Posts Tagged ‘educación integral’

Gestión, Trabajo Colaborativo y mejora en la Escuela (III)

27 diciembre 2013

Alejandro Leal Cortés / México

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Juego, Movimiento, Escritura, Una Propuesta Metodológica

Cuando se enfrenta un trabajo con niños, es importante valorar algunos aspectos que ayudarían en la planeación de estrategias sobre la base de su historia escolar y familiar, además de tomar en cuenta los conocimientos adquiridos.

Por lo tanto, es necesario realizar una valoración inicial sobre las actividades que el individuo es capaz de realizar solo y lo que puede establecer con apoyo, para poder definir sus necesidades educativas y de esta manera  proponer los ajustes necesarios para su proceso de aprendizaje y facilitar  su adaptación a la sociedad.

Estos ajustes, debe ser sobre la base de la Psicomotricidad en primer lugar y sobre la Lengua Escrita posteriormente, porque “como señala Piaget; el origen de la inteligencia no está en el pensamiento verbal, sino en algo anterior que es la manera en que se coordinan las acciones del niño, de acuerdo con principios logicomatemáticos, a manera de una lógica operatoria, durante el periodo sensoriomotriz” (García E.2004).

La tendencia natural de las teorías psicológicas para explicar el origen de la inteligencia, es partir del pensamiento verbal; y “es aquí donde entra la genialidad de Piaget, ya que él hace exactamente lo contrario, invertir los procesos y se sitúa en la perspectiva de la acción misma” (ídem).

Por lo tanto si se toma en cuenta esta base, la propuesta concreta parte de generar en los alumnos competencias en la escritura formal con una plataforma psicomotora, es decir, que por medio de actividad física psicomotora, acompañado de prácticas sobre una base metodológica de ortografía y una práctica alternada con caligrafía, sin dejar de lado la lectura en estado erguido, proporcionará al alumno mayores oportunidades de tener competencias formales en este rubro (escritura) de manera ágil y amena.

Como es de notar realizar este tipo de aseveraciones, tiene sus riesgos porque algunos, por no decir los más, están en contra de este tipo de Educación; pero lo que es un hecho es que hay que aprovechar que los niños de la edad de 9-10 años tienen 30 veces más actividad cerebral que un adulto (video serie: cerebros brillantes National Geographic Channel 2008), Además ya se encuentran en el 3er estadio de desarrollo según  la concepción piagetiana (García E. 2004), es decir ya se libró la etapa de los complejos de Electra y edípica, animista y egocentrista (Boeree C. G. 2010).

Este trabajo se puede comprobar con un estudio que se realizó por varios investigadores de la Universidad de Illinois, a un grupo de niños de entre 9 y 10 años que fueron categorizados según sus niveles de estado físico.

“En este estudio, se les escanearon sus cerebros, pero completaron diferentes test, esta vez focalizándose en la memoria compleja. Esta función está asociada con la actividad del hipocampo, una estructura que se halla en los lóbulos temporales medios del cerebro. Como se previó, el estudio de Imágenes por Resonancia Magnética (IRM) reveló que los niños con mejor estado físico tenían un hipocampo más fuerte.

El hipocampo y la región de los ganglios basales interactúan en el cerebro humano, estructural y funcionalmente, que permiten algunas de las actividades más intrincadas del pensamiento. Los autores concluyeron que, si bien el ejercicio es responsable del aumento de tamaño de estas regiones y del fortalecimiento de la conexión entre ellas, estar en buen estado físico puede mejorar la neurocognición en los jóvenes”. (Reynolds Gretchen. 2010)

Lo que permite que cualquier trabajo que se desarrollo entre la actividad física (Psicomotricidad gruesa) y el desarrollo de la Lengua Escrita (Psicomotricidad fina), sobre la base antes descrita, puede ser un punto de referencia para lograr el éxito en el perfil de egreso que marcan las reformas educativas actuales.

Reflexiones finales

Es importante tomar en cuenta la experiencia propia porque forjan una serie de factores que generan una riqueza invaluable para los efectos del desarrollo de la Educación, sinónimo de esto es el progreso de la cultura a través de la interacción con los educandos en el binomio enseñanza-aprendizaje.

