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¿PUEDE SUPERAR EL PROFESORADO LA QUIEBRA TEORÍA-PRÁCTICA? UN ESTUDIO DE CASO

26 junio 2014

Carmen Álvarez Álvarez /

REICE 2013 – Volumen 11, Número 4

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3. ANÁLISIS DE LOS DATOS

Para analizar los datos, al ser de tipo cualitativo, se han empleado dos estrategias fundamentalmente: la interpretación y el análisis de contenido de todo el material recogido, jugando un papel crucial en este proceso el modelo planteado por el propio profesor Rozada, aportando la estructura conceptual del mismo: el modelo de cuatro planos.

  • La interpretación ha permitido describir el contexto, describir las interacciones establecidas en el proceso de enseñanza-aprendizaje, establecer las vinculaciones que existen entre la teoría y la práctica y los planteamientos teóricos del profesor.
  • El análisis de contenido ha permitido la categorización y la comprensión sistemática y en profundidad de los discursos de los diferentes miembros de la comunidad educativa, para llegar a formular inferencias válidas acerca de los datos reunidos.

El análisis de los datos fue realizado de forma manual, asegurando el rigor en todo momento. A partir del modelo de cuatro planos de Rozada ha sido posible establecer dos niveles de análisis: (i) Revisión separada de los cuatro planos en torno a su trabajo docente y las interrelaciones parciales que se producen entre ellos. (ii) Revisión inductiva y deductiva de los dos planos intermedios para valorar los caminos de ida y vuelta que se establecen en la Pequeña Pedagogía.

La tabla 1 recoge las principales dimensiones, subdimensiones y categorías de análisis de los datos.

Tabla 1. Dimensiones, subdimensiones y categorías de análisis de los datos

Dimensiones

Subdimensiones

Categorías

Teoría

Teoría académica: formación académica y autoformación.

Teoría de segundo grado.

Concepto de formación desde una perspectiva crítica.

Defensa del profesor como un intelectual.

La investigación-acción como marco de referencia necesario para la formación permanentemente.

La disyuntiva disciplinas académicas-problemas sociales relevantes.

La justificación de las actividades educativas y la necesidad de asumir un enfoque dialógico.

Principios básicos de procedimiento.

Práctica

Práctica escolar: más de treinta años de servicio y autocrítica.

Práctica de segundo grado.

La toma de distancia reflexiva de la clase y el énfasis en favorecer la convivencia.

La metodología conversacional, la educación en valores y el estímulo del pensamiento crítico.

Programas educativos (ajenos y propios) adoptados en el aula.

La disposición del aula para el trabajo cotidiano y los modos de relación con el alumnado.

Las relaciones con la comunidad.

El estímulo de la lectura.

La decoración del centro y las ideas en que se apoya.

Fuente: Elaboración propia.

4. RESULTADOS

Todo docente preocupado por la enseñanza se habrá preguntado en alguna ocasión por las relaciones teoría-práctica, y los más comprometidos habrán tratado de ir dándole respuesta a lo largo de su desarrollo docente. El profesor Rozada es uno de estos profesores. Se inició en el magisterio a la edad de dieciocho años y trabajó como maestro hasta los sesenta, momento en que se prejubiló. Asimismo, a lo largo de su vida también ha trabajado como colaborador de cátedra en el Departamento de Geografía de la Universidad de Oviedo (seis años), como asesor en un Centro de Profesores y Recursos (catorce años) y en el Departamento de Ciencias de la Educación de la Universidad de Oviedo, como profesor en el área de Didáctica y Organización Escolar (dieciséis años).

En su dilatada trayectoria profesional se ha enfrentado a la quiebra teoría-práctica permanentemente, siendo destacables al menos cinco aspectos que han sido fundamentales en el proceso. Para dar cuenta de ellos ordenadamente se han organizado de tal manera que el esquema a seguir en su presentación está íntimamente relacionado con el modelo de cuatro planos creado por el profesor y anteriormente descrito, siendo empleados todos los datos recogidos a través de los diferentes instrumentos:

  • El cultivo de la formación académica y la lectura profesional (el plano superior).
  • La revisión autocrítica de las tradiciones y de las culturas profesionales e institucionales (el plano inferior).
  • La creación de una teoría de segundo orden propia (el plano intermedio superior).
  • La creación de una práctica de segundo orden propia (el plano intermedio inferior).
  • La construcción de una pequeña pedagogía (el espacio central, entre la teoría y la práctica de segundo orden).

La superación de la quiebra teoría-práctica es siempre una cuestión delicada en la que no hay recetas, sin embargo, las ideas que se recogen a continuación son pilares fundamentales en el proceso para este docente, y también pueden serlo para el profesorado que se lo proponga. Por ello, en los sucesivos apartados se irán comentando ideas que son clave en el proceso, cómo el caso ha ido dándole respuesta viendo las dificultades que pueden surgir en el proceso de llevarlas a cabo, argumentando sobre su relevancia, y las consecuencias de la ausencia de su cultivo permanente. Para realizar esta tarea con eficacia en cada idea clave se desarrolla conjuntamente el análisis de los resultados y su discusión.

4.1. Cultivar la formación académica y la lectura profesional

4.1.1. Idea clave

Una de las posibilidades que tiene un docente para iniciar un proceso de relación teoría-práctica es el cultivo de la formación académica y la lectura profesional, aspecto éste que viene reflejado en el plano del conocimiento académico universitario expuesto en el modelo. La formación académica y la lectura profesional permiten explorar dimensiones de la educación antes desconocidas, ayudan a configurar el pensamiento y a ilustrar la práctica (Day, 2005). Sería interesante que el profesorado se introdujera en un proceso de autoformación académica y lectura profesional personal, con profundidad. Sólo así el docente puede ir dibujando y definiendo sus postulados teóricos. Gimeno (1998) afirma que el sentido común, al ponerse en contacto con el conocimiento formal, se transforma. El conocimiento formal ilustra y ayuda a proporcionar unos principios normativos, así como a romper rutinas profesionales.

4.1.2. El caso

En el caso de Rozada éste es un aspecto crucial, que le ha llevado a preocuparse al máximo de su propia formación en el ámbito educativo, configurando su propia teoría pedagógica. Cuando le hemos preguntado por su teoría académica en entrevistas y cuestionario, ha afirmado que ésta se ha configurado a partir de:

  • Todas o casi todas las lecturas que ha referenciado en sus publicaciones como bibliografía, aunque también ha realizado cientos de lecturas que no ha citado. Los ejes sobre los que se ha centrado han sido: la didáctica de las ciencias sociales, la didáctica general, la teoría del currículum, las relaciones teoría-práctica, la pedagogía crítica, la psicología constructivista, la investigación-acción y organización escolar, entre otras.
  • Las clases recibidas, con independencia de su calidad, residiendo el interés de las mismas en el grado de institucionalización universitaria y alejamiento del ejercicio y vivencia de la educación de la que se hablaba. José María Rozada ha estudiado Magisterio y también es Licenciado en Geografía e Historia.
  • La asistencia a actos académicos diversos: cursos, lecturas de tesis doctorales, concursos para la obtención de plazas, congresos, conferencias, etc.

4.1.3. Relevancia

La lectura profesional como hábito y la formación académica en cualquiera de sus manifestaciones anteriores colocan al docente a las puertas del saber y el conocimiento y le dan la oportunidad de pensar mejor la educación (Korthagen, 2007; Miretzky, 2007). No se puede relacionar una teoría y una práctica si nos falta una de las dos, por tanto, para que un docente supere la quiebra teoría-práctica, tiene que estudiar sobre la educación, no para examinarse de lo que sabe, sino para ir dando pasos en el dominio teórico de su campo y constituirse en un verdadero profesional de la enseñanza.

4.1.4. Consecuencias de la ausencia

Una de las consecuencias más desafortunadas de la ausencia del cultivo de la formación académica es la generalizada alienación profesional docente (Giroux, Freire, Arias y McLaren 1990). Esto significa que los profesores se dedican a la enseñanza sin dominar perfectamente los fundamentos teóricos de su trabajo. En su formación inicial han estudiado superficialmente algunas teorías educativas de tal modo que no se han apropiado con consciencia de las implicaciones profundas de su función como docentes para luchar contra la reproducción de las desigualdades que el sistema escolar tiende a perpetuar. Sólo un proceso de formación académica y lectura profesional en profundidad por parte del profesorado pueden contribuir a superar esta situación (Korthagen, 2007). Es doloroso que haya profesores en ejercicio que se sientan orgullosos de no haber leído un libro de pedagogía en su vida.

4.2. Revisar autocríticamente las tradiciones escolares

4.2.1. Idea clave

Otro pilar fundamental para el profesor es el ejercicio profesional como docente, la experiencia práctica. Es innegable que existe una realidad escolar fáctica, histórica, social e institucionalmente constituida y consolidada, difícil de cuestionar, configurada sobre unas tradiciones muy potentes, a las que sólo escapan quienes no se dedican a la enseñanza. Esto guarda una estrecha relación con en el plano de la “práctica en la escuela o en el instituto” en el modelo de la “pequeña pedagogía”.

Esta realidad es preciso vivirla, pero también cuestionarla, sometiéndola a autocrítica e iniciando prácticas alternativas, para evitar que quede nutrida solamente por tradiciones. La experiencia docente es, sin duda, un eje fundamental para el proceso de desarrollo profesional de los docentes (Yayli, 2008). Cuando un profesor novel se inicia en la enseñanza muchas veces se siente viviendo una situación de shock con la práctica (Allen, 2009; Orland-Barak y Yinon, 2007), porque no sabe cómo afrontar la realidad escolar de cada día.

4.2.2. El caso

El profesor Rozada se ha planteado esta cuestión con seriedad y ha desarrollado un proceso de investigación-acción sobre sí mismo como profesional de la enseñanza en el que ha revisado a fondo sus prácticas educativas:

  • Grabando en audio y vídeo clases y analizando las mismas para conocer mejor lo que sucedía en las clases, cuestionando autocríticamente las formas de proceder menos adecuadas, con el firme propósito de cambiarlas, reflexionando sobre las mismas, buscando alternativas y poniéndolas en práctica.
  • Escribiendo diarios reflexivos sobre las clases para tomar conciencia de los aspectos óptimos en el transcurso de las clases y de aquellos susceptibles de mejora.
  • Introduciendo en el aula a observadores externos (alumnado de magisterio y pedagogía en prácticas, compañeros del centro o investigadores) para proporcionarle una visión complementaria a la suya propia que sirva de estímulo para la mejora.

4.2.3. Relevancia

La relevancia de la revisión de la propia práctica ha venido siendo puesta de relieve desde hace tiempo por diferentes autores. Ancess, Barnett y Allen (2007) consideran que la investigación sobre la práctica permite conocer mejor ésta, las prácticas de las escuelas y los procesos de reforma educativa. Rathgen (2006) y Tripp y Rich (2012) defienden la relevancia del análisis de grabaciones en el aula por su potencial formativo para el profesional. Autores vinculados a la investigación-acción, también han advertido el interés que tiene que el profesor sea también un investigador de su propia práctica para superar las situaciones problemáticas y susceptibles de mejora que requieren con urgencia de una respuesta práctica, alegando que en este proceso, los profesores perfeccionan su juicio profesional, aceptan responsabilidades y restauran su dignidad, liberándose a sí mismos. El único requisito para introducirse en un proceso así es que el docente realmente desee mejorar la enseñanza y crecer como profesional: la condición necesaria antecedente de la investigación-acción es que los prácticos sientan la necesidad de iniciar cambios, de innovar y mejorar (Elliott, 2010; Whitehead y McNiff, 2006).

4.2.4. Consecuencias de la ausencia

Es evidente que en el proceso de construcción de la profesionalidad docente ocupa un lugar destacado la experiencia en el aula. Pero, asimismo, la experiencia docente en exclusiva es un aporte formativo muy limitado que puede ocasionar algunos problemas: los hábitos y rutinas nunca puestos en cuestión. La práctica escolar es absorbente y precisa ser revisada para que no degenere en “practicismo”.

