendan directamente y luego replican los básico en el laboratorio escolar; quienes tienen la responsabilidad de la formación cívica deberían analizar los temas y los hechos que se tornan nacionales y no locales, pues es parte de la formación ciudadana y cívica.

En la política una cosa son las promesas y otra los hechos. Las promesas que convocan sentimientos y los hechos que responden a una realidad que permanentemente nos hacen poner pie en tierra. No se trata de formar partidariamente sino políticamente a los futuros ciudadanos. Es parte de la formación ciudadana y cívica que la institución educativa debería proporcionar. Si no se tratan los fundamentos de análisis en la escuela tendremos ciudadanos indiferentes, pusilánimes, desaprensivos, no comprometidos. Y eso no es lo que queremos en educación. Todo lo contrario. Pero eso demanda un sistema educativo que promueva el conocimiento, la reflexión, el compromiso. La formación cívica y ciudadana debe orientarse a fortalecer el desarrollo de la democracia como un sistema de vida sustentado en la convivencia solidaria. Es urgente ahora cuando un estudio de Ciudadanos al Día nos informa que “Solo el 51% de los peruanos sabe qué es la democracia,… en base a información del INEI (2010)”. Estamos a tiempo. (10.12.11)

Nota: al momento de enviar este artículo se ha conocido la noticia de la renuncia del Primer Ministro Salomón Lerner. Cayó el primer gabinete el presidente Ollanta Humala. Ha sido designado como primer ministro quien fuera ministro del interior coronel en retiro Oscar Valdés Dancuart.

AL DÍA SIGUIENTE… alegría, prudencia, tolerancia y paso firme

27 junio 2011

Muchas sensaciones embargan estos días. Muchos recuerdos y reafirmaciones. Es bueno tomar nota de cómo todo ello debe ser la base con la que se construya el nuevo gobierno que se iniciará el 28 de julio. Sin embargo también es bueno tener en cuenta que existen intereses muy ligados al poder económico que contaminan deseos y derechos ciudadanos. Los volveremos a encontrar y deberá seguir el esclarecimiento, la toma de posición.

La soberbia, la petulancia, el macartismo, la pedantería se han evidenciado cuando el ejercicio de un derecho como el de elegir toca intereses económicos. Todos hemos sido testigos de cómo se ha tratado de disfrazar el mensaje, las formas de hacer política, de recurrir al asistencialismo, cuando no a las amenazas. Una lección que debe reaprenderse pues se han permitido presentar como bueno aquello que atenta contra la persona, contra la sociedad. Hemos sido testigos, además, de cómo el régimen fujimorista destruyó la institucionalidad y que los dos gobiernos democráticos que le siguieron no han podido hacer nada para recuperarlas y valorarlas. Todo lo contrario. Por ello y mil cosas más este triunfo tiene sentido y mérito.

A continuación un recordaris de lo que nos ha dejado esta jornada electoral que nos alegra por la victoria pero que nos compromete críticamente en lo que se empiece a construir desde las perspectivas de las ofertas del nuevo gobierno. Se requiere no sólo alegría y parabienes sino mucha prudencia, tolerancia y paso firme para iniciar las acciones. Es necesario demostrar que se ha madurado, que las opciones fundadas en el pueblo son realizables siempre y cuando sean incluidas en las políticas de estado. Y esta es la consigna que Ollanta planteó desde un inicio y que hizo diferente su oferta electoral: “desarrollo sostenido con inclusión social.” Bienvenidos los saludos y solidaridad, pero el pleito es nuestro y dependerá de nosotros sacarlo adelante.

La antevíspera de las elecciones leíamos el titular de una revista que decía “Ni Mandrake sabe qué pasará el domingo” (Hildebrant en sus trece Nº 58, 3 de junio 2011). ¿Sabrá el lector de los quioscos de diarios y revistas quién es Madrake? Dice la historia que fue un mago creado por Lee Falk y Fil Davis en 1934 y que hacía cosas prodigiosas. Este titular quería dar a entender que las elecciones estaban tan complicadas que sólo un mago podría con su capacidad hipnótica rápida y efectiva, decirnos quién sería elegido presidente.

Muchos ahora se refugian en la democracia y sus reglas para encubrir lo que nos falta para ser ciudadanos plenos, que poseemos derechos y deberes, poseedores de un pensamiento crítico, que permita discernir entre lo bueno y lo malo para el país. Un mago no percibe lo que el ciudadano siente, tampoco transforma la realidad que es responsabilidad de la misma ciudadanía y sus autoridades.

¿De qué sirve haber cambiado la estrofa del Himno Nacional que dice “Largo tiempo el peruano oprimido…” por la sexta estrofa que dice “En su cima los Andes sostengan la bandera o pendón bicolor, que a los siglos anuncie el esfuerzo
que ser libres, por siempre nos dio. ..”. si no sabemos interpretarla en su contenido filosófico, histórico? Esto es el reflejo del legado que nos dejaron quienes quisieron gobernar nuevamente montando un tinglado de medias verdades con tal de ganar credibilidad.

¿Es posible que en estas elecciones no se haya podido levantar la cervíz? Se ha jugado con los medios y su mensaje, se ha derrochado dinero, montado celebraciones democráticas y otras como donaciones de alimentos y menaje de cocina. Hacer gala de inversión para que no se toque el modelo económico, significa que quienes son dueños de las minas y demás piensan que el pueblo está para recibir órdenes, para cumplir mandados y no para realizaciones, menos para gozar de sus derechos. Se ha evidenciado mucha intolerancia, pero también cinismo.

La nota política del lunes post electoral estuvo marcada por la “caída” de la bolsa al 12.51%. Los medios empezaron a rasgarse las vestiduras y a pedir que se sepan los nombres del primer ministro, del ministro de economía, del presidente del Banco Central de Reserva. Aún no se ha proclamado a Ollanta Humala como presidente electo del Perú y se le exige que tome decisiones. ¿Para qué? ¿para pasarlo por la máquina demoledora de la crítica? Cuando se es transparente, no hay que temerle a las voces del averno.

El periodista Antonio Camborda, de http://www.crónicaviva.com.pe relata cómo se inicia este “asalto”: “El lunes cuando todavía no amanecía en el Perú, la bolsa de Londres había cerrado con pérdidas, pero lo significativo era que las acciones de la Hochschild, una minera peruana que cotiza en ese mercado, cayeron en 8 por ciento. Pues bien, todo el mundo sabe que así es el comportamiento de la bolsa, porque hay compañías que quieren vender o rematar ciertos activos y, en ese negocio, unos ganan y otros pierden, porque se trata de un negocio bursátil. Pero esta caída sirvió de pretexto para que una parte de la prensa peruana comenzara el escándalo, en una suerte de bautizo de fuego al candidato ganador, exigiéndole que de inmediato de los nombres de quiénes serán el nuevo presidente del Consejo de Ministros, el nuevo ministro de Economía y el presidente del Banco Central de Reserva. Y la exigencia iba mucho más allá: que sean independientes.”

Economistas, consultores, analistas, empezaron a trabajar al miedo hablando un lenguaje para especialistas y se cuidaron en decir que nuestra bolsa es eminentemente minera; que la tormenta es causada en el propio país y que la cuestión política no tiene repercusión en el exterior. Además se ponía como ejemplo la venta de acciones (papeles) del Perú en Nueva York a precio bajo.

Sin embargo la gran prensa se olvidó de algunas reseñas que Camborda recuerda “Sin duda que es algo desproporcionado. Primero, todavía no ha culminado formalmente el proceso electoral y hay que guardar las formas. En segundo lugar, el palito ha sido lanzado. Si Humala se precipita, vendrán las críticas, pues se verá en él al militar, a la reencarnación de Velasco Alvarado, en la presencia de una izquierda radical en el Perú. Ya no ha faltado algún periódico norteamericano como el The Wall Street Journal ligado el grupo Murdoch, el dueño de la cadena Fox, que le ha cambiado el nombre a Gana Perú, el movimiento de Ollanta Humala, y ha comenzado a llamarlo National Socialism (en buen romance nazi) al Partido Nacionalista. ¿Qué pretende recordar?”