En la Educación Moderna, es importante realizar ciertos cuestionamientos para mejorar la calidad educativa, ya que a pesar de las reformas estructurales que ha venido manifestando el sistema, todavía se adoptan estrategias que van de lo arcaico a lo inoperante (León Z. Gabriel 2010).

Estos cuestionamientos dicen mucho de la problemática que hay que abordar en la sociedad del conocimiento del siglo XXI, ya que el perfil de egreso de un estudiante de Educación Básica contempla tener una serie de elementos cognoscitivos que van desde las competencias básicas a las competencias  profesionales, es decir, que en teoría se debe ir dando paulatinamente estos capacidades dentro de los tres bloques en que está conformado el sistema educativo.

Para resolver algunos puntos de manera eficiente se debe hacer sobre la base de la Psicomotricidad, porque este parte de la Educación, trae muchos beneficios en el aspecto cognitivo, circunstancia que prepara al educando para recibir el conocimiento formal.

Para llevar un buen proceso madurativo y diferente en cuanto a su desarrollo físico y mental del niño de 9-10 años, se tiene que aplicar Técnicas Psicomotoras Gruesas y metodologías para desarrollar la Psicomotricidad fina, esto sobre la base de movimiento y práctica de la ortografía, la caligrafía y la lectura en estado erguido.

Desde un punto de vista reflexivo, el maestro asume una posición sumamente importante dentro de la problemática educativa, por eso la capacitación es fundamental y no solo en el aspecto académico, también debe instruirse en el aspecto de la Psicomotricidad y el aspecto afectivo, puesto que estos dos elementos pueden significar la diferencia entre lograr  o no, el perfil de egreso que plantean las reformas educativas actuales.

Bibliografia

  • Berruezo Pedro P. (1995) EL CUERPO, EL DESARROLLO Y LA PSICOMOTRICIDAD. PSICOMOTRICIDAD. Revista de Estudios y Experiencias. Nº 49. Vol. 1, pág. 15-26
  • García G. Enrique. (2004) PIAGET; LA FORMACIÓN DE LA INTELIGENCIA. Octava reimpresión. México, trillas. pp. 122
  • García G. Enrique. (2004) VIGOTZKI; LA CONSTRUCCIÓN HISTÓRICA DE LA PSIQUE. Tercera reimpresión. México, trillas. pp. 147
  • Rigal Robert. (2006) EDUCACIÓN MOTRIZ Y EDUCACIÓN PSICOMOTRIZ EN PREESCOLAR Y PRIMARIA. INDE, Zaragoza España.
  • UPN. Antología Básica. (1994) EL DESARROLLO DE LA PSICOMOTRICIDAD EN LA EDUCACIÓN PREESCOLAR. México. Universidad Pedagógica Nacional. pp. 215

Referencias electrónicas

Referencias videográficas

 

Gestión, Trabajo Colaborativo y mejora en la Escuela (II)

26 diciembre 2013

Alejandro Leal Cortés / México

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La psicomotricidad una plataforma incomprendida en la educación

Este hecho se puede ejemplificar con una situación que se dio en el grupo de maestría al que pertenece quien justifica este escrito; pues hubo una exposición, referente al Programa de Educación Preescolar 2004 (PEP 2004), el cual se analizó sobre la base de los cuestionamientos que surgieron a partir del asesor;

Estos cuestionamientos derivaron en una serie de eventos especiales como son la descalificación sobre los tópicos referentes a la Psicomotricidad; pues cuando se expresó por parte del expositor (sustentante de este escrito), que la Educación se basa en tres plataformas fundamentales en el desarrollo y maduración del niño: y que la plataforma Psicomotora, se debe desarrollar en un primer plano antes que la Plataforma Lingüística y la plataforma Lógica-Matemática, la mayoría de los compañeros no estuvieron de acuerdo, inclusive pusieron a la Lingüística y a la Lógica-Matemática por encima de la Psicomotricidad.