El ritmo de la enseñanza es acelerado por definición y en la acción docente es preciso tomar cientos de decisiones en cada hora de clase, de tal manera que el docente no tiene tiempo para reflexionar en profundidad sobre cada acción, lo que le obliga a buscar espacios donde examinar el desarrollo de los propios valores e ideas manifestados en el día a día (Hennessy y Deaney, 2009; Rockwell, 2009). Sin procurar momentos de revisión autocrítica de la propia práctica no es posible superar la quiebra teoría-práctica porque se desconocen muchas de las aristas de la poliédrica realidad educativa del ejercicio cotidiano en el aula y en el centro.

4.3. Crear una teoría de segundo orden

4.3.1. Idea clave

El tercer pilar que se puede reconocer en el profesor es la creación de una teoría de segundo orden, es decir, la sistematización del propio pensamiento pedagógico, la construcción consciente del pensamiento propio. El profesor es un sujeto reflexivo, racional, que toma decisiones, emite juicios, etc. y sus pensamientos guían y orientan su conducta (Clandinin y Connelly, 1995). La investigación sobre el pensamiento del profesor y su conocimiento práctico personal se ha preocupado por conocer cuáles son los procesos de razonamiento que ocurren en la mente del docente en los procesos de planificación, desarrollo, innovación y evaluación de su actividad profesional, poniendo de relieve su relevancia para el establecimiento de relaciones teoría-práctica, al permitir sistematizar el propio pensamiento docente.

4.3.2. El caso

Rozada ha realizado esto a través de:

  • Publicaciones diversas como un libro, capítulos en obras de autoría compartida y más de ochenta artículos científicos (todos ellos publicados en español).
  • Documentos no hechos públicos, como sus proyectos docentes, donde ha dejado sintetizados sus principios pedagógicos, que son una creación especialmente pensada para desarrollar una actuación coherente que vehicule teoría y práctica.
  • Discursos orales: clases universitarias, cursos de diverso tipo, conferencias, charlas, etc.

4.3.3. Relevancia

Autores como Clandinin y Connelly (1995), afirman que el estudio del pensamiento del profesor es la vía idónea para establecer vínculos entre el conocimiento y la acción. La escritura y la divulgación de las propias ideas constituyen, sin duda, importantes estímulos a la sistematización del propio pensamiento docente. Conviene, de nuevo, llamar la atención sobre la peculiaridad del caso explorado, pues es infrecuente encontrarse con un maestro así, al menos en España, dado que la mayor parte del profesorado de Primaria no lee demasiados libros o artículos de pedagogía colocando su propia formación en primer plano y tampoco escriben sistemáticamente sobre educación, ni publican, lo cual produce una situación de vacío en su pensamiento pedagógico desde el punto de vista de la organización de las propias ideas. Del conocimiento científico sobre la educación se pueden derivar prácticas escolares fundamentadas construyendo principios de procedimiento, lo que implica un mayor protagonismo reflexivo del educador en su trabajo (Postholm, 2008). Algo tan sencillo (y tan complejo) como definir y redefinir los propios principios didácticos al calor del cultivo de la formación académica es una forma de afrontar la quiebra teoría-práctica que está al alcance de cualquier profesor que se lo proponga.

4.3.4. Consecuencias de la ausencia

El principal problema es que actualmente el común de las personas que se dedican a la profesión no escriben: la docencia es una profesión ágrafa. La definición de unos principios orienta el sentido que se desea dar a la práctica y los mismos pueden servir de elementos de juicio de la misma, mostrando las posibilidades y límites de las ideas didácticas en el trabajo docente, dentro y fuera del aula (Elliot, 2010).

Sin una pugna por desarrollar unos principios de procedimiento en la práctica no se puede desarrollar una verdadera pedagogía ni se puede desarrollar un verdadero profesional de la educación: la formulación de los mismos exige de un conocimiento pedagógico amplio, de un bagaje de lecturas y convicciones en el docente, de un compromiso social y educativo profundo y de un interés por la mejora de la enseñanza.

No se trata de ser consumidores compulsivos de investigación didáctica. Básicamente, se plantea la necesidad del docente de relacionarse con la teoría y repensarla tratando de tomar ideas que contribuyan a definir un marco de actuación consistente en la enseñanza, dotándose a uno mismo de esquemas de pensamiento y de conocimiento con los que organizar e interpretar su acción cotidiana (Cochran-Smith y Lytle, 2009).

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EL APRENDIZAJE POR COMPETENCIAS COMO REDUCCIONISMO

5 junio 2014

José Luis Coronado / INED21 http://ined21.com/el-aprendizaje-por-competencias-como-reduccionismo

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Seguimos una línea de reflexión crítica con lo que amenaza ser, por su reduccionismo, una nueva ideología educativa de resultados perniciosos. Hoy vuelvo a diferenciar dos fenómenos diferentes: todo verdadero aprendizaje como un aprendizaje competencial, y el aprendizaje por competencias. Dicho de otro modo: un objetivo de un verdadero aprendizaje, y una determinada metodología. Para ello, estableceremos una serie de argumentos frente a este nuevo reduccionismo: la imposición prescriptiva y/o pedagógica del aprendizaje por competencias como trabajo de aula. Todo ello con un objetivo consustancial al pluralismo metodológico que defendemos desde INED21: es el maestro o profesor el responsable de aplicar, según los contextos donde trabaja, las diferentes metodologías en las cuales debe estar formado. Sintetizado: lo denominamos equilibrio metodológico. Ninguna ley o moda pedagógica y/o ideológica, debería estar por encima del realismo que conoce y aplica diferentes estrategias en el trabajo de aula.

 

El aprendizaje por competencias, en su versión reduccionista, es una nueva variante de idealismo pedagógico. Éste se define como aquella posición pedagógica que cree que hay una sola y única metodología que resuelve los problemas educativos. No la hay, es el pluralismo metodológico el que nos permite contextualizar e individualizar las soluciones en el trabajo de aula. Realismo frente a tanto redentor pedagógico, que se sucede periódicamente. Equilibrio metodológico frente a cualquier reduccionismo. Hay una nueva moda que se nos quiere imponer: el idealismo del aprendizaje por competencias. Éstos no sólo utilizan este tipo de aprendizaje, posición legítima según el pluralismo que defendemos, sino que nos obligan a los demás a utilizarlo como último descubrimiento pedagógico. Es más, un obligado trabajo de aula como estrategia en algunas iniciativas. A veces con el apoyo de administraciones que, en el síndrome Pisa, pretenden homogeneizar metodológicamente en una estrategia de arriba/abajo. Las administraciones inteligentes deben habilitar y formar a sus docentes adecuadamente, y no prescribirles cómo debe ser su trabajo de aula. Globalicemos nuestro comparativismo crítico. Autonomía y evaluación con retroalimentación, frente a tanta formación simulacro y evaluación idealista que la mayoría de los docentes ignora en su trabajo diario. Se pueden establecer planes de formación eficaces y eficientes, donde los docentes vean transformado y enriquecido su trabajo de aula, con resultados y aceptación que sorprenderían por su inmediatez. No se hacen, y se prosigue el sinsentido y desconocimiento del fenómeno educativo, incluido de los mejores países en su trabajo pedagógico.

 

El aprendizaje por competencias, en su versión reduccionista, ignora u obvia lo que denominamos complejidad educativa. Éste concepto lo he desarrollado a través del contextualismo realista que identifica INED21. Complejidad educativa significa que la interrelación de todas las variables y los actores de la matriz educativa, componen una diversidad de contextos educativos, que no permiten una sola y siempre la misma solución. Si somos conscientes de esta realidad dinámica, cambiante y llena de matices, afirmar el aprendizaje por competencias como única metodología posible, es una contradicción. Será cada contexto el que condicione la mejor estrategia posible. Es más, en un contexto hay diferentes secuencias donde habrá que cambiar de estrategia metodológica: uno de los criterios de calidad didáctica es saber y aplicar diferentes estrategias en una dinámica de trabajo de aula. No somos reduccionistas, sería contradictorio. Nunca negaremos la pertinencia del aprendizaje por competencias, si es efectivo y útil al docente que lo protagoniza didácticamente. Pero la complejidad educativa impide cualquier reduccionismo, aunque las modas y ciertas prescripciones legales vayan en otra dirección.

Todo verdadero aprendizaje es, finalmente, un aprendizaje competencial. Antes del nuevo idealismo competencial, ya existían alumnos competenciales. Antes del aprendizaje por competencias, ya existían un pluralismo de estrategias metodológicas que, según los diferentes contextos, eran y son válidas en el trabajo de aula. Todo lo anterior proviene de una confusión: la competencia es una estación de llegada, pero no es ni debería ser el tren donde nos reduzcan a todos metodológicamente. Hay otros más para llegar a esa estación, aunque nos digan que no hay billetes. Ser competencial es un efecto de todo verdadero aprendizaje, pero el aprendizaje por competencias no puede ser un nuevo reduccionismo. La competencia es una estación de llegada, entre otras, de todo verdadero aprendizaje. Un matiz que ahondaré en otra ocasión: la competencia es un proceso interminable y complejo. El aprendizaje por competencias es una estrategia dentro de ese pluralismo metodológico, no un nuevo reduccionismo.

 

La argumentación que hemos desarrollado tiene un objetivo: devolver la libertad y responsabilidad del trabajo de aula, al profesional que lo desempeña. Es el maestro o profesor el que, finalmente, según su contexto de aula, tiene la responsabilidad de elegir las diferentes estrategias. Recíprocamente, una evaluación con retroalimentación es necesaria. De ahí que la complejidad educativa creciente de nuestra sociedad del conocimiento, requiera una docencia a la altura de ese reto. Lo que hemos sintetizado no es la negación del aprendizaje por competencias, sólo su imposición como única estrategia: un nuevo reduccionismo. Realismo, pluralismo y equilibrio metodológico son posibles soluciones formativas y operativas en el trabajo de aula. Realismo como operatividad de lo que se puede hacer o no en el aula; pluralismo como conjunto de estrategias que hay que contextualizar e individualizar, dada la complejidad educativa; equilibrio metodológico como solución pedagógica y formativa unida a lo anterior. Un detalle: se pueden hacer grandes resultados en las pruebas Pisa, sin que se base nuestro trabajo de aula en el aprendizaje por competencias. Otro día analizaré en una pequeña genealogía, la historia y el devenir del concepto de competencia. Hay sorpresas, tengamos cuidado al incorporar estrategias rápidamente. Empecemos un reformismo inteligente, hay demasiadas modas para que todas sean ciertas. No somos marionetas pedagógicas o partidistas, hay una identidad profesional que empieza por afirmarse y ejercerse desde este complejo oficio. Como siempre, el lector decide. 

POLÍTICAS PÚBLICAS,, SABER PEDAGÓGICO Y PRÁCTIAS PEDAGÓGICS (X)

7 noviembre 2013

Narrativa Mapeo 2

La formación del maestro viene básicamente de cierta sociología del quehacer del maestro oficial, y en el caso de las normales como un espacio de formación de maestros, especialmente para la educación primaria, reproduce una obligatoriedad del rol del maestro en el ¨deber ser¨, con una construcción moral de alto nivel, se le exige al maestro que separe su vida personal y familiar de su vida profesional, incluso se le repite: ¨deje sus problemas personales afuera del trabajo¨.

Este pedido moralizante y normativo implica que el modelo de formación en las normales realice un cruce metodológico y conductual entre formas de tecnología educativa y sociedades del conocimiento.

La definición de tecnología educativa en el contexto de las sociedades del conocimiento se refiere a que en las normales y en la formación de maestros hay un rol repetitivo, en el sentido de que las Facultades y las Normales se centran en líneas fijas de las ciencias de la educación para definir el campo formativo y el saber pedagógico y didáctico, esto significa, que se diseña el conocimiento del maestro y sus prácticas por medio de comportamientos prefigurados y prácticas lineales con comportamientos concretos y repetidos.

Este modelo de formación de maestros se define, precisamente en la capacidad para dar clases en forma de ¨laboratorio didáctico¨ y cuenta con un sustento teórico centrado en la psicología de la educación que es de una concepción evolutiva y del desarrollo; según las edades de los niños se definen problemas de aprendizaje, instrumentos didácticos de orden conductual; los fundamentos de la educación se centran en los agentes educativos; la administración educativa representa formas de circulación entre el poder de la norma y el maestro es valorado por instrumentos como el parcelador y las hojas de seguimiento de los estudiantes. Esa relación de poder institucional describe la producción de verdad que el profesor transmite sobre los estudiantes y la tarea escolar.

