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La escuela pública como institución democrática ante los desafíos del mundo actual (II)

27 agosto 2013

Eduardo Rodríguez Zidán

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La formación de una ciudadanía crítica
Hemos sostenido a lo largo de este artículo, que uno de los grandes objetivos de la educación democrática, en el sentido “fuerte” del término, es formar ciudadanos que sean participantes activos y comprometidos con la convivencia democrática en todos los ámbitos de la sociedad.

La experiencia escolar debe ser sentida como un proceso de reconstrucción del pensamiento, de cambio en las perspectivas de los sujetos, a partir del debate, la discusión pública y el contraste de opiniones. Sin embargo, sabemos que estos objetivos encuentran serios escollos para llevarse a cabo en el contexto actual de crisis en los fines de la educación y desarticulación de las políticas públicas por parte del nuevo modelo hegemónico del neoliberalismo económico, y su correlato, el Estado mínimo.

Este proceso, que afecta hasta los cimientos mismos del Estado de Bienestar, -practicamente en extinción- es producto del avance en la globalización de la economía, proceso que comprende el auge de las privatizaciones, la primacía de la lógica del mercado (y de la circulación libre de las mercancías, incluida, para muchos, la educación como un beneficio más) , el fomento del individualismo, el teleconsumo, la competencia, etc.

Al revisar la literatura especializada sobre este tema, podemos concluir que existe un consenso cada vez más generalizado y defendido por muchos autores (Gimeno Sacristán, 1999ª, 1999b, Pérez Gómez, 1999, Santos Guerra, 1999, Bolívar, 2005, Giroux, 1999) que mantienen la idea de que la escuela pública debe asumir los nuevos retos de enseñar a pensar y a criticar en el contexto de la posmodernidad, resistiendo la imposición del paradigma neoliberal.

En palabras de Gimeno Sacristán: “ La escuela pública tiene que dar batalla en la relevancia intelectual en una sociedad en la que el conocimiento y las habilidades intelectuales y de comunicación desempeñan un papel decisivo para entender el mundo y para participar en él” (1999ª :77) . El problema del conflicto en los sistemas de enseñanza, nos remite a considerar, como se argumenta en un valioso ensayo del autor citado anteriormente (Gimeno de Sacristán ,1998), la existencia de “poderes inestables” en educación.

Una de las causas que ha desarticulado a los sistemas educativos contemporáneos en los países que como el nuestro, iniciaron profundas reformas de la enseñanza con las consignas de equidad, calidad, diversidad y eficiencia, es que “recolocan “ o “reesctructuran” los centros de autoridad modificando el mapa tradicional de los poderes en educación. El nuevo discurso de las reformas educativas revaloriza el lugar de las familias, le da más espacio a la comunidad en la toma de decisiones, reduce el papel del Estado, y otorga más autonomía a los centros educativos.

La construcción de este nuevo “mapa” del poder en educación, es consecuencia-entre otros factores-, de la presión conservadora hacia las escuelas, producto de la racionalidad economicista impuesta por los nuevos paradigmas neoliberales. Algunos indicadores de esta presión sobre las escuelas son las demandas de mayor eficiencia en los resultados, la aplicación de instrumentos objetivos de medición educativa, el nuevo rol de los padres y alumnos como consumidores de servicios educativos, la limitación de los poderes públicos, la imposición de la teoría del mercado educativo como la más adecuada para el desarrollo de los países.

El mismo autor (1999b: 265-297), estudia cómo, a partir del discurso conservador sobre la sociedad donde se sostiene que el Estado debe desaparecer, la ideología dominante impone un nuevo mapa de los poderes en educación. Como ejemplo, señala que existe un equilibrio inestable entre la escuela y las familias. Por un lado, quienes se identifican con los movimientos progresistas e innovadores, defienden la participación activa de los padres en la democracia escolar. Pero simultáneamente existen movimientos conservadores que defienden el principio de intervención directa de las familias en los centros educativos, a tal punto que en algunas experiencias de descentralización radical (como en los EEUU o en algunas centros subvencionados en Chile) los propios padres pueden llegar al extremo de seleccionar el curriculum o hasta expulsar a los maestros. Vuelve a estar en el centro del debate la construcción de la democracia. En este sentido, “Un Estado democrático tiene que reconocer, como afirma Gutman (1987) que la autoridad en educación debe ser compartida entre padres, ciudadanos en general y profesionales de la educación” (Gimeno Sacristán, op. cit:265).