Y queda de manifiesto que el asesor apoyo este hecho en contra de la Psicomotricidad ya que hubo una compañera que categóricamente mencionó que era una equivocación y que es muy cuestionable porque aseveró: “yo creo que no es la Psicomotricidad como dice el compañero la plataforma de desarrollo más importante sino la lingüística”, expresión que no tenía ni un fundamento porque no propuso ninguna fuente, además de que no planteó alguna teoría que respalde su hipótesis.

Pero lo lamentable es que  además del asesor, el 90% del grupo apoyó este acontecimiento; por eso es importante dilucidar este hecho, mencionando que se tiene que hacer sobre la base de la aportación y no de la confrontación el esclarecimiento de esta cuestión, sin embargo, habría que recordar que la ciencia de basa en la evidencia, y la manera de demostrar este punto, es citando al científico que estudió, planteó e inventó el término de Psicomotricidad.

Es decir, al francés Henry Wallon; quien mencionó que “la expresión de las emociones cobran sentido y significación en un medio social, determinando modos de expresión, comunicación y de relacionarse y que se resignifican en el transcurso de toda la vida” (ídem).

Para ser más claro, Wallon estudia todo lo referente al desarrollo del niño (1941-1963)  “según un enfoque global que combinan los aspectos Motor, Afectivo, Cognitivo y la Motricidad el cual constituye la base del desarrollo de la percepción, las emociones, el pensamiento y finalmente, el lenguaje” (Rigal Robert 2006).

Haciendo una analogía sobre todo este bagaje de tópicos que dentro de la Educación se le exige a la docencia, habla de la incomprensión que hay acerca de los  beneficios que aporta de manera significativa el movimiento y el afecto, es decir, que hay un rezago importante en materia de Psicomotricidad y afectividad como plataforma de desenvolvimiento para lograr el conocimiento formal en el transcurso de un ser humano por sus diferentes etapas de desarrollo.

Por lo tanto todo lo que tenga que ver con desarrollo, primero tiene que ser planteado o fundamentado por medio de la Psicomotricidad, por el hecho de que genera un registro histórico de la memoria, situación que no lo logra ni la lingüística ni la lógica matemática, puesto que “todo lo que es movimiento  la emoción no es en sí misma nada, no tiene existencia per se; sólo puede ser en su expresión, a través de las variaciones de tono. Tensión-distensión del tono muscular es la base material de la emoción. Es decir, se trata de una noción opuesta al modo de ver metafísico” (Wallon H. 1965).

Al punto, todos los docentes sin excepción, deberían tener, si no un pleno dominio de teorías del desarrollo y de la Educación, por lo menos las nociones de postulados referentes a los procesos de aprendizaje basados en Psicomotricidad, porque esto generaría una Educación integral en los alumnos de Educación Básica, porque estos fundamentos son los mismos que plantean los expertos y las reformas actuales en Educación Básica.

Esta situación hace que el acercamiento del maestro, asesor o pedagogo hacia la Psicomotricidad, por la vía de la capacitación, sea una necesidad compromiso y urgencia puesto que:

“La realización de tales propósitos en la práctica por parte del profesor psicomotricista exige experiencias, vivencias, intuición y creatividad en múltiples formas/campos del movimiento como son la Educación Física, los juegos, la Danza, el Ritmo y la Música, el Arte dramático, la acrobacia, el malabarismo…; más que unas técnicas corporales se trata del Arte del movimiento, la capacidad de poder crear mundos de movimiento que ofrecen a los niños, jóvenes y adultos aventura, riesgo para elaborar en autonomía su propia personalidad” (Miedzinski Klaus 2000 pág. 25).

Para que logre junto con el educando el desarrollo de la metacognición en el proceso de enseñanza-aprendizaje, aceptando que hay que partir de la Educación Básica, un ejemplo de este testimonio es  lo que sucede en algunas regiones de Alemania, donde  “la Psicomotricidad es materia obligatoria en la formación de los maestros y maestras de Educación Primaria, así como de las maestras de jardines infantiles para generar elementos de apoyo para lograr en el alumno un desarrollo motor y cognoscitivo”.(ídem)

Inclusive en el caso de la existencia de alguna patología física o mental, puesto que “Los efectos positivos de sus trabajos en los niños con problemas psíquicos eran muy visibles y admirables”. (Ídem).