¿Por qué esta zozobra a menos de 24 horas de terminada la votación? Muchas interpretaciones sin duda, pero una de ellas muy importante es la que muchos las miran pero no las tocan. Se trata de lo que Farid Matuk recuerda que “… la élite económica peruana está dominada por una oligarquía minera que se origina en la Constitución de 1993, con un régimen tributario laxo y sindicatos desprotegidos. Esta oligarquía tiene una periferia, o como Marshall diría “genera demanda derivada”, que se mueve al vaivén de lo que ocurra en los mercados internacionales de los metales.” (LA REPÚBLICA. El Triunfo de la razón. 07.06.11).

Esta oligarquía es la que podría decirse, aunque nadie la señale, la causante de esta “movida” que trata presentar al nuevo gobierno y en especial a su presidente como improvisado. Se le enrostra el haber tenido cerca de cuatro planes de gobierno, cuando en verdad existe un único Plan de Gobierno con precisiones compuestas por un Compromiso con el Pueblo Peruano, que contiene “aclaraciones” a las “suspicacias y legítimas críticas” que recibió el programa inicial, y que se elaboró con la colaboración de exministros y exfuncionarios que se unieron recientemente a su equipo técnico; también unos “Lineamientos centrales de política económica y social para un gobierno de concertación nacional” que contienen siete puntos fundamentales referidos a 1) Políticas Sociales; 2) Macroeconómica; 3) Tributaria; 4) Energía; 5) Regulación; 6) Empleo, y 7) Reforma del Estado. (Perú 21 14.05.11). Finalmente Ollanta hizo un Juramento por la democracia, ante la presencia de políticos de diversos partidos, intelectuales, artistas, dirigentes sindicales, deportistas y representantes de organismos internacionales de derechos humanos los cuales fungieron de testigos en este importante acto.

En su discurso titulado “Compromiso en defensa de la democracia y contra la dictadura”, el líder nacionalista proclamó sus compromisos “bajo la solemne gravedad del juramento, teniendo al pueblo entero del Perú como testigo”.

Resumiendo, estos compromisos son: no permanecer en el poder “ni un minuto más de los 5 años, que dura el periodo presidencial”, el respeto a “la independencia y los fueros de los otros poderes del Estado”, el respeto a la libertad de expresión y prensa, el cumplimiento de los cambios ofrecidos para lograr una distribución más justa y el respeto a los derechos humanos. Luchar contra todo caso de corrupción que se haya cometido en el pasado o que pudiera cometerse en su gobierno, priorizar una política internacional de buenas relaciones y luchar contra la inseguridad ciudadana, terrorismo y narcotráfico. Además proclamó que los ministros de Defensa y del Interior serán civiles. Finalmente juró que se empeñará en prevenir y solucionar los conflictos sociales y que en su gobierno primarán los principios de no discriminación y de igualdad de oportunidades.

Si todas estas expresiones de amplitud, concertación y establecimiento de consenso no bastan es porque existen otros intereses que están en juego por la parte contrincante y que hoy se evidencian cuando no se respetan los resultados ni cesan las acechanzas.

Se pide concertación y reglas claras, pero no se dice cuál es la cuña que quieren introducir en el equipo ganador de las elecciones. Es lamentable apreciar que un grupo de voceros, representantes, empleados, de los grandes grupos de poder que reinaron en décadas anteriores, a los que se creía superados, aparecen torpemente con sus reglas de juego anacrónicas, como si no comprendiesen lo que significa democracia, lo que significa derechos, dignidad, respeto y demás valores que una nación digna quiere y respeta para sus ciudadanos.

En los facebook y twitter muchos adultos y jóvenes empezaron a enviar mensajes para hacer maletas e irse del país. ¿Para qué? ¿Para aceptar ser mano de obra barata y realizar los oficios que los naturales de esos países (en especial Estados Unidos) no los quieren hacer? ¿Para fungir de mandaderos por unos dólares más? ¿Tienen dignidad? ¿Dónde?

Con preocupación nos preguntamos ¿qué jóvenes y profesionales hemos educado todas estas décadas? Muchos de los voceros de estos días reclaman una educación en la perspectiva de desarrollo, pero ¿qué tipo de desarrollo? ¿para servir mejor a los grupos económicos o para realizarse como personas? ¿Qué se hace para mejorar la educación pública? ¿Están satisfechos con lo que el gobierno que se va ha realizado? ¿Están felices porque se ha declarado que el “analfabetismo ha sido erradicado en 16 departamentos y que es irreversible…”? (Oficina de Comunicación y Prensa del Ministerio de Educación.03.06.11). ¿Y el resto del país? ¿Y qué de la educación básica regular? ¿Y la educación bilingüe? ¿Y la educación rural? Días después sorprende el presidente declarando que “El próximo lunes 13 de junio el Perú será declarado país libre de analfabetismo, al cumplirse las metas de erradicación de este flagelo histórico, adelantó hoy el presidente Alan García, quien expresó su satisfacción por haber cumplido uno de los objetivos centrales de su Gobierno. Desde Cajamarca, el mandatario aseguró que el 13 de junio será un “día histórico” porque los organismos internacionales entregarán al país la cifra por la cual el analfabetismo, que era de 12 por ciento, ahora está en menos de 3 por ciento, es decir, dentro del rango internacional.” (ANDINA.06.06.11).

Estaremos atentos a este anuncio y las fuentes que lo respaldan. Es lamentable cómo el presidente juega con la ilusión popular. Igual ha sucedido hace poco en Lima donde inauguró la primera Universidad Municipal de Los Olivos (un distrito de Lima), una institución de servicio público pero de gestión municipal que ofrece a sus alumnos investigación científica y desarrollo tecnológico.(UNIVERSIA 11.06.11).

Hoy sabemos que el 1º de junio del 2010 el Consejo Nacional para la Autorización de Funcionamiento de Universidades (CONAFU), órgano autónomo de la Asamblea Nacional de Rectores (ANR), había declarado “de plano improcedente” la solicitud de funcionamiento de la proyectada Universidad Municipal de Los Olivos. Razones de tipo administrativo vienen siendo investigadas y existe una denuncia para vacar al alcalde. ¿El Presidente no lo sabía? ¿Por qué avalar con su presencia esta situación anómala por llamarla de alguna manera? Ahí están los videos con su enfervorizado discurso.

El Presidente de la Asamblea Nacional de Rectores ha dicho que “es una ofensa educativa.” Al insistirse de que el Congreso de la República dio luz verde a esta Universidad, expresó “no vamos a admitirlo. Este Congreso está de salida, en una actitud abusiva ha violando la autonomía universitaria y las facultades de la ANR y el Conafu. Se ha impulsado universidades de Jaén, Sullana, Chota y ahora ésta.” (EL COMERCIO, 09.06.11). ¿Si esto ocurre en educación superior, podemos tener confianza en la palabra del anuncio del 13 de junio?

Otro tema para reflexionar es el déficit en la formación ciudadana de niños y jóvenes. No se trata de recitar lo que contiene el currículo, sino preocuparnos realmente por la formación de los docentes que lo desarrollarán. ¿Tienen en cuenta esto quienes hoy adoran al becerro de la banca? Triste espectáculo ha dado algún vocero que perteneciendo a una institución religiosa por propia confesión no sabe qué es la soberbia, en qué consiste el respeto al otro. Es triste apreciar cómo se ha querido jugar con las creencias de miles de peruanos y de su fe popular. ¿Así no hizo el clérigo Valverde para que tomaran preso a Atahualpa?