Una estrategia de defensa de la escuela pública es reaccionar frente a un mundo donde predomina la obsesión por la eficacia y se impone la lógica de la competencia que utiliza los resultados escolares cuantitativos (porcentaje de egresos, número de certificados, tasa de promociones, etc ) para discriminar a los centros escolares de mejor o peor calidad, según un criterio economicista que criticara magistralmente John Elliot –hace ya casi 20 años- en oportunidad de inaugurar la Conferencia Anual de la British Educational Research Association, en el Reino Unido (Elliot, 1992, 1992ª)

Salvaguardar la esfera pública, ante los embates de un discurso conservador y neoliberal que intenta desprestigiar a la escuela, implica una forma de resistencia, tal como lo proponen los defensores de esta teoría. Henry Giroux, al igual que Michel Apple, sostienen que si los maestros y estudiantes se organizan para crear nuevas esferas , que llaman ”esferas contra públicas democráticas” es posible soñar con una alternativa para defender la democracia, seriamente amenazada por el discurso del pensamiento único.

Algunas de las ideas centrales de la teoría de la resistencia, que son útiles para ilustrar y comprender mejor la relación entre escuela y Estado, son las siguientes : “democracia radical” , “prácticas radicales democráticas”–que nos recuerdan la definición rousseauniana de democracia “fuerte”-, “formación de una ciudadanía crítica”, “reconstrucción de la realidad” –nuevamente la influencia de J. Dewey- , “esfera contra pública democrática”, “lenguaje radical, visionario o posibilista” entre otras nociones que son desarrolladas en la obra “Los profesores como intelectuales: hacia una pedagogía crítica del aprendizaje”, de Henry Giroux (1997). Estos conceptos están entrelazados de forma coherente y significativa en un discurso que se centra en la constitución de un nuevo “imaginario radical”.

Para Giroux, “lo imaginario radical representa un discurso que ofrezca nuevas posibilidades para las relaciones sociales democráticas y descubra las conexiones existentes entre lo político y lo pedagógico con el fin de estimular el desarrollo de esferas contrapúblicas que se comprometan seriamente con y en articulaciones y prácticas radicalmente democráticas” (1997:212)

La teoría educativa radical, o teoría crítica de la educación, vincula de manera dinámica los conceptos de pedagogía y política, entendiendo que la visión tradicional de la enseñanza (que separa, esos categorías, dejando “lo político” fuera de los muros de las escuela) debe ser suplantada por nuevas prácticas democráticas donde la formación de una ciudadanía crítica pasa a ser el eje central de las mismas. Giroux refuerza este enfoque cuando asevera lo siguiente: “Un elemento central de toda política y pedagogía pensadas para una ciudadanía crítica es la necesidad de reconstruir un lenguaje visionario y una filosofía pública que pongan la igualdad, la libertad y la vida humana en el centro de los conceptos de democracia y ciudadanía” (op.cit: 221-222).

Puede apreciarse, pues, que la formación de una ciudadanía capaz de pensar críticamente de forma autónoma, es el resultado de un proceso donde los profesores, como agentes culturales e intelectuales, vinculan la política a la pedagogía, y particularmente relacionan las prácticas democráticas en las aulas con aquellos valores que permiten emancipar la condición humana: libertad, igualdad, solidaridad, justicia social. De forma más específica: ¿cuál es el rol de los maestros en este proceso de consolidación de una democracia radical? Giroux, formula 5 condiciones o aspectos del lenguaje y de la práctica de los educadores críticos. Véase el siguiente cuadro. Aspectos a considerar en la lucha por revitalizar el concepto de Democracia y de Ciudadanía, según la Teoría Crítica de la Resistencia.