En concreto la relación entre tecnología educativa y sociedad del conocimiento define la manera de dar las clases donde se contabiliza el dominio de grupo (tiempo, contenido y voz), la capacidad de motivación, el uso del refuerzo escolar y el plano actitudinal del maestro.

Todas estas prácticas utiliza medios y ayudas educativas. El hecho de que el saber del maestro este determinado por el ¨deber ser¨, significa precisamente que el rol que realiza el maestro no se centra en el maestro como tal, sino en el orden de conducta y actitud que se genera gracias a la manera de enseñar del maestro.

En nuestro trabajo siguiendo las preguntas a realizar a los actores de distintos periodos y de prácticas tanto académicas, disciplinarias y de servicios en la normal, queremos analizar las diferencias existentes entre sociedades de disciplina y las sociedades del conocimiento, mediados por el modelo de sujeto que se plantean entre posibles sujetos autónomos y maestros con un rol disciplinado y normativo por su dependencia con la tecnología educativa y de los temores que el contexto laboral y disciplinario han creado en los maestros.

En la década de los setentas se elabora el debate entre lo que es políticamente correcto y lo económicamente útil, porque es en este periodo que se pone en ejercicio el estatuto de profesionalización docente que genero movimientos de resistencia tangibles como fue el llamado ¨Movimiento Pedagógico¨. Paralelamente entre la década del setenta e inicios del ochenta existen dos modelos de comportamiento de los maestros en las instituciones: El ¨deber ser¨ de las ciencias de la educación y la resistencia de los maestros organizados en el ¨Movimiento Pedagógico¨, cuyo entrecruce plantean un contexto de prácticas diferentes con expresiones de sujeto y de sociedad distintas en cuanto a lo educativo y pedagógico se refiere. Las sociedades disciplinarias proponen un modelo de sujeto, de maestro y de institución, pero se genera el debate sobre la capacidad de existencia de la voluntad como factor de comportamiento del maestro, planteando una diferencia entre el modelo estatal de práctica docente y el modelo de los maestros. Esto significa que se da la diferencia entre lo normativo del modelo estatal, y lo cultural de las prácticas de los maestros que pretenden niveles de identidad que ampliarán la referencia cultural del maestro. Este debate llevó a una diferencia entre relaciones de saber-poder.

Un factor de contradicción del mismo debate, especialmente en las normales, es la sobre-dimensión del aspecto moral del maestro producto de la idealización entre ciencia-saber-religión, que se manifiesta desde el orden moral de la formación del maestro, diferente a si se realiza desde un orden científico social de las disciplinas, saber y del conocimiento.

Políticas públicas, saber pedagógico y prácticas pedagógicas (I)

24 octubre 2013

Escuela Normal Superior Farallones de Cali. 1975 – 2005.
Equipo Investigador: María Del Carmen / Anacona B. / Javier Fayad / Isabel Cristina Granada / Olimpia Grubert / Claribel Gutierrez / María Inés Medina /
Miryam Núñez / Carlos Posso / William Rodríguez S.
Publicada en serie Documento del Ministerio de Educación Nacional. República de Colombia. Revolución educativa. Colombia aprende. Primera Edición, 2007 Investigación de los Saberes Pedagógicos. Martha Elena Baracaldo Quintero. Coordinadora.
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Presentación
La investigación “Políticas Públicas, Educación y Saber Pedagógico en la Escuela Normal Superior Farallones de Cali. 1975-2005”, tiene como pregunta que lo orienta ¿Cómo han sido asumidas, desde el saber y las prácticas pedagógicas, las políticas públicas con respecto a la formación de docentes en el período comprendido entre 1975 y 2005, en la Escuela Normal Superior Farallones de Cali?, y como propósito, identificar la incidencia y apropiación de las políticas nacionales en el saber y en las prácticas pedagógicas con relación a la formación de docentes en la Institución. De la pregunta central se desglosan otras como: ¿Cuáles son las políticas públicas en la formación de docentes?, en los últimos 30 años ¿cómo se han expresado esas políticas?, ¿Qué es lo concreto de esas políticas en la Normal? Y de esas políticas públicas asumidas, ¿cuáles se refieren al saber pedagógico y a las prácticas pedagógicas?

La investigación se desarrolla sobre la búsqueda metodológica de lo que se ha llamado, desde la influencia de la epistemología contemporánea francesa, la arqueología y la genealogía, propuesta especialmente por autores como Michel Foucault, Gilles Deleuze y Felix Guattari, y que para nuestro trabajo lo referenciamos por medio del texto del profesor Jaime Antonio Fayad Herrera “Del caos al pensamiento: Epistemología Arqueológica”. De esta forma, proponemos la construcción e interpretación de un esquema metodológico que nos permita relacionar el modelo de análisis arbóreo con el modelo de interpretación rizomático del proceso de organización de preguntas y formas, de tal manera que desde una base conceptual se vaya reconstruyendo la historia de los maestros paralelo a la historia de la política pública de formación de docentes, creando un encuentro entre leyes, conceptos, concepciones, vivencias y la capacidad de abrir con las palabras, a nuevas situaciones de investigación, construcción de conceptos, categorías analíticas y praxis investigativa .

En el desarrollo de la investigación se abordan diferentes conceptos paralelamente, sin perder el propósito de construcción conceptual a medida que se avanza en el abordaje de las preguntas y al mismo tiempo, se interviene en los procesos institucionales. Es así que trabajamos con las nociones de concepto, dispositivo pedagógico, política pública, tecnología educativa, saber pedagógico y práctica pedagógica.

El campo de relaciones establecidas entre estos conceptos nos permite organizar el proceso entre campos teóricos y campos prácticos, que giran alrededor de cuatro líneas: política pública; resistencias del maestro; saber pedagógico y prácticas didácticas y curriculares. Estos son conceptos en construcción que se reconceptualizan, resignifican y se apropian de una manera singular en el acto pedagógico cotidiano de los docentes, constituyendo así, prácticas de institucionalización y subjetivación que se evidencian en la realidad institucional.

Esta forma de trabajar con diferentes entradas es una metodología que nos plantea la construcción de un modelo de análisis arbóreo y un modelo de interpretación rizomática. En el marco de esta construcción, hablamos de Dispositivos teóricos, entendiéndolos como estrategias teóricas, que siguiendo a Gilles Deleuze, se refieren a una política, una disposición, una imagen de pensamiento que va más allá de una teoría .

Por otro lado, se reconoce un contexto y un devenir histórico para la educación en Colombia; contexto que está inmerso en las realidades de la sociedad occidental de la segunda mitad del siglo XX, atravesado fundamentalmente, por la segunda guerra mundial y marcado por las tendencias desarrollistas tayloristas, de origen conductual y tecnologizante.

De igual modo, las corrientes de pensamiento filosófico, social y pedagógico del período 1975-2005, alrededor de la cognición, la globalización, los Derechos Humanos, las pedagogías críticas, entre otras, generaron en Colombia una serie de procesos educativos que afectaron la promulgación de la Ley General de Educación 115 de 1994, muy particularmente su articulado acerca de la reestructuración de las escuelas normales y sus correspondientes Decretos Reglamentarios, que buscan devolverle el lugar de productoras de conocimiento sobre la pedagogía de la niñez y la infancia en nuestro país.

El viaje…una manera de abrir nuevos caminos
La metodología, en términos del trayecto, de los caminos recorridos y/o abiertos es uno de los elementos centrales de esta investigación, en tanto que se asume la creatividad, rigurosidad, posibilidad de encuentro de grupo, y de éste con la tradición conceptual y con la historia de las Normales en Colombia realizada por la academia. El recorrido entonces, permitió abordar la arqueología y la genealogía gracias a la referencia metodológica utilizada desde el trabajo del profesor Fayad Herrera. Desde ese texto, se propusieron diferentes pasos y procesos para concretar las indagaciones y recolección de información. Se planteó llegar a un esquema metodológico arbóreo y una interpretación rizomática del proceso de organización de inquietudes, preguntas y formas, de tal manera que desde una base conceptual pudiéramos ir reconstruyendo la historia de los maestros en paralelo con la historia de la política pública de formación de docentes. Esto significa que nuestra manera de andar es en forma horizontal, disponiendo aperturas, ramificaciones, que al plantear nuevos sentidos se nos convierte en lo rizomático. Se trata de crear un encuentro entre leyes, conceptos, concepciones, vivencias y la capacidad de abrir discursivamente a nuevas situaciones de la investigación. Es así como esta investigación se convirtió para el equipo que la realizó, en un proceso de formación, indagación y construcción de conceptos, de categorías analíticas y de praxis investigativa que afectó el proceso formativo individual y la construcción del grupo de investigación.

El método arqueológico que aquí se utiliza consiste en levantar capas, mirar, interpretar y construir relaciones en un plano horizontal, ubicando concentraciones y nodos de relaciones. Capa tras capa se va construyendo una historia conceptual o de vida, ubicándose en el espacio-tiempo de forma particular; teniendo claro que al final de la última capa no habrá nada; esto es, después de la última capa no está la verdad; todo lo contrario, se trata de, una vez realizado el trabajo de construcción de los mapas horizontales, leer e interpretar los mapas a modo de finas capas que se sobreponen una sobre otra para encontrar la complejidad, la densidad conceptual o de vida cotidiana. Pero esta densidad de relaciones se construye a la manera de una araña tejiendo su red, de múltiples cruces, de múltiples relaciones, entendiendo que no hay una sola manera de relacionar los mapas; más bien, se trata de decidir sobre cuáles de los múltiples centros nodales, en cada mapa horizontal, se enfatiza y construyen relaciones de diversa dirección y de sentido con los otros nodos de los mapas subsiguientes; de modo tal que, al final del ejercicio cartográfico y arqueológico, se evidencie una figura tridimensional conformada por múltiples relaciones. Figura densa y compleja que da cuenta de una historia particular: la que construye el arqueólogo investigador. En síntesis, es un ejercicio de rigurosidad metodológica pero que está atravesado y determinado por las decisiones que toma el investigador (Fayad, 2001).

Lo genealógico se refiere a la manera como en cada capa, en cada nodo, se interpreta, no la referencia de aquello que surgió entre capas. Se trata de cierta indeterminación que surge de lo determinado, que nos lleva a hacer nuevas preguntas y nuevas indagaciones, gracias al sentido que los investigadores le dan a la nueva situación. Lo genealógico nos remite al orden discursivo, a las prácticas discursivas a medida que configuramos los problemas que se nos presentan.

La delimitación de la investigación se asume a partir de los documentos referenciados en el proyecto: primero, los documentos, segundo sus contenidos, que son límites conceptuales, de período y de organización de la propuesta de mapeo trabajada en esta investigación. Se trata de ir más allá de la delimitación de fechas, períodos y políticas, sin negarlas, logrando una metodología que incluye el interés y el proceso a medida que se organiza el nivel de problematización. Por eso los procesos y productos asumen momentos, trayectos y recorridos que están en lo que acontece, en el azar, en la predicción o en el acuerdo que permite tomar un sector del rizoma o del árbol y centrarnos en un objeto-sujeto que interroga lo que se está haciendo.