Repugnante y triste lo expresado ante la derrota la noche del domingo 5 en unos twiter: “Recuerden esta fecha: día en el que el Perú volvió a la mierda gracias a los resentidos, convenidos, ignorantes y poseros”, // “Lamentablemente tenemos muchos ignorantes en el país…y son la mayoría”, /// “Ollanta es un pendejo, sabía que en Lima no iba a ganar y por eso se fue a los departamentos a meter ideas. Como la gente es idiota, le cree” (Diario 16.08.06.11), ¿Se puede llamar a hablar de reconciliación desde las orillas de los perdedores? ¿Puede decirse que “El país tiene que reconducirse por la senda de la unidad (…) dejar odios, insultos, resentimientos, cóleras y esforzarnos…” (Declaraciones del Cardenal Cipriani en Andina, 11.06.11) cuando hace poco se anatematizaba a quien no fuera de sus simpatías?

Sin duda duele perder cuando una lid es limpia. Pero cuando está engalanada por el discurso falso, donde la ética es ignorada y sólo priman los intereses personales y de grupos de poder, es difícil competir. Tampoco cuando se ignora la historia y se dicen mentiras y sandeces. Una vez más en esta campaña la memoria se impuso sobre las ambiciones. Al recordar la “campaña de ligaduras de trompas” que se hizo a cerca de 300 mil mujeres campesinas quedando esterilizadas, todo el andamiaje del contrincante se empezó a tambalear y a caer. La memoria que querían borrar salió a recordar. Se habían olvidado que “Todo está guardado en la memoria,/ sueño de la vida y de la historia. / La memoria despierta para herir / a los pueblos dormidos / que no la dejan vivir / libre como el viento. (León Gieco. La memoria). ¿Por qué se la quiso poner de lado?

No se quiere reconocer que se haya podido hacer un viraje hacia la concertación con las fuerzas democráticas del país, es decir llamar a que participen en el futuro gobierno nacionalista profesionales probos, honrados y democráticos para diseñar una estrategia para llegar a los más necesitados, a los jóvenes, a los empresarios nacionales, que por la competencia desleal de las empresas de los países desarrollados llegan con productos subsidiados y tienen que quebrar. Eso que significa poder que ahora tendrán que valorarlo en función del servicio y no sólo de las ganancias que se obtendrán.

No ha gustado nada que Ollanta Humala diga la noche del domingo en el mitin de la Plaza 2 de Mayo ante una multitud muy alegre “Yo no tengo ningún compromiso con ningún grupo económico. Ustedes me han elegido y ustedes son mi único jefe. A nadie más le tengo que rendir cuenta”.

Empiezan nuevos tiempos que demandan colaboración y también vigilancia. Compromiso y crítica. No se trata de una carta en blanco. Todo lo contrario. Existen documentos y la palabra empeñada. “Daniel Schydlowsky al hablar de que Gana Perú elabora el “plan de acción” para los 100 primeros días del nuevo gobierno destacó que Ollanta Humala haya protagonizado “un fenómeno nuevo” en política, al recoger entre el tramo de la primera y segunda vuelta las demandas de la ciudadanía para incluirlas en su hoja de ruta. Ha demostrado voluntad de escuchar, asimilar y salir con cosas concertadas. Eso es un extraordinario augurio para el futuro: que el presidente de Perú va a escuchar a los ciudadanos y va a tomar en cuenta lo que dicen”, finalizó. (CLARÍN. Buenos Aires, 07.06.11

Luego de una semana llena de “sorpresas”, de “exigencias” y “turbulencias” recordemos lo que escribió G. Giacosa un día después de la juramentación de Humala en la Casona de San Marcos y que fue recibida en medio de burlas y críticas, que denotaban el poco aprecio que nos tenemos: “Creo que nunca antes había cantado con una emoción tan auténtica el Himno nacional del Perú. No se trataba, como dice la prensa oficial, de agnósticos de izquierda. Se trató de una reunión de mujeres y hombres de FE, de FE en la democracia, de FE en la convivencia, de FE en la tolerancia, de FE en la convicción que el Perú tiene el mejor de los destinos si se decide, sin alterar una sola de la libertades y principios que hacen a la democracia, crear una sociedad con espacio real para el desarrollo individual y social de cada uno de su habitantes.” (PERU 21. 23.05.11)

Es hora de empezar a creer en los nuevos dirigentes. Vayamos despacio, que el país no espera, sino demanda ya. No olvidar lo que ha sido proclama y consigna en esta lid “crecimiento económico con inclusión social.” Que esta proclama no se quede en sentimiento sino que se haga realidad. Debe tenerse en cuenta que también estamos dando un cambio generacional en política y quienes deben ser soporte deben cuidar que la nueva generación y los ideales se consoliden. (11.06.11)

Profesor ¿se puede ser apolítico?

10 junio 2011

Preguntó un alumno de quinto de secundaria al comentar esta inacabable saturación de propaganda política, de avisos en radio, TV, en los diarios, en las revistas en una clase de Personal social – Formación ciudadana y cívica. “Estoy harto de tanta política. ¿Se puede ser apolítico?”. .La reacción en el aula fue de confrontación de las posiciones de uno y otro candidato. Lo sorprendente era que lo que todos hacían era repetir titulares de diarios, de notas sueltas en revistas, de informes televisivos en donde se denigra de uno y otro lado con el propósito de hacer la diferencia y ganar votos. Ningún sustento de valor en torno a la discusión. Ninguna revaloración del mensaje.

Sin duda esta pregunta proviene de la perplejidad que tiene este adolescente y otros, sin duda, de lo que viene sucediendo en el país. ¿Qué concepto de la política tenemos sino es el que nos dejan las jornadas electorales que saturan el interés de toda la comunidad?

¿Cómo explicar en este ambiente lo que significa la construcción de la identidad y de la convivencia democrática, con la finalidad de “favorecer el desarrollo y la afirmación progresiva de la identidad personal, social y cultural de los estudiantes, así como su autonomía” como lo prescribe el Currículo para Educación Secundaria? (Diseño Curricular. Ministerio de Educación. Lima, 2009). Eso no está en la Directiva de 2011 y menos en la capacitación que se da a los profesores. Es el criterio del docente, su sapiencia, la que debe inducir la reflexión con claridad, sin apasionamiento, esclareciendo y contextuando hechos, declaraciones y acciones. El manejo de la historia, los actores y los hechos, de una manera objetiva, crítica.

La realidad es distorsionada en mensajes por quienes quieren “vender” su producto. La comunidad presencia de manera inerte el espectáculo de quienes no les interesa el fondo sino la forma cómo captar adeptos. Son dos elementos que se deberían tener en cuenta en la reflexión e ir llegando a conclusiones de consenso.

¿Qué decirles si nos damos con la tragedia de que no existe un referente institucional político que forme a los simpatizantes de cada candidato? La destrucción de la institucionalidad, el denostar de los partidos políticos, el hablar de una política tradicional para contraponerla a la política de intereses mercantiles, tiene en la historia un referente que la memoria no debe olvidar: el condenado presidente Fujimori. No se trata de olvidarse del atropello a la moral, a los derechos humanos, a la promoción de la corrupción a todo nivel. Tampoco de la alianza con un oficial peruano condenado por vender secretos militares a un país limítrofe, ser declarado traidor a la patria y luego por corromper a las Fuerzas Armadas del país. Menos aún del rol que jugó un sector de la iglesia y su influencia en la persona de su eminencia cardenalicia? ¿Habrá tiempo para estudiar estos hechos en la hora de educación ciudadana? La memoria es frágil y hay que entonarla recordando lo que se nos hizo como país desde el gobierno en estos últimos quince años.

Tratar estos temas en un momento como el que pasamos los peruanos no es hacer apología a tal o cual partido, o por tal o cual candidato sino cumplir de manera objetiva con lo que expresa el Diseño Curricular Nacional 2009: “Buscar
que los estudiantes participen activa, creativa y responsablemente en la construcción de una comunidad democrática, en la que se reconozcan a sí mismos y a los otros como sujetos de derecho e iguales en dignidad. En tal sentido se construyen normas que fomentan su participación crítica, constructiva y autónoma en comunidad.”

El momento político debe interpelar a la calidad de educación pública que se viene dando y cómo constatamos que vienen egresando jóvenes que no conocen la historia política reciente del país. Se dejan impactar por los efectos de un repertorio musical de moda, por quienes acompañan a los candidatos (futbolistas, boxeadores, actores, escritores, cantantes).