(Conceptos resumidos de la obra de Giroux, 1997:221-226)
1 .- Reconocer que la noción de Democracia no puede fundamentarse en un concepto de verdad o autoridad ahistórica o trascendental.
2.- Un lenguaje radical centrado en la ciudadanía y la democracia provoca un fortalecimiento de los lazos horizontales entre los ciudadanos.
3.- Un discurso revitalizado de la democracia no debería basarse, exclusivamente en un lenguaje de crítica.
4.- Los educadores necesitan definir las escuelas como esferas públicas donde la dinámica de compromiso popular y política democrática puedan cultivarse como parte de la lucha por un Estado democrático radical.

La ampliación del discurso democrático debe realizarse a partir de un fuerte compromiso por parte de los alumnos y maestros para que la crítica no se ahogue en sí misma. Es decir, toda crítica debe ser efectuada bajo la forma de lenguaje que incluye posibilidades, utopías, proyectos y realizaciones potenciales. La construcción de un nuevo Estado democrático radical requiere, además, la denuncia de todo tipo de desigualdades e injusticias. Esta visión es reforzada por los análisis de Zeichner (1995:385-398) quinen denuncia que “en muchos países ha quedado muy claro que la distancia entre el concepto de democracia y la realidad de dominación y opresión es cada vez mayor. “En mi propio país (EEUU) , hay pruebas irrefutables de que la clase social de procedencia, la raza , el género, la orientación sexual, etcétera, continúan desempeñando papeles primordiales en la determinación del acceso a muy diversas cosas, además de a una educación de calidad”.

En síntesis, la construcción de una ciudadanía democrática, desde una perspectiva crítica de la educación, necesita de un fuerte compromiso de los maestros para reaccionar frente a la imposición de los valores del pensamiento único neoconservador promovido desde la ideología hegemónica para defender el carácter público y efectivamente democrático de la escuela pública. Una acción pedagógica que se realiza en un escenario más amplio que los límites de las centros educativos, tal como lo sustenta Apple.

“Hay que realizar una tarea educativa; uniéndonos en estas trabajosas luchas por la democracia en las escuelas y en las universidades, en las comunidades locales, en las relaciones de raza, clase género y sexo en multitud de instituciones en las que ahora comprometemos nuestras vidas diarias y en las que podemos no sólo enseñar sino también aprender “ (M. Apple, citado en Santos Guerra, 1995:137)

Incoherentes y preocupantes decisiones

19 agosto 2009

Las decisiones últimas tomadas en materia educativa presentan un conjunto de incoherencias que nos demuestran una vez más lo poco que interesa la educación al gobierno. Otras son las noticias que se privilegian, otros los protagonistas que tratan de resaltar, sin tener en cuenta que está en juego la educación de niños y jóvenes peruanos. Nos gustaría que la Defensoría del Pueblo, haga nuevamente un informe sobre este sector que parece que tiene el favor presidencial pero sin reconocer la forma cómo se conduce el sector, la manera como se sigue decidiendo desde Lima. Así como la Defensoría del Pueblo señala los conflictos sociales que existe, debería informar cómo se está desarrollando la educación en el país. Veamos el panorama.
Faltando muy poco para el reinicio de las labores educativas, interrumpida por la gripe Ah1n1, en una emisora local entrevistaban al Viceministro de Gestión Pedagógica. El público podía intervenir: una persona que se identificó como director de una institución educativa ubicada en una de las zonas más pobres de Lima, ante el anuncio del reinicio de las clases el lunes 10 de agosto y el fin del año escolar el 31 de diciembre, le pedía la Viceministro que contemplase esta fecha dado que los chicos, en la última quincena de diciembre se dedican a la venta de artículos varios como una forma de agenciarse dinero para las fiestas, que los profesores y los padres de familia sabían ponerse de acuerdo para “recuperar” los días perdidos; que tenían experiencia, que en sus luchas gremiales ya lo habían hecho. La radio, en lugar de que el Viceministro respondiera de inmediato, dio paso a su tanda de comerciales. No nos pudimos enterar de la respuesta pero por las noticias aparecidas en los medios suponemos que no fueron escuchadas las sugerencias del director. Por el contrario al día siguiente el Ministerio anunciaba que las clases se reanudarían el día 10 de agosto y hasta el 31 de diciembre pues si no sería imposible cumplir con el total de horas lectivas de cada nivel.
Este hecho anecdótico, pero muy representativo entre la autoridad y un docente que ejerce el cargo de director, es una muestra de intolerancia .cuando se gobierna y se tiene el poder y casi escandaloso, cuando pocas horas antes el mismo viceministro había inaugurado un Congreso Internacional sobre educación inclusiva.