Gestión, Trabajo Colaborativo y mejora en la Escuela (I)

23 diciembre 2013

Alejandro Leal Cortés –  México

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La psicomotricidad como apoyo a los alumnos de educación básica de 9-10 años de edad para generar competencias dentro de la lengua escrita

Resumen

Este artículo, presenta una propuesta metodológica para el desarrollo de la Lengua Escrita, por medio de la psicomotricidad. Abordando este tema, con una introducción partiendo de la experiencia propia. Por otro lado, a pesar de que está comprobado el impacto benéfico que tiene la Psicomotricidad en el desarrollo de los seres humanos, se habla de la incomprensión que hay acerca de los  beneficios que aporta de manera significativa el movimiento y el afecto. También se mencionan los datos de la investigación que la universidad de Illinois arrojó sobre un estudio realizado con niños de 9-10 años, el cual explica como el ejercicio físico ayuda al desarrollo de las zonas intelectuales como el hipocampo y los ganglios basales.

Introducción

Es importante tomar en cuenta la experiencia propia porque forjan una serie de factores que generan una riqueza invaluable para los efectos del desarrollo de la Educación, sinónimo de esto es el progreso de la cultura a través de la interacción con los educandos en el binomio enseñanza-aprendizaje.

En la Educación Moderna, es importante realizar ciertos cuestionamientos para mejorar la calidad educativa, ya que a pesar de las reformas estructurales que ha venido manifestando el sistema, todavía se adoptan estrategias que van de lo arcaico a lo inoperante (León Z. Gabriel 2010).

Estos cuestionamientos dicen mucho de la problemática que hay que abordar en la sociedad del conocimiento del siglo XXI, ya que el perfil de egreso de un estudiante de Educación Básica contempla tener una serie de elementos cognoscitivos que van desde las competencias básicas a las competencias  profesionales, es decir, que en teoría se debe ir dando paulatinamente estos capacidades dentro de los tres bloques en que está conformado el sistema educativo.

Para resolver algunos puntos de manera eficiente se debe hacer sobre la base de la Psicomotricidad, porque este parte de la Educación, trae muchos beneficios en el aspecto cognitivo, circunstancia que prepara al educando para recibir el conocimiento formal.

Para llevar un buen proceso madurativo y diferente en cuanto a su desarrollo físico y mental de un niño de 9-10 años, se tiene que aplicar Técnicas Psicomotoras Gruesas y metodologías para desarrollar la Psicomotricidad fina, esto sobre la base de movimiento y práctica de la ortografía, la caligrafía y la lectura en estado erguido.

Dentro de la trayectoria profesional de quien suscribe este escrito y gracias a la formación académica, trabajo artístico y sobre todo el desempeño del quehacer docente, siempre se ha tenido la vocación para enseñar y ayudar a los miembros de la comunidad educativa a su superación sin importar estatus, circunstancia, suceso, acontecimiento o particularidad.

En consecuencia, es importante aclarar que las habilidades, destrezas, actitudes para este hecho, fueron desarrolladas en rededor del movimiento, sin embargo, dentro de la docencia profesional, difícilmente se podían llevar a cabo de manera eficiente de acuerdo a los cánones marcados por los expertos; además se carecía de actitudes humanísticas, metodologías, didácticas o cualquier apoyo pedagógico para interactuar de manera congruente en los procesos de enseñanza aprendizaje.

El encuentro con la universidad, un impulso al desarrollo pedagógico

Participar en un nuevo proyecto donde se dieron todas las facilidades para realizar una licenciatura (2004-2008), continuó con dos diplomados (2009) y Actualmente el estudio de la Maestría en Educación Básica (2009-2010); han sido junto con la interacción con los alumnos la forma de seguir con esa pasión que se desbordó durante el ejercicio y desempeño dentro de las Artes.

Por lo tanto, cabe mencionar que la importancia del apoyo a los docentes de Educación básica, con estrategias que rompan con la educación tradicional, es primordial porque a pesar de que conocen su especialidad, carecen de técnicas, didácticas, estrategias y teorías del desarrollo y del aprendizaje en las “particularidades del afecto y la Psicomotricidad” (Wallon H. 1965).