Muchas sorpresas vienen “descubriendo” los medios cuando la realidad está ahí sin que nadie la modifique. De lo que se trata hoy es que su influencia reemplaza a la reflexión que debe darse en el aula, en la institución educativa. Se trata de formar ciudadanos de acuerdo a lo que expresa el Currículo mencionado cuando nos dice: “Se aspira a formar, entonces, ciudadanos conscientes, reflexivos, identificados y comprometidos como miembros de una sociedad diversa, pero a la vez unida por elementos que favorecen la afirrmación de su identidad de peruanos preparados para vivir en una sociedad multicultural. Se trata de lograr que los estudiantes asuman su ciudadanía en la perspectiva de un mejor desarrollo de sí mismos para afrontar los retos y problemas tanto de su comunidad, como los de su región y del país en su conjunto.(DCN, 2009)

¿Por qué tener temor de educar de esta manera? ¿Cuándo aprenderemos a educar a personas y no a objetos? ¿Por qué estar condicionados a creencias, mitos y prescripciones que no se ajustan a la realidad que vivimos? Es triste apreciar que en este evento electoral se tome al pueblo como instrumento numérico para conseguir un propósito. Es nefasto pensar en la juventud por el número que representa y no por lo que aporta. Quienes están en la contienda quieren ser tutores in eternum de la humanidad, sin darse cuenta que no se puede ir contra la historia.

Interferencias diversas desde el gobierno, desde instituciones externas, desde la iglesia tratan de inducir la elección sin importarles el proceso que vive el Estado, la democracia y los sujetos sociales protagonistas. Muchos reclaman los cuidados que debe tenerse al tratar sobre temas como la democracia, el poder, el estado, las ideologías con los jóvenes. No se trata de adoctrinar (palabra muy utilizada en la colonia) sino respetar que el sujeto no ingrese en el proceso prefigurado, sino que él mismo lo debe construir mientras se desarrolla y avanza.

¿Por qué los adultos en este momento no dejamos que los jóvenes vayan encontrando su opción, sin ser manipulados? La manera cómo se gasta en esta campaña al punto de traer a un “experto” en seguridad ciudadana desde Nueva York donde fue alcalde, para que recomiende qué hacer con la delincuencia, nos parece un despropósito, así sea plata invertida por los simpatizantes de la candidata Fujimori en el exterior. ¿Tuvieron la certeza de averiguar quién era el señor Giulliani? Edgar González Ruíz nos dice que este señor se caracteriza por: “Perseguir a los desposeídos, agredir a quienes tienen hambre y carecen de techo es uno de los peores crímenes que se pueden cometer. Es también la fórmula que resume la trayectoria del ex-alcalde neoyorkino Rudolph Giuliani, quien por esa labor ha sabido cobrar millones de dólares a gobiernos latinoamericanos.” (VOLTERNET.org.art.121977.html) ¿Podrá dar recomendaciones para la seguridad ciudadana con una visita? ¿Por qué no se piensa que en el Perú ya no nos pueden seguir engañando? Como conclusión se ha dicho que la seguridad ciudadana es tan importante que será una política de estado. ¿?.

¿En qué consideración se tiene a la ciudadanía peruana? Quienes hoy dirigen la educación nacional no han podido advertir sobre los mensajes que se dan desde la contienda electoral. En este proceso también se educa y quienes responden por la educación del país deben decir su palabra y no dejar que sólo el Tribunal de Honor del Pacto Ético Electoral haga recomendaciones como la que realizó esta semana haciendo una: “… invocación a la tolerancia y cordura a todos los actores del actual proceso electoral y rechazó toda forma de violencia y compulsión al voto ciudadano.” (PANAMERICANA tv. 19.05.11). ¿Se habrá explicado a los alumnos qué significa este mensaje, esta invocación? Habrán explicado también aquello que expresa el Tribunal que “… resulta un imperativo moral recordar los postulados del Pacto Ético Electoral, en el sentido de que la democracia y participación ciudadana en la vida política del país son fundamentales para garantizar la libertad, solidaridad, igualdad y justicia.”

La pregunta del adolescente preocupado no deja de tener razón visto el panorama resumido. Qué lecciones extrae. Está confundido y prefiere ser apolítico para no “meterse en tanto lío”. Es lo que venimos cosechando en educación ciudadana. Indiferencia, egoísmo, individualismo, es el resultado. Después nos sorprendemos de que exista racismo, homofobia, savonarolas de hogaño que recurren a miedos recurriendo a temas que llaman de conciencia para sancionar a quienes no creen en sus palabras.

Si el docente ha comentado y esclarecido sobre estos hechos de coyuntura, los alumnos cuando lean el lema “Nunca más…”, ahora podrán saber por qué. Ahora saben que muchas cosas se omitieron y se preguntan ¿por qué? Quiénes manipulan la información, quienes construyen, mitos, miedos y rivalidades, sin tener el menor sentir del respeto al otro, tantas veces proclamado y tantas veces negado.

El alumno siguió preguntando si se podía ser apolítico. Y recurriendo a la ironía socrática él mismo se dio la respuesta. Por ello antes de votar pensemos, analicemos y hagamos memoria, pues ella “… despierta para herir, a los pueblos dormidos, que no la dejan vivir libre como el viento.” (LA MEMORIA. León Gieco). (21.05.11)

¿Es posible forjar una ciudadanía crítica? Luis Miguel Saravia C. Educador Lima – Perú

3 noviembre 2010

Ingresamos en el Perú a una etapa previa a la elección presidencial. Las elecciones municipales nos dejaron enseñanzas poco democráticas, poco transparentes, que sin duda tendrán impacto en la formación cívica de los alumnos. Viejas prácticas en las que además del renacimiento de pensamientos conservadores, intolerantes, se ha privilegiado el mensaje ambivalente

Se dice que es parte de la cultura política pasar de la declaración a la formulación de propuestas coherentes no mancilladas por el cubileteo político y de mezquinos intereses. ¿Cómo saber discernir en medio de una turbulencia de mensajes que contaminan el ambiente físico y auditivo? ¿Cómo saber cuál tendencia no es un canto de sirenas? ¿Cómo no formar parte de una masa que acompañan los cortejos electorales por conveniencia que por convicciones?

Una mirada desde la educación de los ciudadanos que pasaron por las instituciones educativas y son fruto de la formación y conocimiento de una política educativa, permite apreciar que muy poco se ha hecho por la formación cívica, Muchas declaraciones sí, pero poca coherencia con la realidad de un país diverso, intercultural.

Paulo Freire dice que la educación no es neutral y que una educación para toda la población tiene que inspirarse desde las desigualdades existentes y promover una práctica pedagógica dirigida a formar personas socialmente participativas y críticas.

Quienes no permiten que el sistema educativo forme parte de un sistema social más amplio, niegan que ambos sean fuente de la desigualdad, inequidades, angustias, y frenos al desarrollo personal y colectivo.

Una de las salidas a esta situación podría construirse tratando de impulsar lo que muchos pedagogos llaman ciudadanía crítica. Ésta se fundamenta en la llamada Pedagogía Crítica que no es una escuela pedagógica, ni solamente una teoría, sino fundamentalmente una actitud mucho más amplia, fruto de nuestra época y de nuestra cultura, frente a la realidad creada por la modernidad.

Por ello la educación para una ciudadanía crítica debería buscar que la educación sea para todas las personas en condiciones de igualdad respetando su diversidad. Esto sería realidad si se tuviera en cuenta lo que está consignado en los fines y objetivos del Diseño Curricular Nacional (DCN) del como velar por el “Desarrollo Personal”, el “Ejercicio de la ciudadanía”, la “Sociedad del Conocimiento” y la “Vinculación al Mundo del Trabajo”. (Diseño Curricular Nacional, pág.32) Pero ¿de verdad vela por conseguir estos objetivos? A los resultados nos atenemos.

Una educación que se dice transformadora necesita desarrollar la crítica pero también promueve la esperanza en las posibilidades de cambio mediante una participación consciente y colectiva. Esta participación social es un medio para el aprendizaje.