El límite de la lectura, la interpretación, el mapeo y las preguntas se realizó a partir de los textos siguientes:

1. El Saber Pedagógico y La Didáctica de Alberto Martínez Boom.
2. El Campo Intelectual de La Educación de Mario Díaz.
3. Las Fronteras de la Escuela. Articulaciones entre Conocimiento Escolar y Conocimiento Extraescolar de Antanas Mockus y otros.
4. Características Curriculares de Programas de Educación Primara en Colombia de Julia Mora.
5. Los Maestros Colombianos. Los Maestros Normalistas de Rodrigo Parra Sandoval.
6. Revista Currículo. Universidad Simón Bolívar. Venezuela.
7. Revista Tecnología Educativa. Crealc – UNESCO. Chile.
8. Boletín del Proyecto Principal de América Latina y el Caribe. OEA – CAB
El análisis de los anteriores textos, los períodos asumidos (1975-1984; 1985-1994; 1995-2005) y las experiencias realizadas con la normatividad (Decreto 80 de 1976; Renovación Curricular de 1984; Ley 115 y Decreto 3012 de 1997), nos permitieron abordar niveles de análisis e interpretación de la legislación y que son realmente la razón que nos lleva a proponer la organización de unos periodos:

• El primero: parte de la década de los 70’s. Para éste analizamos e interpretamos las revistas de las políticas educativas internacionales: Revista Currículo; Revista Tecnología Educativa y Proyecto Principal, centrando la mirada en las leyes que dieron origen a la educación media vocacional: Decreto 80 de 1976.
• El segundo momento corresponde a la década de los 80’s, retomando los textos de Julia Mora y Rodrigo Parra Sandoval, los cruzamos con el proceso de tránsito del Decreto 1419 de 1978 hasta consolidar el modelo de la Renovación Curricular de 1984.
• El tercer período va desde la década de los 90’s hasta hoy, siguiendo los textos del Grupo Federicci, Antanas Mockus, Mario Díaz y Alberto Martínez Boom, para analizar el contexto de la Ley 115 de 1994 o Ley General de Educación y los Decretos referidos a la Reestructuración de las Escuelas Normales.

Por medio de esta periodización, y con base en los autores y textos propuestos, definimos los aspectos de orden arqueológico y genealógico de la investigación.

Al tener un sustrato epistémico, temporal y problematizador desde donde hablar, se pasó a la realización de los “mapeos” y a la construcción del modelo arbóreo. Este proceso nos llevó a establecer unos entrecruzamientos entre lecturas, diálogos, debates y preguntas que fueron luego llevados a un mapa de relaciones, conceptos, afirmaciones e indagaciones. Luego, estas lecturas fueron expuestas, a partir de los apuntes y las memorias de cada uno, para realizar un nuevo “mapeo” que nos llevara a debatir y relacionar nuevas redes arbóreas. Posteriormente se escribieron textos que retoman la descripción de estos mapas; pasando del dibujo a la escritura (las narrativas). Al final, se construyeron las preguntas sobre las que se realizaran las entrevistas. Estos pasos son un primer nivel de la producción de sentido que retoma la construcción arbórea, y que poco a poco le van dando forma al plano rizomático.

Posteriormente, con las transcripciones de las entrevistas, se realizó un segundo ejercicio de mapeo, donde las respuestas, los datos y la información recogida se dibujó, discutió e interpretó, dando como resultado unas nuevas narrativas. A partir de este ejercicio de mapeo, se inició la lectura intensiva que permitió determinar los nodos, cruces y traslapos entre las diversas capas (mapas) levantadas/escritas durante la investigación. Este proceso produjo los sentidos de tipo rizomático que eran el lugar al que queríamos llegar. A partir de aquí, nos plantearon como resultado ocho temáticas que fueron discutidas y debatidas para construir la categoría conceptual que permitiera un análisis de las mismas: Procesos de subjetivación / Procesos de Institucionalización.

Los rincones, una forma de organizar el aula.

17 octubre 2013

María Antonia Pujol Maura,
Departament de Didàctica i Organització Educativa,
Universitat de Barcelona.

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Es evidente que en estos momentos existe una gran proliferación de rincones de actividad, pero no siempre debajo de esta palabra existe unanimidad de criterios, ni igualdad de formas en el momento de aplicar dicha metodología. Creo que es necesario que cada docente reflexione sobre cuál debe ser la forma idónea para elegir una metodología, y qué es lo que hay que tener en cuenta en el momento de la organización del aula, para garantizar de manera fructífera las diferentes opciones metodológicas.

Podemos agrupar los rincones y clasificarlos en: rincones de juego y rincones de trabajo por un lado, y rincones individuales y rincones colectivos o talleres por otro. Pese a la diversidad de criterios existentes, aquí intentaré aclarar cuál es mi punto de vista acerca de cada uno de ellos.

Los rincones son espacios delimitados y concretos, situados en las propias clases, donde los niños y niñas trabajarán simultáneamente. Como se desprende de la clasificación anterior, la actividad puede desarrollarse de forma individual o colectiva (según el agrupamiento que se decida), y su contenido puede diferenciarse en rincones de trabajo o en rincones de juego (según la naturaleza de la actividad). La propuesta de trabajo por rincones responde a la necesidad de establecer estrategias organizativas que den respuesta a los distintos intereses de los niños y niñas, y que, a la vez, respeten los diferentes ritmos de aprendizaje.

Hay que tener en cuenta que, para garantizar la asunción de los diferentes contenidos curriculares, es preciso ofrecer la posibilidad de trabajar de forma individual y de forma colectiva, ya que cada una de estas formas ofrece diferentes posibilidades de dar respuestas distintas, que sean complementarias en el proceso de aprendizaje significativo y funcional, a las diversas situaciones educativas. La organización de una parte de la actividad puede llevarse a cabo trabajando en los rincones.

Quizá alguien no esté de acuerdo en la diferencia que se establece entre los rincones de trabajo y los rincones de juego, ya que es cierto que la actividad lúdica es tan necesaria como la actividad laboral; pero también es evidente que no es lo mismo, y que cada una de las diferentes actividades ocupa un espacio curricular concreto. Tampoco es lo mismo la actividad colectiva que la actividad individual, y también creemos que las dos son necesarias para un aprendizaje global, y no por ello, las realizaremos de forma simultánea. Podríamos poner el ejemplo de la necesidad de dormir y de comer que tiene todo ser humano. Cada una de estas actividades tiene un momento concreto y nunca se realizan simultáneamente. Por ese mismo motivo, intentaremos diferenciar cuál es el momento oportuno para realizar actividades en los rincones de trabajo, y cuándo es mejor realizarlas en los rincones de juego, para potenciar que los niños y las niñas sean partícipes activos y autónomos en la construcción de sus propios aprendizajes. Vamos a examinar estas diferencias:

1. Los rincones de trabajo son, pues, una propuesta metodológica que ayuda a alternar el trabajo individual organizado con el trabajo individual libre. Los materiales y las propuestas de trabajo que en ellos encontrará el niño hacen posible una interacción entre él y su entorno, y eso hará que su experiencia se fundamente en el bagaje que el niño y la niña posean, para así ir descubriendo nuevos aspectos y ampliar sus conocimientos de forma significativa. El trabajo sensorial, la lógica matemática, el proceso individual de la lectura, la observación y experimentación, las técnicas de expresión plástica, etc., que el docente cuidadosamente prepara, ordena y selecciona, hacen que los niños y niñas puedan ir progresando y realizando aprendizajes significativos dentro de la función cognitiva. No se ha de olvidar que hay otros aspectos tan importantes como aquellos a los que acabamos de referirnos, y que son las capacidades que han de adquirir los niños y niñas para poder programar, organizar y realizar su propia actividad de forma correcta y autónoma.

2. Y por qué creemos que los rincones de juego deben tener un protagonismo diferente? Porque la actividad lúdica es la forma genuina de expresión y comunicación que inicia al niño y a la niña en su contacto con el mundo que le rodea. Por ese motivo, los rincones de juego no se deben olvidar ni menos despreciar, pero no por ello han de mezclarse y simultanearse con las otras formas de organizar la actividad individual. El rincón de juego no puede ocupar un espacio de premio: “Cuando termines la ficha irás a jugar”; o bien como una actividad de relleno: “Los que terminen pronto el trabajo podrán ir al rincón de juego”; o simplemente suplir la falta de preparación de un espacio de tiempo: “Como no sé que hacer, y no tengo nada preparado, podéis ir a jugar”. El juego tiene un valor intrínseco y, por tanto, no podemos menospreciar su valor educativo, ya que los niños y niñas necesitan compartir espacios, juguetes, poder ponerse de acuerdo unos con otros, establecer reglas, compartir gustos e ilusiones, acordar formas de comportamiento, de convivencia, de juego. Es importante ofrecer la posibilidad de que puedan revivir lúdicamente unas situaciones cotidianas, y de poder experimentar con su propia actividad los diferentes roles que hay a su alrededor. El juego grupal les ofrece la posibilidad de estimular su actividad compartida aprendiendo mediante el descubrimiento de sus compañeros. Así mismo, hemos visto que hay otros dos tipos de rincones: los individuales y los colectivos.

1. Al hablar de los rincones colectivos, lo hacemos desde la perspectiva de una organización grupal, en forma de talleres, ya que la definición propia de un taller es la que abarca un pequeño grupo del alumnado con características comunes, y que responden a una decisión previa (los que agrupan a los que son de la misma edad, o tienen un mismo interés, o son de diferentes ciclos, o se agrupan según los conocimientos adquiridos anteriormente, o los que quieren trabajar en una misma .rea, etc.). Los rincones colectivos o talleres ayudan a compartir experiencias, a ampliar conocimientos, y a aprender a realizar actividades de forma socializada. Es una forma de aprender a respetar a los demás y a valorar diferentes formas de hacer. Aprenden a ofrecer y a demandar; a ayudar y a pedir ayuda; a ceder y a aceptar opiniones ajenas; a ser corresponsables de los materiales, utensilios y espacios que se utilizan en los rincones colectivos o talleres. Les permiten también potenciar el trabajo en equipos, y, a la vez, iniciarlos en el descubrimiento del grupo. Esta forma de organizarse les ayuda a descubrir cuál es el valor que tiene saber escuchar, ponerse de acuerdo, aceptar las propuestas de otras personas, compartir espacios, materiales, ideas, proyectos, etc.

2. En cambio, los rincones individuales son aquellos que ofrecen la posibilidad al niño o niña de encontrarse solo delante de unos espacios, con unos materiales y unas tareas a modo de propuestas; y el mismo niño o niña debe organizar y planificar la actividad que va a realizar, sin la ayuda inmediata del docente. Las informaciones y las pautas de trabajo debe recibirlas en otro momento de la jornada escolar, y, sobre todo, estas informaciones las recibe cuando se realizan las actividades colectivas dirigidas y pautadas por el docente. La actividad individual en este tipo de rincones le ha de permitir afianzar los ejercicios y aprendizajes que de forma colectiva ha realizado con todo el grupo-clase. Los rincones individuales de trabajo respetan los ritmos individuales de cada uno de los niños y niñas, y, por ese motivo, actúan como elemento motivador y potenciador de la actividad creativa. Cuando están solos, son capaces de concentrarse mejor, organizar y planificar su propia actividad, y, a la vez, esta actividad queda reforzada y estimulada por el hecho de que la decisión del trabajo depende exclusivamente de .l y de sus propios intereses, coincidiendo en satisfacer su curiosidad y sus ansias manipulativas. Es evidente que esto redunda no sólo en el aprendizaje de unas técnicas, sino que posibilita la educación integral y la instrucción, a partir de la adquisición de las capacidades que durante su estancia en el centro educativo debe adquirir.

Cuando el niño o la niña es capaz de crear e ir más allá de aquello que el maestro o maestra le ha propuesto, habremos conseguido lo que se pretendía con la actividad de los rincones: ayudarlo a participar en su autoformación y en la aventura constante del ser humano, capaz de participar como miembro activo dentro de la sociedad, ya que debemos ofrecer la posibilidad a nuestro alumnado de realizar y aplicar los conocimientos adquiridos tanto de forma colectiva y con la ayuda del docente, como de aplicar las técnicas adquiridas de forma individualizada, facilitando as. la capacidad de que sus aprendizajes sean verdaderamente funcionales.

Proponemos una pequeña lista a modo de ejemplo de los diferentes rincones que podemos organizar en el aula, pero siempre deben responder a los objetivos que se quieran conseguir, ya que un mismo rincón puede ser organizado tanto de forma individual como de forma colectiva. Por ejemplo, el rincón individual de matemáticas puede servir para potenciar la capacidad de resolver situaciones de forma individual, y que sea el propio niño o niña quien deba encontrar las posibles soluciones. De esa forma, aprende a dar respuestas concretas y personales, mientras que si este mismo problema lo encuentra en un rincón o taller colectivo, el objetivo no puede ser individual, ya que el peso de la discusión grupal y las informaciones que entre todos los miembros del grupo aporten tendrán una gran importancia, y le ayudarán a encontrar la respuesta adecuada. Las dos opciones son correctas; sólo es necesario explicitar cuál es el objetivo que se pretende conseguir y no errar en el camino.