Este simple diálogo evidencia y niega lo que expresan las normas educativas del presente año, lo que dice la Ley de Educación, lo que significa la autonomía escolar, lo que los Consejos Educativos Institucionales (CONEI) pueden decidir. Igual que en escritos presidenciales últimos, en el país hay escuelas de primera, segunda y tercera y por ello se da un trato “diferenciado” según su procedencia.

Nuevamente nos encontramos con el liderazgo tutelado, es decir, un buen director es quien dice “sí señor”, a la autoridad, a quien acata la orden y la cumple; es mal director quien osa ser creativo, propositivo, quien conoce su realidad y está atento a sus necesidades, a sus expectativas, quien no tiene miedo a pensar. A este educador, no se le escucha, no se le quiere comprender. Es decir, como si no se hubiese cambiado de siglo y menos de discurso autoritario. Vale más horas señaladas –aunque no tengan contenido- que verdaderamente días convenidos con la comunidad para recuperar las horas de clase. Vale más la forma que el fondo. ¿No se está excluyendo a muchos maestros directores con esta medida?

¿Por qué el Ministerio de Educación ante la emergencia sanitaria no encargó a cada Región que evalúe si era necesario suspender las clases en todas las instituciones educativas o solamente en aquellas en donde había mayor riesgo de contraer gripe? Una medida educativa como suspender las clases bajo el manto de prevención, pero sin consultar a los propios involucrados, indica a las claras que el discurso de la descentralización de funciones queda de lado o simplemente echa por la borda la tímida participación. ¿Esto acaso no atenta contra la calidad de la educación?

En democracia se puede discrepar, discutir, pero también llegar al consenso. Una educación democrática debe enseñar a escuchar, a concertar, a respetar al otro, a llegar al punto de encuentro antes que hacer prevalecer la autoridad absoluta. Un hecho sin duda desapercibido, desde una óptica ciudadana crítica, pero indicador del concepto que se tiene de lo que es pertinencia y lo que significa.