La educación no sólo se da en la escuela, en la familia, también se da en los movimientos sociales. Cada uno juega un papel importante en el aprendizaje. La escuela formal si bien se rige por una norma, ésta debe ser enriquecida por el diario vivir, pensar de los actores del proceso educativo. En este sentido los movimientos sociales deberían enriquecer la educación formal aportando el cuestionamiento al orden establecido que agrede muchas veces y crea realidades e imaginarios diferentes. La escuela no puede quedarse en un nivel más académico o como espectadora consciente y solidaria, sin intervenir porque las normas no se lo permiten. Esa neutralidad es la fuente de la indiferencia, la falta de interés en la toma de decisiones, el reforzamiento del individualismo.

El movimiento social y el acontecer aportan con su análisis y propuestas ideas transformadoras en sus actividades. Allí está el cimiento de la conciencia y de la actuación que es capaz de cuestionar y en algunos casos oponerse a lo existente. Pero ello sólo si el mensaje que se recibe es crítico en relación a los problemas y no se queda en el “análisis contemplativo”, como ocurre en nuestros días de falsa participación electoral, sólo por temor a la multa. Este mensaje debería llegar no sólo al profesorado sino también al alumnado, si se quiere generar cambios hacia el forjamiento de conciencia crítica. Sería necesario interactuar mediante la acción y reflexión, la utopía y la oportunidad, la libertad y la solidaridad. Todo ello podría aportar a la construcción de una realidad alternativa, unida a un modelo de aprendizaje creador y crítico.

Se nos ha formado como docentes para poder administrar el aprendizaje y no para utilizar nuestra creatividad e innovar la manera como la escuela formal desempeñe su papel, desarrollando en el aula el contenido de un currículo oficial discutido y aprobado por las altas autoridades y no consultado a los principales agentes de la educación. Este es un impedimento para la formación de la ciudadanía crítica.

La falta de preparación del maestro para este tipo de formación cívica, no es culpa de él sino de quienes dictaron la política de formación docente estandarizada, para el cumplimiento de la directiva, de la norma. Se ha privilegiado el conocimiento y las nuevas tecnologías y no la formación de una conciencia crítica. Con ello se dice accedemos a la modernidad, pero de espaldas a lo que la mayoría requiere y demanda de la educación para la ciudadanía. ¿Por qué?

En el desempeño cotidiano en el aula esta posibilidad no es aprovechada pues el tiempo es reducido y debe ser empleado en transmitir conocimientos. Se deja pasar esta oportunidad sin considerar que se está trabajando con diferentes sectores sociales, con diferentes visiones e intereses de la familia y la comunidad. La escuela no prepara para la comprensión de mensajes ni facilita la conexión con los valores y acciones que impulsan los movimientos sociales. Cuando se quiere desarrollar un discurso innovador que contenga las vivencias cotidianas se prohíbe con la expresión sancionadora de “eso es política”. Dichos y acciones frustrantes, antes que alentadoras, de quienes dirigen la política educativa y la ponen en práctica.

Con estas limitaciones del documento oficial, la escuela no aporta al establecimiento de contrastes entre visiones diferentes, conocimientos disímiles, alternativas heterogéneas. Por ello la capacidad crítica y la respuesta de los alumnos no se sitúan en un marco más amplio y enriquecido. Todo lo contrario, los alumnos o son indiferentes o son tímidos, pues lo aprendido en la escuela no les proporciona ni los conocimientos ni desarrolla capacidades de análisis sobre la realidad en la que son sujetos. Así el miedo a opciones diferentes hace que fácilmente se satanice instituciones (por ejemplo el sindicato), opciones progresistas (el socialismo por ejemplo) o se tenga complacencia con el discurso que el dios mercado se encarga de comunicar por todos los medios escritos, radiales y televisivos.

Una institución educativa que se considera transformadora debería generar una cultura de participación consciente y creadora que permita a los estudiantes ser agentes activos no sólo en actividades deportivas, sino cívicas articuladas a procesos colectivos que se realicen en la comunidad. Actividades como la elección del Consejo Escolar Municipal no deben ser motivadas sólo mediante un remedo de participación democrática, sino ser incentivada por procesos cívicos como el contar con un plan de trabajo de acuerdo a la institución educativa y también de acuerdo a la demanda de la realidad en donde se encuentra. Involucrar a alumnos en campañas y acciones que los lleven a ser protagonistas y no sólo cumplidores de decisiones. Utilizar estas actividades no por cumplir con el calendario cívico, de recuerdos de héroes civiles y militares y de hazañas bélicas que exaltan el heroísmo, el individualismo sino que promuevan el desempeño de una ciudadanía crítica, frente a los problemas que se viven cotidianamente.

La educación de una ciudadanía crítica debería facilitar desde las instituciones educativas la formación de ciudadanos articulados a un colectivo concreto representado por los comités de aula, por un consejo participativo estudiantil de la institución. Así se les permitiría desarrollar conocimientos y contacto con el desempeño ciudadano. Este tipo de educación ciudadana permitiría el desarrollo de la solidaridad.

La formación de una ciudadanía crítica demanda además trabajos en común –en el caso de la institución educativa, con los docentes, los alumnos, los padres de familia e instituciones de la comunidad- como reflexiones sobre temas comunes, mediante encuentros, mesas redondas sobre formación cívica y responsabilidad social, temas relacionados con los contenidos que se desarrollan, formas de evaluación, problemas de gestión y otros que conlleven a acciones en común que no tengan necesariamente por destinatarios a las instancias que los organizan sino a toda la comunidad. También debería procurarse diseñar y realizar propuestas para desarrollarlas a mediano plazo, que se realicen poco a poco y que favorezca en trabajo en red, la creación colectiva, sin que ello signifique reiteradas reuniones y coordinación infructuosas. Esta iniciativa para que esté garantizada podría ser considerada como parte del PEI (Proyecto Educativo Institucional).

El eje aglutinador de todas estas actividades debería tener un objetivo de interés común: generar y formar una cultura crítica y de cambio, que se preocupe de la vivencia y la toma de conciencia sobre lo que debe ser una cultura transformadora. Es decir, una cultura que ayude a comprender y actuar de manera crítica en la sociedad en la que se vive. De esta manera se irá superando la desigualdad y la dominación.

Se iría conectando así la reflexión con la acción y de esta manera se irá forjando una experiencia transformadora y una manera de analizar y actuar diferente. Es como hacer la utopía realidad y volver a crear una nueva utopía para seguir avanzando.

¿Es posible comunicar esta manera de educar? Sí lo será en la medida que se creen las condiciones innovadoras en el desarrollo de las actividades de las instituciones educativas. Este debería ser el contenido de una agenda a impulsar desde los Consejos Educativos Institucionales (CONEI) que se organizan en cada institución. No debería ser un Consejo sólo que se preocupa por la gestión, sino además por la formación en el sentido pleno de los alumnos y de su ciudadanía.

La cultura cívica generada por la institución escolar no debería estar limitada a impartir una materia aislada, sin vida, aburrida y que se reduce a promover la identidad nacional a través del culto a los símbolos patrios y a las ceremonias cívicas, olvidando el fondo del sistema político del país y los aspectos formativos de la ciudadanía. No debería seguirse cayendo en esta omisión, porque no es una verdadera educación ciudadana, democrática que implique estimular la capacidad crítica, y dejar que el desarrollo de la confianza social se genere por medio de relaciones verticales de los ciudadanos.

Una educación para la ciudadanía no debería alimentarse de lemas y slogans que presentan un mundo diferente de felicidad, frente a una realidad que oscila entre la pobreza crítica y el desarrollo económico para unos pocos. Es imprescindible que nuestra atención –con el pretexto de vivir dos procesos electorales- esté centrada en los procesos democráticos que viven los adolescentes en sus relaciones interpersonales, con el fin de comprender y vislumbrar las posibilidades de construir en estos futuros ciudadanos, en el desarrollo de una participación política más activa en su vida adulta. No digamos que es imposible una educación ciudadana diferente, cuando los tiempos nos indican que es necesario cambiar desde las personas e instituciones. Tenemos un capital social, que debemos saber aprovecharlo si queremos salir de la inercia e indiferencia, quitándole contenido a la solidaridad, a la equidad, a la tolerancia, a la igualdad. Estamos a tiempo. (23.10.10)

Entre lo ideológico y lo programático: como en el pasado ¿quién no aprendió la lección?