Para que logre junto con el educando el desarrollo de la metacognición en el proceso de enseñanza-aprendizaje, aceptando que hay que partir de la Educación Básica, un ejemplo de este testimonio es  lo que sucede en algunas regiones de Alemania, donde  “la Psicomotricidad es materia obligatoria en la formación de los maestros y maestras de Educación Primaria, así como de las maestras de jardines infantiles para generar elementos de apoyo para lograr en el alumno un desarrollo motor y cognoscitivo”.(ídem)

Educación y sociedad

3 octubre 2013

Raúl Leis Panameño. Secretario General Consejo Latinoamericano de Educación de Adultos.
Publicado en: revistaprelac proyecto regional de educación para américa latina y el Caribe Nº 1/ 2005

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En el playón que dejó la bajamar encontré a un grupo de niños y jóvenes de un cercano pueblo de pescadores, que dibujaban sobre la arena enormes figuras de peces y barcos, corazones, fechas y nombres. Al frente estaba el edificio cerrado de la escuela por motivo de las vacaciones. Al preguntarle, uno de ellos me contó que nunca en su escuela se había utilizado la playa, como un gran cuaderno lleno de posibilidades pedagógicas. Para él, la educación era sinónimo de aburrimiento y monotonía, y a las aulas sólo les faltaba la jota para expresar lo que en verdad son: jaulas, que hacen prisioneros a los estudiantes y profesores a través de una educación conformista, repetitiva, memorística y desprovista de participación.

Pensé lo difícil que es encontrarse con alguna persona que niegue esta verdad irrefutable: el sistema educativo necesita una profunda renovación y reestructuración. El quid del asunto es cómo reformarlo y cuáles son los objetivos fundamentales de esos necesarios cambios.

Es importante desencadenar un proceso de búsqueda de alternativas a la crisis de un sistema educativo que no tiene capacidad para responder con la calidad y evolución necesaria a sus actuales y futuros educandos, y que tampoco posee capacidad inclusiva para lograr sumar a segmentos de la población que quedan al margen de la instrucción, en muchos casos permanentemente, como lo afirma Adriana Puiggros.

La propuesta debe basarse en un pensamiento innovador, entendiendo operativamente innovación como las “conductas u objetos que son nuevos porque son cualitativamente diferentes de formas existentes, han sido ideados deliberadamente para mejorar algún componente del sistema educativo formal o de prácticas educativas no formales, que mejoran el nivel educativo de la población…” (Restrepo, 1985).

NUEVO MODELO con visión de cambio

Esto lleva implícita la necesidad de una reconceptualización del modelo pedagógico desde una visión del cambio educativo, haciendo énfasis en la metodología de la educación popular que aporta elementos tan vitales como la revalorización del saber del educando, y su relación con el contexto, lo que le otorgaría una potencialidad transformadora, puesto que es fundamental que el proceso educativo exprese nuestra cultura, capacidad de interculturalidad, idiosincrasia, historia, perspectivas e identidad.

La propuesta de educación popular integral implica la combinación de modalidades, formales y no formales, en ofertas educativas en una íntima relación con las realidades, aspiraciones y necesidades de los sectores sociales con los que se trabaja. Calidad y equidad se ligan como principios infaltables de un proceso que debe abarcar la integralidad de los ejes temáticos, la diversidad de género, cultura, edad, situación socioeconómica, capacidad física o mental, y la pluralidad de las formas educativas ligadas a la máxima calidad posible.

Debe propiciar la creación de ambientes educativos en los espacios de la cotidianidad, estimulando la construcción y diálogo de saberes.

Redefiniendo los proceso educativos en función de una visión diferente del conocimiento y de la participación de la gente en su extensión, producción, aplicación y apropiación.

Se trata de valorar los procesos de socialización dirigidos a acrecentar y consolidar las capacidades individuales, grupales y colectivas de los sectores (en especial marginales) a través de la recuperación y recreación de valores, la revalorización de la memoria histórica, y la producción, apropiación y aplicación de conocimientos que permitan la participación activa en las propuestas de desarrollo nacional en los ámbitos local y regional.