Si bien la Ley General de Educación y el Proyecto Educativo Nacional (PEN) hacen referencia a la inclusión no significa que se ha entendido en profundidad el contenido del concepto a nivel político, social y pedagógico. Falta una mayor elaboración, pues la inclusión es un derecho y por lo tanto no nos parece que se practica cuando se procede y responde desde el poder a la problemática de los educandos cuyas clases fueron suspendidas por la gripe. Cerrarse en el cumplimiento de horas de clase y ser poco flexible para escuchar la demanda de una realidad concreta, no habla bien de quien detenta el alto cargo. ¿Por qué dicha autoridad no respeta instancias que conocen la realidad y el día a día de sus estudiantes, de tantos pueblos y comunidades del país? ¿Por qué el afán de protagonismo y aparecer en radio y TV solamente sobre hechos de coyuntura y ser evasivo para el debate real de lo que debe ser la educación en el país. ¿Por qué confundir el concepto de liderazgo? El liderazgo en educación, que muchos solicitan, sin ser escuchados, tiene sus niveles y cada uno debe desarrollar sus capacidades y desarrollar su política en el marco de la política nacional de educación. .Pero los liderazgos se forman respetando los espacios, las decisiones de los funcionarios, reconociendo el esfuerzo y dando los instrumentos y recursos necesarios para poder realizarlos. Esto no sólo implica tener conocimiento de lo pedagógico, sino también de la política a desarrollar.
Tanto se esmeró el viceministro en anunciar el inicio de clases que el día de hoy 09 de agosto un diario publica la siguiente noticia: “OTRA MUESTRA DE LENTITUD EN EL GASTO PÚBLICO. Empezarán clases sin recursos para prevenir la gripe. Autoridades admiten demora en la asignación de fondos. Ministerio pide denunciar a las UGEL que dilaten entrega de dinero. Escuelas adquieren por su cuenta artículos de limpieza. Forzado receso redujo en casi 50% contagios en escolares.” EL COMERCIO. 09.08.09) Sin embargo y a pesar de constataciones y de liderar la entrega de recursos, se “lavan las manos” pidiendo denunciar a quienes no entregaron los recursos. ¿Y qué pasó con el Ministro de Educación y sus viceministros? Otra vez la pita se corta por el lado más delgado: la UGEL y ella buscará un chivo expiatorio, en el director de la escuela. ¿Es equitativa la culpa? ¿Será equitativo el castigo?
¿Dónde quedó la política de descentralización? ¿Sólo en transferencia de partidas económico-contables? ¿Por qué dar directivas nacionales y responder a temas que corresponden en la cadena de decisiones del sector educación a las UGEL? (Unidad de Gestión Educativa Local). Liderazgo distorsionado, mal entendido, confundido con autoritarismo tradicional que no permite el fomento y promoción de nuevas autoridades, del desarrollo de competencias profesionales en gestión educativa.
Si bien se dice que tenemos sintonía con acuerdos internacionales, es curioso que habiéndose realizado en París hace un mes, la Conferencia Mundial sobre Educación Superior, ninguna palabra autorizada ninguna opinión que difunda los temas que se han tratado. El Boletín de IESALC decía “El 2009 es el año de la II Conferencia Mundial de Educación Superior que se nos presenta como una posibilidad única de debatir con representantes de todos los países del mundo una plataforma para apoyar la construcción de una educación superior de calidad y pertinente en nuestra región.” (Boletín IESALC 192) ¿Quién fue el representante peruano? ¿Qué llevo a dicha Conferencia como aporte del Perú a la Educación Superior? Nadie informa sobre el Plan de Acción de la CRES 2008 que resalta la necesidad de perfeccionar los mecanismos de aseguramiento de calidad de la educación superior y la necesidad de consolidar las experiencias regionales de evaluación y acreditación; de ampliar y diversificar el sistema de postgrado en la región como base para la construcción de una sistema de innovación tecnológica y científica comprometido con la superación de las carencias estructurales de nuestras sociedades, de apoyar el desarrollo de la educación básica, de ajustar los currículos a la propuesta de una educación superior pertinente entre otros” (Boletín IESALC 192). ¿Alguien escuchó hablar de la reforma de la educación superior que se acordó en Boloña en el 2008? Como preocupación recogemos este párrafo de un artículo: “La reforma de la educación superior conocida como ‘Proceso de Bolonia’ se implantará definitivamente en las aulas de nuestro país en 2010. Ante los múltiples cambios que contempla este proyecto europeo, las reacciones no se han hecho esperar y ya se cuentan por millares los estudiantes y docentes que expresan su opinión sobre esta iniciativa. Nuevos títulos de grado, nuevos master y una apuesta decidida por la formación práctica, conforman los pilares básicos del nuevo Espacio Europeo de Educación Superior.” (Carolina Ferreiro. Bolonia, las dos caras de una misma moneda. Aprendemás, mayo 2009). Preocupa que el Ministerio de Educación no diga absolutamente nada y nos vemos apabullados con ofertas de Maestrías, Diplomados, por Universidades, y en casi todos los campos. ¿Se enmarcan dentro de las grandes decisiones que se toman en estos eventos? No extrañaría que se haya delegado la representación a algún funcionario diplomático que sabe tanto de educación superior como nosotros de astronáutica.