27 septiembre 2010

Los docentes que fueron formados entre tensiones sociales, económicas y culturales de los años 70 y 80, en su reflexión profesional y política trataban siempre de tener un referente informativo y formativo por el cual optar. Éste procedía de una ideología político partidaria desde donde se simpatizaba o se militaba. Este marco de referencia permitía optar no sólo informado, sino con convicción por determinada preferencia. A partir de ello los partidos políticos formulaban programas que permitían desde la realidad determinar los problemas, analizarlos y contar con diversas soluciones.

En los momentos más intensos y tensos había y existía posiciones extremas o conciliadoras. Esto servía para esclarecer a la comunidad y en cierta manera formar políticamente a la ciudadanía.

Surgieron nuevas organizaciones políticas que se fueron convirtiendo en partidos de nuevo cuño que reflejan variaciones en las estructuras sociales existentes. Estas organizaciones han ido creando un nuevo universo conceptual que permite a las nuevas generaciones analizar y comprender la realidad. De esta manera frente a esas organizaciones, los partidos políticos gerontocráticos empezaron a anatematizar cualquier forma o manera diferente de analizar la realidad. Surgen así los adjetivos de “progresistas” y “retardatarios” para motejar sin analizar las propuestas de gobierno, las “ofertas” para cautivar a la población en épocas de elecciones. No aceptan los partidos tradicionales, en estos tiempos, contar con un marco referencial abierto como orientación sociopolítica que permita oxigenar la política en el país.

Quienes se han permitido el anatema son los que provienen de una manipulación de lo político desoideologizado y centrado sólo en los intereses personales y del mercado; de una década de despotricar de los partidos políticos tradicionales y de cualquier opción que se enfrente a la dictadura militar o democrática o democrático-militar que de eso también hemos tenido. No se permite la existencia de una organización política progresista que asuma la causa de los que tienen menos, que son excluidos, y que se centre en la promoción del desarrollo humano con una nueva visión de país, que promueva una auténtica ciudadanía que comprende la ciudadanía política y la ciudadanía social. No aceptan que se piense diferente. Tampoco afrontar temas fundamentales como participación, equidad, solidaridad, evitando ofrecer respuestas tradicionales, clientelistas.

La carencia de debate ideológico por más de una década ha dejado a algunos añorando etapas históricas hoy no obsoletas sino que requieren revisión y revitalización pasando por la autocrítica y otros huérfanos de argumentos se refugian en el dios mercado y lo que denominan modernidad, donde el centro no es el desarrollo humano, sino la inversión, la atracción de capitales, sin respeto por la persona. El debate ideológico es una plataforma de aprendizaje social. Nos hemos olvidado de ofrecer espacios para el debate que faciliten los procesos de aprendizaje público. Esto requiere una disposición a reformarse de manera continua y estar urgidos por producir ideas y soluciones a los problemas que se identifiquen en el proceso. Para esto sirve el debate y no para satanizar al otro.

La libertad y la igualdad son fundamentos de toda organización que se dice progresista y que quiere generar cambios. Esto demanda construir un consenso colectivo que permite a los ciudadanos identificarse como compañeros de vieja data, de sentirse en casa a pesar de las diferencias de intereses y experiencias. Este es un reto mayor para un movimiento progresista no basado en la diferencia de clases, sino en la construcción de una identificación ideológica y programática. Esto conlleva delimitar los conflictos ideológico-programáticos que se dan al interior frente a los que se den externamente. Se trata de identificar posiciones propias y las de los otros y respetarlas.

Lo programático requiere una mayor participación, pues mientras más ciudadanos participen en la elaboración de una plataforma, más la asimilarán y adoptarán como propia. Lo programático demanda claridad en los ejes temáticos que se elijan que deben ser pocos pero convincentes, derivados de creencias y convicciones que existan en los integrantes de la organización, movimiento, grupos de interés, expertos y el mundo académico.

Todo lo anterior viene a propósito del evento electoral municipal peruano del próximo octubre. La adjetivación, los golpes bajos, la satanización por pertenecer a una izquierda democrática, que aún se la quiere a direccionar a los bloques que habían en la guerra fría, para atemorizar a los votantes, la pobre sustentación de propuestas indican claramente que los nuevos-viejos líderes intolerantes que se presentan hablan de una democracia plena sólo cuando les conviene a sus intereses, de inclusión cuando la confunden con obras de caridad. Confunden valorar lo histórico con permitir que la inversión imponga el modelo de ciudad que le conviene.
Una campaña electoral poco pedagógica y educadora. Es lo que aprecian nuestros alumnos, es lo que leen en los diarios, revistas, escuchan y ven por radio y TV. ¿La escuela analiza estos acontecimientos? ¿Qué actividad permite decodificar y analizar los discursos políticos? En una sociedad que permite estos discursos políticos de campaña sin preocuparse de nada ¿sirven los anuncios de una educación de calidad que centra el interés en lo material (nuevas edificaciones, dotación de laptop, materiales) y los aprendizajes (preocupación sólo para matemáticas y lengua) descuidando la formación cívica? ¿Existe en la propuesta educativa oficial más allá de lo que indica la Constitución de la República una Educación democrática? Poco de lo conocido brinda pistas de construcción en esta perspectiva. ¿Alguien ha planteado una teoría política de la educación y para la democracia? Esto puede apreciarse en la forma violenta cómo se ataca a una candidata que representa a la izquierda renovada, democrática.

En lo educativo el debate, por decir algo, ha caído en la denuncia de que se va a entregar la educación al SUTEP. Esto denota ignorancia por decir lo menos, de quienes apuestan por el mercado. ¿No saben acaso que la educación se rige por la política nacional de educación a cargo del Ministerio de Educación y que el Sindicato es una agrupación de defensa de los educadores? Costumbre maniquea que ya hemos padecido anteriormente, donde se valen de la ignorancia de la comunidad para hacerle creer despropósitos.

Quien tiene temor de una opción que representa alternativa innovadora y no continuista, es porque (según Paulo Freire) en una educación alternativa el educador ya no es sólo el que educa sino que también es educado mientras establece un diálogo en el cual tiene lugar el proceso educativo. De este modo se quiebran los argumentos de “autoridad”: ya no hay alguien que eduque a otro sino que ambos lo hacen en comunión. La innovación en educación y un ordenamiento coherente desde los que tienen derecho a una educación pública que garantice una buena y excelente educación, hace a quienes piensan diferente que ofertan y enfatizan sólo en la enseñanza para la producción y no para el desarrollo de la persona; para el mercado y no para y con la comunidad. Por ello piensan que enseñando inglés –como dice una oferta- desde pequeños se garantizará el dominio del idioma y los jóvenes estarán aptos para la competividad.

Al final del camino electoral nos damos con la ausencia de un debate ideológico y programático; la aparición de una tendencia de la izquierda democrática con visión de futuro y no comprometida con relaciones comprometedoras que mediaticen principios, convicciones y acciones; la persistencia de otra tendencia continuista de una concepción de ciudad y comunidad excluyente, hipotecada al mercado y a valores económicos antes que humanistas.

Sin duda se tendrá una lid electoral entre una opción inclusiva y otra excluyente. Una opción que se identifica con el mercado y una visión que propone una visión educativa para la liberación en donde la característica de su propuesta educativa la “humanización”, que exige la liberación individual y social del hombre como sujeto cultural histórico, quiere innovar en democracia, con participación y respeto por las organizaciones institucionales. Otra opción que se basa en la intolerancia y más de lo mismo.

Así se puede seguir pauteando el antagonismo entre opciones democráticas y opciones autoritarias. Esta elección cual fuere el resultado es el preámbulo de lo que podría ser la elección presidencial de Abril de 2011.