Posibles rincones de trabajo individuales y/o colectivos pueden ser: el rincón de actividad lógica, el de topología, el de lectura, el de análisis de las palabras, el de pintura, el de biblioteca, el de laboratorio, el de tejido, el de modelaje, el de enhebrar, el de música, el de laboratorio experimental, el de composición, etc.

PROFESORES PARA LA IGUALDAD EDUCACIONAL EN AMÉRICA LATINA Calidad y nadie de menos (II)

30 septiembre 2013

Guiomar Namo de Mello // Brasileña. Directora Ejecutiva Fundación Victor Civita, miembro / Consejo Nacional de Educación, Brasil.

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Algunas conclusiones

Al término del levantamiento que se menciona se comprueba que el conocimiento respecto de la importancia que tiene la escuela, y en ella los profesores, en el aprendizaje de los alumnos y en su futuro educacional, no sólo ha avanzado en sus demostraciones empíricas. Fue elaborado más bien teóricamente por estudiosos europeos y norteamericanos que se dedicaron durante casi tres décadas a responder al pesimismo de la mitad del siglo pasado.

Si no se retomó el optimismo pedagógico ingenuo, predominante en el paso del siglo XIX al XX, con Claparède, Dewey, Montessori, entre otros, el pensamiento y la investigación educacionales tampoco sucumbieron a la desilusión reinante tras las constataciones precipitadas de que la escuela y el profesor en nada influyen ante el origen social de los alumnos. Hoy es posible recomendar medidas para que las escuelas sean más eficaces. Se sabe también que el profesor marca una enorme diferencia, principalmente para los alumnos de bajos ingresos y/o de minorías étnicas. Asimismo, disponemos de perfiles de las competencias que los profesores eficaces tienen o necesitan desarrollar. Es un avance considerable.

A pesar de que la mayoría de los estudios mencionados no haya sido realizada en países de Latinoamérica, es innegable que las conclusiones están en general bien sintonizadas con el pensamiento de la región, deudor de la tradición pedagógica piagetiana y del rigor empírico de la escuela norteamericana de investigación. En suma, hay suficiente conocimiento disponible para la toma de decisiones y para poner en marcha políticas relativas a los profesores en los países latinoamericanos.

HACIA DÓNDE tenemos que llegar

Si el conocimiento sobre la importancia de la escuela y del profesor es válido y el desafío es eliminar o atenuar la desigualdad educacional, se trata de indagar qué es necesario para que los países latinoamericanos pongan en marcha políticas y formas de gestión institucional de los recursos docentes que canalicen los mejores profesores hacia las escuelas y alumnos en situación de riesgo.

Una decisión política y gestión técnica

Las decisiones relativas a la profesión de profesor casi siempre implican conflictos. Ello no es una fatalidad latinoamericana; ocurre en Estados Unidos y en varios otros países. Las decisiones por tomar en esta materia presentan una “fuerte carga política e ideológica, fuertes impactos financieros, poco consenso técnico y siempre provocan sensaciones de amenaza”

.Lo más importantes es crear una cultura de evaluación del desempeño docente

La historia reciente de determinados países de la región muestra que difícilmente habrá una iniciativa, por más cuidadosa que sea, relativa a la formación, carrera, reclutamiento y contratación de profesores, que no provoque temor, inseguridad, desconfianza, malentendidos y resistencia de por lo menos un grupo o sector de la educación.

Esa es la magnitud del problema. Para enfrentarlo es necesario un motivo que valga la pena. Con certeza, la superación de las desigualdades educacionales es uno de ellos. ¿Este propósito será suficiente para movilizar a la clase política, formadores de opinión, tomadores de decisiones y a los propios profesores? Esta es una pregunta que sólo el análisis de las fuerzas presentes en cada país puede responder. Independientemente de la respuesta, lo que se puede afirmar es que sin la decisión política no va a funcionar ninguna otra condición.

Como estímulo es interesante conocer algunas iniciativas que están en marcha en Estados Unidos, como la National Partnership for Teaching in At-Risk Schools, cuyo president es el gobernador del estado de Virginia. Lanzada en febrero de 2005 15, con el propósito y la misión de:

“… enfrentar y empezar a solucionar el problema de la inadecuación de los equipos docentes de escuelas en situación de riesgo, mediante la clara identificación de los problemas y prescripción de las soluciones correspondientes; mediante el examen cuidadoso y sistematización de la investigación existente; y mediante el desarrollo de soluciones de políticas, recursos y estrategias. La National Partnership servirá como el recurso por excelencia de la nación para el fortalecimiento de la calidad de la enseñanza en las escuelas en situación de riesgo” .

En los últimos años han surgido también organizaciones no gubernamentales dedicadas al reclutamiento y capacitación de profesores específicamente para enseñar en escuelas y sectores de riesgo. Una de ellas afirma estar

“… construyendo el movimiento para eliminar la desigualdad educacional en este país. Desde 1990, más de 12.000 individuos excepcionalmente dotados se unieron a Teach of America y asumieron el compromiso de enseñar durante dos años en comunidades rurales y urbanas de bajos ingresos. A partir de esa experiencia muchos de ellos se transformaron en los líderes del esfuerzo para ampliar la oportunidad de educación de calidad para todos los niños” 17.

Estándares y sistemas nacionales de medidas de aprendizaje

A pesar de sus limitaciones, la objetividad de dichas medidas es la única base defendible para informar y negociar con profesores, directores, padres y grupos de interés de la sociedad. Y principalmente es la base de datos indispensable para llevar a cabo la evaluación del trabajo docente.

Metodologías para verificar el valor agregado que el efecto profesor produce en el aprendizaje del alumno, ajustes según las condiciones familiares y socioculturales de los alumnos y uso de largas series históricas de medidas son elementos esenciales para el entendimiento y el consenso en torno a la eficacia del profesor .

Revisión del sistema de formación inicial

En la mayoría de los países latinoamericanos, la formación de profesores se sitúa en la enseñanza de nivel superior. Es fundamental tener claridad respecto del papel del Estado en esta materia. Sin dicha claridad será difícil alinear la política de gestión de los recursos docentes con la política de superación de la desigualdad educacional. En gran parte de los contextos nacionales, los profesores se preparan en la enseñanza superior pública o privada y son absorbidos por el sistema de educación escolar básica, mantenido por el estado nacional, provincial o local. Le corresponde al Estado, por lo tanto, un rol regulador no impositivo.

Es necesario que existan directrices que orienten la organización curricular e institucional de los cursos de formación de nivel superior. Los contenidos y metodologías de dichos cursos tendrán que incorporar las necesidades específicas de formación para enseñar en sectores de pobreza y en escuelas
de riesgo. En realidad, uno de los objetivos sería el de formar un profesor resiliente . El perfil trazado en los estudios mencionados en este artículo puede ser un punto de partida para el establecimiento de directrices nacionales .Éstas, a su vez, deben mantener la coherencia con los estándares de evaluación del aprendizaje de los alumnos de la enseñanza básica.

Le corresponde al Estado y a los responsables de las políticas educacionales la responsabilidad de intervenir en:

a) las grandes metas de la educación, como es el caso de la superación de las desigualdades educacionales;
b) la observancia de directrices nacionales para la formación de profesores, y
c) la organización de cursos en las instituciones de formación superior.

Dichas directrices pueden provenir de entidades colegiadas u otras instancias de acreditación y certificación en las cuales estén representados los diversos segmentos interesados. Tales instancias pueden funcionar para acreditar cursos y certificar competencias. Todo ello estrechamente vinculado a los estándares de aprendizaje para los alumnos de la enseñanza básica.

En varios países europeos y en Norteamérica ya operan modelos de ese tipo. En el continente latinoamericano ya existe también cierta modalidad, por lo menos, de acreditación de cursos. Ciertamente, en países federativos como es el caso de Brasil, Argentina y México, el proceso demanda espacios para establecer consensos y acuerdos sobre políticas. En general, la acreditación tiene un valor nacional, pero los cargos y funciones docentes son administrados por las instancias provinciales o locales.

Sería de gran interés para la toma de decisiones de políticas y de formas de gestión de los recursos docentes un análisis del funcionamiento de aquellos mecanismos en distintos contextos nacionales, especialmente en Latinoamérica.

Para terminar este punto vale la pena hacer un llamado de alerta sobre el riesgo de que la acreditación y la certificación de competencias docentes se transformen en rehenes de concepciones pedagógicas conflictivas o de intereses corporativos. La verdad es que debería ser exactamente lo opuesto. La certificación sería un instrumento para reclutar y capacitar a profesionales de alto nivel de otras áreas para enseñar en escuelas de riesgo, tal como la ya mencionada experiencia de Teach for América.

En Estados Unidos, donde la certificación nacional y por estados ya existe hace prácticamente dos décadas, se está replicando en ellas la disputa entre instituciones de educación (facultades de educación o cursos de pedagogía) e instituciones de formación de especialistas (institutos de las distintas ciencias, escuelas de letras y de lingüística) 21.

Esta disputa, antigua conocida de los estudiosos de la educación, produce, en el ámbito de la formación del profesor, una dicotomía –reproducida posteriormente en el ámbito laboral– entre el dominio del objeto de conocimiento (contenido) y el dominio del objeto de enseñanza (qué y cómo debe ser enseñado).

Educación continua para el éxito en situaciones de riesgo

Cada vez más entendida como un proceso continuo, que se da de preferencia en el “piso de la sala de clases”, por medio de la observación, monitoreo, pautas, apoyo y asesoría técnica, la educación continua es el núcleo noble de la gestión de recursos docentes.

Ya se ha escrito suficiente literatura sobre la educación continua. En el ámbito de los estudios de eficacia de la escuela, como ya se ha señalado, la constatación más frecuente es la de que tanto más eficaz es la escuela mientras mayor es el control que tiene del programa de capacitación de su equipo. Si analizamos la educación continua desde la perspectiva de la superación de la desigualdad educacional, cabe recordar que mientras más adverso sea el trabajo del profesor, tanto más él va a necesitar apoyo y asesoría técnica.

Un programa serio de superación de las desigualdades tal vez debiera tener una gestión de profesores específica. En su agenda estaría la experiencia de establecer períodos para que equipos de excelentes profesores actúen en escuelas pobres con muchos problemas de aprendizaje. En la medida en que dichas escuelas se vayan fortaleciendo, los más antiguos capacitarían a sus sustitutos hasta el momento en que sean transferidos a nuevas escuelas problemáticas.

Latinoamérica usa poco la experiencia de sus mejores profesores. Aquellos que sobreviven con gran éxito en situaciones muy difíciles tendrían que ser modelos y “coachers” de sus colegas. Compartir experiencia es una de las mejores formas de educación en el trabajo que existen.

Trabajar con escuelas y alumnos de riesgo no es un trabajo fácil. El equipo escolar está sometido continuamente a presiones y estrés. La educación continua de aquellos profesores debiera prever no sólo los temas técnicos profesionales, sino también los temas personales. Grupos de discusión, socioterapias, reuniones de orientación y otras formas de fortalecimiento de la autoimagen debieran constar entre los recursos de los gestores de recursos docentes para la superación de las desigualdades en la educación. Tal vez una característica indispensable de un profesor de alumnos que están en situaciones de riesgo sea encontrar salidas a situaciones adversas. Es decir, resiliencia. Y ello puede ser aprendido en un programa serio de educación continua .

Reclutamiento, contratación e incentivos

Superar la desigualdad educacional tiene que ser un imperativo nacional para algunos países latinoamericanos, entre los cuales se sitúa por ejemplo Brasil. Este imperativo debería dirigir las políticas de reclutamiento, contratación e incentivos. El tema es tan sensible a la correlación de fuerzas políticas, que difícilmente las experiencias de otros países pueden ser más útiles que indicaciones generales o inspiraciones remotas.