No hay proceso de educación si no se propicia la relación estrecha entre la educación y la vida

La educación debe ser parte activa de los procesos sociales que generen o reconstruyan intereses, aspiraciones, cultura e identidades que apunten al desarrollo humano. Debe aportar al crecimiento y consolidación, tanto en la teoría como en la práctica, de los valores de solidaridad, participación, laboriosidad, honestidad, creatividad, criticidad y el compromiso de la acción transformadora. Busca desarrollar la capacidad de articular propuestas metodológicas participativas tanto en el proceso de enseñanza-aprendizaje como en la planificación, evaluación, decisión y gestión, al igual que en la comprensión, búsqueda y solución de problemas, pues el quehacer educativo debe ser espacio del desenvolvimiento de esas capacidades, y estar vinculado tanto a la participación social como a las ciencias, artes y tecnología, desarrollando habilidades, destrezas, creatividad y capacidad de discernimiento.

EDUCACIÓN, práctica y vida
Es importante desarrollar la producción y apropiación colectiva del conocimiento. Se trata de capacitar a la gente para construir conocimiento y apropiarse críticamente del conocimiento universal acumulado, en lugar de solo transmitirlo unidireccionalmente. En este proceso el punto de partida y de llegada es la práctica, constituyendo lo acumulado el momento de profundización que permita a la práctica existente dar el salto de calidad hacia una práctica mejorada, en un proceso siempre ascendente. En este sentido, la propuesta educativa debe estar atravesada por el énfasis participativo, la coherencia entre métodos y técnicas.

No hay proceso de educación si no se propicia la relación estrecha entre la educación y la vida, visualizando a las personas no sólo como beneficiarias, sino como actores principales del proceso. Mientras conversaba y dibujaba con ellos y ellas en la arena –un sol, rostros sonrientes y un caballito de mar–, pensaba: sólo una educación popular con raíces y alas podrá responder a los desafíos presentes y venideros. Las raíces son la revalorización de la memoria y los procesos históricos, de la identidades y culturas, de los compromisos originales con los excluidos, segregados, olvidados y oprimidos; del género, la edad y la etnia; de la participación y la ética. Las alas significan la capacidad de renovar e innovar, el asumir las nuevas tareas creativa y audazmente, escapar de dogmas y estigmas, y del miedo a volar.

Una educación integral significaría incluir también una pluralidad de ejes temáticos que expresen valores universales poco integrados a los programas educativos. Un caso es el tema de la participación de la mujer, que en la propuesta debería responder tanto a necesidades prácticas (vida diaria, cotidiana, educación sexual) como estratégicas de género (igualdad de oportunidades a diversos niveles), y también expresar énfasis no sexistas y productores-reproductores de nuevos valores.

Otro ejemplo es el respeto a la diversidad cultural y el tema ambiental, donde podría integrarse la perspectiva de sostenibilidad desde la dimensión local a la más general.

Otro caso es la etnoeducación, donde se parte de la recuperación de la metodología implícita en la cultura autóctona y se liga a los principios universales válidos, desarrollando una propuesta propia de educación de acuerdo a necesidades, contextos y cultura indígenas.

También, cuando se reconceptualiza el concepto de propaganda por el de comunicación política ligándolo a una relación horizontal, que es más eficaz para el logro de sus objetivos. Asimismo, se han desarrollado interesantes propuestas de educación política de cuadros, con partidos que reconocen la necesidad de cambiar sus métodos y estilos políticos. En la investigación se encuentra todo el desarrollo de la acción participativa, sobre todo para procesos micros, locales o regionales.

No existe la posibilidad de conocer si no se transforma, y viceversa

TRES DIMENSIONES en unidad
En este sentido, la educación debe estar relacionada con el proceso organizativo y la vida social de la comunidad. No puede haber divorcio entre la cotidianidad, necesidades y potencialidades de la gente y el planteamiento educativo.

En esta práctica transformadora se advierten tres dimensiones:

 La dimensión del DESCUBRIR, RECONOCER, es decir lo investigativo, la recuperación y la revalorización.
 La dimensión del APROPIARSE, es decir lo pedagógico.
 La dimensión del COMPARTIR, EXPLICITAR, es decir lo comunicativo.