Merecemos desde el campo educativo que triunfe la propuesta que apueste por una educación política (como toda educación es política, aún aquella que pretende ser neutral y está al servicio del poder), que sólo puede ponerse en práctica de manera sistemática cuando la sociedad se transforme radicalmente.

Nuestro sistema educativo forma parte de un sistema social más amplio. Ambos son fuente de desigualdades, injusticias, inequidades y frenos para el desarrollo personal y colectivo. ¿Cómo identificarlas, leerlas, interpretarlas? Sólo una ciudadanía formada desde una pedagogía crítica nos permitirá saber leer e interpretar los eventos con los de ahora que convocan y llaman a elegir. Por ello debemos saber elegir entre quien busca el bien para todos en condiciones de igualdad y de diversidad para todas las personas. (25.09.10)

FUJIMORI ENTRE EL DISCURSO SARCÁSTICO Y EL CINISMO: Lecciones para la educación ciudadana

14 abril 2009

El discurso, la realidad y los hechos. Unos silencios para justificar dubitaciones, mentiras e ironías, frente a hechos y situaciones evidentes. Muchos adjetivos calificativos de autoelogio, mucho cinismo para orillar lo sustantivo. Justificar faltas contra las buenas costumbres, la ética, los derechos humanos en una intervención al finalizar el juicio, lo ha llevado a mentir sin recato. ¿qué se podía esperar si su pasado lo condena? No se trata de quién salvó al Perú, sino de quién destruyó la democracia e instituyó la “interpretación auténtica” de todo aquello que fuera contra su voluntad personal y política.

La memoria en el país es frágil. No nos detengamos sólo en la sentencia y nos complazcamos en que ha sido declarado culpable el inculpado Fujimori. Es necesario recordar de qué canteras venía aquel personaje que ofreció en su campaña como lema: Honradez, Tecnología y Trabajo…

Dos hechos que es bueno recordar de este señor de doble nacionalidad, que lo presentan como un personaje sin escrúpulos, más allá del trabajo por limpiar su imagen que hoy hacen las antes llamadas geishas (periodistas comprados para tal fin): la intoxicación por comer bacalao y la evasión de impuestos de propiedades que vendió. La intoxicación, todos lo pudieron apreciar por los medios de comunicación, cómo cuando los periodistas le preguntaban por su Plan de Gobierno, se disculpaba, pues estaba “haciendo reajustes”. Cuando llegó el día que lo debía presentar a los periodistas, no se presentó. Su esposa de entonces anunció que estaba indispuesto pues había comido bacalao. Era Semana Santa. El segundo caso, la evasión de impuestos: el presidente condenado las vísperas de ser electo, fue denunciado por dicha evasión. Es el momento que recurre a un abogado, recomendado por un asesor, para que le proveyese de todo lo referido a desactivar el proceso legal que estaba en el juzgado. Y así se hizo. Quien logró esa medida fue quien luego fuera su asesor principal, la persona por quien ponía las manos al fuego: el ex capitán (expulsado) del ejército Vladimiro Montesinos. Este nefasto personaje había sido dado de baja por la venta de secretos militares a un país con el cual el Perú se encontraba en litigio. Ambos hechos, ya históricos, son más importantes que la imagen de Fujimori como profesor de matemáticas, dueño de una academia, profesor universitario, rector de una universidad y presidente de la Asamblea Nacional de Rectores. No siempre en la historia de personajes importantes de un país, guarda relación con la historia de vida y cultura de la persona. Y eso ocurrió con este personaje.

La última intervención del acusado Fujimori, ejemplo negado de lo que no debería ser un presidente del Perú, que ingresó a la política aparentando el chinito sencillo, buena gente, que luego en el poder y durante el ejercicio de su función mintió y luego de conocerse la forma cómo su asesor manejaba los recursos del Estado al evidenciarse en un video la compra de voluntades para obtener mayoría en el Congreso por intermedio de Montesinos, y lo que significó el montaje de una búsqueda y persecución por todo Lima sin lograr encontrarlo. Su viaje a Brunei a la reunión del APEC y desde ese país, viéndose descubierto, presentó renuncia a la Presidencia de la República por fax. Pero antes de salir del país, atropellando toda norma judicial presentando un falso fiscal, ingresó a casa de la esposa de Montesinos a llevarse los videos comprometedores que guardaba este asesor. Poco después se supo que había negociado entregarle a Montesinos 15 millones de dólares como liquidación por su tiempo de servicios. Con ello contravino toda norma y por esa razón más de un funcionario purgó y purga cárcel. El 11 de mayo por esta razón se le abrirá un nuevo juicio.

El juicio que acaba en la sentencia condenatoria de 25 años y que ha sido titular de primera plana en todos los diarios nacionales, ha sido por un cargo mayor: matanza de ciudadanos y un niño en lo que se conoce como la matanza de Barrios Altos (a pocas cuadras de palacio de gobierno) y el asesinato y quemado de nueve estudiantes y un catedrático de la Universidad de Educación Enrique Guzmán y Valle “La Cantuta”, llamado Crimen de la Cantuta. Además de dos secuestros agravados, el del periodista Gustavo Gorriti y del empresario Samuel Dyer. No admitió culpa, lo dijo en su último alegato, pues estaba muy ocupado en temas como la Paz de Itamaratí entre otros. Con ello demostró que la vida humana no estaba en sus consideraciones sino su obsesión por “pacificar” el país a su manera. Sabríamos después que esas obsesiones respondían a otros intereses, metas y prioridades personales. Pero hacía creer a su entorno que era otro su afán.

Arrogancia y cinismo. Mendacidad y sarcasmo. Eso es lo que todo el país ha visto por la televisión y escuchado por la radio. El rictus de su cara y la rectitud de los dedos de la mano indicaban el grado de tensión y de rencor que sentía. Pidió que los libros de Historia cuando se refieran a estos hechos lo deban recordar como el presidente que libró al país del terror, que recuperó la economía y que el avance en que nos encontramos se debe a su gestión. El psiquiatra Galli expresó luego de ver al acusado en su última intervención: “veo en este discurso a un egocéntrico, que se vanagloria como político, que cree ser perfecto, que no pide disculpas y que no tiene remordimientos. Es un hombre endiosado que se autoelogia constantemente, que dice haber gobernado desde el infierno y que se presenta como un fanático con rasgos histriónicos. No es para nada autocrítico”. (El Comercio.02.04.09)

Sin duda algunas citas del repertorio de su alegato confirman lo que el psiquiatra expresó y que es necesario que quienes no conocen en su fuero cotidiano al inculpado hoy traten de compadecerse y traten de salir con la grita de inocente. “Soy un hombre de retos y siempre supe que, al momento de tomar la decisión de retornar de mi exilio, tendría que pasar momentos difíciles” ¿Retornó o lo extraditaron después del intento provocador de viajar a Santiago de Chile? Refiriéndose a los casos por los que se le juzga, miente cuando dice: “Fueron años en los que tenía las manos demasiado llenas de problemas como para dar importancia a un memorando administrativo”. En todo momento Fujimori se involucra en todo el proceso de combate al terrorismo que luego en el juicio negó. Por qué dijo entonces si no sabía “Me enorgullezco de haberle devuelto la paz (…) a 26 millones de peruanos que fueron los testigos directos de mi trabajo por esa paz y de no encabezar ninguna organización criminal”. Dejó afuera a Montesinos y su séquito de militares escogidos con su anuencia para el “aparato pacificador”.