Considerando esta precaución, vale la pena citar el informe del IIEP de UNESCO/París, sobre la contratación de profesores en tres países: Camboya, India y Nicaragua . El estudio llegó a algunas conclusiones que son sugerentes:

 cuando hay rendición de cuentas y la comunidad local está involucrada en la contratación de profesores, la satisfacción de todos es mayor, se observa la disminución de las faltas de los profesores y de los alumnos, se reduce el ausentismo y mejora el rendimiento académico;
 la existencia de incentivos adecuados para el trabajo docente exitoso crea un clima favorable al desarrollo profesional y ello no depende de que el profesor sea efectivo o contratado 24;
 uno de los incentivos más importantes son las oportunidades de crecer en la carrera profesional y debe ofrecerse también a los profesores contratados.

Conclusiones como éstas refuerzan algunas ideas que ya están siendo puestas en práctica en el ámbito de la reforma educacional de algunos países, entre las cuales:

 el tiempo de servicio es el peor incentivo que se puede usar en cualquier carrera y en la docencia ha sido desastroso;
 cualquier política que pretenda asignar recursos financieros y humanos a las escuelas de riesgo, además de un proceso transparente de evaluación del profesor, debe tener poder para contratar y administrar incentivos, incluso salariales, que faciliten una rendición de cuentas confiable;
 el desarrollo profesional depende menos de la estabilidad en el cargo y mucho más de la oportunidad de aprender, enfrentar nuevos desafíos, desplazarse hacia contextos más estimulantes;
 ya tuvimos tiempo para dimensionar la resistencia, especialmente de los sindicatos de profesores; ha llegado el momento de enfrentarla y, si es necesario, pagar el precio político para lograr colocar a buenos profesores en las salas de clases de alumnos más pobres, un costo que vale la pena pagar.
 es posible, como se ha observado en otros países, que frente a una decisión política serena pero firme, los sindicatos encuentren en la cruzada por la igualdad educacional una oportunidad para cambiar su imagen y hacer sus estrategias más contemporáneas 25.

Una decisión política responsable y una gestión técnica competente pueden hacer de la escuela básica latinoamericana una escuela donde todos aprendan.

Literalmente todos. Nadie de menos 26.

Colocar a buenos profesores en las salas de clases de alumnos más pobres,
un costo que vale la pena pagar

BIBLIOGRAFÍA
AGUERRONDO, Inés (2004). “Los desafíos de la política educacional relativos a las reformas de la formación docente”. En Ofício de profesor na América Latina e Caribe. São Paulo, Fundación Víctor Civita.
ALVARIÑO, Celia; ARZOLA, S.; BRUNNER, J.J.; RECART, M.O.; VIZCARRA, R. (2000). “Gestión escolar: Un estado del arte de la literatura”. Revista Paideia, 29, pp. 15-43.
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VAILLANT, Denise (2004). Construcción de la profesión docente en América Latina. Tendencias, temas y debates. Santiago, PREAL.

USOS DE IMÁGENES DIGITALES EN EL AULA

15 marzo 2013

Autor de este documento: Juan Carlos López García & Willy Figueroa Celis
Publicación de este documento en EDUTEKA: Septiembre 01 de 2011.

En un mundo cada día más gráfico y en el que el estilo de aprendizaje predominante en muchos estudiantes es el visual, las imágenes y su uso educativo adquieren máxima importancia. De hecho, la denominada por Gardner como inteligencia visual-espacial incluye la sensibilidad a los colores, líneas, formas, espacios y sus relaciones en una composición gráfica; además de la habilidad para representar ideas de manera gráfica.
Adicional a esto, también se debe tener en cuenta la capacidad de las imágenes para enganchar a los estudiantes y comprometerlos en la elaboración de proyectos de clase en los cuales se incluyan actividades con estas.
Sin embargo, a pesar de todos los beneficios de emplear imágenes en procesos educativos, para los docentes en muchos casos puede no resultar clara la forma de implementar proyectos de clase que las incluyan. Por esa razón, en este documento se propone una metodología con amplia acogida en ámbitos educativos para utilizar imágenes digitales en el aula. Esta incluye cuatro etapas: 1) obtener/seleccionar imágenes, 2) analizar imágenes, 3) crear productos basados en imágenes y 4) comunicar ideas y comprensiones. Es importante no perder de vista que estas cuatro etapas no necesariamente deben llevarlas a cabo los estudiantes de manera secuencial.
A continuación presentamos las definiciones de cada una de ellas, propuestas por Bull & Bell [1]:

1. OBTENER / SELECCIONAR IMÁGENES
La cantidad de tecnologías relacionadas con imágenes ofrecen a los estudiantes nuevas oportunidades para participar en actividades de adquisición y selección de imágenes. Las cámaras fotográficas digitales actuales de bajo costo y las integradas en la mayoría de los teléfonos móviles (celulares) de hoy, permiten al usuario hacer sus propias tomas; para las características deseables de una cámara digital, recomendamos consultar el artículo “Fundamentos de Fotografía”. Al tomar fotografías se debe disponer de un mecanismo que permita transferirlas desde la cámara/teléfono al computador; bien sea por medio de un cable USB o de un lector de tarjetas de memoria.
Otra forma de obtener imágenes digitales es mediante un dispositivo de conversión de analógico a digital, tal como el escáner o empleando programas de computador para dibujar las que se tienen en mente o simplemente, usar un buscador para localizar en Internet imágenes ya existentes. En esta última opción, los estudiantes deben respetar los derechos de autor y dar los créditos correspondientes a los autores de las imágenes que utilicen en sus trabajos académicos. Estos dilemas éticos se evitan aprovechando bancos de imágenes de dominio público, tales como las siguientes:
• ITE (Ministerio de Educación – España)
• Wikimedia Commons
• Imágenes de dominio público (Wikipedia)
• Shutterstock

Una vez se encuentran las imágenes en el computador, se deben emplear herramientas de edición para manipular las obtenidas o seleccionadas y ajustarlas lo mejor posible a los productos que se van a crear con ellas. En este punto recomendamos consultar en el artículo “Manejo de imágenes digitales” los tipos más comunes de edición digital: ojos rojos, recortar, colorear, iluminar, difuminar, afinar, inclinar, brillo metálico, fondo en movimiento y rasguños.
Tradicionalmente, la edición antes mencionada se ha realizado utilizando software que debe instalarse en el computador. Pero como la mayoría de las veces la imágenes requieren modificaciones menores y estos programas son demasiado complejos, potentes y en muchos casos costosos, una buena opción es adoptar herramientas en línea con características Web 2.0 que aunque son más sencillas permiten realizar la mayoría de esos ajustes menores.

2. ANALIZAR IMÁGENES
Se pueden implementar en el aula análisis de varios tipos con el uso de imágenes digitales. Por ejemplo, desarrollar para una colección digital un sistema de clasificación, requiere análisis. También puede utilizarse software para geometría con el fin de analizar imágenes relacionadas que contengan estructuras arquitectónicas u objetos naturales.
Una buena herramienta para que los estudiantes analicen imágenes es la Hoja de Trabajo (PDF) para analizar Fotografías desarrollada por el “Nacional Archives and Records Administration” de Estados Unidos que comprende los siguientes pasos:
• Observaciones. Estudie una fotografía durante dos minutos para formarse una impresión general de ella y luego examine individualmente los detalles que contiene. A continuación divida la foto en cuadrantes y estudie con cuidado cada sección para ver qué otros detalles se vuelven visibles. Liste seguidamente las personas, objetos y actividades que aparecen en la fotografía.
• Inferencias. Basándose en lo que observó, escriba tres de las cosas más importantes que se pueden inferir de esta fotografía.
• Preguntas. ¿Qué preguntas trae a su mente esta fotografía? ¿Dónde se pueden encontrar respuestas a esas preguntas?
3. CREAR PRODUCTOS BASADOS EN IMÁGENES
Todos los proyectos de clase en los que se trabaje con TIC deben demandar a los estudiantes la creación de algún producto digital. Para realizarlo, las diferentes herramientas que se utilicen deben permiten integrar con facilidad texto, imágenes, videos y otros Elementos multimediales.

A continuación ofrecemos una serie de ideas de productos que los docentes pueden solicitar a los estudiantes cuando realizan proyectos de clase para diferentes asignaturas que incluyen el trabajo con imágenes digitales:

ARTE
• Elaborar presentaciones multimedia que incluyan imágenes digitales.
• Crear folletos que incluyan fotografías.
• Generar tarjetas de felicitación, tarjetas postales o calendarios.
• Producir carteles.
• Elaborar clips de video a partir de fotografías.
LENGUAS EXTRANJERAS
• Elaborar juegos de foto tarjetas de memoria rápida.
• Componer textos escritos ilustrados con fotografías.
• Imprimir o proyectar fotografías de avisos o vallas publicitarias con errores ortográficos.
• Elaborar boletines de noticias ilustrados sobre un país en el que se hable la lengua que se está aprendiendo.
CIENCIAS NATURALES
• Elaborar presentaciones multimedia con imágenes digitales.
• Producir carteles gráficos.
• Elaborar reportes escritos ilustrados con fotografías.
• Crear boletines digitales o impresos sobre temas de naturaleza.
• Elaborar videos que incluyan imágenes, gráficos, fotografías, etc.
• Realizar tomas fotográficas de objetos muy pequeños con la opción de acercamiento de la cámara y luego ampliando aún más la foto en el computador.
• Elaborar blogs con imágenes de los diferentes procedimientos realizados en los laboratorios.
• Tomar fotografías a las ampliaciones realizadas con microscopio.
CIENCIAS SOCIALES
• Elaborar presentaciones multimedia con imágenes digitales.
• Producir carteles gráficos.
• Elaborar reportes escritos ilustrados con fotografías.
• Crear boletines digitales o impresos sobre temas de sociedad.
• Crear folletos turísticos que incluyan fotografías.
• Generar tarjetas postales o calendarios.
• Elaborar blogs sobre sitios de interés turístico o histórico.
MATEMÁTICAS
• Producir carteles con gráficas estadísticas.
• Elaborar reportes escritos ilustrados con fotografías en los que se establezcan proporciones geométricas entre estructuras arquitectónicas u objetos naturales.
• Crear boletines digitales o impresos sobre temas matemáticos.

4. COMUNICAR / COMPARTIR IDEAS Y COMPRENSIONES
Las producciones de los estudiantes realizadas con lápiz y papel tienen, por lo regular, un ámbito muy reducido de difusión (profesor, compañeros de clase, padres de familia, etc). Sin embargo, con los productos digitales sucede algo muy diferente, estos se pueden difundir a una audiencia que trascienda las paredes de la Institución Educativa.
Por lo tanto, una vez elaborados los productos digitales basados en imágenes, el siguiente paso consiste en publicarlos y compartirlos con otras personas y para ello se pueden utilizar varias herramientas con características Web 2.0:
• Crear y publicar Blogs con Blogger y WordPress.
• Crear y publicar Wikis.
• Almacenar y compartir imágenes digitales con Flickr, Picasa, PhotoBucket o Panoramio.
• Almacenar y compartir presentaciones y documentos con Calameo, Issuu, Scribd o SlideShare.
• Crear y compartir líneas de tiempo gráficas con Dipity, TimeToast, TimeRime o TimeLine.
NOTAS DEL EDITOR:
[1] Recomendamos leer el libro “Teaching with digital images” escrito por Glen L. Bull y Lynn Bell; publicado por ISTE, 2005.
CRÉDITOS:
Documento elaborado por Eduteka con información proveniente de las siguientes fuentes:
• “Teaching with digital images”, Glen L. Bull & Lynn Bell; ISTE, 2005.
• “Digital Photography, projects for the Classroom”, Arnie Abrams; Visions Technology in Education, 2006
• Modelo Curricular Interactivo de Informática – Elementos Multimedia, Eduteka, 2003.

“La interculturalidad se construye con respeto, tolerancia, amistad y solidaridad”

12 marzo 2013

NOTA: Consideramos que el contenido de la presente entrevista puede aportar a nuestros educadores para desarrollar el enfoque intercultural en el aula, en la escuela.

Entrevista a Nevenca Beatriz Cerna Cayullan educadora tradicional mapuche. Ella se define como una mujer empeñosa, joven trabajadora de origen mapuche, estudiante de esfuerzo continuo y madre de dos hijos. Nació en la región de la Araucanía (Chile), en la zona rural de Melipeuco y aprendió la lengua de su abuelo, un lonko (jefe de comunidad) de la zona.