Estas dimensiones están articuladas entre sí y a las diversas prácticas y vida de la gente. En ellas la educación es una dimensión del proceso. No se trata, pues, sólo de mejorar los “actos pedagógicos” sin tocar otras facetas de su vida. Ahora bien, esto no le resta importancia al papel de la educación integral, sino que la pone en su lugar en la dimensión de APROPIARSE. Así como la comunicación popular y/o alternativa estarían más en el COMPARTIR, y la investigación participativa en el DESCUBRIR.

La educación se mueve entre el polo de CONOCER y el de TRANSFORMAR. No existe la posibilidad de conocer si no se transforma, y viceversa. Son una unidad dialéctica, que nos señala que no podemos realizar el hecho pedagógico de conocer para que después venga la transformación. Por el contrario, conocemos transformando y transformamos conociendo. Pero en la educación integral lo hacemos siempre desde el conocer; no obstante, el transformar es el aspecto principal de la contradicción. Si no, el acto de conocer tendría su fin en sí mismo, en el conocimiento per se.

No hay proceso de educación si no se propicia la relación estrecha entre la educación y la vida, visualizando a las personas no sólo como beneficiarias, sino como actores principales del proceso

Se conoce en función de y es en la relación con el transformar lo que le da sentido al conocer. La evaluación real de la actividad educativa no se mide en
base a la apropiación de conceptos, sino a la capacidad de provocar una práctica mejorada o con mayor capacidad de transformar en el sentido correcto.

Regresando a las tres dimensiones (descubrir, apropiarse y compartir), ¿cuál es la más importante?; definitivamente, no puede establecerse en todo momento el mismo peso o ponderación entre ellas.

A pesar de estar articuladas, en lo operativo existen relaciones de subordinación de acuerdo a las intencionalidades y particularidades del contexto, objetivos o sujetos. Es decir, un proceso puede ser de investigación participativa o de comunicación o de capacitación. Entrando por una de las tres dimensiones podemos abarcar las otras. Lo importante es la integralidad y, sobre todo, el saldo en términos de la práctica transformadora. Las tres dimensiones son determinadas por el polo principal de transformar, pero de acuerdo a ritmos y procesos.

Las tres dimensiones no pueden tampoco reducirse a lo puramente instrumental; ejemplo: compartir es hacer el periodiquito comunal, o descubrir es un diagnóstico superficial. Debe ser más profundo, dinámico y continuo. Investigar es reconocerse; pero si no se logra ir ampliando histórica y gradualmente lo que se conoce puede ser un limitante.

Todo el proceso supone tomar notas de las tensiones entre lo micro y lo macro, entre el partir y el llegar, entre el viejo y el nuevo conocimiento, entre lo personal y lo colectivo, entre lo subjetivo y lo objetivo, entre proyecto y proceso, entre eficiencia y eficacia, entre ciencia y conciencia, entre saber y sabor, entre calidad y claridad.

La educación integral debe lograr relacionar los objetivos con una pedagogía participativa y crítica, y para ello una didáctica adecuada necesita llaves herramientas eficaces (técnicas) para implementar todo el proceso. Pero estas técnicas, los métodos, los objetivos, la concepción, son coherentes en el marco de la metodología de la práctica transformadora.

No hay proceso de educación si no se propicia la relación estrecha entre la educación y la vida, visualizando a las personas no sólo como beneficiarias, sino como actores principales del proceso.

La metodología procura basarse en la integralidad, relacionando las diversas
realidades como unidad articulada. Así, no puede ser sólo “técnica” dejando de lado aspectos humanos o éticos, o sólo científica, o sólo artística, o sólo humanista, o sólo formal o sólo no formal.

Más bien debe ligar, encontrar y complementar diversas dimensiones. Es importante desarrollar la producción y apropiación colectiva del conocimiento. Se trata de capacitar a la gente para construir conocimiento y apropiarse críticamente del conocimiento universal acumulado, en lugar de sólo transmitirlo unidireccionalmente. En este proceso el punto de partida y de llegada es la práctica, constituyendo lo acumulado el momento de profundización que permita a la práctica existente dar el salto de calidad hacia una práctica mejorada, en un proceso siempre ascendente. En este sentido, las propuestas educativas deben estar atravesadas por el énfasis participativo, la coherencia entre métodos y técnicas, entre otros temas.