La manera cómo conceptúa la democracia y cómo cree que el pueblo la entiende queda retratada en la siguiente frase infeliz: “Nunca di conferencias o discursos sobre democracia […]. Para ellos [los ciudadanos] la democracia no había sido en la práctica sino un dedo manchado de tinta cada 4 o 5 años”. Cinismo y autoritarismo puro, en un ciudadano que llegó al poder por los dedos manchados de tinta de los ciudadanos. Quiso dar la imagen que fue el primer presidente que trabajó por los más necesitados ignorando a sus antecesores que a su manera se identificaron con las necesidades de su pueblo. “Por primera vez, un presidente convivía y trabajaba, hombro a hombro, con los más olvidados”. Se daba ese lujo entendiendo que existía un “aparato” de su confianza (organizado por Montesinos): Por ello cuando estaba en los pueblos olvidados de la selva pescando con su hijo, no se informó de la captura del cabecilla de Sendero Luminoso e hizo malabares para irrogarse este hecho. Así como esto existen muchas otros sucesos. Finalmente cuando dice “Aquí estoy, jamás se me cruzó por la cabeza desvincularme del Perú, por eso tomé la decisión de volver” Miente nuevamente. Se fue y retornó en un costoso viaje (¿financiado por quién?) y osó pasar desapercibido en Santiago de Chile.
Por si no se recuerda, Fujimori fue extraditado de Chile tomando como fundamento un tratado de extradición firmado entre ambos países en 1932. De los 10 casos de corrupción presentados inicialmente por el Estado peruano, sólo cinco fueron aceptados y en votación dividida. Sin embargo, los dos de violaciones de derechos humanos por las masacres de la universidad La Cantuta y Barrios Altos, donde murieron 25 personas, fueron aceptados por unanimidad. El fallo es definitivo e inapelable. La defensa de Fujimori respetó la decisión de la justicia chilena y no presentó ningún recurso para dilatar el cumplimiento del fallo.
Esta apretada síntesis espero que perfile bien quién era este personaje, que decía combatir el terror, pero a la menor noticia de sublevación corría a la embajada del Japón, “muerto de miedo”; que refresque cuáles fueron los cargos por los que fue extraditado.

La cobardía encarnada en la persona sin escrúpulos porque sabe que tiene un socio de su misma calaña quien le dio la aparente seguridad. Ésta cayó como un castillo de naipes el día en que empezaron a conocerse los videos de compra de voluntades, de compra de líneas editoriales de diarios y canales de televisión.

No se trata hoy de “apiadarse” por quien no tuvo el desparpajo de servirse de la investidura para colmar sus ambiciones. La reacción ante la sentencia y el llamado a marchar por las calles e incluso pedir en un mitin la liberación del inculpado hablan claro de que quienes lo rodean miran la situación solamente desde una óptica. Todo ello mezclado con un debate legal, tratando de levantar una nueva estratagema, dicen a las claras qué se persigue. Los días y los meses nos irán anunciando qué de ciertas son las amenazas y qué tanto hemos crecido en ciudadanía para seguir permitiendo que se siga engañando al pueblo.

Desde la perspectiva educativa es necesario que se aborde la reflexión sobre esta situación. No escamotearla ni hacer lo del avestruz como se hizo con el Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación.

Ya en el país se ha escrito sobre el tema y es bueno reconocer el esfuerzo desde el campo no oficial. Encontramos un documento del profesor Eduardo León (Por una Perspectiva de Educación Ciudadana. Enfoque General y Curricular. Propuesta para la Educación Secundaria. TAREA. Lima, 2001). Este documento tiene lo que llamaríamos ideas básicas para compartirlas, debatirlas con otros docentes y con los alumnos en el aula. No puede abordarse el tema como la condena de Fujimori si previamente no tenemos los contenidos informativos del hecho. Es importante y necesario ir a las fuentes para que después los eternos cuentistas no cuenten el cuento. Señalar los hechos centrales y analizarlos conceptual y políticamente. Por considerarlo importante transcribimos algunos acápites del documento mencionado. Existe dice León diversas maneras de definir, comprender y vivir la ciudadanía. Pero a nosotros nos debe interesar ubicarnos en la idea de una ciudadanía democrática., que se define por el ejercicio de participación política en el espacio público y el respecto irrestricto de los derechos cívicos.

Nos interesa centrar la reflexión fundamental en estos términos, porque sabemos que nuestro país está atravesado por desigualdades profundas y un sistema democrático débil, en donde no todas las personas nos sentimos ciudadanas a pesar de contar con un estatus legal dado por el DNI. La ciudadanía está asociada a la dimensión política de las personas. La política está ligada a una convivencia y a la organización común de un colectivo, a una forma de entender el bien común y a una forma de entender el espacio público y el ejercicio del poder. En otras palabras, nos dice León, la política nos vincula como comunidad.

La ciudadanía implica ejercicio de derechos, pero también desarrollo de capacidades y responsabilidades. Capacidades para entender, dialogar con, disentir de, criticar a, desmontar y construir el poder desde el espacio público. La ciudadanía nos otorga un poder. Un poder que construimos, afirmamos y ampliamos cuando ejercemos nuestros derechos y nuestras responsabilidades. Por ello pertenecer a una comunidad implica responsabilizarnos por él y actuar con él. Este ejercicio de derechos y responsabilidades alcanza su mejor expresión en el espacio público, que es el espacio de diálogo, negociación y definición de aquellas cuestiones que afectan al bien común, aquello que nos compete a todos. Sin el espacio público no hay ciudadanía. Sin diálogo y participación no hay ciudadanía. Sin información veraz y un Estado de derecho no hay ciudadanía democrática. La ciudadanía es activa, crítica, comprometida.

León nos advierte que las condiciones de vida limitan la capacidad de participación ciudadana debido a que deben invertirse el máximo de energías en la sobrevivencia. Además de ello la pobreza crea condiciones favorables para que el Estado se convierta en el ente todopoderoso y salvador que brinda una serie de programas asistencialistas a cambio de lealtades y compromisos que atentan contra la debida autonomía de la ciudadanía. Sin embargo existen discursos que ganan muchas veces voluntades delisgetimando la política y nos hemos cansado a la manipulación política y la postergación de la solución de problemas.

Es importante escuchar y analizar lo que ocurre a nuestro alrededor. Estar atentos a las palabras, a las decisiones, a la opinión pública. Debemos preguntarnos ¿somos tomados en cuenta los ciudadanos para la toma de decisiones que afectan nuestros intereses? ¿Son los logros del país atribuidos a las capacidades omnipotentes de un mandatario o al esfuerzo de toda la ciudadanía? ¿Qué valor se le asigna a la opinión de las personas expertas, a las voces y experiencias de los ciudadanos?

De igual manera reflexionar sobre la democracia que es el horizonte político y cultural de la mayoría de las naciones. La democracia se fundamenta en tres principios: la soberanía de los individuos; la limitación del poder; la garantía de los derechos fundamentales de la persona. Fundamentada en estos principios es que se define la democracia como sistema político: elección libre y universal; equilibrio autónomo de poderes del Estado, y control y fiscalización ciudadana. La crisis en la que nos encontramos interpela a la democracia y nos permite abrir espacios para refundarla. No queremos una democracia de buenas formas que no solucione los problemas; tampoco un sistema político que justificándose en la solución de problemas ponga a un lado la participación ciudadana. Urge reconstruir el sentido de la democracia dándole nuevos contenidos y profundizarla. Esto significa que los ciudadanos tengamos el lugar que nos corresponde con participación en los asuntos públicos; que los problemas de las mayorías sean prioritarios en la agenda política; que las personas especialistas en diversos campos brinden salidas técnicas a los problemas que se planteen, pero respetando las decisiones de los ciudadanos; en donde los derechos sociales sean tan importantes como los derechos civiles y los políticos; que se promueva, garantice y proteja los derechos y las libertades; en que se fiscalice a los gobernantes y sus representantes y que rindan cuentas; que no genere clientelaje sino autonomía en la gente.

En este marco referencial enriquecido por los enfoques individuales habría que reflexionar sobre el hecho que acabamos de espectar y sentir, es importante para niños y jóvenes de nuestras escuelas. Pero ello significa que como docentes debemos dejar de lado nuestros sesgos político-partidarios y abordar el hecho y enjuiciarlos en los términos del mensaje para nuestra ciudadanía y democracia. Dejar pasar esta oportunidad es hacer cera y pabilo de un derecho ciudadano y de una democracia que debemos fortalecer desde el aula.

(11.04.09)