Nos dice en esta entrevista publicada por UNESCO, Santiago 21 de febrero de 2013, que “El rescate de la lengua originaria ayuda al niño y niña a reconocer su cultura, aprende un idioma que le pertenece, que no es prestado o copiado. Es decir, recupera su habla, y también favorece la convivencia y la integración entre culturas diferentes, haciendo que los niños y niñas tengan su propia identidad”.

Desde el año 2010, vive en Santiago y se desempeña como educadora tradicional de lengua y cultura mapuche dentro del Programa PEIB del Ministerio de Educación de Chile, desempeñándose en distintos establecimientos educacionales de la Florida, dentro de la capital chilena. En 2013 juntó energías con otras lamngen (hermanas de origen), y conformaron la primera Organización de Educadoras Tradicionales de la Comuna de la Florida, un espacio pedagógico donde se perfeccionan los conocimientos ancestrales y se apoyan para la preparación de otras lamngenes y formarse como educadoras tradicionales en la región Metropolitana.

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¿Qué rol cumple la educación intercultural en la construcción de la paz?
Para mí, la educación es la base fundamental de un ser humano, es mediante el reconocimiento de nuestra cultura que podemos valorar y respetar los derechos de los otros. La educación es señal de valores propios del desarrollo social humano es por esto que les damos énfasis al respeto intercultural. Nuestra misión es implementar valores propios como la dignidad, tolerancia, solidaridad, respeto. Somos diversos en cultura, pero similares en esencia.
¿En qué consiste su trabajo como educadora tradicional?
Consiste en entregar a los niños y niñas conocimientos sobre la cultura, lengua y costumbres de nuestro pueblo mapuche.
Entiendo que los educadores tradicionales tienen presencia sólo en escuelas que tienen un porcentaje significativo de estudiantes de origen indígena ¿cree que es suficiente?
Efectivamente para que exista un sector de lengua indígena, como parte del programa oficial del establecimiento y de la educación chilena, tiene que haber un porcentaje de niños mapuche. Eso todavía no sucede a gran escala, por eso hasta el momento se trabaja con talleres sobre la cultura de los pueblos originarios y para esto necesitamos solo la buena voluntad del director del colegio. En mi caso, los talleres los hago en horario de los subsectores correspondientes a temáticas de acuerdo con la clase que se estén realizando. Las clases son para todos los niños por igual, mapuche y no mapuche, eso es bilingüismo para mí.
Sin embargo, creo que es demasiado alto el porcentaje que el Ministerio de Educación de Chile pide para que sea sector o asignatura propia de lengua indígena, ya que mi experiencia me ha enseñado que en los colegios hay muchos niños de ascendencia originaria, por ejemplo, son cuarta generación, entonces no tienen idea que pertenecen a un pueblo, todo por no tener un apellido indígena visible.
¿Cómo podríamos seguir avanzando en un proyecto como este?
Avanzar en este largo camino es una responsabilidad del Estado chileno con todas las organizaciones que velan por los derechos de los niños y niñas, atendiendo a una adecuada inserción escolar y social de los alumnos, padres, apoderados y comunidades indígenas, promoviendo los intercambios entre personas y grupos culturalmente diferentes, sea cual sea su origen y procedencia.
¿Cómo se hace interculturalidad?
La interculturalidad se construye con respeto, tolerancia, amistad y solidaridad. Si no se cumple con esos requisitos mínimos, entonces no podemos hacer interculturalidad, ya que tenemos que aprender que somos distintos pero a la vez iguales como personas y como ciudadanos. Por eso la educación intercultural bilingüe para mí es un proceso de comunicación e interacción igualitaria entre dos culturas diferentes, donde ninguna está por encima de la otra.
¿Cuál es el aporte que hace el rescate de la lengua en la formación de los niños y niñas?
El rescate de la lengua originaria ayuda al niño y niña a reconocer su cultura, aprende un idioma que le pertenece, que no es prestado o copiado. Es decir, recupera su habla, y también favorece la convivencia y la integración entre culturas diferentes, haciendo que los niños y niñas tengan su propia identidad.
¿En qué consiste su metodología para enseñar a los niños a aprender o recuperar su lengua?
El proceso de enseñar una segunda lengua a un niño o niña se debe hacer con estímulo y motivación, con una didáctica adecuada al desarrollo biosociológico del niño cuyos intereses pueden estar relacionados con canciones, dibujos, historia, formas de reciclaje, visitas pedagógicas a los lugares pertinentes, como la ruka, guillatuwe, palihue, entre otros; los niños y niñas aprenden rápido y fácil cuando están motivados.
¿Cuáles son las primeras palabras que le enseña y por qué?
Como mujer mapuche hablante del mapudungun y encargada de transmitir el conocimiento a los más pequeñitos, parto por el saludo. La forma de saludar al integrante de la familia como pilar fundamental de un niño: padres, abuelos maternos, paternos y comunidades, también enseño a través de canciones de saludos (ul) y pequeños Epew (cuentos).
Cada lengua refleja modos de vivir y narrar el mundo ¿cuál diría que son las particularidades del mapudungun?
Mapudungun significa el idioma de la tierra, del territorio. Este significado para mí es muy importante, ya que indica que es nuestro idioma, el saber de nuestro mapu, así lo siento; es por eso que me siento orgullosa de ser mapuche williche, digo williche ya que los mapuche residentes acá en la ciudad no son capaces de salir vestidos con el traje típico por las calle. Sobre todo pasa con los hombres que dicen ser lonko o dirigente mapuche, pero usan un bolso colgado a su espalda y dentro de este llevan su manta y un trarilonco y al ingresar a la ceremonia se colocan su traje. Eso para mí no es tener una aceptación de la identidad propia. En cambio las mujeres, en general, tenemos conciencia de nuestra identidad, pertenencia desarrollada y nada nos hará cambiar de opinión.

El 21 de febrero se conmemora el Día Mundial de la lengua materna ¿cuál cree sería una buena forma de conmemorar ese día?
Propongo unir distintas etnias originarias de nuestro Meli witran mapu (los cuatros puntos de la tierra) a través los medios de comunicación, como programas de televisión, programa radiales, afiches publicitarios, proyectos comunales mostrando distintas actividades realizadas en los colegios comunales. De esta manera rescataríamos el valor de la interculturalidad en nuestro país y daríamos a conocer nuestra lengua a personas que desconocen el tema.

ALFABETIZACIÓN. Cuando lo adjetivo no es sustantivo Y VICEVERSA

19 septiembre 2009

No basta con llevarlos
A la escuela a que aprendan
Porque la vida cada vez es más dura
Franco De Vita:NO BASTA)
En Lima, Perú, el día de la alfabetización fue preparándose en festejos desde que se inició el mes de septiembre. El fin de semana, apareció un aviso pagado en los diarios que bajo el título PERU Ministerio de Educación y Programa de Movilización por la alfabetización, invitaban al foro: “Por un Perú Libre de Analfabetismo” donde participarían el Ministro de Educación, José Antonio Chang E.; la Ministra de la Mujer y Desarrollo Social Nidia Vilchez Y. la Secretaria Técnica de la Comisión Interministerial de Asuntos Sociales – CIAS, y Jaime Canfux G. del Instituto Internacional de Investigación Educativa del Convenio Andrés Bello. Y representantes del Ministerio de Educación, UNESCO, OEI, IPLAC, Derrama Magisterial; Consejo Nacional de Educación, JUNTOS, CONADIS, INDEPA, GRADE, ADRA, Universidad Católica Sedes Saì9entiae; Universidad Marcelino Champagnat y Universidad San Martín de Porres. ENTRADA LIBRE. El slogan decía CRECER EN ALFABETIZACIÓN EL PERÚ AVANZA

Dos días de “algarabía” oficial por algo que es una responsabilidad y un derecho: la educación. Ahí están las crónicas de los diarios, las notas de prensa y las audiciones que rápidamente fueron borradas seguramente para no aceptar una crítica al Programa “exitoso” presentado bajo el padrinazgo presidencial.

Una revisión de los titulares de la Agencia Oficial ANDINA del día 7 de septiembre, y el diario EL PERUANO, permitirán al lector informarse desde la voz oficial y no del maquillaje de la prensa cómo es tratado el tema de la alfabetización.”. “Altas tecnologías se incorporan a los círculos de alfabetización en el país. Iletrados aprenden a leer y escribir con herramientas interactivas y video clases. Gobierno entregó 20 mil televisores con DVD y 20 mil juegos de clases en video.” ANDINA, 06.09.09)… “Jefe del Estado plantea exposición itinerante de trabajos de alfabetizados en colegios” (ANDINA. 07.09.09) “CÍRCULOS DE ALFABETIZACIÓN APLICAN MODELO CUBANO “Yo si puedo”. Iletrados aprenden por medio audiovisual. (EL PERUANO. 07.09.09) CERCA DE 20 MIL FACILITADORES PERMITIÓ ALFABETIZAR A MÁS DE 852 MIL PERUANOS.”(Oficina de Prensa y Comunicaciones Ministerio de Educación).

¿Tanta exultación porque se cumple con una obligación y un derecho? ¿Tanta complacencia con algo que el Ministerio de Educación debe realizar por mandato de la Ley y no por haber constituido –ECHANDO POR LA BORDA EXPERIENCIA Y LOGROS DE AÑOS- un Programa destituyendo a quienes sabían del tema e imponiendo un extraño para dirigirlo?

El día 8 de septiembre El Peruano hablando sobre el foro y dando cuenta de las palabras del Presidente de la República, escribía “Plantea crear museo de la alfabetización”. En un alarde de creatividad sobre los manuscritos y grabaciones del millón doscientos mil (¿?) peruanos que fueron alfabetizados, sugiere que podría llamarse el Museo de Verdad de la Memoria de los Alfabetizados.” Y continúa: “Me interesaría mucho que el testimonio escrito, este museo maravilloso de la memoria de un millón 200 mil peruanos que fueron analfabetos y que ahora escriben y leen, mostrara sus manuscritos y grabaciones de cuando están leyendo”, expresó. Además siguen otros artículos que basados en los anteriores presentan lo mismo pero de forma periodística (EDITORIAL. Alfabeetización audiovisual; Tarea primordial y Alfabetizadotes. EL PERUANO.08-09-09).

Así pasó desapercibido lo que los evaluadores del CAB expresaron con relación al informe de medio término, que se empleó un método global. Ahora expresa la nota periodística que en los Círculos de Alfabetización aplican el modelo cubano “Yo Si Puedo”. También dicen que con el soporte audiovisual de alta tecnología los iletrados de diferentes partes del país aprenden a leer y a escribir de una forma interactiva como parte de una novedosa metodología “Aprender y Crecer” diseñada por especialistas peruanos, que se basa en el YSP que tiene el reconocimiento de la UNESCO. Sin embargo, no se dice toda la verdad que contiene el Informe del Estudio sobre la Eficacia y la viabilidad del método de alfabetización “Yo sí puedo” que recoge el Consejo Ejecutivo en su 175ª. Reunión del 25 de agosto de 2006 en París. Sólo una muestra de una de sus conclusiones para que el lector tenga en cuenta: “Conclusiones Principales: Eficacia. 29. Salvo raras excepciones, el método no presta mucha atención a la aritmética y la reflexión crítica y no suele tener en cuenta las adquisiciones anteriores en materia de aprendizaje (por ejemplo, en el caso de las personas que han desertado la escuela) o el saber preeexistente (conocimientos o competencias tradicionales). Da prioridad a procesos de aprendizaje que son un tanto mecánicos y se contemplan como meros instrumentos”.