Se presenta el desafío cómo trabajar con realidades concretas, nuevas formas de pensar y hacer educación básica; nuevas formas de dimensionar el papel de la sociedad, del Estado, de la escuela, de los maestros, de los sujetos y los apoyadores; nuevas formas de coordinar y construir alianzas sociales; nuevas formas de concebir y construir la infraestructura educativo-cultural; nuevas

La palabra clave es coherencia, entre la práctica y la teoría,
entre el decir y el hacer, entre las dimensiones de la vida formas de combinar y articular las distintas maneras y modalidades de educación en relación con las expresiones educativas correspondientes a todos los grupos de edad; nuevas formas de captar recursos y espacios.

La propuesta puede constituirse en una estrategia innovadora de educación integral, que se exprese subsidiariamente tanto en el plano funcional como en el territorial. En lo funcional puede estar compuesto por programas educativos de una entidad, asociación o gremio que busque incorporar a sus agremiados o no agremiados en determinados niveles de educación, capacitación o formación.

En lo territorial puede ser un centro físico instalado en una comunidad que genera ofertas educativas en relación directa con las aspiraciones, necesidades y saberes de los moradores.

En esta perspectiva, la educación integral no es sinónimo de “educación no formal” o “educación de adultos” o “educación participativa”, sino que las transciende, puesto que por su planteamiento metodológico puede generar propuestas en diversas esferas, desde la educación formal hasta la educación política de cuadros, pasando por la alfabetización de adultos o la etnoeducación.

EDUCACIÓN INTEGRAL y búsqueda de coherencia

¿Es o no viable esta propuesta de educación integral? Lo cierto es que si la educación no consigue ingresar a la intencionalidad de políticas sociales, a los planes de la sociedad civil y las capacidades organizativas comunales, se corre el riesgo de quedar en el limbo de las ideas buenas pero irrealizables. Es necesaria la existencia de animadores y animadoras con capacidad de cautivar, propagar, impulsar la propuesta no sólo en la esfera de la sociedad civil, sino en el estamento político y en la economía privada.

Recordemos que para la filosofía de la educación integral, la práctica social es el único y mejor criterio de la verdad. La práctica transformadora es compleja, múltiple y procesual, donde una metodología dialéctica incorpora los tornasoles de una pluralidad de dimensiones que se refleja en el movimiento de la realidad. La educación debe insertarse en esa multiplicidad de la práctica para propiciar el reconocimiento, ordenamiento y comprensión de la misma, para interpretarla desde una perspectiva social y convertirla transformadoramente en cuotas de aporte a un proyecto liberador que personalice (los haga más personas) a los humanos, ayude a convertir a los habitantes pasivos en ciudadanos activos. Esto implica la intervención consciente, intencionada y crítica en forma de múltiples acciones de la realidad polifacética y compleja.

La educación integral es, pues, un proceso sistemático e intencionado de comprensión de la práctica social, para transformarla conscientemente en función del proceso organizativo y en la perspectiva de un proyecto histórico de liberación. En otras palabras, es un conjunto de acciones articuladas sistemática y procesualmente, con el fin de comprender colectivamente la vida, para transformarla organizadamente. La palabra clave es coherencia, entre la práctica y la teoría, entre el decir y el hacer, entre las dimensiones de la vida.

El trasfondo es, por lo tanto, la metodología de la práctica transformadora o concepción metodológica dialéctica, que es válida no sólo para los hechos educativos, sino para el proceso global de transformación, puesto que se hilvana en la multiplicidad de la práctica social para propiciar el reconocimiento, ordenamiento y comprensión de la misma, para interpretarla desde una perspectiva social y transformarla en función del proyecto histórico.

Esto implica la intervención consciente, crítica e intencionada en múltiples dimensiones, y acciones de una realidad múltiple y compleja. La educación privilegia entonces el método de conocimiento de la realidad, la interrelación dialéctica de las dimensiones, la acumulación y articulación organizativa, y la identidad y la cultura.