En este escenario se aprobó el día 05 de agosto la Ley 29394 denominada Ley de Institutos y Escuelas de Educación Superior. La difusión mínima se dio a través de los medios y como siempre no se recogió lo central sino parte de un artículo que dice: “No se pueden crear filiales ni anexos fuera del ámbito de funcionamiento”. (Artículo 9.- Ámbito de funcionamiento. Ley 29394). Hasta hoy, no se publica en el Portal del ministerio la Ley referida. ¿Cómo se pueden enterar los implicados en esta norma? Los directores de los institutos superiores pedagógicos del país están preocupados, uno, porque no tienen la información oficial, pues a todo el país no llega el diario oficial y, otro, porque pareciera que con esta Ley se les ha puesto la partida de defunción a dichas instituciones, antes que en realidad procedan a cerrar por falta de recursos, por falta de alumnos.

Hablar de inclusión y decir que somos inclusivos y que se vienen cumpliendo con las metas previstas, es no haberse involucrado en la filosofía y pedagogía de lo que implica la inclusión, y menos en la política y lineamientos a seguir. Decir que se atiende a los discapacitados en las escuelas regulares, es atender sólo a un segmento de lo que existe. ¿Por qué poner sólo énfasis en eso y no desarrollar lo que es en educación lo inclusivo? ¿Cuesta llamarlo enfoque que se fundamenta en la valoración de la diversidad que enriquece el proceso enseñanza y aprendizaje y por ello contribuye al desarrollo humano? La educación inclusiva implica que todos los niños de una determinada comunidad aprendan juntos independientemente de sus condiciones personales, sociales o culturales, incluidos aquellos que presentan una discapacidad. Para desarrollar este enfoque deben prepararse los docentes actuales y los futuros en formación, lo que implicaría renovación de los syllabus de estudio y por supuesto una revisión del promocionado Diseño Curricular Nacional. También tener escuelas que se adapten y concuerden con este enfoque. ¿Lo tenemos?

Los hechos narrados expresan nuevamente como antes en la evaluación del PRONAMA incoherencias entre la realidad y la normatividad, entre los silencios y las decisiones. De nada sirve hablar de participación, democratización, autonomía y demás conceptos que desarrolla la Ley General de Educación, si el propio organismo central del ministerio de Educación no respeta propuestas, sugerencias y recomendaciones de las Direcciones Regionales de Educación y de las instituciones que tienen experiencias no llenas de publicidad sino construidas con el afán del docente de contribuir en la formación de sus alumnos.

Sin querer, o tal vez queriendo va devaluándose la educación pública, por quienes tienen la obligación de defenderla. ¿Acaso también no fue autoritario el procedimiento para aprobar la Ley de Carrera Pública Magisterial?

Un estilo de gobernar que recuerda mucho a las dictaduras que hicieron mucho ruido, pero antes anatematizaron al docente y su organización. Luego se descubrió que “la mejor educación de América latina” estaba corroída por trampas y fracasos, que les daba vergüenza mostrar los resultados de LLECE, porque evidenciaban la realidad.

La energía presidencial puesta en otros sectores del estado, se le reclama en educación. No más presentaciones mañaneras o de domingo rodeado de autoridades que por diplomacia no puede discrepar, no más el tutelaje al Ministro del sector, a quien se le reconoce sólo haber “quebrado” ¿? al SUTEP, sin percatarse que está bien de salud. Las incoherencias que se tiene en el quehacer de la gestión ministerial se evidencian día a día. Es el único ministro que no da la cara, expone a sus viceministros, cuando. Las papas queman. ¿Eso es liderazgo?

(08.08.09)