Para tener una idea, además, de que hay que tener mucho cuidado en las afirmaciones que se hacen, aquí sólo nombramos las Recomendaciones que están recogidas en el punto 37. del documento citado: 1) Concebir planes para la postalfabetización; 2) Mejorar la coordinación; 3) Revisar el modelo conceptual; 4) Adaptarse al contexto; 5) Fomentar la capacitación de los alfabetizadotes y coordinadores, 6) Mejorar los sistemas de documentación e información; 7) Promover la apropiación a nivel nacional y local; 8) Promover la educación en tanto que derecho de todo ser humano.” Sólo hemos puesto el título pro se puede colegir el contenido. En la parte referida a Conclusión, luego de reconocer cierto aporte al método y el apoyo horizontal prestado por Cuba, se sugiere “…mejorar el impacto del método… sobre todo en lo que respecta al marco conceptual, la adaptación en el plano cultural y lingüístico, la garantía de su perdurabilidad, la apropiación a nivel nacional, la transparencia de la información y la sinergia con otros métodos y otras partes interesadas.” Huelgan los comentarios. Otra vez nos “vendieron espejitos” y no supimos que ya los teníamos: el esfuerzo de tantos educadores nacionales cuya madurez etaria no invalida sus aportes, como con menosprecio dijo una alta funcionaria del Perú ante UNESCO, con motivo de una citada entrevista radial.

Prosiguiendo con lo que expresó el director del PRONAMA refiriéndose a los textos que se trabajan, que eran de muy buena calidad, y también se trabaja con métodos tradicionales. Además dijo que el facilitador o alfabetizador cuenta con una guía, un cuaderno de trabajo, como parte de un método práctico, tomando como referencia la experiencia de los especialistas. (Angel Velásquez, jefe del PRONAMA en EL PERUANO. 07.09.09) ¿Entendieron? Yo tampoco.

Más allá de lo extraño que nos parece toda la publicidad realizada para presentar un esfuerzo, la ausencia de una reflexión sobre política para la alfabetización nacional en la perspectiva de construir no programas sino mecanismos para que el sistema educativo no vaya generando, por descuido, por falta de previsión, por anomia de funcionarios y políticos, nuevos analfabetos. ¿Qué hacer para que no haya un retroceso? ¿Seguir el entusiasmo presidencial de convocar en el Estadio Nacional para que gente de buena voluntad done libros, sin tener criterios claros sobre qué se donaría para los alfabetizados? ¿Por qué el silencio del PRONAMA? ¿No estamos acaso de esta manera generando más marginalidad, más exclusión al darle “lo que sobra” o lo que ya no se utiliza en casa a quienes se han esforzado por alfabetizarse?

El proceso de alfabetización no es sólo que nos cuenten cómo se incorpora un analfabeto al mundo de los alfabetos. Tampoco que nos digan que el proceso dura 208 horas y que puede equivaler a seis meses asistiendo tres veces por semana a las sesiones. Nada nuevo, así como tampoco el contar con 20 mil alfabetizadotes (facilitadores hoy). ¿Cuántos de ellos son alumnos de los últimos años de secundaria o futuros docentes que se vienen formando en los Institutos Superiores Pedagógicos? ¿Por qué tanta suspicacia a las críticas que contiene el Pronunciamiento dado a conocer por educadores y académicos peruanos cuando se dio a conocer el informe de medio término? ¿Por qué tanta arrogancia de la representante de UNESCO en el Ministerio de Educación (y a la vez Secretaria Nacional del Convenio Andrés Bello en el país) en la entrevista por Radio Programas del Perú? ¿Si no sabemos escuchar, si no sabemos valorar lo que los compatriotas aportan qué política de educación inclusiva se practica? Años de trabajo de estos educadores firmantes no pueden menospreciarse y menos vanagloriarse de una evaluación internacional mediatizada por profesionales poco reconocidos internacionalmente.

Creo que es el momento de tener claridad en el tema de alfabetización para que no nos cuenten el cuento y creamos que estamos en el mejor de los mundos. Estimo que en la región Rosa María Torres – una autoridad continental en el tema- en una entrevista del año 2007 (Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (CLADE), planteaba temas centrales para discutirlos o para ponerlos en práctica cuando de alfabetización se trata. Sin embargo ha sido soslayada de manera elegante por muchos expertos. Decía entonces Rosa María y sigue vigente hoy que “…no existe estrictamente un “estar alfabetizado”; estamos continuamente perfeccionando nuestras habilidades para leer y escribir. Porque a leer se aprende leyendo y a escribir se aprende escribiendo. En todo caso, diríamos que una persona está “alfabetizada” cuando maneja con autonomía el lenguaje escrito, lee comprendiendo lo que lee y es capaz de transmitir con claridad sus propias ideas por escrito, de modo que otras personas puedan comprender lo que escribe. Esta persona no necesita más facilitadores o programas ad-hoc para seguir aprendiendo a leer y escribir; a partir de lo que sabe puede continuar leyendo y escribiendo sola, con
propósito y con sentido, utilizando y perfeccionando sus habilidades para expresarse y comunicarse, lo que es la base misma del aprendizaje a lo largo de la vida.

Plantea además, que el término “alfabetizado” “…requiere repensarse, porque cambió mucho lo que entendemos por “leer” y “escribir”, la noción de “enunciado simple” y la propia vida cotidiana de la gente.”

Propone, también temas para el debate sustantivo y no lo adjetivo de cómo se aplica un programa. Lamentablemente estamos desfasados de lo que se viene investigando y aportando desde nuestras realidades de cara a los problemas que vivimos los pueblos urbanos y rurales en la región y no pensando que la tecnología en alianza con Telefónica solucionará un problema de índole cultural y educativo. Pero para eso se requiere otra manera de pensar, apreciar, valorar y querer comprometidamente, ser educadores y no eventuales interesados por nuestros problemas ancestrales mientras se cuente con los favores políticos y no intelectuales del gobierno de turno. Alguien podría debatir sobre este planteamiento que se expresa en la entrevista a Rosa María Torres cuando dice: “¿Cuáles son los requerimientos básicos de lectura y escritura, por ejemplo, para una persona joven o adulta que vive en área urbana, usa transporte público, camina por la calle e intenta cruzarla, necesita buscar y conseguir trabajo, manejar, llenar un formulario, entender un manual, leer un periódico, un cartel, un libro, los subtítulos en la televisión, inscribirse en algún curso a distancia para continuar estudiando, participar en el mundo escolar de los hijos, en la vida del barrio, manejarse en un centro de salud, un banco, una plaza pública? ¿Qué se requiere hoy, en materia de lectura y escritura, para enfrentarse a una computadora y aprender a manejarla?” Tener un Programa de alfabetización no es contar con una plantilla y aplicarla. Implica diseñar, discutir, convocar a otras disciplinas y decidir qué enfoque pedagógico, además en nuestro caso de país, que sea intercultural.

Los espejitos de hoy – de plasma y DVD- que nos venden los nuevos “colonizadores” poseedores de la fórmula mágica para que todos se incorporen a esta sociedad moderna, cautiva de un sistema económico excluyente de los que menos tienen y menos saben, vienen envueltos en tecnología digital, introducen a los sujetos alfabetizados al mercado, los domestican para ser nuevos consumidores, nuevos acreedores de bancos y casas de crédito que les piden sólo la firma, para engancharlos y someterlos e hipotecar su magro salario. Por ello consideramos en este contexto que vivimos que “el objetivo no es alfabetizar, enseñar a leer y escribir a las personas, sino asegurar las condiciones para que lean y escriban efectivamente, significativamente. A esto llamamos “cultura escrita… La consigna no es sólo enseñar a leer y escribir, sino acercar la lectura y la escritura a la gente, y especialmente a las familias, comunidades y grupos sociales más pobres y que más las necesitan.” (Rosa María Torres en entrevista mencionada).

Estamos hablando de otro tipo de política de alfabetización y no la mirada complaciente acompañada de estadísticas como lo hace el Presidente de la República que recordaba que cuando era niño había el 40% de la población analfabeta y de entonces a esta parte se está logrando revertir esta situación. ¿Pero se ha puesto a pensar y con él quienes dirigen la educación del país que eso es ser contemplativos y regocijarse en la historia y no mirar los nuevos retos, las nuevas preguntas que se hace la sociedad?, ¿por qué si tenemos tantos adelantos, el sistema sigue produciendo analfabetos y se siguen aplicando las mismas recetas? Las corrientes de los educadores comprometidos van por otros caminos, no renunciando a la mirada crítica de nuestros problemas sino a partir de ellos diseñando nuevas formas de interpretarlos. Y en esto también la entrevista de Rosa María Torres es aleccionadora cuando nos dice. “…, acceder a la cultura escrita pasa por la alfabetización pero va mucho más allá de ésta. Con esto no queremos decir que acceder a la cultura escrita es acceder a un programa de postalfabetización, como suele llamársele, sino a los usos de la lectura y la escritura en situaciones reales de la vida cotidiana, en el hogar, en el trabajo, en el ocio, en los ámbitos educativos y de participación social, etc. Crear ambientes letrados implica poner a disposición pública todo tipo de materiales de lectura y escritura. No sólo en escuelas y bibliotecas sino en
calles, plazas, mercados, paradas de buses, canchas deportivas, hospitales,
cárceles, etc. No después de la alfabetización, como suele pensarse, sino antes de y junto con. Porque ese ambiente letrado facilita y motiva hacia el
(aprender a) leer y el escribir, y le da sentido”.Claro pero esto va a contrapelo de lo que indica el mercado en cuanto a publicidad. Hay que “vender imagen” y por ello de rey a paje (es decir de presidente a alcalde, pasando por congresistas) utilizan los carteles para “vender” su imagen y su obra. De lo contrario no son reelegidos o no son considerados en las encuestas.

Sería muy extenso seguir citando esta interesante entrevista, que deberían leerla y debatirla quienes se ufanan por logros intrascendentes. Para concluir, transcribo una pregunta que considero central y que me hubiera gustado se plantease en el foro realizado “¿Cómo pensar políticas de alfabetización considerando la gran diversidad social y cultural existente en los diversos países y dentro de cada país? Justamente: la buena política educativa es aquella que asume e incluye expresamente la diversidad como principio central y condición de eficacia de la política, tanto en el diseño como en la ejecución. No hay nada que obligue a una política a ser homogénea, igual para todos, nacional, regional, mucho menos globalizada. Esa es la mala política, la que norma pero no funciona y a la que estamos acostumbrados, principalmente a través de la acción de los organismos internacionales. La buena política es contextualizada, es participativa, y se hace cargo de sus condiciones de implementación, alentando la diversificación, que es lo que exige la especificidad de cada contexto y momento. …Esa buena política no se puede hacer sólo desde el conocimiento experto; éste requiere contrastarse y complementarse con otros saberes especializados, con el sentido común, con el conocimiento práctico, con la opinión y la participación social, con el involucramiento de los actores en cada caso. El diseño de las políticas no compete únicamente a las cúpulas y a los técnicos sino, cada vez más, a los grupos interesados, a los otrora llamados “beneficiarios”. Es parte de la responsabilidad de quienes dirigen facilitar las condiciones para que la población participe y contribuya desde criterios informados y cabalmente deliberados en el seno de sus respectivas organizaciones.” (Rosa María Torres)

El camino en el campo de la alfabetización no está rodeado de rosas ni de agua de malvas, todo lo contrario. No despegaremos en educación si estos problemas no son abordados desde el campo de la política educativa que se nutra de la reflexión, del debate, del conocimiento de la población, de las instituciones y no sólo de los que están en el gobierno. La educación es tan trascendente para quedarse rampando en el mundo de la coyuntura y a la pesca de un padrino sin escrúpulos. Que no se vuelvan a perder oportunidades que nuestro país merece otro trato.

Por ello, no volver al nefasto hábito de pensar que quien está en el gobierno es el que todo lo sabe y todo lo puede y que los desafíos dependen de lo que lleve en agenda aquel que es designado –vaya usted a saber las razones- para ejercer el mayor cargo en la gestión y rodearse de “sí, señor” en cada funcionario de confianza. Existen desafíos que deben asumirse y es el momento de formar personas de manera integral y no de acuerdo a los enfoques que los funcionarios del Banco Mundial u otras agencias nos “venden”. Necesitamos funcionarios con conocimiento, con capacidad crítica y mucho compromiso, que sepan interpretar los signos de los tiempos y lo que la sociedad demanda y no el partido político en el gobierno.

Quisiéramos ver un comunicado dando cuenta del foro realizado y dando a conocer las ideas fuerza del evento y no la memoria, como si fuera un obituario. El país se los demanda, antes que la burla y la manera socarrona cómo se expresan quienes hoy están en el poder y dentro de un año y medio deben rendir cuenta de lo que hicieron. Pero esa es otra batalla que habrá que dar.

(11.09.09)